Capitulo 3


Las calles estaban infectadas de niños disfrazados, la calle, irónicamente, rebosaba vida. Las casa estaban decoradas a la perfección, y todas parecían dar dulces a los niños.

John dirigió a Sherlock a la primera casa que encontró, se unieron a un grupo de niños disfrazados de fantasmas, brujas y vampiros. Los niños no les hicieron ninguna pregunta por su edad, tan solo les sonrieron y les aconsejaron tener huevo de repuesto por si no daban chuches o no les quedaban. La puerta se abrió y de ella apareció una mujer disfrazada de bruja.

-¡Truco o trato! –gritaron todos menos Sherlock.

La mujer sonrió y alabo el disfraz de cada niño mientras dejaba los dulces dentro de las bolsas de los niños, John le dio un codazo a Sherlock para que el también ofreciera su bolsa con forma de calabaza.

-¿No sois un poco mayores?-pregunto la mujer.

-¿importa eso? –le pregunto John con una sonrisa ofreciendo su propia bolsa.

La mujer negó con la cabeza y les echo a cada unos un par de dulces. John le dio las gracias y la mujer cerró la puerta de su casa.

-¿Y esto es divertido?-pregunto Sherlock examinando el contenido de la bolsa.

-Es más divertido cuando te niegan los dulces –comento John.

Sherlock asintió no muy confundido y fueron a la siguiente casa, de nuevo había un grupo de niños y de nuevo les dieron dulces. Sherlock se volvió a quejar y John le volvió a ignorar dirigiéndole a la siguiente casa.

En esa no había niños y la decoración era escasa, John se aventuro hasta la puerta seguido de Sherlock, llamo al timbre y espero.

Un hombre les abrió la puerta, cuando vio al hobbit y al pirata adultos puso mala cara.

-Aquí no hay ningún niño perdido.

-No buscamos a ningún niño –le dijo John - ¡Truco o trato!

La puerta se cerró con tal fuerza que la peluca de John se movió de su sitio, Sherlock se rio por la bajo.

-¿te diviertes ahora?-pregunto John colocándose bien la peluca.

-Eso has sido entretenido, me recordó a tus múltiples ex –dijo Sherlock – siempre dándote con la puerta en las narices.

-Si bueno, muy gracioso –ironizo John.

-¿Y ahora qué?-pregunto Sherlock cruzándose de brazos.

-Como no nos ha dado el trato, toca el truco –dijo John riéndose – Que prefieres, ¿huevos, mierda en llamas, globos de pintura? –enumero John recordando todas las veces que había echo alguna de esas cosas con Harry.

-Huevos –escogió Sherlock después de pensárselo.

John asintió y hecho mano a la bolsa, de hobbit también, donde antes de salir había guardado todas las cosas que considero útiles para ocasiones como esta.

John le paso la caja de huevos a Sherlock para que cogiera unos cuantos, el también cogió y volvió a guardar en su bolsa los restantes.

-Llamemos a la puerta antes – propuso Sherlock con una sonrisa – Y apunta al pelo John, siempre cuesta más quitarlo.

John asintió riéndose y se dispuso a llamar al timbre. Cuando lo hizo salió corriendo donde Sherlock le esperaba, ambos se prepararon.

-¡TRUCO!-grito John cuando el hombre abrió la puerta.

El hombre pareció sorprendido y algo desorientado, lo que Sherlock y John aprovecharon para lanzar los huevos. Los que impactaron contra el hombre, concretamente en su cabeza.

-¡DESGRACIADOS! –Grito el hombre buscando como podía algo dentro de su casa -¡ME LAS PAGAREIS!

En otro descuido del hombre Sherlock aprovecho para tirarle otro huevo en la cabeza, John comenzó a reírse sin poder parar, Sherlock se volvió hacia él con una sonrisa y cuando se quisieron dar cuenta el hombre les perseguía con una fregona.

Sherlock y John corrieron por toda la calle esquivando a niños, el hombre les seguía persiguiendo con el palo de la fregona alzado.

Sherlock cogió la mano de John cuando apartaron a un grupo de niños y tiro de él para esconderse detrás de un árbol bastante grueso.

El hombre que les perseguía no pareció darse cuenta y siguió corriendo tras nadie. Sherlock le siguió con la mirada y cuando vio que estaba lo suficientemente lejos se apoyo contra el árbol y suspiro.

John comenzó a reírse más fuertemente que antes, recordando la cara de asesino que les había puesto el hombre. Sherlock se contagio de su risa y ambos cayeron al suelo sin poder parar de reír.

-Definitivamente esta es la cosa más ridícula que he hecho – dijo John entre risas.

-No te olvides de Afganistán -señalo Sherlock.

-Esto lo supera – confeso John recuperando el aliento.

Sherlock le miro con una sonrisa.

-Esto fue divertido –comento Sherlock – no quiero más dulces, prefiero hacer el truco o truco.

John rio y asintió con la cabeza. Iba a ser una noche agotadora.


Después de haber estado horas tirando huevos a las casa, de la gente que se lo merecía claro, y de haber hecho todo tipo de trastadas, y sobre todo después de haber sido perseguido por cada vecino, John y Sherlock regresaron a la mansión con pocos dulces pero con una sonrisa en la cara.

Resulta que tener una pareja tan inteligente hacia todo más entretenido, el ingenio de Sherlock era superior a la hora de hacer bromas, cosa que John aprovecho y que las personas de las casas lamentaron.

La fiesta seguía con una gran cantidad de personas, no había tantas como antes pero aun era imposible encontrar a alguien a simple vista. Esta vez fue John quien cogió la mano de Sherlock para no perderle de vista.

-¿Quieres bailar?-pregunto Sherlock guiñándole un ojo.

John asintió sorprendido y Sherlock le guio dentro de la pista de baile. Ellos nunca habían bailado juntos, es más, John ignoraba que Sherlock supiera hacerlo, idea totalmente ridícula ya que Sherlock sabía hacerlo todo. Cuando Sherlock comenzó a moverse al son de la música John se quedo nuevamente embelesado, Sherlock sacudió la cabeza divertido y tiro de él para que se moviera a la par que sus movimientos.

Estuvieron bailando durante tres canciones enteras hasta que una voz anuncio por los altavoces que la próxima canción seria Thriller de Michael Jackson, todo el mundo grito con emoción y la mayoría de ellos salieron de la pista para dejar bailar la canción a los que sabían.

John tiro de Sherlock fuera de la pista para ver como las personas atrevidas bailaban la canción de Michael Jackson.

Thriller comenzó a sonar y unas personas disfrazadas de zombis salieron de la nada uniéndose a las personas que ya estaban bailando la canción.

John grito como el resto de personas, uniéndose a los aplausos y al ritmo que la canción imponía. Sherlock se mantuvo a su lado mirando todo con extrema curiosidad.

Cuando la canción acabo todos aplaudieron y la voz del altavoz, que no era de la señora Holmes, dio las gracias a todos y presento a los bailarines.

-Tu madre sí que sabe montar fiestas –comento John impresionado.

-A veces incluso se pasa –se lamento Sherlock.

-¡John! ¡Sherlock! -grito de nuevo alguien.

John se giro encontrándose a Greg frente a él. John se echo a reír al ver que estaba disfrazado de lobo.

-Lestrade –saludo Sherlock analizándole.

-Greg, amigo – saludo John con una palmadita en la espalda - ¿El lobo feroz? –pregunto riéndose.

Greg asintió algo avergonzado.

-Mycroft se empeño – dijo con un suspiro gracioso.

Sherlock les miro sin comprender. John puso los ojos en blanco y se acerco a su oreja para poder explicarle.

-Caperucita Roja es un cuento en el que aparece el lobo feroz –explico John sin complicarse – van con disfraces conjuntados.

Sherlock alzo una ceja con diversión, y miro a Greg casi con burla.

-Tú también te has puesto el disfraz que tu hermano te mandó –ataco Greg con una sonrisa, Sherlock gruño – John, estas genial de hobbit, aunque te pareces más a Bilvo que a Frodo. –Le elogio con una gran sonrisa – Bueno, os dejo chicos, Mycroft se estaba pasando de ponche, y en cualquier momento le dará por salir a bailar.

-¡Eso no me lo perdería! –exclamo Sherlock.

-Ni tú, ni tu madre –rio Greg – eso me recuerda que me ha dicho que os quiere mañana a primera hora para desayunar en familia.

Sherlock asintió con mal humor, Greg asintió conforme y se despidió de ellos metiéndose de nuevo en la marea de gente.

-Esto sí que es una noche de terror –dijo Sherlock fingiendo un escalofrió – o más bien será una mañana de terror.

-Se pasara pronto –le prometió John no muy convencido – piensa que por la noche estaremos de vuelta en Londres, y el lunes ya podrás perseguir asesinos.

-Es demasiado tiempo –se quejo tirándose de la corta barba.

-Nos entretenernos de alguna manera –le aseguro John pasando su mano por la espalda de Sherlock para acabar agarrándole del culo.

Sherlock le miro con una sonrisa que no presagiaba nada bueno, y alzo la ceja con extremada diversión.

-Te amo, ¿lo sabes, no? –murmuro contra su oído sin permitir que John le quitara la mano del culo.

John se estremeció y se le encogió el corazón como cada vez que Sherlock decía esas palabras en alto, sus labios seguían contra su oído, pero John no los quería ahí. Giro la cabeza lentamente disfrutando del íntimo momento de tener a Sherlock pegado a él.

-Lo sé –susurro contra sus labios – te amo también.

-Lo sé –sonrió Sherlock antes de atrapar su labio inferior con los dientes.

Después la fiesta, la música, el fantasma que estaba su lado, el zombi detrás de ellos, la gente bailando dejo de importar. Lo único que importo fue encontrar el camino más rápido a la habitación, sin que nadie les detuviera.

Definitivamente había sido el mejor Halloween que John había tenido. No en todos lo compartías con la persona que amabas.


01 de Noviembre. Lunes.

-¡Venga John! –Exclamo impaciente Sherlock - ¡El tren sale en media hora! Y me niego a perderlo.

John le miro mal por no decirle cuatro cosas bien dichas, Greg rio por lo bajo desde el sofá y Mycroft solo resoplo tras el periódico.

-Deberías quedarte Sherlock, es el día de todos los santos (o el día de los Muertos), hay que honrar a los muertos –le dijo Mycroft con molestia.

-Si no salgo de aquí y vuelvo a Londres yo seré uno de ellos –dijo echándose las manos a la cabeza.

John puso los ojos en blanco y se levanto de la silla donde estaba sentado, en ese momento entro Helen vistiendo un bonito y elegante vestido gris, su mirada estaba serena como siempre, sin dejar ese brillo de inteligencia que la caracterizaba.

-Sherlock, haz el favor de no ser tan dramático –pidió la mujer acercándose a su hijo – se que no te gusta visitar a los muertos, y por eso te dejo marchar, porque si no ya sabes que ni se te ocurriría marcharte, así que no lo estropees.

John reprimió una sonrisa al ver como Sherlock ponía los ojos en blanco.

-Es una pérdida de tiempo…-susurro como un niño enfadado.

-Un poco de respeto nunca viene mal –señalo Helen con voz firme – por lo menos a tu tía Aurora, te quería mucho y apenas la viste antes de que se muriera.

John se congelo en el mismo sitio, ¿había oído mal? ¿Muerta?

-¿Nunca dejaras de echármelo en cara? –se quejo Sherlock.

Helen negó con una sonrisa, y en ese momento Richard entro por la puerta anunciando que el coche estaba listo.

-Buen viaje hijo –deseo Helen abrazando a Sherlock fuertemente – En navidad os quiero aquí, y no es ninguna sugerencia.

Sherlock asintió con pesar.

-Aquí estaremos Helen –le aseguro John sintiéndose ligeramente mareado– ha sido un placer conocerla, me alegro mucho de haber venido.

-Lo mismo digo querido – dijo Helen abrazándolo ahora a él – La próxima vez tendremos más tiempo para conocernos –le dijo guiñándole un ojo.

-¿Estás bien John? –Pregunto Greg con voz preocupada – estas blanco.

-Es solo la falta de Londres – dijo Sherlock rápidamente antes de que John contestara – cuanto antes lleguemos mejor.

-Sherlock…-le advirtió John.

Sherlock suspiro.

-Adiós Mummy –se despidió Sherlock de su madre con una sonrisa dándole un beso en la mejilla – Lestrade nos vemos en Londres, Mycroft, adiós.

-Mejor – le dijo John.

Sherlock le miro y volvió a poner los ojos en blanco, se dio la vuelta y se marcho siguiendo a Richard, John se despidió una vez más de todos y le siguió encantado.

Una vez en el coche de camino a la estación John sintió fuerzas para preguntarle aquello que le inquietaba.

-¿Tu tía Aurora? –pregunto simplemente haciéndose el desinteresado.

Sherlock dejo de prestar atención a la calle y se volvió para hacer frente a John.

-Era la única tía que me soportaba –confeso Sherlock con un suspiro – murió hace seis años, y para ese entonces yo ya estaba ocupado con mis casos. Llevábamos años sin hablar por el tema de las drogas, aunque ella preguntaba constantemente por mí, y Mummy siempre le parece oportuno recordármelo.

John trago saliva con algo de miedo, ¿acaso habia hablado con un fantasma?

-Era… ¿hermana de tu madre?

-No, eran primas, pero se criaron como hermanas –contesto Sherlock volviéndose de nuevo al cristal.

John respiro profundamente sin saber si contarle que la noche anterior había hablado con el fantasma de su tía, y que esta le hizo prometer que le cuidaría.

No, todo sonaba muy poco creíble, demasiado fantasioso, y Sherlock se burlaría de él. John suspiro de nuevo pasándose las manos por su rostro tratando de calmarse.

La familia Holmes era diferente, de las más raras que John había conocido en su vida, tenían hasta fantasmas de verdad en noches de brujas, y todos eran brillantes y estaban algo locos.

Pero John sabía que estaba entrando en la familia correcta, con el hombre correcto.

No por nada él siempre cumplía sus promesas, y más las que le hacía a un muerto.

FIN


*-* Bueno, ¿Qué les pareció?

He tenido poco tiempo para escribirlo, me he dejado cosas que quería haber metido, ¡pero estoy conforme! :D Ha sido divertido, pero casi se me pudre el cerebro al escribirlo de golpe xd, ¡Culpa mía! ¡Por haber empezado tan tarde!

Siento si hay algún fallo o algo, al escribirlo tan deprisa no me ha dado tiempo a analizar :/ si algo les molesta háganmelo saber ;)

El disfraz de Lestrade, así como el de Mycroft, fueron idea de Breyito :D ¡muchas gracias!

¡Gracias a todo aquel que comenta, sigue la historia, la puso en favoritos, o simplemente lo lee y gusta!

¿Review?