Los personajes no me pertenecen.
La historia es solo mía.
La Profecía
El silencio de la habitación fue roto por el rechinido de la puerta de la cocina, Rioga se acercó a la sala con tres tazas de té y un paquete de galletas. Ranma y Akane experimentaban la situación más incomoda de sus vidas. La peliazul estaba sonrojada y con la mirada agachada, esperando que pasara el momento más bochornoso del mundo. Se maldecía internamente por ser tímida en su vida sexual, cualquier amiga suya diría con tranquilidad ese "asunto".
-"El té está caliente y delicioso, este sabor es mi favorito"-
-"Gracias Rioga"-
-"Gracias oficial"-
El chico del colmillo observo detalladamente a su Comandante le extraño su actitud ya que siempre se mostraba muy seguro y tranquilo pero en esos momentos estaba inquieto y nervioso. La actitud de Akane no era diferente al joven, ella tenía la mirada en el suelo como si encontrara el piso realmente interesante y su cara sonrojada. Todo parecia indicar un momento completamente agobiante para ambos.
El silencio incomodo fue roto cuando Ranma se levanto de su asiento y camino hacia el Oficial Hibiki.
"Me acompañas afuera Rioga"- mirando hacia la chica peliazul, sin atreverse a verla a los ojos -"Señorita Tendo, en un momento regreso tengo que confirmar algunos datos".
Akane afirmo con la cabeza y de reojo observo alejarse a los Oficiales y salir de la casa. Se encontraba nerviosa, por alguna razón deseaba tener las características de la chica que buscaban, deseaba pasar un poco más de tiempo con el Comandante Saotome. Sacudió la cabeza tratando de evitar ese pensamiento y sonrió de una manera tonta al recordar como el Oficial toco su mano y las mariposas en su estomago volvieron a revolotear. Se acerco a la mesa y tomo la taza del té que llevó el Oficial, probando el dulce sabor y sintiendo como su estomago recibía con regocijo el liquido.
Ranma y Rioga salieron de la casa con tranquilidad y el chico de la trenza le hizo una señal a Mousse para que se acercara a ellos.
-"Es ella"- susurro Ranma con los ojos llenos de ilusión.
-"Qué?"- mencionaron al unísono.
-"Es ella, tiene la marca"-afirmo entusiasta.
-"Estas seguro, tiene todos los requisitos?"- pregunto el chico de lentes.
-"Si todo: el eclipse, la muerte y la marca de estrella"- Mencionando mientras contaba las similitudes con los dedos.
Por un instante nadie hablo, solo escuchaban el sonido de la calle. Cada uno inmerso en sus pensamientos y en las consecuencias de encontrar a la elegida, los motivos de su búsqueda eran distintos para cada uno, pero todos tenían el mismo objetivo.
-"Ahora que hacemos?"- pregunto el chico de la banda.
-"Hay que llevarla al templo, pronto descubrirán que ya la encontramos. Mousse hay que traer a su familia, Rioga infórmale la dirección de su casa y"-volteando a ver a Mousse –"trae a todos los miembros de su familia, también debemos llevarlos al templo para protegerlos"- mirando al chico del colmillo –"Tu y yo vamos a recoger sus pertenencia a su casa.¿ Donde vive?"- preguntó con duda.
-"Vive en unos departamentos cerca de la Universidad de Kioto y comparte su departamento con dos amigas suyas"-
-"Otro problema"- después de pensar un momento se dirigió al Mousse –"antes de irte a Nerima avisa a Shampoo que necesitamos que aplique su técnica con sus amigas, requerimos que las dos chicas salgan de la tablero y si les hacemos perder los recuerdos no resultarán dañadas"-
-"La llamaré enseguida y estará en unos minutos, no vive lejos de la Universidad"-
-"Rioga avisa al templo mientras hablo con la chica Tendo"- termino de dar las instrucciones pertinentes y se adentro a la vivienda.
Rioga y Mousse se miraron unos momentos y comenzaron a caminar al carro estacionado. Ingresaron al vehículo y tomaron el móvil, cada uno comenzó a hacer las llamadas correspondientes, siguiendo las instrucciones de su jefe y amigo. Terminadas sus labores se sentaron en la acera, esperando la salida y la luz verde de su Comandante.
-"Estoy nervioso e ilusionado, sabía que era ella"- menciona el chico del colmillo mirando al vacío.
-"Querías que fuera ella"- comenzó a reír el joven de lentes.
-"No te burles, creo que es muy hermosa, pero… también Ranma se percato de su encanto"- afirmo con desgano
-"Cómo?"- preguntó sorprendido
-"Creo que a Ranma también le gustó"- menciono decepcionado –"y creo que a ella también le interesó"-
-"Siempre exageras, sabes que constantemente impresiona a las chicas, pero nunca toma a nadie seriamente, ya lo conoces"- Trato de darle ánimos.
-"Espero"- miro con desilusión la puerta de la casa.
Ambos se quedaron en silencio observando el árbol que les daba un poco de sombra, la mañana era fría y aunque estaban emocionado por el encuentro con la elegida, tenían claro que sus vidas cambiarían, su misión y la de la orden fue siempre encontrar y proteger a la elegida.
La chica peliazul termino su té, Rioga tenía razón, era delicioso, a partir de ese momento sería su sabor favorito. Agradecía las galletas también, aunque no quería admitirlo tenía mucha hambre y precisaba algo más sólido para continuar su día.
Al ver que no regresaban, la chica comenzó a caminar por la sala, estaba inquieta, era momento de terminar con la incertidumbre y la angustia. La puerta se abrió y el Comandante Saotome ingreso con la misma actitud segura y soberbia, pero independientemente de todo, comenzó a sentir mariposas rondar por su estomago y una sensación de tranquilidad cuando él estaba cerca.
-"Lamento la tardanza, el oficial Rioga me confirmo los datos pendientes"- la miro de reojo para ver su actitud-"tengo que ser sincero con usted, la teníamos vigilada desde hace una semana porque cumplía con algunas características"-
-"Ustedes ya sabían …"- No termino la frase tratando de encontrar las palabras correctas.
-"Hay muchas mujeres en el mundo con algunas similitudes y las hemos estado rastreando, no ha sido muy fácil"-
-"¿Cuántas mujeres han encontrado?"-
-"Contigo son 21"-
Se sorprendió un poco emitiendo un sonido de su boca y una expresión de asombro. Llegó una duda a su mente, una pregunta que debía ser respondida rápidamente.
-"Entonces, porque están buscando a una chica con ese tipo de requisitos?"-
Ranma sabía que ella tenía que conocer los detalles de la profecía y tenía miedo de contarle algo más, pero entendía que no iría con él sin algunas explicaciones.
–"Bueno empecemos por el principio… Soy Comandante de un escuadrón especial encargado de investigar asociaciones criminales y grupos extremistas pero también pertenezco a La orden de Nara que se fundó hace 1200 años cuando encontraron las profecías de Manyōshū, en las compilaciones anexas a los poemas del mismo nombre. Todos mis antepasados y los de mis compañeros han sido los cuidadores de las profecías. Son 7 profecías que relatan los acontecimientos para el inicio de la La Nueva Era."- suspiro pesadamente y continuo –"La primera profecía se cumplió hace 25 años con un eclipse muy especial donde se alinean no solo el sol y la luna, también la mayoría de los planetas del sistema solar, la segunda de las profecías se cumplió nueve meses después."- después de un pequeño silencio-" y la tercera nos señala el nacimiento de una chica con ciertas características que se convertirá en la elegida que ayudará a la humanidad a hacer la transacción a La Nueva Era".- terminó sin perder el rostro de la chica, trató de encontrar entre sus facciones algún indicio de sus pensamientos.
Akane escucho atenta la explicación que le otorgaba Ranma, se encontraba atónita por todo lo que le comentaba ¿realmente era cierto todo lo que mencionaba?¿cómo era posible que existiera esas profecías? ¿Era verdad o se estaba burlando de ella?, no sabía que pensar.
-"Pero, ¿De que está hablando?"- pregunto molesta, definitivamente la esta timando.
-"La tercer profecía habla de una chica que nacerá un día cuando el sol se oculta con la luna, obviamente menciona un eclipse, que será la tercer hija de un curandero. Su nacimiento será el día en que la muerte rondará por las almas de los inocentes. Ella será pura en cuerpo y alma"- su rostro se ruborizo pero continuo seguro –"la conocerán por la marca de la estrella blanca en su brazo derecho"- observó sus hermosos ojos cafés –"con ella iniciará la esperanza para la clase humana"-
La peliazul guardo silencio, sus mente estaba hecha un caos. Primero, tenía que creer en algo surrealista, en unas profecías que jamas había escuchado. Segundo, aceptar que todo fuera cierto y confiar en las palabras de Ranma. Tercero, creer que ella era la chica de la profecía. Cuarta estaba asustada, sumamente asustada. Empezó a morder su labio inferior, nerviosa, la información que el chico le ofrecía era de un dimensión alterna y no se diga que ella era la protagonista. En un momento dudo si aún seguía dormida y este sería un mal sueño. Levanto su mirada y reflejo sus ojos avellana en los azules; una sensación de confort la embriago y consideró que podía confiar en él. Algo dentro de su mente y de su corazón le gritaba que confiara que él que jamás la engañaría o le haría daño.
Ranma esperaba paciente alguna reacción o palabra de la chica. La observaba con curiosidad, entendía su confusión, si alguien llegaba con toda esa información dudaría y lo más probable es que lo golpearía, no, definitivamente lo golpearía por burlarse de él. Entonces sintió miedo de que ella no le creyera. Miró a la joven y su mente dejo de funcionar cuando la chica mordió uno de sus labios, su corazón se desbocó de pensar en probarlos, ninguna mujer lo había hecho sentir así con solo morder sus labios. De pronto sus ojos azules se quedó prendido de los ojos cafés de ella y tuvo una sensación de una gran paz en su corazón.
-"Supongamos que te creo"- afirmo la joven con un poco de duda -" ¿Que tengo que hacer?"-
Al escucharla hablar trato de coordinar sus pensamientos y contestar lo mas cuerdo posible. Aun sentía la sensación de deseo. Respiró y trato de hablar calmado e influirle un poco de tranquilidad y confianza.
-"Necesitamos ir al templo Chion in, ahí es donde se encuentran los líderes de la orden de Nara, también es importante que tu familia nos acompañe"- el rostro de la chica hizo una pequeña mueca.
-"No, no y no, mi familia la dejas fuera de esto"- menciono la chica molesta.
-"Tenemos que protegerlos a ellos también, si los líderes confirmar la decisión, tu familia correrá peligro"- le comento rápidamente.
-"Mi familia no se verá inmiscuida en nada"- afirmo la chica levantando la voz.
-"!No sea terca¡, si no protegemos a tu familia irán por ella y puede que sufran o mueran"-afirmo el azabache.
-"Que"- grito entre sorprendida y angustiada.
-"Señorita Tendo"- tratando de guardar compostura y regresar a su postura-" no se alarme, somos grandes guerreros y la Orden se ha preparado por mucho tiempo para asumir la protección de usted y su familia. Necesito que les llame, mandaré a uno de mis hombres por ellos para que los escolte hasta el templo."- la chica afirmo con la cabeza -"Al momento de hablarles no les de muchas explicaciones porque pueden estar vigilándolos y correrán peligro"-
-"Esta bien, pero necesito pasar a mi casa por algunas cosas…"-
-"Rioga y yo te acompañaremos"-
-"Ok, necesito hablar con mi padre"-
-"Cuando vayamos por tus cosas les llamarás, así le damos tiempo a Mousse de acercarse más a Tokio"-
-"Muy bien vámonos, voy por mi bolso"-
Cuando regreso Akane le dedico una hermosa sonrisa al joven de la trenza poniéndose a su lado y con una mirada le dio a entender que se encontraba lista. Sin palabras Ranma le indico que salieran por la puerta mientras él tomaba la mochila de Rioga y salían de la casa.
Se encontraron con la mirada de los jóvenes oficiales en cuanto cerraron la puerta a sus espaldas. Rioga y Mouse se levantan para acercarse a ellos.
-"Mousse, ya tienes la dirección de la casa de la familia de la Señorita Tendo?-
-"Si, ya hable con Shampoo, se dirige al departamento"-
-"Muy bien, vete ya, la familia te estará esperando en cuanto llegues, recuerda ser muy cuidadoso estoy seguro que la están vigilando"-
-"No te preocupes así seré"- Saludo oficialmente y se retiro en un pequeña moto.
Ranma camino al auto y abrió la puerta del copiloto, miro de reojo a Rioga, quien se acerco rápidamente a la chica y la invito con un ademán a pasar al asiento del pasajero.
-"Es mejor que vaya en la parte trasera, así podremos maniobrar más fácilmente"-
La chica en cuestión solo asintió con la cabeza y se metió al vehículo. Los restantes subieron y se dirigieron a la Universidad de Tokio.
Akane vivía en unos departamentos muy cerca de la Universidad de Kioto donde estudia Médicina, comparte el departamento con dos compañeras: Yuca y Sayuri, ambas son estudiantes de su antigua escuela en Nerima que también fueron aceptadas en la actual escuela, las tres son amigas desde la infancia y se tienen mucha confianza, todas trabajan por las tardes y comparten los gastos y las labores del departamento.
Al llegar al departamento Ranma estacionó el vehículo lo más cerca que pudo de la entrada del edificio. Por órdenes del chico de la trenza, Rioga se quedo en el vehículo vigilando cualquier movimiento mientras él y Akane iban por sus pertenencias. El departamento de la chica peliazul estaba ubicado en el último piso, eran departamentos sencillos de bajo costo hechos principalmente para estudiantes.
Al ingresar las llaves de la puerta, la chica se quedo estática un momento. Pensó si sus compañeras estarían presentables o aún dormidas y tenía dudas de que Ranma ingresará con ella o mejor la esperará afuera, sabía que esto causaría muchas dudas con sus amigas. Y se giro para mirar a los ojos del chico guapo.
-"Mejor me esperas aquí, no sé si mis amigas estén... presentables"-
-"No puedo dejarte sola, es probable que alguien este vigilando y necesito revisar el departamento contigo y cuidarte"-
Aunque esto molesto un poco a la chica también la emocionó, por primera vez se sintió protegida por alguien. Un sentimiento de calidez la embriago y una pequeña sonrisa se mostró en su rostro. Ella siempre había sido una chica muy fuerte tanto física como mentalmente, no dependió de nadie para hacer o sobrevivir a las cosas de la vida.
Con un pequeño suspiro abrió la puerta y al ingresar vio a sus amigas con piyama y sentadas en la mesa del comedor, desayunando. Estas se giraron para mirar a Akane y observaron que detrás de ella estaba un joven muy apuesto alto con pelo negro como la noche y unos hermosos ojos azules.
Las amigas de Akane se sorprendieron un poco, jamás en el largo tiempo de conocerla había llevado a un hombre a su casa menos en la Universidad, ya que ella siempre clamaba que todos eran unos aprovechados y pervertidos. La curiosidad de las chicas estaba presente y Akane vio en sus ojos una chispa de intriga.
-"Hola chicas, perdón por llegar tan tarde, bueno tan temprano"- murmuró la joven.
-"Buenos días Akane, creo que traes visita"- pregunto Yuca con doble intención.
-"Ah, sí él es el comandante Saotome"- ambas chicas abrieron los ojos mucho más de lo acostumbrado en señal de sorpresa.
-"Estas bien?, te paso algo?"-Pregunto Yuca recordando la llamada en la noche.
Akane guardo silencio un momento, estuvo todo el camino pensando en que decirles a sus amigas, no podía explicar todo sobre las profecías, así que tenía que inventar una buena excusa y al mismo tiempo no deseaba mentirles.
-"Si"- afirmando con su cabeza pero con una pequeña sonrisa en su rostro-"no se preocupen alguien trato de asaltarme anoche y tuve que ir a la comisaría, pero no me paso nada, un oficial estaba cerca, escucho mis gritos y me ayudo"-
Ranma se sorprendió de la excusa tan creíble de la chica Tendo, él no había previsto este punto, cuando ellas hicieron la pregunta él se quedo mudo, no sabía que decir, pero ella pensó rápido y se mostró serena. Una cualidad más a la bella joven: su inteligencia.
-"Hay Akane, porque no me dijiste anoche, hubiéramos ido a verte, pensé que te habías quedado con alguna compañera de la oficina o ido alguna fiesta o tal vez salido con Daisuke"-
Al escuchar el nombre de un chico Ranma sintió un molesto sentimiento aprensando su pecho. El pensar que ella estuviera saliendo con alguien o que alguien besará sus labios lo llenaba de un sentimiento verde.
-"No se preocupen, solo que debo ir a declarar y vine a cambiarme, también por algunas cosas porque es probable que vaya con mi familia algunos días."-
-"Te acompaño"- Dijo Yuca levantándose de la mesa.
-"No, no es necesario, puedo tardar mucho tiempo en la comisaría y no quiero importunarte"-
-"No, te acompaño, no importa que perdamos todo el día no quiero que estés sola"-
-"No se preocupe yo estaré con la señorita Tendo hasta que todo esto termine e incluso si me lo permite"- observando a la joven peliazul-"la puedo acompañar a la estación o a su casa"-Ranma intervino para calmar la situación
-"Gracias"-contesto la chica Tendo sonrojada.
Sus amigas sonrieron ante esta situación pensaba que por fin había llegado alguien que le gustará a su amiga. Con una mirada de cómplices decidieron no interponerse en el tiempo que la pareja podía conocerse y estar junta.
-"Ok, me sentiré más tranquila al pensar que la protegerá"- Termino Yuca con una sonrisa picara.
Akane un poco sonrojada asintió con su cabeza y se dirigió a su habitación. Ranma trato de seguirla, pero ella con una mirada le indico que la esperará, él de mala gana acepto, ¿que podía pasar si estaba a pocos metros de ella.?
El cuarto de Akane era pequeño solo tenía una cama individual, un ropero y un pequeño librero blanco. Estaba pintado de color rosa palo y tenía algunas fotografías colgadas en las paredes. Frente a la puerta estaba una ventana que daba a la calle y un pequeño balcón.
Una figura alta de cabello negro y corto esperaba pacientemente en el cuarto, sus ojos cafés visualizaban con escrutinio toda la habitación mientras meditaba el encuentro anterior.
Por su informante él sabía que la chica era protegida por la Orden hasta revisar las características y compararlas con la de la profecía. Así que decidió ir a su departamento y esperarla.
Era muy hermosa, aun recordaba el pequeño y frágil cuerpo de la chica. Su rostro era muy bello y su piel blanca y sedosa. Deseaba encontrarla y probarla un poco. Su mente comenzó a planear la forma de besarla, tocarla y tomarla para sí. Nunca había sentido un deseo tan poderoso por una chica.
Llevaba toda la noche y parte de la mañana esperando su aparición cuando escucho ruidos en la sala comedor y escucho la voz de chica y la voz de un hombre. ¡Era Saotome!.
–"Maldito"- susurro para sí mismo y supo que sería difícil salir de ahí con la chica, así que comenzó a idear la manera de salir sin ser descubierto. Miro por la ventana que daba a un pequeño balcón y encontró una pequeña escalera de incendio que llegaba al techo. Sus ojos se iluminaron y creo mentalmente su ruta de escape.
Escucho los pasos de la chica acercarse y se escondió detrás de la puerta, cuando ella ingreso y la cerró, se abalanzó sobre ella y tapo su boca con su mano derecha y con la otra le rodeo la cintura para acercarla a su cuerpo. Olió su perfume personal, era embriagante, sintió su delicado cuerpo y su silueta rozando su pecho. Suspiro tratando de controlar su deseo de poseerla.
-"No te haré daño si te portas... complaciente"- le susurro en el oído, acercándose para saborear su cuello.
Akane cerró los ojos con una sensación de repugnancia, era la misma persona que la había atacado en la noche anterior, trato de zafarse de su agarre retorciendo su cuerpo pero lo único que lograba era embarrarse más al cuerpo del tipo. Su atacante solo emitía suspiros y gemidos al sentirla tan cerca, la deseaba en ese instante pero tenía que salir antes que Saotome fuera a buscarla.
La levanto como si fuera una pluma y se dirigió a la ventana, sin soltar a la joven salió de la habitación mientras la chica seguía tratando de soltarse, al darse cuenta que la sacaba de su cuarto pateó con todas sus fuerzas el cristal de la ventana rompiéndola.
-" Maldita"- Kuno la golpeo dejándola inconsciente, de esta manera era más sencillo llevarla y alejarse del chico de la trenza.
Ranma observo a Akane alejarse y cerrar la puerta de su habitación, tuvo un mal presentimiento, no sabía porque se sentía inseguro con solo dejarla de tenerla a su lado. Sus ojos no se despegaban de la puerta del cuarto hasta que sintió las miradas de las amigas de ella que lo evaluaban. Nadie emitió ningún comentario solo había miradas de dudas, desconcierto y de pena.
No se supo con exactitud cuánto tiempo pasó mientras el azabache esperaba la salida de Akane de su habitación, cuando escucho que se rompía un vidrio. El sonido provenía de la habitación de la joven, sin dudarlo Ranma voló hasta el cuarto y la chica no se encontraba, angustiado fue hasta la ventana y logro ver que Kuno llevaba a Akane desmayada hasta la azotea.
Con una fuerza descomunal el azabache salto llegando antes que el chico a la azotea. Vio a Akane inmóvil y un sentimiento de angustia y coraje recorrió su cuerpo. Sus ojos miraron con rencor al chico del cabello corto.
-"Suéltala y no te haré daño"-
-"Aléjate Saotome, tu sabes que ella es mía y tu no podrás hacer nada"-
-"Déjate de tonterías"- con un solo movimiento tomo a Akane y la acerco hacía él. La rapidez del azabache sorprendió a Kuno y sin poder hacer nada perdió el agarre de la chica. Ranma delicadamente dejo a la peliazul en el suelo y miro con molestia a Kuno.
-"Lárgate antes que te envíe volando por todo Kioto"-
-"Eso quisieras, ponte en guardia"- El joven de cabello corto sacó de su espalda una espada de madera.
Ranma esquivo rápidamente los movimientos de Kuno y con una patada golpeo fuertemente al chico dejándolo inconsciente.
-"Necesitas mas entrenamiento antes que puedas vencerme"- dijo con aire de superioridad mirando a Kuno.
Después de dejarlo inconsciente llamo por el celular a Rioga informándole lo sucedido y solicitando su presencia para llevarse a Kuno y ser interrogado. Cuando termino de hablar por teléfono miro el espacio donde había dejado a Tatewaki y ya no se encontraba, a lo lejos observo a un pequeño Ninja que cargaba un bulto, por las dimensiones tenía que ser el chico del cabello corto.
Se giro a mirar a la chica del cabello azulado y verla sin sentido le causo un pequeño dolor en el corazón. Se inclino junto a ella y levanto su cabeza, jugando un poco con su cabello. El perfume de su cuerpo lo extasío y con su mano derecha rozó su mejilla. Para el chico de la trenza era la mujer más hermosa que había visto. Él jamás había considerado tener ese sentimiento que con solo tocar o ver a una mujer. Poco a poco acerco su rostro al de la joven y como hipnotizado miro sus labios y los deseo con fervor.
Akane despertó desconcertada, su ojos se encontraron con una la figura borrosa de un hombre acercándose lentamente a ella, por inercia, ella golpeo fuertemente la cara de su agresor.
-"Suéltame!, pervertido!, idiota!"- Grito lo más alto que pudo y trato de levantarse para mirar de frente a su agresor.
-"Porque me golpeas?"- gritaba Ranma molesto mientras salía de la nariz un hilo de sangre.
Sus ojos enfocaron claramente al Comandante, miro al chico y se dio cuenta que estaba sangrando. Sintió mucha vergüenza, ¿Por qué tenía que ser tan explosiva?, siempre pegaba antes de preguntar o hablaba antes de pensar.
-"Lo siento, de verdad lo lamento, creí que era el pervertido que trato de llevarme"-
-"Me golpeaste, estoy sangrando¡"- acusó el pelinegro.
-"Lo siento"-la chica bajo la cabeza, realmente no sabía que decir, estaba apenada. Pero una duda ingresaba a su mente ¿porque estaba tan cerca de ella?.
-"¿Estas bien?— pregunto el chico mientras agachaba la cabeza, tratando de controlar la hemorragia.
-"Si no te preocupes, déjame ver tu nariz"- Akane se acerco y miro la nariz ensangrentada de Ranma, saco de su bolsillo un poco de papel y comenzó a limpiar el golpe de una manera muy delicada.
–"Vamos a mi cuarto, tengo un pequeño maletín con medicamentos y vendas de primeros auxilios"-
Ranma asintió y bajaron las escaleras de emergencia e ingresaron al cuarto donde los esperaba un cuarteto de chicos. Rioga y Shampoo se sorprendieron con la facha del comandante, nunca en su vida alguien había podido golpearlo. Las amigas de Akane la miraban con preocupación tenía algunas cortaduras en sus piernas, el pantalón roto y con manchas de sangre. De manera inmediata comenzó el interrogatorio por parte de todos.
-"Que paso?"-
-"Están bien"-
-"Donde está Kuno"-
Todos preguntaron al mismo tiempo y se acercaron a los jóvenes. Ranma y Akane respondieron a los chicos lo más tranquilo posible, explicando el cristal roto, la pelea y la huida de Kuno. La peliazul comenzaba a sacar los artículos del botiquín, con calma y delicadeza limpio el rostro de Ranma y reviso que el golpe no hubiera roto algún hueso de la nariz. El joven Saotome no se quejaba de los cuidados y revisiones que la chica Tendo estaba teniendo con él; simplemente se sentía en el paraíso.
Todos en la habitación se dieron cuenta de la situación, extrañados vieron como los dos jóvenes comenzaban a suspirar levemente mientras se proporcionaban caricias tan tenues, eran tan simples que si no fuese por las miradas y los suspiros, solo se trataría de un paciente y un médico en proceso de revisión.
Shampoo y Rioga se mostraron molestos por la actitud de su comandante ya que se encontraba ignorando por completo la misión, estaba distraído mientras la chica lo curaba. Shampoo le hervía la sangre al ver esa escena que desde el fondo de sus sentidos, la alertaban. Siempre quiso estar con el Gran Ranma Saotome, le encantaba su pose, su fuerza, su escultural cuerpo y sus hermosos ojos. Si alguna chica trataba de quitárselo, simplemente la quitaba del camino, no quería molestarse por la actitud de la chica Tendo, aunque no le importaría darle su merecido por aprovecharse de su querido airen, como solía llamarlo en sus fantasías.
-"Tengo que darme un baño"- mencionó la joven sacando a todos de sus pensamiento –"prometo no tardarme, necesito limpiar las heridas y cambiarme de ropa, por favor denme media hora y estaré lista"-
-"solo media hora, tenemos que partir lo más rápido posible"- comentó Ranma con una media sonrisa.
Todos salieron de la habitación y se acomodaron en la sala. Yuka y Sayuri ofrecían a los oficiales algo de comer y como buenas anfitrionas prepararon un platillo exquisito para tratar de bajar la tensión del momento. Estaba nerviosas por la pobre de Akane, el asaltante y la agresión que se llevó a cabo en su departamento. Muchas dudas ingresaron en su mente pero se encontraban un poco asustadas ya que el asaltante había logrado ingresar a su departamento y tenía claro que solicitarían ayuda para vigilar su casa mientras atrapaban al maleante.
Después de un buen baño, Akane se vistió, cepillo su cabello e hizo una maleta, no sabían cuanto estaría en el templo pero era mejor estar prevenida. Salió de su habitación y vio a los oficiales desayunando, rápidamente se acerco y se sirvió un plato, también estaba hambrienta.
El sol ingresaba en la sala de la casa de la familia Tendo, aún era muy temprano y no había mucho ruido en el hogar. La cocina era la excepción de la regla, Kasumi estaba realizando el desayuno para los miembros de la familia.
-"Buenos días, Casa de la familia Tendo"- contesto Kasumi alegremente el teléfono.
-"Buenos días Kasumi, soy Akane, necesito hablar con mi padre"- menciono rápidamente.
-"Hola Akane, mi papa aun duerme. Como has estado?"-
-"Bien gracias Kasumi pero me urge hablar con él, es sumamente importante"-
-"Esta bien en un momento te lo comunico"- Termino la hermanan mayor y con desconcierto llamo a su padre a la puerta de su habitación.
-"Papá, Papá… es Akane…, que le urge hablar contigo.."- esperando contestación.
El sonido del teléfono despertó al Sr. Tendo, con disgusto se incorporó de la cama y comenzó a vestirse, cuando escucho que su hija le llamaba. Abrió la puerta de la habitación, extendió el brazo y con ojos soñolientos respondió con un gruñido al auricular.
-"Papá, soy Akane, por favor necesito que me escuches muy claramente…"-
-"Dime querida que sucede, te noto algo exaltada, todo está bien?"- emitiendo un pequeño bostezo.
-"Escucha papá, tomen ropa y algunas pertenencias tú y mis hermana para una semana como mínimo, pasarán por ustedes en unas dos horas un oficial de la policía de Kioto llamado Mousse Tzu, no hagan preguntas, ni le comenten a nadie nada."-
-"Pero porque?, que sucede?, no podemos irnos así dada más?"-
-"Por favor no hagan preguntas Papá es un poco arriesgado, este oficial los traerán conmigo y aquí le contestaré todas sus preguntas. ¿puedo contar contigo?"-
El Sr. Tendo era un hombre tranquilo, siempre tomaba la vida seriamente y era un hombre responsable. Su profesión le había enseñado a disfrutar de la vida sin excederse y tratar de llevar el control de sus acciones. Dudaba sobre la petición de su hija, pero al mencionar que se encontraba inmiscuida en un asunto policiaco lo hizo tener miedo de la integridad de ella y sin pensarlo mucho tomo una decisión.
-"Esta bien hija, no le diré a nadie y nos prepararemos, pero prométeme que me explicarás a detalle lo que sucede"-
-"Gracias padre, prometo explicarte todos los pormenores"- suspirando aliviada agrego-"los amo"-
-"también te queremos, mi vida"-
-"Gracias, adiós Papá. Te veré pronto"-
-"Cuídate hija"-
Con un pequeño suspiro, salió de la habitación, tenía que arreglar una pequeña maleta de viajes y organizar su agenda con sus pacientes, pero antes tenía que informar a un par de mujeres que partirían en dos horas, a un lugar que no sabía y para un motivo que desconocía.
Saludos a todos lo que estan o han leido mi historia.
