Los personajes no me pertenecen...

La historia es solo mía.

La segunda profecía

Sus pulmones aspiraron la fría brisa de la mañana, los árboles del jardín emanaban un delicioso olor a hierba fresca y las pequeñas luces de la mañana comenzaban a iluminar todo a su alrededor mientras su mente solo recordaba el suceso de la noche anterior. Él había probado los labios de Akane y fue exquisito y embriagante. Sin perder ningún movimiento, el ojiazul siguió con su entrenamiento precisando cada paso, a pesar de tener en sus pensamientos a una hermosa chica, no dejaba de repetir sus katas con una perfección indiscutible.

Se acercó a una pequeña banca donde estaba la funda de una Katana, larga y delicada. La tomó con extrema maestría y comenzó con movimientos íntegros y justos. Sus manos se movían cabalmente y tan rápido que muy pocos ojos lograban seguir sus desplazamientos. Desde pequeño entrenaba con su padre y el arte había sido la razón de su existencia. Sus padres como miembros de la Orden de Nara, siempre lo apoyaron y alentaron para convertirse en el mejor guerrero. Después comprendió que era parte de su destino.

El azabache se encontraba tan concentrado en su entrenamiento que no se percató que una joven hermosa lo veía con anhelo. Cuando sintió la presencia de otra persona, reaccionó rápido y de un solo salto se encontró a un lado de la chica de cabello púrpura.

-"!Shampoo¡ buenos días"- saludando con un movimiento de su mano.

-"Buenos días"- saludó la joven pelipúrpura mirando de reojo su cabello negro, sedoso y largo, atado por una desordenada trenza. Su camisa roja estaba repleta de sudor y se pegaba como una segunda piel a su pecho, sus antebrazos estaban cubiertos por un pedazo de piel atada, dándole un toque de guerrero muy sensual.

-"¿Cómo te fue ayer?"- preguntó guardando su espada en su funda y dejándole en la pequeña banca del jardín.

-"Muy bien, el trabajo fue terminado, sólo tener que desviarme un momento por algunos compromisos, llegué tarde ayer"-

-"No te preocupes, sé que puedo confiar en ti, siempre has sido una excelente policía y cumples cabalmente tus misiones"- contestó sin mirarla

-"Sabes que me encanta estar a tus órdenes"-afirmó con un toque de sensualidad en su voz.

-"Es bueno saberlo"-confirmó con una voz gruesa y cierta picardía en su mirada. Ranma sabía que la muchacha trataba de seducirlo y aunque le parecía guapa no le interesaba en otros ámbitos y mucho menos ahora que tenía una hermosa joven peliazul en sus pensamientos pero no le desagradaba coquetear con Shampoo porque lo hacía sentirse deseado.

Con mucha gracia y sensualidad, Shampoo se acercó al ojiazul y le dio un abrazo deslizando todos sus atributos por su musculoso cuerpo, creyendo que el joven comandante por fin había reaccionado y se había decidido a tener algo más con ella.

Ranma se desconcertó con el acercamiento de la chica, sintió que sus mejillas se acaloraron y su sangre comenzó a fluir por su cuerpo. Nunca Shampoo se había comportado de esa manera, así que el joven Saotome no sabía ni cómo actuar, ni cómo evitar esa situación.

-"¿Quue haaacess?"- preguntó el joven nervioso y completamente paralizado con la miraba fija un árbol del templo.

-"Vamos a otro lado, nosotros solos"- pidió la pelipúrpura con una voz sensual y ronca.

La demanda de la joven desconcertó aun más al chico de la trenza. Su mente trató de articular algún comentario que le liberara del abrazo y del compromiso sin perjudicar la relación con Shampoo, pero antes que pudiera emitir palabra alguna, la curvilínea malinterpretó el silencio y lo besó.


La habitación de Akane se encontraba iluminada por el astro rey, ella se vestía para dar un paseo matutino por los jardines del Templo. Pensó que tal vez encontraría al joven comandante por el sendero, su corazón demandaba ver sus ojos y aspirar su olor. Desde el beso de la noche anterior, sus pensamientos eran confusos, quería despejar su mente y darle nombre a la emoción que él despertaba en su pecho.

Al salir del Templo, observó al dueño de sus pensamientos con la joven policía que conoció en su departamento. Sus ojos se abrieron cuando la chica se embarró sugerentemente en el cuerpo de Ranma y éste no hizo ningún movimiento de incomodidad o desacuerdo ante tal acción. Al mirarlos, Akane sintió un frío intenso recorrer su cuerpo pero el sentimiento de decepción penetró en su mente y corazón cuando observó el beso del joven con la chica.

La hermosa chica peliazul solo pudo correr precipitadamente al lado contrario de donde se encontraba la pareja, sus lágrimas recorrían sus mejillas pálidas y su corazón se llenó de desilusión. Ranma había jugado con ella, era el pensamiento que se repetía una y otra vez en su mente. Se desplomó detrás de un árbol de tronco ancho. Lloró por un tiempo, su mente comenzó a pensar en miles de razones por las cuales él beso a la policía: sería por su belleza o figura o simplemente su derrochada sensualidad; algo con lo que jamás podría competir. Continuó un tiempo más desvalorizándose, su baja autoestima le jugó cruelmente, sintiéndose fea y desmotivada. Después de un tiempo trató de estabilizar sus emociones para evitar que alguien viera su corazón roto.

El jardín era un lugar muy hermoso, lleno de árboles muy antiguos que hacían juego con el magnífico Templo, había pequeñas piedras cerca del camino que delineaban el sendero, el viento movía suavemente su copa y sintió que sus lágrimas eran llevadas por el aire, tratando de limpiar su rostro y su tristeza.

-"¿Se encuentra bien?"- preguntó un chico alto, de cabello corto y negro, en su cabeza tenía una banda blanca y sus ojos eran azul oscuro.

-"Si"- fue la única respuesta que emitió la chica, bajando su mirada.

-"No te había visto por aquí, ¿Cómo te llamas?"-

-"Tendo Akane"- contestó la peliazul, tratando de recobrar la compostura.

-"Mucho gusto señorita Akane, mi nombre es Shinnosuke"-

-"Igualmente"- respondió con una hermosa sonrisa, que dejó atontado al chico.

-"Tienes una hermosa sonrisa"-

Akane no expresó agradecimiento pero una sonrisa de satisfacción iluminó su rostro, mostrando más finas sus facciones y una luz en sus ojos. Se levantó de la hierba donde estaba sentada y se acercó a una fuente mirando de reojo al chico.

-"De dónde vienes?"- preguntó Shinnosuke.

-"Vengo de Kioto"- dijo suavemente.

-"¡Tú eres la elegida!"- afirmó sorprendido ante la revelación.

-"Eso me han dicho"- comentó Akane bajando la mirada y con una incomoda sonrisa.

Shinnosuke no salía de su asombro, la chica que tenía delante de él, era la elegida. Todos los comentarios sobre ella eran verdad, era excesivamente hermosa. Sus delicadas formas tentaban hasta al más puritano de los hombres y sus ojos eran dos hermosos orbes cafés que junto con su sonrisa serían capaces de detener una guerra entre dos poblaciones.

-"Tú, ¿eres de aquí?"- preguntó la peliazul con dulzura en su voz

-"Yo también pertenezco a la orden, si es tu pregunta"-

La chica no emitió ningún comentario solo asintió con la cabeza mientras veía detenidamente al joven. Shinnosuke debía ser unos cuantos años mayor que ella, tenía una figura atlética y era muy alto. Su piel blanca hacía un perfecto contraste con un pelo tan negro como la noche y unos hermosos luceros de azul profundo le recordaban el cielo en la oscuridad. Se ruborizó un poco al ver que el joven había descubierto cómo lo recorría.

-"Eres un guerrero"- afirmó y sus ojos miraban el agua de la fuente.

-"Si también soy un guerrero entrenado para protegerte, pero me he enfocado más al cuidado de los pergaminos y su traducción"- mirando de reojo los labios de la joven –"mi abuelo es el encargado de la traducción de los pergaminos, el día de ayer lo conociste en la junta de los ancianos"-

-"¡Tu abuelo es el anciano de barba blanca!"- afirmó la joven –"no te pareces nada"-

-"¡Claro que no!, me lleva como por 100 años"- concluyó el chico con una gran sonrisa en sus labios.

-"Sí claro, eso es seguro, pero no tienes ningún parecido con él"- mirando las facciones del joven.

-"Dejemos de hablar de mi abuelo"- solicitó mientras se acercó un poco a la chica Tendo –"cuéntame un poco de ti"- solicitó el chico de ojos azules.

-"Mi vida no es interesante, bueno al menos hace dos días"- emitiendo una grandiosa sonrisa.

Shinnosuke estaba fascinado con la elegida, su abuelo le mencionó que esa chica irradiaba no solo belleza física, sino también un brillo espiritual. Para él no había diferencias, la mayoría de las jóvenes que conocía eran guapas o incluso hermosas pero no había la pureza y sencillez de la chica que tenía enfrente, se veía tan inocente y al mismo tiempo esparcía una increíble sensualidad que cegaba todos los sentidos.

Ese dúo que apenas se conoció comenzó a platicar con tanto entusiasmo, que poco a poco incluyó todo tipo de temas: la comida, el jardín, los amigos y la Orden; el tiempo pasaron desapercibidas por ellos y solo el rugido de sus estómagos les hizo percatarse de que tenía que presentarse a tomar alimento y comenzar con sus labores cotidianas. Con una sonrisa en sus labios invitó cordialmente a la joven peliazul a incorporarse y dirigirse a las pagodas.


En la gran mansión Tatewaki, Kuno desayunaba con su hermana y otros jóvenes, líderes del clan de Anko. El comedor era una habitación muy amplia con techo alto y gruesas paredes, la mesa rectangular era de madera muy larga y sobre las paredes había retratos antiguos que mostraban el gran linaje Tatewaki. Había mucho silencio en la mesa y las miradas de cada uno de los miembros se fijaron en el joven de cabellera negra y ojos oscuros, todos expectantes frente a los sucesos actuales.

-"¡Dejen de mirarme!"- mencionó Kuno molesto y levantándose de su asiento.

-"Necesitamos que nos informes"- afirmó uno de los presentes.

-"¡Ya los cité a una junta dentro de una hora!, ahí explicaré los avances de la Orden, por el momento, ¡Déjenme desayunar tranquilo!"- mencionaba con los dientes apretados y con fuego en su mirada.

-"Recuerda que aunque seas el Yami, tienes que obedecer y seguir los lineamientos del clan, aun no eres tan fuerte como alguno de nosotros y sabes que nos necesitas"- sentenció un anciano con grandes ojos y tan corto de estatura que denotaba la cantidad de años que tenía en su cuerpo.

-"Lo sé maestro, pero las cosas no han salido como quisiera y el acoso de los guerrero no ayuda a mi buen humor"-

-"Desayuna tranquilo, pronto habrá respuestas"- sin emitir otra palabra se levantó del asiento y con una fuerte mirada indicó que dejaran solo al chico para evitar cualquier otro enfrentamiento.

En el comedor solo le hicieron compañía su hermana Kodachi y su fiel sirviente Sasuke.

-"Pensé que la visita nocturna de tu amiga te pondría de mejor humor, hermanito"- Kodachi se burló del mal humor de su hermano. La visita de hermosas chicas siempre había mejorado su carácter.

-"No era la compañía que deseaba, eso es todo"- respondió el joven mirando su plato y apretando sus dientes.

-"¡Vaya hermano!, eres más complicado de lo que creí"- externó ella junto con una sonrisa.

-"Por favor, no tengo ánimo para cinismos"- refutó él, dejando los cubierto por un lado.

-"Entonces te dejo solo, tengo cosas que hacer"- se levantó de la mesa y contoneándose al caminar salió de la habitación.

-"Sasuke, después de la junta voy a solicitar tu apoyo para visitar el templo, necesito a la elegida conmigo, organiza todo y espero tu reporte después de la junta con el clan"-.

Asintiendo con la cabeza, el pequeño sirviente caminó seguro y firme a organizar la embestida a la base de la Orden de Nara. El comportamiento de su amo lo había dejado sorprendido, aunque siempre fue un niño mimado y testarudo, jamás había retado a los guerreros del clan, algo raro le estaba pasando a su señor y era mejor estar al tanto de sus actividades, porque pronto lo averiguaría y evitaría a toda costa cualquier daño al que pudiera caer. Sin evitar pensar en un sin número de probabilidades, dio algunas órdenes a los pequeños ninjas que tenía al servicio de la casa Tatewaki.


Ya la había buscado por todas partes y no lograba encontrarla, esperaba que no hubiese salido fuera del templo, ella era perseguida por muchas personas y corría peligro contante. Comenzó a angustiarse y es que el simple pensamiento de que fuera llevada lejos de él creaba una sensación de abandono. Ingresó al comedor para continuar su búsqueda y de pasada alimentar su cuerpo. No comprendía sus sentimientos, tenía menos de dos días de haberla conocido pero sentía que era parte de él. No sabía que una mujer pudiera levantar ese tipo de alteraciones en un hombre. Con Shampoo era distinto, ella era muy sensual pero jamás despertó algo siquiera efímero de lo que la peliazul le hacía sentir. La joven china era fiereza erótica pero Akane era inocencia seductora, su cuerpo y mente solo la deseaban a ella. El beso que Shampoo erróneamente entregó al joven azabache no lo llevó ni siquiera a elevar sus pies del suelo, la comparación era abismal de las estrella a la tierra, entre una y la otra.

Mirando a la entrada del comedor, observó a la joven peliazul que ingresaba sonriendo y acompañada de un guerrero. Su sangre hirvió y sus ojos chispearon. Sin preámbulos se acercó a la chica, sus dientes apretados y sus facciones endurecidas reclamaron lo que su corazón deseaba.

-"¡¿Dónde estabas?!"- preguntó gritando sin detenerse a mirarla, con voz gruesa y enronquecida.

-"No tengo porqué darte explicaciones"- comentó la chica con el ceño fruncido y la mirada enardecida.

-"¡TIENES QUE DECIRME!, se supone que soy tu protector, no puedes andar sola sin mi"- gritó Ranma sin poder esconder la molestia por su respuesta.

-"Nadie me comentó que tuvieras que estar como perro faldero detrás de mi"- Le dijo la joven peliazul con determinación y seguridad, enfrentando la mirada enardecida el castaño.

-"¡NO SOY NINGUN PERRO!"- gritó con todas sus fuerzas y golpeó una pared que cayó destrozada en un segundo, dejando a los presentes impresionados.

Hubo un gran silencio en el comedor, de pronto Akane comprendió que se encontraba muy alterado, sus emociones dejaron que gobernara su buen juicio y debía arreglar la situación. Así que tratando de calmar lo sucedido tomó a Ranma de una mano y lo condujo fuera del recinto.

Ranma no pudo controlarse, desde que la vio ingresar con el joven, su mente se desconectó de su cuerpo y no tuvo más control de sus acciones. Cuando el suave contacto de su mano lo llevó a los jardines, su mente le gritaba que la invocara como suya. El Azabache la jaló posesivamente hasta él, la aprisionó contra la pared y la besó de manera agresiva, anhelando sus labios y la grata sensación de poseerla.

Él despertaba sus más arcaicos sentidos, el beso que le ofrecía no era dulce ni tierno, estaba colmado de pasión y ansiedad, como si quisiera marcarla. Los sentidos de Akane se desconcertaron y lo único que logró hacer la joven fue corresponderle con la misma pasión. La miel de sus labios y el aliento de su boca la transportaban a un mundo dulce y benévolo donde no había maldad, el dolor o sufrimiento y todas esas emociones diferentes al amor no existían. Por un instante eran solo dos seres expresando lo que su palabras no expresaban.

Por unos momentos saborearon el dulce de sus bocas y la respiración del otro, el beso poco a poco cambió de angustioso a dulce y ambos deseaban prolongar por más tiempo ese paraíso que solo los enamorados comparten cuando comunican sus almas en su beso.

Pero el aire se terminó y tuvieron que separarse con pesar y desánimo. La pareja trataba de recuperar la respiración cuando sus ojos se encontraron, sus rostros se enrojecieron enormemente por los besos tan apasionados y entregados que hace unos instantes los trasladaron al edén.

-"Discúlpame no debí ser tan grosera"- Akane fue la primera en hablar.

-"También acepta mi disculpa, no pensaba lo que decía o hacía, Akane"- su nombre fue pronunciado suavemente acariciándolo con la voz.

-"Qué tal si mejor vamos a comer"- mencionó alegre, tratando de evitar las sensaciones que él despertaba.

-"Espera, me gustaría que habláramos de esto"-

-"Tal vez después de desayunar, muero de hambre"- caminó hacía el ingreso del comedor.

-"Pero hablaremos después"- señaló el azabache colocándose al lado de la chica –"y por tu seguridad, no te vayas sin avisarme"-

-"Lo sé"- contestó con una sonrisa en sus labios.


El comedor del Templo era una gran estancia pintada de verde, con un enorme y antiguo candelabro colgado en el centro de la habitación, en un extremo había una barra larga donde se tomaban los alimentos en unas charolas y esparcidos por el resto del salón, mesas redondas con varias sillas, que eran utilizadas por los comensales para degustar los alimentos. Rioga se había reunido con Mousse a desayunar en el comedor del Templo. Al ingresar fueron abarrotados por muchas preguntas de diferentes miembros de la Orden, solicitando información de la elegida. El rumor de que había sido encontrada por fin, se había esparcido por todos los integrantes. Ambos jóvenes eran líderes y maestros de diferentes guerreros, eran conocidos por sus extraordinarios dones en el arte, su fidelidad a la Orden y su sencillez. Además todos en el Templo conocían la complicidad que había con el fuerte líder de los guerreros: Ranma Saotome. Ellos siempre estaban juntos, su labor era compartida y su amistad inquebrantable. Si alguien sabía qué pasaba en estos momentos eran ellos, así que era muy simple acercarse y tratar de conocer más acerca de ella.

Ambos jóvenes trataron de evadir las preguntas pero era casi imposible. Cuando comenzaron a solicitar más información sobre la "hermosa elegida", Ranma ingresaba al comedor, por lo que, todos los colegas simplemente se alejaron para evitar la reprimenda del artista marcial. Tanto Rioga como Mousse esperaban la incorporación de Saotome a la mesa cuando él simplemente se deslizó a la entrada y comenzó una discusión acalorada con la chica Tendo. Jamás había perdido los estribos hasta ese día que con un grito exagerado, lleno de rabia, golpeó una pared, dejando a todos los espectadores desconcertados y pensativos. El silencio en la sala hizo que el joven Hibiki se levantara de su lugar y se dirigiera a la entrada para calmar al aguerrido líder, cuando la hermosa joven con una simple caricia lo llevó fuera del comedor.

La habitación se convirtió en un lugar muy tensó, miradas asombradas y sonrisas burlonas abundaron en el recinto cuando los jóvenes salieron de él. Rioga regresó en silencio hasta la mesa de su amigo sin emitir comentario alguno pero con sus miradas preguntaron más que con palabras, ¿Qué fue eso?, ¿Cómo es posible que Ranma tuviera ese arranque?, eran las preguntas emitidas por sus ojos, pero la interrogante más importante de todas fue expresada por el chico del colmillo.

-"¿Qué traen esos dos?"- Preguntó el joven Hibiki al aire.

-"Creo que esa chica trae de cabeza a nuestro comandante, ¿eh?"- acentuó el chico de los anteojos mientras mordía un pan.

-"¿Crees que le guste la chica?"- murmuro con un gesto de tristeza.

-"¿A quién no?"- preguntó Mousse después de tomar su vaso de leche –"todos los que la han conocido están babeando por ella, bueno la verdad es que yo no"- dijo con un tono de voz melancólico.

-"Tienes razón es muy hermosa, me enamoré de ella en cuanto la vi"- afirmó con un suspiro y sus ojos destellaron una chispa.

-"Tú, te enamoras fácilmente"-

-"Es diferente, ella realmente me gusta muchísimo más que cualquier otra que haya conocido"- con la tristeza marcando su afirmación levanto la vista al candelabro, buscando solución a sus crecientes y nuevas emociones.

-"En ese caso, tendrás competencia y creo que será de las difíciles"- advirtió Mousse señalando a la puerta del comedor.

Rioga observó a la joven peliazul y al azabache ingresar al comedor como si nada hubiese pasado entre ellos, tomaron sus alimentos en una charola y se dirigieron a la mesa de ellos.

Akane no quiso sentarse sola con el azabache, tenía cierta molestia por dejarse besar tan fácilmente, porque hace poco lo vio con la chica policía y ella simplemente ignoró esto cuando la besó tan apasionadamente. ¿Qué le pasaba?, se estaba convirtiendo en ¿una chica fácil?, nunca había dejado que ningún hombre se propasara con ella, incluso eran pocas sus experiencias con el sexo opuesto, entonces ¿Porqué él despertaba un deseo incontrolable?

Ranma quería explicarle a la chica Tendo lo que estaba experimentando, quería aclararle que él jamás se comportaba de esa manera con nadie excepto con ella. Deseaba que conociera la sensación que ella estaba despertando en su corazón. Necesitaba aclarar las cosas antes que algo las complicara y lo alejaran de ella. La siguió calladamente hasta la mesa de sus amigos y colegas.

-"¿Podemos sentarnos con ustedes?"- pregunto la hermosa chica.

-"Claro"- dijeron los guerreros al mismo tiempo.

-"Gracias"- la peliazul y el azabache acomodaron sus charolas en la mesa y comenzaron a degustar el desayuno, sin levantar sus miradas ni observar alrededor.

-"¿Cómo te has sentido?"- preguntó de pronto el joven Mousse.

-"Nerviosa pero me han tratado bien"- contestó la joven mirando al chico –"gracias por traer a mi familia sana y salva"-

-"No me agradezcas, simplemente es mi trabajo, aunque deberé quejarme contigo"- mencionó entre seriedad y broma.

-"¿Por qué?"- preguntó angustiada la hermosa chica.

-"Una de tus hermanas me quería asesinar con su mirada y creo que no le caí mucho en gracia"-

-"Lo siento, Nabiki es una mujer complicada"-

-"Sí, creo que esa palabra la describe"- afirmó el chico de lentes soltando una carcajada.

El ambiente entre los presentes se aligeró y comenzaron a platicar de cosas triviales. Iniciaron con la narración de las aventuras que tenían cuando eran niños, sus travesuras se había convertido en leyendas y mitos. Akane no dejaba de reír imaginando cada ocurrencia de sus compañeros. De vez en cuando cada uno de ellos miraba al vacío recordando el momento con más precisión y deseando que todas las cosas que ocurren en la vida fueran tan simples como los momentos de la niñez. Cuando se encontraban absortos en los recuerdos llegó un mensajero de la anciana solicitando la presencia de Ranma y Akane, por lo que los señalados se levantaron y salieron del comedor.


Las pagodas del templo Chion- in, eran las típicas estructuras de un santuario, los jardines adornaban los alrededores haciendo los sacrificios y rezos más placenteros. Las dos pagodas al final del templo eran utilizadas desde hace mucho tiempo como base general de la Orden de Nara. Los guerreros eran entrenados en una pequeña aldea muy cerca del Templo y la mayoría de ellos habitaba en ella. Los líderes de la Orden eran los que se encontraban la mayor parte del tiempo en el Santuario, los rollos Manyōshū eran guardados ahí y ellos eran los encargados de resguardarlos.

La anciana Collage era la líder de la Orden, sus conocimientos se basaban en la experiencia y el estudio de los rollos. Su destino era encontrar a la elegida para que la humanidad lograra ingresar a la Nueva Era, su trabajo era entrenarla para enfrentar la difícil tarea de encontrar la puerta del nuevo tiempo y dirigir a los hombres a un mejor destino. El problema era que no conocía el proceso real, solo la teoría, pero sabía que la elegida hallaría en las profecías la forma de hacerlo.

La habitación era blanca, tenía dos mesas rectangulares altas junto a la pared, dos sillones negros y un gran espejo en la pared central. La sala principal era el centro de reunión de la anciana Collage y siempre se encontraba sentada en un sillón. La matriarca deseaba comenzar con el entrenamiento de la elegida por lo que solicitó la presencia de Ranma y Akane, era momento de explicar las primeras profecías a la chica e iniciar sus conocimientos para completar el ritual de invocación. Después de algunos minutos ingresaron a la sala las dos figuras esperadas por la anciana.

-"Bienvenidos, por favor siéntense"-

-"Gracias"- Ambos jóvenes se inclinaron en señal de respeto a la anciana antes de tomar un lugar en el sillón.

-"El día de ayer te informé que tendrías que ser entrenada y como parte de la preparación debes conocer las profecías"-fijó su mirada en la joven, tratando de encontrar alguna duda en sus ojos –"Es momento que conozcas las bases principales de la Orden"- mencionó la anciana con formalidad –"Hace mil 200 años se encontraron los rollos Manyōshū, en los escritos había poemas y narraciones exquisitas que pronto se convirtieron en maravillas literarias. 200 años después un escrito fue estudiado detenidamente por un hombre que descubrió algunas claves en los rollos: Ōtomo No Yakamochi."- se levantó de su lugar y comenzó a saltar alrededor de la sala en su largo bastón de madera. –"Poco a poco fue descubriendo advertencias sobre un cambio que habría en el futuro, decidió documentarlo y presentarlo a un samurái, líder de un clan. Al descubrir la importancia de las profecías juraron proteger el conocimiento que prevenía la destrucción de la humanidad. Todos los guerreros y los líderes de la Orden de Nara han sido entrenados con los más altos estándares de honor y valor: el bushido. La primera profecía indicaba un eclipse muy peculiar, pero con ese iniciaría la cuenta regresiva para el transcendencia a la Nueva Era."

Akane escuchaba atenta la información que la anciana le ofrecía, su mente recababa cada palabra emitida por la anciana. Ranma miraba de reojo a la chica Tendo, él conocía perfectamente la historia de su Orden, la primera vez que alguien la escuchaba siempre resultaba ser sorprendente.

-"La Orden de Nara juró encontrar y proteger las profecías al igual que a la elegida"- continuó la anciana –"La primera profecía se cumplió hace 25 años"- miró a la joven y esta le respondió con una afirmación, Collage se levantó de su lugar y salió de la sala. Ambos jóvenes se miraron desconcertados pero unos segundos después ingresó la matriarca con un papiro antiguo.

-"Akane, la primera profecía dice los siguiente"- dijo abriendo el pergamino y comenzó con la lectura –"La humanidad comenzará con dolor y decadencia, la destrucción del alma del hombre ocasionará caos en el universo y el mundo deberá trascender a una Nueva Era para sobrevivir. Todo comenzará cuando una alineación de la tierra, el sol, la luna y los siete reyes del cielo, que creará un anillo de fuego en el cielo y la decisión de la humanidad dependerá…"- cerrando el papiro la anciana miró a los jóvenes.

-"¿De quién?"- preguntó Akane muy angustiada.

-"Esa parte de la profecía se perdió a través del tiempo, es complicado, pero es todo lo que tenemos de la primera profecía"- suspiró decepcionada, esa parte del escrito era la que indicaba las acciones que debería emprender la Orden, pero por alguna razón no se encontraba completa y desconocía el motivo porque desde que subió como anciana principal, la profecía ya estaba incompleta.

-"Y ¿Qué se supone que falta?, ¿cómo vamos a salvar a la humanidad si no conocemos qué tenemos que hacer?"- preguntó desesperada la chica peliazul.

-"Tenemos que completarla con las demás profecías, tratar de armar el rompecabezas con los datos que tenemos"- indicó la anciana mostrado en su timbre de voz la decepción de este hecho.

Ranma contempló la duda de la chica Tendo, observó como mordisqueaba su labio inferior mientras sus dedos jugaban entre sí. Subió su mirada para ver sus ojos cafés y sus tupidas pestañas, contempló sus cejas arquearse mientras sus ojos miraban al vacío, no se cansaba de admirarla, cualquier simple manía le parecía la más inquietante provocación. La anciana no dejó de mirar al chico, las sencillas miradas y movimientos denotaban que le atraía la bella joven, por lo que con una discreta sonrisa se dispuso a explicar la segunda profecía.

-"Hace 25 años sucedió el eclipse que indicó la primera profecía y la cuenta regresiva comenzó ese día, todos estábamos esperando ese momento, sucedió tal como lo indicaba el manuscrito: la alineación de los planetas con el sol y la luna, el gran círculo de fuego en el cielo… fue impresionante"- la matriarca mencionó el acontecimiento con mucha emoción y entusiasmo recordando el hecho del cual fue testigo. –"La segunda profecía hace referencia a la primera y la tercera… ambas están completas"- desenrolló el papiro y comenzó a leer –"Un gran guerrero será engendrado el día de la alineación cósmica, será denominado el bushi, lo reconocerán por la marca de la estrella blanca en su brazo derecho y su misión será proteger y fortalecer a la elegida para iniciar con la transición a la Nueva Era"-

-"¿Un guerrero?"- preguntó dudosa.

-"Si, un guerrero encargado de protegerte y ayudarte aun no sabemos cómo te ayudará en la transición a la Nueva Era"-

-"¿y dónde está?"- preguntó nerviosa Akane.

-"No te desesperes Akane, todo a su debido tiempo, lamentablemente aun no podemos revelar quién es, aunque es un guerrero invencible debemos identificar cuál será su participación en todo esto para tener una ventaja con el enemigo, por lo que su identidad es guardada con recelo"-.

-"¿Por qué?"- tratando de encontrar las palabras correctas sin llegar a ser agresivas –" ¿Por qué mi identidad sí la revelan?"- preguntó disgustada.

-"No te molestes Akane, simplemente en ninguna profecía especifica la función de él"- señaló la anciana con una pequeña sonrisa que a los chicos les pareció macabra –"pero no significa que no participe en todo esto bueno quiero que pienses mucho en las primeras dos profecías y medites un poco en ellas a ver si puedes encontrar algo importante, muy bien chicos hasta mañana"- con una pequeña reverencia la anciana señaló la puerta y los acompañó saltando en su bastón hasta la entrada de la sala.

Caminaron despacio por el pasillo hasta salir al jardín que se encontraba entre las dos pagodas, Akane observó una pequeña banca color blanco en medio de dos grandes árboles de cerezo. La chica peliazul se sentó en la banca pensando en todas y cada una de las palabras de la matriarca de la Orden. La tenía muy intrigada la segunda profecía, el bushi se supone que era un guerrero especial que tenía que ayudarla y protegerla, de pronto una idea llegó a su mente. El comandante Saotome era su protector ¿no?, desde que lo conoció le comentó que la estuvo buscando en muchas chicas ¿no sería acaso él? En un solo movimiento sus ojos se fijaron en el brazo del chico de la trenza. Observó que llevaba una camisa china de manga larga y trató de recordar sin despegar su mirada del escultural pecho y musculosos brazos, si había visto su antebrazo desnudo. Jamás se percató que él, desde que se encontraron, siempre tenía una camisa de manga larga o un suéter o incluso en la mañana tenía cubiertos sus antebrazos con una piel, ¿él será?.

-"Ranma, ¿cuántos años tienes?"-

El joven Saotome se impresionó ante la pregunta por la inteligencia y la rapidez de sus deducciones. Ella era increíble, cada vez lo sorprendía más y con una media sonrisa en sus labios contestó decidido a responder cualquier pregunta.

-"24 años, ¿Por qué lo preguntas?"-

-"Es que creo que eres"- Sin continuar con la conversación se levantó y se acercó al joven decidida a ver su antebrazo derecho. Tratando de ser muy determinante. Sus sospechas en cada momento se hacían más reveladoras, la edad, su fuerza, su asignación como protector y su misión. Con cada deducción estaba más segura que él era el guerrero.

Ranma se sintió intimidado, aunque la chica Tendo no se diera cuenta, todos sus actos resultaban ser muy sensuales: su manera de caminar, su forma de mirar, el contoneo de sus caderas al detenerse, todo lo que hacía le recordaba un baile gatuno gracioso y placentero. El joven Saotome se humedeció los labios deseosos de probar nuevamente el sabor de su elegida. Cuando la tuvo a su alcance simplemente se inclinó y su instinto lo guió.


Su informante le confirmó que la elegida se encontraba en ese templo, estaba dispuesto a ingresar a la base de la Orden de Nara para encontrarla. Sasuke había organizado todo para tomar de sorpresa a los guerreros y mientras todo estaba en el caos, él llegaría hasta ella. Con mucha precisión llegaron al Templo Chion in y algunos de sus secuaces estaban ingresando por la parte trasera pero él ingresó por la gran puerta principal, primero la buscaría como cualquier turista y después daría la señal para comenzar con las distracciones.

Al llegar al altar principal observó a un chico que le era muy familiar caminando por los jardines y lo siguió. Ingresó por un sendero al final de todas las estructuras principales, estaba estrecho y rodeado de jardines, cuando terminó el camino vio dos torres con un gran jardín, con cautela buscó alguna señal de la hermosa chica, sentía que ese lugar era lo que estaba buscando. Con sigilo observó a todas las personas que caminaban cerca de las dos pagodas, de pronto divisó salir a la chica peliazul de un pasillo, seguida por el comandante Saotome. Una rabia incontrolable recorrió su cuerpo, verlo tan cerca de ella desquiciaba su buen juicio y lo irritaba sobremanera. Observó con mucha calma las acciones de la pareja y trató de acercarse. Miró a Ranma tomar de la cintura a Akane y juntar sus labios con los de ella. Un calor insoportable recorrió todas sus venas y sin pensar en las consecuencias enfrentó a la pareja.

-"¡SUÉLTALA SAOTOME, ELLA ES MÍA!"- exigió Kuno con un grito desesperado.

La pareja se sobresaltó y se separó, cuando Ranma observó que era Kuno el joven que había gritado, se interpuso entre la chica y el joven moreno. Akane miró desconcertada a su anterior agresor y sintió asco cuando trató de aproximarse a ella.

-"Vaya, tenemos compañía, pero dime Kuno, ¿Qué se te ofrece?"- el joven guerrero le dijo con una media sonrisa

-"Déjate de estupideces Ranma, sabes por quién he venido"- señaló con un tono de voz molesto, agresivo y mirando a la peliazul.

-"Está en mi territorio, ¿Por qué crees que tuviera que acceder a tus deseos?, o ¿ya olvidaste la última vez?"- mencionó el azabache con tono de burla.

-"A ver si cuando la pierdas te burlas de esa manera"- tomó su teléfono y apretó algunos números –"bueno, me llevo a la joven"- acercándose tratando de acortar la distancia entre la chica Tendo.

-"No te atrevas, ¡tendrás que pasar sobre mí antes de tocar un solo cabello de ella!"- afirmó el joven Saotome tomando un brazo de Kuno y apretándolo de tal manera que se percatara de su fuerza.

Todo pasó muy rápido, una gran cantidad de ninjas ingresó al centro del patio y algunos rodearon al joven Saotome, otros tomaron a la chica peliazul alejándola de él mientras el joven Tatewaki, escapaba del agarre del chico de la trenza y se escondía entre los jardines del templo. Ranma gritó a sus alrededores para llamar a sus compañeros, a quienes les tomó menos de un minuto aparecer y una guerra campal inició en la base de operaciones de la Orden de Nara.

Desesperado, el joven Saotome comenzó a brincar por las copas de los árboles hasta llegar a lo alto de una pagoda, tratando de buscar el camino que habían elegido los secuestradores de Akane. Angustiado se concentró y cerca del jardín principal junto al altar, observó a la chica peliazul forcejeando con los ninjas que a pesar de sus entrenamientos tenían problemas para someterla. Con una amplia sonrisa acortó la distancia que había entre ellos y en un instante llegó con la chica Tendo. Con una gran facilidad se deshizo de los pequeños ninjas que aunque eran fuertes y entrenados, no eran competencia para el gran guerrero de la Orden. Tomó a Akane en sus brazos y con gran maestría saltó por los aires mientras llevaba a la elegida a un lugar seguro.

Minutos después llegaron a la pequeña aldea cerca del Templo, el joven comandante dejó con delicadeza a la chica y con una mano levantó su barbilla para que lo mirara, necesitaba ver esas gemas color chocolate, quería cerciorarse que se encontraba bien. Cuando Akane miró los ojos angustiados de Ranma, tuvo la necesidad de abrazarlo y confesarle que nada le había pasado, con desesperación y siguiendo sus deseos abrazó al joven. Aspiró su aroma y escuchó los latidos de su corazón, sintiéndose a salvo, una vez más.

-"Siempre te protegeré"- le aseguró con un suave murmullo.

Espero que siga con su atención y sigan conmigo en el siguiente capítulo. Ojala ya hayan descubierto la identidad del guerrero.

Quiero agradecer a mi querida amiga Mya por su apoyo incondicional, sus consejos y su tiempo, que a pesar de no tener el placer de conocerla fisicamente me ha brindado su amistad. Agradezco los comentarios de Anami, Rmtl Des, Nu-chan y de Mademe... deseo realmente seguir con su atención y que mi historia continue brindardoles un rato ameno.

Quiero comentar con ustedes como surgió la idea de este fic... desde hace mucho tiempo la base de esta historia la he tenido escrita, con algunas variantes pero la idea original tiene bastante tiempo. La variante fue cuando leí las 7 profecías mayas y de ahí surgió las raices y variantes de la historia, además que he estado buscando información para que los datos y nombres sean mas reales, ejemplo: los rollos Manyōshū (Si existen), el Templo Chi on in (Tambien existe y lo eligí por algunas razones que despúes comprenderan) y algunas palabras como el nombre de la Orden y el Clan son composiciones que seleccione cuidadosamente... para mí esta historia es una gran oportunidad de desarrollarme como escritora de fic por lo que he tratado de cuidar mucho los detalles.

Saludos...