Quiero aclarar que los personajes no me pertenecen
Pero la historia es toda mía
El Protector
La noche había caído y con ello el olor de la brisa nocturna. Mirando por la ventana, Akane recordaba el ajetreado primer día en la Orden mientras una ráfaga de luz nocturna iluminaba la oscuridad, creando el ambiente perfecto para la reflexión.
La peliazul realizó un breve repaso de todas las situaciones vividas. Hubo dos aspectos que la desconcertaban y ocupaban la totalidad de sus pensamientos: Primero era Ranma, su conducta la perturbaba, se mostraba tan cariñoso e incluso a veces caballeroso que sentía una atracción extrema. Se preguntaba, ¿Qué quería con ella?, recordaba claramente la imagen de él besando a la joven policía y también recordaba la intensidad del beso afuera del comedor. Un crecido rubor coloreó su rostro al recordar la manera tan ardiente como fue besada y la intensidad de las emociones que expresó su inexperto corazón. Este primer punto la tenía invirtiendo más tiempo que cualquier otro asunto de su vida. Pero en segundo lugar, se sentía intrigada por lo que la anciana le mencionó. ¿Quién era ese protector?, tenía muchas sospechas que el mismo joven que no la dejaba ni a sol ni sombra fuera el protector que la anciana le comunicó. Mañana buscaría la manera de ver el brazo desnudo del joven Saotome para descartarlo como candidato.
Abstraída en sus pensamientos, sus ojos y mente le suplicaban descanso, por lo que lentamente se desconectaron de la realidad y cuando la chica peliazul cayó en las redes de Morfeo, su inconsciencia le reveló el primer indicio del enigma de su mente.
Corría sin detenerse, se sentía perseguida por unos ojos llenos de odio y maldad. Mirando hacia su espalda vio lo cerca que se encontraba de ella, un miedo irreconocible se apoderó de su cuerpo y por un instante dejó de moverse e incluso de respirar. La sensación de pánico fue insoportable, cerrando sus ojos permaneció inmóvil en la espera de su muerte. De pronto sintió que alguien se interponía entre la bestia y ella, abriendo los ojos lo distinguió: gallardo, ecuánime y seguro, un joven con hermosos ojos la miraba embelezado trasmitiéndole la paz perdida y la esperanza ausente. De un momento a otro se encontraba en una pradera con mucho sol y grandes árboles alrededor, el mismo chico se acercó a ella con seguridad y depositó en sus labios un beso que la sumió en un universo maravilloso. Cuando abrió los ojos, una sonrisa apareció en el agraciado rostro y con un leve murmullo le dijo: "te amo, nunca lo dudes…" mientras se acercaba a ella y la estrechaba entre sus brazos, continuó: "siempre te protegeré", ella solo se estremeció ante sus palabra y antes de cerrar los ojos para disfrutar de esa grandiosa emoción, pudo observar la marca de su brazo.
La hermosa chica Tendo abrió los ojos con sorpresa y trató de controlar su respiración agitada. El sueño había sido tan real que aun sentía los labios del joven en su piel y su acelerado corazón tenía tatuada la voz aterciopelada afirmándole "te amo, nunca lo dudes".
El sol salía iluminando el par de pagodas en el templo Chion-in indicando el inicio de un nuevo día, las hojas de los arboles resplandecían con las pequeñas chispas de agua refrescando la mañana, algunas aves deleitaban a los mañaneros con su canto.
En una habitación de la Orden, Ranma se encontraba confundido con las nuevas emociones que los últimos días había sentido con gran ímpetu. Estaba feliz, no, inmensamente dichoso porque una sola sonrisa de su Akane iluminaba el día como jamás en su vida alguien o algo lo había hecho.
Desde chico fue entrenado en las artes marciales, le enseñaron a amarlas y dedicó toda su vida a ellas. Su padre había dedicado toda su infancia y adolescencia a prepararlo, lo llevaba constantemente a viajes, a combates y ante maestros expertos en otras disciplinas para convertirlo en el mejor guerrero. Durante mucho tiempo convivía solamente con Mousse y Rioga que lo acompañaban en algunos viajes, pero no tuvo relaciones con el sexo opuesto hasta cuando entró a la juventud. Por su maestría era reconocido en todas partes y llegó a ser asediado por algunas mujeres pero nunca ninguna despertó algún sentimiento en él.
Con la chica peliazul era distinto, desde que la vio comprendió lo que muchos poetas y enamorados describen como "iluminación", porque todo a su alrededor resplandeció, los colores se hicieron más vivos, los sonidos y olores se intensificaron, logrando un punto de referencia en su vida: Cuando la conoció.
El beso que había robado la noche que la conoció fue dulce, trataba de animarla, de reconfortarla. Pero el intenso beso que le robó el día anterior había sido diferente, estaba lleno de amor, deseo, angustia. Anhelaba expresarle cuánto la necesitaba porque se dio cuenta que ya la necesitaba en su vida y todas sus dudas se marcaban hacia esa pregunta ¿Porqué era tan importante?
De algo estaba completamente seguro, nada ni nadie lo alejarían de ella y por supuesto, jamás permitiría que alguien le hiciera daño, al fin, él era su protector.
Sí, la protegería pero no por imposición, sino por decisión, porque de la noche a la mañana se había convertido en su prioridad, era su luz, el centro de su universo.
Ranma sonrió de lado, comprendiendo su objetivo como guerrero de la Orden de Nara pero también como parte de su existencia. Su Elegida siempre sería la misión de su vida, pero ahora era tan grato que estaba ansioso de verla de nuevo. Así que se levantó de su cama y sacudió sus pensamientos mientras se vestía y salía de su habitación para dirigirse hacia su destino.
Shampoo se encontraba desconcertada, la reacción que había tenido Ranma cuando lo había besado fue tan inesperada que se sintió menospreciada, sus palabras daban vuelta en su mente "solo somos amigos", cerrando sus ojos recordó la escena con el Comandante Saotome.
Flash Back
La chica Pelipurpura abrió los ojos, se encontraba ilusionada, era la primera vez que besaba al hombre que había estado en sus sueños desde hace más de 2 años. Cuando lo miró, comprendió que su beso no había causado el mismo efecto en él, porque su mirada no era de emoción.
-"Ranma"- susurró su nombre.
-"Shampo"- mencionó el nombre de la chica con un suspiro y cerró sus ojos por un instante –"no quiero hacerte daño ni perder tu amistad, por eso necesito aclarar esta situación antes que se malinterpreten las cosas. No me interesa tener ninguna relación amorosa contigo, yo solo"- trataba de encontrar las palabras adecuadas ya que la joven China era una compañera de la Orden y de su trabajo -"solo somos amigos, lo siento".-
De un solo giro, Ranma comenzó a caminar sin mirarla, tratando de evitar un mal momento entre ellos pero no se percato que dejó a una Shampoo desconcertada y muy molesta.
-"Nadie me rechaza"- afirmó la china con un brillo en sus ojos.
Fin Flash Back
La joven Shampoo se encontraba ensimismada en sus pensamientos mientras un joven guerrero se acercaba a ella.
-"Buenos días"- saludó Mousse con una grandiosa sonrisa.
-"Hola Mousse"- mencionó fastidiada, ese chico siempre le sonreía, la mimaba y le cumplía todos sus caprichos. La hacía sentir bien pero no le interesaba, a veces, solo era un estorbo.
-"¿Te puedo acompañar a desayunar?"- preguntó entusiasmado.
-"Ok"- contestó secamente.
-"Te ves tan hermosa hoy"-
-"Gracias"- dijo con desgano.
Se escuchó un murmullo generalizado y ambos miraron a la puerta del comedor, observaron el ingreso de la pareja más mencionada en los último días: Ranma y Akane. Ambos iban muy cerca uno del otro y la joven amazona sintió celos de la chica Tendo al notar la devoción y amabilidad que el comandante Saotome tenía con ella.
-"¿Te gustaría ir a cenar hoy?, Rioga me comentó que en el pueblo están realizando una feria en honor a la elegida, al parecer todos están entusiasmados con haberla encontrado, es raro, jamás habían organizado un evento así.."-
-"!No interesa ir¡"- gritó Shampoo golpeando la mesa y con los ojos enardecidos. –"¿Porqué tanto alboroto por esa?"- preguntó molesta y levantándose de la mesa salió del comedor sin terminar su desayuno y dejando a un chico desconcertado y preguntándose qué había hecho mal.
Kuno caminaba de un lado a otro, dando pequeñas vueltas por todo el estudio, se encontraba ansioso, el plan que había realizado para raptar a la chica Tendo no había funcionado y lo peor es que los había visto !besándose¡, su delicada flor estaba siendo besada por el bastardo de Saotome. Con su corazón lleno de furia y celos, gritó desesperado maldiciendo en voz alta a todos los implicados y culpando de sus desgracias a la mitad de su servidumbre y a sus padres, tratando de desahogar su frustrada ilusión.
El maestro del Clan Anko escuchó las maldiciones de Kuno y con una agilidad increíble para su edad, llegó en un instante al estudio de pelinegro.
-"Veo que no estás de humor, ¿cierto?"- preguntó con malicia.
-"No estoy para sermones, maestro"- mencionó molesto Tatewaki, se sentía tan frustrado que no deseaba que vinieran a importunarlo.
-"¿Dejarás que se quede con ella?"- insertó la espina en su discípulo.
-"¿De qué habla?"- miró al anciano con desconcierto.
-"¿De que si dejarás que él se quede con ella?"- sonrió con un brillo en sus ojos. Tenía la atención de su pupilo.
-"Explíquese"- mencionó secamente.
-"Primero siéntate y cálmate, necesitas serenidad para explicarte lo que te voy a comentar"-
"¡Explíqueme qué trata de decirme!"- gritó desesperado.
-"Por esa necedad la perderás"- con un suspiro meditó las siguientes palabras: -"la única forma que tendrás para tener a la elegida es oscurecer su corazón, las profecías mencionan que ella tendrá que elegir y su corazón determinará el camino de la humanidad, si ella tiene el corazón puro, la humanidad trascenderá; pero si ella tiene el corazón corrompido con odio y maldad, la humanidad se sumirá en la oscuridad. Su corazón es la clave de las profecías"-
Kuno guardó silencio meditando las palabras del maestro, él anhelaba tener a la elegida, no solo porque era hermosísima sino porque todo su cuerpo y mente la deseaban en todos los aspectos, comprendía que más que deseo era parte de su destino.
-"¿Cómo puedo hacer que su corazón me desee?"-preguntó a su maestro, con una serenidad que nadie hubiera imaginado que poco segundos antes era una fiera.
-"Tienes que hacer que se aleje de Saotome y llenar su corazón de dudas, me han informado que el joven Ranma ha mostrado cierto interés por ella y creo que es correspondido, por lo que es importante fomentar los celos y la desconfianza entre ellos y en un momento de debilidad, ella será tuya"- Su plan era simple pero infalible.
-"Es una fantástica idea maestro"- con una gran sonrisa pintada en sus labios, su mente comenzó a buscar la manera de crear las dudas entre la elegida y el odiado azabache –"tengo a la persona perfecta para el trabajo, creo que estará muy interesada en buscar las atenciones del Comandante, aunque"- meditando un poco continuó –"pueden ser más de una persona"- comentó riéndose con una nueva meta en la guerra por el corazón de Akane.
El maestro Haposai, lo veía satisfecho, estaba seguro que su pupilo lograría su cometido. Se alejó del estudio y decidió vigilar al Comandante Saotome y a la chica Tendo para poder usar cualquier cosa contra ellos y así cumplir su parte en las profecías; tenía que lograr que la oscuridad reinara en la tierra y si para eso tenía que destruir un pueblo o intervenir en una relación amorosa, estaba dispuesto a hacerlo.
El comedor era el centro de reunión de los guerreros y todos los miembros de la Orden, por lo que siempre estaba lleno de gente, especialmente por las mañanas. La chica peliazul ingresó junto con Ranma a desayunar y atrajo las miradas de los comensales, principalmente las del sexo masculino porque vestía un corto short color café que hacía sus piernas más largas y estilizadas.
Muchos murmullos iniciaron con el ingreso de la pareja más famosa de la Orden, pero con una mirada agresiva del Comandante Saotome hacia el público del comedor, bastó para terminar con los comentarios. Con amabilidad y gentileza, Ranma acomodó a Akane en una mesa casi en el centro del comedor y comenzó de devorar su alimento. El silencio reinó en el lugar, en espera de alguna eventualidad. De pronto, un joven de ojos cafés y cabello negro avanzó hacia la pareja.
-"¡Shinosuke!"- gritó emocionada la peliazul y se lanzó a ofrecerle al chico un ligero abrazo –"¿Cómo estás?, perdón por ayer, ya no pude encontrarte y no pude despedirme"- señaló con simpleza la peliazul.
- "Hola Akane, buenos días"- se inclinó para besar delicadamente la mano de la chica –"Es un placer verte, no te preocupes por ayer, entiendo perfectamente"- terminó la última frase con una rápida mirada hacia el comandante Saotome.
-"Gracias, ¿ya desayunaste?"- comentó la hermosa joven con inocencia, sin darse cuenta que a sus espaldas un chico de trenza mandaba miradas agresivas al joven ojiazul.
-"Ya terminé, tengo que reportarme con mi superior, pero igual y nos vemos en la noche"- respondió con una pequeña sonrisa -"¿Me concederás al menos una pieza de baile?"- sin esperar respuesta besó nuevamente la mano de la joven y se retiró con una inclinación de cabeza.
- "Adiós"- susurró la chica mirando cómo la figura del joven desaparecía.
Akane se giró para mirar a Ranma y observó su mirada enardecida, fija en la salida del comedor, con la quijada apretada y puños tensos.
-"Ranma, ¿estás bien?"- observó la hermosa chica un poco preocupada.
-"¿De dónde lo conoces?"- preguntó secamente y aun con la quijada apretada.
- "¿A Shinosuke?"- preguntó desconcertada.
-"Sí, ¿De dónde lo conoces?"- volvió a preguntar sin mirarla.
-"Ayer, cuando salí por la mañana a correr, me encontré con él y comenzamos a platicar, es muy agradable"-
-"mmm…"- hizo una mueca en su rostro y frunció su ceño.
Akane abrió ampliamente los ojos y se molestó por un instante. No entendía la actitud del Comandante, ¿Porqué se comportaba de esa manera?
-"Es agradable y muy caballeroso"- afirmó molesta.
-"Podrías pedirle que te proteja, así tendrás más tiempo con él, pero no creo que sea mejor que yo"- sostuvo el guerrero con firmeza y malestar.
Akane lo entendió claramente, abrió loa ojos muy ampliamente, Ranma estaba celoso, simple y sencillamente celoso por ella, una sensación placentera recorrió su cuerpo, se sentía muy cómoda al saber que alguien como él la deseaba.
-"Creo que nadie podría hacerlo mejor que tú"- señaló con una sonrisa en los labios y se levantó para ir al sanitario.
Ranma simplemente se relajó, ella podía tener amigos a su alrededor y él tendría que aceptarlo, ¿no?, aunque alguien tan bella como ella, seguro era asediada por muchos individuos buscando su atención.
Los ancianos de la Orden de Nara se encontraban discutiendo del anterior ataque del Clan de Anko, estaban intrigados, porque desde el inicio de la Orden no tenían registrado ninguna interferencia por parte del Clan. Era evidente que el motivo era la recién encontrada, lo cual demostraba que el Clan Anko estaba casi tan seguro como ellos que la elegida era la chica Tendo.
-"El ataque confirma que El Yumi desea a la elegida"- afirmó segura la anciana Collage.
-"Al parecer la Chica Tendo ya había tenido un acercamiento más con el Joven Kuno"- mencionó el guerrero Genma.
-"¿Cuándo sucedió esto?"- preguntó el anciano Sakuka.
-"El reporte que me entregó Ranma menciona de dos encuentros de la Chica Tendo con Kuno"-
-"Necesitamos saber más"- afirmó la anciana siendo apoyada por los otros, quienes asintieron con la cabeza –"Hay que llamar de inmediato a la Elegida"-
Sin hacer comentario alguno, la sacerdotisa salió de la habitación para solicitar la presencia de su hijo y de la chica peliazul.
Ranma estaba atento a los movimientos de la chica Tendo, observó cómo salía del sanitario y se dirigía a la mesa que compartía con él. Mientras avanzaba hacia la mesa, se percató de la mirada de muchos jóvenes recorriendo la hermosa figura de La Elegida. Miró sus hermosas piernas, ese pequeño short que portaba dejaba muy poco a la imaginación, era simplemente una visión espectacular.
Antes que llegara a la mesa, el joven Ranma se incorporó y fue a su encuentro, la tomó suavemente del brazo y la sacó del comedor. Se encontraba pensativo, deseaba poder expresarle lo importante que ella se había convertido en su vida. Tenían que hablar, aclarar su situación y sentimientos. Deseaba poder expresarle sus emociones y sin mencionar motivo, la condujo hasta el patio trasero de la segunda pagoda y cuando desaparecieron de la vista de extraños, la tomó de la cintura y la atrajo hacía él.
-"Akane, eres tan hermosa"- mencionó el azabache con la voz entrecortada y su aliento irregular. Sin esperar respuesta de la joven, se posesionó de sus labios y comenzó la exploración de su delicada boca.
Toda la noche soñó con probar su delicioso sabor, dulce, exquisito, erótico, lo tenía embriagado y adicto. Se acercó más a ella, deseaba eliminar cualquier espacio entre sus cuerpos, sintió cómo cada una de sus delicadas curvas se golpeaban en su firme pecho. El beso se volvió más demandante y lentamente suplicó con un leve gemido permiso para acariciar su largo y blanco cuello.
Akane estaba extasiada, un cúmulo de emociones llegaba de lleno a su mente, deseaba tanto ser besada nuevamente por el joven policía, así que rodeó con sus brazos su cuello. El beso ansioso se volvió más profundo y lentamente la mano del joven policía que tenía aprisionada su cintura subió hasta su cuello y con pequeños movimientos de sus dedos lo acariciaba. Sintió fuego en su vientre, su corazón palpitó de una manera alarmante y sus pensamientos dejaron la cordura. Sin lógica y sin pudor, ella recorrió con sus pequeñas manos el pecho del joven comandante sintiendo su fuerte pecho y su abdomen firme.
Perdidos en la oleada de emociones, no se percataron que eran vistos por más de un par de ojos. Y tampoco sintieron la presencia de la sacerdotisa hasta que estaba frente a ellos. Cuando el joven Saotome reaccionó, separó cariñosamente a Akane de su cuerpo y con pesar dejó de besar sus adictivos labios.
Cuando los ojos del azabache dejaron de mirar a la hermosa chica, fijó su mirada en su madre, la cual tenía una chispa de emoción y otra tanta de advertencia. ¿Por qué su madre siempre tenía que ser tan oportuna?, se preguntaba el joven, ante el momento bochornoso que estaba experimentando.
La joven peliazul dejó de sentir el musculoso cuerpo del chico y sus caricias, una sensación de abandono y soledad la recorrió por un instante pero cuando se percató que la madre de su tormento estaba frente a ellos, sus mejillas se colorearon y bajando la vista, esperaba el comentario de la sacerdotisa.
La señora Saotome observaba cada uno de los movimientos de los jóvenes, ambos se encontraban abochornados y nerviosos... ¡qué hermoso era ser joven y dejarse llevar por las emociones aun no comprendidas! Miraba con curiosidad a la joven Elegida y cómo sus mejillas alcanzaban color granada. Decidió no hacer comentario alguno… al menos no ahora.
-"Ranma, la anciana desea la presencia de ambos en el templo"- señaló la sacerdotisa y simplemente se dio la vuelta y dejó al par de chicos entre desconcertados y aliviados.
Con un pequeño suspiro, el joven Saotome, jaló nuevamente a la hermosa chica y con un dulce abrazo aspiró el aroma de su cabello y lo besó en la frente con una venerante emoción.
-"¿Estás bien, pequeña?"- le susurró mientras tenía los ojos cerrados.
-"Si"- respondió insegura.
-"Realmente no sé qué me pasa, simplemente es muy difícil de explicar"- empezó a explicar el joven Saotome - "Jamás me he sentido así con nadie, me encanta estar contigo y simplemente no puedo dejar de pensar en ti"- se sincero el azabache -" incluso me he convertido en un impulsivo, nunca he perdido el control de la situación hasta que te conocí"-
Akane estaba anonadada, una sensación de paz, placer y alegría inmensa la embriagaba; estaba dichosa, nunca se había sentido así, entre las emociones de su cuerpo y los cambios de su vida, la hacían sentirse dichosa. Se sentía como la protagonista de una extraordinaria historia.
-"Me pasa lo mismo a mí"- dijo en un suspiro mientras sus brazos rodeaban la cintura del joven –"nunca me había sentido así, soy nueva en este ramo"-
Ranma rió ante el comentario y la estrujó más a su cuerpo.
-"¿Qué vamos a hacer?"- preguntó el joven.
Un pequeño silencio reinó entre ellos mientras seguían aspirando su aroma y se acostumbraban a sus cuerpos.
-"Me gusta estar contigo, después de la reunión hablaré con mi madre, necesito que me oriente. Recuerda que soy tu protector y se supone que no debe pasar esto pero no mando en mi corazón"- sin dejarla contestar se separó de ella y la tomó cariñosamente de la mano para guiarla al Templo y enfrentar juntos a la Orden.
Akane y Ranma llegaron al templo y se dirigieron a la sala que asistieron el primer día que la joven llegó. La mirada de la anciana se fijó rápidamente en la mano entrelazada de la joven pareja y una pequeña sonrisa que pasó desapercibida por todos los presentes se pintó en su arrugado rostro.
-"Bienvenidos"- afirmó el padre de Ranma
-"Por favor siéntense"- exclamó el anciano de la barba.
-"Gracias"- expresó la joven peliazul con nerviosismo.
-"Hemos solicitado su presencia, porque necesitamos obtener información del ataque que recibimos el día de ayer por los guerreros Ankos"- explicó Genma.
-"Nunca en la historia de la Orden, los miembros del clan se han atrevido a invadir territorio nuestro"- señaló la anciana –"Eso casi nos asegura que ellos creen que tu eres la Elegida, Akane"-
-"Los informes señalan que la joven Tendo tuvo dos encuentros más con el líder de los Ankos"- mencionó Genma.
-"Necesitamos conocer más de esos encuentros para tratar de entender sobre esa intromisión"- concretó la anciana, en espera de la historia de la joven.
Todas la miradas estaban en la joven Tendo, así que con nerviosismo relató con lujo de detalles el encuentro con Kuno en el callejón, después relató su encuentro en su habitación y repitió cada una de sus palabras, asqueándose nuevamente al recordarlas. Después de lo relatado todos los miembros se quedaron pensativos y silenciosos.
-"Akane, quiero que seas muy sincera con nosotros por favor"- solicitó la anciana mientras la chica asentía con la cabeza – "Cuando te aprisionó Kuno, ¿qué sentiste?" -
-"Asco"- mencionó sin titubear un momento.
La anciana estaba atenta a la reacción del joven azabache y pudo percatarse de un destello en sus ojos con la respuesta y una retorcida sonrisa.
-"¿Haz sentido miedo cuando está cerca de ti?"-
-"La primera vez tuve mucho miedo, la segunda temía que nadie pudiera ayudarme, pero la tercera vez… no tuve duda, sabía que Ranma no me abandonaría"- al terminar la frase dirigió una mirada rápida a su protector.
-"¿Te sientes ahora protegida?"- trató de concretar la emoción de la peliazul.
-"Sí"- contestó la chica francamente.
-"Muy bien Akane"- la anciana miró a Ranma –"Por la noche las personas de la aldea, quieren hacer una fiesta en honor a la joven Tendo, solicitaron permiso y se los he concedido"- suspiró con melancolía -" tenemos tanto tiempo que no celebramos algo."- mirando al techo, ausentándose un momento buscando en sus recuerdos los días gloriosos de la Orden –" Por la noche serás su escolta"- Dirigiendo su mirada nuevamente a Ranma -"creemos que hay un espía en la Orden, aún no sabemos quién es, pero sospechamos que en la reunión podría aprovechar la algarabía para llevarse a La Elegida con Kuno, por eso no te debes alejar de ella, incluso me gustaría que no se mezclara mucho con la gente"- con una pequeña sonrisa en sus labios, continuó –"bueno, nada más acercarse a su familia y algunos conocidos, pero nadie extraño. ¿Quedó claro?"-
-"Sí anciana"- afirmó el joven Saotome.
-"Akane, entiende lo importante de esto ya no hay dudas de que eres La Elegida, por eso es importante que estés atenta y no te dejes engañar por nadie, lamento decirlo, pero solo debes confiar en Ranma"- señaló Collage.
-"Está bien"- respondió la joven- "solo tengo una duda ¿Por qué están seguros ahora?"- Preguntó la chica, se le hizo extraño esa afirmación debido a ataque.
-"Mañana nos reuniremos después del desayuno, te explicaré otras dos profecías y entonces lo entenderás"-
-"Ahora pueden retirarse"-mencionó Genma.
Ranma se incorporó rápidamente y extendió su mano para ayudar a la joven Tendo. Con las manos entrelazadas salieron del recinto.
-"Nodoka, ¿hay algo que tengas que comentar?"- preguntó la anciana.
-"¿Te refieres a si vi algo raro en los jóvenes?"- señaló la madre de Ranma.
-"Sí, dime qué pasó cuando fuiste a buscarlos, ¿Porqué llegaron mucho después de ti?, Ranma nunca tarda cuando es solicitado por el consejo"- observó la matriarca, tratando de señalar los nuevos acontecimientos.
-"Los vi besándose"- explicó la señora Saotome y todos se quedaron en silencio por un momento.
-"Excelente"- afirmó la pequeña mujer con alegría -"pero habla con tu hijo, tiene que ser un caballero con ella, ¿me explicó?"- preguntó la anciana mientras la sacerdotisa afirmaba con un movimiento de su cabeza.
-"¿Por qué es bueno que se besen?"- preguntó Genma desconcertado, según sabía por las artes que es mejor pensar con la cabeza fría cuando debes proteger a alguien y si su hijo tenía sentimientos de por medio podía ser más difícil evaluar las situaciones de peligro.
La anciana emitió una sonrisa de complicidad y antes de explicar su teoría hizo jurar a los presentes por el bushido que nada de lo que hablase ahí se emitiera fuera del recinto. Y con una seguridad que solo ella poseía comenzó a relatar su hipótesis.
La mansión Tatewaki era reconocida por su antigüedad, su exquisita arquitectura y sus hermosos jardines; cuando los turistas pasaban se maravillaban por lo que observaban desde afuera. Sin sospechar que era la guarida de un Clan antiguo que deseaba por todos los medios dominar las decisiones de los hombres y llevar a la oscuridad a toda la humanidad.
El Clan Anko inició cuando un guerrero de la Orden se reveló ante su maestro, llevándose algunos papiros donde se encontraban parte de las profecías, dejando incompletos los rollos Manyōshū. Cuando el guerrero descifró el manuscrito que llevaba se dio cuenta de los poderes que podría obtener al evitar que la Humanidad transcendiera, creando la oscuridad permanente, por lo que juró que su descendencia lograría evitar que La Elegida realizara el ritual de Renovación.
Kuno era descendiente de una gran línea de samuráis reconocidos, siempre sus ancestros ayudaron a los Emperadores a crear orden y paz en todo Japón. El padre de Kuno no fue la excepción, fue un hombre respetado y cariñoso, su único error fue enamorarse y casarse con una mujer de corazón oscuro, que lentamente envenenó el de él. Ella se aprovechó de su poder para tener influencia en el gobierno, facilidad para realizar actos corruptos y salir sin mancharse de diferentes situaciones sórdidas. Cuando nació Kuno ella simplemente lo dejó a cargo de una niñera y pocas veces estaba cerca de él. Hizo lo mismo con su segunda hija. Ambos hijos heredaron el corazón negro de su madre y siguieron su ejemplo.
La mansión que una vez vio crecer y albergar a grandes hombres, ahora era invadida por personas ambiciosas, con sentimientos de venganza, celos y maldad. El maestro del Clan Anko encontró a Kuno Tatewaki y rápidamente se dio cuenta que él era el Yumi, así que si le quedaba algo de bondad en su corazón, esta fue desecha cuando el maestro lo tomó como pupilo y lo instruyó en el arte.
Kuno estaba leyendo unos pergaminos entregados por el maestro para ayudarlo a entender su papel en la profecía. Cuando una figura ya conocida ingresaba al estudio con un semblante inquieto.
-"Tenemos que hablar"- dijo una mujer pequeña pero muy hermosa.
-"Tranquila cariño, ¿Qué sucede?"- preguntó mientras se acercaba y la besaba.
-"Están juntos"- afirmó dejándose llevar por el beso.
-"¿Quién?"- preguntó al azar, dejándose embriagar por el deseo de la carne.
-"La maldita Elegida y Ranma"- confirmó la hermosa joven con una voz que destilaba rencor y veneno.
-"¿¡Qué?- preguntó sorprendido mientras la alejaba de su cuerpo. Pensativo pero inquieto escuchó lo que la hermosa chica le decía.
-"La maldita lo besó, creo que lo tiene embrujado"- siguió confirmando la hermosa joven, sintiendo su corazón desilusionado.
-"Si, es una bruja"- afirmó Tatewaki. Meditando un momento recordó lo que estaba leyendo y la conversación con el viejo, se apegaría al plan y por lo tanto tendría que ser ecuánime en el asunto –"Dejemos este tema por un momento, tengo una propuesta que hacerte gatita, pero antes me gustaría probarte otra vez"- con una sonrisa la pegó a su cuerpo mientras la besaba sugerentemente. La tomaría en ese mismo instante, al menos podría conformarse con ella… mientras conseguía que Akane Tendo fuera suya.
Ranma y Akane salieron de la junta con los ancianos, callados y tomados de la mano, caminaron lentamente hasta un jardín con una pequeña fuente. Akane la reconoció inmediatamente, era el mismo lugar donde había conocido a Shinosuke. El joven azabache se sentó en la orilla de la fuente, atrayendo a la chica Tendo a su lado.
-"Este lugar me encanta"- expresó a la joven mientras sus manos tomaban la cintura de la jovencita de pelo corto.
-"Es muy tranquilo"- confirmó ella.
-"Me gusta mucho mi destino"- mencionó Ranma jugando con los dedos de la chica peliazul.
-"Creo que cada uno forja su destino ¿no?"- preguntó dudosa, las caricias del chico de la trenza, la aturdían.
-"Yo creo que puedes elegir el camino, pero tu destino ya está escrito"- suspiró mientras subía sus dedos por el brazo de la chica.
-"Tu, ¿sientes que tu destino está escrito?"- preguntó Akane.
-"Sí, pero soy feliz, porque mi destino eres tú"- mencionó lo anterior con un susurro mientras se apoderaba de sus labios devotos.
Akane estaba en un sueño, la mariposas de su estomago no la dejaban respirar tranquilamente y sus labios traicioneros obedecían a su amo, porque si Ranma poseía más sus labios, estos lo correspondían con la misma pasión. Quería continuar con la sensación hasta el final de sus día y entendió lo que el joven azabache expresaba… su destino también era él.
Se separó del joven Saotome y en un rápido movimiento desnudó su mano derecha y la marca de una estrella blanca relucía en su piel morena.
-"Eres el bushi!"- mencionó asombrada. Sus sospechas eran confirmadas.
-"Sí"- le ofreció una retorcida sonrisa –"fui concebido el día de la alineación, cuando comprobaron que tenía las características del bushi, mi madre se convirtió en la sacerdotisa del templo y mi padre fue el encargado de los guerreros de la Orden. A mí me entrenaron desde que nací, siempre me dijeron que mi destino era encontrar y proteger a La Elegida"- se levantó de su lugar y caminó alrededor de la chica
–"No te puedo negar que maldije mi destino, me revelé por un tiempo y hasta me fui de la Orden, pero creo que me prepararon tan bien, que llegué a entender que no podría huir de él"- se acercó a Akane y tomando sus dos manos se sentó junto a ella.
La joven escucho atentamente la historia, dejando que Ranma la tocará mientras continuaba con su historia.
–"Cuando te conocí sentí algo especial y lo supe al instante, !eras tú¡, eras la persona que he estado esperando y aunque suene extraño comprendí que mi destino es estar a tu lado"- desapareció el espacio que había entre ellos y antes de posesionar sus labios le susurró.-"Siempre te protegeré, nunca lo dudes"- y se fundieron en un beso lleno de esperanza, amor y fidelidad.
Antes que nada quiero pedir una disculpa por la tardanza, sé que no tengo escusa valida, pero han pasado tantas cosas a mi alrededor que me impidieron continuar.
Los próximos capítulos serán pronto.
Gracias por leer, gracias a todos que han seguido mi historia.
