Los personajes no me pertenecen… pero la historia es toda mía
Confía en mí
La señora Saotome se jactaba de ser una mujer moderna, con ideas liberales y pensamientos simples. Las reglas milenarias tenía que seguirlas porque eran una guía para tener una vida digna e ilustre, pero a veces las reglas se pueden romper porque creía firmemente que las decisiones más acertadas siempre venían del corazón. Así que cuando no tenía la menor idea de qué hacer, seguía sus instintos.
Su corazonada le decía que tenía que ayudar a su hijo… dejar que la relación con La Elegida siguiera su ritmo y por supuesto, no intervenir ni siquiera para prevenirle de su castidad. Así que como siempre su corazón le había dado muchos puntos a su favor, no hablaría con su hijo hasta que algún presentimiento le advirtiera. Aunque como buena Madre, estaría al tanto de los acontecimientos cuando los viera desenvolverse en la fiesta.
Akane estaba muy nerviosa. Faltaba poco tiempo para que Ranma pasara por ella y la llevara a la Aldea, donde todo estaba listo para el gran festejo. Indecisa aún por su vestimenta, se debatía entre un pantalón de mezclilla con una blusa en color rojo un poco escotada y un pantalón corto con una blusa verde de manga larga y cuello en V. Con su mente enfocada en sus pensamientos, no escuchó los llamados de la puerta.
-"Akane, Akane, querida ¿Estás ahí?"- preguntó una voz aterciopelada.
La chica Tendo abrió lo más rápido posible y se encontró con la madre de Ranma y una joven de cabello negro.
-"Hola querida. Disculpa que te moleste pero he traído a una gran amiga de la familia Saotome que quiere ayudarte en tu arreglo personal"- explicó la Sacerdotisa.
La nerviosa joven no contestó. Solo miraba a la Señora Saotome y de reojo a la chica.
-"No te preocupes, la conocemos desde pequeña y es amiga de Ranma también es una joven de confianza"- explicó la mujer.
-"Disculpe mis modales, pasen"- abrió la puerta dejándolas entrar.-"no es mi intención ser grosera ni nada por el estilo, es que es difícil confiar en la gente con todo lo que ha pasado en los últimos días"- trató de aclarar la chica peliazul.
-"No te angusties querida, nosotras lo entendemos"- con un movimiento invitó a la joven a acercarse. "Ella es Ukio"- señaló la señora Saotome cuando dejó por delante a la pelinegra -"amiga de la familia, te dejaré con ella para que se conozcan, sé que es difícil llegar a un lugar nuevo y no tener a nadie conocido para conversar o hacerse compañía. Bueno las dejo para que se conozcan"- Con una inclinación salió de la habitación.
Cuando la Sacerdotisa cerró la puerta de la recámara, Akane sonrió sinceramente a la joven y cuando la morena la observó también emitió una sonrisa franca.
-"Es un gusto conocerte Ukio"- estiró la mano para estrechar a la nueva amiga.
-"El placer es mío"- contestó la castaña con una sonrisa y apretando firmemente. "Pero dejémonos de formalismos, cuéntame: ¿Qué se siente ser La Elegida?"- preguntó emocionada.
-"Estoy muy nerviosa, sabes..."- Akane la miró evaluando si podía confiar en ella. Cuando observó sus ojos, vio honestidad en ellos y continuó.-"es mucha carga ser La Elegida, en estos días he estado más en peligro, indecisa y nerviosa que en toda mi vida"- expresó tratando de ser formal, pero la traicionó su inconsciente y comenzó a reír. Ukio, segundos después, la siguió con una carcajada armoniosa.
-"Mejor no hablemos de cosas serias, veamos qué te vas a poner para la Verbena"- dijo la castaña relajando el ambiente.
Akane asintió y le enseñó sus dos opciones; de un momento a otro ambas chicas se sentían compenetradas y felices. La joven Tendo sentía que tenían una nueva amiga.
El joven policía Hibiki regresaba de sus entrenamientos con los aprendices de guerreros, había sido una tarde difícil, todos estaban muy distraídos en los combates, se había extendido la noticia de la Fiesta que se daría en la aldea para La Elegida, así que los jóvenes estuvieron comentando sobre el tema toda la clase.
Se encontraba desilusionado, todo mundo se había dado cuenta de la atracción que sentían el joven comandante y la chica Tendo. Era el tema de conversación de toda la Orden y para su desilusión se había dado cuenta que era la primera vez que veía a Ranma tan enamorado, celoso y tan al pendiente de una mujer. Estaba perdido, se había enamorado de un imposible, a leguas se veía cómo ambos sentían lo mismo. Pero tenía que seguir adelante y aunque le doliese, tenía que verlos continuamente y peor aún, su misión era cuidar de ella, bueno ayudar a cuidar de ella porque desafortunadamente Saotome era el mejor guerrero de todos.
Ingresó a su recámara y con agotamiento se duchó y preparó para asistir a la Aldea por la noche.
La aldea estaba iluminada con focos de colores, en la plaza principal pendían ornatos de papel y faroles. Alrededor de la plaza estaban dispuestas varias mesas con sillas. Ya se encontraban algunas personas riendo y esperando la llegada de los ancianos, así como de La Elegida.
El señor Tendo se encontraba complacido, los habitantes de la Aldea los habían recibido con hospitalidad y siempre estaban atentos a sus necesidades, en cuanto habían descubierto que el padre de La elegida era doctor instalaron un consultorio para que pudiera atender a algunos miembros de la comunidad… para él había sido su salvación, su trabajo era su vida y aportar y ayudar a los más necesitados, su misión.
La mayor de los Tendo también se adaptó en la Aldea. En cuanto llegaron fueron alojados en una casa con una enorme cocina, muchas mujeres los recibieron y pronto se hizo de amigas. La vida era tranquila y las personas muy amables y cariñosas, todos se apoyaban, querían y ayudaban, eran simplemente una gran familia.
Nabiki era la más incómoda en la Fiesta, aun no se había acoplado al ambiente que se vivía en la lugar, era aburrido, rutinario e incómodo permanecer ahí. No le interesaba conocer a nadie y por supuesto no había chicos guapos y con dinero cerca. Con un suspiro hundió su cabeza entre sus manos y trató de cerrar los ojos y transportarse a su mundo.
Mousse llegó a la plaza y pronto divisó a la familia Tendo, pudo darse cuenta que la mediana de los Tendo estaba incómoda, aunque no se habían llevado muy bien sintió lástima por la joven. Se acercó a la familia y comenzó a saludar a todos.
-"Buenas noches ¿cómo se han sentido?"- dijo el joven de las gafas amablemente
-"Hola Mousse, muy bien gracias por tu preocupación"- contestó con una sonrisa Kasumi.
-"Me he sentido acogido por todos"- respondió el Sr. Tendo. Al notar que la castaña no contestaba le preguntó directamente.
-"Y tú Nabiki ¿Cómo te has sentido?"-
-"Pues es claro que deseo no estar aquí, ¿no? ¿O no he sido muy explícita?"- Expresó con mucho sarcasmo.
Tratando de evitar una situación incómoda Mousse solo asintió, observando a su alrededor se percató que no había llegado su comandante.
-"¿Puedo sentarme con ustedes?"- preguntó el chico de las gafas.
-"Por supuesto jovencito"- afirmó el patriarca de los Tendo y le señaló una silla.
El joven se sentó junto a la mediana de los Tendo y trató de mantenerse tranquilo, a veces la chica lo desesperaba aunque él tratara de ayudarla… bueno esperaría a Ranma y también estaba ansioso de ver a la hermosa Shampoo. Esta vez ella aceptaría un baile y quizás podría robarle un beso. Bueno tendría que concentrarse porque no solo estaba en la fiesta por placer, su líder les había ordenado que estuvieran como guerreros porque lo más seguro es que tendrían que vigilar constantemente.
Ranma estaba parado ante la puerta de la habitación de Akane, vestía un pantalón chino color negro y una camisa azul turquesa, su pelo estaba recogido como siempre, en una trenza baja. Tocó ligeramente la puerta y esperó que la hermosa chica abriera la puerta. Cuando la joven Tendo apareció detrás de la puerta se quedó un momento sin aliento y su cuerpo reaccionó solo con el perfume de su amada.
La joven vestía un pantalón corto con una escotada blusa roja que contrastaba con la textura de su blanca piel. Sus pies estaban calzados con unos zapatos de tacón que estilizaban sus hermosas piernas y su rostro maquillado solo realzaba su belleza. Esos labios carmesí eran la invitación perfecta para ser probados y la pintura de los ojos hacía que éstos lucieran más grandes y permitía realzar su alma. ¿Cómo era posible no ser provocado con semejante mujer?
Akane estaba en una situación similar, la camisa azul que usaba el Comandante, delineaba cada uno de sus músculos y enmarcaba sus hermosos ojos que brillaban con mayor intensidad. Amaba su cabello, la manera que estaba recogido le daba un toque único y comprendió que esa era su seña particular.
-"Estás preciosa"- expresó casi en secreto, como si su intención fuera decirlo solo en su interior, sin emitir palabra alguna.
-"Gracias, tú te ves muy bien"- dijo sonrojada.
-"Vamos todos deben estar esperándonos"- le susurró mientras tomaba su mano.
Comenzaron a caminar por el pasillo pero antes de salir de la Pagoda, la acercó a su cuerpo y con la seguridad que le otorgaba el sentirse correspondido, la besó, con calma y dulzura, saboreó el jazmín de su boca y el aroma de su piel. Su boca se deleitaba con su única dueña. Con ella en sus brazos, su boca degustando su néctar y sus manos embelesándose con su cintura, entendía lo que era la plenitud.
-"Eres mi perdición"- exclamó suspirando y aun con los ojos cerrado. Akane solo emitió una pequeña risa nerviosa. –"Estoy perdido, si no fuera tu protector en este mismo momento te secuestraría y te mantendría tan cerca de mí que estaría embriagado de tu sabor por siempre"- exclamó derrotado el guerrero.
La joven se estremeció con las palabras de Ranma, ella se sentía extasiada con su presencia. Su aroma la mareaba y perdía contacto con la realidad, era como estar en otro mundo, lejos de todo y de todos.
-"Vámonos, antes que mi yo interno venza a la razón"- y tratando de romper el hechizo en que estaban inmersos, la dirigió suavemente para llevarla a la Aldea.
No hablaron en todo el camino, ambos estaban nerviosos y aún embelecidos. Cuando Akane vio las luces del pueblo, suspiró, estaba perturbada pero ahora por la fiesta. Ranma comprendió su miedo y trató de tranquilizarla.
-"Para los miembros de la Orden eres un símbolo, muchas generaciones han estado esperándote"-
-"Eso no me tranquiliza ¿qué tal si no soy lo que esperan?"- preguntó con duda.
-"Yo soy el más exigente de todos los miembros y tú no me has decepcionado, al contrario has superado cualquier expectativa y sé que a ellos les pasará lo mismo"- afirmó seguro de sus palabras, otorgándole la seguridad que buscaba.
Llegaron a la plaza y cuando estuvieron a la vista de todos, fueron el centro de atención. Akane apretó fuertemente la mano del joven Saotome, esperando su intervención, él solo devolvió la misma contraseña.
-"!Hija¡ bienvenida"- expresó la Sacerdotisa.
-"Justo a tiempo, estamos esperándoloes"- exclamó la anciana de la Orden y sin esperar otro comentario se dirigió a la gente. –"Todos deben estar enterados que nuestro Guerrero Ranma Saotome ha encontrado a La Elegida, por lo que ahora estamos celebrando este evento y después de tantos años de esperarla, por fin está aquí"- se escucho un gran vitoreo y aplausos-" así que comencemos con la Fiesta."- cuando la matriarca terminó su frase, se escuchó la música y los murmullos de los pobladores como si nada hubiese pasado.
-"Hija, tu familia está ahí. Tu padre ha estado esperándote"- señaló la Nodoka hacia una mesa frente a la cual estaban su padre, sus dos hermanas y Mousse, un poco alejada de la música.
-"Gracias"- y se dirigió a saludar a su padre y hermanas.
Ranma observó con ojo crítico a todos los pobladores, había dado instrucciones a algunos guerreros para que se distribuyeran por toda la plaza para cuidar a la joven Tendo y a su familia. Encontró fácilmente a Rioga que estaba saludando a Ukio en la mesa de sus padres y de los ancianos. Mousse estaba con la familia de Akane, Rao estaba en el centro de la plaza muy cerca de la música y Zero estaba en la calle principal, todos aparentaban disfrutar de la fiesta y ser parte de los relajados habitantes. Siguió muy de cerca a Akane y cuando terminó de saludar a todos en la mesa de su familia, se acercó e hizo una advertencia.
-"Recuerda que yo te cuidaré, no hagas más difícil mi labor y baila cada una de las piezas que desees solo conmigo"-susurró en el oído de la chica, tratando de controlarse y no besar ese blanco y largo cuello.
Shampoo estaba llegando a la plaza y examinó todos los detalles, desde la decoración hasta la actitud de la gente. Nunca en sus años con la Orden había visto un festejo de este tipo. Un ardor en el pecho se estancó en su garganta y su mirada se endureció cuando divisó a su Comandante susurrándole a la peliazul algo en el oído.
Tenía que hacer algo, no permitiría que una chica sin muchos atributos ganara la batalla. Sabía que se enfrentaría a muchas mujeres por el comandante, por lo que siempre estuvo preparada para la guerra. Hoy estaba dispuesta a coquetear descaradamente con él, si no para obtener su atención, mínimo darle muchos celos a la supuesta Elegida.
Con paso firme se encaminó en dirección de Ranma, podía sentir las miradas lascivas de muchos caballeros y su seguridad regresó a ella. Estaba disfrutando de esa atención, se había puesto un entalladísimo vestido chino color rojo, que enmarcaba su voluptuoso busto y sus delineadas caderas. Estaba convencida que mínimo el comandante la vería.
Mousse estaba delirando, percibió que su amada china llegó cuando algunos hombres volteaban para recorrer el cuerpo de una mujer que se dirigía a la mesa. Estaba despampanante, ese vestido adornaba su cuerpo y mostraba claramente sus curvas. Cuando Shampoo saludó a los presentes, vio la desfachatez con la cual se acercaba de más a Ranma e incluso lo besó en el contorno de los labios, situación que incomodó a todos en la mesa y más allá.
-"Cuidado, no te he dado mi permiso"- expresó Ranma con el ceño fruncido y con ira contenida mientras separaba a Shampoo.
-"Sólo trataba de saludarte como ayer"- exclamó sínicamente.
-"Eso fue un malentendido"- mencionó el azabache con la quijada trabada.
-"Ayer lo disfrutaste"- dijo la china con una sonrisa coqueta.
-"Te aclaré la situación en el momento y espero no volver a recordártelo"- Ranma, enfurecido, la separó bruscamente de su cuerpo y caminó hacia la mesa de sus padres.
-"Cómo cambian de humor los hombres, ayer era tan ardiente"- habló alto para ser escuchada por la chica que estaba en la mesa, con gracia y movimientos exagerados fue a la mesa de los ancianos.
Akane estaba atenta a la reacción de la chica policía, le quedaba claro que estaba ofreciéndose a Ranma de la manera más atrevida que le era posible. Una semilla de duda estaba en su corazón y aunque trató de ser indiferente escuchó claramente todo el diálogo de la pareja. Cuando fue rechazada, la reacción de Akane fue totalmente diferente de lo que Shampoo esperaba, la menor de los Tendo estaba feliz, entendía a la perfección lo que sus ojos vieron y en vez de que la semilla de la duda germinara, simplemente la arrancó de su corazón y la desechó con seguridad.
Miró cómo Ranma regresaba a ella en cuanto la chica policía se retiró de la mesa, con angustia en su rostro la vio directamente a los ojos y antes que dijese algo, le extendió la mano y la invitó a bailar.
-"Quiero aclarar la actitud de Shampoo"- dijo el comandante al oído de la chica.
-"No tienes que hacerlo"- expresó la hermosa joven con serenidad.
-"Quiero hacerlo"- aclaró el Comandante.
Ranma explicó detalle por detalle lo que había sucedido aquella mañana y le dijo cada palabra emitida por los protagonistas. Cuando terminó de explicar, esperó nervioso la reacción de Akane.
-"Te vi besándote con ella, yo no quise preguntarte, aunque ya me habías besado, no habíamos quedamos en nada y pues creí que te aprovechaste de la situación."-trató de ser lo más sincera posible.
-"¿Por qué no me lo dijiste?"- exclamó sorprendido el heredero Saotome.
-"Porque creí que no había nada entre nosotros y que solo malinterpreté lo que había sucedido"-
-"Jamás te quedes con la duda pregúntamelo y juntos lo solucionamos"-
Sin esperar réplica, la acercó más a su cuerpo y disfrutó del baile, la sincronía de sus cuerpos y de su aroma.
Shinosuke llegó tarde a la fiesta del pueblo, tuvo que buscar a su abuelo una transcripción especial que hace muchos años nadie solicitaba, por lo que duró cerca de tres o cuatro horas en el sótano hasta que dio con el manuscrito.
La anciana de la Orden la necesitaba inmediatamente, así que tuvo que entregarla en el momento, razón por la cual tardó más de lo que esperaba en su arreglo, deseaba verse muy bien porque estaba ansioso por bailar con Akane.
Cuando llegó, buscó a la joven Elegida en alguna mesa pero la encontró en la pista bailando muy cerca del Comandante Saotome. La pareja irradiaba luz, él podía ver lo especial que era la cercanía del otro. Sería muy difícil competir con semejante situación. Esperó que la pareja regresara a la mesa y cuando Akane descansó dos piezas, fue por ella.
-"Akane ¿bailarías conmigo?"-preguntó un nervioso guerrero.
-"Claro"- afirmó la hermosa Tendo
La peliazul se levantó para ir hacía la pista, cuando una mano fuerte le sostuvo su muñeca. Ranma tenía oscurecida su mirada y la quijada apretada, Akane sabía que estaba molesto.
-"Ten confianza en mí, tú estás en mi corazón y a él solo le concedo una pieza"- le susurró al oído lo más dulce que pudo.
La joven se dirigió a la pista ligeramente nerviosa pero muy segura. No bailaría más de una pieza con Shinosuke, no deseaba tener problemas con Ranma, no después de hablar claramente.
Ranma veía todo a su alrededor color rojo, su mirada estaba fija en la pista, sus sentidos estaban despiertos y todo su ser se encontraba a punto de perder el control. Veía a Shinosuke platicar en la pista con su hermosa Akane. La estaba haciendo reír y también tocaba su cintura. Cuando sus extremidades se movieron para defender lo que era suyo, una mano detuvo su avance. Mousse estaba sujetando su brazo fuertemente y cuando el comandante Saotome abrió la boca para protestar, terminó la música y observó que su elegida estaba regresando a la mesa.
Akane despidió a Shinosuke y fue directamente con Ranma. Vio cómo era detenido por Mousse y cuando llegó, el joven de las gafas los dejó solos. La bella chica tocó la mano del descontrolado guerrero y lo miró a los ojos con una hermosa sonrisa y en un instante su semblante cambió.
La fiesta estaba a punto de acabar, todo salió perfecto y los aldeanos estaban muy contentos, al parecer la velada resultó mejor de lo esperado. Por lo que los ancianos de la Orden se despidieron y pronto la plaza comenzó a desalojarse.
Ranma acompañó a Akane a su habitación, los dos estaba tranquilos habían disfrutado de la compañía de sus amigos y familiares. La velada fue muy agradable bailaron juntos toda la noche y platicaron de cosas cotidianas. Cuando llegaron a la puerta de la habitación, Ranma se acercó para besarla, fue un beso vez suave, cargado de emociones y deseos. Akane levantó los brazos y acarició el cabello del comandante. Le encantaba su cabello, sedoso y largo. El joven suspiraba con cada toque y en un instante la aprisionó contra la pared y sus manos tomaron el control de su cuerpo, la deseaba.
El sentido fue sustituido por el deseo y la lógica fue reemplazada por la pasión, todos y cada uno de sus impulsos fueron motivados por el amor.
Hola otra vez!
Espero que este capítulo les haya gustado, por favor dejes sus comentarios…
Bueno quiero saludar a todos aquellos que me ha leído y también a los que se entretienen en dejarme un Review…
Madame, muchas gracias por los ánimos que me das. Actualizare más seguido y espero seguir con tu interés y también tener de vez en cuando tus comentarios… son muy valiosos para mí. Eres una de mis escritoras favoritas.
Liz, Amiga gracias por tus porras y fanfarrias.
A todos aquellos lectores que están conmigo… gracias.
En el siguiente capítulo descubrirán al espía… ¿Alguien ya descubrió quien es?
