ADVERTENCIA: Siempre es importante decir que este fic es calificación RATED M, por lo que leerás escenas de sexo explícito. Si eres menor de edad, no te gusta o te ofende no lo leas.
Capítulo dedicado a mi Beta, gracias por confiar en mí.
Soundtrack:
Casual Sex—My Darkest Days
Two Ways Street— Kimbra
Looks like Sex— Mike Posner
Capítulo beteado por: Rosario Tarazona, Beta FFAD
www facebook com / groups / betasffaddiction
Capítulo 3: Time is Running Out
Los sentimientos son absurdos y si piensas en el sexo de aquellos en los que se dirigen son una auténtica locura—Anónimo
BPOV:
—Y ahora mismo me dirás la verdad, Jella —miró hacia el botón de mi blusa.
Suspiré, lo más seguro era que Ian le haya dicho algo.
— ¿Te acordaste? —inquirí.
Se levantó de su silla y caminó hacia mí, con ese andar codicioso y de gracia exacta. Se instaló frente a mí.
Nos miramos a los ojos, verde contra café, café contra verde, ambos hechos de veneno, de sentimientos opuestos. Nada va a ser igual.
—Por supuesto que lo recordé —sonrió, miró mis labios y puso su mano en mi cintura.
—No creo que sea el lugar —susurré contra sus labios, acercándome más.
—Yo creo que es el lugar perfecto —apenas fue audible hasta que estampó sus labios contra los míos. Llevé mis manos alrededor de cuello. El beso fue lleno de pasión, como el que nos habíamos dado en el club aquella noche del viernes.
Sentí cómo su lengua pedía permiso para entrar a mi boca, la dejé entrar sin ninguna resistencia o pena absoluta. Saboreé su sabor, era exquisito, un sabor casi exótico y de poca similitud a lo dulce, su sabor estaba lejos de serlo. Nos separamos por falta de aire. Miré hacia atrás y él sonrió.
Llamaron a la puerta enseguida, Edward se arregló la corbata.
—Toma asiento —susurró. No me senté y miré cómo abría la puerta. Era su secretaria.
—Catalina, ¿cuántas veces te he dicho que primero llames? —dijo exaltado
—Edward perdóname, pero son los de la firma de Londres
—dijo con voz suave pero firme.
—Okay, hazlos pasar apenas la señorita Swan se haya marchado, ¿te queda claro? —La miró a los ojos.
Catalina es delgada, con una estatura media, de ojos color azul, cabello negro y piel blanca. Sonrió y él le guiñó el ojo.
—Con permiso, Cullen —me levanté de la silla de cuero, acomodé mi suéter y salí por la puerta, no sin antes obtener un beso en la comisura de mis labios de parte de Edward. Lo miré confundida.
—Hasta luego, Bella —asentí.
Adam me esperaba en el lobby, tomé su mano y subimos al ascensor. Mi Iphone empezó a sonar con la canción "What the water gave me" de Florence & The Machine, era un mensaje de Edward.
"Que tengas lindo día, Bella.
Edward"
Miré hacia atrás… ¿Cómo había conseguido mi número?
EPOV:
El día había sido demasiado atareado. Habíamos conseguido el contrato con el banco nacional de Londres, otro logro más para Cullen C.O. Eso venía con el tiempo, tocaron a la puerta.
—Adelante —dije claramente y entró a la oficina mi adorada hermana. Me levanté, ella brincó hasta a mí y la abracé.
— ¡Oh! Gruñón mal humorado, te extrañe tanto. Francia es un lugar tranquilo comparado contigo —le sonreí por su falta de tacto hacia cómo me había llamado, para mi hermanita yo era "la bestia". La hice tomar asiento y me puse frente a ella.
—Así que dime, ¿cómo estuvo Francia?
—Oh, ¿qué te puedo decir? Maravilloso. Los fotógrafos igual de quisquillosos, pero lo que respecta a mí, fue simplemente grandioso tomar ese curso sobre la técnica de sombras y matices ante la cámara, fue la decisión más concreta que he tomado —sacó un papel de su bolsillo y me lo pasó.
Un reconcomiendo a su habilidades de fotografía, no debía de esperarse.
— ¿Esto me lo muestras para que vaya corriendo y compre tus fotografías? —Le enarqué una ceja
— ¡Oh! No, por supuesto que no. Mis fotografías forman parte de las paredes de tu departamento así como las de Emmett y el estudio de mamá —sonreí y ella sacó una fotografía.
Una buena, una vista de la torre Eiffel alumbrada por las maravillosas luces de de la oscuridad, simplemente magnífico. Se la devolví.
— ¿Cuándo llegaste? —Miré hacia su largo cabello, lo había dejado crecer desde mi petición.
—Hace dos días. Visité a mamá y a papá —ella sonríe.
—Tu cabello es más largo —sugiero, asiente divertida.
—A Jasper le gusta —se sonroja.
Asiento, miro los papeles y firmo unos cuantos.
—Ed, ¿cómo esta Jane? —Me mira.
Sigo enfocado en mis papeles.
—Bien —asiente.
— ¿Tanya? —Medio sonríe.
—Perfecta —sigo firmando.
—Bueno, te dejo, tienes demasiado trabajo —asiento, se acerca a mí y planta un beso en mi mejilla, toma su bolso y sale de mi oficina.
BPOV:
Tomé rápidamente una ducha. Al salir de la misma, tomé unos pantalones de mezclilla ajustados, una blusa de tirantes de la bandera de Estados Unidos holgada y mis tenis converse grises, y corrí escaleras abajo.
—Une petite fille, a plus de soin on pourrait casser quelque chose —un temible pero no mal comportado regaño en francés de parte de Lola.
—Je le sens, Lola. N'a pas été celui-là une intention, pardonne-moi —me disculpe con mi mal francés. Tomé mi Iphone y las llaves de mi mini Cooper y abrí la puerta de mi departamento cuando…
— ¿Bella? —Volteé. Era Nina, quien traía sangre en sus manos.
Lola corrió a auxiliarla mientras yo tomaba el botiquín. Doy gracias al cielo de que Lola también sea una enfermera de Francia retirada con honores. Empezó a curar a Nina.
— ¿Qué acaso ustedes dos están locas? Bella casi cae de las escaleras y tu medio pierdes una mano —espetó mientras negaba con la cabeza.
Logró curarla.
— ¿Cómo te lo hiciste? —Ella miró hacia abajo.
—Tomé mal las tijeras al momento de cortar unos jeans
—sonrió.
Lola regresó con un vaso de agua para ambas.
—Écoutez-moi bien, ambas. No más accidentes, y más seguridad, entendu? —Nina asintió.
—Oui —sonrío.
—Et maintenant "andiamo" —reímos, sabíamos que se refería a que nos fuéramos de su cocina. Caminé y vi a Max comer de sus croquetas.
—Andamio, Max, andiamo —le señaló Lola y el mismo gruñó—. Perro mal educado, este recinto es mío, lo demás te pertenece —ella rió.
Y Max solo se echó a mirar.
— ¡Oh! ¿Ahora resulta que debo compartir mi cocina con Max? Hm, yo que por eso me divorcié —Max volteó la mirada y ladró.
—Está bien, pero habrá reglas —el perro la siguió y se puso a mirar.
Nina me miró.
—Bella… —no terminó la frase.
—Me besó, sabe que soy la del bar de mala muerte —acepté y tragué ruidosamente.
— ¿Verás a Stan? —Asentí como respuesta.
—Le llamaré para que venga y platiquemos los tres. Debo hallar una manera de que entres a su empresa —susurré.
Ella tomó su Black Berry y marcó el número de Stan poniéndolo en altavoz.
Tres pitidos y él contestó.
—Nina, hermana, ¡cuánto tiempo! —ella rió.
—Cállate tarado, apenas nos vimos ayer.
—Lo siento, chula —reí.
—Hey Stan, ¿puedes venir a la casa? —Nina detuvo su celular en la mano buena.
—Sí, por supuesto, me mandas a Jaime —rió.
— ¡Pervertido! Jaime no es soltero —ladró Nina.
—Okay, pero mándamelo, esta bizcochito —reí.
—Perfecto, lo haré —Nina colgó al poco tiempo. Mientras esperábamos a que llegara Stan, bañé a Max y puse algo de música. En todo el departamento se escuchaba fuerte y claro la canción "Ellie Gouldini" de Lights. Me hice una coleta y bajé las escaleras cuando vi a Stan abrazando a Nina.
— ¡Oh cariño!, todo estará bien, te lo aseguro —Nina se limpió las lágrimas dramáticamente. Stan me miró y agitó su mano constantemente como si hubiera visto a su fan.
—Luces increíble —terminé de bajar los últimos tres peldaños. —Lo sé, siempre luzco increíble, defecto de familia —sonrió y me abrazó, asentí lentamente.
— ¿Conseguiste algo? —Nos sentamos en la sala.
Nina sacó una carpeta de color azul marino y me la dio.
—Tenemos el pase a la empresa de Cullen C.O, está completo el proceso jurídico y el test anti-cuanta cosa quiera Edward —ella sonrió.
—Nina está adentro. Tú lo estás y mis amores también, pronto lo estaré yo —se encogió de hombros y ambos me miraron.
—Descuida, tiene más cola que le pisen que Ian —miré a Nina.
— ¿Sabes? Aún falta saber qué haremos en sí —les dije a ambos.
—Por ahora necesitamos estar los tres juntos. Después, iremos atacando poco a poco, eso incluye su empresa, su familia, su persona y hasta lo que no pudiera pertenecerle —sentenció.
Prontamente el aire cambio gracias a que sonaba una de las canciones de mi gusto personal, "What Do You Take Me For?" de Pixie Lott ft. Pusha T.
Stan rió hasta que miró a mi perro.
— ¿Qué demonios es eso? —gritó. Nina lo tomó y lo puso en la sala.
—Es mi perro, se llama Max y esta encantado de conocerte, Stan —reí, el perro se acercó a él, lo olió y después empezó a ladrarle.
—Aleja eso de mí, me va a comer —Nina lo tomó y Max se calmó.
—Es más amable que tú —acepté a regañadientes.
Él se carcajeó y miró a Max. Este traía su peluche en la boca.
—Es lindo —arqueé una ceja— poca, esta guapísimo tu perro, ¿contenta? —Me miró.
—Satisfecha —di un gran respiro y me recargué en la sala.
EPOV:
Prendí la luz de mi casa y miré alrededor, estaba todo hecho un desastre.
Llamaría a Gil para que viniera a limpiar, en eso, sonó el teléfono de la casa. Dejé que tomara el mensaje la contestadora.
"Hola, soy Edward, ahora no estoy en casa o no tengo ganas de contestarte, ya sabes que hacer". Me acomodé en la sala cuando llegó mi labrador Káiser. Le había puesto así porque me recordaba a mí. Sonó el mensaje de voz:
"Hola amor, sé que no debo estar haciendo esto, pero debo recordarte que tenemos que cenar con mis padres dentro de dos días, que no se te olvide. Te amo. Bye"
Otra vez Tanya, a ella también debería ponerle un alto, pero primero le pondré un alto a Jane. Me despedí de Káiser, me subí a mi camioneta, una Liberty. Le mandé un mensaje a Jane diciendo que la quería ver. Acabaría con esta mierda de una vez….
Estacioné mi camioneta cerca del parque donde vería a Jane.
Ya ahí, caminé hacia ella. Estaba sentada, traía su cabello agarrado en una coleta, vestido rosa corto y tacones blancos.
Se acercó a mí y besé sus labios, ella se sobresalto.
— ¿Quieres seguir con esto? —le espeté, ella asintió y tomó mi mano.
—Te pertenezco —susurró. Besé su frente.
—Quiero que sigamos siendo lo que sea que somos —acepté de mala gana, ella asintió y recargó su persona en mi pecho. Llevé mi mano por arriba de su espalda.
—Hay una condición —se limpió las lágrimas y me miró—.
Jode a Tanya, sácala de mi vida —me miró y besó mi mejilla.
Nos besamos apasionadamente, sentí como su lengua pedía más de mí y se lo di fácilmente. Nos separamos por falta de aire. La miré y ella acarició mi mejilla.
—Jódela y tendrás más de mí —sentencié.
—Lo haré, Eddie —sonrió.
Me despedí de ella y subí a mi camioneta. Iría a los Hampton y tenía en mente quien debería acompañarme.
BPOV:
Estábamos en la cocina teniendo un buen momento.
Stan aún no se llevaba con mi perro, pero era comprensible. Comíamos una rica lasaña, una de mis favoritas, platicábamos sobre nosotros y sobre lo mal que van algunas cosas, como el padre de Nina.
Era una maravillosa velada hasta que sonó mi IPhone, lo tomé y había un mensaje.
"Hola, te recojo en 10, nos vamos a los Hampton.
Edward"
Le enseñé el mensaje a Nina, me quitó el IPhone y empezó a teclear una posible respuesta. Sonrió y me lo regresó, vi en la pantalla que decía "message sent". Abrí el mensaje que Nina habría escrito.
"de ninguna manera, diviértete solo como puedas c: "
—Gracias —susurré, se levantó de hombros.
En eso llego Lola.
—Edward está en lobby —sentenció, Stan se levantó y gritó.
—Yo voy —tomé las llaves de mi departamento, salí del mismo y bajé las escaleras de servicio. Cuando llegué miré a Edward, estaba sentado hablando por teléfono.
—Te veo luego Dean —asintió y colgó—. ¿Lista? —Se acercó a mis dos pasos, retrocedí tres.
—Como te dije en el mensaje, no voy —moví la cabeza, se acercó otra vez a mí.
—Vas, porque vas o le diré a la prensa quien realmente eres —sentenció, volteé hacia atrás y me acerqué a él.
—Tú no dirás nada, porque si no, yo diré todo lo que sé, cuando digo que no voy, no voy —sonreí—, disfruta de los Hampton tú solo —hice un ademán con la mano.
Me jaló del codo, me acercó a él y estampó sus labios con los míos. Le respondí el beso porque realmente lo necesitaba. Había olvidado que tan hábil era para besar. Sentí su lengua pedir permiso y se lo accedí, sentí como la electricidad corría por mi cuerpo hasta que escuché como me gritaban.
— ¡BELLA! —me separé de Edward.
Era Adam, ¿en qué demonios me he metido?
