ADVERTENCIA: Siempre es importante decir que este fic es calificación RATED M, por lo que leerás escenas de sexo explícito. Si eres menor de edad, no te gusta o te ofende, no lo leas.
Capítulo beteado por: Rosario Tarazona, Betas FFAD
www facebook com / groups / betasffaddiction
Capítulo dedicado a todas aquellas personas que han puesto "Una Gota en el Océano" como favorito. Gracias.
Como siempre la advertencia aquí arriba, felicitaciones a todos por que han logrado lo que se proponen y espero que les guste.
Capitulo 4: Cada Mentira
"Fuimos hechos para herir"
BPOV:
¿En qué demonios me había metido?
Miré a Edward de mala gana y corrí hacia Adam, él me miró con dolor en sus ojos. Intenté tocarlo, pero se apartó.
—No puedo creerlo, jamás pensé que caerías tan bajo
—sentenció. Miró hacia otro lado y tomó mi mano donde llevaba mi anillo de promesa—. Esto ya no significa nada, entiéndelo. Eres basura, no vales la pena, no lo suficiente para arriesgarlo todo —dejó de tocarme.
—Adam, cariño, no es así —intenté justificarme lo mejor que podía. Se alejó de mí y caminó hacia la puerta, caminé detrás de él.
—Hey, escucha... Yo… Demonios —balbuceé. Volteó y me señaló.
—Creí que podríamos ser felices juntos, creí que serías perfecta para mí en el mejor sentido, pero lo que has creado en tu alma es atroz, es odio puro. Bella, tomémonos un tiempo, después hablamos —me besó la frente y tomó un taxi.
Entré al edificio y presioné el botón del ascensor, esperé pacientemente hasta que llegó. Ya adentro del mismo, saqué mi IPhone y empecé a teclear desesperadamente.
"Hablemos de una vez, yo te veo pero tú no ves.
Bella"
Cuando salí del ascensor, miré a Nina. Al lado de ella estaba Edward. Maldito idiota. Por él casi mi compromiso se va para la chucha y más allá de la misma. Rodé los ojos, dejé mi IPhone en la mesa y me crucé de brazos.
Idiota, hipócrita, egocéntrico, quita-todo, asesino, etcétera. Es lo único que veía en él. Lo odio, no solamente por el hecho de que torturó y mató a mi padre, también por el hecho de que casi acaba todo con mi prometido.
Mi celular vibró, era un WhatsApp de Adam.
"¿quieres hablar? Niégalo todo, dime que él fue quién te besó"
Suspiré y tecleé lo más rápido posible.
Bella:
Baby, él fue quién me besó, lo juro. No soy tan idiota como para dejar lo nuestro.
Adam:
Okay, te creo.
Bella:
C: thanks.
Adam:
Está bien, te amo.
Bella:
Lo mismo.
Sonreí.
Nina rió. Al parecer, ella y Edward, se llevan demasiado bien.
—Si me vuelves a besar enfrente de mi prometido te rompo la cara, ¿de acuerdo? —enarqué una ceja, Edward asintió. Nina suspiró.
—Los dejaré solos —ella se marchó.
Edward se acercó a mí.
—Luces molesta —marcó lo obvio, reí sarcásticamente.
— ¿Crees? O sea, no entiendo cuál es tu punto acá —se acercó a mí y besó mis labios dulcemente.
— ¿Enojada aún? —negué, él se levantó del sofá, me extendió sus manos y las tomé sin renegar o maldecir por dentro.
— ¿Vendrás a los Hampton? —preguntó con impaciencia.
—No, gracias —sonreí y él besó mi cuello.
—Nos vemos, Bella —asentí y salió del departamento.
Demasiada formalidad hasta para mí.
Caminé hasta el balcón y miré lo increíble que Los Ángeles podía ser.
BPOV:
Día tras día, se sacrifica un segundo de existencia poderosa que nos hace derrumbarnos acerca de lo que fuimos y como debimos amar, eso me lo repetía mi padre cada vez que olvidaba en quien me había convertido.
Algunos dicen que uno es quien es por consecuencia a su pasado, que los hicieron o crearon quienes son y quienes no son. Bueno, yo soy quien soy por mi padre.
Sábado por la tarde, uno espera ir a alguna clase de bar o club, cerca de Beverly Hills o muy lejos del Este de Los Ángeles. Yo simplemente quiero una buena noche, un pobre bar, músicos de la calle, existencia no vital acerca del dinero que mueve hasta el más mínimo grano de arena. Eso es lo que yo buscaba y a lo cual no tenía acceso, a menos que fuera alguien más. Nina tenía el acceso gracias a que se mantuvo de bajo perfil, yo no. Apesta.
Bajé las escaleras y me encontré con Lola. Siempre se marchaba por la noche para visitar a su hija, me despedí de ella.
Me senté en el sofá y tomé el control remoto, busqué hasta escasas las 7 de la noche algo que mirar o hacer el simple zapping, algo que no obtuve con mucho éxito. Tomé mi IPhone, un nuevo correo de las empresas productoras y un par de Balenciaga, otro par de FOREVER 21. Todas estas empresas manejaban mi ropa, la cual conseguía por el solo hecho de promocionarlas. Volteé atrás y miré a Nina bajar. Traía un blazer negro, cabello recogido y zapatillas.
—Chao, nos vemos más tarde —se acercó a mí y tomó su BlackBerry.
—Okay — ella asintió y se marchó.
Me había quedado, hum… S-O-L-A.
EPOV:
Estaba en casa de Tanya escuchando el mentado discurso de cada maldito año.
"Señores ha sido un placer y una absoluta delicia bla, bla, bla, bla, como siempre debo felicitar al equipo, a la colaboración de bla, bla, bla y gracias por estar esta noche bla, bla, bla", y lo que sea que siguiera después de ello. Odio este tipo de reuniones.
Alice apretó mi mano y sonrió.
—Hablé con Bella —susurró.
Volteé a mirarla haciéndole una posible invitación de que continuara.
—Ella es genial, me reuniré en su oficina el martes por la tarde —golpeó la mesa y me miró entusiasmada.
Sonreí, recordar haberla besado enfrente del tarado de su novio era un disguste personal que me gustaba recordar. Mis padres nos miraron y reímos mutuamente.
—Cuida a mi chica —atiné a decir, Alice se tapó la boca e hizo berrinche.
Emmett nos miró y se acercó a nosotros.
—Hey, después de esta cosa, como quieran llamarla, ¿nos vamos a un bar? —propuso, ambos asentimos.
La "reunión" duró aproximadamente dos horas y media, las cuales odié. Estábamos saliendo de la casa, cuando miré a Jane, ella estaba usando un vestido azul corto, un abrigo negro por debajo de las rodillas y tacones. Se acercó a mí.
—Hola —me dijo Jane.
—Hola —susurré, se acercó a mí y depositó un beso en la comisura de mis labios.
—Nos vemos luego, Ed —me guiñó un ojo y se marchó.
Esto podía ponerse peor sino pongo un alto.
IPOV:
Si en algo estaba de acuerdo acerca del hecho de arrebatar la vida o algún objeto material, era el hecho de poder hacerlo con las propias manos, y disfrutar el placer de cómo era que alguien pidiera piedad. Hace años, este sentido maquiavélico me horrorizaba, pero ahora que he experimentado, el mismo me parece el hecho más cercano al éxtasis. Excepto por el hecho del éxtasis que podría provocar Bella Swan.
Esto me hacía recordar sobre el hecho de que ella aún me debía algo. Bueno, exceptuando la parte en la que maté a su padre silenciosamente. Eso era puro hecho de compasión. Reí ruidosamente, probé un poco de mi coñac y miré a Nina, ella levantó una ceja y se acercó a mí con paso sigiloso.
—Ella no sospecha de mí —susurró y acarició mi hombro.
—Lo sé, es bueno saber que hay algo podrido aún en ti
—acepté.
—Bella me debe más de lo que piensas, y saber acerca de sus planes para matar a Edward Cullen es simplemente un hecho de pobreza pura —besó mi cuello.
Me volteé a mirarla.
—Ella no puede saber que fui yo quien mató a su padre, tampoco sabrá quién mató a Adam después de esta noche, ¿de acuerdo? —le sonreí, ella asintió.
— ¿Cuándo matarás a Adam? —se acercó a la mesa y me dio una vista de su cuerpo semidesnudo.
—Pronto —logré articular.
Nina sonrió y siguió el camino hacia mi habitación.
— ¿Me acompañas? —preguntó inocentemente. Me acerqué a ella.
EPOV:
Lucía mejor que nunca.
El bar era parte de mi pasado, era el hecho de escuchar un poco de rock alternativo y embriagarme, aunque este no era el caso. Estaba con mis hermanos y sus respectivas parejas, escuchábamos una canción demasiado indie "Your Biggest Fan" de Never Shout Never, creo que ese era el nombre de la canción si mal no recordaba. Muchos la cantaban como si fuera un himno de melancolía, pero sobre todo de amor puro, escondido debajo de unos lentes y una pila de libros de la Universidad o la Preparatoria. Me uní a ellos en el estribillo, ya que era pegajoso. En ese instante en el que terminó la canción, se acercó un chico a la mesa y saludó a Alice.
—Stan —gritó Alice por sobre encima de la música, este la sacudió un poco y besó su mejilla.
Ambos se giraron hacia nosotros, Alice rió.
—Chicos, les presento a Stan, él fue mi compañero en la Universidad de Arte en París, y es una alegría volver a verlo
—dijo Alice hacia el grupo, nos paramos a saludarlo.
—Stan Nicholas —dijo en un tono casual.
Alice nos presentó a cada uno de nosotros. Como hecho pertinente que daba la situación, se unió a nosotros.
A él yo lo conocía, pero, ¿de dónde?
Intenté recordar todo, y lo hice, logré saber de dónde conocía a Stan.
De esa noche en el bar, él fue quien llamó a Bella antes de que tuviéramos algo de acción.
—Stan, ¿nos conocemos de alguna parte? —inquirí.
Él se volteó a mirarme.
—Sí —aceptó.
— ¿Dónde? —pedí.
—Bar, con Em —sonrió.
Asentí. Ahora sabía de dónde provenía Stan.
IPOV:
Lejos de lo que llaman Nokia Theater, o más cerca de lo que llaman frontera de algún estado del que sea en que estuviéramos, estaba el cuerpo de Adam sin vida, sin un rastro de evidencia, sin una pisca de asesinato. Él yacía tendido en el suelo con un billete de 20 dólares.
Me acerqué a mi motocicleta y manejé lejos de la escena del crimen.
Prepárate Bella Swan, que todo lo que te ha pertenecido te lo arrebataré con el solo hecho de respirar. Ya no tenemos 16 y 17, donde tú eras más que una simple chica que se escondía detrás de ropa holgada y anteojos de lectura. Yo ya no tengo la timidez de decirte "te quiero ahora", porque estas simples palabras me robaban el aliento. Tengo 23 ahora, soy más maduro y menos sensible. Isabella Swan me debes tres cosas:
Primero, una noche de locura.
Segundo, tu respiración agitada.
Y tercero, 3.5 millones de dólares si quieres a Edward Cullen vivo.
Porque yo, a diferencia de ella, sabía que se enamoraría de él como una tonta adolescente, sabía que ella le daría acceso a lo que pocos teníamos: Su alma.
BPOV:
Me había cambiado de ropa totalmente, me había puesto unas mayas negras de danza, medias puntas y una blusa amarilla de tirantes delgada. Estaba ensayando algunas rutinas de ballet. Aunque ya no tenía la misma habilidad que antes, pero el cuerpo que ahora tengo solo se debía a la danza. Además de que me sentía demasiado a gusto con este tipo de ropa, me hacía sentir libre. Como si bailara la canción "Landscape" de Florence & The Machine, una clase de himno para esas almas perdidas en la oscuridad, bendecidas por las sombras, pero arrebatadas para ser corrompidas por el hecho de algo puro y a la cual pocos teníamos acceso.
Decidí crear una pobre imitación de rutina con esta canción, la cual no andaba nada mal para mi gusto. No era una profesional, pero tampoco una mala bailarina que desecha sus raíces así por no más.
Puse la música a todo volumen, bajé a la cocina y me preparé un sándwich de pollo con jugo de piña. Estaba comiendo mientras que Max hacía lo mismo. Cuando acabé, lavé el plato mientras seguía bailando, bailé hasta el balcón y cerré las persianas por completo.
Subí las escaleras, tomé una ducha rápida, y al salir de la misma, me puse unos shorts cortos con elástico verde y una blusa de tirantes verde, encima de la cual me puse otra más delgada por si tenía frio en la noche. Llamé a Max, mas no respondía, corrí escaleras abajo y lo encontré dormido encima de la sala, con su peluche de jirafa entre sus patas. Sonreí, tomé a mi cachorro y a su fiel amigo. Subí las escaleras con él entre mis manos y lo puse en la cama. Cuando me disponía a retirarme a dormir tocaron la puerta. Maldije.
Bajé las escaleras corriendo, cuando estaba en el último escalón me alcancé a lastimar el tobillo, lo sobé un poco y abrí la puerta.
¿Qué demonios hacía él aquí? Dios, ¿qué he hecho mal para merecer esto?
Miré hacia al techo intentando tener respuesta alguna.
—Hola, Bella —saludó Ian.
— ¿Qué haces aquí? —pregunté mordaz.
—Saludando a mi amiga —sonrió con hipocresía.
—Ya lo hiciste, ahora márchate — señalé la puerta con entusiasmo.
Ian entró a mi departamento, lo miró de arriba abajo.
—Hermoso, ¿lo decoraste? —me miró a los ojos.
—No —respondí de mala gana.
—Un toque muy indie, excepto por el balcón, muy renacentista —dijo él con admiración, hice un par de malas caras pero pareció no reconocerlas.
— ¿Mascota? —se dirigió a mí.
— ¡Que te importa!, vete —renegué
—Interesante, ¿huéspedes? —caminó hacia la cocina.
—Al carajo, Ian —lo miré a los ojos.
—Eso imaginé —evadió lo que dije y se acercó al balcón, lo seguí.
—Hermosa vista —susurró y llevó sus manos a los bolsillos.
—La mejor, largo —segundo round y ahí vamos pensé para mí misma.
—No, deseo algo de té, ¿y Natalia? —me sonrió con satisfacción.
— ¡No está!, ¡no vive!, ¡se murió! —grité con desesperación.
Él rió y se acomodó en el sofá, lo miré de mala gana.
—Ian ¿me harías el extraordinario honor de marcharte? —dije sutilmente.
—Por supuesto que no —rió.
Tocaron a la puerta y me apresuré a abrir, era un oficial de policía, lo miré de arriba abajo.
— ¿Señorita Swan? —me llamó.
— ¿Diga? —susurré y me crucé de brazos.
— ¿Es usted la prometida de Adam Brody? —miró alguna de sus notas.
—Sí, ¿sucede algo? —pregunté con total sinceridad. ¿Qué le paso a Adam? El policía se permitió pasar a mi departamento.
—Es mejor que tome asiento —me ordenó.
— ¿Podrías irte? —me dirigí a Ian, él asintió, levantó sus manos y se marchó de inmediato.
Cerré la puerta cuando él se fue y miré al oficial.
—Señorita Swan, lamento ser portador de malas noticias, pero esto es vital para cada investigación —sonrió y tomó una pluma.
Me crucé de brazos.
— ¿Cuándo fue la última vez que vio al Señor Brody? —lo dijo como si lo hubiera preguntado cientos de veces.
—Esta mañana —logré articular.
—Excelente. Señorita Swan, ¿sería tan amable de mañana ir a la morgue? —me miró el oficial con absoluto respeto.
— ¿Disculpe? —tragué ruidosamente.
—Lo que escucho —susurró el oficial.
Asentí.
—Que tenga buenas noches —murmuró.
Me senté en la sala, no recuerdo en que momento se marchó, en que instante lo hizo. Lo último que recuerdo es a Edward cargándome a mi habitación llamando a alguien, después me sucumbí en un sueño molesto lleno de pesadillas en el cual logré mirar a mi padre, el cual solo me advertía de que algo malo pasaría. No logré dormir demasiado, me levantaba con gritos o con una desesperación de no poder respirar.
Cuando desperté eran las 10 de la mañana y era lunes, me cambié, me puse una falda negra y una blusa amarilla con holanes sutiles en el frente, zapatos de tacón negros con una raya amarilla en el tacón del mismo. Me hice una coleta con un listón amarillo y tomé mi bolso Balenciaga. Bajé las escaleras y encontré a Jaime al pie de la puerta.
—Buenos días, Bella —saludó mi guardaespaldas, chofer y amigo.
—Hola —sonreí.
—De verdad que lo lamento —tomó mi mano y asentí.
—Descuida —susurré.
— ¿Nos vamos? —preguntó dulcemente.
—Sí —susurré.
Salimos del departamento, subí a la camioneta en la parte trasera, acomodé mi cabello y miré hacia la nada.
No estaba más comprometida, no estaba más con alguien, porque Adam estaba muerto desde hace dos meses.
Hace un mes que no veo a Edward, desde la trágica muerte de mi prometido. Hoy estaría presente en la junta que él expondría.
Entré a la empresa, las secretarias me miraban con recelo. Entré a la sala de juntas de Cullen C.O.
—Señores —logré atinar a decir, todos se pararon y me recibieron. Me senté en mi lugar, acomodé mi ropa y pedí un té.
Al poco tiempo se presentó Edward al lado de uno de sus guardaespaldas. Lucía un traje con un toque al estilo modelo de Gucci, nos miramos y el sonrió.
—Señores —miró hacia la sala de juntas, se sentó al mi lado—. Swan —susurró, asentí.
Y empezó la junta, apagaron la luz y comenzó la proyección. Edward me miró por debajo de las luces, cuando todos se distrajeron besó mis labios dulcemente.
—En mi departamento a las 8, te espero Swan —mordió mi cuello, y se levantó a continuar la presentación.
Una encantadora propuesta que no rechazaría.
BPOV:
Estaba en mi casa arreglándome para encontrarme con Edward. Me decidí por unos shorts de mezclilla, una blusa holgada blanca, la cual amarré, y un suéter gris con capucha, sin cierre y con el logo de la UCLA. Tomé mis tenis azul marino converse y mi IPhone, y me despedí de Max.
—Que empiece el show —sonreí.
Subí al Mercedes de Edward y me miró. Me arrebató el aliento con uno de sus alientos.
—Espero que estés lista, porque no soy de los que esperan
—dijo mirando hacia el camino.
—Promesas, Cullen —susurré con arrogancia.
—Las cuales estoy dispuesto a cumplir, pero sobre todo para complacer e infligir placer Swan —susurró cerca de mis labios, mordí su labio inferior.
Arrancó el Mercedes, no sabe lo que le espera…
Espero que les haya gustado este cap, dejen reviews. Las/los quiero y nos leemos pronto.
