Arthur terminó de firmar la primera montaña de papeles y se estiró con cansancio. Apenas hacía unas horas que volvió a pisar esas tierras áridas y ya tenía un montón de trabajo. Sintió como algo le jalaba del pantalón. Un bebé de ojitos verdes y despeinada cabecita castaña estiraba la tela con mucha determinación. Pero había algo raro en su rosto… algo peculiar. Extrañado Arthur tomó a su hijo en brazos y lo elevó a la altura de su cara. ¿Cómo llegó hasta allí? ¿No estaba durmiendo en su cuarto? ¡Y encima apenas sabía caminar, cayéndose cada dos por tres!

-¿Qué pasa Jack? – Se sorprendió cuando el niño comenzó a lloriquear y a dar pataditas. Definitivamente algo en su carita se veía extraño. Arthur le abrazó intentando que se calmara, pero seguía escabulléndose y poniendo pucheritos.

-¡ta… pa! ¡Papiiii…! Ro..Ro…

-Hey… ¿Qué pasa cariño? – Se estaba comenzando a preocupar de verdad. Australia solía tener una actitud muy traviesa, siempre tratando de llamar la atención a cualquier precio, pero si le abrazaba y le mecía suavemente siempre se tranquilizaba ¿y si estaba enfermo? Pero no tenía ningún síndrome conocido, se veía totalmente saludable, son los ojillos brillantes y las mejillas coloradas. Besó su frente para comprobar que no tuviera fiebre. Y entonces el pequeño posó sus manitas en las mejillas de papá y las estiró riéndose.

-¡da…!

Tocaron a la puerta.

-¡Adelante! – respondió el imperio tratando de controlar al pequeño que se le estaba subiendo por los hombros y le mordisqueaba el pelo. El gobernador William Bligh entró algo ajetreado intentando disimular el agotamiento.

-Se… señor… - tragó saliva - ¡Hay una rebelión en el pueblo!

Arthur suspiró. Así que era eso… Sentó al pequeño en la mesa delante de él peinándole con cariño los cabellos castaños. Niño travieso… ¡Si que estaba creciendo con mucho carácter! Pero por lo menos no estaba enfermo.

-¿Y qué es lo que quieren?

-Ellos no quieren… exigen… señor exigen… Verá es que… Es difícil de explicar…

-Adelante

- Es que… ¡Nunca antes nos había pasado… ¡

-¡Dilo ya! – Esa actitud tan indecisa estaba cabreando al inglés. Y mientras tanto el pequeño Australia comenzó a hacer una carita rara.

- …¡Exigen más… RON!

-Pues diles que no… espera ¿QUÉ?

-¡Hip! Papi, Papi ¡Ron! ¡Ron!


Basado en la rebelión del ron de Australia (1808). Y todo es cierto... la gente normal se rebela por sus derechos, su nivel de vida, su futuro… pues los australianos no, ellos pasan de todo, pero en cuanto les falta ron... ¡Eso es ser un Kirkland y lo demás son tonterías! Las cejas no mienten xDDDD

Bueno, igual eso fue hace dos siglos, cuando la colonia apenas se estaba formando xDDD pero me reí durante mucho tiempo al leerlo ^^

¡Vivan los oceánicos! ANZAC FOREVER!