Siento mucho el retraso en subir los capítulos, es que he estado muy ocupada estas semanas, de la universidad al trabajo, y así sucesivamente. Menos esta semana pasada que he hecho otras cosas, ¡las culpas a mis amigas!
Intentaré subir más a menudo los capítulos, ¡lo juro!
Ahora sí, ¡aquí lo tenéis! :)
4. Capítulo 4
Después de despedirme de Jimmy, me dirigí a la cocina donde había esperándome un ansioso Lumpy.
- ¿Pero dónde estabas niña? – dijo el cocinero mientras pelaba patatas.
- Pues…
- ¡No hay tiempo! Pon una olla a hervir y pela essas patatas – dijo quitándose el delantal.
- Pero, ¿A dónde vas? ¿Me vas a dejar aquí, sin más?
- Encanto, ya eres mayorcita para hacerte cargo de la cocina tu sola - dijo poniéndome una mano en el hombro.
Dicho esto salió por la puerta y desapareció. Me quedé como una tonta con una patata en una mano y con el delantal en la otra.
- La última vez no dijiste eso, ¡maldito Lumpy!
Puse una olla a hervir y me puse a pelar patatas. Era algo que me relajaba, cocinar siempre me relajó mucho y hace que me olvide de mis penas, lo cual está bastante bien. Lo malo es que me quedo en las nubes y pienso en las musarañas.
Se empezó a escuchar un pitido, miré hacia el lugar del que provenía el ruido. Era la olla, ya estaba hirviendo y echaba mucho humo.
- ¡Mierda! – dije quitándole fuerza al fuego – Lo que me faltaba ya era esto, entonces si que no confían más en mí.
Al anochecer…
Después de pasarme todo el día metida en la cocina, cocinando y fregando, pensé que lo mejor era irme a la cama, estaba cansadísima y, además, no tenía ganas de nada.
Bajé las escaleras y llegué a mi cama, me senté, me quité las botas y me solté el pelo. Me acomodé y cogí el libro de Sherlock Holmes, el cuál me estaba gustando mucho.
Estaba ensimismada en el libro, todo lo que había a mi alrededor no tenía importancia, estaba de más. Hasta que un rico olor me sacó de mis pensamientos. Aparté el libro y me di cuenta de que tenía un plato de patatas con trozos de carne en la mesilla de al lado.
- Sé que no has comido nada – dijo una voz en la jaula de enfrente – Así que como buen compañero, te guardé un poco.
Esa voz era la de Jimmy. Miré al frente y allí estaba, con su pelo alborotado y su bonita sonrisa. La verdad es que no sé que hace un chico tan guapo en un barco como este, debería estar trabajando en otro lugar, o estudiando… ¿Pero que hago pensando en estas cosas? Céntrate Avril, céntrate.
- ¿Estás bien? – dijo sacándome de mis pensamientos.
- Si, si, perfectamente – dije con un gesto, quitándole importancia – Por cierto, gracias – le dediqué una sonrisa.
- Para lo que quieras.
Me puse a comer, y la verdad, tenía tanta hambre que no me di cuenta que estaba comiendo como un animal. Pero eso poco importaba, estaba en un barco rodeada de hombres, los modales no importan en este lugar.
- ¿Sabes una cosa? – dijo Jimmy – Nunca había conocido una chica como tú.
- ¿A qué te refieres? – dije con la boca llena
- A eso – dijo riéndose – Se supone que las chicas tienen modales, y son más finas que nosotros.
- ¡Puedo ser muy femenina! – dije después de tragar – Menos que las otras chicas, ¡pero lo soy! – Se hizo una pausa y miré al suelo - ¿Quieres que te lo demuestre? – dije con tono sexy.
Me levanté de la cama y me fui acercando a Jimmy. Éste se estaba sonrojando mucho, hasta el punto de que a oscuras se ve. Me quedé justo en frente suya y empecé a desabrocharme la camisa.
- Yo… Avril… - dijo el chico mirándome de arriba abajo.
Acto seguido empecé a reírme a carcajadas. No hay cosa que mas me guste que poner en un compromiso a los demás. Pobre, estaba muy colorado y sudaba de los nervios, pero se lo merecía, por decir que no soy femenina.
- ¡Tendrías que haberte visto la cara! – dije entre risas y tirándome en su cama - ¡Ha sido lo mejor!
El aludido no dijo nada, solo se limitó a reírse y a mirarme. Menos mal que no es de los típicos que hubieran seguido adelante, se notaba que nunca había estado con una chica, por eso lo hice, ¡tuve suerte!
- Oye, lo siento, solo era una broma – dije cogiéndole del brazo mientras me incorporaba – No lo volveré a hacer, ¡lo prometo!
- Te perdono – dijo con una sonrisa sincera – Menos mal que era una broma, si no llega a serlo, no sé que hubiera hecho.
- ¿Nunca has tenido novia Jimmy?
- No, nunca. Llevo en este barco cuatro años, es mi hogar. Y aquí nunca ha habido chicas, hasta este momento – dijo mirando al frente - ¿Y tú has tenido novio?
- He tenido pretendientes, pero novios, no. Todas mis amigas tenían y me miraban mal al no tenerlo. Siempre me he centrado más en los estudios y en la música.
- ¿Tocas algún instrumento? ¿Y has estudiado?
- Si, tenía una guitarra, pero la tuve que vender por unos asuntos familiares – dije esto mirando hacia abajo para que Jimmy no viera mis ojos que estaban acuosos.
- Lo siento, no pretendía…
- No, no pasa nada. Es algo que me va a perseguir toda la vida – dije mirándole para que no se preocupara – En cuanto a los estudios, tengo lo justo y necesario para tener un trabajo decente. Aparte de los idiomas que sé.
- Vales mucho como para estar en este barco.
- Pues es lo que me queda. Hasta el 13 de diciembre del año que viene, no puedo hacer nada.
- Entonces, todavía tienes 16 años. Yo los 17 los cumplí hace tiempo.
- Para mis 17 todavía queda un poco… Espero que me regales algo – dije guiñándole un ojo.
- No te preocupes, lo haré.
- Solo bromeaba. Nunca me han regalado nada, y no espero que ahora me regalen algo, y más como están las cosas.
- A mí tampoco… nunca he tenido un buen cumpleaños. No sé lo que es celebrar uno.
- Yo tampoco…
No quedamos los dos un rato en silencio, sin decir nada, solo pensando en lo que acabamos de decir.
- Bueno – alcancé a decir – Creo que lo mejor será que durmamos un poco. No quiero que Lumpy me eche la bronca otra vez.
- Si, será lo mejor.
Me levanté de su cama y me fui a la mía. Me tapé y apagué la luz.
- Buenas noches Jimmy.
- Buenas noches Avril.
No sé que pasó en este rato que estuve con él, pero la verdad es que me sentía muy cómoda. Sentía que podía ser yo misma y no fingir ser quién no soy. Era alguien en quién podía confiar, un amigo de verdad… ¿o algo más?
