5. Capítulo 5

Los días pasaron, y la verdad es que se me hacía más ameno estar en este barco, ya no tenía la preocupación que tenía al principio.

Conocí a los protagonistas de la película y a los que estaban detrás de ésta. La mujer con la que me encontré antes de subir al barco se llama Anne Darrow, y cogió el papel por insistencia del señor Denham y porque se enteró de que el guion estaba escrito por Jack Driscoll. Me iba a su camarote cuando terminaba de trabajar en la cocina, y allí hacíamos cosas que hacen las chicas, antes lo odiaba, no soy una persona muy coqueta, pero lo echaba en falta.

Tuve la suerte de conocer al señor Driscoll, me encantan sus obras, son muy interesantes. Además él es una gran persona, no se anda con aires de grandeza, como el señor Bruce Baxter.

Otra gran persona que conocí fue Preston, el ayudante de Carl Denham, muy tímido pero muy interesante a la vez.

Mi relación con la tripulación mejoro con creces, pero sobre todo con Jimmy. Pasamos demasiado tiempo juntos, digamos que nos llevamos muy bien, demasiado bien. Con Lumpy también ha mejorado, ya no se porta conmigo como un viejo cascarrabias, ahora soy "Ma chère", pero solo para él.

- ¡Aquí estás! – dijo una voz femenina en la puerta de la cocina – ¡Te he estado buscando!

- ¡Hola Anne! – dije dejando a un lado el lápiz con el que estaba dibujando - ¿Pasa algo?

- Necesito tu ayuda ¿Me ayudas para ver que me pongo?

- ¡Claro! Espera que le de los últimos retoques al dibujo y ahora voy contigo.

- ¿Qué dibujas? – dijo sentándose a mi lado - ¡Vaya! ¡Es precioso Avril!

Se trataba de algo que hice esta mañana, cuando estaban actuando. No tenía nada que hacer y me puse a dibujarles mientras actuaban. El dibujo eran Anne y el señor Baxter en la cubierta del barco mirando hacia el mar. Repitieron tantas veces la toma que me dio tiempo de dibujarlo.

- ¡Et voilà! ¡Terminado! – dije dejando a un lado el lápiz - ¿Nos vamos?

- Si, ¡necesito tu ayuda urgentemente!

Cogí el cuaderno y el lápiz, pero Anne me cogió de la mano y me llevó a paso rápido a su camarote, parecía que tenía mucha prisa.

Estuve metida en el camarote con Anne como 30 minutos, tenía tanta ropa que no sabía que ponerse, ¡suerte la suya! Al final optó por lo que le dije, por una falda blanca de talle alto y una camisa blanca a juego. Me despedí de ella y salí de allí por patas.

- Je suis 2 minutes là-bas, ¡et je suis fou! (Estoy 2 minutos más ahí, ¡y me vuelvo loca!)

Después de salir de ahí, me dirigí a la cubierta, necesitaba tomar el aire. Cuando llegué me apoyé en la barandilla y me puse a mirar la infinidad del mar…


Estaba sentada en el sillón del salón de casa, el médico estaba arriba y estaba tardando demasiado.

Las cosas no fueron bien en estos últimos meses. Mamá enfermó de la noche a la mañana, no sabemos que le pasa, pero me duele en el corazón verla sufrir de esa manera. No teníamos el dinero suficiente para pagarle al médico, lo cuál tuve que vender el negocio y despedir a los empleados. Con ese dinero le compré las medicinas a mamá, pero no surtían efecto. La sola idea de perderla…

- Señorita Englehorn – dijo el médico en la puerta del salón. Estaba tan ensimismada en mis pensamientos, que ni me enteré de que entró.

- ¿Cómo está mi madre, doctor? - dije levantándome del sillón.

- Lo siento, su madre ha fallecido – dijo poniéndome una mano en el hombro.

Se me vino el mundo encima, las lágrimas empezaron a brotar de mis ojos, y no podía hacer nada para pararlas. Me abracé a mi misma y empecé a llorar como nunca antes lo había hecho, tenía el corazón encogido y me costaba respirar.

- Puede subir a verla si quiere – dijo el doctor – Pero si quiere quedarse tranquila, sepa que murió sin sufrimiento.

Subí las escaleras a toda prisa con lágrimas en mis ojos hacia la habitación de mi madre.

Cuando entré la vi tumbada en la cama, pálida, más pálida de lo que ella era, y con una sonrisa en los labios. Me acerqué a su cama y me puse de rodillas mientras le cogía la mano.

- Mamá, sé que has tenido una vida dura, siendo madre soltera, pero siempre has sido un ejemplo a seguir, me enseñaste lo que es la vida, y me has hecho convertirme en la persona que soy ahora. Solo quería darte las gracias por todo y por confiar siempre en mí, por darme oportunidades y estar siempre a mi lado en todo momento, eres la mejor madre que cualquier hija haya podido tener. ¡Te quiero mamá!

Retiré un mechón de su pelo rubio y le di un beso en la frente. Después me quedé de rodillas y apoyé la cabeza en su cama y me puse a llorar en silencio…


Las lágrimas empezaron a brotar de mis ojos, pero no hacia nada por quitarlas. Rebusqué en mi bolsillo y saqué la foto que llevaba siempre conmigo. Era una foto de cuando tenía 10 años, era mi foto favorita. Salíamos mi madre y yo sentadas en el césped de un parque, no recuerdo de cuál. Estábamos sentadas y abrazadas, mirando sonrientes a la cámara. Ella estaba preciosa en esta foto, mi madre siempre fue una mujer muy guapa, todo el mundo decía que me parecía mucho a ella, pero yo pienso que ella era mucho más guapa. Debajo de la foto ponía: "Marie et Avril, 14 avril 1925"

- Je me souviens de ce jour comme si c'était hier (Recuerdo este día como si fuera ayer)

Me sequé las lágrimas de los ojos y me dispuse a subir al nido. Me costó llegar, pero lo conseguí. Cuando llegué, me senté en el suelo y me quité las botas y me puse a dibujar, a ver si me distraía un poco. Abrí el cuaderno y puse la foto en la hoja de papel con una horquilla de mi pelo, para que no se me volara con el viento.

No sé cuanto tiempo pasé allí arriba, pero al fin terminé el dibujo, me había quedado muy bonito, y además me sacó de mis pensamientos.

De repente se empezó a escuchar música, y miré para ver de donde provenía el sonido. Provenía de cubierta, donde estaban casi todos reunidos allí …¡El cumpleaños de Choy!Ya le felicitaría luego más tarde.

Me puse a observar el panorama. Estaban todos felices y con ganas de fiesta, se notaba en el ambiente. Anne salió a bailar con el modelito que le elegí, y empezó a bailar. La verdad es que bailaba muy bien. Normal, me contó que antes de esto trabajaba en el teatro como actriz de comedia y de baile.

Anne estaba bailando sola, pero de repente Jimmy estaba a su lado bailando, por exigencias del señor Hayes, que le había empujado hacia la pista de baile. Una risa se escapó de mis labios, y vi como los dos bailaban al ritmo de la música desde el nido. Bailaban los dos de maravillas, me daba envidia ya que mis dotes de baile no son muy buenas, soy más de cantar.

Cuando terminaron me puse a aplaudir y a silbarles, lo habían hecho muy bien. Jimmy miró hacia donde estaba y una sonrisa se dibujo en sus labios, yo le lancé otra.

Noté como las mejillas se me sonrojaban y el estómago me daba vueltas. Era una sensación extraña pero agradable a la vez. No sabía que me pasaba, ya que no me había pasado nunca. Solo me pasa cuando miro a sus ojos azul cielo.