Ya estoy aqui! xDDDDD

Sé que he tardado mucho en publicar, lo sé (matarme si quereis), pero es que entre lo liada que he estado y que la inspiración se tomó unas vacaciones, pues no he podido.

Este capítulo es cortillo... no es de lo que más me gustan, pero va a pasar algo que tenía que pasar ya, así que os dejo este capitulo.

DISCLAIMER: Los personajes de King Kong no me pertenece, excepto mi OC (algo es algo :D)


7. Capítulo 7

Estaba en la barandilla, pensando en el mal rato que pase al principio. Me daba muchísima vergüenza cantar en público, y menos delante de gente que conozco de hace pocas semanas, pero debido a la insistencia de Anne, que se había puesto muy pesada, pues acepté y lo hice. Como mi madre me decía, esto fluye como el agua, al principio estaba de los nervios y miraba a todos lados para buscar una salida hacia mi salvación, pero después me sentí muy cómoda y segura de mi misma.

Noté que alguien estaba allí. Miré hacia mi izquierda y vi a Jimmy cabizbajo.

- ¿Te pasa algo? – le dije a lo lejos con preocupación.

- ¿Eh?... No, no, tranquila, estoy bien – dijo dándome una de sus maravillosas sonrisas.

Después de eso, sin dejar de mirarle, se puso a mi lado dejándose caer sobre la barandilla, mirando al mar, como estaba haciendo yo. Estaba bastante oscuro, ya que el cielo se tornaba gris todo el día. Pero gracias a unos farolillos, pudimos estar tranquilos, teníamos luz.

- No has respondido mi pregunta de antes – le dije rompiendo el hielo - ¿Contento?

- No sabía que cantaras tan bien. Bueno… si, me lo imaginaba, los ángeles cantan bien – dijo sin mirarme.

- ¿Piensas que soy un ángel? – dije sorprendida – ¡Vaya! Nunca me habían piropeado.

- Me cuesta creerlo. A una chica guapa siempre hay que piropearla.

En ese momento pude ver como se le sonrojaban las mejillas. Sabía que Jimmy era un chico muy tímido y que le costaba mostrarse tal como era. Al menos, yo tuve la suerte de conocer su faceta más sensible en estas semanas. Era encantador a más no poder, era un cielo de persona y muy tímido… y he de decir que me encanta, me gustan los chicos tímidos, chicos muy diferentes a mí.

- Bueno, pues es verdad – dije poniendo mi mano sobre su brazo para que me mirara. Lo hizo – Nunca me han piropeado. Es más, a lo que has dicho no es cierto, siempre he sido el diablillo, sino pregúntale a mi madre…

Al decir esto último agaché la cabeza, ya que el recuerdo de mi madre seguía ahí. La echaba muchísimo de menos, me hacia falta estar con ella, estar en casa y saber que no me va a faltar nunca.

Unas pequeñas lágrimas cayeron de mis ojos, deslizándose por mis mejillas. Me volví para que Jimmy no me viera, no quería que me viera así, no me gustaba que la gente me viera triste. Pero no lo podía evitar, la muerte de mi madre todavía estaba muy reciente, y yo sabía que iba a tardar mucho en recuperarme de eso.

- Eh… - dijo Jimmy poniendo su mano sobre mi barbilla para que le mirara – Tranquila, sé que ella te quería mucho y que la echas de menos… y que estaría muy orgullosa de ti por las decisiones que has tomado. Así que tranquila… sino, no te preocupes, me tienes a mi aquí para ayudarte – esto último me lo dijo con una sonrisa tranquilizadora.

No sabría explicar lo que paso por mi cabeza en esos momentos. Me quedé mirando ensimismada sus ojos azules, esos que me ponían nerviosa y me hacían tartamudear. Pero mi vista bajo hasta sus labios, no podía dejar de mirarlos, se veían tan carnosos y tan rosados que me entraban ganas de besarlos. Y eso hice, por acto reflejo, me acerqué a ellos y le pegué un beso. Por la reacción de él, diría que se sorprendió, por eso, me aparté rápidamente.

- No sé que me ha pasado… - dije algo nerviosa – Lo siento Jimmy, soy tonta.

Agaché la cabeza y me fui de allí, no quería pasar más bochorno del que estaba pasando. A lo lejos escuché como llamaban a Jimmy. Me dirigí directa a mí jaula, lo único que quería era dormir y olvidarme de este día. Y lo peor era que no podría volver a mirar a Jimmy a la cara después de lo que ha pasado. Pensaría que soy muy directa, y seguro que le asusté.

Empecé a llorar desconsoladamente, ya que sabía que seguramente Jimmy dejaría de hablarme, y todo por mis estúpidos impulsos.

- ¿Estás bien? ¿Por qué lloras?

Levanté la vista para ver de quien se trataba, y allí me encontré con gesto de preocupación al señor Driscoll. Ese hombre dormía allí en las jaulas, ya que no quedaban camarotes cuando él llegó. Jimmy, él y yo nos quedábamos muchas noches hablando y contándonos cosas… eran momentos en los que lo pasábamos bien.

- ¿Qué te pasa pequeñaja? – dijo sentándose a mi lado en la cama.

- Que soy tonta, eso es lo que me pasa – dije secándome las lágrimas.

- Si no te explicas mejor…

- He besado a Jimmy

- ¿Y cuál es el problema? – dijo algo incrédulo – Besar no es malo.

- ¡Pero con él si! Él es diferente a todos los chicos que he conocido, es dulce, cariñoso, un poco patoso a veces… pero es alguien especial. Y sé que después de esto va a dejar de hablarme porque lo habré asustado… y créeme, lo último que quiero es perder su amistad.

Jack empezó a reírse a carcajada limpia. Yo le miré algo confusa y enfadada, ya que no sabía porque esa reacción, y además, no me gusta que se rían de mi.

- Como echo de menos tener 17 años…

- ¿Y eso a que viene? – pregunté molesta.

- Te preocupas demasiado. No creo que deje de hablarte, ¿y sabes por qué? – yo negué con la cabeza – Jimmy me habla maravillas de ti… de lo espectacular que eres, de lo maravillosa y todas esas cosas bonitas que dicen los chicos enamorados.

- Espera, espera, espera… ¿enamorado? ¿Jimmy esta enamorado de mí? – estaba sorprendida ante esa confesión.

- ¿No te has dado cuenta? Pues creo que has sido la única, porque los demás nos hemos dado cuenta hace mucho. Tendrías que haber visto su cara cuando estabas cantando… solo te voy a decir, que el señor Hayes me ha dicho que nunca había visto a Jimmy tan feliz.

- Entonces… ¿qué hago ahora?

- Deja que él venga a ti… y que te lo confiese. ¡Ya verás como no es para tanto!

- Bueno, vale… te haré caso. Pero te advierto Driscoll – dije con dedo acusador – Como sea mentira, te las verás conmigo.

- Se nota que eres Englehorn – dijo levantándose de la cama suspirando – Buenas noches pequeñaja.

No dije nada, simplemente miré como desaparecía de mi vista y se dirigía a su jaula. Me quedé unos segundos sentada en la cama asimilando todas las cosas que Jack me había dicho… ¿Jimmy enamorado de mi? Me costaba creerlo, pero le iba a hacer caso y esperar a que él hablara conmigo.

Me descalcé, puse las botas a un lado y me metí en la cama a dormir, esperando a un nuevo día… que inocente de mí, iban a pasar muchas cosas.


Bueno, pues hasta aquí el capítulo :)

Espero que os haya gustado y me dejéis reviews para saber vustra opinión :D

Un saludo fuckers! (K)