Capitulo II

"Pensando claro"

"Dicen que el amor se expresa con una mirada"

Los días habían pasado demasiado rápido para mi gusto y lo malo es que desperté por culpa de la fuerte luz del sol, desgraciadamente este era un día extremadamente soleado y con mucho calor, -lo odiaba-, odiaba tener que salir de mi oscura y fría "cueva" y encontrarme con el sol pegándome fuertemente en la cara cuando dentro de mi habitación parecía una fría noche de invierno acompañado de música; mis adorados padres habían vuelto de su viaje, faltaban dos semanas para ir nuevamente a ese reclusorio, ósea, la escuela, Miranda me saco a rastras de mi habitación con la excusa de que debíamos ir a comprar las cosas necesarias para nuestro no deseado regreso a clases, no quería escuchar a los maestros dar su case, soportar a mis compañeros molestándome y mucho menos a la estúpida Pamela.

El centro de la ciudad era genial pero lleno de gente, si estuviera un poco más vacío lo consideraría divertido; había miles de tiendas de ropa, zapatos, bolsos, comida, nieves, telas, electrónica y muchas cosas más, tantas que ni siquiera las recuerdo, después de la larga búsqueda de un lugar en el cual podamos estacionar el auto fuimos directamente al lugar en el que encontraríamos nuestros nuevos uniformes, una falda color kaki, una camiseta tipo polo, calcetas grises y zapatos negros ¿genial? .No…
Salimos de ese lugar refrigerado para toparnos con el fuerte calorón de la ciudad, en ese momento visualice el lugar del que habíamos salido como el paraíso, odiaba soportar esto y sabía que Miranda también pero estas tiendas cerraban muy temprano, lo sentí como una sentencia a muerte la razón podría ser una deshidratación ¿quizás?, yo digo que sí. Tenía la maña de decir un "me da igual" con muchas cosas que me preguntaban, mi madre y yo teníamos gustos algo diferentes, ella pensaba que yo adoraba los colores naranjas, rosas y amarillos, solo me di cuenta de que mi lista de "cosas que odio" iba creciendo más conforme me enseñaba vestidos con estampados coloridos y chillantes; en realidad la única persona en la que podía confiar para escoger mi ropa era Miranda, no por nada era mi mejor amiga, aunque no le hubiera dicho sobre "eso" en mi pasado, consideraba que las mejores amigas no eran las que se contaban todo, si no las que estaban juntas en los buenos y malos momentos; yo tenía una forma de pensar bastante extraña a los ojos de algunas personas y simplemente no sabía porque ¿Qué tenía de malo ver la lluvia caer desde una ventana?, me consideraba una persona normal, es solo que antes estaba rodeada de personas "raras" -supongo y quiero creer-.

Corrimos desde la nevería hasta el parque tratando de evitar ser atropellas por unos de los cientos de autos que se encontraban en las calles, eran las cinco de la tarde y estaba cansada de cargar con seis bolsas de cosas en cada brazo así que fuimos al auto que por cierto estaba frente al parque, era un buen punto, estaba a la mitad del centro

-¿y si mejor nos vamos?- dije a mi mejor amiga mientras dejaba mis bolsas dentro

-¿Qué?, ¡por dios!, si nos vamos ahora tendríamos que volver mañana- ella también parecía cansada y no me sorprendía, tenía algo llamado "golpe de calor" y se ponía mal, creo que estaba peor que yo y si seguía con mi idea de irnos ella probablemente cedería pero no me agradaba tener que volver a los pocos días, eso era una mala idea, significaba volver a sufrir este inmenso calor. Acepte sin decir nada y después volvimos a caminar por entre las tiendas me encontraba casi suplicando que llegara n las seis de la tarde y el sol comenzara a bajar, después comenzarían los truenos y unas cuantas horas más la lluvia.

El auto avanzaba rápidamente en dirección a la mansión, amaba y odiaba completamente esta ciudad y la odiaba porque en el día el calor era insoportable, la amaba porque a las seis de la tarde el viento comenzaba a correr y las nubes se volvían grises, al menos no vivía en un lugar sin lluvia, esa noche era una de las pocas noches en las que se podía observar el cielo estrellado y la brillante luna plateada mientras el viento corría, mire a mi derecha por la ventana del auto mientras Mir manejaba, podía ver los árboles que se encontraban alrededor de la carretera y el extenso rio que cruzaba por las afueras de la ciudad, lo consideraba relajante pero en ese momento mi cabeza estaba que estallaba, me quedaría una hora dentro de la ducha en cuanto llegase a mi habitación después muy probablemente no despertaría hasta el día siguiente a las diez u once de la mañana.

Corrí por la acera con mis botas estilo "Yuuki Cross" mientras el viento revolvía mi cabello, di vueltas con los brazos extendidos cuando llegue a la orilla del rio, esta vez me encontraba en terrenos de mi familia, me recosté en el césped viendo el agua correr mientras tiraba piedritas; no había música ni era de noche pero lo estaba disfrutando, el aire correr y el silencio rodearme, me sentía tranquila y en paz no como antes, cuando vivía en Londres y Michael y yo vivíamos con dos dolores de cabeza, Edward y Alexander, los hermanos de Michael; era extraño no verlos a mi lado y escucharlos hablar y hablar, ¿acaso vivía en un mundo donde los chicos mandaban? –no sabría responder esa pregunta, yo diría NO, sin pensar- de alguna forma eso termino cuando todos se distanciaron más de todos, yo nunca olvidaría aquel día en el que dejaron de interactuar.

Hace un año y medio, a mis catorce años de edad, todos nos encontrábamos festejando el décimo octavo cumpleaños de Alexander, él era una persona algo hiperactiva y Edward era algo peleonero pero siempre jugando. Yo casi nunca cruzaba una palabra con mi primo mayor, el siempre hacia que me doliera la cabeza, lo odiaba porque siempre me molestaba y me golpeaba, él sabía que mi madre no lo tragaba (2) y por esa razón nunca hacía nada frente a ella, siempre la veía con una mirada que daba miedo.

Nicolás, el hermano de mi madre se casó con mi tía, Victoria, ella era una mujer rubia y de bajo nivel económico y Nicolás, él era lo contrario, ¿el típico cuento del príncipe y la plebeya? –me enfermaba de solo pensarlo- mi primo Michel era el menor de sus hijos y al igual que Edward físicamente era muy parecido a mi tío, cabello negro y ojos oscuros, sin embargo Alexander era rubio al igual que Victoria, ojos verdes, él ni siquiera parecía hermano de los otros dos, él siempre fue el consentido de esa mujer. Victoria era una persona que se creía más que los demás, no tenía nada mejor que hacer más que meterse en lo que no le importa y criticar a las personas sin si quiera mirarse al espejo, a mi madre no le caía muy bien por esa razón, ellas dos nunca fueron amigas.

Alexander y Edward se agarraron a golpes mientras unas personas los separaban, yo miraba y la gente susurraba; una hora después encontré a Edward en la sala de mi casa recostado sobre uno de los sillones con un hielo en su labio, su hermano el "animal" le había reventado la boca – hoy en día decidido dejar eso por la "paz "-… pero pienso que yo sería capaz de fregarme a todo el mundo menos a mi propia familia o amigos, yo no era ese tipo de persona –orgullosa de no ser como ellos, si-

Lunes, veinte de agosto; la luz del sol golpeaba fuertemente mi rostro mientas trataba de caminar cargando un saco de ladrillos al cual se le llamaba "mochila"; llegue barrida al lugar que raramente extrañaba –en realidad no- lo único que extrañe fue ver a mis amigos y compañeros de la escuela, extrañe llorar de la risa y hacer o decir cualquier estupidez solo para reírme, confieso que al pasar de la primaria a la secundaria y ahora a la preparatoria me había vuelto mucho más popular de lo que era antes, era inteligente pero nadie me consideraba una "nerd" , se sentía bien ser ese tipo de persona; alguien que podía gritar "cállense" a los cuatro vientos en medio salón y le obedecían.

Cruce la puerta y pude sentir la mirada de media escuela sobre mí, me sentía extraña ¿acaso tenía algo en la cara?; tome una postura natural y acelere el paso buscando con la mirada a algún prefecto, necesitaba saber cuál sería mi primera clase y rápido, me encontré a Miranda parada frente al salón número once, mis compañeros a los cuales no veía desde hace dos meses me miraban sin despegar la mirada, era verdad yo había adelgazado mucho en las vacaciones, no me gustaba ser gorda, haría cualquier cosa para evitar eso, de alguna manera ese trauma se iba agrandando lentamente en mi interior.

Salude a Mir y después me recargue en un pilar, entramos al aula y mientras la maestra Reyna explicaba los binomios al cuadrado yo trataba de poner atención, me sentía ansiosa y necesitaba saber porque; era como si supiera que algo iba a pasar.

Cuando salimos del aula hacia nuestra siguiente clase, me topé con unos ojos color rojo brillante; me paralice por un momento y después desvié mi mirada hacia mi destino, Christopher me miraba fijamente mientras avanzaba junto a mis amigas tratando de caminar lo más normal que me fuera posible; para mí mala suerte mi maestra no había llegado así que me adelantarían una clase y ¿adivinen qué?... si, fue con su grupo. El salón estaba dividido en dos, el "G" a la derecha de la maestra y el "H" a la izquierda así que yo y todo mi grupo teníamos al chico de frente.

Sufrí un pequeño infarto cuando la maestra me llamo a que pasara al pizarrón a explicar algo sobre los valores; todos mirándome, él tenía la excusa perfecta para mirarme en ese momento, me sentía atravesada, como si todos pudieran ver mi interior en ese momento, mis ojos rodaban por todo el salón excepto en la última fila a mi derecha… exactamente en el primer banco "El respeto o reconocimiento es la consideración de que alguien o incluso algo tiene un valor por sí mismo y se establece como reciprocidad: respeto mutuo, reconocimiento mutuo " .

Morí en ese instante, tener a ese chico en mi escuela sería algo duro de tratar, estaba segura de que el siempre estaría mirándome a pesar de estar rodeado de chicas, por alguna razón con el paso de los días no incomodaba tanto, sentía su mirada pero… no era incomodo, era algo inexplicable…

El martes tres de octubre el maestro de química me dio la lista para que pasara asistencia pero no era de mi salón era del "H", aunque había convivido con todos ellos al menos una vez en el ciclo escolar no sabía cuáles eran sus nombres así que llame al Luis, era un chico alto, cabello negro y ojos verdes; el me ayudo a pasar lista, todos los nombres estaban escritos a máquina excepto uno al final, decía Carlos Sterling, el nombre llamo mi atención y más el hecho de que el chico de ojos rojo brillante no se encontraba en la lista, pregunte al Luis quien era, él se volteo y señalo al supuesto Christopher, eso me dio a entender que el sueño no era real y solo había sido un sueño realmente, de alguna forma me decepcione pues había perdido toda la poca información que tenía… Si este chico no era quien yo creía ¿Quién era entonces?, ¿un simple admirador? Aunque estaba segura que si él era mi admirador no era tan simple como pensaba.

Antes tenía la costumbre de escribir mis sentimientos en una libreta cada vez que me sentía triste o enojada; ahora me cortaba las muñecas, sentía como si al hacer eso ya hubiera escrito todo… esa era la razón por la que siempre usaba muchas pulseras.

Odiaba tener que aceptar que pensaba más en el tal "Carlos" que en mí, estaba en mi habitación pensando mientras escuchaba todo tipo de música, todo dependía de cual fuese mi estado de ánimo.
Él siempre se quedaba sentado en el parque después de salir de clases ¿Qué esperaba?, no lo sé pero yo tenía que esperar a mi prima Camila, ella acaba de entrar al primer año de secundaria, así que no se quería ir sola hasta su casa, al menos no todo el camino. Odiaba tener que admitir que me gustaba el hecho de que ese chico me prestase tanta atención solo a mí y siempre a mí; odiaba que comenzase a parecerme atractivo y me pusiera más nerviosa, aun así yo no pensaba doblar el paso, seguiría fingiendo que no siento su mirada sobre mí y que no me importaba en lo más mínimo…

El miércoles cuatro de octubre había salido una hora antes de la escuela, estaba sentada en la acera del parque donde el Carlos acostumbraba sentarse, pero al parecer ya se había ido; la luz del farol a mi lado no me permitía ver más allá de donde había luz, pues el parque estaba oscuro y esta me cegaba, agache la cabeza sumergiéndome en mis pensamientos, no quería que llegara el día de mañana, quería olvidarme de ese chico que me miraba insistentemente de lunes a viernes.
Sentí como alguien caminaba hacia mí, levante la mirada y me lo encontré de nuevo; el NO me miro solo se regresó y se sentó a mi lado, al parecer esperaba a alguien !Demonios¡ ¿El en verdad era tan cobarde como para no hablarme?, Volteo inmediatamente como si hubiera leído mis pensamientos, en ese momento dude de haber pensado eso, quizás lo había dicho en voz alta pues él se levantó y se paró al otro lado recargándose en un pilar y dándome la espalda… estúpido, cobarde…

"Su" nombre estaba escrito secretamente por todas las partes de mi cuaderno, él tenía la maña de faltar tres días a la semana no entrar a la primera hora o en casos de que el este en extrema flojera hasta una semana y media; por alguna razón me entere de que el día de su cumpleaños era el siete de octubre, fue domingo, el lunes planeaba felicitarlo, pensé que después de faltar miércoles, jueves y viernes iría a clases pero no, termino el lunes, camine al parque y me senté en una banca bajo la oscuridad cubriéndome con una manta de aire frio que me calaba los huesos ligeramente pero el frio de esa noche no podría contra mí, estaba tan deprimida que me enojaba el que ese chico Desconocido no fuese a la escuela por tanto tiempo, tantos días seguidos, tantas horas sin verlo y tantas horas pensando, escuchando música en clase sin que me importe el hecho de que cualquier prefecto pudiese verme, quitarme el celular y no devolvérmelo hasta últimos de junio del siguiente año... sentía como la rabia que sentía dentro de mí me calentaba, no sabía que era en verdad, de un momento a otro parecía tristeza y después enojo por saber que esto solo es un juego de miradas...

Mi mente dio vueltas y reflexiono un momento durante una de mis tantas clases aburridas; todos los años de secundaria, primero, segundo y tercero había tenido a un chico así... parecido, un juego de miradas que se terminaba al final del ciclo escolar; al recordar esto me di cuenta de que por más que piense en el al final terminaría igual que todos, el único chico que me había hablado era el de segundo año pero al parecer era muy sentido así que por alguna razón dejamos de hablarnos, pero él no importaba ahora, lo que importaba era que me di cuenta de que esto solo era un juego y nada más, ese chico era mi distracción principal del primer año de preparatoria y no pasaría de la línea... ni si quiera nos hablaríamos.

Tosí fuertemente, ese día había salido de clases a las 7:45, la ultima hora, estaba sentada en una banca del parque, igual que los días anteriores, sentada sola en el parque sobre una fría banca de fierro corriendo el riesgo de que algún tipo llegue y quiera hacerme algún daño. Las gradas se encontraban a mi derecha, siempre estaba volteando a la calle esperando ver el auto de mi primo pero esta vez una pequeña luz en la oscuridad me hizo girar un poco más la cabeza, era un encendedor; mis ojos no podían ver bien, solo lograba visualizar la figura de un chico, probablemente de la preparatoria yo quería mirar hacia otro lado pero no podía, esa silueta me parecía conocida y esperaba que no fuese quien yo pensaba; el apago el encendedor, supongo que se había dado cuanta la atención que yo le había estado prestando en ese momento Michael llegaría por mí, pensé que algo interesante pasaría pero ¡ nada !, no paso simplemente nada, solo me quede sentada y nadie se movió -ni una maldita mosca-...

Llegue a mi casa ese día totalmente triste y decepcionada, entre a mi habitación sin querer saber más de mi mochila y me deje caer sobre la cama… me sentía miserable de nuevo, la garganta me raspaba y la cabeza me quería estallar de un momento a otro; mi cuerpo clamaba por sangre pero odiaba la idea de tener que beber esa cosa de nuevo…

¿Alguna vez les paso algo similar a esta situación?

Perdón si me tardo en actualizar, lo que pasa es que al día solo tengo media hora para pensar y escribir la continuación de mis fics debido a que ya estoy en tercer año de secundaria – y me creo jajá- y aunque no tengo malas calificaciones tengo como propósito dejar de hacerme tonta en las clases, verdaderamente aprender y entrar a la preparatoria que elegí :D aclarado el punto, les pido que esperen el próximo capítulo.