El Robo de Lima

Capítulo 3.

"¿Viejo? Despierta, viejo". Dijo una voz por encima de él y Blaine parpadeó para abrir los ojos.

"¿Qué…?"Preguntó, tenía la boca seca. "No…"

"Todo fue un sueño", recitó Finn. Deslizó un brazo por debajo de la espalda de Blaine. "Bueno, lo que sea que hayas estado pensando desde que te desmayaste. Por la bala. Que te atravesó. Esa".

"¡Oh, por Dios!" Gimió Blaine mientras se sentaba, asustándose cuando vio su hombro lleno de sangre. "¿Qué pasó?"

"¡Lo encontré!" Wes prácticamente se dejó caer en el suelo al lado de Finn. "¡El botiquín de primeros auxilios!" Lo acercó a él.

"Genial", Finn lo tomó de las manos de Wes y abrió la caja, sacó una gasa y un frasco de pastillas. "Muy bien. Entonces, ¿cuál hombro, Blaine?"

"¡Adivina!"

"Cielos, no te enojes. Sólo trato de ayudar". Finn empezó a girar la tapa del frasco. "No… puedo…abrirlo".

Wes frunció el ceño, le quitó el frasco y lo abrió. "Es a prueba de niños".

"Bueno, y cómo esperan que un niño abra eso, no lo sé. Está bien, ¿quieres agua? ¿Para tomarte la pastilla?"

Blaine estaba en el infierno. Tenía que estarlo.

"¿Por qué me das una aspirina para curar una herida de bala? ¿De dónde recibiste tu capacitación médica? ¿De Scrubs?" Volteó a ver su hombro e hizo un gesto de dolor cuando vio que el color rojo se extendía por su playera blanca. "Oh, por Dios. Oh, por Dios".

"¿Está bien?" Preguntó Kurt desde la cocina. "¡No puedo ver!"

"¡Estoy bien, Kurt!" Contestó Finn. "¡Sólo estoy aturdido!"

"Tú no, cabeza de chorlito. ¡Blaine! ¿Blaine está bien?" Blaine sintió una oleada de triunfo cuando escuchó la preocupación en la voz de Kurt. "¿Blaine?"

"¡Está bien!" Le respondió Wes bruscamente. "¡No gracias a ti, Gritoncito McGee!"

"¡Tú fuiste el idiota que le disparó!" Contestó Kurt.

"Estoy bien, Kurt. ¿Creo?" Blaine volteó y vio la silla. "La bala está en la madera. Creo que me atravesó. Eso es bueno, ¿verdad? Parece que siempre se alegran cuando eso sucede en Grey's Anatomy".

"Está bien, tenemos que quitarte la camisa", Wes se inclinó hacia él y comenzó a jalar la tela. "Vamos".

"¡Con cuidado! ¡Ow! Cálmate, Dr. House". Blaine se estremeció cuando la camisa se desprendió de la herida. "¡No puedo creer que me disparaste!"

"Fue un accidente, Blaine", le dijo Wes mientras sacaba la playera por encima de su cabeza. "Un accidente provocado por tu loco… ¿eso es todo?" Dijo Wes mirando inexpresivamente el ahora desnudo hombro de Blaine. "¡Eso no es nada!"

"¡Deja de picarlo con tu dedo!"

"En serio, no te ofendas, viejo, pero por todo el ruido que has estado haciendo, me esperaba algo más". Finn se alejó y lo miró con desdén. "Sólo perdiste un pedazo de piel de encima. No es nada".

"¿No es…? ¡No es una rodilla raspada!"

"Aunque creo que necesita unas puntadas", dijo Wes. "Tendrás que hacerlo, Finn".

"¿Yo? ¡No sé coser! ¡Mi mamá hace todo por mí! ¡Tú hazlo!"

"¿Cómo puedo coser y apuntarte con un arma al mismo tiempo? No soy Martha Stewart".

"¡Kurt! Kurt sí que sabe coser. Y tejer".

"¿Qué?" Chilló Kurt. "¡No voy a coser gente!"

"No lo voy a desamarrar". Wes negó con la cabeza. "¡Está trastornado! Te escogí a ti para ayudar. Así que ayuda. Mira, hay mucho hilo ahí. Y una aguja".

"¡Wes! ¡No! ¡Por favor! ¡No dejes que se me acerque con una aguja! Deja que Kurt lo haga. Deja que cualquiera lo haga. Encuentra a un tejón inteligente. Lo que sea. Excepto él". Blaine observó al otro hombre con los ojos muy abiertos mientras le rogaba. "¡Me lo debes!"

Wes lo observó por un momento, examinando su rostro. "Está bien. Está bien". Tomó la soga que estaba abandonada y empezó a amarrarla alrededor de la muñeca izquierda de Blaine. Luego amarró la parte que sobraba a la derecha de Finn. "Sólo en caso de que se le ocurra intentar algo".


"Esto es una locura. No es como en las películas. No puedo simplemente empezar a…" Kurt empezó a mover la aguja como dando pinchazos. "¿Y si se infecta? ¿Y si le da fiebre y muere? O peor. ¿Le queda una cicatriz?"

"Oh, eso me hace sentir mucho mejor. Brillante manera de tratar a los pacientes, Crippen".

"¡Sólo estoy diciendo que necesitas a un doctor de verdad! ¡No a mí! ¡Tenemos que ir a un hospital!"

"En los hospitales hacen preguntas. Las preguntas atraen a la policía", Wes se encogió de hombros. "Y creo que todos sabemos lo que eso significa". Volteó a ver a Kurt. "En la cocina, tercera alacena. Hay algunas botellas de vodka. Tráelas. Tenemos que limpiar la herida".

"¿Eso en serio funciona? Creí que sólo era algo que hacían en las películas de Bruce Willis entre una explosión y otra". Los demás sólo lo observaron y Kurt suspiró. "Está bien. Está bien. También tengo que esterilizar la aguja".

"La tetera está junto al lavabo", Wes levantó el arma. "Un solo movimiento hacia la puerta y tu hermano recibe una igual".

Kurt puso los ojos en blanco mientras se ponía de pie. Cielos, este hombre se pasaba de dramático. Entre sus berrinches y dispararle a la gente y todo eso, Kurt de verdad no entendía que le había visto Blaine. Sacó las botellas de la alacena y encendió la estufa para poner la tetera a hervir. Tomó una taza, dejó caer la aguja dentro y luego vertió un poco de vodka. Así no se había imaginado que iba a pasar la tarde. Definitivamente se había imaginado más besos y abrazos. Una cirugía de emergencia ni siquiera se le hubiera ocurrido.

Una vez que la aguja estuvo limpia o, esperaba, tan limpia como iba a quedar, regresó con los otros tres. Destapó la primera botella de vodka y siseó cuando Blaine se la arrebató.

"Valor holandés", le explicó antes de beber un trago con una mueca. "Sabe horrible. Está bien, un poco más. Puaj. Uno más para la suerte. ¡Qué asqueroso! Sólo un poquito…"

"¡Dale a Kurt la maldita botella, Blaine!"

Blaine observó a Wes con furia y le regresó la botella, sus nudillos rozaron los de Kurt.

Muy bien. No tenía camisa. ¿Y qué? ¿A quién le importaba? A quién le importaba que su pecho se viera divino y musculoso y oh, Dios que tuviera esas curiosas líneas que se curvaban hacia su cadera y que sólo se veían en los muñecos Ken. O en Pink. ¿A quién le importaba? A Kurt no.

"¿Quieres dejar de babear, hermano?" Finn le dio un golpe suave con el codo y le guiñó un ojo. "No es momento para el Síndrome de Estocolmo".

"Síndrome de Helsinki, idiota", murmuró Kurt, dejando caer el alcohol en el brazo de Blaine. "Perdón. Perdón". Dijo cuando Blaine bufó y empezó a alejarse.

"Pequeño…" Blaine interrumpió la oración con un ruido seco. Volteó a ver su mano, que estaba cerrada en un puño y sacudió la cabeza, abriendo sus dedos. "Lo que quiero decir es… De hecho, Finn tiene razón". Blaine lo observó con una gran sonrisa. "Es Estocolmo. ¿Cuál es tu problema con Bruce Willis?"

"Finn tiene razón es una contradicción". Kurt le dio a su hermano la botella y empezó a ensartar el hilo en la aguja, sus manos temblaban un poco cuando la acercó a la piel de Blaine. No podía hacer esto. ¡No podía!

"No te desquites conmigo. No fui yo quien nos metió en esto".

"Oh, ¿y yo sí?" Le respondió Kurt, volteando a verlo. "Yo no conduje hasta el banco en medio de un robo, ¿o sí?"

"No, pero conoces a este chico. ¿Cómo? ¿Mmm?" Finn sonrió cuando vio que Kurt dudaba. "¿Cómo lo conociste, Kurt?"

"Nos conocimos por Internet", dijo Blaine de repente. "En un Servicio de Citas. ¿Sabes?"

"¿Qué tiene tu ojo?" Le preguntó Finn. "¿Por qué está brincando?"

"Es un… un tic. Me da cuando estoy cansado. O me disparan".

Kurt volteó a ver a Wes, quien se veía casi tan confundido como él. "Em, sí. Por Internet", admitió en voz baja.

Muy bien, ¿por qué demonios Wes le estaba guiñando un ojo? ¿Qué le había contado Blaine exactamente acerca de su encuentro?

"¿Qué? ¿Sabes lo peligroso que es eso, Kurt?" Finn miró alrededor de la habitación. "O tal vez lo sabes. ¡Pero eso no significa que esté bien! ¿En qué estabas pensando?"

"¡Por lo menos yo pienso!" Le dijo Kurt mirándolo furioso.

"¿Sabes qué?" Le dijo Finn bruscamente. "¡No puedo creer que salimos del mismo útero!"

"¡No lo hicimos!"

"¡Está bien! ¡No puedo creer que no tengas un útero!"

"¡Ow!" Blaine ahogó un grito. "¡No me pinches cuando estás enojado!"

"¡Lo siento! ¡Lo siento!" Kurt hizo una mueca y empezó a coser la piel. "Perdón, perdón, perdón. Voy a vomitar. Perdón".

"¡Dame la botella! ¡Dame la botella!" Blaine se la arrebató a Finn y empezó a beberse el vodka. "Oh, por Dios. Esto no está ayudando en lo más mínimo".

"¡Eso es asqueroso!" Dijo Finn emocionado, acercándose para ver mejor. "Iugh. Iugh".

"¿Podrían dejar de retorcerse?" Murmuró Kurt, escondiendo su labio en una esquina de su boca mientras se concentraba. "Esto ya es bastante difícil, no necesito que ustedes lo conviertan en un juego de ponle la cola al burro".

Asqueroso. Horrible. Había sangre debajo de sus uñas, por el amor de Dios. Así no se veía en las películas del oeste cuando hacían eso. Nunca mostraban a Grace Kelly tratando de no vomitar, mientras Gary Cooper la golpeaba en la rodilla y la llamaba cabrón una y otra vez. No era nada romántico ni mucho menos sexy.

"Ya casi termino", dijo Kurt mirando a Blaine a los ojos. "Sólo un poco más, ¿sí?" Blaine tragó con dificultad y asintió, su mano libre apretó la cadera de Kurt, sus dedos se enterraron y su pulgar rozó su cintura.

Okay. Tal vez era un poquito sexy.

"Ya", dijo Kurt, sonriendo ante su trabajo. Por muy perturbador que fuera, estaba un poco orgulloso de sí mismo. Casi sintió lástima cuando pegó la gaza encima con cinta adhesiva. "Ya terminé".

"Bien, bien". Wes tomó la muñeca de Kurt. "Voy a amarrarte a Blaine para tenerlos a todos en el mismo lugar".

"No, no me…" Empezó a decir Kurt, pero Wes ya había empezado a pasar la soga alrededor de sus manos, amarrándolos juntos. Kurt hizo una mueca de dolor por lo apretado del nudo y trató de no caerse encima del recién vendado hombro de Blaine.

Wes se puso de pie y volteó a ver a los otros tres, golpeando su labio inferior con el dedo índice. "Muy bien, eso funcionará".

Blaine miró de un lado a otro. "Espera, no quiero estar en medio".

"Tranquilo. No es El Ciempiés Humano". Wes estiró su mano y tomó a Kurt del brazo, levantándolo y haciendo que los otros dos lo siguieran. "Bien, bien. De regreso a la cocina".

"¡No! ¡No puedes atarme otra vez al horno!" Protestó Kurt mientras Wes los guiaba a través de la habitación. "Esto es ridículo. Dime la verdad. ¿Es un fetiche?"

"No puedo tenerlos a los tres corriendo por ahí como uno de esos programas de concursos japoneses mientras trato de dormir". Dijo Wes, usando la última pieza de soga en la mano libre de Kurt para amarrarlo a la manija. "Es agotador tener que cuidar de ustedes tres". Una vez que los aseguró, dio una palmada y sonrió. "Es como ver a Pinocho, Frodo y Hagrid en una despedida de soltero".

"¿Y ahora qué?" Blaine se movió inseguro mientras decidía si se sentaba o se quedaba de pie. Kurt y Finn se balanceaban junto con él hasta que decidió quedarse de pie. "¿Qué increíble plan se te ocurre ahora?"

Wes colocó las manos en su cadera y suspiró. "¿Emborracharnos?"


"Bueno", dijo Finn. "Soy el ibble dibble número cuatro sin dibble ibbles llamando al ibble dibble número dos con siete dibble ibbles".

"¿Sabes, sabes? Creo que este el mejor juego del mundo", dijo Kurt arrastrando las palabras y dejando caer su cabeza en el hombro de Blaine. "¡Oh, mierda, perdón! ¡Sigo haciendo eso!"

Blaine hizo un gesto de dolor y trató de sonreír. Pero ya no estaba completamente seguro de saber cómo funcionaba su rostro. "Yo no. Yo creo que apesta",

"Eso es porque Finn va ganando", dijo Wes secamente. "Es como si fuera un idiota prodigio con los juegos de borrachos".

"¡Cállense! Soy asombroso. Muy asombroso. ¿Verdad, Kurt? Kurt eras . Tú eras el ibble dibble número dos. Perdiste otra vez. Dale un dibble ibble Wes".

"Este juego no tiene sentido", se quejó Blaine. "Ninguno".

"¡Oye! Hacemos lo mejor que podemos sin un corcho ni tinta negra. Creo que vamos bien". Le contestó Wes al tiempo que se inclinaba hacia adelante y presionaba la botella contra los labios de Kurt. La inclinó hacia arriba y el líquido calló en la boca de Kurt, un poco escapó y resbaló por su labio inferior y su barbilla. Blaine nunca había deseado más ser una gota de licor en toda su vida.

"¿Viejo? ¿Podrías quitar mi mano de tu entrepierna otra vez?" Preguntó Finn mientras la jalaba. "Es la… la fricción la que me está asustando".

"Caballeros, lamento informarles que…" Wes puso de cabeza la última botella. "Ya no queda nada".

"¡No!" Gritó Kurt. "Estaba a punto de ganar".

"No, claro que no", le dijo Finn. "Eres una vergüenza para el Ibble Dibble". Sus ojos se abrieron. "¡Caja de vino!" Gritó levantando el puño en el aire. "¡Caja de vino!"

"¡Atados, Finn! ¡Atados!" Dijo Blaine, bajando su mano de donde estaba en el techo. "¿Cuántas veces?"

"No, chicos. En serio tengo algo de vino en la cajuela. Era para la fiesta de Rachel de la semana pasada, pero nunca lo sacamos. ¡Podemos seguir bebiendo!"

"Eres… Eres el mejor hermano del mundo. ¿Ya te lo había dicho?" Le dijo Kurt y le temblaban los labios. "Te quiero".

"¡Oh, hermano!" Finn le sonrió. "¡Yo también te quiero!"

"¡Oigan! ¡Dejen de abrazarse, estoy en medio! ¿Recuerdan?" Protestó Blaine. "De hecho, de hecho… Sí, así está bien. Sigan así. Sigan así".

"¡Ya basta, pervertido!" Kurt se hizo hacia atrás con un suspiro. "¿Wes? ¿Wes? ¿Estás llorando?"

"Soy el peor criminal del mundo", le dijo entre hipando y sollozando. "Es en serio".

"¡Vamos! No digas eso", dijo Blaine. "No podía haber encontrado un mejor compañero. De verdad".

"¡Mira a tu alrededor, Blaine! Tengo a tres rehenes ebrios atados a unos electrodomésticos. Te disparé por accidente. ¡Esto es una farsa! Esto es exactamente lo que pasaría si Mr. Bean decidiera intentar un robo a mano armada".

"Oye", dijo Kurt en voz baja, dándole un golpecito con el pie a su rodilla. "Lo estás haciendo muy bien. Yo, personalmente, me siento bastante intimidado".

"¿De verdad?" Wes sorbió sus lágrimas. "¿No lo dices sólo para hacerme sentir mejor?"

"En serio. Te las has arreglado muy bien a pesar de todo el estrés", lo tranquilizó Blaine. "Estamos muy impresionados. ¿Verdad chicos?"

"Completamente. Esto es lo tuyo, viejo".

"¿Por qué no vas al auto, traes el vino y luego brindamos por lo intimidante que eres? ¿Sí?"

Wes les sonrió ampliamente. "¡Sí! ¡Está bien, Blaine! Está bien". Se levantó de un salto y se acercó con pasos vacilantes a la barra, donde estaban las llaves de Finn. "¡Ahora vuelvo!"

"Me cae bien ese chico", dijo Finn cuando Wes se fue. "Parece agradable".

"Es un encanto", dijo Kurt asintiendo. "¡Un encanto!"

Blaine miró a Kurt de reojo. Tenía una dulce e ida sonrisa en su rostro, mientras se balanceaba de un lado a otro siguiendo un ritmo que sólo él podía escuchar. Dios, lo deseaba. Blaine mordió su labio y reprimió un gruñido. Lástima que estaba atado al máximo impedimento para sus avances.

Y lástima que Kurt salía con Colin, por supuesto.

La puerta se abrió de nuevo y Wes entró. En una mano llevaba una caja de vino, en la otra, apretado contra su pecho, llevaba el frasco de Finn.

"¡Mis monedas!" Gritó Finn.

"Oh, Dios. No hagas que empiece con eso otra vez", dijo Blaine mientras Wes se acomodaba enfrente de ellos. "¿Estás bien?"

Wes se veía raro. Wes parecía distraído. En todo caso, Wes se veía encabronado.

"Estoy bien, compañero", dijo Wes entre dientes. Abrió la caja de vino y la empujó hacia adelante., lanzándole una mirada perspicaz al frasco y poniéndolo detrás de él. "¿Por qué no habría de estarlo?"

Blaine frunció el ceño tratando de concentrarse a pesar de la confusión. Algo estaba mal. Un momento, ¿lo estaba? Blaine no podía concentrarse. No cuando Kurt recargaba su cabeza contra él, no con el aroma frutal de su shampoo flotando dentro de sus fosas nasales, no con su mejilla fresca contra la piel de Blaine, no con el vodka recorriendo su cuerpo. No. No había nada malo. Todo estaba de maravilla.

Blaine sonrió. "Soy el ibble dibble número tres con cuatro dibble ibbles llamando al ibble dibble número cuatro sin dibble ibbles".


Kurt se movió, y gruñó cuando sintió un dolor agudo en su cabeza. En la boca tenía un sabor horrible y la cabeza de alguien estaba en su estómago, presionando con fuerza contra su vejiga llena. Abrió los ojos, miró hacia abajo y vio que se trataba de Blaine.

Oh, Dios. Tenía a Blaine en su regazo. Era increíble. Y espantoso. ¡No te hagas pipí encima de él!

"Hey", susurró Blaine que se despertó cuando sintió que Kurt se movía. "¿Cómo estás?"

"¿Honestamente?" Dijo Kurt, el cuerpo le dolía por la incómoda posición en la que había dormido. "He estado mejor. Es decir, empecé la tarde con una cita y ahora estoy tirado en el piso de una cocina, atado a un ladrón de bancos ensangrentado. Es como una combinación de Sex and the City y Hostal".

"Así no era como quería hacer esto", Blaine lo miró con el ceño fruncido, lentamente se sentó y volteó a verlo. "¿Kurt? Kurt, tengo que decirte algo".

Kurt humedeció sus labios y asintió. ¿Blaine tenía que estar tan cerca? ¿Tenía que ser tan intenso? ¿Tan sexy? ¿Cómo era posible ser así de sexy? "Dime".

"Yo… yo… un momento". Blaine miró con curiosidad su muñeca izquierda, estaba libre. "¿Qué dem…?"

"¿Blaine? ¿Qué pasa?"

"¡No!" Blaine miró por toda la habitación. "¡No!"

"¿No?"

"¡No están!" Se puso de pie apresuradamente, jalando a Kurt con él. "¡No están!"

"¿Quién? ¿Qué? Deja de brincar. ¡En serio tengo que hacer pipí!"

"¡Wes! ¡El dinero!" Volteó a ver a Kurt con los ojos muy abiertos. "¡Finn! No están, Kurt. Wes se los llevó".


Nota: ¡Hola! Espero que les haya gustado este capítulo :) Muchas gracias por leer y por sus comentarios.

En el próximo capítulo:

Bien, bien. Todo era un completo desastre. ¿Qué diablos se suponía que iba a hacer ahora? ¿Cómo iban a traer de regreso y a salvo a Finn? ¿Y si no lo lograban? Si algo le pasaba a su hermano, Kurt iba a odiarlo. Y Blaine en serio no quería que Kurt lo odiara. Porque Kurt era lindo cuando sonreía. Y sexy. Muy sexy. ¡Maldita sea, concéntrate, Blaine!

"Muy bien, busca tus llaves". Kurt prácticamente salió volando del baño. "Tenemos que buscarlos. Ahora".

"¿Qué? Estoy muy por encima del límite como para manejar. ¿Y a dónde iríamos? No es como si hubiera dejado un rastro de migajas de pan".

.

"Confía en mí. Nadie conoce la carretera tan bien como yo. ¡Tienen que estar ahí!"

"¿Sólo porque escuchaste una canción de Elvis? ¿En serio?" Kurt le puso otra taza de café enfrente. "¿No crees que es como dar patadas de ahogado?"

"Era Love Me Tender, Kurt. Lo que- ¿en serio? ¿Otra? ¡Me llevaste como seis cuando me estaba bañando!"

"¡Y no te las tomaste!"

"Me estaba bañando".

.

Un Eagle Wagon de color azul acero empezaba a aproximarse y bajó la velocidad cuando se acercaba a Kurt.

Kurt bajó su mano. El auto aceleró y siguió su camino.

"¿Qué estás haciendo?" Gritó Blaine. "¡Se iba a detener!".

"No voy a subirme en ese adefesio", le dijo Kurt despectivamente. "Además el tablero estaba lleno de envolturas de McDonalds y latas de Coca. ¿Quién sabe qué enfermedad podría haber contraído? Pude haber inhalado e-coli".

.

¡Que tengan un lindo día! :)