El Robo de Lima
Capítulo 4.
"¡Mastica más rápido!" Le dijo Kurt bruscamente. "¿Qué estás haciendo? ¿Saboreándola?"
Blaine escupió el hilo que tenía en la boca y volteó a verlo con furia. "Te juro que si me golpeas en la cabeza una vez más…"
"¿Qué vas a hacer? ¿Perder a más de mis familiares?" Kurt suspiró pesadamente. "¡Vamos! ¡Apresúrate! Ya pueden haber llegado a México".
"Qué suerte tienen", murmuró Blaine. "¿Quieres intentarlo, Houdini? Vamos a ver si tus diminutos dientes pueden masticar esto, ¿te parece?"
"No tienes por qué ofenderme".
"¿No tengo por qué ofenderte? ¡Has pasado la última media hora llamándome Gary Coleman con permanente!"
"Estoy enojado. Tengo derecho a expresar cómo me siento. ¿Tú? Tú no tienes ninguna excusa".
Blaine reprimió una grosería y regresó a la soga. Muy bien. La había cagado. Entendía que Kurt estuviera molesto. ¿Pero golpearlo repetidamente en la cabeza con una espátula era completamente necesario?
¿Qué demonios estaba pensando Wes? ¿Por qué se había llevado a Finn? Y el dinero. Dios, el dinero. Sin eso, todo había sido en vano.
La soga empezó a ceder y Blaine enterró sus dientes con más fuerza, tratando de ignorar la delicada muñeca contra la que se estaba apoyando su nariz. Tratando de ignorar que la ingle de Kurt estaba justo al nivel de su cara. Maldita sea, Blaine. ¿Cómo se le ocurría pensar en su libido en un momento como ese? Tenía que separar al Kurt de sus fantasías del que en esos momentos lo estaba atacando con utensilios de cocina.
"Apúrate, Duendecillo. ¡En serio, en serio tengo que hacer pipí!"
Sí. Con eso era suficiente.
La soga cedió y se cayó de la mano de Kurt, liberándolo de la manija del horno y permitiéndole golpear a Blaine con ambas manos.
"De-" Golpe. "-nada". Golpe. Blaine esquivó otro golpe y se puso de pie, dando un paso hacia atrás. Capturó las muñecas de Kurt con facilidad y trató de detener el forcejeo. "Cálmate, ¿quieres? Golpearme no va a solucionar nada".
"¡Pero se siente genial!" Le dijo Kurt bruscamente. "¡Ya suéltame!"
"No", dijo Blaine acercándolo a él, "No hasta que prometas que te vas a calmar".
Kurt frunció los labios y observó a Blaine con furia en los ojos. "Está bien", dijo entre dientes. "¿Dónde está el baño en esta destartalada choza?"
Blaine hizo un gesto con la cabeza hacia el otro extremo de la habitación. Kurt volvió a verlo con desdén y caminó enfadado hacia allá. Cuando escuchó que la puerta se azotaba, dejó caer la cabeza en sus manos.
Bien, bien. Todo era un completo desastre. ¿Qué diablos se suponía que iba a hacer ahora? ¿Cómo iban a traer de regreso y a salvo a Finn? ¿Y si no lo lograban? Si algo le pasaba a su hermano, Kurt iba a odiarlo. Y Blaine en serio no quería que Kurt lo odiara. Porque Kurt era lindo cuando sonreía. Y sexy. Muy sexy. ¡Maldita sea, concéntrate, Blaine!
"Muy bien, busca tus llaves". Kurt prácticamente salió volando del baño. "Tenemos que buscarlos. Ahora".
"¿Qué? Estoy muy por encima del límite como para manejar. ¿Y a dónde iríamos? No es como si hubiera dejado un rastro de migajas de pan".
"¡Oh! Genial. Me tocó el asaltabancos responsable". Kurt se detuvo a unos pasos de la puerta y llevó una mano a su boca. "Espera. ¡Wes estuvo bebiendo! ¿Y si tuvieron un accidente? ¡Blaine! ¿Y si están heridos?"
Blaine sintió un escalofrío cuando vio el miedo en el rostro de Kurt. "¡Están bien! Kurt, tranquilo. Wes dejó de beber mucho antes que nosotros. ¿Recuerdas?"
"No lo sé. Recuerdo que Finn intentó convertir tu brazo en una cuerda para saltar. Pero no recuerdo mucho después de eso". Kurt mordió su labio y miró inexpresivamente por encima del hombro de Blaine. "Todo esto es mi culpa. Bueno, sobre todo tuya. Pero mía también. ¿Y si lo lastima?"
"¡Wes no mataría una mosca! ¡Ow!" Blaine hizo un gesto de dolor cuando Kurt picó su herida con un dedo. "Está bien, está bien. Pero fue un accidente que me disparara".
"¡Wow! ¡De repente me siento mucho mejor al saber que mi hermano fue raptado por alguien que le dispara a la gente por accidente!"
"Alterarte no ayuda en nada, ¿sí?". Blaine juntó sus manos y llevó las puntas de los dedos a su barbilla. "Tenemos que pensar. Muy bien. Wes entró con las monedas y se veía… Se veía diferente. Más frío. ¿Cómo si hubiera estado enojado? Espera". Blaine pasó a un lado de Kurt y fue hasta donde había caído la soga. "El frasco. No está".
"¿El frasco de Finn?" Kurt frunció el ceño. "Carole ha intentado convencer a Finn de ponerlo en una caja de seguridad por años".
"¿Sus monedas? ¿Por qué?" Blaine cruzó sus brazos al sentir el frío del aire matutino en su pecho desnudo.
"Algunas son muy antiguas. Creo que su Papá las coleccionaba. Las ha tenido durante años".
"¿Son valiosas?"
"¿Parece que soy parte de uno de esos programas de televisión donde coleccionan antigüedades?"
"Dios, no puedo lidiar contigo cuando estoy crudo". Blaine masajeó sus sienes para intentar disminuir la migraña que empezaba a sentir. "Vamos a suponer que lo son". Sus ojos se pasearon por la habitación buscando su chaqueta. La vio tirada sobre la chaise longue de Finn y fue hasta ella rápidamente para vaciar sus bolsillos. ¡Ajá! Levantó su celular con expresión de triunfo.
"¡Bien! ¡Bien!" Kurt juntó sus manos y brincó emocionado. "¡Utiliza tu GPS! ¿Crees que lo puedas rastrear así?"
"¡Sí! Porque sin duda se pasó toda la noche manejando en círculos alrededor de la cabaña".
"El sarcasmo es un rasgo muy poco atractivo, Blaine".
"Estaba pensando en usarlo en la forma más convencional". Blaine buscó entre sus contactos, encontró el nombre de Wes y presionó el botón para llamarlo.
"En serio no crees que vaya a…" Empezó Kurt, pero Blaine lo calló con el dedo índice.
Sonó una vez.
Dos.
Tres.
"¿Bueno?" La voz de Wes sonaba cautelosa. "¿Blaine?"
El rostro de Kurt palideció cuando Blaine empezó a soltarle un torrente de insultos.
"¿Ya terminaste?" Le preguntó Wes.
Blaine apretó los dientes. "Sí, Wes. Ahora dime, ¿a qué carajos crees que estás jugando?"
"¿Yo? ¿Yo? ¿A qué estoy jugando? ¿Y me lo pregunta la vil y traicionera rata de pelo rizado? ¿Y qué hay de ti? ¿Qué hay-? No, Finn. Escucha, esta es tu cuarta tarta lunar. No voy a salir de esta habitación otra vez. ¡Deja que te haga digestión!"
"¿Es él? ¿Está bien?" Blaine le mostró a Kurt el pulgar arriba. Kurt le devolvió el gesto con un dedo diferente.
Muy bien. Seguía enojado.
"Sí, es él. El mismísimo Alegre Gigante Verde. Te juro que ya vació tres máquinas expendedoras".
"¿Qué diablos está pasando? ¿Ayer estabas en contra de secuestrar gente y ahora te volviste Richard Hauptmann?"
"¿Es otro de tus contactos sospechosos?" Se burló Wes. "Escucha, ¿crees que en serio quería traer conmigo a este idiota? Se despertó y empezó a gritar a todo pulmón. No tuve opción". Blaine entrecerró los ojos mientras escuchaba. Débil, muy débil podía escuchar una canción conocida. "Y lo último que necesitaba era que los despertara a ti y a tu compañero. ¿En serio creíste que podías salirte con la tuya? ¿Mercury Dimes? ¿Barber Halves? ¡Carajo, hasta tenías un Saint-Gaudens Double Eagle de 1933!"
"Perdón pero suenas como si tuvieras Síndrome de Tourette nerd. ¿Hablas de las monedas de Finn? ¡No tengo nada que ver con eso!" Blaine se sobresaltó cuando Kurt se acercó a él para acercar su oreja al teléfono y su mejilla rozó la de Blaine. "Y, em… yo… ¿qué estaba diciendo?"
"¡Las monedas! ¡Las monedas que trataste de esconder de mí! Escucha, no quiero tener que arrastrar conmigo a este idiota por todo el país. Te lo prometo, lo voy a dejar ir. Pero no me persigas, Blaine. O puede que ya no sea tan amable".
La llamada se cortó.
"¡Eso salió bien!" Kurt se pasó las manos por el cabello, desacomodándolo y dejando las puntas en todas direcciones. Blaine tuvo que reprimir el impulso de arreglarlo. "¿Y ahora qué? ¿Por qué sonríes?"
"Porque sé dónde están".
"Confía en mí. Nadie conoce la carretera tan bien como yo. ¡Tienen que estar ahí!"
"¿Sólo porque escuchaste una canción de Elvis? ¿En serio?" Kurt le puso otra taza de café enfrente. "¿No crees que es como dar patadas de ahogado?"
"Era Love Me Tender, Kurt. Lo que- ¿en serio? ¿Otra? ¡Me llevaste como seis cuando me estaba bañando!"
"¡Y no te las tomaste!"
"Me estaba bañando". Blaine levantó las manos con impaciencia. "Estoy sobrio. ¿Sí?" Puso un dedo sobre el mapa. "Mira. Es el Hotel Little King. Está dedicado a Elvis y tiene un enorme y feo letrero afuera que…"
"¡Canta Love Me Tender! ¡Lo vi cuando venía de regreso de la universidad! Oh, por Dios. Es tan corriente. ¡Pobre Finn!"
"Pobre Wes", murmuró Blaine, dibujando una ruta con su pluma. "¡No puede estar a más de dos horas! ¡Sí!"
"Todavía creo que deberíamos ir a la policía", le dijo Kurt en voz baja. "¡No tengo por qué involucrarte! Puedo dejar tu nombre fuera de esto, pero Blaine, no puedo arriesgarme a que le pase algo a Finn".
Blaine dio la vuelta y observó a Kurt, quien estaba haciendo todo lo posible por evitar su mirada. "¿Kurt? Te prometo que lo traeremos de vuelta. No voy a dejar que Wes lo lastime. Pero… Si estás seguro de que eso es lo que quieres hacer, no te voy a detener. Toma". Le ofreció su teléfono y el corazón golpeaba contra su pecho. "Puedes llamar a la policía con este".
Kurt miró el teléfono celular que tenía en la mano y se mordió el labio inferior. "¿Dos horas?"
"¡Dos horas y tendremos a tu hermano de regreso!" Dijo Blaine, con fingido entusiasmo. "¿Qué es lo peor que podría pasar?"
Kurt lo observó por un momento. Sus ojos verde-azules estudiaban su rostro. Finalmente asintió y le regresó el teléfono a Blaine. "Entonces vámonos".
Blaine tenía ganas de abrazarlo. Besarlo. Llevarlo a firmar su Unión Civil. Se decidió por levantar la mano y darle un pequeño apretón al hombro de Kurt.
"Bueno, las llaves de la camioneta no están así que supongo que se la llevó". Blaine tomó las llaves de Finn con una sonrisa. "¿Cuál es su obsesión con los ridículos llaveros decorativos? ¿Es un Osito Cariñosito?"
"Tiernosito. ¡Deja de reírte! ¡Yo se lo regalé!" Kurt fue hacia la puerta, la abrió y miró la habitación despectivamente por última vez antes de salir. "No traigas a Wes aquí en su luna de miel".
"¿Qué?" Le preguntó Blaine, mientras lo seguía y se ponía su chamarra.
"Nada". Le dijo Kurt. "¿Cómo está tu cabeza?"
Blaine le guiñó un ojo. "No ha habido quejas hasta ahora".
Sonrojándose, Kurt desvió la vista, y se concentró en el auto de Finn que estaba frente a ellos. "Muy gracioso, Blaine".
"Hago lo que-" Blaine se quedó callado.
Oh, no.
Oh, por Dios Santo, no.
"Blaine, ¿qué pasa?" Kurt miró su rostro y luego las llantas del auto y luego su rostro otra vez. "¡Oh, no!"
"Eso es lo que yo estaba pensando". Blaine sonrió débilmente cuando Kurt volteó a verlo con los ojos echando chispas. "Wes debe haberlas rajado antes de irse".
"¿Tú crees?"
"Entonces, sobre las dos horas… ¡ow!" Gritó Blaine cuando Kurt salió disparado contra él, derribándolo y golpeándolo en todos los lugares donde podía. "¡Basta! ¡Basta! ¡Kurt, estás tomando esto muy en serio!"
"No está funcionando", dijo Blaine dejando caer su mano. "Mi pulgar no consigue nada interesante".
Kurt gruñó, examinando sus uñas. "Eso es porque eres tan atractivo como una película de Steve Guttenberg".
"¿Qué?" Dijo Blaine en voz baja. "¿Qué dijiste, Tyson?"
"Bueno, mírate. Tu ropa está rota, hay ramas en tu cabello y tu cara está más sucia que la de Ke$ha. Claro que nadie te va a abrir la puerta de su auto".
"¿Y de quién es la culpa? Si no me hubieras atacado con tu cuerpo flacucho-"
"¡Mi cuerpo no está flacucho!"
"- y tratado de matarme, pero no. Tenías que volverte Hulk. ¡Dios, se me había olvidado lo fastidioso que eres!"
"Un momento. ¿Estás molesto conmigo? ¿Tú?"
"¡Me lanzaste bellotas mientras atravesábamos el bosque! Claro que estoy molesto contigo".
"Ya te lo dije, no fui yo".
"¡Te vi, Kurt! ¡Te vi!"
"Fue una ardilla". Kurt se alejó del árbol en el que estaba recargado. "Oh. Por el amor de Dios, ¿qué tan difícil puede ser?"
"¡Desde luego!" Blaine hizo una reverencia y dejó pasar a Kurt. "Enséñame cómo se hace".
Kurt se pasó a un lado de la carretera y levantó el pulgar. "¡Oh! ¡Qué complicado! ¡Espero no lastimarme algún músculo!" Puso los ojos en blanco cuando vio la expresión amarga en el rostro de Blaine. "¡Aléjate! Alguien se acerca". Kurt puso una mano en su cadera, sonriendo a la distancia.
"No te pares así, Kurt", le dijo Blaine. "Pareces…"
"¿Te pedí ayuda? Sólo quédate ahí y trata de no… de no… ser tú".
Un Eagle Wagon de color azul acero empezaba a aproximarse y bajó la velocidad cuando se acercaba a Kurt.
Kurt bajó su mano. El auto aceleró y siguió su camino.
"¿Qué estás haciendo?" Gritó Blaine. "¡Se iba a detener!".
"No voy a subirme en ese adefesio", le dijo Kurt despectivamente. "Además el tablero estaba lleno de envolturas de McDonalds y latas de Coca. ¿Quién sabe qué enfermedad podría haber contraído? Pude haber inhalado e-coli".
"¿Ya te olvidaste de que estamos intentando llegar hasta tu hermano?" Blaine prácticamente estaba brincando por la rabia. "¿Eres así de estúpido de nacimiento o tuviste que practicar?"
"¿Estúpido? ¿Estúpido?" Kurt dio media vuelta y lo observó fijamente. "¿Yo soy estúpido?"
"Sí. ¡Sí! Lo juro, eres como Flores para Algernon pero sin nada de lo que pasó en la mitad del libro".
¡Pero qué descaro! "Lo lamento, Blaine. Lamento haber arruinado el robo a un banco, haber secuestrado a alguien por accidente y luego haber involucrado a su hermano en todo este lío. Lamento tanto que después me hayan disparado accidentalmente porque mi novio es un completo idiota y no sabe cómo usar un arma. Por favor perdóname, oh Blaine, por dejar que me ataran a un horno y luego haber perdido a dicho novio y a la víctima de secuestro ¡porque estaba borracho! Pero es que soy un completo estúpido".
"Bueno", Blaine se encogió de hombros. "Cuando lo pones así…"
"Ya lo creo". Kurt regresó a la carretera y levantó el pulgar una vez más cuando vio que un Toyota se acercaba. "Ahora observa cómo se hace".
El auto se detuvo a un lado de Kurt, la ventana empezó a bajar lentamente. "¡Hola!" Kurt sonrió y trató de parecer lo menos amenazante que podía. El hombre bajó sus lentes oscuros y lo observó detenidamente, con una pequeña sonrisa en sus labios.
"¿Pides aventón o estás ofreciendo tus servicios?"
"¿Perdón?"
"¿Pides aventón u ofreces tus servicios?"
"Em, pido a-" Kurt saltó hacia atrás cuando las ruedas del auto se pusieron en marcha, acelerando y dejándolo con la boca abierta. "-ventón".
Cuando Blaine empezó a reír, Kurt volteó a verlo furioso. "¡Puedo ir a buscar más bellotas si quieres!"
"¡Traté de decírtelo! No pongas las manos en tu cadera cuando lo hagas, Julia Roberts, y estarás bien".
Kurt cerró sus ojos y contó hasta diez. Estaba seguro de que en cualquier momento iba a perder la paciencia. Podía sentir la ira invadiéndolo cada vez que Blaine abría su odiosa y absurdamente sexy boca. Este era el peor día de la historia desde… bueno, desde ayer. Wes iba a matar a Finn, luego Kurt mataría a Blaine y luego su propio padre iba a matar a Kurt. Un baño de sangre. Eso era seguro.
"¡Mira! Ahí viene un Ford. ¿Por qué no muestras tu rodilla huesuda como Claudette Colbert? Estoy seguro de que funcionará".
"De hecho, era Sarah Jessica Parker ¡y mis rodillas no están huesudas! ¿Por qué no mejor te largas? En serio, ¿cómo puedes hacer esto sin que te asesinen?"
"Tú estabas más que feliz de recogerme aquel día", bromeó Blaine. "Admítelo, te gustó mi apariencia".
"He aprendido a desconfiar desde entonces y la verdad es que me sorprende que lo recuerdes". El auto comenzó a detenerse mientras se acercaba a ellos.
"¿Qué significa eso?"
"Nada. Nada. Sólo olvídalo". Kurt se obligó a sonreír cuando el auto se detuvo por completo. "Hola", le dijo Kurt al hombre musculoso y algo mayor. "¿Podría darnos un aventón a mí y a mi amigo?"
"Tal vez. Depende de a dónde van".
"¿Conoce el Hotel Little King?" Preguntó Blaine. "El que tiene-"
"¿El espantoso letrero cantante con un brazo que saluda? Claro. Lo conozco. Paso por ahí. Suban". Blaine se inclinó y abrió la puerta para Kurt.
"Después de ti".
Kurt se subió al auto, se inclinó hacia la puerta y la cerró en su cara. Blaine, sabiamente, decidió sentarse en el asiento del copiloto con un suspiro derrotado.
"Tristán", anunció Kurt ofreciendo su mano delicadamente en forma de saludo. El hombre lo observó con una ceja arqueada.
"¿Quieres que la bese, Princesa?"
Kurt dejó caer su mano de inmediato y se cruzó de brazos, escondiendo los dedos debajo. "Y él es Cletus".
"Tristán. Cletus. Soy Martin. Un gusto". Se aclaró la garganta. "¿Son fugitivos?"
"¡No!" Se apresuró a responder Blaine. "Claro que no. Nuestro auto se descompuso en el bosque. Tenemos un amigo que se está quedando en el hotel y tiene algunas refacciones en su camión".
Kurt asintió con admiración. Tenía que reconocerlo. El chico pensaba rápido.
"¿Ah sí?" Martin asintió. "No son como Aileen Wuornos y su amiguita, ¿verdad?"
"¡Oh, no! Claro que no. ¡No somos asesinos! Ni asaltabancos ni nada". Kurt se rio, aguda y nerviosamente, tratando de ignorar la expresión indignada de Blaine. "O, ya sabe. Nada".
"Bien, qué bueno que me lo dicen". Martin le dio un golpecito con el dedo a su desodorante en forma de pino. "¡O si no tendría que arrestarlos!" Se rio suavemente.
"¿Por qué?" Le preguntó Blaine con una sonrisa y las cejas arqueadas. "No es un policía, ¿o sí?"
"Claro que sí".
Oh, mierda.
Nota: ¡Hola! Espero que estén muy bien y que les haya gustado este capítulo. Me encanta lo graciosos que son Kurt y Blaine cuando pelean, como en la escena en la que están en terapia con Emma en 'Dance With Somebody' :D
Muchas gracias por leer y por dejar sus comentarios, me hacen feliz :)
En el próximo capítulo:
"Claro que eso no fue nada comparado con el Escorpión letal. ¿Ya les conté esa historia?"
"¿En la que capturó a los terroristas en el bloque de departamentos?" Preguntó Kurt. "¿O en la que se enfrentó a esa banda de criminales al mediodía?"
Martin gruñó. "Hace que esas parezcan cuentos de hadas. Como sea, fue a finales de los ochentas y-"
Kurt se desconectó cuando Martin empezó a contar una nueva historia de horror y muerte. Sólo él podía haber parado el auto de Harry el sucio.
.
"Tristán Le Pone y Cletus Buckeye" Dijo Kurt con desdén. "Una habitación con camas gemelas, por favor".
"Me temo que sólo quedan habitaciones con camas dobles". Levantó la tarjeta y leyó el nombre Burt Hummel con actitud crítica. "¿Todavía la quieren?"
"Y la gente se pregunta por qué no creo en Dios", dijo Kurt con un suspiro. "Sí, por favor".
"¿Ese es Sting?" Exclamó Blaine. Cuando la chica volteó a ver sobre su hombro, Blaine aprovechó la oportunidad, se abalanzó sobre el escritorio, volteó el libro y echó un vistazo a los nombres de la lista.
Alan Mazing y André Gigante- Habitación 314
Tenían que ser ellos.
.
"Si hay algo que he aprendido este fin de semana, es que Wes está obsesionado con las sogas".
"Me imagino que eso debe ser emocionante en la recámara", Kurt se alejó de la puerta y puso las manos en su cadera mientras inspeccionaba la habitación con el ceño fruncido. "Tan, tan beige".
Un estremecimiento recorrió a Blaine cuando se imaginó a Wes lazando a alguien en la cama y volteó a ver al chico del ceño fruncido. "Escucha, Kurt, lo lamento ¿sí? Lamento haberme entrometido en tu vida y haber arruinado tu fabulosa cita con tu maravilloso novio".
"¿Quién?"
"¡Colin!" Le dijo Blaine bruscamente e hizo una mueca cuando se dio cuenta de que había hablado muy alto. "Digo, Colin", volvió a decir en un susurro.
Kurt se encogió de hombros. "¿Quién?"
.
¡Que tengan un lindo día!
