El Robo de Lima
Capítulo 5.
"… y nunca encontraron la cabeza", dijo Martin negando con la suya. "La peor escena del crimen que haya presenciado".
Kurt tragó saliva con dificultad y rodeó sus rodillas con los brazos cuando subió las piernas al asiento trasero. "¿Y lo atrapó?"
"Claro. Siempre los atrapo. Es casi como si pudiera oler la culpa. Déjame decirte algo, chico, el crimen es una esencia que no se borra fácilmente".
Kurt esperaba que Blaine se hubiera dado un baño vigoroso porque… Dios.
"¿Le importa si le subo a esta canción?" Le preguntó Blaine con un poco de pánico en la voz. "Es que me encanta-" se quedó callado y tragó con dificultad, "-Genesis".
"Claro que eso no fue nada comparado con el Escorpión letal. ¿Ya les conté esa historia?"
"¿En la que capturó a los terroristas en el bloque de departamentos?" Preguntó Kurt. "¿O en la que se enfrentó a esa banda de criminales al mediodía?"
Martin gruñó. "Hace que esas parezcan cuentos de hadas. Como sea, fue a finales de los ochentas y-"
Kurt se desconectó cuando Martin empezó a contar una nueva historia de horror y muerte. Sólo él podía haber parado el auto de Harry el sucio.
Blaine, que tenía la cualidad excepcional de prestar toda su atención aun a la conversación más aburrida y hacer que quien le hablaba sintiera que de verdad tenía algo importante qué decir, parecía estar lamentando su pequeño don en ese momento. Asentía cortésmente mientras Martin describía varias muertes y crímenes con tanto entusiasmo que Kurt empezó a preguntarse con qué clase de cosas se masturbaría-
Wow. Basta. Cerró los ojos, obligándose a concentrarse en algo más. Ah, sí. La expresión seria de Blaine que se reflejaba en el espejo.
Estúpido y guapo Blaine. Tan guapo y estúpido.
"- claro que nadie puede escapar de la ciudad cuando le disparan en las piernas".
"¿Martin? ¿Podría subir la calefacción? Hace un poco de frío aquí atrás". Kurt se inclinó hacia adelante, chocando sus dientes para llamar su atención.
"¿Frío?" Se burló Martin. "Sólo un debilucho hablaría así. Tú no tienes frío, ¿verdad Cletus?"
"No Señor". Blaine volteó a verlo con una sonrisa. "Estoy bien".
"Eso es porque tus cejas te mantienen caliente".
"¡Oye! ¡Mis cejas no tienen nada de malo!"
"Es como si tuvieras una alfombra gruesa y mullida en la frente. No sé si debo mirarte o ponerte desodorante y aspirarte".
"Supongo que ustedes dos pelean por cualquier cosa", Martin suspiró. "No va a ser otro debate sobre las Spice Girls, ¿verdad?"
"No", Blaine resopló. "Pero eso es porque llegamos a la conclusión de que Ginger era la más talentosa".
"¿Cuándo?" Le dijo Kurt bruscamente. "¿Cuándo llegamos a esa conclusión, cejas de transportador?"
"Ustedes me recuerdan a los gemelos Kray", dijo Martin con una risita. "Siempre estaban peleando". Se giró un poco en su asiento para ver a Kurt. "Tú eres Reggie".
"¿Por qué?" Preguntó Kurt.
"Oh, ya sabes. Un poco vulnerable, pero tenía carácter ¡en serio!" Señaló a Blaine. "Y tú eres Ronnie".
"Déjeme adivinar, ¿por mí increíble inteligencia?"
"No, porque pareces homosexual".
"¡Hey!" Le dijo Kurt con brusquedad. "¿Cómo se-?"
"Oh, no lo digo como ofensa. No tengo nada contra los homosexuales. Una vez trabajé en un caso con uno. Un chico agradable. Se llamaba Perry. Lo llamábamos Perry el Delicado. No, ¿Homo Perry? Algo así. ¡Espera! ¡Gay Perry! Gran chico. Interceptó una bala que era para mí, sabes". Martin se movió en su asiento. "También me besó una vez. Oigan ¿ya les conté sobre el Asesino de Pecados?"
Kurt trató de no poner los ojos en blanco. "No. No nos ha contado eso".
"Dios, ese fue el peor caso en el que he trabajado. Un hombre no puede olvidar algo así fácilmente; te cambia, saben". Volteó de nuevo hacia la carretera. "Todo parecía mucho más sucio después de eso", murmuró misteriosamente.
"¿Qu-Qué pasó?" Preguntó Blaine, interesado de verdad.
"Un fanático. Misántropo. Les digo, el tipo era un maldito psicópata. Pero era listo". Suspiró. "Mató cerca de una docena de personas y dejaba las pistas más chifladas. Mensajes enfermos dejados con las huellas dactilares. Un hombre- un hombre encadenado a una maldita cama, abandonado ahí para que se pudriera. Casi me da un infarto cuando se movió. Oh, Dios. ¡Y todo era sólo una broma para este psicópata! Descubrimos que los estaba matando de acuerdo con-"
"¿Los siete pecados capitales?" Lo interrumpió Kurt frunciendo el ceño. "¿No es esa la trama de la película Seven?"
"¿Qué? ¿Estás loco?" Martin suspiró. "Esto pasó en la vida real, hijo".
"Em, creo que tiene razón", dijo Blaine. "Y sabe, ahora que lo pienso, ¿la que nos contó antes? ¿Sobre el tipo que encerró a una mujer en un agujero? ¿No era El Silencio de los Inocentes?"
"¡No, no! ¡Claro que no!"
"Pero dijo que no dejaba de repetir 'Se frota la loción en la piel', ¡ese es Buffalo Bill!"
"¿Entonces lo viste en los periódicos?"
"Y no deja de cambiar el departamento en el que trabaja", dijo Kurt. "¿Brigada antidrogas? ¿Homicidios? ¿Control Vaticano? Estoy casi seguro de que ese último ni siquiera es real".
"¡Sí! ¡Sí lo es! ¡Es nuevo, eso es todo!"
"Creo-" Blaine humedeció sus labios. "Creo que ese es de la película El Código Da Vinci, ¿no?"
Martin gimoteó.
"Martin", le dijo Kurt con cuidado, "¿De verdad es policía?"
"¡Sí! Lo soy. Soy uno de los mejores policías. ¡El mismo Presidente dijo que estaba en deuda conmigo!"
"¿Cuál Presidente?" Le preguntó Blaine.
"El Presidente- em- Palmer".
"¿El de 24?"
"¡Está bien! Está bien. Soy un Agente y guardián del orden público en las carreteras. Ahí lo tienen. ¿Contentos?" Martin le dio un manotazo al volante. "¡Estúpidos mocosos!"
"¿Es un policía de tránsito?" Preguntó Kurt.
"Un Agente y guardián del orden público en las carreteras".
"¿O sea un policía de tránsito?"
"En términos comunes, sí. Los civiles le dicen así".
"Así que todas esas historias, ¿eran películas? ¿Nunca hizo nada así?"
"Bueno, una vez dirigí a un equipo que descubrió el robo de unos narcóticos, ¡acabando con todo un escuadrón de policías corruptos!"
"No, no lo hizo. Eso pasó en Super Policías".
Kurt soltó una risotada. "¿En serio, Cletus? ¿Viste esa?"
"Pensé que era una película porno".
"¡Muy bien! ¡Soy un policía de tránsito! ¡Un policía de tránsito!" Martin empezó a negar con la cabeza, sus ojos se veían llenos de pánico en el espejo retrovisor. "¡Y lo odio! ¡Odio poner multas! Odio mi estúpido silbato. Nunca quise ser un estúpido policía de todas formas. Yo quería- Quería-"
"¿Qué?" Le preguntó Kurt con dulzura. "¿Qué quería?"
"Es una tontería. Pero desde que era pequeño quería ser- chef. Y sueco".
"¿Perdón?"
"¿Cómo el que sale en los Muppets?"
Alguien tenía que ir a la casa de este señor y quitarle su televisión por la fuerza.
"¡Quiero hacer pasteles! ¡Quiero hacer esos dulces de fondue y pudines con betún!"
"Bueno, ¿y por qué no lo hace? ¿Qué lo detiene?"
"¿Qué me detiene? Bueno, ¿qué tal el hecho de que estoy rayando en los cincuenta? ¿O que tengo una casa que hay que terminar de pagar? ¿O que-?" Martin negó tristemente con la cabeza. "¡Es demasiado tarde!"
"Oh Martin, si quiere hacer algo entonces debería hacerlo. Nadie tiene derecho a decirle lo que debe ser, ¡usted es quien quiera ser! Y si lo quiere ser es un chef sueco, pues- ¡aprenda ese idioma! ¡Enrolle esos arenques! Compre todos sus muebles en Ikea y no mire atrás. Así nació. Sólo que, bueno, la verdad no. ¡Pero qué importa! La vida es demasiado corta como para preocuparse por cosas insignificantes como la nacionalidad o las habilidades".
"¿En- en serio lo crees?"
"¡Por supuesto que sí! ¿Qué le parece si le doy algunas recetas para que vaya empezando? Mi volteado de piña está para chuparse los dedos".
"¿Sabes algo Tristán? No eres tan malo, hijo". Martin lo miró a los ojos por el espejo retrovisor. Con un movimiento de la muñeca encendió la calefacción.
Kurt estaba parado de puntitas despidiéndose del auto de Martin que empezaba a alejarse. Y Blaine tuvo que usar todo su autocontrol para no darle un empujón. Mientras reprimía las ganas, Love Me Tender era cantada por un Elvis de seis metros que saludaba, la maquinaria rechinaba cada vez que subía la mano.
"Oh, Dios", susurró Kurt. "De cerca es todavía peor".
"¿Te importa si entramos? Tal vez podríamos lograr que des un seminario de orientación vocacional".
"¡Sabía que estabas enfadado! ¡Sólo le di un consejo!"
"Tuve que escuchar cinco mil formas diferentes de hacer fondue, Kurt. Cuando me subí en ese auto no sabía ni siquiera una. También tenía deseos de vivir".
"Pero-"
"¡Pero nada!" Le dijo Blaine bruscamente mientras entraban a la recepción. "Sólo déjame hablar a mí, ¿sí?"
Kurt presionó sus labios hasta formar una línea delgada y asintió sarcásticamente. Algo que Blaine no sabía que fuera posible hasta ese fin de semana.
Al escuchar sus pasos, la chica del mostrador levantó la vista y los miró con expectación. Obviamente era hora del Show de Blaine. Su andar arrogante, una sonrisa devastadora y una ceja arqueada: podría hacer con ella lo que quisiera.
"¿Te sientes bien?" Le preguntó la chica.
"¿Perdón?"
"¿Tienes un tic facial o algo así?"
"Ah, no. Ya sabes, 'It's one for the money, two for the show', ¿no?"
"No".
"Bueno, es de una canción de Elvis".
"No".
"¿No qué?"
"No, no quiero hacer esto. Hoy han venido tres veces a registrarse de esta patética forma. ¿Qué les parece si sólo se registran y les explico-?"
"Me das tanta vergüenza". Murmuró Kurt, huraño. "Queremos una habitación. Por esta noche". Abrió su cartera y deslizó su tarjeta de crédito a través del mostrador.
"¿Ha habido- alguien interesante esta noche?" Preguntó Blaine, recargándose con indiferencia en el mostrador. "¿Alguien digno de mencionarse?"
La chica observó el brazo de Blaine y parpadeó lentamente. "¿Están esperando a Will y Kate?" Tomó la tarjeta y abrió el libro de registro. "¿Nombres?"
"Tristán Le Pone y Cletus Buckeye" Dijo Kurt con desdén. "Una habitación con camas gemelas, por favor".
"Me temo que sólo quedan habitaciones con camas dobles". Levantó la tarjeta y leyó el nombre Burt Hummel con actitud crítica. "¿Todavía la quieren?"
"Y la gente se pregunta por qué no creo en Dios", dijo Kurt con un suspiro. "Sí, por favor".
"¿Ese es Sting?" Exclamó Blaine. Cuando la chica volteó a ver sobre su hombro, Blaine aprovechó la oportunidad, se abalanzó sobre el escritorio, volteó el libro y echó un vistazo a los nombres de la lista.
Alan Mazing y André Gigante- Habitación 314
Tenían que ser ellos.
"Oh, quién lo iba a decir". Dijo Blaine cuando la chica volvió a voltear y dirigió sus ojos hacia el libro. "No era Sting después de todo. Era una pared". Blaine le sonrió en señal de disculpa. "Así que, como sea, me preguntaba ¿tendrías algo disponible que empiece con el número tres? Es por mi amigo". Le dio un manotazo a Kurt en la espalda. "Tiene un severo caso de TOC. Se altera demasiado si el número tres no está en la puerta de su habitación. En serio, es una locura".
Kurt observó a Blaine sufridamente y luego asintió. Una vez. Y otra vez. Y otra vez.
Después de que había asentido doce veces, la chica arqueó una ceja. "¿Les parece la 213?"
Blaine miró a Kurt, esperando que sus ojos transmitieran el mensaje. Kurt suspiró pesadamente y puso una mano en el mostrador.
Esperó un segundo.
Y luego tiró el reloj, el teléfono y el libro al piso.
"Sí, prefiere que empiecen con tres. Al principio. También prefiere que vaya seguido de un uno y-"
"En primer lugar", volteó a ver a Kurt. "Recoge eso. En segundo lugar, si quieren tener una orgía gay con los otros dos, es algo que no me incumbe. Sólo no hagan mucho ruido. El alto se veía delicioso, los envidio, pero por favor ya no insulten mi inteligencia". Frunció los labios. "Los pondré en la 316".
Blaine se sonrojó y Kurt se agachó para recoger lo que había tirado. Era obvio que la sutileza lo estaba abandonando. Asintió cuando la chica puso las llaves en su mano. "Gracias".
"Gracias", le dijo Kurt, colocando todo de nuevo en el escritorio y acomodándolo con mucho orden y en línea recta.
"De nada".
"Gracias". Kurt sonrió. "Gracias. Gracias. Gracias-"
"¡Kurt!" Susurró Blaine con brusquedad. "¡Ya basta! ¡En realidad no tienes TOC!"
"Oh, genial. ¡Ahora tengo que empezar de nuevo! Gra-" Blaine lo tomó por el cuello de la camisa y lo jaló hasta las escaleras. "No puedes esperar que me salga de personaje de inmediato". Gimió Kurt. "Marlon Brando dijo una vez que te podía dar un infarto si lo hacías".
"¿Podrías dejar de jugar con ese apagador?" Siseó Blaine mientras cerraba la puerta con cuidado. "O te juro que voy a-"
"¿Qué?" Le dijo Kurt bruscamente, poniendo los ojos en blanco cuando Blaine le hizo señas para que se callara con expresión de pánico. "¿Qué vas a hacer Blaine?"
"Voy a- Voy a llamar a Wes" Blaine sacó su celular y trató de no empezar a arder bajo la mirada furiosa de Kurt. Marcó el número de Wes y respiró profundo para tomar valor.
"No te das por vencido, ¿cierto?" Le dijo Wes cuando contestó al séptimo timbrazo. "¿Qué quieres?"
Blaine presionó el teléfono contra su oreja y la otra la puso contra la puerta. "Te oyes cansado. ¿Cómo está Finn?"
"Como un cachorrito recién nacido que tomó Prozac. Cometí el error de pedir cable en la habitación y no ha dejado de pedirme que cambie de canal desde que llegamos. Estoy seguro de que estoy desarrollando epilepsia y una lesión por el constante esfuerzo".
"Pastillas para dormir. Confía en mí. Si hay algo en lo que soy bueno, es el secuestro. Me imagino que ¿están en un motel? La chica- o chico de la recepción debe tener algunas pastillas detrás del mostrador. ¡Dáselas a Finn y ya está! Puedes tomar el dinero, las monedas y librarte de él".
"¿Tú- tú crees que funcione?" Wes sonaba emocionado. "¡Podría funcionar! ¡Podría salir de aquí y luego llamarte y decirte dónde lo dejé! ¡Gracias, Blaine!"
"De na-" Wes colgó antes de Blaine pudiera terminar. No importaba. Por lo menos ya tenían un plan.
"¿Lo ves? Ahora todo lo que tenemos que hacer es escuchar por la puerta hasta que Wes salga de la habitación y luego podemos entrar y tomar el dinero".
"Y a Finn".
"Y a Finn, sí. Claro. Te dije que ya se me ocurriría algo".
"O algo".
¡Ya era suficiente! Blaine ya no podía aguantar más de sus constantes críticas. "¿Qué? ¿Cuál es tu problema? ¡Estoy haciendo todo lo que puedo para arreglar esto y aun así no te parece suficiente! ¿Qué quieres de mí?"
"¿En serio? ¿Estás bromeando? No sé nada de ti en casi un año y luego así de repente ¿secuestras a mi hermano? ¿Qué demonios te pasa?"
"¡No quise hacerlo! ¡Simplemente estaba en el lugar equivocado en el momento equivocado!" Le dijo Blaine enojado, al menos tan enojado como podía estar mientras susurraba.
"¡Oh! Así que simplemente estaba en el banco, y fue sólo una gran coincidencia que tuviera un frasco lleno de monedas valiosas, y además es curioso que resultara ser mi maldito hermano".
"Gracias, Señor Obvio, ¡pero nada de eso es mi culpa!"
"¿Qué? ¿Es mía?" Kurt negó con la cabeza con incredulidad.
"De alguna forma", murmuró Blaine. "Escucha, mejor olvídalo. Si sigues así nos van a escuchar. O no vamos a escuchar cuando Wes salga".
"Si es que sale. ¿Qué te hace pensar que lo hará? Y si lo hace, ¿cómo puedes estar seguro de que no se llevará a Finn con él?"
"Porque si hay algo que he aprendido este fin de semana, es que Wes está obsesionado con las sogas. Seguramente en estos momentos tiene a Finn atado con un as de guía holandés o un puño de mono".
"Me imagino que eso debe ser emocionante en la recámara", Kurt se alejó de la puerta y puso las manos en su cadera mientras inspeccionaba la habitación con una mueca. "Tan, tan beige".
Un estremecimiento recorrió a Blaine cuando se imaginó a Wes lazando a alguien en la cama y volteó a ver al chico del ceño fruncido. "Escucha, Kurt, lo lamento ¿sí? Lamento haberme entrometido en tu vida y haber arruinado tu fabulosa cita con tu maravilloso novio".
"¿Quién?"
"¡Colin!" Le dijo Blaine bruscamente e hizo una mueca cuando se dio cuenta de que había hablado muy alto. "Digo, Colin", volvió a decir en un susurro.
Kurt se encogió de hombros. "¿Quién?"
"¿Tu novio? ¿Cómo puedes olvidar a un Colin? ¿Qué ese nombre no hace que te estremezcas? Oh espera, seguramente sí".
"¡Oh! ¡Sí! Colin. Claro. Sí, él y- sí". Kurt suspiró pesadamente y se dio por vencido. "Oh, olvídalo. ¡No hay ningún Colin! ¡Tú ganas! ¿Estás feliz?"
"¿Qué?" A Blaine se le secó la boca. "¿Colin no existe?"
"Bueno", Kurt tartamudeó y empezó a ruborizarse. "Hay un Colin, pero no es mi Colin. Y es un contador público y tuvimos una cita, pero no estamos saliendo y- ¡deja de reírte!"
"¡No puedo evitarlo! ¿Inventaste un Colin? ¿Colin? ¿Por qué no un Norman? ¿O un Derek? ¿O por qué no una mezcla?"
"Colin fue sólo el desafortunado nombre de una desafortunada cita que sólo deseaba que acabara pronto. Por supuesto, el hecho de que hayas sido tú quien me llamó lo hizo diez millones de veces más complicado. Cómo se supone que iba a pensar con claridad cuando el chico con el que he estado fantaseando durante casi un año, el chico cuya sonrisa no puedo sacar de mi cabeza, el chico cuyo recuerdo ha arruinado cada cita que he tenido desde que lo conocí, me llama para decirme que necesita verme de inmediato. Y como un imbécil corro a su encuentro, sólo para encontrarlos a ti y a tu estúpido novio viviendo juntos como unos Mickey y Mallory baratos y de pacotilla".
"Espera, espera. Estás diciendo que- ¿me quieres?"
"Sí. Sí. Te quiero. Mi corazón arde por ti y el viento susurra tu nombre. ¿Feliz? ¡Oh, ríete todo lo que quieras! El idiota con el que tuviste una aventura sigue enamorado de ti. ¡Ja! Muy gracioso". Kurt negó con la cabeza y le dio la espalda. "Soy un tonto. ¡No puedo creer que dejé que me involucraras en todo esto!"
"¡Eres un idiota!" Dijo Blaine entre risas. "¡Eres un completo idiota!"
"¡Vaya! ¡Gracias! ¡Muchísimas gracias!"
"¡No, no! Verás, ¡yo también soy un idiota!" Blaine negó con la cabeza mientras se reía. "¡Hice todo esto por ti! ¡Quería irme por el camino recto! Quería ser-" Blaine hizo un gesto señalando a Kurt, "- lo suficientemente bueno para ti. Pero necesitaba dinero. Así que decidí hacer un último trabajo y luego iba a buscarte". Suspiró. "Pero tu hermano me encontró primero".
Kurt se mordió el labio, e inclinó la cabeza con sospecha. "Oh, ¿en serio? ¿Y qué hay sobre Wes? ¿Mmm? ¿Qué pensabas decirle?"
"Em, ¿nada? Es algo que no le incumbe".
"¿No le incumbe? ¡Claro que sí! ¡Es tu novio!"
"¿Qué? ¿Estás loco? ¡Claro que no!"
"¡Por favor, Blaine! ¡Lo primero que me dijo cuando lo conocí fue que eran compañeros!"
"¡En el crimen, idiota! ¡Wes ni siquiera es gay!"
"Pero-"
"Le dije que eras un famoso jefe de la mafia con el que había trabajado. Sabrá Dios por qué se lo creyó si pareces algo salido de El Cristal Encantado pero-" Blaine levantó las manos. "No es mi novio. Lo juro".
"Entonces, ¿robaste- un banco por mí?" Kurt llevó una mano a su pecho y sus ojos se llenaron de lágrimas. "Eso es muy romántico. Y criminal. Pero principalmente romántico".
Blaine sonrió y acortó la distancia que había entre ellos, tomando el rostro de Kurt entre sus manos. "Robaría a mi Abuela por ti".
"Eso es- ¿dulce? Creo. De hecho, tal vez deberías dejar de hablar". Dijo Kurt, acercando su boca a la de Blaine.
¡Seis meses! Había tenido que vivir seis meses sin esto. Seis meses sin la suavidad de los labios de Kurt, la sensación de su cuerpo bajo sus manos, el sabor de su lengua. Se preguntó si podría pasar el resto de su vida con Kurt pegado a su rostro.
"¡A la cama!" Dijo Kurt casi sin aliento, interrumpiendo su abrazo. "Vamos, vamos, vamos".
"¡No podemos!" Dijo Blaine, tomando su lóbulo y mordisqueándolo. "Hermano secuestrado. Wes. Escuchar. Tenemos que".
"¡Conseguiré un nuevo hermano! ¡A la cama!"
Había un límite para la fuerza de voluntad de Blaine y era éste. Besándose, gimiendo y susurrándose declaraciones de adoración mientras sus manos recorrían sus cuerpos, avanzaron precariamente desde la puerta hasta la simple y hundida cama doble, arreglándoselas para chocar contra todo objeto que se puso en su camino. Blaine maldecía con fastidio cada vez que una silla o una pared lo hacía separar sus labios de los de Kurt hasta que la parte trasera de sus rodillas golpeó contra el borde de la cama y Kurt perdió el equilibrio, cayendo hacia atrás y haciendo que Blaine cayera encima de él.
Contentos con su nueva posición, comenzaron a retorcerse y a mover sus caderas entre besos apresurados. Kurt ahogó un grito cuando sintió la erección de Blaine contra su pierna. "¿Quieres que paremos?" Le preguntó Blaine sin aliento, gimiendo cuando Kurt lo tomó por encima del pantalón, frotando la tela contra su creciente erección. "Está bien, creo que no".
Empujando contra la mano de Kurt, Blaine mordió su hombro, provocando que Kurt gimiera de placer.
Dios, no podía creer que había logrado mantener sus manos lejos del otro chico por tanto tiempo. Las manos de Blaine encontraron el cierre en los jeans de Kurt y lo deslizaron hacia abajo, incluso el sonido le parecía profundamente erótico. Kurt mordió su labio inferior cuando los dedos de Blaine se deslizaron dentro de sus boxers y sujetaron firmemente su pene. "Por favor", le dijo con voz forzada y ahogada. Con un gemido, Blaine empezó a mover su mano con rapidez, jadeando cuando su propia erección rozaba contra la cadera de Kurt.
Kurt movió su mano hacia el frente de Blaine, abriendo los botones de su pantalón y liberando su pene de su ropa interior. Antes de que sus dedos pudieran tomarlo, Blaine los hizo a un lado, juntó sus erecciones y empezó a frotarlas con fuerza y desesperación.
"¡Oh, Dios!" Exclamó Kurt, las palmas de sus manos recorrían la espalda de Blaine en patrones desesperados. Cuando apretó la camisa de Blaine entre sus dedos, Blaine empezó a sentir que su piel se volvía tres veces más pequeña mientras más se acercaba al clímax. "¡Blaine! ¡Oh!" Kurt arqueó su espalda contra la mano de Blaine y se vino con un grito silencioso contra la boca de Blaine, sus lenguas luchando por dominar. Blaine dejó de besarlo y levantó la cabeza cuando su orgasmo lo recorrió y se vino con un grito fuerte y ahogado. Blaine susurró el nombre de Kurt en su oído mientras su cuerpo se estremecía por el esfuerzo del orgasmo. Mientras besaba los párpados cerrados de Kurt, murmuraba silenciosas e incoherentes palabras de cariño contra su piel caliente y cubierta por el sudor. Después de unos minutos de permanecer abrazados casi sin aliento, Blaine se movió de encima de Kurt y se acomodó a su lado en la cama, envolviéndolo firmemente con un brazo. Kurt puso su cabeza contra el pecho de Blaine y escuchó el rápido latir de su corazón que empezaba a tranquilizarse después de todo el esfuerzo.
"Oh, por Dios", dijo Kurt, al fin, casi sin aliento.
"Lo sé", Blaine se rio. "Lo sé".
"No, lo digo en serio. ¡Oh, por Dios! Este ha sido el mejor fin de semana que he tenido en quién sabe cuánto tiempo y pasé la mayor parte de él atado a un horno".
Blaine sonrió. "Opino lo mismo".
"Y te dispararon".
"Así es".
"Y te robaron".
"Como que me estás bajando el ánimo", dijo Blaine jugando con un mechón del cabello de Kurt. "Quiero hacerlo otra vez".
"¿Qué? ¿Tan pronto? ¡No siento las piernas!"
"No, quiero decir que quiero estar contigo. Todo el tiempo. Y volver a hacer eso una y otra y otra-"
"¡Pues qué lástima, Finn!" Gritó una voz. "Te advertí que no te estuvieras balanceando, ahora caíste boca abajo. Qué mala suerte. Quédate ahí y reflexiona sobre lo que hiciste". La puerta se azotó.
"Wes", susurró Blaine. "Es nuestra oportunidad. Ahora…"
Nota: ¡Hola! Perdón por la tardanza, pero aquí está la actualización del penúltimo capítulo de 'El Robo de Lima'. Espero que les haya gustado :)
Muchas gracias por leer y por todos sus comentarios :D Nos seguimos leyendo en el siguiente y último capítulo de esta historia.
En el capítulo final:
Oh, pensó Kurt cuando el cerrojo cedió con un sonido suave y Blaine le devolvió su tarjeta. Eso.
Blaine era un ladrón. Uno profesional. Por supuesto. ¿Por qué iba a dejarlo? Kurt entendía la emoción que había en ello. La adrenalina, tal vez. Pero Blaine había dicho hacía poco que se suponía que Lima iba a ser su último robo. Y ahora estaba planeando más. ¿Acaso ya se había aburrido de Kurt? ¡Sólo habían pasado diez minutos! Además, ¿dos pulseras para el tobillo? Eso era simplemente ridículo.
.
"¡Wes! Cálmate, ¿quieres?" Blaine dio un paso hacia adelante, se detuvo cuando la pistola apuntó hacia su cara. ¡Kurt! El corazón de Blaine latía en su pecho con desesperación. ¿Cómo pudo ser tan estúpido? ¿Cómo pudo poner a Kurt en peligro de esa forma?
¿Así iban a ser las cosas para ellos? Si lograban distraer a Wes con algo brillante y escapaban de él. ¿Pasaría todas las noches preocupándose por Kurt mientras hacía el papel de Grace Kelly para su Cary Grant? ¿Qué clase de futuro sería ese? Blaine no quería eso. No para él.
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"Sólo fue una aventura", continuó Blaine. "Digo, claro que es lindo y todo pero no estoy enamorado de él ni nada". Eso dolió. Sintió que el estómago se le retorcía pero Blaine siguió hablando, no tenía tiempo para pensar qué demonios significaba eso. "Vamos, déjalo ir y nos iremos de aquí".
Los labios de Kurt formaban una línea delgada y sus ojos estaban llenos de lágrimas. Blaine nunca antes se había sentido tan despreciable en toda su vida.
"¿Aventura?" Finn volteó a verlo. "¡Puerco! Te aprovechaste de mi hermanito".
"Soy mayor que tú, Finn. Y no", Kurt lo miró con desdén. "Nadie se aprovechó de mí. Y más nunca lo hará".
¿Eso? Eso en serio dolió.
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¡Que tengan un lindo día!
