DISCLAIMER; YA SE LO SABEN…

NOTA… GRACIAS A GABY QUE DEJO REVIEW EN OLVIDA QUE TE AMO, QUE DICE QUE LEE TODAS MIS HISTORIAS ENTONCES SEGURO SE LEE ESTE MSJ… MUCHAS GRACIAS LINDA POR LEERLAS Y POR LO DE TUS AMIGAS, SI GUSTAS AGREGAME Y PLATICAMOS POR QUE NO TENES CUENTA EN FANFICTION…

Y MUCHAS GRACIAS A LAS CHICAS QUE ESTANLEYENDO RED MOON Y LA ESTAN ACEPTANDO INCREIBLEMENTE BIEN, ME ALEGRA SABER QUE LES GUSTA

OREL POV

En dos días me habían pasado muchas cosas extrañas. En Biloxi la gente era más calmada, más seria. Aquí todos parecían alterados, la gente era más escandalosa y más amigable. Me asustaba un poco.

Había dejado a mis amigos y mi vida allá, lo único que tenia aquí era a mi mejor amiga, Luna, una chica simpática y alocada, que estaba a punto de venir por mí para ir a su casa.

El primer día de clases fue extraño, había sentido muchas cosas en tan poco tiempo que me sentía confundido.

Recordé a la pequeña chica risueña de una de mis clases.

Era bajita y muy, pero muy linda, tenía el cabello muy corto y peinado hacia todos lados, era tan oscuro como el mío.

Estaba ya en mi asiento cuando ella entro. Venía con un chico alto y rubio de expresión seria, el contraste entre ellos era evidente, la estatura y su expresión corporal; la chica sonreía y daba saltitos mientras caminaba y el solo parecía seguirla como un escolta. Los chicos reaccionaron cuando vieron a la chica y el rubio la abrazo con fuerza. Algunas chicas suspiraron al ver al chico pero la pequeña solo sonrió ante la reacción que su novio provocaba en las chicas.

Había asientos vacios por todos lados, pero la chica arrastro al rubio hacia la butaca que se encontraba enseguida de la mía. Donde me encontraba solo, el resto de los chicos ingreso en el aula y detrás de ellos un maestro de expresión serena y rostro arrugado.

-buenos días muchachos—saludo el maestro—vamos a empezar por presentarnos. Mi nombre es Edgardo Núñez.

Los chicos delante de mí se presentaron hasta que llego mi turno. No me gustaba eso de las presentaciones, me ponían nervioso, tener todas las miradas encima de ti era algo que podía inquietar. Me pare tratando de lucir calmado y despreocupado.

-mi nombre es Orel Brandon, vengo de Biloxi, y tengo veintiún años – mire a la chica enseguida de mi de reojo y la vi sonreírme abiertamente, le regrese la sonrisa con inseguridad, pero el chico enseguida de ella no parecía molesto por el saludo de su novia hacia un extraño.

Los demás alumnos de mi fila siguieron presentándose, uno por uno hasta que llegaron a donde se encontraban la chica y el chico raro.

El chico se paro primero

-mi nombre es Jasper Hale – y se sentó. El maestro frunció el ceño ante la breve presentación del chico, pero no le pidió que hablara mas, al parecer el chico imponía respeto por todos lados.

-hola – se paró la chiquilla radiante – mi nombre es Alice Cullen Brandon – me miro y me sonrió de nuevo – tengo veinte años y me gusta el diseño, mi color favorito es el verde y mi signo…

-..Gracias señorita Cullen – la interrumpió el maestro – es suficiente con su nombre y su edad

-ella soltó una risita divertida y se sentó de nuevo junto a su novio

-¿algún parentesco? – me hablo el maestro

-eh... ¿perdón?

-¿tienen algún parentesco? – ahora nos preguntaba a los dos.

-eh... no lo creo—me rasque la cabeza. Hice memoria sobre algún pariente lejano que no conociera. Pero los conocía a todos y me parecía poco probable que tuviera una prima lejana de la que nunca hubiera escuchado hablar.

-no lo sé – contesto la chica—pero podría ser, tal vez seamos primos lejanos – me guiño el ojo

Le sonreí con timidez, me rebane los sesos tratando de encontrar a alguien en mi familia que pudiera tener relación con ella. Pero no había nadie, salvo por… pero no, era imposible.

-bueno, ya que todos nos presentamos y nos conocemos, la primeras asignación de hoy será buscar un compañero. Y elijan bien por que estarán juntos todo el semestre, sé que no se conocen así que les daré unos minutos a solas para que elijan a quien quiera, a los que no puedan hacerlo les ayudare a conseguir un compañero. Regreso en cinco minutos.

El maestro salió del aula y nos dejo solos. Los chicos se pararon y comenzó una mezcla de voces que me provocaban dolor de cabeza, los escuchaba como pitidos molestos, me recargue en el asiento y coloque mi cabeza entre mis manos tratando de sofocar el dolor. Tenía ese problema desde niño, los ruidos fuertes me molestaban y me aturdían provocándome pequeños dolores de cabeza. Eran mas fastidiosos que dolorosos, pero en este momento la asignación del maestro lo había complicado. No conocía a nadie y al parecer ya todos estaban consiguiendo parejas.

Bufe. Sería imposible conseguirla por mí mismo, así que sería mejor que el maestr...

-disculpa – una voz cantarina me saco de mis pensamientos.

Levante el rostro para encontrarme con la chica llamada Alice, tenía unos ojos grandes y muy bonitos en color ámbar, extraños.

-hola—sonrió cuando me incorpore – me preguntaba si querrías hacer equipo conmigo

La mire con expresión confundida, mire al chico rubio; estaba sentado donde mismo y no parecía preocuparse por conseguir pareja. La chica seguía parada enfrente de mí y me sonreía

-eh…. Y... yo… - tartamudee—yo pensé que el chico y tu...

-Jasper está de acuerdo – sonrió—no le molesta que haga pareja contigo, él prefiere trabajar solo.

Esta segura pregunte con desconfianza

-claro, somos primos ¿no?—se carcajeo

Y eso solo había sido en mi primera clase, la segunda fue aun más extraña. Nunca había sentido miedo, por lo menos no de la forma en que lo había sentido.

Llegue tarde a mi siguiente clase, me perdí un poco en el trayecto y tuve que pedir indicaciones para llegar al aula. El salón ya estaba repleto de alumnos, recorrí el grupo con la vista rápidamente. Una chica llamo mi atención mientras entraba y ocupaba el único asiento libre a dos lugares de ella.

La chica llamaría la atención de cualquiera, era muy hermosa, blanca como la leche y de cabello largo y ondulado de color chocolate; pero eso no fue lo que llamo mi atención. Su expresión, deformada y amenazante me hizo estremecer, tenía los ojos oscuros, negros y me miraba como si tuviera asco, apretaba la mandíbula fuertemente y apretaba los puños sobre sus piernas. Olí mi ropa en un gesto superficial, pero olía bien, el olor de la colonia de la mañana todavía estaba impregnado en ella. Desvié mi mirada de la chica, de vez en cuando miraba de reojo solo para comprobar que ella me seguía mirando. Sus facciones se deformaban cada vez más y puedo jurar que la vi dejar de respirar.

La puerta se abrió de pronto y mi atención se fijo en la persona que había entrado al salón. Era Alice, parecía preocupada por algo, se acerco al maestro rápidamente y le dijo algo en voz baja.

-señorita Cullen – hablo el maestro. Pensé que se refería a Alice, pero mire a la chica enseguida de mi levantarse rápidamente y dirigir su mirada hacia el maestro – tome sus cosas y acompañe a su hermana, por favor.

Ella asintió y salió del aula, Alice me dirigió una sonrisa más parecida a una disculpa que a saludo.

No entendía cómo funcionaba eso de las chicas, pero Alice y la chica que parecía odiarme eran diferentes. Alice me había sonreído con camarería desde el primer momento y ella me había fulminado con la mirada hasta ponerme nervioso.

No entendía la actitud de la chica, me había consternado el hecho de haberle caído tan mal a alguien con quien no había cruzado palabra, no era la persona más sociable del mundo, pero sabia por experiencia que las personas –y sobre todo las mujeres—no reaccionaban así. Al contrario, Luna siempre decía que yo era como un imán de chicas, para ser honesto yo no estaba de acuerdo con ella, me tenía demasiada estima y no era objetiva.

Y por ultimo había conocido a la chica más linda de toda la universidad, aunque no era ni la cuarta parte de risueña que Alice, tampoco me había querido matar con la mirada, incluso la vi sonreírme una vez con timidez, como si no estuviera acostumbrada a hacerlo. Era baja de estatura y morena, con un color miel tostado que estaba en perfecta armonía con su cabello oscuro hasta los hombros. Sus ojos eran casi negros y su cuerpo era esbelto pero atlético, vestía de manera despreocupada, distante de cualquier moda al contrario de otras chicas. Al principio ella no me miro, pero algo hizo que se girara para observarme, yo seguía pensando en la chica de ojos negros que me había mirado con odio, pero en el momento que sentí la mirada de la chica sobre mi algo me hizo girar el rostro. Por un segundo quede atrapada en sus hermosas pupilas derretidas como miel de maple. Y nunca en mi vida había visto una belleza así, claro Luna era hermosa, Alice era hermosa, incluso la chica que me odiaba era hermosa, pero esta chica me había cautivado.

Cuál fue mi sorpresa al enterarme que era la mejor amiga de Luna; mi amiga parecía emocionada con la idea de estar los tres juntos, pero a mí me parecía incomodo, Leah se sentó a un lado de mi y su olor a madera fresca me llenaba los pulmones, quería hablarle, pero no sabía que decirle. Además parecía tener novio, el chico alto con el que había entrado a clase, no tendría oportunidad alguna.

Escuche el timbre sonar con insistencia

-¡ya voy Luna! – grite

-¿Por qué tardaste tanto?—me regaño cuando abrí la puerta - ¿Qué hacías pillín?

-nada que te incumba pequeña metiche – le seguí el juego

-anda pues sucio –me guiño un ojo—vamos que tengo hambre y seguramente Leah también

-eh… espera, ¿Leah también estará? – pregunte un poco esperanzado

-claro, ¿no te lo había dicho?

-no

-oh, que despistada—se carcajeo—supongo que se me paso, por cierto, iremos caminando, el departamento está a solo unas cuadras de aquí – sonrió—espero que no te moleste

-no, claro que no

-y dime Orel, ¿Qué te parece México?—me pregunto Luna mientras danzaba a mi lado

-es… muy interesante, es diferente

-lo sé, es genial, cuando yo llegue hace un año estaba tan perdida, si no fuera porque…

Escuche un ruido sordo, me pare en seco y pare a Luna con mi brazo izquierdo

-espera, ¿escuchaste?—mire a los lados, pero todo estaba demasiado oscuro

-no – me miro con las cejas juntas - ¿estas bien?, no escuché nada

Escuche el crujido de una hoja

-ahí esta otra vez – susurre

-Orel. Me estas asustando

-vamos – la jale- ¿Cuánto falta?

-solo tres cuadras – susurro— ¿de verdad escuchaste algo?

Asentí con la cabeza.

Tenía un oído muy desarrollado. Por eso los dolores de cabeza, no soportaba muchos decibeles y estaba seguro de haber escuchado pasos, alguien nos seguía, podía sentir su mirada sobre mí, caminamos más rápido mientras oscultaba las sombres; ni un solo indicio de que alguien estuviera con nosotros, quien quiera que fuera, era muy precavido.

-¿crees que nos quieran asaltar? – susurro luna preocupada

-posiblemente

Apuramos el paso en la última cuadra, pude sentir como mi amiga se relajaba cuando divisamos su apartamento, sentí una brisa fresca cerca de mí, como un soplo de viento repentino. Luna sonrió cuando traspasamos la puerta del lugar y estuvimos seguros dentro.

-por Dios, nunca me había sentido tan estresada—me reí

-¿ni cuando te cacharon robándote los exámenes?

-bueno – se carcajeo – hacia mucho que no me sentía tan estresada

-fue divertido

-es en el tercer piso - me informo mientras entrabamos en el elevador –espero que Leah te haya caído bien, a veces es muy extraña – comento de pronto

-eh... claro – trate de sonreir – es muy linda

-si, lastima de carácter—se burlo

-no me pareció que tuviera mal carácter

-lo tiene – sonrió -creeme

Luna abrió la puerta del departamento. Dentro estaba Leah, parecía muy tensa mientras el chico que la acompañaba en la escuela hablaba por teléfono detrás de ella. Parecía que la chica le arrancaría el teléfono en cualquier momento.

-hola – saludo mi amiga efusivamente. Leah cambio su rostro preocupado por uno de alivio en cuanto nos vio

-ya llegaron – escuche al chico susurrar tan bajo que me costó trabajo. Colgó el teléfono y se giro hacia Leah, ella asintió a algo que el chico ni siquiera artículo y nos miro.

-chicos la cena casi esta lista, iremos por refresco a la tienda

-claro, ¿quieres que te ayude en algo?—pregunto mi amiga

- pon la mesa y paga la entrega

-espera... ¿no cocinaste tu? – mi amiga se cruzo de brazos. Leah sonrió con burla y la ignoro

-solo págala cuando llegue. – y jalo al chico hacia afuera.

Le ayude a Luna a preparar la mesa, aunque en realidad solo pusimos platos y vasos, la comida llego unos diez minutos después y pague por ella.

-creo que se están tardando demasiado – comentó mi amiga un rato después

- ¿crees que les haya pasado algo?

-no lo sé, pero estoy empezando a sentirme preocupada, con eso de que casi nos asaltan

-tienes razón, sería mejor si fuera a echar un vistazo – a mi también empezaba a preocuparme

- está bien, pero solo aquí cerca, no quiero tener que preocuparme por ti también

-claro—le sonreí – tengo mi celular, si no vuelvo en diez minutos me hablas

Ella asintió y se fue a sentar al sillón, prendió la televisión y me despidió con un ademan que intentaba parecer desenfadado, pero la conocía demasiado como para saber que estaba preocupada.

Salí a la oscuridad de la noche, no podía negar que el episodio de hacia una hora me había provocado escalofríos, la sensación de sentir que alguien te persigue y no estar seguro de ello es aterrador, mire hacia ambos lados cuando estuve fuera del edificio, no podía ver mucho todo estaba a oscuro y los faroles iluminaban solo ciertas partes, era un inconveniente vivir en un lugar que estaba nublado el ochenta por ciento del tiempo.

Me aventure a dar unos pasos alrededor de la cuadra si no los veía regresaría con luna para que ella tratara de localizarla, estaba demasiado fresco para la época, y el viento soplaba como un quejido inhumano, lento pero constante, lo sentía mover mi cabello con pereza.

Escuche ruidos a unos cuantos metros delante de mí, me apresure, ya que parecía que alguien discutía. Seguí el sonido por puro instinto, me pare en seco cuando encontré lo que buscaba.

Pero no era lo que esperaba, Leah estaba siendo zangoloteada por el grandulón que estaba con ella y se llamaba Jacob, parecía gruñirle a la cara y ella trataba de zafarse de su agarre.

Sabía que no tenía oportunidad alguna contra ese chico, pero algo dentro de mí me decía que tenía que intervenir, esa chica era como un imán, apenas la conocía y ya sentía la necesidad de defenderla, sentí la ira en mi cuerpo cuando el chico la apretó con demasiada fuerza y ella se quejo.

Acorte la distancia en unos segundos y me interpuse entre ellos; aparte al chico con un empujón, que me provoco un dolor en las muñecas, el chico parecía de piedra y solo se movió un paso, como si hubiera captado mi intención en lugar de sentir mi empuje.

-suéltala! – le gruñí

El chico parecía perplejo, soltó a Leah y me miro con sorpresa, como si no creyera lo que estaba viendo.

-¿Qué te pasa, idiota? – le grite, di un paso hacia atrás para acercarme a Leah - ¿estas bien?—le pregunte en un susurro

-¿Qué diablos haces aquí?—me gruño, su respuesta me sorprendió, parecía molesta por mi intervención

-vine a ver por que tardaban tanto

-no era necesario—espeto molesta – será mejor que nos marchemos – me jalo del brazo

-espera – dijo el chico

-ya te lo dije Jake – dijo entre dientes—no lo permitiré

-entonces es cierto—me miro con congoja—ha sucedido

Ella le gruño

-no ha sucedido nada – escupió

- ¿entonces que hace aquí?—me apunto

-ya lo escuchaste, salió a buscarnos

-no es lo que parece

-¿de qué hablas?—pregunte armándome de valor

-eres muy valiente – se carcajeo el chico, lo cual me molesto, y al parecer a Leah también

-¿y tú te crees muy valiente golpeando a mujeres?—gruñí sin pensarlo

-¡¿Qué? – abrió los ojos pasmado – diablos chico- se carcajeo—yo no estaba golpeando a Leah, esa es buena—siguió riendo- pero me da gusto que la defiendas, sería incapaz de hacerle daño a Leah, es como mi hermana, en todo caso el que necesita protección aquí soy yo –se burlo

-si no nos vamos en tres segundos te juro que la necesitaras Jacob

-vale, vale – sonrió el chico—y perdón – me palmeo el hombro—veo que Leah te interesa – Leah bufo –lo tendre en cuenta – se carcajeo

La verdad estaba perdido, no entendía a que se refería el chico y parecía ser que sus palabras molestaban demasiado a Leah

-Seth no me lo va a creer—siguió burlándose mientras íbamos de regreso al departamento

-¿Quién es Seth?

-mi hermano – contesto Leah—pero aquí nadie le va a decir nada—dijo más fuerte y con una clara advertencia

-vale, vale, pero no te aseguro que alguien mas no se lo diga

LEAH POV

Habían pasado varios minutos desde que Luna había salido, Jacob y yo habíamos aprovechado el tiempo para ponernos al día. Estaba feliz porque Rachel le había dado un sobrinito hacia algunos años, me sentí mal por no conocerlo, me había alejado tanto de mi vida anterior que casi todo lo que Jacob me decía me parecía extraño. Como si hablara de personas desconocidas.

-y Charlie y Billy se la llevan peleando como abuelitas – se carcajeo – Susan tiene que hacerla de réferi

-a mi mama no le molesta cuidarlos, son como dos niños

-lo se – se rasco la cabeza—hace algunos años Rachel y yo tratamos de convencerlos que Billy se fuera a vivir con mi hermana, pero curiosamente Susan y Charlie fueron los que se opusieron.

-la parte buena es que divierten a mama, es como tener a dos payasos viejos y gruñones para ti sola.

-si lo sé, y no sabes lo que paso cuando Billy…- no termino la frase, lo mire con desconcierto – espera—sonrió y saco un celular de última moda del bolsillo de su pantalón.

¿También de marca?

-Dios, Jake juntarte con esos chupasangres te ha afectado – hice un mohín—¿ahora te vistes de marca?

-ah, esto es cosa de Alice y Nessie – se encogió de hombros - ya les advertí que los rompería, pero insisten en vestirme así

Me reí, era tan idiota a veces, como se dejaba mangonear por esas asquerosas chupidopteras, lo haría enojar, si, le diría algo malo de ellas y haría que reventara sus pantalones nuevos de diseñador. Lo vi llevarse el teléfono a la oreja, y pensé en arrebatárselo y hacerlo añicos en mis manos.

-¿¡COMO! – chillo de pronto, provocando que mi mano—que ya se dirigía a su oreja – se quedara estática en el aire.

-Jake—me queje

El me miro y asintió

-te pondré en altavoz – informo – es nessie – articulo para mi

-Jake! – chillo la chupasangre

-estas en altavoz, Leah está conmigo, ¿Qué pasa?

-es mama, se nos escapo, no sabemos donde esta! – chillaba tan rápido que se me hacía casi imposible entenderla

-¿Cómo que se escapo?

-me invito a comer un helado – bufe – Leah, por si no lo recuerdas, yo soy humana

-solo medio humana—la corregí

-como sea – se enfado – y cuando estábamos en la nevería me dijo que se le había olvidado la bolsa en el carro y salió. Cuando tardo más de lo necesario salí a buscarla y no la vi, me di cuenta que se había escapado

-demonios! – gruño Jake

- papa y mis tíos salieron a buscarla

-¿y la psiquica?—pregunte con asco

-Alice esta aquí conmigo

-ponla al teléfono – le pidió Jake

Paso un segundo que me pareció eterno cuando escuchaos la voz melosa de la chupasangre que parecía duende

-Jacob, oh dios mío! - ¿en serio estaba sollozando?

-tranquilízate, Alice, necesitamos saber que ocurre

-Bella ha ido tras Orel

-¡¿Orel?—chille

Jacob me miro con los ojos entrecerrados

-Luna esta con el

-¿Cómo que Luna esta con él?, ¿Dónde está Orel? – chillo la duende preocupada

-¿y a ti que te importa garrapata?—gruñí molesta, no podía creer que el chico al que la estúpida de Bella quería merendarse era Orel, por primera vez en mucho tiempo sentí miedo, miedo por mi amiga y por el … chico.

-Orel es mi sobrino pulgosa- contesto la enana con acido

Mire a Jacob con una expresión de horror, no entendía lo que estaba pasando, me lleve las manos a la boca y trate de ahogar un grito que amenazaba con salir de mi garganta.

-Alice, ¿donde esta Bella ahora?

-no lo sé con exactitud—chillo aterrorizada—Edward, Jasper y Emmet salieron a buscarla, la vi cerca del lugar donde vive Leah

-Luna y Orel debe venir para acá, puedo alcanzarl…

-…no—me interrumpió Jacob - no sería conveniente que te encontraras a solas con Bella

-¿te preocupas por esa traidora que intenta comerse a Orel? – gruñí con furia

-me preocupo por ti - me reprocho

-Bella no podría conmigo

-pero tú tienes tiempo sin convertirte

Claro, recordé todo el esfuerzo que me había constado dejar de transformarme, y arruinar eso en estos momentos sería muy malo para mi, acababa de recuperar mi humanidad.

-espera – chillo Alice – Edward y los demás la van a alcanzar antes que cometa una locura—la escuche respirar pesadamente

Escuchamos el cerrojo de la puerta girar de pronto, Luna y Orel entraron con expresiones atormentadas en el rostro, al parecer la estúpida chupasangre había logrado asustarlos.

-hola—escuche a mi amiga saludar demasiado efusiva

-ya llegaron—susurro Jacob solo para Alice y para mí y colgó

Salimos con un pretexto del departamento; comprar refresco—aunque más bien era una misión de reconocimiento – agudice mi odio y mi olfato, cosas que no había perdido con el cese de mis transformaciones, no sabía porque pero estaba enojada y preocupada a la vez, la simple idea de la maldita chupasangre atacando a mi amiga o a su amigo me fastidiaba.

-relájate Leah – me pidió Jake al notar mi desconcierto

Caminamos rápidamente hacia la oscuridad, pero no era problema para nosotros, nuestra vista estaba tan desarrollada que veíamos como si fuera de día.

Supe que estábamos cerca cuando un olor asqueroso me golpeo de lleno sobre el rostro, el viento había traído consigo la pestilencias característica de las garrapatas. Gire mi rostro y ella estaba ahí, con expresión asustada y una mueca de sufrimiento en el rostro, Edward la abrazaba tratando de consolarla.

Bufe

¿Consolarla de qué?

Había estado a punto de matar a un ser humano, ¿Por qué se hacia la mártir?

Sin poder evitarlo me adelante en grandes zancadas, casi corriendo, sentí la mano de Jacob tratar de atraparme cuando leyó mis intenciones

-Leah, no!—me grito, pero yo ya me había adelantado, era delicioso ser más rápida que él incluso siendo humana.

Me abalance a su posición.

-MALDITA GARRAPATA ASQUEROSA!

Estaba a escasos tres metros cuando el cuerpo de su esposo se poso delante de mí con expresión de enojo.

-Leah!—grito Jacob mientras se posicionaba detrás de mi

-SI TE ATREVES A TOCARLE UN PELO…

- y…yo, no .. no fue.. mi, intención – sollozo detrás de su esposo

-Leah, te pido que te alejes – el chico parecía cortes pero el acido en sus palabras podía notarse fácilmente

Observe como el chico alto y rubio, que era novio de la enana se acerco a bella y la abrazaba, ella se relajo al instante. Cierto el chico podía manipular las emociones, por eso empecé a sentirme más relajada, aunque por dentro mi enojo crecía.

-deja de hacer eso – le escupí

-Jasper solo quiere ayudar—menciono Jake detrás de mí

-AAARRGG! – me lleve las manos a la cabeza tratando—inútilmente—de alejar lo que sea que el chico estuviera haciendo de mi. Mis manos empezaron a temblar y eso me asusto, mi enojo creció al comprobar que estaba a punto de romper mi autocontrol por culpa de la asquerosa traicionera.

Me abalance sin pensarlo pero Jacob me tomo en el aire de los brazos al mismo tiempo que Edward se agazapada delante de Bella

-Leah, no!—chillo Jacob

-si eso es lo que quieres—espeto Edward entre dientes—deberías controlarla Jacob – le gruño a mi hermano

-no te atrevas!—vocifere—le debes la vida a Jacob mosquito

-Leah! – me regaño Jacob – tranquilízate, y tu Edward espero que estés bromeando, porque no lo permitiré

Esas palabras me sorprendieron, al parecer a Edward y Bella también por que abrieron los ojos sorprendidos

-Jake—susurro Bella

-Leah – me miro, asentí, si él estaba de mi lado yo podía controlarme.

Sentí como aflojaba su agarre y me dejaba en el suelo, me tomo de la mano y los temblores poco a poco fueron aminorando

Edward se paro sorprendido, al parecer había leído algo en los pensamientos de Jake que lo hicieron claudicar, miro a su esposa con pena y regreso su vista a Jacob.

- Orel es la imprimación de Leah

LISTOO, TERMINADO. SE QUE NO UTILICE MUCHO EL POV DE OREL, PERO NO ERA TAAAAAN NECESARIO, IGUAL IREMOS DESCUBRIENDO UN POCO DE SU HISTORIA EN LOS SIGUIENTES CAPITULOS.