DESPUES DE UNAS "PEQUEÑAS VACACIONES" LES TRAIGO EL NUEVO CAPITULO. CREO QUE ME MEREZCO LAS MALDICIONES QUE ME ENVIEN JAJAJA XD PERO ESPERO QUE VALGA LA PENA
LEAH POV
Mi madre me recibió con los brazos abiertos, aun con Orel a un lado, no sin antes, claro, regalarme una mirada de contrariedad. Charlie por otro lado me había recibido felizmente y le parecía genial que hubiera traído a alguien a casa.
Mama se había mudado a la casa de Charlie después de que se casaron.
Suspire al recordar ese episodio mientras miraba hacia la oscura nada. Yo había decidido dormir en mi casa, en La Push, Seth por supuesto se quedo conmigo. No podía dormir así que me senté –como tantas veces lo hice en el pasado—en las pequeñas escaleras de mi vieja casa.
Orel se encontraba en el cuarto de Seth durmiendo. Escuche un sonido familiar.
-te tardaste demasiado—murmure al aire sabiendo que me escucharía
El monumental cuerpo color chocolate salio de la oscuridad para acercarse a mi, lo observe fijamente, parecía preocupado mientras caminaba en cuatro patas hacia mi. Acaricie su peludo rostro cuando estuvo lo suficientemente cerca.
-no haz ido a tu casa – afirme, el movió su rostro haciendo una mueca
-de verdad te importa tanto lo que me pase?—el asintió
-ahora te entiendo – lo acaricie de nuevo mientras el acunaba su rostro en mi mano, se sentía calido. –si le pasara algo…- suspire, no podía terminar la frase.
-la encontraron?—pregunte aun sabiendo la respuesta. El emitió un suspiro lobuno
Suspire al mismo tiempo que el movió su rostro sobre mi cuerpo para ver hacia la puerta,
-anda, vete – le informe mientras le daba un golpe cariñoso en la cabeza, el dudo un poco pero dio media vuelta y se alejo corriendo.
Lo observe escurrirse entre la noche, sabia que no había venido solo, pero el era el único que podía llegar hasta mi.
-se que tienes preguntas – murmure
-las contestaras?—escuche la voz adormilada de Orel detrás mío.
-no lo se,- admití cansada—tal vez si haces las preguntas correctas
Escuche sus pasos dirigiéndose hacia mi, se sentó a mi lado sin hacer ruido.
-es un cielo precioso—murmuro
-lo es – asentí
-no estoy loco verdad? – pregunto mientras seguía observando el cielo, yo sonreí, era la persona mas normal que conocía, incluso era mas normal que Luna…- suspire al recordar a mi mejor amiga, seguramente en estos momentos estaría como loca—baje mi rostro para observarlo, sus facciones estaban rígidas como si tratara de contener todas las palabras que luchaban por salir de sus labios.—eso que vi era un lobo.—sonreí sin poder evitarlo.
-lo viste, eh?—el asintió con la cabeza
-aunque tiene la altura de un caballo—se giro para ver, tenia una sonrisa torcida, hurgue en su rostro tratando de descifrarlo, pero no encontré nada detrás.
-no tienes miedo?—pregunte mientras enarcaba la ceja
-no – sonrió –me gustan los lobos.
Lo observe de nuevo, y el me sonrió, suspire, parecía no entender la situación.
-vas a contestar mis preguntas?—soltó de pronto. Yo solo asentí, preparándome mentalmente para contarle a un humano sobre vampiros y hombres lobo, aun a costa de su cordura.
-por que me haz raptado? – vale, esa era una pregunta que no esperaba. Me rasque la cabeza ante su interrogante.
-no se como contestar realmente a eso—confesé, el me miro expectante.— estabas en peligro—confesé al final. El hizo un mohín ante mi respuesta—se que te parece extraño –continué—pero hay cosas ahí fuera que desconoces.
-como esa mascota tuya?—pregunto refiriéndose a Jacob
-creo que el se molestaría mucho si escucha que lo haz llamado mascota—me reí sin poder evitarlo.
-ok, entonces, en que clase de peligro me encontraba?—pregunto mientras hacia un ademan de entrecomillado con las manos
-uno del cual no te puedes salvar fácilmente.
-y tu puedes salvarme?—pregunto con curiosidad, aunque la nota de duda no me paso desapercibida
-no lo se…- admití con pesar
-ok, entonces, Seth es tu hermano?—pregunto.
-si—el me sonrió complacido
-y los chicos que me presentaste hace unas horas?
-no, ellos no son mis hermano, no de sangre al menos, pero nos consideramos una "especie " de familia
-si, eso si lo entendí, me parecía increíble que tu diminuta madre hubiera tenido a esa bola de grandulones – se carcajeo y me contagio.
-el mas grande—murmuro
-sam?
-si, Sam—musito—no queria ser entrometido, pero no pude evitar darme cuenta que… le importas
Lo mire con un mohín, ese era un tema espinoso para mi, aunque ya no sentía nada por el, el recuerdo jamás se iría.
-supongo…- musite con recelo, mas por el recuerdo que por su pregunta, pero el giro el rostro apenado por mi reacción.
-perdón –murmuro—no pensé que te molestara –y lo escuche suspirar – tal vez a tu novio no le guste que yo este aquí
mi novio?... bueno lo había sido, en otra vida.
Gire mi rostro para mirarlo, suspiro mientras miraba hacia el otro lado, el lo había malinterpretado todo.
Me reí sin poder evitarlo y el se giro para mirarme con disgusto, intente parar pero no podía, el seguía mirándome molesto.
-no cabe duda que eres extraño – comente entre risas mientras recordaba que hacia unos minutos había pensado que era la persona mas normal que conocía- haces las preguntas incorrectas y por lo visto también conclusiones incorrectas.
-que bueno que te hago reír—comento con sarcasmo mientras se levantaba de su lugar.
Sin pensarlo estire mi mano para detenerlo, el me miro un segundo y se sacudió, pero yo era mas fuerte—aunque el no lo sabia—y me pare frente a el.
-Sam no es mi novio—dije en tono serio mientras me dejaba llevar por mis instintos, la risa me había desmanejado, ya no me sentía tan dueña de mis sentidos, estire mi mano –que temblaba—hacia su rostro y el se inclino un poco sobre ella.
El cerro los ojos y se recargo en mi mano aun sabiendo que quemaba, pero esto no parecía molestarlo.
-estas hirviendo –murmuro
Moví mi mano aun a pesar de que no quería hacerlo, el abrió los ojos cuando dejo de sentirme. Su movimiento fue rápido, o tal vez yo lo sentí asi por que estaba embobada viendo su rostro, tomo mi mano que antes había estado en su rostro y me jalo hacia el, su otra mano se poso en mi cintura justo una milésima de segundo antes de sentir que el mundo temblaba bajo mis pies.
No recordaba haber sentido una sensación igual en mi vida, las miles de cadenas que Jake y los demás me habían intentado explicar existían, y me jalaban hacia su cuerpo con mas fuerza de la que yo podía resistir, sentí su sedoso cabello sobre mis dedos mientras su boca quemaba sobre la mia, se movía inseguro sobre mis labios hasta que yo abrí los míos y le indique que era bienvenido. De pronto un choque eléctrico recorrió mi cuerpo al mismo tiempo que su lengua chocaba con la mía. Era la sensación más maravillosa.
Escuche un sonido proveniente de su pantalón, pero el parecía no escucharlo, me apretó mas fuerte hacia su cuerpo, pero el sonido era mas insistente cada vez. Me separe de el con un gruñido y el sonrió satisfecho con mi reacción.
-contesta o me explotara la cabeza—el sonrió ante mi reacción, yo sabia perfectamente quien era.
La escuche tan claro como si la tuviera enfrente.
-Orel, donde estas?, y Leah?... estas bien? Te ha pasado algo?, juro que si..—Orel frunció el ceño cuando le arrebate el celular de las manos.
-basta enana, ya esta bien de tantas preguntas—mire sonreír a Orel de reojo.
-Leah! –chillo del otro lado del teléfono—eres una inconsciente, una insensata—rodé los ojos, esta vampiro era muy exagerada.—como te atreves a llevártelo de esa manera.
-necesitaba sacarlo de ahí—me defendí
-de la escuela, no del país!—chillo
-no lo hubiera hecho si ustedes no fueran tan incompetentes!—me defendí
-es tan mío como tuyo, Leah!—me gruño del otro lado
-no, no lo es – le conteste dejando en claro que el era solo mío, observe a Orel que me miraba como tratando de descifrar mis palabras –es solo mío.
-juro que si le pasa algo por tu culpa te matare –sentencio
-quisiera verte intentarlo—y colgué.
Y bueno, hasta ahí había llegado la "relación cordial" que había tenido con la mas rara de los chupasangre.
OREL POV
Me desperté con una sonrisa en el rostro, me lleve los dedos a mis labios automáticamente, tratando de separar mis sueños de la realidad.
Los dulces labios de Leah, sabían aun mejor de lo que había imaginado, pero tenían un problema.
Eran adictivos…
Me levante a pesar de que quería descansar un poco mas, pero la necesidad de ver a Leah gano. La casa era muy pequeña así que no había oportunidad de que me perdiera, sabia exactamente a donde dirigirme, puesto que mi olfato me guiaba.
La cocina era pequeña pero acogedora, Observe las delicadas curvas de Leah frente a la estufa, el olor a tocino y huevos revueltos hizo que mi estomago se contrajera por la anticipación.
Me acerque a Leah lentamente y sin hacer ruido. La abrace por la espalda y le plante un cariñoso beso en la mejilla. Ella me dio un empujón y me hizo una mueca de disgusto, aunque sus ojos la delataban, estaba feliz…
-Seth esta por levantarse – me informo
-no importa, estaría bien que se enterara que tiene cuñado—sonreí con malicia mientras me acercaba de nuevo a ella para darle un beso. Sentí un golpe en la nuca, Leah soltó una carcajada que bien podría despertar a todos en un radio de diez kilómetros.
-jamás dije que seria tu novia—fruncí el ceño
-creí que había quedado claro – comente mientras me asomaba sobre ella para ver lo que desprendía tan delicioso ahora
-nunca me lo pediste—se quejo infantilmente, yo sonreí ante su puchero, estire mi mano para coger un poco de comida, pero ella me dio un manotazo que me dolió hasta el alma, era muy fuerte para ser una chica.
-entonces supongo, bella dama—comencé mientras me ponía sobre una rodilla, al parecer eso la divertía. –me haría el honor de ser mi novia
Ella me miro por unos segundos y sonrió.
-ya veremos—contesto riéndose mientras se giraba para seguir con su tarea.
-Vaya, no pensé que se casarían tan pronto! –escuche una ronca voz detrás de nosotros que sonaba burlona, me levante al mismo tiempo que Leah le arrojaba a su hermano la cuchara de madera con la había estado cocinando. El la tomo con una mano mientras se estiraba para desperezarse. Enarque una ceja, acaso eso se podía hacer?
-calla, y siéntate – lo regaño Leah
-oh,-bostezo mientras se sentaba perezosamente sobre la silla en el pequeño comedor, todo en esa casa parecía pequeño al lado de ese chico.
-cuñado – me llamo. Leah emitió un gemido que parecía un gruñido y yo sentí como la sangre llenaba mis cachetes. –siéntate.
Hice lo que me pidió aun observando a Leah.
-siempre es así? – susurre al chico
-huy a veces peor—se burlo el.
-Dejen de estar hablando de mi – nos recrimino su hermana mientras colocaba un sartén gigante enfrente de nosotros.
Seth y Leah se sirvieron rápidamente.
-No piensas comer?—me pregunto el chico con la boca llena, Leah le dio un manotazo en la nuca.
-no se habla con la boca llena—lo regaño
-te dije que era peor – me rei, no cabía duda que se llevaban bastante bien.
-come—casi me ordeno Leah
-no van a venir mas personas?
-Como?—Leah parecía sorprendida ante mi pregunta
-si, mas personas –repetí—esa es mucha comida para tres
Seth se rió ante mi comentario y Leah rodo los ojos.
-Creeme Orel, no sobrara nada.
