Bueno, acá les dejo el segundo capítulo del fic, muchas gracias por los reviews! me alegra que les haya gustado y espero que este capítulo les guste también :)
- Raven tú no tienes nada malo amiga mía! A mí también me pasó hace un tiempo, y todavía lo sigo sintiendo al estar junto a Robin - dijo la pelirroja muy feliz - tu... estás enamorada de Chico Bestia!
A Raven el corazón le empezó a latir como loco.
- Eso es lo más estúpido que escuché en la vida - le respondió a la tamaraneana que bailaba por la habitación.
- No lo es, debes estar feliz esto es algo para festejar, algo muy especial - replicó Starfire.
«Finalmente se volvió loca... Para decir eso... Creo que ésta conversación fue una pérdida de tiempo» - pensó la ojivioleta.
- Vamos a contarle a Chico Bestia estoy segura de que él también tiene esos sentimientos por ti - dijo la pelirroja alegremente.
- No vamos a decirle nada a nadie, yo no siento nada por Chico Bestia, ni se te ocurra decirle a nadie estas tonterías a ver si piensan que es verdad... - dijo la hechicera sintiéndose algo mareada.
- Está bien no diré nada, puedes decirlo cuando estés lista – se resignó Starfire.
Antes de que Raven pudiera contestar alguien llamó a la puerta. La tamaraneana abrió y se encontró con Chico Bestia.
- Robin me dijo que estaban aquí, van a venir al cine, no? Ayúdenme a elegir una película. Mmm, Rae te encuentras bien? - le preguntó a Raven que al verlo se puso colorada.
- S-sí... - respondió ella, necesitaba salir de allí cuanto antes - voy a meditar un rato.
Salió del cuarto de Starfire y rápidamente entró al suyo.
- Qué le pasa? Otra vez está actuando más raro de lo normal - dijo el peliverde preocupado - siempre que le digo "Rae" se enoja y ahora no hizo nada.
- No es nada Chico Bestia, ya le pasará solo está cansada - lo tranquilizó Starfire muriendo de ganas de decirle la verdad.
Ya en su cuarto, Raven meditó un rato y luego se quedó dormida. Tuvo un sueño extraño en el cual estaba perdiendo el control de sí misma, a punto de convertirse en un demonio despiadado como su padre, pero llegaba Chico Bestia y la tranquilizaba diciéndole que todo estaría bien, le tendía su mano pero cuando ella iba a agarrarla, se despertó. Eran las seis y media de la tarde. Pensaba en lo raro que fue su sueño y en lo que le había dicho Star. Ella enamorada de Chico Bestia? Que idiotez. Si bien sus cambios de ánimo y el descontrol de sus poderes ocurrían al estar con él, seguro era porque la sacaba de quicio, solo debía alejarse un poco del verdecito y volvería a la normalidad.
Se dio un baño, se vistió y fue a la habitación de Starfire, la cual la recibió muy animada como de costumbre. Tenía puesto un vestido color rosa sin mangas, con encaje también rosa en los breteles y sandalias plateadas.
- Qué bien que ya terminaste de meditar amiga mía, ya iba a preguntarte si vendrás con nosotros, estoy segura de que Chico Bestia se alegrará al tener tu presencia - exclamó alegremente la tamaraneana.
- Ya deja eso! Y ni se te ocurra decir esas locuras frente a los demás - Raven ya estaba harta de la insistencia de Star con ese tema.
- De acuerdo, lo siento - se disculpó la pelirroja - estás lista? No quieres que te preste un vestido?
- ... Alguna vez me viste usar vestido? - respondió sarcástica la hechicera.
Starfire la ignoró y comenzó a revolver su armario, encontró un vestido azul y se dio vuelta para ofrecérselo a su amiga, pero ésta ya se había ido. Raven se dirigió a la cocina a buscar algo para tomar, ya estaban en la sala los demás, estaban jugando videojuegos así que no notaron su presencia. Le sorprendió ver que todos se habían vestido de modo casual en lugar de llevar sus trajes de superhéroes. Se sirvió un vaso de jugo y decidió también cambiar de ropa, eso sí, jamás usaría un vestido como le decía Starfire. Volvió a su cuarto y se puso un pantalón ancho color negro, una musculosa azul y unas zapatillas grises. Starfire tocó a su puerta.
- Amiga estás lista? - preguntó.
La hechicera abrió la puerta para encontrarse con el rostro sonriente de Star.
- Ya estoy lista, vámonos - respondió la pelivioleta - antes de que me arrepienta... - agregó murmurando para sí misma.
- Los chicos fueron a sacar el auto nos esperan afuera - se encaminaron a la salida - que linda estás Rae, te sienta muy bien esa ropa.
- Mmm gracias... - respondió Raven algo molesta por el nuevo apodo, "Rae", con el que la llamaban ahora.
Los demás ya estaban en el auto cuando ellas salieron de la torre, Starfire corrió a sentarse junto a Robin, Cyborg estaba al volante, solo quedaba un lugar donde sentarse: junto a un sonriente Chico Bestia.
«Supongo que Cyborg no querrá cambiar de sitio y dejarme conducir...» - se lamentó Raven en silencio mientras entraba al auto junto al verdecito.
- Raeee ya te sientes mejor? Si es necesario yo cuidaré de ti toda la noche - bromeó Chico Bestia haciéndose el seductor. La abrazó y fingió que iba darle un beso, sobresaltando por completo a la hechicera quien creyó que iba en serio, casi le da un ataque, en su estómago sintió como si un tornado diera vueltas sin parar y sintió esa misma electricidad que había sentido en el parque cuando el cambiaformas la había tomado de la mano, pero multiplicada por 1000. Lo único que atinó a hacer fue automáticamente darle una bofetada. El peliverde se apartó, entre sorprendido y confundido, mientras afuera explotaban todas las luces de la calle, quedando iluminados solo por las luces del auto T.
- Raven... Por qué hiciste eso, no viste que era una broma? - dijo Chico Bestia, algo molesto.
Ella no le contestó nada, él tampoco volvió a hablar hasta que llegaron al cine, mientras el resto de los titanes charlaban animadamente sobre qué película verían. Al bajar del auto Raven miró de soslayo al ojiverde, y notó como estaba vestido: Una remera musculosa blanca con un estampado de un tigre verde, un pantalón marrón claro que le llegaba un poco por debajo de las rodillas y unas ojotas negras. La hechicera se puso nerviosa al pensar que le quedaba muy bien esa ropa. Agitó su cabeza tratando de alejar esos pensamientos de su mente, lo que Starfire le había dicho le comía la cabeza y no podía pensar en nada que no fuera su verde amigo. Ya en el cine decidieron ver una comedia, pero antes de entrar a la sala Star arrastró a Raven al baño mientras los demás iban a comprar las entradas.
- Dime amiga mía que tal van las cosas con nuestro querido Chico Bestia? Se sentía mucho silencio en el auto donde estaban ustedes - dijo curiosa la pelirroja.
- No pasó nada... - mintió la hechicera - podríamos dejar de hablar de esto?
- Pero yo solo quiero ayudarte, eres mi amiga y lo que más quiero es ver a todos mis amigos felices.
- Te lo agradezco, pero en serio no quiero hablar más del tema - repitió la ojivioleta.
- De acuerdo - se resignó la tamaraneana y entró a uno de los cubículos del baño.
- Te espero afuera - avisó Raven.
«Me parece que exageré un poco con Chico Bestia en el auto... Sabe que me molestan esas bromas, pero sé que él no tenía malas intenciones... Creo que le debo una disculpa» - pensó la hechicera. Salió del baño y busco al cambiaformas. Lo divisó al lado de la fila... coqueteando con una chica rubia, de ojos azules, muy bonita aunque la pelivioleta no quisiera admitirlo. Estallaron los tachos de basura más cercanos a Chico Bestia y la chica rubia, quedando ésta última con la ropa llena de la basura que salió volando por todos lados. Se fue corriendo al baño a limpiarse, dejando solo al confundido verdecito. Éste miró hacia todos lados buscando una pista de lo que había pasado, cuando divisó a Raven que miraba hacia donde estaba él y se dio cuenta quien provocó todo ese alboroto, que ahora los empleados del cine comenzaban a limpiar. Furioso, se acercó a la hechicera que se puso nerviosa al verlo con una expresión de enojo tan inusual en el rostro del verdecito.
- Oye Raven se puede saber qué diablos fue todo eso?! - gritó furibundo - acaso sigues enojada por esa estúpida broma? Por qué hiciste eso?
- Y que te hace pensar que es mi culpa? - le gritó enojada ella también, y sus poderes descontrolados hicieron estallar otro tacho de basura cercano.
- A eso me refiero! Siempre me desprecias y me tratas mal, mientras que yo me preocupo por ti y trato de ser tu amigo! Dime Raven cuál es tu problema? - no parecía para nada el bromista, simpático y tierno Chico Bestia que siempre era, estaba lleno de una ira y rabia jamás antes vista por Raven. Ella se había quedado helada, no se esperaba semejante reacción de parte de él.
- No fue mi intención... No lo hice a propósito, es que tú me sacas de quicio, ya ni siquiera puedo tener mis poderes bajo control por tu culpa! - dijo la hechicera muy nerviosa.
- Por MI culpa? Si yo no te hago nada, puede que bromee contigo pero es porque me caes bien, nunca hice ni haría nada para herirte a propósito, tú lo exageras todo! - contestó él, se dio media vuelta y agregó fríamente, sin mirarla - vamos a la sala, ya entraron los demás nos deben estar esperando.
- Yo me voy a casa - dijo ella, iba a darse la vuelta pero el cambiaformas la detuvo.
- No te vayas, los demás se decepcionarán, en especial Star que estaba muy contenta de que viniste – dijo seriamente y sin mirarla.
- No tengo ánimos para tus insistencias Chico Bestia, adiós - contestó Raven cortante.
- Como quieras, nos vemos - se resignó el ojiverde y se encaminó a la sala. La hechicera se dio media vuelta para irse, cuando le vino a la mente la cara sonriente de Starfire, luego imaginó cuan triste se sentiría al saber que ella se había ido, y se sintió culpable por pensar en dejar de lado a sus amigos por una tonta discusión con el verdecito. Decidió ser madura y siguió a Chico Bestia a la sala donde daban la película, en la pantalla aún estaban los avances. Fueron hacia donde estaban sus amigos, pero los asientos junto a ellos ya se encontraban ocupados.
- Lo sentimos chicos, quisimos reservarles los asientos pero tardaron mucho y la sala se llenó, no nos dejaron más opción que dejar que otras personas se sentaran - se disculpó Cyborg - creo que quedan algunos asientos atrás de todo.
Sin más remedio fueron a sentarse donde el hombre de metal les indicaba. Divisaron dos asientos juntos y otro en la misma fila del otro lado del pasillo. El peliverde se sentó en uno de los dos que estaban juntos, pero Raven se sentó en el asiento más alejado, quería estar lo más lejos posible de él. Miró disimuladamente a Chico Bestia, éste seguía con una expresión muy seria y distante. La hechicera volvió su mirada hacia la pantalla, mirando sin ver realmente los avances que seguían hasta que de pronto oyó la voz del cambiaformas.
- Oye, tú! - llamó él.
Raven lo miró pensando que la llamaba a ella, pero se llevó una desagradable sorpresa: la chica rubia con la que estaba antes lo saludaba desde la puerta de la sala, se dirigió hacia él, se sentó a su lado y empezaron a charlar animadamente.
- Me alegra que vengas a ver la misma peli que yo Terra- dijo muy animado - cuando te fuiste corriendo pensé que no te volvería a ver - todo rastro de enojo había desaparecido por completo del verdecito.
- Si, a mí también me alegra poder verte otra vez - respondió Terra sonrojándose.
Raven comenzó a sentir náuseas, no podía creer lo estúpidos y cursis que eran. La película empezó, Chico Bestia se la pasaba diciéndole chistes a su nueva amiga y ella no paraba de reírse.
«Se ríe de sus chistes tontos... No puedo creerlo, encontró a la única persona a quien le dan gracia» - pensó la hechicera disgustada al verlo tan feliz junto a la pudo concentrarse en la película, su atención estaba puesta sobre ellos, aunque intentara ignorarlos no había caso. Cuando terminó la peli se encontraron todos en la salida, a Star, Robin y Cyborg les sorprendió ver a Chico Bestia acercarse con una bonita y desconocida rubia. Se voltearon los tres a la vez a mirar a Raven, quien emanaba un aura oscura impresionante y parecía que su mirada podría dejar helado a cualquiera.
- Hola chicos, ella es Terra - la presentó el peliverde - Terra ellos son mis amigos: Robin, Cyborg, Starfire... Y Raven.
Todos la saludaron amablemente, excepto por la hechicera.
- Vamos por unas pizzas? - propuso Chico Bestia.
- Excelente idea bestita! - aprobó el mitad robot.
- Creo que yo ya me iré entonces - le dijo Terra a Chico Bestia.
- Que dices, tu vienes con nosotros - dijo él dedicándole una gran sonrisa provocando que ella se sonrojara un poco.
- De acuerdo - la rubia le sonrió y se dirigieron al auto.
Raven no aguantaba más esa situación, la desesperaba ver al verdecito con "esa chica". Cuando los demás entraban al auto ella dio media vuelta decidida a irse por su cuenta, pero Starfire la vio.
- Amiga adónde vas? Ven a comer unas deliciosas pizzas con nosotros! - dijo la tamaraneana.
- Voy a casa, vayan ustedes - respondió la pelivioleta.
- Porque? Te sientes mal porque Chico Bestia está con esa chica verdad? Que pasó, por qué él está con ella y no contigo?
- No me interesa con quien se junte ese tonto - respondió la hechicera - adiós.
- Pero Raven... - la pelirroja quiso detenerla pero la ojivioleta se fue volando sin dejarla terminar de hablar.
Star entró tristemente al auto junto a Robin.
- Donde está Raven? - preguntó algo preocupado el del antifaz.
- Ella no quiso venir... Solo espero que esté bien - respondió la tamaraneana.
Fueron a la pizzería, Terra les terminó cayendo muy bien a todos, era simpática y graciosa. Cuando terminaron de comer Chico Bestia la invitó a conocer la torre T, una vez allí el peliverde le hizo un recorrido completo por cada habitación, por último salieron, se sentaron sobre las rocas y se quedaron mirando las olas que chocaban contra ellas. No notaron a Raven que estaba allí hacía rato meditando, ella al verlos acercarse se escondió tras una roca grande que estaba a su lado. No quería cruzarse con ellos por nada del mundo.
- Me encanta este lugar! - exclamaba Terra emocionada - ojala pudiese vivir en un lugar como este.
- Me alegra que te guste! - dijo Chico Bestia - y dime Terra dónde vives?
- Bueno... no vivo en un lugar fijo, viajo por todos lados, ahora estoy viviendo en un hotel que queda cerca del cine al que fuimos.
- No tienes un hogar? - preguntó sorprendido el ojiverde.
- No, me llevaba muy mal con mis padres así que me fui de casa, de todos modos a ellos yo no les importo... - su mirada se tornó triste - hace una semana encontré un trabajo a medio tiempo como repartidora en un restaurante, con lo que gano lo suficiente para mantenerme.
- Oye tengo una idea, ya que estás sin lugar fijo donde vivir, no quieres quedarte aquí un tiempo? - ofreció animado Chico Bestia.
- No podría, tus amigos no se molestarían? - preguntó ella indecisa.
- Para nada, eres totalmente bienvenida el tiempo que quieras.
- Ok, entonces acepto, suena divertido - le sonrió ella.
- Genial! Ya verás con nosotros la pasaras tan bien que jamás querrás irte - él le devolvió la sonrisa. La tomó de la muñeca y la llevó adentro.
- Ven te mostraré tu habitación! - dijo.
Raven los observaba mientras se marchaban, veía la gran sonrisa que le dedicaba a Terra, como ella se reía de sus chistes tontos. Entró silenciosamente a la torre y se dirigió a su habitación, no podía creerlo… Quién se creía esa Terra para quedarse allí apenas conociéndolos, estando tan juntos con Chico Bestia… No pudo evitar derramar una lágrima al pensar en lo que seguramente él sentía por la rubia.
«No puedo creerlo… Efectivamente Starfire tenía razón, me enamoré de Chico Bestia…»
Espero que les haya gustado! Cualquier comentario, crítica constructiva, o lo que quieran decirme mandenme sus reviews :) Supongo que la semana que viene estaré subiendo el capítulo siguiente ^^
Saludos!
Nanami
