Hola! Primero que nada, perdón que pasó tanto tiempo desde que subí el cap anterior, estuve bastante ocupada y no tuve mucho tiempo para escribir, de ahora en más voy a tratar de subir un capítulo por semana :)
Espero que les guste, y muuuchas gracias por sus reviews! Me hace muy feliz saber que les gusta! :)
Capítulo 3
Raven se quedó dormida pensando en el peliverde y la mañana siguiente, ella que era siempre la primera en despertar, se levantó última. Fue a la cocina a comer algo, allí estaban Cyborg, Chico Bestia y Terra jugando videojuegos. Al ver a la rubia sentada demasiado pegada al verdecito, se le revolvió el estomago y perdió el apetito. Se dirigió nuevamente a su habitación, pero Starfire que iba camino a la sala la vio y la detuvo.
- Raven como estás? Anoche me preocupe mucho cuando te fuiste - dijo.
- No tengo ganas de hablar ahora, voy a mi cuarto - respondió la hechicera con voz cansada.
- Otra vez a tu cuarto? Pero amiga recién te has levantado, vayamos a pasear o hacer algo, solo nosotras dos - propuso la tamaraneana sonriente. Raven iba a rechazar la propuesta pero Star ya la había agarrado de la mano y la llevó volando afuera de la torre T. La pelivioleta trató de zafarse, pero fue inútil porque la pelirroja la tenía fuertemente agarrada, de modo que se resignó a dejarse llevar por su amiga.
- Ya llegamos! - dijo Starfire al aterrizar frente a la puerta de una librería - como se que te gusta leer se me ocurrió que éste sería un buen sitio al cual venir.
- De acuerdo, entremos - dijo la ojivioleta aliviada, había pensado que la llevaría a algún lugar que no le gustara, como ir de compras, a una manicura o algo por el estilo.
Recorrieron todo el lugar, a cada rato Starfire se aparecía al lado de la hechicera con libros que le habían llamado la atención para recomendárselos, pero eran todos libros infantiles que a ella no le interesaban en lo más mínimo.
- Pero mira Raven está lleno de animalitos super tiernos y simpáticos! - decía la tamaraneana muy sonriente.
La pelivioleta la ignoró y siguió buscando algo que le interesara, pero fue en vano, no lograba concentrarse porque solo podía pensar en Chico Bestia.
- Ya vámonos Starfire quiero ir a casa a meditar un rato - dijo la ojivioleta.
- Espera amiga dime, que fue lo que pasó con Chico Bestia? - preguntó la pelirroja con curiosidad.
- No pasó nada - respondió la hechicera y se dirigió a la salida.
- Si tu no quieres que Terra se quede con nosotros les diré a Robin y Cyborg, así les diremos todos juntos a Chico Bestia que ella debe irse, es nuestro amigo seguro comprenderá - ofreció Starfire.
- No es necesario que ustedes hagan eso, lo que me parece inapropiado es que la haya invitado antes de consultarlo con nosotros, además acaba de conocerla, ella podría ser un villano disfrazado, y el va y le muestra toda la torre... Tonto Chico Bestia - dijo molesta Raven.
- Dudo mucho que sea un villano, además de serlo creo que ya habría atacado - dijo Star.
- Vámonos – sin contestarle, la pelivioleta salió de la biblioteca y Starfire la siguió.
- No quieres que vayamos de compras? - pregunto la pelirroja.
Raven la miró y levantó una ceja como diciendo: "En serio me estás preguntando eso?" y la tamaraneana se resignó decepcionada. Al llegar a la torre se encontraron con Robin y Cyborg, que estaban en medio de una pelea de entrenamiento, pero al peliverde y su nueva amiga no se los veía por ningún lado.
- En donde estaban? Se les olvidó que hoy debíamos entrenar? - las reprochó Robin.
- Lo sentimos amorcito lo había olvidado - se disculpó Starfire - fuimos con Raven a una librería, fue muy divertido! Tienen miles de libros por todos lados!
- Y sí Starfire, por eso se llama "librería" - dijo sarcástica la hechicera. Luego miró al líder titán y agregó - siento haber olvidado el entrenamiento Robin, no volverá a ocurrir.
- No te preocupes tanto Raven, al menos ustedes llegaron, bestita dijo que no entrenaría hoy porque iba a buscar a Terra al trabajo e irían a pasear - dijo el mitad robot.
- Oigan amigos, ustedes que opinan de que… - la pelirroja iba a preguntarles si estaban de acuerdo con que la rubia se quedase con ellos, pero la ojivioleta la frenó.
- Vamos a entrenar - dijo Raven.
La hechicera se lució ese día, hicieron una pelea de todos contra todos y ella venció a sus compañeros titanes de una manera increíble. Con la fuerza y el poder que demostró, dejó a los demás sorprendidos.
- Excelente Raven - la felicitó el del antifaz.
- Increíble, de donde sacaste todo ese poder? - dijo Cyborg aún sorprendido.
- Muy bien hecho amiga - le sonrió Starfire - voy a preparar una comida especial tamaraneana para festejar tu victoria.
A todos se les revolvió el estómago al pensar en las comidas "especiales" que la pelirroja solía preparar.
- Y qué tal si pedimos una pizza? - propuso Robin.
- Una pizza especial vegetariana para mí por favooor - pidió Chico Bestia que recién llegaba y la hechicera se puso nerviosa tan solo al verlo.
Mientras el líder lo reprendía de lo lindo por faltar al entrenamiento, ella aprovechó para dirigirse silenciosamente a su habitación.
«Es imposible, como puede gustarme ese idiota?» - pensó entre molesta y deprimida.
Se sentía mal por el hecho de que aún estaban peleados, así que decidió hablar con él y arreglar las cosas. - «Voy a aprovechar ahora, que está sin Terra»
En la sala estaban Chico Bestia y Cyborg mirando la televisión, Star y Robin salieron a buscar las pizzas porque la moto del delivery se había estropeado. El mitad robot vio acercarse a la hechicera y decidió darles a ella y al verdecito un poco de privacidad.
- Oye bestita voy a ir a alquilar una película, en un rato vuelvo - dijo, luego miró a Raven y le guiñó un ojo. Al comprender lo que planeaba Cyborg, ella miró al peliverde y se sonrojó levemente.
- Hola... - saludó la hechicera a Chico Bestia algo incómoda, sentándose en el sofá.
- Ah, hola Raven no me había dado cuenta de que estabas aquí - respondió él. La ojivioleta notó que ya no parecía estar molesto con ella y se relajó un poco.
- Donde está Terra? - le preguntó al verdecito.
- Tenía ganas de estar sola, no tengo idea de adonde habrá ido - dijo él - me dijo que después viene.
Se hizo un silencio incómodo durante unos segundos, hasta que la hechicera se armó de valor y habló.
- Chico Bestia... Sobre lo que pasó el otro día... - empezó a decir, pero en ese momento llegaron Robin y Starfire con las pizzas. Las pusieron en la mesa frente a la televisión y esperaron a que Cyborg regresara con la película, la cual resultó ser una de ciencia ficción. Cuando la peli iba por la mitad, llegó Terra y se sentó cómodamente entre Raven y el peliverde, sin darse cuenta de la expresión aterradora que había aparecido en la cara de la hechicera. La rubia comenzó a charlar en voz baja con el verdecito, la ojivioleta no pudo soportar más ver como él le sonreía, de modo que se levantó y se dirigió a su habitación. Los siguientes dos días Terra se la pasó en la torre T pegada a Chico Bestia cada minuto libre que tenía, incluso iba a entrenar con ellos ya que resultó que era muy hábil para el combate, era excelente en las artes marciales. Se ganó la confianza de todos, excepto la de Raven, que no podía evitar sentir que la rubia ocultaba algo raro, además, y muy a pesar de ella… no aguantaba verla tan cerca del verdecito. Cada vez que los veía juntos, se le revolvía el estómago y se retiraba a su cuarto. Al tercer día de su estadía con los titanes, Terra volvió del trabajo con una noticia.
- Hola chicos, me alegro que estén todos aquí, quiero avisarles que me iré por unos días… Mi padre me llamó, quiere que hablemos y arreglemos las cosas, lo pensé bastante y decidí que lo mejor será ir. Agradezco su hospitalidad, en especial a ti Chico Bestia, prometo volver pronto si no les molesta.
- En serio? Qué mal tenía tantas cosas planeadas para hacer contigo… - se lamentó el peliverde - pero me alegra saber que las cosas con tu padre van a mejorar.
- Y recuerda que eres bienvenida aquí cuando quieras - agregó el líder.
- Muchas gracias, que bueno es encontrar amigos como ustedes – la rubia sonrió y fue a buscar sus cosas, luego se despidió por última vez prometiendo volver en un par de días.
- Que pena, había planeado tantas cosas para hacer con ella - se lamentó el verdecito.
- No te preocupes amigo mío ella se fue por una buena razón, y esas cosas divertidas que planeaste puedes hacerlas con nosotros - lo animó Starfire.
- Ahora vayamos a que te de una paliza jugando videojuegos! - dijo Cyborg y Chico Bestia lo siguió bastante más animado, la tamaraneana y Robin decidieron salir en una cita y Raven se quedó en la sala leyendo un libro, sentada a unos metros del cambiaformas y el mitad robot. No podía evitar sentir cierta felicidad al ver que Terra ya no estaba ni estaría más todo el día pegada al verdecito, pero aún así ella pensaba que sus sentimientos por Chico Bestia eran algo incorrecto, algo que jamás debería haberle pasado. Pasadas un par de horas, los llamó Robin para avisarles que él y Starfire llegarían tarde, de modo que los otros tres decidieron salir a comer, se subieron al auto T y se dirigieron al centro de la ciudad. Al llegar, se encontraron con un gran festival que se celebraba por el comienzo del verano, centenares de personas transitaban por allí, algunas chicas incluso llevaban yukatas, y por toda la calle había montones de puestos de comida, más algunos otros de artesanías, ropa, libros, etc.
- Woow viejo esto es increíble! - exclamó Chico Bestia emocionado.
- Sii, miren cuantos puestos de comida! - al hombre de metal se le caía la baba al ver y oler un puesto de hamburguesas que se hallaba junto a ellos - antes que nada vayamos a comer algo, muero de hambre.
Se pasearon un rato entre los puestos de comida y cada uno compró lo que más le gustó, luego Raven se fue por su lado a ver unos libros que habían llamado su atención dejando solos a los otros dos.
- Oye bestita cuando piensas invitarla a salir? - preguntó repentinamente Cyborg tomando por sorpresa a Chico Bestia.
- Eh? A quién, a Terra? Pero si se acaba de ir, y vete a saber tu cuando regresa - contestó el verdecito - además, yo no la veo de esa manera... al principio creí que sí, pero al final me di cuenta de que solo quiero ser su amigo.
- No tonto, yo me refiero a Raven - dijo el mitad robot señalándola - se nota a lo lejos que está enamorada de ti.
Al oír eso el ojiverde estalló en carcajadas.
- Enamorada de mi? jajajaja - no podía parar de reír - buen chiste Cyborg!
- Te estoy hablando en serio, acaso no notabas lo furiosa que se ponía cada vez que Terra se acercaba a ti? Le salía un aura tan demoníaca que parecía que iba a matarla allí mismo - dijo Cyborg.
- Eso no era por mi, es porque Terra no le agrada - respondió Chico Bestia - ahora reconozco que quizás estuve un poquiiito mal en invitarla antes de consultarlo con ustedes.
- Por que no vas mejor a disculparte con ella? Yo iré... Por allá - dijo el hombre de metal con expresión picarona, y antes de que el verdecito pudiera decir nada más se fue por el lado contrario a donde estaba la pelivioleta. Chico Bestia se puso detrás de ella y asomó su cabeza por encima de su hombro, quedando con su mejilla prácticamente pegada a la de la hechicera.
- Algo interesante? - le preguntó el ojiverde a Raven, sobresaltándola.
- Sí… - fue lo único que atinó a responderle ella con los nervios de sentirlo tan cerca, y se alejó un poco.
- Quieres venir conmigo a ver que más venden por aquí? Cyborg se fue de repente dejándome solito - Chico Bestia la miró haciendo pucheros para convencerla.
«Vamos Raven ésta es tu oportunidad!» - pensó la ojivioleta - «Espera... oportunidad para que? Aquí no pasa nada, nunca pasara nada, Chico Bestia es solo mi amigo, y ni siquiera nos llevamos tan bien... Además... él jamás se interesaría por mi de ese modo...»
- Vaaamos Rae, que pasear solo no es tan divertido como cuando estoy con alguien más - insistió él.
- De acuerdo… - aceptó ella.
La hechicera siguió al emocionado cambiaformas que se dirigía a un puesto donde vendían yukatas y kimonos.
Chico Bestia buscó entre la ropa y tomó una yukata color violeta, con diseños de flores negras y grises.
- Raven esto te quedaría excelente! - dijo y se lo tendió a la pelivioleta para que se lo pruebe.
- No voy a probarme eso - dijo ella, pero él insistió.
- Vamos Rae, te quedaría muy bien! Solo pruébatelo – la linda sonrisa que le dedicó el verdecito terminó por convencerla.
- Ok... pero luego me dejas tranquila, y ni se te ocurra pedirme que me pruebe nada más - dijo ella.
Entró al probador y se puso la yukata.
«Chico Bestia tenía razón, esto es bastante lindo, y más cómodo de lo que aparenta» - pensó la hechicera, aunque aún no muy convencida de que esa ropa le quedara bien.
Salió del probador, el verdecito la miró y se quedó boquiabierto.
- Wooow Raven estás hermosa! - exclamó él, y ella se puso completamente colorada.
- Gra-gracias - dijo nerviosa, con el corazón latiéndole a más no poder.
- Deberías comprarlo, incluso está en oferta, en serio te queda muy bien - insistió el verdecito, la hechicera al ver la expresión con que él la miraba se convenció y decidió llevarlo.
- Vas a llevártelo puesto? - preguntó amablemente la vendedora, la pelivioleta asintió, pagó y continuaron su paseo.
Por la calle, varios chicos se daban vuelta para mirar a Raven cuando ella y Chico Bestia pasaban a su lado.
«Raven está muy linda, pero aún así por qué tienen que andar mirándola tanto?» - pensó el peliverde algo molesto con los chicos que la miraban con la baba prácticamente cayendo de su boca.
Se acercó un poco más a la hechicera con la intención de que dejen de mirarla un poco al ver que estaba con alguien más, al hacerlo sus manos se rozaron levemente y él automáticamente, sin pensarlo la tomó de la mano, ella se sobresaltó al sentir la mano del cambiaformas y sin querer sus poderes hicieron que en un puesto de comidas que estaba a su lado explotaran un par de contenedores plásticos de jugos. Las personas que pasaban por allí salieron corriendo mientras que los empleados corrían como locos tratando de limpiar el desastre. Chico Bestia miró a Raven sorprendido al darse cuenta de que ella era la causante de todo ese lío. Luego miró sus manos y comprendió lo que había sucedido.
- Lo siento Rae, no quise... Fue sin querer, no me di cuenta! - se disculpó muy nervioso.
«Aunque me parece que exageró un poco, después de todo solo la tomé de la mano, me pregunto que le estará pasando que está tan sensible? Ella no es así...» - pensó el verdecito.
Ella se había quedado helada, eso había sido peligroso, podría haber sido peor, la gente podría haber salido lastimada…
- Raven estás bien? - preguntó preocupado Chico Bestia al ver que ella no reaccionaba.
- Sí... - respondió la ojivioleta finalmente - lo siento... No se que me pasó, creo que debería ayudarlos.
- No te preocupes, ya casi terminaron de limpiar… Lo siento yo se que no te gusta que te tome de la mano, es mi culpa... - dijo él.
- Mejor voy a casa antes de que cause más problemas - dijo Raven, pero Chico Bestia no se lo permitió.
- No pasó nada malo, solo se ensució un poco no hay necesidad de que te angusties, quédate, prometo no volver a molestarte - prometió él - vamos para allá - agregó señalando un gran parque que se encontraba unos metros más adelante - vi un cartel que dice que habrá un gran espectáculo de fuegos artificiales!
Ambos comenzaron a caminar lentamente, sin decir una palabra. El parque también se hallaba lleno de gente que charlaba animadamente, en su mayoría parejas que se abrazaban o besaban románticamente. La hechicera y el cambiaformas se dieron cuenta de que estaban parados justo en medio de un par de parejitas especialmente cariñosas, lo cual los puso algo nerviosos a ambos.
- Te das cuenta de siempre que salimos nos terminamos quedando solos nosotros dos? - dijo él.
- Parece que les gusta torturarme - respondió ella, aunque sabía la verdadera razón por la cual lo hacían.
Se quedaron nuevamente callados, hasta que Chico Bestia decidió hacer la pregunta que rondaba en su cabeza desde hacía un tiempo.
- Raven... tanto te molesta estar conmigo? Yo no te agrado, verdad? - le preguntó tristemente, sin mirarla.
La hechicera lo miró, sorprendida por la tristeza en los ojos del peliverde.
«Y si le digo lo que realmente siento? No quiero que piense que no me agrada... cuando lo que realmente siento es todo lo contrario... Además es mi amigo, no creo que se lo tome mal, ni que se enoje conmigo... Quizás todo mejore una vez que lo diga...» - pensó Raven.
- Chico Bestia... hay algo que tengo que decirte...
Por si alguien no sabe:
El yukata (浴衣?) es una vestimenta típica japonesa hecha de algodón. Se usa principalmente para el verano o estaciones cálidas. Es mucho más ligero que el kimono porque no tiene la capa que cubre normalmente a este y porque no es de seda.
Existen dos tipos de yukata:
El primero es de un estilo simple y se usa comúnmente para dormir o para los baños termales.
El segundo es un yukata más elaborado y sirve de vestimenta para las fiestas del verano.
Bueno, espero sus reviews, si les gustó, o algo que vean que debo corregir, diganme :)
Saludos!
Nanami
