Hola! Mil disculpas por tardar tanto en subir este capítulo, casi no tuve tiempo de escribir u.u
Les agradezco a los que me mandaron sus reviews, me pone muy contenta que lean mi historia y más aún que les guste :D :D
Bueno, sin más que decir, aquí les dejo el capítulo 4, espero que les guste! :)
Capítulo 4
- Chico Bestia... Hay algo que tengo que decirte...
- Sí, dime - dijo el cambiaformas y la miró a los ojos - qué pasa Rae, es algo malo? Estás muy seria.
- No, mejor dicho, no lo sé - la pelivioleta desvió la mirada, ya no cabía en sí misma de los nervios y sentía que iba a explotarle el pecho por los latidos desenfrenados de su corazón.
- Es difícil de explicar... - lo miró a los ojos y se quedó helada sin poder pronunciar palabra.
- Qué? Me está matando la intriga dime! - insistió Chico Bestia.
Comenzó el espectáculo de fuegos artificiales y ambos se quedaron en silencio un minuto observándolos.
- No es nada, olvídalo - dijo finalmente ella.
«Me pregunto qué es lo que iba a decirme... Debe ser algo importante porque parece a punto de desmayarse, mejor por ahora no le insisto más por las dudas ocurra algo como lo de hace un rato...» - pensó el peliverde.
- ... De acuerdo, pero sabes que puedes contar conmigo si quieres decírmelo - dijo él - mira, allí está Cyborg.
Se dirigieron hacía el hombre-robot y se sorprendieron al ver que estaba con una chica, que era nada más y nada menos que Bee, de los Titanes Este.
- Hola Raven, Chico Bestia, cómo están? - saludó ella.
- Hola - respondieron ellos.
- Así que por eso te fuiste corriendo Cyborg, tenías una cita! - exclamó el cambiaformas y agregó en voz baja mientras las chicas charlaban - ahora entiendo porque inventaste todo eso de que le gusto a Raven, para dejarnos solos y escabullirte para ir con tu amor secreto!
- Lo que te dije de Raven es verdad, me fui para darles privacidad y me encontré de casualidad con Bee, de hecho ahora sí estábamos planeando ir en una cita al cine o a comer algo - dijo el mitad robot algo ruborizado mirando a Bee.
- Yo creo que Rae ya quiere volver, mejor la acompaño, no quiero que nadie la moleste - dijo mirando molesto a un par de chicos que pasaron junto a la hechicera y decían "Mira, que linda!".
- Aaaww que tierno, bestita está celoso! - se burló Cyborg.
- Qué? No es eso, solamente no quiero que le pase nada - dijo el peliverde sonrojándose.
- Sí como no, es una superheroina yo creo que no necesita ayuda para defenderse - le contestó el hombre-robot burlón y se acercó a las chicas - bueno nosotros nos vamos yendo, disfruten el resto de su cita!
- Esto no es una cita! - exclamaron Raven y Chico Bestia a la vez.
- Ya, deja de molestarlos Cy, así solo los pondrás más incómodos - dijo Bee, sin evitar reír un poco.
El mitad robot y la morena se fueron charlando y riendo.
«Me pregunto cómo será tener una cita así...» - pensó la ojivioleta mirándolos.
- Estoy algo cansada, ya me voy a la torre - dijo ella.
- Te acompaño - el cambiaformas empezó a caminar a su lado. A unas cuadras, ya lejos de la gente y del festival, aparecieron dos chicos, de aproximadamente 16 años, que se acercaron a la pelivioleta rápidamente.
- Hola hermosa, no quieres venir con nosotros a tomar algo? - le preguntó uno de ellos, era rubio de pelo largo, alto y tenía una mirada maliciosa.
- Déjenme en paz - contestó ella, se dispuso a continuar su camino pero el rubio la detuvo tomándola con fuerza de la muñeca.
- Hey, no me ignores! Ven con nosotros, verás que vas a pasarlo muy bien... - dijo, pero se vio interrumpido por una patada de Chico Bestia que lo hizo volar y lo dejó estampado contra una pared.
- ALEJENSE DE ELLA IDIOTAS! - rugió el cambiaformas lleno de ira y se transformó en un león gigante.
El rubio quedó tendido en el suelo incapaz de moverse por el dolor, y el otro huyó totalmente aterrado. Raven se había quedado boquiabierta al ver la reacción del peliverde, no podía creer como la había defendido.
- Estás bien? - preguntó él, ya más calmado.
- Sí... Gracias... Aunque yo podría haberme desecho de ellos en un segundo, no hacía falta que lo hicieras - dijo ella.
- Lo sé, es que cuando vi que ese tipo te agarró y la forma en que te miraba, no pude evitarlo - dijo él, y su mirada se volvió sombría al mirar al tipo que seguía tirado en el suelo, medio inconsciente.
Antes de darse cuenta de lo que hacía, la hechicera abrazó a Chico Bestia, y él le devolvió el abrazo, algo sorprendido y ruborizado. Ella al darse cuenta de lo que hacía, se separó torpemente de él y salió volando a la torre T sin decir palabra, el verdecito se convirtió en pájaro y la siguió. Una vez en la torre ella fue directo a su habitación, no podía ni mirarlo ni decir nada, estaba completamente avergonzada.
«Como pude hacer algo así?! Que habrá pensado Chico Bestia?! Que me está pasando? Ahora no puedo controlar ni mi propio cuerpo? Lo mejor sería alejarme de él, pero... No puedo, o mejor dicho... No quiero...» - pensó la ojivioleta, no sabía qué hacer, se sentía tan confundida que sentía que iba a explotar. Esa noche tardó mucho tiempo en conciliar el sueño, y cuando al fin lo logró, solo soñaba con el verdecito. A la mañana se despertó por Starfire, que comenzó a golpear su puerta gritando que tenía que contarle sobre una gran idea que se le había ocurrido. La hechicera se levantó de mala gana y le abrió la puerta.
- Buenos días amiga mía! - la saludó la pelirroja con alegría, como era habitual en ella.
- Buenos días... Ya dime, por qué me despertaste de esa manera tan escandalosa? - le preguntó la pelivioleta con voz cansada.
- Hagamos un baile! - exclamó Star emocionada - aquí en la torre, invitaríamos a todos nuestros amigos y conocidos!
- ... Por eso tanto escándalo? - dijo Raven algo malhumorada.
- Sí, se me ocurrió ayer, fuimos con Robin a un restaurante en el que al terminar de cenar, sacaron todas las mesas, pusieron música y comenzó un baile! - le contó la tamaraneana.
- Si quieres y los demás también, háganlo, pero yo no voy a participar en nada de eso - dijo la hechicera - no me gustan ese tipo de cosas.
- Pero ven, será divertido! Además, Chico Bestia participará, seguro se pondrá muy contento si vienes - dijo la pelirroja guiñándole un ojo.
- No me interesa, no iré - contestó la pelivioleta ruborizándose al pensar en el peliverde.
- Es este sábado, de modo que tenemos tres días para preparar todo, que te parece ir de compras hoy a la tarde? Así nos compraremos unos hermosos vestidos! Vas a deslumbrar a nuestro querido Chico Bestia - continuó Starfire ignorando lo que Raven le había dicho.
Fueron hacia la cocina, la hechicera iba escuchando resignada todo lo que su amiga decía, la ropa que quería comprarse, las decoraciones para la sala, la comida, etc. En la cocina ya estaban los chicos, Cyborg preparaba el desayuno y los otros dos ordenaban la sala, o más bien Robin ordenaba mientras Chico Bestia miraba la televisión, hasta que el del antifaz se dio cuenta y lo obligó a ayudar. Cuando el peliverde notó que habían llegado las chicas, dejó los papeles que estaba levantando del suelo y fue hacía ellas.
- Buenos días Rae, te preparé el desayuno - dijo sonriente el verdecito, agarró el plato que Cyborg había dejado sobre la mesa hacía un segundo y se lo ofreció.
- Acabo de ver que Cyborg servía ese plato Chico Bestia, además tu eres demasiado vago para cocinar - dijo Raven, luego miró hacia donde el líder titán había quedado ordenando el solo - mejor dicho, muy vago para hacer cualquier tarea del hogar.
- Muy vago? - dijo el cambiaformas ofendido - ya vas a ver, te prepararé el mejor desayuno de tu vida!
Sacó de un empujón al mitad robot, y se dispuso a cocinar él.
- Taráaan! - dijo triunfante luego de un rato, sirviéndoles a todos un desayuno que consistía en huevos quemados y deshechos, con tocino también quemado. Él mismo se sirvió huevos con tofu. Los demás se sentaron a la mesa y probaron un poco, pero era imposible comer eso.
- Díganme, que les parece? - les preguntó, sintiéndose orgulloso y seguro de sí mismo.
- El jugo sabe bien... - dijo el líder, tratando de ser amable.
- Pero el jugo lo preparó Star, díganme que opinan de mi comida? - volvió a preguntar, pero con solo ver la cara de sus amigos obtuvo la respuesta - supongo que Rae tiene algo de razón... Pero no me voy a rendir, voy a preparar todos los días el desayuno hasta que me salga bien!
Al escuchar eso, los otros desesperados comenzaron a decir que no era necesario, que su comida sabía bien, e incluso intentaron comer, poniendo contento al ingenuo verdecito.
- Amigos, ésta tarde iremos con Raven a comprar ropa para el baile, quieren venir? - preguntó la pelirroja, y los tres chicos aceptaron, pero la pelivioleta volvió a negarse.
- Vamos Rae, yo te ayudaré a elegir la ropa, al igual que ayer, ya ves que tengo un excelente gusto - dijo el verdecito, y los otros tres los miraron extrañados.
- Es cierto! Anoche en la feria Rae estaba usando una yukata, le quedaba muy bien! - recordó el mitad robot - deberías usarlo también en el baile.
- Póntelo amiga, quiero ver cómo te queda! - exclamó la tamaraneana.
- Ahora no Star, y no insistas con lo de ir de compras porque sabes que no me gusta - respondió la hechicera.
- Pero... Si tu no vas no será divertido... - dijo Starfire haciendo pucheros - por favooor ven!
«Mejor voy a mi cuarto, cada vez que Star empieza a hacer pucheros me termina convenciendo, ésta vez no pienso permitirlo» - pensó la pelivioleta dirigiéndose a su habitación, pero la tamaraneana la alcanzó y se la pasó una hora insistiéndole que los acompañe, hasta que Raven cansada se resignó y aceptó ir. Todos menos Cyborg, quien tenía otra cita con Bee, se subieron al auto T y se dirigieron al centro comercial.
- Nosotros iremos a la sección de hombres mientras ustedes compran sus cosas, así haremos todo más rápido - dijo el líder.
- Eh? Pero yo quería ir con las chicas y verlas probarse... Digo, ayudarlas a elegir la ropa - se quejó Chico Bestia.
- Siii amorcito, yo quiero tu opinión para saber que me queda mejor - dijo Starfire sonriente.
«Por favor, NO vengan...» - rogó mentalmente la hechicera, mirando al cambiaformas muy nerviosa.
- No, lo siento Star pero tenemos que entrenar más tarde, haremos más rápido si vamos nosotros dos por nuestro lado - dijo Robin, ignorando los pucheros del verdecito, y quedaron en verse en dos horas en la entrada. Starfire y Raven recorrieron varios negocios hasta encontrar uno que a la tamaraneana le encantó, y estuvieron todo el tiempo restante allí mientras ella se probaba un vestido tras otro, y la pelivioleta se negaba a ponerse lo que la vendedora y Star le aconsejaban.
- Pero amiga aún no te has probado nada! - dijo la pelirroja.
- Ya te lo dije Starfire, yo no uso vestidos - respondió cansadamente Raven - si es que voy a la fiesta, iré vestida normalmente, ni sueñes que me pondré algo así - agregó, señalando el vestido rosa lleno de flores y volados que la tamaraneana se estaba probando.
- Y que tal este? - dijo Starfire luego de revolver entre una pila de ropa estilo gótico que se encontraba a unos metros, agarrar un vestido y tendérselo a la hechicera. Era un vestido negro largo hasta las rodillas, con encaje en el ruedo y también con mangas de encaje color negro. Raven se quedó mirándolo, le parecía lindo pero aún así se resistía a la idea de usarlo. Finalmente, luego de los interminables ruegos de la pelirroja, la ojivioleta aceptó probárselo.
- Te queda hermoso amiga mía! - exclamó Starfire encantada cuando la hechicera salió del probador - solo espera a que Chico Bestia te vea usándolo!
- De ningún modo, me lo probé como me pediste, pero no voy a comprarlo ni usarlo - dijo Raven, aunque dudando un poco, el vestido era bonito, pero le causaba rechazo la idea de usarlo, más aún en público.
- Lo llevamos! - le dijo la tamaraneana a la vendedora ignorando por completo lo que le decía Raven.
Pagó los vestidos y fueron a donde ya las esperaban los chicos.
- No tenías que hacer eso... - dijo la pelivioleta - de todos modos luego te lo pago, no es justo que lo hayas pagado tu.
- Es un regalo, te quedaba muy bonito como para no comprarlo - le respondió Starfire contenta.
- Llegan tarde - las regañó Robin cuando se encontraron.
- Lo siento amorcito, pero créeme, valió la pena, tienen que ver el vestido de Raven, es precioso! - dijo la tamaraneana.
- Yo quiero verlo! - dijo Chico Bestia mirando a la hechicera emocionado, haciéndola ruborizar.
- Tendrás que esperar al baile, será una sorpresa - dijo la pelirroja y le guiñó un ojo.
- Ya es tarde, vamos a la torre a entrenar - ordenó el líder.
Con el verdecito quejándose y diciendo que estaba muy cansado, volvieron a la torre T. Los siguientes días pasaron volando, todos (excepto Raven) se la pasaron haciendo los preparativos para el baile, comprando la comida y bebida, decorando toda la sala, la tamaraneana no cabía en sí misma de la emoción. Y así llegó el sábado. A eso de las siete de la tarde, Starfire tocó la puerta de la hechicera.
- Que quieres Starfire? - preguntó, imaginándose ya la respuesta.
- Te traigo tu vestido, los invitados comenzarán a llegar en una hora - respondió la tamaraneana y se lo entregó.
- Pero... - comenzó a protestar la pelivioleta, pero la pelirroja la interrumpió.
- Te lo dejaré sobre tu cama, por favor póntelo, te queda muy bonito amiga - dijo Star, poniendo ojos de cachorrito para convencerla.
- Ok... Pero solo iré un rato, y no creo que vaya a ponerme el vestido... - dijo Raven.
- Siii! - festejó contenta la tamaraneana - y póntelo, piensa que fue un regalo, si no me pondré muy triste - añadió y se fue a su propio cuarto a prepararse.
- Que pesada... - murmuró Raven para si misma una vez que su amiga se hubo marchado.
Se quedó observando el vestido un par de minutos, y decidió que se lo pondría solo un rato para que Star la dejara en paz. Buscó en su armario y se puso unas botas negras que allí tenía.
A la media hora, la pelirroja volvió y esta vez la arrastró a su cuarto para maquillarla, y luego de varias protestas por parte de la hechicera, la convenció.
- Estás preciosa! Espera a que Chico Bestia te vea! - dijo admirándola cuando hubo terminado. Le maquilló los ojos con sombra y delineador negro, y le pintó los labios de color rojo oscuro, en el cabello le puso extensiones que le llegaban hasta la cintura. Raven se miro al espejo y tuvo que admitir que se veía bien, aunque se sentía extraña, diferente.
Starfire se puso su vestido, rosa sin mangas, con diseños de flores blancas, que le llegaba hasta arriba de las rodillas, y unos zapatos rosados. También llevaba varias pulseras y un collar con un corazón, regalo de Robin. De pronto sonó el timbre.
- Ya llegan los invitados! - exclamó la pelirroja.
- Ve tú, yo iré más tarde - dijo Raven y se tiró sobre la cama de su amiga, cansada al imaginarse el lío que formaría luego en la torre - voy a descansar un rato.
Star asintió y se dirigió a la puerta, Cyborg ya había recibido a los primeros invitados, que resultaron ser Bee, Aqualad, Speedy, Más y Menos. Starfire, Robin y Chico Bestia se acercaron a saludarlos, el líder se había puesto una camisa roja, unos jeans negros y unas zapatillas que combinaban ambos colores. El verdecito tenía una remera blanca manga corta con un estampado de un elefante, pantalones largos y anchos verde oscuro y zapatillas blancas.
- Donde está Rae? - le preguntó el peliverde a la tamaraneana.
- Está descansando un rato en mi habitación, más tarde viene - contestó ella, y el timbre volvió a sonar, esta vez eran Jinx y Kid Flash. Al cabo de una hora, la torre T estaba repleta de gente que bailaba, charlaba y se divertía, varias chicas perseguían a Robin, y otro grupo de chicos a Star, tratando sin éxito de que baile con ellos. La mayor parte de los invitados resultaron ser gente que la tamaraneana había invitado en la calle, diciendo que sería muy divertido y que todos eran bienvenidos, la noticia se había extendido y ahora la torre T estaba tan llena que parecía que iba a reventar.
Raven, quien se había quedado dormida sobre la cama de la tamaraneana, se despertó por el ruido de la risa de un par de invitados que pasaron riendo junto a la habitación. Miró el reloj, eran las nueve y media.
«Mejor voy antes de que venga Starfire a buscarme» - pensó, y se dirigió a la sala.
Estaba tan llena de personas que le costaba encontrar a sus amigos, y sintió alivio al ver a Cyborg, quien se hallaba bailando con Bee. Iba hacia ellos cuando alguien se interpuso en su camino. El corazón le empezó a latir a mil por hora al ver que era Chico Bestia, él la miró y se quedó boquiabierto.
- Raven? Wooow estás hermosa! - exclamó él – woooow!.
Se quedó mirándola sorprendido y se puso algo colorado.
- Gracias... - dijo ella con la cara completamente roja y añadió sin pensar - tú también te ves muy bien.
Pasó un segundo y se dio cuenta de lo que había dicho, quería salir corriendo pero se había quedado helada. El peliverde estaba sorprendido, era la primera vez que Raven le hacía un cumplido.
- Gracias! - dijo él - oye, quieres bailar?
- Yo no bailo... - respondió ella, dio media vuelta, se fue hacía una de las ventanas y la abrió para que entre algo de aire ya que sentía que se iba a desmayar o vomitar de los nervios. El verdecito se quedó mirándola, confundido por su extraño comportamiento, y admirando a la vez lo linda que se veía.
«Que bonita que está Raven… Aunque en realidad ella siempre se ve linda, pero hoy, wooow!» - pensó el cambiaformas.
De pronto sintió que alguien le tocaba el hombro, se dio vuelta y vio que era una chica, de pelo castaño y ojos verdes, que lo miraba sonriente.
- Hola, soy Luna, quisieras bailar conmigo? - preguntó tímidamente.
- Emm... Bueno - aceptó él algo distraído.
Raven se había sentado a unos metros del peliverde y tenía la cabeza gacha.
«Cómo le voy a decir eso? Que tonta soy, solo lograría arruinar más las cosas si él se da cuenta de lo que siento» - pensó tristemente la pelivioleta, levantó la mirada y vio a Chico Bestia bailando con la chica castaña. La hechicera sentía que la invadía un gran malestar, y antes de darse cuenta, sus poderes volvían a descontrolarse haciendo que una jarra llena de gaseosa, que se encontraba en una mesa cercana al verdecito, volara y se derramara justo encima de Luna. Ésta quedó completamente empapada, por suerte para ella Star la vio y la llevó a su habitación para prestarle ropa limpia. Chico Bestia, que ya se imaginaba quien tenía la culpa de ese lío, se dirigió hacía Raven.
- Qué fue eso? - le preguntó. Ésta vez no estaba enojado, como la vez del incidente del cine con Terra, solo intrigado.
- Lo siento... Yo no quería... No sé que me pasa - respondió ella nerviosa - no era mi intención hacer eso...
- Qué te pasa Rae? Últimamente estás actuando de manera extraña todo el tiempo, y ni hablar si es que yo estoy junto a otra chica, acaso tan mal te caigo que me quieres molestar haciéndole maldades a mis amigas? O es que simplemente te divierte verme enojado? O es algo más? A veces eres buena y pasamos un buen rato juntos, incluso el otro día me abrazaste luego de que espantara a esos tipos malos, pero luego o me ignoras o me tratas fríamente... Dime, que te está pasando? - dijo el peliverde.
Ambos se miraron a los ojos en silencio un par de segundos, Raven no podía parar de pensar en lo lindo que se veía Chico Bestia, en lo tiernos y bonitos que eran sus ojos... Lentamente se acercó al verdecito, quién se quedó helado al ver como su rostro y el de la pelivioleta cada vez estaban más cerca.
Y finalmente, lo besó.
Espero que les haya gustado :D Espero sus reviews!
Saludos!
Nanami
