Chapter 10. Fuera de control
Elle estaba furiosa. Furiosa y deprimida al mismo tiempo. Odiaba admitirlo, pero le quería! Se odiaba a si misma por estar así, por no ser capaz de superar unos estúpidos sentimientos. Pero el verdadero problema no estaba en sus sentimientos, sino en un peligroso cambio en su reiatsu. Ibiza lo había presentido y trataba de controlarlo como podía, pero aquella irregularidad en su energía espiritual aumentaba por momentos...
Chantarelle necesitaba controlar aquello cuanto antes, no solo por ella sino por la pobre Ibiza. Había escuchado de Toushiro una mención a la tienda Urahara, así que se decidió a ir a aquel lugar. Tardó en encontrarla y nada más llegar el alegre tendero la miró de arriba a abajo, percibiendo su problema.
- Buenos días, ¿ es usted el señor Urahara? - preguntó
- En persona, Urahara Kisuke a su servicio - dijo cordialmente
- No es este el tipo de tienda que me esperaba... ¿golosinas?
- A nadie le amarga un dulce ¿no?
- No, pero un dulce no va a solucionar mi problema... - dijo desanimada. - Hasta luego
Hitsugaya, que estaba allí en aquel momentó, salió al notar su voz... La llamó y ella se giró, sin poder evitar que su reiatsu se descontrolase y emitiese una rafaga de energía que tiró con todo al suelo. Urahara se quedó boquiabierto y enseguida la invitó a entrar.
- Lo siento... no era mi intención tirar con todo eso... - se disculpó
- Jovencita... ¿cual es tu nombre?
- Chantarelle - dijo simplemente
- Bien Chantarelle... creo que tienes un problema en tu reiatsu, no estaba seguro al principio pero al parecer es más grave de lo que parecía.
- Lo se... por eso he venido aquí...
- Bueno, vamos a arreglarlo ¿de acuerdo?
Urahara fue al almacén en busca de alguna clase de objeto, momento que Toushiro aprovechó para hablar con ella...
- Elle...
- Por favor, no te acerques... No quiero hacerte daño - alargó un poco la mano en señal de que parase
Él trató de acercarse y la energía de ella lo repelió, haciendo que se golpease fuertemente contra la pared... Urahara volvió con unas toallas y una caja de metal. Tras pedirle que se tumbase, solicitó la ayuda del capitán. Conjuró un extraño Kidô que restableció su energía y colocó una extraña pulsera en su muñeca. Chantarelle se sentía de nuevo como antes y, tras agradecerselo una y otra vez, tomó el camino hacia su casa.
Toushiro la siguió, ya estaba anocheciendo y quería hablar con ella cuanto tormenta que tanto llevaban anunciando por fin estalló.. Comenzó a llover con fuerza... Por fin logró alcanzar a la joven...
- Tenemos que hablar... - dijo serio
- Creo que no tenemos nada de lo que hablar... Querias que desapareciese de tu vida ¿no? Pues lo he hecho...
Ella apuró el paso, cosa que no le sirvió de nada cuando el la asió de nuevo y la empujó contra la pared de un edificio... Era de noche, llovía y las calles estaban desiertas...
- Escuchame de una vez! - alzó un poco la voz - Elle, me gustas... - dijo bajando el tono
- No me vengas ahora con esas...
- Es la verdad... - dijo besándola...
Ella se dejó hacer... dejando caer sus brazos relajadamente mientras el la besaba... Fue un beso tierno aunque la humedad de su ropa hacía que se estremeciese de frío...
- Mi casa es cerca.. ¿quieres subir hasta que cese la lluvia? - ofreció Elle
Una vez en casa, le dejó una toalla y metió parte de su ropa en la secadora, junto con la de ella. La noche se antojaba muy lluviosa y con poca esperanza de que dejase de llover... Elle preparó algo de comer para su invitado, para Ibi y para ella... Tras la cena, Toushiro se sentó cerca de ella y la estrechó entre sus brazos...
- Se que esto no será fácil... se que te he lastimado y que no me merezco estar aquí pero... te gustaría que lo intentasemos?
- Si...
Chapter 11. Amantes a escondidas
Chantarelle y Toushiro pasaron la noche juntos, acurrucados en el sofá, hablando mientras observaban la lluvia que caía fuera, mojando toda la ciudad. Era una experiencia nueva para ambos y el comienzo de algo tan excitante y que al mismo tiempo se presentaba tan difícil...
Pasaron las semanas sin novedades, con noches lluviosas en las que su amor se fue consagrando con besos y arrumacos, escondidos bajo el reflejo de la luna en los charcos... susurrando palabras, silenciando caricias...
Desde aquel día no había vuelto a hablar... Ichigo se mantenía distante y el silencio entre ambos era bastante incomodo. Kon muchas veces hacia de intermediario y trataba de romper un poco el iceberg que había surgido en aquella pequeña habitación
Por fin la lluvia había retrocedido y el sol pudo brillar en Karakura durante unas horas. Chantarelle aprovechó aquella tarde para salir de compras. La casualidad del destino hizo que se cruzase con Rukia y comenzasen a hablar. Las jóvenes fueron de compras, hablaron, rieron y, finalmente, se sentaron en una terraza a disfrutar de un sabroso batido de fresa. Ya estaba anocheciendo cuando el ambiente empezó a enturbiarse.
Aizen había planeado un pequeño ataque de hollows para verificar la cantidad de shinigamis que había en aquel momento protegiendo la ciudad... Ante la ignorancia de la gente que los rodeaba, el cielo empezó a rasgarse y una lluvia de seres oscuros bajo al mundo real. Elle y Rukia se levantaron de golpe y se lanzaron al ataque, seguidas en cuestión de segundos por el resto de shinigamis, Ishida, Ichigo, Orihime y Sado.
Terminaron todos en un mismo punto, todos sin poder ocultar su asombro por la presencia y los poderes de la recién llegada, puede que no tuviese zampakutoh, pero aquella muchacha tenía unas técnicas la mar de extrañas, aunque, para su bien, efectivas.
Los hollows no duraron mucho tiempo ante aquel comité de bienvenida. Tras la breve pelea, los shinigamis volvieron a sus gigais e interrogaron a la joven. Hitsugaya se quedó atrás, quizás pensando en la forma de sacarla de ahí sin quedar en evidencia, pero su teniente no le quitaba el ojo de encima, como si sospechase algo.
Tras concluir que estaba de su lado, la llevaron con ellos al almacén de Urahara, explicándole todo lo que sucedía y pidiéndole ayuda. Elle aceptó...
