Chapter 14. Un lugar extraño
Cuando volvió a ser consciente de si misma trató de recordar lo sucedido... había muerto... Ibiza estaba a su lado, dormidida en su pecho. Se incorporó y miró todo cuanto la rodeaba... estaba en lo que parecía ser un hospital, con camas alineadas y paredes blancas. Su ropa también era blanca.
Se levantó y caminó por aquel lugar, sin ver a nadie... Encontró una puerta y salió a la calle. Parecía ser un pueblo pequeño, poco industrializado, las calles ni siquiera estaban pavimentadas y las casas eran humildes, pero la gente parecía ser feliz. Una mujer se acercó a ella con una leve sonrisa en su rostro...
- Bienvenida al Rukongai - dijo amable
- ¿Donde estoy? - preguntó Elle confusa
- ¿Recuerdas que has muerto?
- Si...
- Aquí es donde venimos los que hemos muerto... Es la llamada "otra vida". Los recién llegados son vestidos con esas túnicas blancas.
- ¿Donde puedo conseguir algo de ropa? - preguntó mirándose, pues odiaba el color blanco
- Ven, creo que te servirá algo de mi hija - dijo amablemente
Aquella amable mujer la invitó a comer mientras le buscaba algo de ropa que le pudiese valer, a poder ser oscura. Encontró un kimono de color azul oscuro con detalles en celeste, que le sentó como un guante.
Tras agradecerselo varias veces, la joven se marchó...
No era consciente del tiempo que había pasado desde que Rukia la había enviado allí, lo único que había notado es que su pelo había crecido mucho, pero lo recogió y se olvidó del tema. Realmente habían pasado ya 7 meses desde su muerte...
Recorrió las calles buscando algo que pudiese ser el hogar de los shinigamis, pero no encontró nada... tampoco vio a un solo shinigami, solo calles arenosas y gente que hacía su vida sin percatarse de su presencia...
Vagó durante un mes por aquellas calles, alimentándose con lo que podía... hasta que un día unos malhechores quisieron aprovecharse de ella. Ella se defendió con todas sus fuerzas y pudo librarse de ellos, no sin que le propinasen un navajazo en una pierna...
Hanataro, un joven shinigami del cuarto escuadrón, se acercó a ella...
- Hola, ¿Te encuentras bien? - preguntó el joven
- Si... es solo una pequeña herida...
- ¿Puedo verla? Quizá pueda curartela - ofreció
Tras enseñarle su herida, Hanataro se la curó. Hasta aquel momento ella no se había percatado de que tenía ante ella a un shinigami...
- Ey! Eres un shinigami! - se sorprendió
- Si, así es - dijo con una tímida sonrisa
-¿Conoces a Rukia? Perdón, Kuchiki Rukia
- Sii! Claro que si! - sonrió - ¿Por que lo preguntas?
- Necesito hablar con ella... Por favor, ¿puedes llevarme con ella?
- Lo siento, Rukia está en el mundo de los humanos... no puedes ir allí... Y aunque estuviese aquí no podrías verla.. no eres un shinigami...
- ¿Y al capitán Hitsugaya?
- Tampoco... lo siento
- Ok... - dijo desanimada al mismo tiempo que emprendía su camino...
- Espera! Hay una forma...
Chantarelle se giró y acompañó al joven a un lugar un poco resguardado y le explicó que podría convertirse en shinigami...
Chapter 15. La decision
Hanataro, inconsciente de quien era ella, le explicó que si tanto deseaba hablar con Rukia, solo podría hacerlo si se convertía en shinigami. Notaba una enorme fuerza espiritual en ella y algo en su interior le decía que debía ayudar a aquella muchacha.
Tal y como Hanataro le había explicado, en unos días se abrirían las plazas de la academia de shinigamis, para que todo aquel que quisiese serlo pudiese presentarse y tener la opción de convertirse en uno. Siguió las instrucciones y llegó ante un gran muro de color blanco, cuya puerta estaba custodiada por un enorme gigante.
Al verla merodear por allí, el gigante se acercó y le habló:
- ¿Qué haces tu aquí? - preguntó
- Hola! Mi nombre es Chantarelle Anylïnde y vengo a hacer la prueba para la academia de shinigami
- Es por aquí... - dijo mostrándole el camino
La gran puerta se abrió y un shinigami la condujo a un edificio algo apartado, rodeado de grandes prados. En aquel lugar había un montón de gente de todas las edades. Un joven le explicó que les iban a hacer una prueba para ver sus habilidades y que así decidirían quien era o no merecedor de asistir a la academia.
La prueba no era nada de otro mundo, tan solo era una comprobación de reiatsu. Pero muchos fueron descartados. Elle ingresó aquel mismo día en la academia de shinigamis.
Los primeros días fueron bastante extraños y no terminaba de acostumbrarse a aquel amplio kimono granate, pues ella siempre había estado acostumbrada a ropa ajustada. No se relacionaba mucho con el resto de estudiantes, pues allí prevalecía la ley del más fuerte, no eran compañeros... eran rivales.
Estuvo 9 meses en la academia, hasta que aprobó todas las materias con matrícula de honor. Lo consiguió en un tiempo récord, pues a la mayoría de shinigamis le hacían falta, por lo menos, 2 años y ella lo había hecho en menos de uno.
Tras el nombramiento oficial como shinigami, llegó la hora de entrar en uno de los trece escuadrones. Le hubiese gustado estar en el de Hitsugaya o el de Rukia, pero no conocía cual de ellos era... y tampoco estaban allí... El hecho de reclutar nuevos shinigamis era algo que hacían los tenientes y, para eso, no estaban todos... sabía que Rangiku y Renji eran tenientes, pero tampoco estaban allí...
Para ser destinado a uno u otro escuadrón, el representante del mismo te escogía... Chantarelle casi no se podía creer la pelea que se armó cuando fue el turno de destinarla a un escuadrón. Finalmente, el capitán-jefe Yamamoto decidió que sería destinada al noveno escuadrón.
