¡Hola! Sé que han pasado milenios y espero que aún se acuerden de esta historia! La verdad no tengo mucho que decir, así que disfruten!
Disclaimer: Ustedes y yo sabemos que Naruto ni sus personajes son míos, son de Masashi Kishimoto.
¡LEAN!
A FUEGO LENTO.
Capítulo 2. Llámame Naruto, Llámame Hinata.
Ese día el cataclismo comenzó por una mochila. De lejos se había visto como una inocente mochilita de color lila y con la dueña extraviada, y a Naruto Namikaze se le hizo bastante fácil tomarla – y como el buen samaritano que era- decidió que buscaría a la dueña.
Así fue como su reputación de chico sexy se vio truncada gracias a la poca masculinidad que reflejaba esa pequeña mochila, Shion había cancelado su cita con él después de verlo con esa cosa al hombro y el proceso se repitió unas cinco veces más. A mediodía deseaba ver eseobjeto ardiendo entre las llamas de Luzbel*, el respeto que tanto trabajo le había costado ganar en la facultad de Derecho se había ido por un tubo y por la culpa de la estúpida personita que había dejado su mochila en las garras del olvido.
Decidió que para arrancar el problema de raíz era necesario encontrar a la dueña- le rezaba hasta a Malverde* porque fuera una "dueña" y no un dueño- de la molestia de tono morado bajo que le colgaba al hombro y que ahora era una carga más pesada que una mancuerna* de quince kilos. Y no era en sentido figurado, no había abierto aún la pequeña mochila, pero pesaba más de lo que se había esperado.
Que piedra del pípila ni que nada- pensó ya con sus hombros adoloridos- Hasta Atlas habría bajado esta cosa hace horas.
Y a él no le gustaba invadir la privacidad de nadie, pero estaba cansado, harto y su vida amorosa- y por consecuencia la sexual- estaba hasta el vil inframundo, o sea, más abajo de los suelos. Y con ese derecho que le daba el que se le hubiera arruinado la mañana por su causa, abrió la mochila para buscar alguna identificación, pero lejos de encontrar esta, se vio cara a cara con cerca de seis cuchillos brillantes y filosos que parecían decirle : "HERE´S JOHNNY!"*.
Se alejó de un enorme salto de la mochila y tuvo que utilizar todo su autocontrol para no azotarse la cabeza contra las paredes de la facultad, ¡Había sido un completo estúpido!, ¿Cómo se le había ocurrido tomar una mochila cualquiera así?, tomó la mochila con desesperación y corrió hacia su auto como si fuese un ladrón huyendo de la escena del crimen, cuando estuvo en la seguridad de su deportivo del año volteó la mochila para revisar con atención su contenido. Un celular de color negro salió, y con algo de temor, se decidió a buscar información alguna del destripador que era el dueño de la mochila.
Con temor observó que en la memoria había muchas fotos de una niña de cabello castaño y ojos grises y de un muchacho – tal vez mayor que él por meses- idéntico a la chiquilla.
Luego encontró fotos de Sabaku no Temari y fue cuando su temor incrementó aún más. Aparecía ella riendo, comiendo, leyendo e incluso caminando.
Y luego vinieron fotos tomadas de la "chica Ramen" que había encontrado junto a Temari antes de la fiesta del viernes pasado. Ella leyendo, ella con Temari, con la niña y el chico, cocinando y sonriendo. Era guapa. Bastante, para ser sinceros.
Y ahora ella y su amiga eran acosadas por un psicópata- y seguramente un violador- bisexual que después de profanar su cuerpo seguramente la destazaría para que su cuerpo quedara irreconocible y así no enfrentar a la policía.
Los padres de la chica llorarían, Temari lloraría, apostaba su brazo izquierdo a que Gaara ni siquiera poseía lagrimales, así que él tendría que llorar en su lugar.
Sólo había podido comer su excelente Ramen una vez y esa era una de la experiencias que deseaba se volvieran a repetir. Por eso corrió con todas sus fuerzas- mochila al hombro- mientras marcaba rápidamente al teléfono de Temari, que respondió al quinto timbrazo.
-¿Hola?- se escuchaba bastante bullicio en donde fuera que se encontraba- ¿Qué quieres, Namikaze?- por primera vez en todo lo que llevaba de hablarle a la hermana de Gaara no le reclamó el ser llamado por su apellido- Si es para avisarme cuando irás a lavar la alfombra del cuarto de Gaara te aviso que te prepares, esta vez no sé qué maldita sea le has dado, pero ahora regresó hasta su alma.
-N-no hablaba para eso, Temari- una gota de sudor corrió por su nuca.
-Temari-senpai para ti, Namikaze- Rodó los ojos convenciéndose a sí mismo de advertirle del peligro y no dejarlo pasar para luego enviarle flores al que se deshiciera de esa molestia rubia y engreída.
-Necesito verte urgentemente, ¿Dónde estás, `ttebayo?- Temari le respondió que estaba en la explanada frente a las fuentes de la Universidad- De acuerdo, no te muevas de ahí, ¡Ah, no te olvides de llevar a la Chica Ramen!- y antes de que ella pudiera preguntarle de manera poco agradable para que requería la presencia de Hinata, él había colgado. Siseando cosas impropias de una damisela, le hizo una seña a su amiga, avisándole que volvería en un rato.
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Hinata parpadeó confusa y se despidió, pero al recibir un fuerte codazo por parte de su compañero de equipo además de un grito de: "¡POR KAMI, HYUGA. SI PIERDO POR TU CULPA TU LAVARÁS MI MALDITA ÁREA POR UN MES", decidió dejar los asuntos de Temari en las manos de esta y enfocarse en ganar el concurso de parejas para la Expo de platillos Italianos que era su última calificación mensual. Se concentró en la lasagna y la ensalada campesina, mientras su compañero trataba de hacer un tiramisú perfecto, pero esa era una tarea bastante grande, gracias a que habían llevado hornos pero no congeladores.
Y ahora por haberle abierto los ojos a su compañero con respecto a ese hecho era nuevamente víctima de sus gritos. Tenía calor por estar expuesta tanto tiempo al sol y por estar cerca de los hornos, tenía quemaduras en las manos por tomar las bandejas sin guantes- pero seguro estaban limpiecitos e intactos en el apartamento- estaba cansada, sudorosa y al borde del colapso después de preparar cinco platillos diferentes, así que no pudo evitar sentirse harta de su compañero, y justo cuando iba a abrir su tartamuda boca para pedirle de manera más o menos civilizada que se callara, un enviado del cielo lo hizo de la manera en que ella hubiera querido hacerlo.
PALABRAS TEXTUALES DEL ENVIADO DEL CIELO:
"¡Porqué no cierras tu pestilente hocico y te pones a cocinar de una puta vez!"
Bueno, tal vez ella le hubiera quitado la referencia a un inexistente hedor bucal y la palabra claramente descortés, pero el nombre de Kiba era sinónimo de agresividad, salvajismo y brusquedad cuando no se era de su agrado. Y claramente ese tipejo que ahora estaba con la mirada agachada como cachorro apaleado no era de su más mínimo agrado.
-¡Vamos, Hinata-chan! Enséñales quién es la mejor chef de por aquí- los demás concursantes le enviaron una mirada de reproche- ¿Qué? Como si no supieran que es cierto- los demás que estaban ahí se dieron la madre de todos los facepalm y Hinata solo pudo sonrojarse y hacer como si no hubiera escuchado nada.
-Kiba, deberías aprender a ser más pasivo , recuerda que: "La violencia es el miedo…
-"…a los ideales del otro", si Shino, no has parado de decírmelo desde Jardín de niños, ¿Qué rayos pasaba por tu mente?, yo a esa edad veía Toy Story , no documentales de Gandhi
-Y eso me hace entender tu notable retraso en cuanto a madurez
-Pfff, ¿Madurar? ni que fuera fruta, Shino- el Aburame contó hasta cien en silencio antes de volver a ver a su amigo sin romper sus votos de pasividad y calma que sus costumbres budistas le habían heredado.
-En fin, ¿Cuándo nos dejarán comer?- el gruñido de su estómago le hizo énfasis- Ni siquiera desayuné confiado en que tendría comida gratis y aquí nuestros amiguitos no se dignan a echarle velocidad…
-No deberías ser tan irrespetuoso, Kiba- miró a su amiga que picaba y freía como si estuviera poseída y que los demás estudiantes de gastronomía estaban igual, queriendo ganar el premio monetario y la mejor calificación- Todos están dando su mejor esfuerzo. No deben tardar mucho, sé más paciente. Deja de impacientarte, ¿quieres? Me pones los pelos de punta cuando te pones así, además de que yo también estoy hambriento, tengo calor, estoy estresado porque tengo que estudiar un insecto que no se movió para nada en toda la noche, estoy cansado, hambriento y sobre todas las cosas estoy harto de que piensen que disponemos de su tiempo- se sentó junto a Kiba de un modo bastante lejano a su usual comportamiento, pero es que la situación lo sobrepasaba, estaba sorprendido de aún no tener canas- Llevamos esperando aquí más de veinte minutos a que acaben, como se estipulaba en las reglas del concurso, pero ni siquiera los jueces parecen tomarse las reglas muy enserio.
-Sí,si- le restó importancia y se sentó en una fuente cercana- No deberías ponerte tan loco, Shino. Todos están dando su mejor esfuerzo,¿sabes?- Shino casi derrite sus gafas por la furia que le causó el comentario completamente fuera de lugar de Kiba, dado que había sido el mismo quién había dicho eso mismo hace pocos segundos- Kami, Shino…jamás pensé que fueras tan egoísta- y se fue alejando poco a poco de él con cara de decepción y repugnancia.
-kiba pequeño hijo de…- ah, la habilidad nata de todo mejor amigo: Sacar de sus casillas hasta al santo más sereno.
Pero nadie pudo escuchar en qué terminó la grave falta de Shino hacia la progenitora de los hermanos Inuzuka, pues un chillido agudo y femenino inundó la plaza, haciendo voltear a todos menos a los concentrados concursantes.
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-¿Qué maldición quieres, Namikaze?- Temari no era buena persona cuando tenía calor ni cuando tenía hambre, tampoco cuando recién había salido de un estresante y largo examen- En honor a la verdad, Sabaku no Temari nunca era buena persona con él. Fin de la historia- pero ahora que reunía todas esa fatales coincidencias, además de que estaba furiosa con él por llevarse de parranda a Gaara -otra vez- y de que lo había regresado a su departamento al borde de una congestión alcohólica- otra vez- reducía considerablemente la amabilidad, empatía, amistad, respeto o cualquier rastro de piedad de la chica rubia hacia él.
Pero debía tranquilizarse y tomar aire, no dejar que el enemigo viera su debilidad.
-Encontré una mochila lila repleta de cuchillos brillantes, asquerosamente filosos y amenazadores, además de un celular con fotos tuyas, de una niña con expresión de niño y de un chico con cabello de niña, además de que la Chica Ramen hacía aparición estelar-
-¿Quién rayos es la Chica Ramen?- ese ridículo apodo le dio mala espina a Temari, muuuuy mala espina.
-Tu amiga, la guapita que cocina `ttebayo- y entonces Temari dio el aullido que se había escuchado hasta los límites con la Ciudad de la Niebla.
-¡NO! ESE MALNACIDO SE QUEDARÁ SIN PIEL ANTES DE SIQUIERA TOCAR A HINATA-CHAN- - y procedió a arrebatarle la discordia morada -de una manera casi animal, se debe agregar- casi dislocando su hombro.
-¡Calmada, Temari!- Estaba a punto de llamar a una ambulancia para evitarle la creciente embolia a su amiga, pero se distrajo con las ruidosas- y poco femeninas y agraciadas- carcajadas de marinero en las que esta se retorcía- ¡Kami, le ha dado un síndrome psicológico!- las risas de Temari menguaron un poco.
-¡Mira que eres idiota, idiota como sólo Nabruto puede serlo!-y volvió a reír, dejando confundido a nuestro pobre chico- La mochila es de Hinata-chan.
-¿De quién?
-De Hina…- se dio un facepalm- de la Chica Ramen.
Eso solo significaba una cosa. Un tic apareció en la ceja de Naruto y la hermana de Gaara iba a echarse a reír nuevamente hasta que el rubio la tomó de la muñeca y la arrastró unos pocos metros.
-¿Pero qué mierda te pasa ahora, Namikaze?- de nuevo ahí estaba su apellido, pero ahora había cosas más importantes en juego.
-No puedo creer que la hayas encubierto todo este tiempo, Temari- negó sin poder tragarse que ella fuera capaz de hacer eso… esa chica ramen era la mayor amenaza del país , con sus ojitos grises que enloquecían, su sonrisita de niña bonita y sus mejillas rosadas de "yo no rompo ni un plato"- Mira que ser cómplice de una asesina en serie, `ttebayo…
-Kami, ¿Cuánta estupidez puede contener una persona?- Se soltó de un brusco movimiento y ahora era ella quién arrastraba a Naruto de regreso a la muchedumbre, ¿Cómo podía su hermano considerar a ese fallo de la evolución como amigo?, pero sobre todas las cosas…¿Cómo podía siquiera Hinata- Kami, la docta y perfecta Hinata- fijarse en alguien como, como…ÉL?, era algo que estaba, estuvo y estará siempre simplemente fuera de su comprensión.
Y se preparó para tener uno de los clásicos Flashbacks.
flashback.
-¿Te gusta Namikaze, nee Hinata-chan?- Temari mordía la manzana mientras reía de manera pícara, Hinata quería salir corriendo pero como si leyera el pensamiento al estilo Jim Carrey en todopoderoso, Temari bloqueó la única salida de la pequeña cocina, así que la chica penosa se limitó a bajar la mirada al té caliente que reposaba en su mano.
-Vamos, no se lo diré a nadie. Sabes que puedes confiar en mí…- Cuando escuchó eso casi rompió la taza por la impresión. La falta de confianza no era el problema, ¡A Temari cualquiera le confiaría su vida!, era prudente cuando se requería, discreta en cuanto a secretos y además de que era brutalmente fuerte. Física y emocionalmente.
-Sabes que no es por eso, Temari-chan. Sólo que…- cuando su mirada verde se entrecerró, no pudo evitar dar un respingo nervioso mientras buscaba de reojo una nueva salida, pero no tenía caso. Todo estaba fríamente calculado por Temari, al final sólo pudo dar un largo suspiro y asentir- Sí, me gusta mucho.
El chillido de emoción de Temari- seguido de unas palmadas rompe-costillas dignas de un luchador de sumo- le confirmó que estaba a punto de ser sometida a la situación más embarazosa de su vida.
O incluso de las siguientes, si las había.
Y entonces fue que el famoso ceño fruncido de Temari hizo aparición, como cada vez que diría algo que no sería cómodo para la otra persona. Justo cuando abría la boca para lanzar una pregunta al estilo de "¿Y cuándo, mujer ingrata, pensabas decirle a tu jodida mejor amiga que te gusta Namikaze?", llegó Gaara, como caído del cielo… tan borracho cómo las veces anteriores. Palmeó con fuerza la puerta, pidiendo amablemente el apoyo de su hermana.
-¡ABRE LA PUTA PUERTA, TEMARI!- se escuchó un ruido bastante extravagante y el tintineo de unas llaves. Luego unos cuantos golpes y unas risas masculinas sofocadas, seguidos de los cásicos "SHHHHH!, TE VAN A OÍR", que vociferan todos los borrachos.
El rostro de la hermana mayor de los habitantes del departamento tomó un color rojo sulfuroso- nada saludable- ni para ella, ni para el objeto de su ira. Se dirigió a la puerta de dos furiosos pasos y la abrió con tanta fuerza, que Hinata pensó que arrancaría la puerta.
Una vez más.
-¿Qué hora de llegar es esta, Gaara?- este alzó su mirada aguamarina y sonrió de manera idiota, cómo siempre que hacía cuando bebía hasta llegar al borde de la cirrosis. El pelirrojo se irguió y miró un reloj imaginario en su muñeca, volvió la vista a su hermana y luego se carcajeó nuevamente.
-Son cuarto para las bien tarde- la tonalidad rojiza y el aura asesina de Temari crecían con cada milésima de segundo, incluso era pesado respirar junto a ella, por lo que Hinata se alejó un poco para poder calmar los ánimos desde una distancia prudente. Apenas había abierto un poco los labios para tartamudear una intervención en nombre de Gaara, cuando de la puerta salió una figura que aterrizó en medio de la carísima alfombra persa- y rompiendo los carísimos jarrones africanos- que su amiga tanto amaba, por un momento pensó que Temari escupiría sangre de la rabia que mostraba todo su cuerpo, pero esta se puso pálida y tomando con rapidez el bate que había junto a la puerta , comenzó a golpear al intruso.
-¡AHHH, LADRÓN!- el ladrón protegía su rostro con las manos y pedía piedad a gritos, al ver la escena la borrachera se le bajó al instante a Gaara y rápidamente tomó a su hermana de la cintura, después de arrebatarle el bate, pero esta seguía pateando a la persona de sudadera negra y la capucha tapando su cabeza.
-¡Basta, Temari!- pero esta se zafó de sus brazos y justo cuando le iba a romper un jarrón en la cabeza- ¡Dije basta, con un carajo, es Kankuro!-
fin del flashback.
Bueno, a decir verdad la última escena poco importaba….
Pero aún después de tres meses no podía comprender cómo carajos alguien tan patético y molestable como Naruto Namikaze conseguía enamorar locamente al prototipo de princesa de cuento de hadas.
Aunque a la última le causara unas melancólicas náuseas ese último término aplicado a su persona.
Pero volviendo al tema, Hinata no era una asesina y eso debía aclarárselo terminantemente a ese lengualarga que tenía enfrente. Porque información ultrasecreta en el conocimiento de Naruto Namikaze era peor que decírselo a la prima de este: Ino Yamanaka, la típica Paty Chapoy que todo Kinder, primaria, Secundaria, Bachillerato, Universidad, Lavadero y cualquier rincón imaginable del mundo solía tener. La chica era simpática, pero soltaba la sopa ante la menor oportunidad de hacerlo.
Parecía que venía en la carga genética de esa extraña familia el hecho de no poder mantener cerrada la boca.
Y por eso debía aclarar la situación con ese chico a la voz de ya ahorita con urgencia.
-Escúchame con mucha atención, pedazo de asno- lo sentó en una silla de la cafetería cercana al evento- Hinata tiene como mil cuchillos en su mochila porque estudia gastronomía, su celular está repleto de fotos de una niña llamada Hanabi, la cuál es su adoración, y no porque sea una violadora, si no porque es su hermana- tomó aire para seguir con la enorme explicación- El muchacho con cabello más bonito que yo y todas las de la Universidad juntas es Neji Hyuga, el primo de Hinata. Las fotos en las que yo y ella salimos las tomó él, ya que está tomando un curso de fotografía y además porque ama hacerlo, ¿Alguna otra pregunta, Sherlock Holmes?
Si Sabaku no Temari quería humillarlo de manera que jamás se borraría de su memoria iba por el camino correcto.
-Eso no explica la manera sospechosa en la que abandonó su mochila en la Facultad, `ttebayo- dijo con la desesperación de quien trata de salvar la poca dignidad que le queda.
-Le pidió de favor al tarado de Kankuro que le llevara la mochila porque ella tendría que pasar muy temprano por los ingredientes para la Expo y no quería ir cargando todas las bolsas y la mochila, pero pedirle un favor bien hecho a ese inútil mantenido- estira- la mano de mi hermano es como pedirle a una roca que se moviera.
-Creo que eso lo explica todo, `ttebayo- se rascó la nuca con vergüenza- creo que cuando termine esa cosa iré a pedirle disculpas a la Chica Ramen, sirve que aprovecho para pedirle que haga un poco más para que pueda invitar a comer a Sakura-chan a mi casa- Temari estuvo apunto de arrancarle una oreja de una salvaje mordida, pero pudo contenerse. ¿Cómo reaccionaría su amiga al saber la finalidad de un platillo que ella prepararía con todo su corazón?
Pero ese desliz de egoísmo de Naruto le trajo una idea, pero justo cuando estaba apunto de felicitarse por su brillante plan, los jueces dictaminaron el resultado del concurso.
Y como siempre, todos se acercaban a la ganadora por unanimidad.
Hinata Hyuga.
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Estaba que no cabía en sí de la emoción, no era ni por asomo el primer premio que ganaba, pero no podía evitar que la felicidad subiera por su cuerpo como las burbujas lo hacían en un buen vino espumoso. Sus dedos estaban agarrotados de tanto picar, su piel de seguro estaba rojiza como camarón por culpa del tostador brillante que era el sol en ese día, y su cabello debía parecer una exótica selva y sus manos quemadas como azúcar en sartén. Pero…¿ A quién rayos le importaba?
A ella no. Kiba que la cargaba sobre sus hombros tampoco parecía notarlo. E incluso el silencioso y siempre observador Shino tampoco parecía darse cuenta, aunque tal vez fuera porque estaba demasiado ocupado peleando por su ración y la de Kiba entre un mar de hambrientos-y tacaños- estudiantes que se acercaban a la deliciosa y humeante comida gratis.
A nadie le importaba.
Salvo al rubio de ojos azules que le hacía hervir los sentidos y llenaba de azúcar su día al acercarse junto a Temari para contarle una divertida, extraña- y solo un poco ridícula- historia acerca de la desaparición de su amada mochila lila y de una acusación de asesinato en su contra.
-¿Estás bien, chica Ramen? Tus manos lucen terrible, `ttebayo- se sonrojó al escuchar el mote con el que su crush la llamaba, pero se le escapó una sonrisa cuando vio también un intenso rubor en las mejillas de Naruto al descubrir que la había llamado por su nombre secreto frente a ella.
-S-Si, estoy bien, Namikaze-san- Naruto tuvo que aguantarse las ganas de reírse, ¿Qué acaso estaban en el siglo XVIII para hablarse de tal manera sólo por ser unos cuantos años mayor?
-Llámame Naruto, Chica Ramen- sonrieron como tontos, como si los demás no los estuvieran viendo, como si no hubiera una Sakura-chan indiferente y un Gaara no correspondido entre ellos.
-Llámame Hinata, Naruto-kun.
Raro, como siempre xD, en fin, si tienen dudas aquí están las aclaraciones:
Luzbel: Una forma algo...mmm, ¿coloquial? de llamar a Lucifer. xD
Malverde: Un señor que por alguna extraña razón los Narcos de mi país volvieron su Santo principal.
Pípila: Un hombre que se dice que en la Independencia de México cargó sobre su espalda un pesado lavadero para protegerse de los disparos del ejército enemigo y abrir la puerta de la Alhóndiga de Granaditas.
Atlas: Es el encargado de sostener el mundo sobre sus hombros según la mitología Griega.
HERE'S JOHNNY!: Frase escalofriante y épica de Jack Nicholson en la adaptación cinematográfica de "El resplandor", obra de Stephen King.
Cualquier otra duda, HERE'S FARAH!- chiste malísimo- para resolverlas. :D
sin más se despide
Su amable Vecina, FARAH MAYSOON.
P.D: ¡Dejen review, no sean ingratos!
