¡En fin, como tres siglos después pero al fin aquí está! Quiero agradecerles sus reviews a:
Noelialuna: Gracias por seguir el fic, y no te preocupes, ¡Podrá ser tarde pero siempre será seguro!
Luna hyuga: ¡Bienvenida a "A fuego lento", me encanta que te encante, hehehe!
Davaru: Ya sabes, que Naruto es tierno y un poco tarado-pa que decir que no si sí- y justo por esa actitud es que el amor se irá dando poco a poquito, ya sabes, a fuego lento ;)
Dublealfa: Hahahha ya sé, ya sé, se me fueron las cabras pal monte con eso de la mochila xD, ¡Pero es que este fic debe ser más dulce que un mazapan!.
Ichijouji Kany-chan: ¡Tú! ¡Tú eres la culpable del incidente de la mochila! (O autora intelectual xD) muchas gracias por la idea, ¡Pero sobretodo, muchas gracias por apoyarme a lo largo del fic! Te aprecio demasiado :D
EyesGray-sama: ¡Yo sé que eres una chica buena, y juro que rolaré én el próximo alguna recetilla polizona! Y porque yo escribo mientras el público no deje de aplaudir:
¡TE QUIERO EYESGRAY! ;)
También gracias a Esmer72 y a Myri Weasley28 por seguir la historia, ¡Bienvenid s a bordo!
Disclaimer: Ni Naruto, ni Hinata, ni el sacrosanto Ramen me pertenecen. Los dos primeros son de Kishimoto, el Ramen quién sabe.
A FUEGO LENTO.
Capítulo tres: De telefonía y otras maldiciones.
-Ya cálmate, dobe. Me pones los malditos brazos de piel de gallina cuando te pones en plan acosador, ¿sabes?
-Cierra la boca, maldito teme, han pasado tres pasteles, dos estofados, cuatro tacitas de té, un platito de rollos de canela y cinco tazones de ramen desde la última vez que platiqué decentemente con ella.
-Tú jamás podrás platicar decentemente con alguien en tu jodida vida, zorra barata.
-Cállate, cerda malparida, alguien que solo sabe decir "Hmpf" y "Muérete" no me puede decir nada acerca de una conversación decente- se levantó de la mesa y dejó el dinero, se despidió como estaban acostumbrados a hacerlo desde que descubrieron la importancia de los insultos en las amistades verdaderas:
-Tu mamá es hombre, Sasuke-teme- ya iba casi saliendo de la cafetería cuando vino su respuesta.
-Y la tuya es su novia, imbécil- Sasuke sonrió orgulloso cuando escuchó la carcajada de su mejor amigo desde su mesa bebió lo último de su capuchino y pagó la cuenta, sintiendo curiosidad por la famosa Chica Ramen que ocupaba el gran estómago y poco cerebro de Naruto desde unos días atrás.
Mientras Naruto siguió su camino hasta su auto y puso la dirección en el GPS. Tenía años dejando a Gaara en su departamento, pero igual tenía años que no entraba. Con razón se había tardado tanto en conocer a Hinata C.R Hyuga.
Y vaya que lamentaba no haber entrado antes.
Pero lamentó aún más en llegar en aquel momento. Sobre todo porque ese mal momento lo había provocado él- indirectamente pero había sido él al fin y al cabo- y no podía evitar sentirse mal tanto por la niña como por Hinata como por todos en el mundo.
Antes le había parecido algo normal, algo que simplemente pasaba. Pero ahora eran demasiadas veces que se repetía el suceso que ya era una completa grosería tomarlo como si fuera una coincidencia.
Esa maldición que lo seguía desde la Secundaria. Cada vez que Naruto adquiría un nuevo celular…
…Alguien perdería la cabellera.
La triste historia de Naruto Namikaze: Jamás conocer a alguien que pagara por un corte de cabello.
Podía parecer ridículo, pero el cabello no era lo alarmante- Joder, vuelve a crecer- si no la manera en que se perdía.
El primero en caer había sido Sasuke. Una pelea con un chico tres grados mayor, todo a causa de una novia loca por Uchiha, un Uchiha que ni siquiera volteaba a ver a la chica, la chica furiosa corre un rumor completamente falso, el novio se entera y de repente había seis Cromañones de último año contra dos delgaduchos y poco amenazadores mocosos.
Todo había terminado con Naruto con el ojo morado, una costilla rota y un diente bailando fuera de su lugar. Y un Sasuke con casi el mismo aspecto, pero solo una cosa de más.
LA IMPACTANTE COSA DE MÁS:
Le habían rasurado a coco. Su blanco y poco agraciado cráneo se encontraba al desnudo, Sasuke Uchiha- por todas las jodidas marcas de Ramen instantáneo, la leyenda Uchiha- estaba como Kami lo había mandado al mundo: llorando y sin cabello.
Su amigo se había quedado con él cuando le había dado la varicela y le había importado un cuerno contagiarse, él había asumido parte de la culpa cuando en su fiesta de diez años todos lo habían abandonado cuando hicieron pedazos el jarrón que la abuela Mito le había traído a su madre desde Tel Aviv, había rechazado a Sakura por primera vez para darle aunque sea una mísera, microscópica e intergaláctica oportunidad a su amigo.
No podía abandonarlo en ese estado.
Por eso en cuanto llegó a su casa después del hospital tomó la rasuradora de su padre y sin dudarlo se la pasó a consciencia por toda la cabeza. Nadie hizo ningún comentario ni burla al verlos llegar a ambos con cabeza de rodilla y apenas una pelusilla negra y dorada por cabello respectivamente.
La otra víctima había sido su padre. El General Minato Namikaze. Hacía meses que no lo veía y de repente ahí estaba, sonriéndole desde una silla en medio de la sala y su madre cortándole el cabello- que le había crecido casi hasta los hombros- después de pasar un largo tiempo en un operativo. Kushina cantando y su padre siguiéndole el ritmo con los pies era algo usual, ver a su padre con el cabello estilo Tarzán, no tanto. Y agradecer y besar a alguien que te había dejado trasquilado era algo único. Pero así eran sus padres de raros.
Otro que había caído en la maldición había sido Nara Shikamaru. Pero ni él ni nadie querían recordar la historia de esa desgarradora Alopecia juvenil.
Y así habían pasado varias personas por la misma tragedia, evento, suceso o como se tenga la gana de decirle. Se había comprado el jodido Iphone 5 y sabía que en cualquier momento pasaría, pero definitivamente no estaba preparado para ver a Hinata C.R. Hyuga con la nuca al aire libre.
Todo había comenzado con el primo de Hinata llamándola para que se vieran de emergencia, quedaron en el departamento de los hermanos Sabaku no y partieron a toda prisa, dejando al pobre Naruto como vil novia de pueblo.
Lo habían dejado solo, solo con ese de solo en la soledad. No habían ni dado las buenas tardes, simplemente se habían mirado con la confabulación reflejada en sus ojos y de repente ya estaban montados en el deportivo de Gaara, mandando al carajo los diferentes trastos y sus mochilas. Que había pasado solo Kami sabía pero él no se quedaría con la duda y de nuevo aprovecharía la oportunidad de las cosas olvidadas. Ese día al parecer todos le habían visto cara de niñera de útiles escolares.
Arrancó y estuvo a punto de estrellarse dos veces en todo el trayecto desde la Universidad de Konoha hasta el departamento de los tres hermanos. Subió a toda prisa y tocó la puerta tres veces de manera fuerte.
-¿Qué pasa, Naruto?- Kankuro lucía visiblemente incómodo y molesto, Naruto le mostró las mochilas que tenía colgadas en los hombros y pasó cuando su amigo se hizo a un lado. No pudo evitar olisquear sus axilas y su boca en busca de algún mal olor que causara la extraña sensación de no ser bien recibido en una casa a la que normalmente podría llegar a las cuatro de la mañana y nadie le haría ningún desplante.
-Kankuro, ¿Pasa algo, ´ttebayo?- el segundo de los hermanos se mordió el pulgar, comportamiento que solo tenía cuando estaba totalmente concentrado, molesto o en una situación difícil- al parecer estaba en los tres estados- así que haciendo alusión a ese noble dicho de "Mucho ayuda el que no estorba" se dirigió lentamente a la puerta.
-Es la hermanita de Hinata- al fin respondió. Naruto se giró lentamente, ¿Qué le pudo haber pasado a la niña de las fotos?- Le han hecho una broma algo…cruel en la escuela. No ha dejado de llorar desde que Neji fue a recogerla, ya hemos intentado de todo, pero nada hace que se tranquilice. Ni siquiera la comida de Hinata.
-¿Qué le han hecho?- incluso Kankuro se sorprendió de que esta vez no usara su irritante muletilla para hablar, pero sabía que si había algo en la tierra que Namikaze Naruto no soportará ni pudiera pasar por alto sería el abuso.
-Le han cortado el cabello. Se lo han dejado por la barbilla y lo tenía a la cintura, como Hinata.
Y ahí estaba. Se había comprado el iphone 5, la maldición había vuelto. Y de nuevo un inocente había pagado por su capricho y vanidad de telefonía celular. Ni siquiera lo pensó, se abrió paso y entró sin pedir permiso a la puerta que ocultaba los sollozos.
Ahí estaba Hanabi, la chiquilla de las fotos. Con el gris de sus ojos resaltando sobre el rojo del llanto. Las mejillas con surcos de lágrimas y el cabello disparejo hasta la barbilla, Hinata resguardándola en su regazo y Temari leyendo con voz pasiva un libro de poesía. Las tres damiselas se volvieron a ver al intruso, la primera confundida, la segunda sorprendida y la tercera remangándose para asestarle un puñetazo.
-¿Quién eres tú?- la voz que se suponía debía ser de una niñita asustada, le recordó a la maldita y obesa oruga de "Alicia en el País de las Maravillas" lanzando donitas de humo y viendo feo a la pobre niña rubia.
-¡Naruto Namikaze a tus servicios, ´ttebayo!-La chiquilla se separó un poco de su hermana y le pudo ver claramente algunos mechones más largos que otros, incluso algunos lucían casi como si de repente las tijeras hubieran perdido el filo y solo estaba cortada la mitad de algunos cabellos. Parecía como si le hubieran cortado el cabello a mordidas.
-¿Qué haces aquí?-
-Bueno, la verdad es que vine porque sentí mucha curiosidad por la manera en que me dejaron todos tirado, `ttebayo. Y porque dejaron sus mochilas arrumbadas como si nadie se las pudiera robar o algo así. Además es bastante inusual que alguien esté con esa carota de niño perdido un viernes por la tarde, bueno, tú todavía podrías , porque no eres mayor de edad ´ttebayo y de que te sirve un viernes libre si no puedes ir a un bar y regresar a tu casa en un estado etílico deplorable…
-Hablas mucho-rió Hanabi, Hinata y Temari estaban más que sorprendidas, ya que llevaban cerca de hora y media tratando de consolar a la niña y Hanabi ni siquiera dejaba de llorar para tomar aire- cosa frustrante y peligrosa ya que temían que de pronto cayera asfixiada- Y eres algo irritante, pero me caes bien, ¿Qué haces aquí, Naruto?
-¡Te lo acabo de decir, `ttebayo! Vine a dejar las mochilas- la risa de Hanabi regresó y no pudieron evitar sonreír aliviados.
-Kankuro-kun te ha contado lo que me han hecho y has venido a ver, ¿cierto?- el rubio quiso darse de topes contra la pared hasta agrietarla, ¿Cómo con mil rayos podría ser un buen jodido abogado si una niñita de la mitad de su edad le adivinaba las intenciones? Seguro se moriría de hambre y cuando Hinta-chan abriera su restaurante lo echaría solo con verlo. Ella no querría servir Ramen a un vagabundo. Jodido mundo `ttebayo.
-Es que quería conocer a la hermanita de Hinata-chan, y me encontré con esto- vio como la mirada de la niña se empañaba de nuevo y el puño de Temari en su dirección- Que es igual de guapa que su hermana mayor, yo creía que eso era imposible `ttebayo.
La mandíbula de Temari estaba rozando la alfombra, Hinata sonrojada y Hanabi con su dulce sonrisa de nuevo en el rostro.
-Me hubiera gustado que me hubieras visto con el cabello largo-dijo de pronto la niña- Era lo más bonito de mi. Lo único que me recordaba a mi padre.
-El cabello crece, Hanabi - la seriedad y la voz áspera de la chica Ramen asustaron a Naruto, ¿Qué había pasado para que alguien como el chocolate se convierte en el más amargo espresso? – No deberías ponerte tan mal por solo cabello.
-¿Sólo cabello? ¿La escucharon?- se giró a verlos mientras se apartaba de su hermana de un fuerte empujón- ¡Tú no eres la que parece loca, tú no eres la pelona! Tienes el cabello suave, brillante y perfecto!, ¿Y sabes qué? ¡No pienso salir de aquí hasta que me crezca el cabello como lo tienes tú!
-¿Qué?- Hinata se había puesto de pie y contó unas cuantas veces hasta el cien en múltiplos para no descontrolarse- Perfecto. Yo tampoco pienso salir hasta que tú lo hagas.
-Bien.
-Bien.
Las dos se sentaron con los hombros cuadrados y la barbilla alzada, con la nariz indignada casi apuntando al techo, lo brazos cruzados como si fueran una boa conscrictor apretándoles el pecho.
-¿Pero qué ha pasado aquí?- las dos hermanas relajaron un poco la pose al escuchar la suave voz de hombre. Temari sonrió- con mucho alivio, pa´ que mentir- y Naruto se sorprendió al ver una versión de Hanabi masculina con el cabello muy largo y hombros anchos.
-¡Neji nii-san!- las dos se lanzaron a abrazarlo y luego recordaron que habían jurado no moverse de su lugar, ambas se dirigieron una nueva mirada de furia y regresaron a sus asientos.
-Temari, ya traje las cosas que me pediste-las tijeras para cortar cabello, la manta y una pequeña pistola de agua cayeron sobre la cama, Hanabi comenzó a llorar de nuevo y los demás suspiraron.
-Hanabi, es necesario que lo hagas, veras que Temari te dejará el cabello genial- trató de convencerla el chico Neji. Ella le sonrió y fue a acomodar las cosas en la sala, donde se llevaría a cabo el segundo corte de cabello para Hanabi Hyuga en ese día. Y ninguno iba a ser voluntario. Cuando regresó, Neji trataba de hacer que su primita recapacitara, que sería un suicidio social dejarse así el cabello, que tal vez luego le gustaría el cabello corto. Y mil mafufadas más que- por la cama revuelta y la chiquilla haciendo la rabieta del siglo- tenía el presentimiento de que no había hecho efecto el sermón.
-Anda, ya peor no puedes quedar- Muchas gracias, Gaara. Vuélvete por donde viniste y metete tu "ayuda" por el orificio más grande tu cuerpo. Todos quisieron soltarle algo parecido, pero se abstuvieron por respeto a Hanabi y su inocencia auiditiva.
-Sí, ¿Acaso no recuerdas quién le hizo el corte a Konohamaru?- le dijo la rubia para reparar el daño hecho por su maldito hermano menor- y si así quería ligarse a Hinata ambos iban a morir vírgenes- y pensó en un corte que pudiera hacer con lo que le quedaba en la cabeza a Hanabi. Tal vez debiera consultar una de sus revistas de moda. Encontró el corte perfecto en una sesión de fotos de Kirsten Dunst y se lo mostró a todos, recibiendo una sonrisa y ovaciones de todos por el buen corte escogido. Solo Hanabi hizo un gesto de incoformidad, estaba a punto de echarse a llorar nuevamente cuando la paciencia de Naruto Namikaze llegó a su fin.
Estaba a punto de decirle a Temari que lo rapara- a coco, de preferencia- pero una fragancia floral y una cabellera negra y sedosa le ganó la petición.
-Córtame el cabello, Temari-chan. Lo más corto que quieras.
O0o00o0oo0o0o0o0o0o0o0oo0o0o 0o0o00o0o00o0oo0oo0o0ooo0o00 o0o0o0o0o0oo0o0o00o0o0o0o00o 0oo0o00o0o0o0o000o0o0o00000o 0o0o0o0o0o0o00
En la feria el sol del atardecer los hacía sentirse como pollos rostizándose lentamente, pero el frío y refrescante helado les recordaba que había refugios en ese apocalíptico calor infernal liberado por Belcebú seguramente.
El viento en la nuca era una sensación que no había tenido desde su infancia, igual que la profunda felicidad, sin embargo ahora ambos le parecían tan alcance de sus manos. Como si estuviera saludando a una vieja amiga que se fue de vacaciones por un largo tiempo. Su felicidad comía un barquillo de vainilla y de vez en cuando robaba un poco del suyo, que era de chocolate.
Hinata se pasó uno de los mechones de cabello detrás de la oreja y notó maravillada que le llegaban a la barbilla y se iba en una ligera diagonal, teniendo el cabello corto de un lado y se iba haciendo largo. Cuando se vio al espejo después de sentir la cabeza muy ligera solo pudo felicitar en su mente a Temari por hacerle el corte igualito a como lo tenía Rihanna- cuando esta sentía respeto por su cabellera, obviamente antes de ese tinte "rojo pasión" y de esas crestas tan extravagantes- estilo que siempre había deseado llevar, pero nunca había tenido el valor de probarlo. Se sentía por fin como alguien chic y no como la típica asiática- intento de Geisha que todos los turistas esperaban ver en Japón.
Sí, su felicidad había venido tomada de la mano de un corte de cabello y un sol con ojos de cielo saboreando un dulce helado de vainilla. ¿Qué más podía pedir?
-¡Naruto-baka!, ¿Qué haces aquí?- el cono de helado había quedado en el olvido- al igual que ella- cuando el "Cosplay pésimo de Nymphadora Tonks"- como cruel y groseramente se refería Temari a la chica- llegó y se plantó frente a ellos- ¿Te está molestando?- preguntó viendo a Hinata.
El arranque de furia que a veces le daba- pero que jamás tuvo los pantalones para exteriorizar- le hizo desear soltarle en pleno rostro: "Él no pero tú si". Sin embargo su lengua había asido devorada por su miedo.
-¡Sakura-chan!- genial. Su felicidad estaba en un corte de cabello y un rubio despistado. La felicidad de su felicidad estaba frente a ella, y la felicidad de la felicidad de su felicidad estaba tomandose su trabajo con muy poca profesionalidad.
Y en ese momento, no muy lejos de ahí, Sasuke Uchiha acababa de estornudar.
-Jodidas fans que nunca me dejan tranquilo.
¡Espero que haya sido de su agrado! (Traducción: ¡Dejen review!)
Se despide, su amable vecina
FARAH MAYSOON.
P.D: Admitamos que todos llegamos al mundo llorando y sin cabello.
