caso
Hanon y Mayura se hicieron amigas rápidamente hasta el punto de volverse inseparables. Ahora Loki en vez de una obsesionada de los misterios tenía que lidiar con dos. Y es que Hanon se había infiltrado en la vida de los dioses con la misma facilidad que Mayura, aunque Freiyr seguía teniendo preferencia por su Yamato Nadeshiko le había cogido cariño a Hanon. Freiya/Reiya solo la veía como una nueva amenaza para su romance con el dios embaucador tanto en grande como en pequeño. Los días pasaban normalmente sin ningún caso de suma importancia y Hanon y Mayura empezaban a aburrirse. Una tarde cualquiera mientras las chicas estaban sentadas como de costumbre en el sofá del despacho de Loki disfrutando de una de las deliciosas tartas hechas por Yamino acompañado por el más exquisito té inglés, sonó el timbre. Las chicas se levantaron emocionadas poniéndose las típicas gafas en espiral y gritando "Fushigi Mistery" a la vez, mientras Yamino se levantó para ir a abrir y a Loki le caía una gotita al estilo anime por la frente al ver a sus alocadas asistentes. Loki las observó tranquilo pensando en cómo dos personas podían ser tan parecidas característicamente y tan diferentes físicamente. Su mirada se posó en la joven peli rosa que ahora especulaba con Hanon sobre quien podría ser la persona tras la puerta de entrada y se puso a pensar cómo es que su loca asistente le había conmovido lo suficiente para quedarse en Midgard solo por ella después de verla llorar por él . La miró con dulzura un momento más antes de que entrara por la puerta una joven de cabello castaño y ojos anaranjados pidiendo ayuda al detective que como todos al principio no creían que fuese el niño que se sentaba detrás del escritorio. La chica se llamaba Yuna y contaba que en su casa todas las noches en cuanto apagaba la luz de su cuarto alguien entraba en su casa y removía todas sus cosa dejándola patas arriba. Loki aceptó el caso y dijo que mañana a primera hora estarían allí, Yuna les dio la dirección de su casa y les dijo que los esperaría allí a las 10:00 . Al día siguiente todos estaban delante de la gran mansión listos para irse pero cierta chica peli rosada de orbes rubí todavía no se había presentado y el oji-esmeralda empezaba a cansarse de esperar. Mayura llegaba 15 minutos tarde y Loki estaba a punto de irse sin ella cuando vieron aparcar una moto a pocos metros de la reja de la mansión. Mayura y su padre se bajaron de ella. La peli rosa se abalanzó sobre Loki pidiéndole disculpas por el retraso a lo que el dios respondió enrojeciéndose a sobre manera que no pasaba nada. El señor Daidoji sin embargo no estaba de acuerdo con la reacción de su hija…
-¡Mayura! ¡Cuántas veces tengo que decirte que no te pegues a ese mocoso! ¡No me gusta! ¡Este niño no es de fiar!-
-Pero papa Loki-kun es mi amigo y lo quiero mucho. Y además con el aprendo muchas cosas sobre cómo ser detective. ¡Así que no me impedirás que me quede a su lado!
Respondió Mayura estrechando más a Loki contra ella. A lo que el dios solo se sonrojó todavía más. Hanon entró en escena protegiendo a Mayura:
-Señor Misao no se preocupe que Loki es inofensivo. Y si tanto miedo tiene no se preocupe que yo me encargo de proteger y vigilar a Mayura. Y ahora perdone pero tenemos que resolver un caso.- Le replicó. Y Mayura respondió deshaciendo el abrazo con Loki:
-Si papa. Tenemos prisa así que no te preocupes que Loki-kun no me hará daño. Puedes regresar a casa tranquilo que seguro que tienes clientes nuevos que necesitan tus servicios.- Le explicó a su aturdido padre mientras lo empujaba hacia la moto. Al final el señor Misao cedió, Mayura lo observó alejarse antes de lanzar un suspiro cansado, pero se renovó y dijo con su energía habitual:
-¡En marcha chicos! ¡A resolver misterios! ¡Vamos Loki-kun tu sabes donde es!-
El pobre Loki seguía paralizado y en shock después de la reacción y el abrazo de Mayura y como seguía completamente rojo la peli rosa se acercó a él y le puso una mano en la frente.
-¿Tienes fiebre Loki-kun? Estás muy rojo-
El castaño salió de su parálisis y después de mirar un momento a su joven asistente tartamudeó:
-N… no es nada Mayura. N…no te preocupes. Es por aquí. Vamos que ya es muy tarde.-
Dijo volviendo a su estado indiferente de siempre. Hanon lo observaba todo con una sonrisita de suficiencia y pensando "el dios embaucador enamorado de una humana… Esto tengo que comunicárselo a mi señor Odín".
