Ok... se que me tarde muchísimo con este capitulo y lo siento... ocurrieron muchas cosas pero aquí esta, ojala lo disfruten.
-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-
Sin embargo, como todo en la vida lo bueno no dura nada para siempre, y tal cual como empezó mi sueño había terminado dejándome envuelto en una terrible oscuridad haciendo que me sintiera algo mal.
Me desperté y me di cuenta de que todo había sido un sueño… un sueño hermoso, pero al fin y al cabo una ilusión más de mí mente. Mire alrededor de la habitación sin encontrar a nadie, al voltear al reloj pude observar que se acercaba la hora y yo no podía salir de ahí; como pude me volví a poner de pie quitándome todas esas cosas y salir de ahí.
Me dirigí a la salida, viendo que Gabriel se encontraba dormido, cosa que agradecí mentalmente, iba escondiéndome de todos en el hospital, no podía estar más tiempo sin ver a José, podía escuchar en mi mente cada una de las palabras de mi padre diciéndome que olvidara a José pero no podía hacerlo… no ahora.
Salí del hospital y corrí hasta la prisión, tenía que verlo y al llegar él ya estaba ahí, me sentía cansado y débil pero no me importaba si ese era mi ultimo día entonces iba a aprovechar al máximo.
Bonjour José, lamento muchísimo el no haber venido antes, mi padre comenzó a pasar más tiempo conmigo, pero lo único que hace es hacerme sentir mal, dice que le recuerdo mucho a mamá y cada vez que lo dice pone una cara muy triste, por eso tenía que venir a verte, tu no eres así… tu me haces sentir bien, en verdad eres la única persona que ha sabido comprenderme…. Gracias…
No espere ni un poco y lancé mi carta sintiendo que se me hacía un nudo en la garganta, no era mentira lo que le escribía pero el simple hecho de pensar que ya no lo vería me comenzaba a partir el alma poco a poco.
¡Hola Matty! Me da gusto que pudieras venir, de verdad te extrañe mucho este tiempo que no te vi, estos días han sido muy pesados si te soy sincero parece que el señor que es el jefe de aquí de la prisión tiene algo en mi contra, porque no solo él, si no también los policías se han pasado de cabrones, pero…. Pero eso ya no importa, al menos no ahora que regresaste.
Leí la pequeña carta sintiendo como mi corazón se detenía por una fracción de segundo, por mi culpa José estaba metido en problemas, yo no quería eso, yo lo único que quería es que estuviera bien, después de todo él había sido mi soporte con todo esto de la enfermedad aunque él no sabía que estaba enfermo.
Seguimos hablando un poco más hasta que sentí que era la hora de regresar, me despedí de él dándole una sonrisa sincera y diciendo adiós con la mano. Salí corriendo de regreso, no podía creerlo, tanto odiaba mi padre a José que se la había cobrado… definitivamente no lograba entender a mi padre… ¿acaso él no quería mi felicidad?
-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.
Al día siguiente desperté sin sentirme muy bien, me había esforzado demasiado para poder estar con José todos los días a la misma hora sin que nadie me viera y regresar de la misma forma. Había funcionado muy bien pero todo en esta vida tenía un precio… y el que estaba pagando era un precio muy alto.
Con el paso de los días no lograba estabilizarme, no podía lograr por nada del mundo fingir que me sentía bien, ni con la enfermera, ni con Gabriel, mucho menos cuando mi padre iba a verme… no importaba que medicamento me dieran yo seguía sintiéndome débil.
Nuevamente se acercaba la hora y aunque me sintiera mal quería ir, no quería fallarle a José. Traté de incorporarme en mi cama y logre sentarme, pero algo no andaba bien, no podía ver absolutamente nada lo único que veía era una inmensa oscuridad que al parecer buscaba consumirme porque incluso podía sentirme algo más frío de lo normal. Esta era quizás la cuarta vez que me pasaba y las 3 veces anteriores había estado al borde de la muerte.
Cerré los ojos esperando firmemente que al abrirlos me sintiera mejor y pudiera seguir con mi rutina de escaparme, pero nuevamente mi subconsciente me traicionaba ¿por qué? ¿Por qué ahora me mostraba tu rostro?
-José…- murmure tu nombre dejando que algunas lágrimas resbalaran por mis mejillas -¿Qué harás?... ¿Qué es lo que harás cuando sea mi final?- me pregunte imaginando tu rostro y sintiéndome terriblemente mal al verlo sin tu típica sonrisa.
Sin pensarlo más me levante a pesar de sentirme mal y quitándome los aparatos me vestí para salir, tenía que verte de nuevo… aunque solo fuera una última vez, una última sonrisa...
Luego de un largo rato al logre ver a José ahí esperándome donde siempre, me tarde bastante pero al fin había llegado, a pesar de eso me dio tiempo en el camino de escribir el avioncito, sabía que mi corazón ya no daba para más y aun así reuní las energías que tenía y corrí un poco lanzando un avioncito de papel como normalmente lo hacía.
Bonjour José
Lamento mucho lo que te voy a decir, en verdad quisiera que esto fuera una mentira pero no lo es, la verdad es que… desde que te conocí me enamore de ti, en verdad te amo… pero… si como te imaginaras siempre hay un pero, y en esta ocasiones es que no podré seguir viniendo, a mi padre lo transfirieron a otro país así que nos mudaremos y nunca más voy a volver.
José perdóname, realmente me gustas mucho y quisiera poder estar aquí el día en que salgas de prisión pero me temo que no podrá ser así.
Observe atento como leía la carta y como su sonrisa poco a poco se iba borrando de su rostro, no soporte mucho y tuve que desviar la mirada para luego darme vuelta y tratar de marcharme sin voltear atrás. Yo… Yo ya no tenía nada que hacer en ese sitio.
-¡NO! ¡Por favor Matt! ¡No te vayas!- le escuché gritar y ese grito había simplemente acabado con mi determinación, trate de seguir hasta que escuche aquellas palabras que terminaron de quebrar mi mundo -¡Tú también me gustas!- algo dentro de mí se rompió, no supe exactamente qué pero simplemente en mí cabeza escuche un "crack" –¡Estaré esperando a que regreses!- esas simples palabras logran que mis ojos se llenaran en lágrimas, no podía… simplemente no podía con eso, porque yo mejor que nadie sabía que no podría volver nunca… ni al hospital…ni a mi casa…mucho menos ver a José de nuevo.
Lo ignoré como pude y regrese al hospital algo lento, sin embargo en el camino a mi habitación me topé con Jane quien al parecer se había dado cuenta de que no estaba e iba a llamar a mi padre, pero al verme ahí en el hospital se tranquilizó, al menos hasta que caí al suelo seminconsciente pues podía escuchar lo que decían y podía sentir como me llevaban a mi habitación aunque yo no podía moverme.
Luego de horas sin poder moverme escuche como mi padre entraba histérico al cuarto, sentí poco a poco como mis otros sentidos se iban apagando. Lo último que escuche fue a las enfermeras sacar a mi padre y un muy molesto zumbido que poco a poco fue desapareciendo dejándome en esa fría oscuridad de siempre, que si bien al fin me había dejado descansar me había quitado todo lo que al final me había hecho feliz…
"La muerte no es el final de todo... es tan solo un nuevo inicio"
