Holaa! Como estan bien… eso espero
~ Disclaimer: Sailor Moon es un manga creado por Naoko Takeuchi.
~ Sailor Moon: La vida continua ~
Capítulo 2:
La Pesadilla
– Vaya, este día ha sido largo – Serena murmuró mientras se dejaba caer en la cama. Ya había caído la noche y el día que había tenido era de lo más agotador, de hecho solo de pensar en ello se sentía aun más cansada. Mirando la hora en la pantalla de su teléfono, podía ver que eran las nueve de la noche, aun temprano.
Durante unos minutos se quedo mirando la pantalla de su teléfono mientras pensaba en una sola persona en el mundo, Darien Chiba, su novio. Días atrás habían tenido una pelea que había comenzado por algo trivial como no pasar tiempo juntos o por el tiempo que pasaban juntos haciendo nada práctico o divertido. Ella realmente no comprendía la extraña actitud del muchacho, así como tampoco estaba segura de que pensar de su propia actitud. Él no dejaba de decirle que casi no tenía tiempo para él, lo que no era cierto desde su punto de vista, ya que ella siempre lo estaba llamando al teléfono para saber cómo se encontraba, así como siempre pregutarle si quería salir con ella, pero por alguna razón que desconocía él nunca podía hacerlo. El problema más grande dentro de todo eso, es que cuando Darien tenía tiempo, ella tenía otras cosas que hacer... como intentar superar la puntuación de Mina en aquel nuevo juego de Arcade de Sailor V que instalaron en el salón de videojuegos. Pensar en todo ello hacía que se replanteara los últimos acontecimientos una y otra ves, pensando en cómo sentía que su relación se estaba destruyendo. Quizá ella era muy infantil o quizá no pensaba seriamente en la relación que tenía.
Por lo visto, una historia de más de tres mil años de antiguedad y el amor no eran suficientes para sostener una relación. Ella quería llorar.
Soltando un suspiro, estiro los brazos por sobre su cabeza. Estaba decidida a intentar arreglar su relación y ¡lo haría realidad! pero antes tenía que hacer algo muy importante.
– Mañana comienza la universidad – Murmuró antes de sonreír – ¡Bien, hay que ponernos en marcha!
– Deja de gritar, Serena – Rei gritó desde la sala. La muchacha rubia, sosteniendo un atuendo en sus manos, alzó una ceja preguntándose quién gritaba ahora. Aguantó la sonrisa y estiro la ropa sobre la cama, decidida a usarla el día de su primera clase.
– Me pregunto si Darien esta demasiado enojado como para llamarme – Murmuró suavemente acariciando la tela en sus manos.
Él no lo entendía. Miles de pensamientos se arremolinaban en su cabeza y causaban un desorden mental bastante importante. Lo que sabía estaba mal, lo sabía y nadie tenía que decírselo para que lo supiera, pero al mismo tiempo, sin comprender nada, seguía por el mismo camino que había intentado evitar. ¿Estaba mal querer salirse del camino al que lo habían encadenado desde hace más de tres mil años?
"Serena... ¿Por qué? ¿Por qué yo? Si tan solo no me sintiera de esta forma"
– ¿Entonces, Darien? – Pregunto una mujer mirándolo fijamente.
– Tal vez tengas razón – Dijo él con un tono nervioso.
– Yo siempre tengo razón – Dijo ella acercándose a Darien.
– Pero no sé si... – Tragó saliva nervioso.
– ¿Terminar con ella? - Terminó la oración la mujer – Mira, creí que dijiste que no la querías más.
– No fue lo que dije – Murmuró entre dientes, con fuerza y queriendo dejar en claro su punto. ¿Qué punto exactamente?
Él jamás querría lastimar a Serena intencionalmente. Él la amaba... ¿o era Endymion quién amaba a Serena? Tiene sentido desde cierto punto de vista, porque cuando la conoció no hacían más que pelear. El camino forjado desde el pasado, desde su vida pasada. Nadie era capaz de comprender semejante magnitud de importancia.
Confundido, era la palabra correcta.
– Es curioso, porque el no saber algo es el principio de la duda – Explicó la mujer acercándose con una sonrisa.
La mujer beso a Darién con pasión y este no tardo en corresponder el beso. El beso era apasionado, era fuerte, casi desesperado, se necesitaban mutuamente, casi como si tuvieran una enfermedad y esa fuera la única cura. la mujer le quito la chaqueta a Darien y le empezó a besar el cuello.
– Venga, Serena, ya es hora – La voz de Rei hizo que Ami hiciera una mueca cubriendo sus oídos. La muchacha en su habitación seguramente estaba dormida y todas en ese departamento sabían que tenía el sueño pesado. La muchacha peliazul centró su mirada en su libro, intentando ignorar la voz de su amiga.
– Rei, deja de gritar, estás despertando a todo el mundo – Lita dijo apoyando su hombro derecho en el marco de la cocina y moviendo una espátula por encima de su hombro, sonriendo divertida ante la escena que estaba delante de ella.
– Sí, a todo el mundo – Mina contuvo un bostezo mientras se arrastraba en el comedor y tomaba asiento junto a Ami – menos a la única persona que sigue dormida
– Dios, esta niña ya me tiene harta – Rei gruñó caminando hacia la cocina.
– ¿Qué piensas hacer? – Preguntó Ami con interés viendo a la muchacha.
– No llegaré tarde el primer día por culpa de esa tonta – Rei masculló entre dientes.
– Tal vez va a llevarle el desayuno a la cama – Mina respondió ingenuamente, intentando forzar una sonrisa.
– Rei, no creo que eso sea buena idea – Lita dijo desde la cocina.
Ami alzó la mirada intrigada y vio salir a su compañera sailor cargando una jarra de agua en sus manos. Rápidamente hizo una mueca cubriendo su rostro, conociendo el posible resultado que esto tendría.
– Diganme que no lo hará – Murmuró ella.
– Sí lo hará – Mina se burló.
Minutos después se escucharon unos gritos y entre ellos el nombre de la pelinegra a todo pulmón. Las tres chicas se miraron entre sí durante un momento antes de suspirar pesadamente.
– Lo hizo – Declaró Lita.
Sin comprender por qué estaba sucediendo eso, las lagrimas cubrieron su rostro como si fuesen grandes olas que arrasaban y rompían todo a su paso. El dolor en su pecho se hizo insoportable y toda esperanza había muerto ante la mirada oscura que había frente a ella. Lo que antes había sido una bella y duradera historia de amor ahora no era más que cenizas de una vieja leyenda.
– ¿Por qué me dices eso? – Ella murmuró con la voz ahogada.
– He intentado comprenderlo por mí mismo, pero sigo llegando al punto de partida. Nuestro amor se ha ido cayendo a pedazos hasta extinguirse. Estos sentimientos que tengo pertenecen al pasado, una vez más.
– ¿Cómo puedes decir eso después de todo por lo que hemos pasado? Tantos obstáculos y siempre seguimos encontrándonos el uno al otro. Ese no es un amor que pertenece al pasado, es un amor que perdura en el presente. ¿Qué hay de Rini? ¿De Tokio de Cristal, nuestro futuro juntos?
– Una amor que perdura en el presente y que proviene del pasado. Estos sentimientos... ¿nos pertenecen realmente? – Preguntó el muchacho mirando a la chica. Una flor con espinas en sus manos provocaba que un hilo de sangre corriera por sus dedos, manchando la calidez y suavidad de estos con un eterno sufrimiento – ¿Qué hubiera pasado si jamás hubiéramos sido Serenity y Endymion en el pasado?
– ¿Acaso importa lo que hubiera sucedido?
– Estar juntos no es más que un amor atado por las personas que fuimos, un recordatorio de que nuestra vida se encuentra arraigada a ese suceso. Mis pensamientos, mis sentimientos, mis emociones, todo esto proviene de una persona que no soy. Este presente y ese futuro no puede existir si mi propia mente se encuentra confundida con "quién soy" y "quién seré". No puedo hacer esto más, Serena. Hemos terminado.
– ¡Darien!
Algo helado cayó sobre su rostro y provocó que abriera sus ojos de golpe. El corazón latiendo a tope, la respiración agitada y el cuerpo mojado, hicieron que durante unos minutos se quedara con la mente en blanco mientras a la fuerza procesaba lo que acababa de suceder. El sueño, la realidad. Había sido un choque de mundos que le había provocado que incluso sus ojos se hincharan de la tristeza.
– Fue un sueño – Masculló mirando el techo de su habitación. Un sueño que se sintió real. – ¿Por qué estoy mojada?
Consciente de lo que había sucedido y observando a la pelinegra que le sonreía divertida por la broma, la muchacha paso las manos por su rostro antes de dejar escapar un fuerte grito. De inmediato una pelea comenzó y por una vez más, como de costumbre, ella era la víctima. Rei no tenía compasión con nadie.
– Llegaremos tarde por tu culpa – Explicó la mujer algo molesta – Llevo llamándote por horas
– ¿Y para eso me tenías que lanzar agua? – Preguntó igual de molesta la rubia.
– Si no te levantas nunca sí – Ella suspiro con más calma mientras le extendía una toalla – Venga, sécate y vístete para que nos vayamos. Dijimos que iríamos todas juntas, ¿no?
– Es increíble que me maltrates tan temprano por la mañana – Se quejó la rubia frotando la toalla con su rostro.
– Serena... – La suave voz de la muchacha que se encontraba con pie fuera de la habitación hizo que la rubia parpadeara con confusión, ¿dónde había quedado todo el enojo?
– ¿Eh?
– ¿Por qué tienes los ojos rojos? – Preguntó preocupada.
La joven rubia parpadeó un par de veces antes de detener su mirada en el espejo que estaba cerca de su cama. Las imagenes vividas de aquel sueño y el recordatorio de las palabras que su novio le había dicho, independiente de si era un simple sueño, quemaron en su pecho con fuerza.
– ¿Estás bien?
– Sí – Respondió la joven – De seguro es tu culpa por lanzarme agua. Siempre eres una bestia por las mañanas
Toda la preocupación que había sentido la pelinegra se había esfumado con un simple comentario y aunque Serena sabía que el enojo que sintió la sacerdotisa era fingido, se alegró por un momento de que dejará pasar el tema del cual no quería hablar. Cuando la chica soltó un hmp y se dio la vuelta para salir de la habitación, la princesa juraría que la escuchó susurrar su nombre nuevamente con preocupación.
– Darien... – Susurró preocupada una vez que se había quedado sola en la habitación – Eso fue solo un sueño, ¿verdad? – Llevó una mano hacia su pecho – No era real...
"Algo no anda bien" pensó Rei una vez que había salido de la habitación de Serena – Serena tonta
– ¿Ocurre algo, Rei? – Ami la miró con una ceja alzada.
Alzó la mirada encontrándose fijamente los ojos de la peliazul y luego sacudió la cabeza – Nada, es solo que...
– ¿Qué cosa? – Mina la insto a continuar.
– Bueno, Serena... – Tragó saliva. Sabía que sus compañera se preocupaban siempre por el bienestar de la otra, eso era seguro, y si de alguna forma anormalmente extraña, tras una pelea entre ella y Serena no terminaba con una de las dos refunfuñando mientras se alejaba, seguramente era una pelea real y uno las típica que tenían. El simple hecho de haber salido de la habitación sin decir nada, ya le había dado la alerta a las demás de que algo había sucedido.
– ¡Ya estoy lista! – Cargada de energía y emoción, Serena irrumpió en el comedor dando saltos de emociones. Sus ojos, para sorpresa de Rei, no mostraban aquella aura roja que habían desprendido antes de entrar y definitivamente su personalidad no mostraba rasgos de que algo hubiera sucedido – ¡Tengo hambre! Óiganme que me dejaron algo para comer
– Aquí tienes, un especial Lita temprano por la mañana – La castaña sonrió con orgullo depositando un plato en la mesa.
– ¡Sí! Nada mejor que la comida de Lita para empezar el día – Dijo la muchacha sonriendo.
– Serena tu amas comer - dijo Mina sonriendo. Serena solo rió
– ¿Por qué tan feliz? - pregunto Amy
– Definitivamente no es por el primer día de universidad – Dijo Lita.
– Como crees Lita, Serena no es esa clase de chica – Mina sacudió la mano riendo suavemente – Seguramente es porque verá a Darien más tarde, ¿no es así?
– Mina, tú y tus comentarios... – Rei soltó un suspiro.
El sonido que hacía un tenedor chocando contra un plato se hizo presente en la conversación de las chicas. Rei alzó la mirada observando a la rubia que expresaba una extraña mirada en su rostro. Intentando con todas sus fuerzas ignorar aquella mirada, Rei dejó escapar un fuerte suspiro tras haber perdido la batalla. ¿Por qué estaba tan triste a esa hora de la mañana? Normalmente estaría dando saltos y causando que ella quisiera ir al dentista a quitarse todas las caries que le provocaba la chica.
– Serena...
– ¿Te encuentras bien? – Pregunto Amy
– si, solo me atore – Explicó la chica, con lo que Rei sabía, una sonrisa forzada – Chicas vayámonos o llegaremos tarde, y lo crean o no, realmente estoy emocionada.
"odio mentirles a las chicas pero, ellas no saben nada de lo que ocurrió con Darién. Quisiera contarles pero no quiero que se preocupen, suficiente tuvimos con las batallas y ahora que la paz reina y la felicidad esta por todas partes, no quiero darles algo en que preocuparse. Yo no soy una niña, tengo 18 y puedo resolver mis problemas sola", pensaba Serena frente a las puertas del ascensor con un impulso de coraje y determinación corriendo por sus venas.
– Que pena, habrá que tomar el autobús – Murmuró en voz alta.
– Serena – Cuatro voces llamaron a su nombre y provocaron que se estremeciera ligeramente. Viendo a las chicas detrás de ella, Serena sonrió sabiendo que Rei no había dejado pasar el tema de lo que había sucedido cuando la despertó y le había contado a sus amigas. Quiso quejarse, pero eso solo le iba a dar más preocupaciones a sus amigas.
– Pero que lentas – Ella dijo con una sonrisa – Me apresuran a mí, pero ustedes no se apresuran a sí mismas
Ninguna de las cuatro chicas dijo nada, casi rogaba para que alguna hiciera alguna broma. El trayecto hacia la universidad se hizo bastante más corto de lo que Serena hubiera esperado en un inicio. Sumergida en sus pensamientos y en sus recuerdos, considerando las palabras de su sueño y de los últimos acontecimientos.
Su cabeza era un lío.
– ¡Por fin llegamos! – En algún momento, la voz de Mina la saco de sus pensamientos – Juro que un auto facilitaría las cosas
– Sigo pensando que esa es una mala idea de momento – Ami se mantuvo con firmeza.
Serena hizo una mueca mientras observaba el gran edificio frente a ella. Esto era la universidad, el nivel superior. No una pequeña escuela llena de adolescentes, sino un establecimiento en donde había adultos. Ella no iba a encajar de ningún modo.
– ¿Tú que piensas?
– ¿Ah? – Parpadeó confundida un momento mirando hacia su amiga – Sí, te ves bien Mina
La rubia entrecerró los ojos levemente – Eso no es lo que yo...
– ¡Mina!
La muchacha se quedó muda por un momento mientras alzaba la mirada por encima de su hombre. Alguien la había llamado y junto a aquella voz había tres siluetas caminando en aquella dirección.
Continuará...
N/A: Aquí esta el capitulo 2
Quiero decirles que es posible, muy posible que me demore en subir los capítulos de este pero lo prometo subiré un capitulo cada fin de semana hasta que me compren un computar. que cuando pase lo mas seguro es que los suba un poco mas a diario
y quiero a agradecer a Bansheeyris
Bansheeyris: gracias por ser mi primera lectora en este fics nuevo
