Hola. Perdón por el retraso, pero la verdad no me había sentido inspirado para esta historia (a parte del virus de mi computadora). Pero bueno, aquí estamos de regreso. Espero este capítulo les guste
Capítulo 2
Avisen al Hokage
-¿La hermana gemela de Naruto? -preguntó incrédula la Haruno-. Pero eso es imposible.
-Bueno, en realidad somos cuates -aceptó la recién llegada.
-¿Y cómo es que Naruto jamás nos ha hablado de ti? -preguntó Sakura con desconfianza.
-¿No les ha hablado de mí? -inquirió sorprendida Naru.
-No -le contestó secamente la pelirrosa.
-Tal vez porque sabe de sobra que soy más linda, inteligente y hábil que él -dijo la rubia.
Sasuke estaba en silencio. Ahora que prestaba atención a Naru se sorprendía de haber creído que era Naruto. La cara de Naru era más redondeada, traía el cabello un poco más largo, y sus ojos eran más expresivos y brillantes; ya aunque usaba el mismo traje que Naruto (el cual hacía que se viera plana), en el momento en que lo había abrazado había sentido dos protuberancias en su pecho.
-Supongamos que lo que nos dices es cierto -dijo Sakura-. ¿Por qué has venido a la villa de la hoja?
-Naruto me invitó. ¡Mira! -le respondió Naru tendiéndole una hoja.
Sasuke salió un poco de su letargo para ver la hoja que Naru le había dado a Sasuke. Era una carta y decía:
Kerida Naru:
¿Komo as eztado? Espero ke vien. No quiero extenderme demaziado, y pienso ke ceria mejor ke noz bieramos en persona, aci ke por ke no bienes a la billa de la oja y ablamos.
Atte.
Naruto.
P. S. Por fabor, ben directamente a mi cuarto, no te handes paseando por la haldea, por ke ya ce de lo ke erez capas.
-Es la letra de Naruto -dijo el Uchiha
-Y las faltas de ortografía de Naruto -dijo con un poco de pesadumbre la Haruno-. De acuerdo, nos has convencido. Pero ¿dónde está Naruto?
-Ni idea -contestó Naru-. Si estuviera en su cuarto ya habría salido.
-Tienes razón -dijo Sakura-. Bueno, ¿quieres acompañarnos para esperarlo?
-¡No gracias! -respondió de inmediato la rubia-. Creo que daré una vuelta por ahí, a ver si lo veo. ¡Chaíto!
Naru se dio la vuelta y se alejó por el pasillo. Una vez que se hubo alejado Sasuke habló:
-¿No Naruto quería que no paseara?
-De seguro exageraba -respondió la pelirrosa.
-¡Tal vez! -contestó Sasuke mientras miraba por donde se había ido la chica.
-Bueno, lo mejor será seguir esperando a Naruto y a Kakashi-sensei -dijo la Haruno.
Ambos se retiraron del lugar, sin percatarse de que en el cuarto de Naruto empezaba a haber movimiento.
Naruto recobró el conocimiento mientras un humo proveniente del horno se acumulaba en la habitación. Naruto se apresuró a apagar lo que había en el horno y encima de la estufa (Era ramen, y es curioso que se incendiara. Supongo que solo Naruto podía conseguirlo).
Una vez controlado el incendio, Naruto se acercó a la puerta para salir de ahí. Cuando logró asir el pomo de la puerta, se dio cuenta de que estaba cerrada. En ese momento recordó todo: cómo él había cerrado la puerta la noche anterior, cómo se había despertado a preparar el desayuno y se había encontrado con unos insectos que se estaban llevando sus llaves, como los insectos habían escapado por la ventana, cómo se le había caído la lámpara sobre la cabeza.
-¡Vamos, piensa! -se dijo a sí mismo Naruto.
Era una suerte que la ventilación estuviera llevándose el humo, ya que de esa manera podía respirar y pensar con más tranquilidad. O lo hubiera hecho sino hubiera sido por una vocecilla dentro de sí…
"Cinco elefantes se columpiaban…" cantaba la vocecilla.
"¿Quieres callarte Kiuby?" preguntó Naruto mentalmente.
"¡Oye!" respondió el Kiuby. "¡Necesito entretenerme! Ahora, ¿cuántos elefantes llevaba?" El kiuby hizo una pausa, tratando de recordar." ¡Demonios! Perdí la cuenta.
"¿Cómo que perdiste la cuenta?" preguntó incrédulo el rubio.
"¿Pues qué quieres?" contestó el zorro indignado. "Soy un demonio maligno, no un matemático. Bueno, empecemos otra vez. Un elefante…
Naruto cerró su mente a la voz del Kiuby. Era algo que solía hacer para no oír las tonterías del zorro. Aunque de vez en cuando decía algo interesante, o era Naruto el que tenía que pedirle un favor.
-¿Alguien me escucha? -preguntó Naruto golpeando la puerta.
Era inútil. La persona más cercana estaba bastante lejos, y la persona más cercana era…
Naru iba paseando tranquilamente, a punto de salir de los dormitorios. A pesar de que se había asomado en algunos cuartos, no se había encontrado a nadie.
-¡Esto es aburrido! -exclamó la rubia-. ¿Qué acaso Sasuke y Naruto son los únicos hombres en este edificio?
Apenas acabó de decir esto, un chico apareció por una puerta. En cuanto la chica lo vio, pensó que nunca había visto a ningún chico más guapo. Inmediatamente se acercó a él.
-¿Nos conocemos? -le preguntó al chico en cuanto llegó junto a él.
-¿Qué te pasa idiota? -fue la respuesta de Shikamaru.
-Creo que me he enamorado -contestó la chica.
-¿De qué hablas Naruto? -preguntó asustado el chico.
-¿Cómo te llamas? -le preguntó la rubia con voz soñadora.
-Me estás empezando a asustar Naruto -dijo Shikamaru cada vez más nervioso.
-En realidad soy Naru, pero ¿cómo te llamas tú? -le preguntó la rubia.
Hubo un momento de silencio. Shikamaru estaba tan asustado que ni siquiera podía usar una de sus frases.
-No me lo quieres decir, ¿eh? Bueno, entonces lo averiguaré yo -dijo la chica.
Lo siguiente que el chico sintió fue una mano sobre su trasero.
-Mmm… No está tan mal, pero lo que yo busco es esto.
Naru había sacado una de las identificaciones de Shikamaru. La miró con atención antes de decir:
-Así que te llamas Shikamaru. Es un lindo nombre, aunque no saliste bien en esta foto. No tomaron tu mejor ángulo -comentó la chica.
El chico reaccionó de inmediato.
-¡Devuélveme eso! -le espetó arrebatándole la credencial-. Y aléjate de mí.
-¿Me estás rechazando? -preguntó Naru un poco dolida.
-¡Por supuesto que te estoy rechazando, baka! -exclamó el chico.
-Algún día te arrepentirás de esto -dijo la chica irguiéndose completamente-. Nadie rechaza a Naru Uzumaki sin arrepentirse.
Y dicho aquello se fue.
-¡Qué problemático! -dijo el chico en voz baja.
-¡Eh, Shikamaru! ¿Qué pasa? -inquirió Choji, quien acababa de llegar.
-Algo grave -fue la respuesta del otro chico.
-¡Ah! -exclamó despreocupado el Akimichi-. ¿Quién estaba contigo?
-Naruto -respondió Shikamaru.
-¿Naruto? -repitió sorprendido Choji-. Hubiera jurado que se trataba de una chica.
-¡No me sorprende! -contestó el otro en voz baja.
-¿A qué te refieres? -preguntó Choji.
-A que es hora de avisar a la Hokage.
La Hokage se encontraba sentada detrás de su escritorio tranquilamente, cuando la puerta de su despacho se abrió de golpe.
-¿Qué les pasa chicos? -preguntó sorprendida.
-Algo grave -dijo Shikamaru. Estaba tan exaltado por lo que acababa de pasar que no se parecía en nada a él mismo.
-¿Qué quieren decir? -les preguntó Tsunade-sama.
-Yo también quiero saberlo -dijo Choji.
-Naruto se volvió… -comenzó Shikamaru, pero un sonido ahogó el resto de la frase.
Los chicos se quedaron callados y alertas.
-Lo siento chicos -se disculpó la rubia cincuentona-, es la alarma de mi auto. -Sacó un llavero y apagó la alarma-. Ahora sí, díganme.
-Le estoy diciendo que Naruto se volvió… -comenzó de nuevo el chico, pero de nueva cuenta un sonido apago su voz, un sonido muy parecido al que provoca un barco (ya saben el tuuuuuu-ruuuuuu). Aquello provocó que el silencio volviera a reinar en el despacho.
-Un barco en la hoja -dijo pensativa la Sannin-. ¡Qué extraño! Bueno, ahora sí. ¿Qué me decían?
-Que Naruto se volvió…
