Capítulo 4

Vivo o muerto

Shino apareció apresuradamente por el pasillo mientras se subía los pantalones.

-¡Eh! No me puedes dejar a medias -le gritó Naru corriendo tras de él mientras se ponía la chamarra.

-No, yo no le tiro a eso -gritó Shino corriendo cada vez más rápido.

Shino dio vuelta a la derecha para huir por otro pasillo, y esquivó por muy poco a Lee. Pero Naru no tuvo tanta suerte.

-¡Auch! -exclamó la chica cayendo de espaldas al suelo.

-¿Te encuentras bien, Naruto-kun? -preguntó el cejudo.

-¿Eh? -inquirió Naru mientras observaba a su interlocutor de pies a cabeza, deteniéndose un momento en… ya saben dónde. En cuanto llegó a sus ojos, se perdió totalmente en ellos.

-¿Te encuentras bien? -volvió a preguntar el chico mientras le extendía la mano para ayudarla a levantarse.

-¡De maravilla! -dijo la rubia con aquella voz soñadora mientras tomaba la mano de Lee para levantarse.

-¡Qué bien! -dijo Lee con un poco de precaución, ya que Naru no le había soltado la mano.

La rubia se acercó poco a poco a la cara del chico, originando que éste se pusiera un poco nervioso.

-¡Eh… Naruto! ¿Me podrías devolver mi mano?

-¡Ay, pero si se siente tan bien! -dijo la chica con voz coqueta-. Además ¿alguien te ha dicho que te ves muy sexy con ese traje?

-¿Qué? -preguntó Lee sorprendido, dando un paso hacia atrás, logrando que Naru le soltara la mano finalmente.

-Y esas cejas -dijo la rubia mientras pasaba la mano por ellas- no hacen más que aumentar tu sex-appeal.

Lee se quedó totalmente petrificado por unos momentos.

"Gai-sensei" pensó el chico, "esto es un caso de emergencia, espero me comprenda".

El cejudo dirigió sus manos hacia sus piernas y retiró los pesos que pendían de ellas.

-Porque te quites unos pesos de encima no lograrás huir de…

Lee salió corriendo, mientras los pesos caían al suelo sorprendiendo a Naru.

-…mí.

La chica vio como el cejudo se alejaba rápidamente mientras ella se quedaba muy sorprendida.

-¡Ahora me gustas más! -exclamó saliendo de su trance y empezando a correr.


-Oye Choji -dijo Shikamaru-. Mira esto.

-¿Qué? ¿Qué es? -preguntó Choji mientras se comía una dona que le había invitado la Hokage.

-Es una receta médica -contestó el chico Nara.

-¿Y? -inquirió Choji con la boca llena.

-Que aquí dice que la Hokage no puede consumir cafeína -respondió Shikamaru.

-No -confirmó tranquilamente la Hokage-. Me provoca alucinaciones.

Y dicho esto se bebió una porción considerable de su café. Por un momento parecía que no sucedería nada, sin embargo…

-¡Orochimaru! ¿Cómo estás? ¡Has regresado de la muerte! -exclamó Tsunade-sama.


Detrás de cámaras.

-¡Oh no! Me equivoque y he dado adelantos del fic. Por esto puedo perder mi empleo.

-Ya lo creo.

-¡Tercer Hokage a escena!

-No, esperen. Denme otra oportunidad. Prometo hacerlo mejor. ¡Prometo no volver a equivocarme!

-De acuerdo. Entonces continuemos.

-¡Espera! Jiraiya ¿qué haces aquí? ¿Y con ese vestido?

-¡Eh, nada! Solo paseaba.

-Entonces sal de escena.

-¡Eh…! De acuerdo. Pero antes, ¿me veo gordo con este vestido?

-Sí.

-Pero no es el vestido, es la edad, que no perdona.

-Con que piensan eso, ¿eh? Entonces me iré a otro lugar donde valoren mi talento y mi cuerpo.

-¡No tenemos tiempo para esto!

¡BAM!

-Muy bien. Saquen el cuerpo y continuemos con la escena por favor.


-Aquí dice que la Hokage no puede consumir cafeína -dijo el chico Nara.

-No -respondió tranquilamente Tsunade-. Me provoca alucinaciones.

Y dicho esto se bebió una porción considerable de su café.

-¡Orochimaru! .exclamó emocionada la Sannin-. ¿Cómo estás? Regresaste de… de… del… del exilio.

-¡Esto me está dando miedo! -dijo Choji-. ¡Vámonos de aquí!

-Hay un ligero problema -dijo Shikamaru con los brazos cruzados.

-¿Cuál? -preguntó Choji mientras temblaba.

-Ese -respondió Shikamaru señalando hacia la puerta, la única salida del despacho de la Hokage.

Sí, ahí se encontraba el problema. En medio de su alucinación la Sannin había confundido a la puerta con Orochimaru, y ahora sostenía alegremente el pomo de la puerta, al que había tomado por la mano del villano.

-¿Cómo vamos a salir de aquí? -inquirió preocupado el chico Akimichi.

-Me da igual salir o no salir -dijo Shikamaru-. Lo que yo quiero es que haga algo con Naruto. ¡Eh, vieja! ¿Qué va a pasar con Naruto?

-¡Oh, claro! -dijo Tsunade volviendo en sí-. Llamen a los Anbu.

-Bueno, entonces nosotros nos vamos -dijo Choji mientras tomaba otra dona.

-No, esperen -dijo Tsunade-. Tendrán que esperar para testificar en cuanto lleguen los Anbu.

-¡Qué pesadez! -exclamó Shikamaru-. ¿Y cuánto tardarán?

-¡Ya estamos aquí! -exclamó una voz.

Los tres voltearon a ver hacia el lugar de donde provenía la voz, y se encontraron con que un escuadrón de Anbu habían llegado silenciosamente al lugar.

-¿Qué es lo que necesita Hokage-sama? -preguntó el líder.

-Necesito que me traigan a Uzumaki Naruto -ordenó la Sannin-. Vivo o muerto.

-Vivo le costará más -dijo el líder Anbu extendiéndole una nota.

Tsunade tomó la nota y la revisó.

-Déjenme ver.

La Hokage tomó su monedero, lo abrió y comenzó a contar el dinero que traía dentro.

-¡Demonios!

A la Hokage se le contorsionó la cara, pero no le quedaba otra opción.

-¡Traedlo muerto! -ordenó cerrando de golpe su monedero.


¡Ay! ¿Quién diría que a Naru le gustaría el cejudo? Y mira nomás, ya metió en bastantes problemas a su pobre hermanito. Naruto no saldrá fácilmente de esta.