Hola a todos. Siento la demora, pero entre que terminaba Albus Potter y el Espejo Maldito y otro fic que estoy escribiendo sobre crepúsculo me olvidé un poco de NaruNaruto. Pero bueno, finalmente aquí tienen más.
Capítulo 6
Esa técnica es mía
Tsunade-sama se encontraba en su despacho, bebiendo tranquilamente una taza de café (descafeinado, por supuesto), cuando Shizune entró en la habitación.
—Tsunade-sama, las reparaciones de la villa están marchando a la perfección —anunció la mujer—. A este paso, acabaremos con las reparaciones más rápido que cuando Orochimaru atacó la villa.
—¡Qué bien! —exclamó la Hokage—. Aunque la verdad es que nunca hubiera creído encontrarme con un problema mayor que Naruto.
—Ahora que lo dice, ¿cómo es que Naru no creció en la villa de la Hoja? —inquirió Shizune.
—Al parecer fue adoptada por un clan ninja nómada —respondió Tsunade—. Les parecía horrible que la criatura creciera sin padres, pero no se quisieron llevar también a Naruto por el Kyubi. Así que Naru y Naruto crecieron separados, aunque al parecer siempre han permanecido en contacto.
—¡Oh vaya! —exclamó sorprendida Shizune.
—Y por cierto, ¿dónde están esos dos ahora? —inquirió la Hokage.
—Naruto-kun se haya en una misión junto a Kakashi, Sakura y Sasuke —respondió Shizune—. En cuanto a Naru, me parece que se encuentra en la academia Ninja.
—¿Y qué demonios hace ahí? —cuestionó la rubia.
—Al parecer está enseñándoles nuevas técnicas a los estudiantes. En ese aspecto es muy bueno que haya crecido con un clan Ninja nómada. Apuesto a que ha aprendido un montón de técnicas viajando por el mundo —dijo la morena.
—Solo espero que no sea tan buen docente como lo fue Naruto con Konohamaru —opinó la Sannin.
—Muy bien chicos, lo primero que tienen que saber antes de usar cualquier técnica, son las debilidades de su oponente —dijo Naru.
—Naru, ¿estás segura de que lo que les enseñas a los chicos está bien? —inquirió Iruka.
—Usted no se preocupe, Iruka-sensei —dijo la rubia—. La técnica que estoy pensando enseñarles es una técnica que nos ha ayudado a derrotar a innumerables enemigos a mí y a Naruto. Es más, si no me mintió Naruto, él utilizó esa técnica para derrotarlo también a usted en alguna ocasión.
—Pero Naruto-kun jamás me ha derrotado —protestó Iruka extrañado.
—Yo solo repito lo que me contó Naruto —dijo Naru—. Muy bien chicos, primero necesito saber como están sus habilidades de transformación.
—¿A qué te refieres? —inquirió Udon.
—Pues a que tan buenos son para visualizar algo y adoptar esa forma —explicó Naru—. ¿Pueden copiar fielmente cualquier cosa que vean? O mejor dicho: ¿pueden imaginarse algo y transformarse exactamente en eso?
La mayoría de los chicos asintió, aunque no de una manera muy confiada.
—De acuerdo —dijo Naru—. De todas formas, no espero perfección a la primera. Bien, quiero que todos visualicen muy bien esta imagen.
Naru sacó un recorte de su pantalón y se lo mostró a la clase. Sin embargo, para Iruka, que se encontraba detrás de Naru, fue imposible ver de qué se trataba el recorte.
—Bien, quiero que ahora adopten esta forma. En este caso no se trata de copiarlo fielmente, también pueden realizar pequeños cambios con el fin de resultar más atractivas.
Iruka se extrañó con aquello. ¿Más atractivas?
—¡Eso será pan comido! —exclamó muy confiado de sí Konohamaru.
—Entonces… ahora —dijo la rubia.
—Hengen —dijeron los chicos de manera grupal.
El aire se llenó un momento de una cortina de humo, y cuando esta se desvaneció, Iruka no pudo hacer más que caer hacia atrás mientras presentaba una fuerte hemorragia nasal.
—¡Vaya! Esto es mejor de lo que me esperaba —dijo Naru aplaudiendo—. En especial creo que Konohamaru ha conseguido algo perfecto.
—¡Eso es injusto! —exclamó molesta Moegi—. Naruto-nichan ya le había mostrado esa técnica desde hace mucho.
—¿En serio? —inquirió Naru—. Maldito Naruto, ¿cómo se atreve a enseñar esta técnica a otros cuando la idea fue mía? ¡Yo fui la primera en idear esta técnica! Aunque al parecer no fue al único que se la mostró. Udon y tú lo hacen bastante bien.
Moegi sonrió con embarazo.
—Disculpe —dijo una de las estudiantes.
—¿Sí? —preguntó Naru.
—¿Cómo se llama esta técnica?
—Bueno, su nombre es sexy no jutsu —respondió la rubia.
—O oroike no jutsu —gritó Konohamaru desde su lugar.
—No cabe duda de que Naruto ya te había mostrado esta técnica —expresó Naru—. Pero bueno, de tarea quiero que practiquen esta técnica, si Iruka-sensei no se opone… ¿Iruka-sensei? ¿Se encuentra bien?
El equipo ocho se hallaba entrenando.
—¿Qué opinan de Naru? —inquirió Kiba sus dos compañeros.
—¿A qué te refieres? —cuestionó Shino.
—Pues ¿qué piensan de ella? ¿Qué les parece? —se explicó Kiba.
—¿Acaso estás interesado en ella? —inquirió Shino perspicazmente.
—¡No digas tonterías! —exclamó casi gritando el chico.
—Pues a mí ya me decepcionó una vez —comentó el chico Aburame en voz baja.
—¿De qué hablas Shino-kun? —inquirió Hinata.
—No, de nada —respondió rápidamente Shino.
—¡Oh vamos! —exclamó Kiba—. No tienes nada de que avergonzarte. Ya sabes que puedes contarnos lo que sea.
—Bueno, si es imprescindible que lo diga, la primera vez que la vi la confundí con Naruto —contestó Shino.
—Bueno, eso no es algo para avergonzarte —protestó Kiba—. Yo también la confundí. Y la verdad es que me espanté bastante. Se comportaba de una manera tan seductora… —La expresión de Kiba cambió, como si acabara de comprender algo—. ¿No me digas que…?
Y movió los puños de atrás para adelante al mismo tiempo, mientras movía ligeramente la cadera. Un movimiento que Hinata no pudo interpretar, ya que se le escapó el movimiento de cadera.
—Estuvimos cerca —contestó el chico de los insectos adquiriendo un ligero color rojo—. Pero en cuanto me di cuenta de que era una chica, salí corriendo.
—¡Oh vaya! —exclamó el dueño de Akamaru sorprendido.
—¿De qué hablan? —inquirió la Hyuga sin comprender.
—¿Y tú Hinata? ¿También te topaste con ella antes de saber que era la hermana de Naruto?
Hinata no pudo hacer menos que ponerse totalmente roja al recordar aquel momento (Ver capítulo anterior).
—¿Qué sucedió Hinata? —inquirió Kiba de manera pícara—. ¿Acaso la besaste?
—No —negó Hinata poniéndose aun más roja.
—Hubiera sido bastante gracioso que aquel hubiera sido el día en que finalmente te hubieras decidido a decirle algo a Naruto y se lo hubieras dicho a su hermana en lugar de a él —comentó Kiba mientras se soltaba a reír.
—¿Qué fue lo que sucedió Hinata? —inquirió Shino.
—Solamente le pregunté que hacía, y me dijo que estaba buscando a Lee-san —contestó Hinata—. El problema es que yo creía que era Naruto, y cuando me dijo que lo buscaba porque estaba hecho un cuero…
Ambos chicos rieron con la declaración de Hinata. Incluso Akamaru pareció compartir la carcajada.
—¡Por fin regresamos! —exclamó emocionado Naruto al llegar a la puerta de la aldea.
La misión de escolta había sido divertida, pero demasiado fácil para el gusto de Naruto.
—Bien chicos, yo debo ir… —comenzó Kakashi-sensei.
—¡Por fin llegaste! —exclamó Naru corriendo hacia ellos.
—¿Qué sucede Naru? —inquirió Naruto observando a su hermana.
La velocidad de Naru no era gran cosa. Era obvio que llevaba puestas las pesas. Sin embargo no tardó en llegar donde ellos y golpear a Naruto en la cara, con lo cual salió volando. Y no solo eso, sino que siguió detrás de él y continuó golpeándolo.
—¿Qué demonios? —se preguntó Sakura al ver como Naru golpeaba con tanta saña a Naruto.
Sasuke y Kakashi parecían bastante sorprendidos, e incluso un poco preocupados por su propia seguridad.
Naru no se detuvo de golpear a Naruto hasta dejarlo medio muerto. E incluso mientras lo golpeaba lo insultaba.
—Y que eso te enseñe a no enseñarle a los demás técnicas que fueron originalmente idea mía —expresó Naru con suficiencia.
La rubia volteó a ver a los otros tres, quienes parecieron asustarse.
—¡Oh, no se preocupen! —les dijo la rubia—. En contra de ustedes no traigo nada. Es más, los invito a comer algo.
—¿No sería mejor primero llevar a Naruto al hospital? —inquirió la Haruno preocupada.
—Que el equipo médico se encargue de él —contestó Naru mientras barría el aire, como quitándole importancia al asunto—. Nosotros vayamos a comer. —Agarro del brazo a Sasuke y a Sakura—. Y bien, ¿qué van a querer? ¿Te parecer bien si tú y yo compartimos plato?
Sasuke se sonrojó con aquello, aunque también lo molestó. Sin embargo, no creía que fuera conveniente retar el humor de Naru después de haberla visto golpear de aquella manera a Naruto. Así que decidió quedarse en silencio.
Los tres chicos se alejaron prontamente.
—Pensé que iríamos todos —dijo Kakashi en voz alta—. ¡Ah! En fin, creo que será mejor que lleve a Naruto al hospital.
