Hola a todos. Espero que se la hayan pasado bien. Yo y mis tardanzas para actualizar esta historia, ¿cierto? Bueno, aquí traigo otro capítulo para que lo disfruten. Espero les guste.


Capítulo 9

En la granja

—¿Se puede saber por qué la tardanza? —inquirió el dueño de la granja.

—Disculpe —dijo Kakashi—. Nos encontramos con algunos inconvenientes en el camino.

"Yo diría que traemos un inconveniente con nosotros, o mejor dicho una inconveniente" pensó Sasuke mientras veía a Naru observar fascinada a las vacas.

—¿Qué nunca habías visto a unas vacas? —le preguntó Sakura.

—Por supuesto que sí —contestó la rubia—. Lo que nunca había visto es hacer eso a una vaca.

Sakura volteó la cabeza.

—¡Eso no es una vaca! —exclamó asustada Sakura.

—Lo primero que necesito es que separen a ese toro de las vacas —comentó el dueño de la granja—. No me deja acercarme a las vacas sin intentar embestirme.

En aquellos momentos Sakura estaba corriendo por el prado correteada por un toro que llevaba a Naru encima.

—¡Nunca me había divertido tanto! —exclamó la chica que iba montada en el toro.

—¡Desearía poder decir lo mismo! —gritó la pelirrosa mientras corría a todo lo que le daban sus piernas.

—Pero por favor —dijo el dueño—, no le hagan daño. Es uno de mis animales más preciados y no soportaría que le pasara algo.

—De acuerdo —dijo Kakashi.

—¡AYUDA! —gritó la Haruno desde arriba de un árbol.

—Sakura, si no bajas esta cosa no se moverá —dijo Naru desanimada, ya que el toro se había quedado de pie debajo del árbol mirando fijamente a Sakura.

—Naru, baja de esa cosa —le dijo Sasuke.

—¿Pero por qué? —inquirió la chica—. Es de lo más divertido que te puedas imaginar. Te lo mostraré. Kawarimi no jutsu.

Al momento siguiente era Sasuke el que se hallaba arriba del toro.

—¿Qué demonios? —se preguntó el Uchiha sorprendido. No sabía que Naru pudiera usar esa técnica usando a otro humano como el reemplazo.

Pero, ¿dónde había quedado la rubia?


—¿QUÉ? ¿CÓMO PERMITISTE ESO TSUNADE-NOBACHAN?

—TÚ ESTABAS EN EL HOSPITAL Y NECESITABA DE ALGUIEN QUE HICIERA ESA MISIÓN, BAKA —respondió gritando la Hokage—. Y DADO QUE NO HABÍA NADIE MÁS DISPONIBLE PARA COMPLETAR EL EQUIPO LA MANDÉ A ELLA.

—Pudiste haberlos mandado solo a los tres —susurró Naruto.

—Lo mismo me dijo Kakashi —comentó Tsunade—. Pero finalmente, aquí yo soy la que manda, así que se hace lo que yo digo. Además, es tiempo de que tu hermana le pague un poco a la Hoja de lo que ha originado. ¿Sabes cuáles fueron los costos de reparación de la villa después de que ella se quitará las pesas?

—¡No pudo haber sido tanto! —exclamó Naruto.

—Dado que piensas eso le ayudarás a pagarnos Naruto —le dijo Tsunade—. No habrá paga para ti hasta que lo que debe tu hermana a la villa quede saldado.

—¿QUÉ?

—Y ya que estás tan impaciente, te asignaré una misión cuanto antes —dijo Tsunade—. Y como no hay nadie libre en estos momentos, será una misión en solitario. —Tsunade revisó la lista de las misiones—. Veamos, ¿qué tenemos por aquí? ¡Perfecto! Te encargarás de atrapar al gato de la señora feudal.

—Pero eso ya lo he hecho —dijo Naruto molesto.

—No me reclames —dijo la Hokage—. Y dado que ya lo has hecho, espero que lo consigas en menos de quince minutos, o de lo contrario te castigaré y tendrás que limpiar todos los baños públicos de Konoha durante un mes.

—¿QUÉ? —gritó el Uzumaki con la boca totalmente abierta.

—Si fuera tú me apuraría —le dijo Tsunade—. Ya solo te quedan catorce minutos con cuarenta segundos.

—De acuerdo, verás que puedo hacerlo sin ningún problema —dijo el rubio.

Y dicho eso salió de la habitación pitando.

—¡Por fin puedo descansar! —exclamó Tsunade mientras recargaba la cabeza en el escritorio para echarse una buena siesta.


—Vamos Sakura —exclamó la Uzumaki totalmente emocionada.

Sakura volteó la cabeza, pero ya era demasiado tarde. Naru se había aparecido detrás de ella, y con un ligero empujón, la volvió a tirar al suelo.

"Naru tendrá que pagar por esto" dijo Sakura-inner mientras que la otra Sakura corría desesperada intentando ponerse lejos del alcance del toro.

Por su parte, Sasuke se había puesto a gritar. Aquello era demasiado, incluso para un ninja. Y aunque Naru dijera lo contrario, aquello no tenía nada de divertido. Lo único bueno que tenía eso era que te subía la adrenalina a tope, pero aquello era una reacción para sobrevivir más que para divertirse.

—¿Lo ves Sasuke-chan? —preguntó la rubia mientras el toro y Sakura se alejaban—. ¿A poco no es divertido?

—¡No puedo creer esto! —exclamó la pelirrosa totalmente desesperada.

—Sakura, por aquí.

Kakashi se encontraba delante de una puerta. Y dado que Sakura no tenía ningún lugar a donde ir, se metió donde le señalaba Kakashi.

—¡Pero esto no tiene otra salida! —exclamó aterrorizada la chica en cuanto hubo entrado.

El toro y Sasuke entraron detrás de ella, y Kakashi cerró la puerta.

—¿Completamos la primera tarea? —inquirió Naru.

—Eso parece —respondió Kakashi, mientras del interior del cuarto donde habían encerrado al toro llegaban los ecos de golpes y gritos—. Ahora solo falta que Sakura y Sasuke lo tranquilicen. Y recuerden que no deben hacerle daño —les gritó el sensei mientras se alejaba de ahí.


—¡Ahora me gustaría que plantaran arroz! —dijo el dueño de la granja sonriente.

—¡Eso será pan comido! —exclamó Naru muy emocionada.

Sasuke y Sakura se veían completamente maltrechos. Al parecer les había costado mucho trabajo tranquilizar a aquel toro.

La chica se subió los pantalones arriba de las rodillas, y se metió al lugar donde debían sembrar el arroz.

—Bueno, por lo menos esto no requiere de gran trabajo —comentó Sakura—. Resulta algo relajante después de haber tenido que lidiar con ese animal.

—Tienes razón —concordó Sasuke—. Solo espero que no haya nada desagradable por aquí.

—¿Qué fue eso? —inquirió la Uzumaki.

—¿Qué fue qué? —cuestionó la Haruno.

—¿No vieron algo que saltó? —preguntó la rubia.

—No —contestó el Uchiha.

—Debí de habérmelo imaginado, pero juraría que era… —comenzó la chica.

—¡Ah, por cierto! —exclamó de pronto el dueño de la granja—. Tienen que tener cuidado. El lugar está lleno de sanguijuelas saltarinas.

—Entonces no me lo imaginé —corrigió Naru.

—¿Sanguijuelas saltarinas? —repitió asustada Sakura.

En aquel momento una sanguijuela saltó directo hacia Sakura, y la hubiera alcanzado si no hubiera sido por Sasuke, quien la mató con un shuriken bien lanzado.

—Si es demasiado para ti sal de aquí —le dijo el Uchiha a la pelirrosa.

—Pero es nuestra misión —protestó Sakura.

—También lo es de Kakashi-sensei, y no hay ni rastro de él por aquí —comentó la rubia—. ¿Dónde se habrá metido?

—Conociéndolo, estará leyendo uno de sus libros Icha-icha —respondió Sasuke—. ¿Por qué no vas por él, Sakura?

—De acuerdo —contestó la Haruno—. Iré por él para que nos ayude con esto.

Sakura se retiró, dejando a Naru y Sasuke trabajando solos entre las sanguijuelas saltarinas.

—¡Eres muy bueno! —exclamó Naru después de que Sasuke mató la tercera sanguijuela.

—No por nada soy el mejor Genin de Konoha —contestó Sasuke.

Una sanguijuela saltó por su espalda. Sasuke volteó, pero ya era demasiado tarde. Naru la había matado con ayuda de un kunai.

—¿Sabes? Eres un chico interesante —dijo la Uzumaki.

Sasuke se sonrojó con aquello, sin saber muy bien porqué. Lo único que pudo hacer fue desviar la mirada mientras la rubia le sonreía, con aquella sonrisa tan encantadora, tan llena de vida, tan linda, tan coqueta, tan maravillosa.

"Pero ¿qué estoy pensando?" se recriminó mentalmente el Uchiha mientras volvía al trabajo.