Hola!

Esto... como empezar... lamento haberme demorado, de veras que lo siento, quería disculparme con todos quellos que me escriben y pues yo les dije dos semanas y miren recien publico! ^_^. Y para responder su pregunta: No, no voy a dejar abandonado el fic, porque simplemente no quiero XD !

Tal vez me demore un poco en subir el otro capi... tuve algunos conflictos internos al escribir una escena. Lo tenia listo la semana pasada pero cuando algo no te gusta simplemente tienes que volverlo a hacer todo. Eso me paso a mí, Tuve que volver a reescribir TODO de este capi u_u. Buenoooooooooo, para no aburrirlos más, he aqui mi cuarto capitulo.

O_O cuarto ya? y nada del carnaval... ¬¬ eso pronto se arreglará! Sin más que decir, les dejo con el capitulo. Mil gracias por su paciencia.

Capitulo 4: Candidato

En el capitulo anterior...

Link se había desmayado y poco a poco había ido recobrando el conocimiento, mientras los gorons lo miraban con mucha preocupación. Poco a poco el nuestro héroe empezó a abrir los ojos...

- Miren hermanos-goro nuestro hermano esta despertando – goron link se acerco - ¿Hermano Link, te encuentras bien?

Nuestro héroe todavía un poco aturdido miro a goron Link - ¿Qué pasó?¿Donde estoy?

- Estas en el cuarto de mi padre – goro – le dijo sonriente el goron

- Por eso es que siento tanto calor...-pensaba Link agradecido de que no fuera una fiebre.

- Hermano Link, mi padre va a revisarte, podrían hacer espacio para que pueda revisar a jestro hermano – goro? – les pidió goron link al pequeño grupo que se había formado alrededor del joven.

Todos se hicieron a un lado y Darunia se acerco a Link. Lo miro tiernamente por un momento fugaz.

- ¡Mi hermano! ¡Hace mucho que no venias a visitarnos! – exclamó emocionado Darunia.

- Hola Darunia, ¿Cómo estás? – le dijo débilmente nuestro héroe.

- Yo muy bien, pero parece que tu no, hermano. Mi hijo te trajo aquí para que yo pueda ver cual es la causa de tu desvanecimiento, pero antes, necesito saber que hiciste hoy antes de venir, tal vez alguna cosa nos pueda ayudar.

- Hoy... Desperté, bueno Navi me despertó, desempaqué algunas cosas que traje de mi último viaje, le dije a Navi que terminara de desempacar lo que faltaba pero parecía que se había ido; tomé un baño, fui al castillo, desayuné con una amiga, toqué la ocarina, llegue a kakariko, fui a mi cuarto, y Navi no estaba... otra vez; subí la montaña y eso es todo.

- Según veo, no hay nada que te pueda haber causado ese extraño desmayo.

- Solo es el cansancio del viaje al menos eso creo- le dijo el joven.

- Entonces solo necesitas descansar...- le dijo un no tan convencido Darunia.

- Darunia, gracias por tu hospitalidad, pero... yo vine también a la montaña por otra razón...se que les pido mucho pero lo necesito con suma urgencia... es... un libro muy antiguo de la historia goron...

- Oh, sí, claro que te lo daremos hermano Link, ya que es de mucha importancia para ti. Déjame traértelo – goro... – le dijo goron-Link que dio miró la estantería con el fin buscando con la mirada el libro.

- ¡Espera!, no te molestes, yo lo traigo... – dijo Link que se puso de pie en un salto. El joven lentamente dio un paso, pero al dar el segundo, cayó otra vez al suelo, bajo la mirada observadora de Darunia.

- ¡Hermano Link!- gritó goron Link.

Todos los gorons lo rodearon al instante tratando de ayudarlo a levantarse. Link estaba cansado, pero no quería decirles la verdadera razón de su fatiga.

- No se preocupen por mí, por favor, necesito el libro... – dijo link mientras pedía a todos que no lo ayudaran a levantarse.

- Hermano link, ¿puedo revisarte detenidamente? – dijo Darunia muy serio.

- ¿revisarme? No, de verdad, solo es cansancio, no se preocupen por mí, no es nada...-dijo Link algo nervioso.

- Por favor ayuden a regresarlo a su cama- ordeno Darunia a los gorons – quiero ver cuál es el estado de sus heridas.

- ¿Heridas papá?¿A qué te refieres? – dijo un sorprendido goron Link, mientras miraba al joven héroe que desvió la mirada.

- Aunque nuestro hermano nos lo trate de ocultar, está muy lastimado. Esos no son síntomas de cansancio, sino de una pelea muy fuerte – Darunia miro al Link – pero nosotros no preguntaremos nada que no quisiera decirnos, solo ayúdenlo a recostarse y algunos de ustedes síganme, hay plantas que quiero traer.

- Darunia, amigos, yo... lo siento, no quise mentirles ni preocuparlos; pero no importa como este mi cuerpo, necesito el libro que les pedí y regresar a Hyrule lo más pronto que pueda. – dijo Link muy serio.

Darunia y todos lo observaron, nunca habían visto a Link tan serio; debía ser muy importante.

- ¿Por qué hermano? ¿Por qué es tan importante? – pregunto goron link.

- Se los contaré a ustedes pero por favor no digan a nadie de esto... lo que pasó es ..

Zelda se miraba en su gran espejo como le quedaba un vestido azul muy esponjado.

- Impa, ¿Qué opinas?

- Creo que es demasiado...

- tienes razón.

Zelda se metió de nuevo en su closet buscando un vestido sencillo pero a la vez elegante. Al final escogió su vestido blanco con rosado, unos guantes blancos, un collar hermoso con un brillante en forma de esfera y aretes de la trifuerza.

- Impa creo que este esta bien, ¿tú que opinas?

- Se ve muy bien princesa pero falta arreglarle el peinado. Impa se acerco a ella, le hizo su media colita, y le coloco unos hermosos ganchos blancos a los costados.- ¿Qué le parece princesa?

- Se me ve bien, gracias Impa – Zelda se acercó a ese gran espejo mientras se movía buscando algo que no quedara bien– mmm... creo que volveré a buscar otro colgante...

- Creo que tenía que reunirse con alguien ahora ¿lo recuerda?- le recordó Impa.

- ¡Oh no! ¡Ya es muy tarde!

Zelda se dio un ultimo vistazo y le agradeció a su nana todo lo que había hecho por ella.

- Esperó que hoy aclare sus dudas, princesa.

- Gracias Impa.

- Descuide, no hay nada que pueda arruinar su felicidad hoy.

Zelda miro tiernamente a Impa y bajo corriendo las escaleras. Estaba muy feliz, nadie podía arrebatarle la gran sonrisa que tenía.

- ¿A dónde va con tanta prisa, princesa Zelda?

Zelda paró repentinamente y giró para ver quien había preguntado. Cerca de una gran ventana veía a alguien apoyado a la pared , pero al haber tanto sol, no podía verle muy bien su rostro.

-¿Quién es usted?

El joven que miraba el suelo, levantó lentamente la mirada y con pasos lentos se acercó a la princesa. La miró por un instante y se arrodilló para besarle la mano.

- Un gusto conocerla Princesa Zelda. – El joven se levantó e hizo una reverencia – Mi nombre es Ray del reino de Zot y verdaderamente es un honor conocerla en persona. Soy aspirante a ser su prometido.

Zelda se quedó atónita, ¿Aspirante a prometido? ¿Su padre había realizado una selección de príncipes para que alguno de ellos se casara con ella sin saberlo? Se sentía impotente y molesta. De pronto se fijó en el joven que estaba enfrente. Debía admitirlo, su aire era de grandeza, era rubio con ojos de color azul mar con cabello no tan corto, tenía un uniforme militar con pantalones negros, botas negras y una banda roja llena de medallas cruzaba su pecho. Y para completarlo llevaba una espada adornada con esmeraldas y una pequeña corona de oro; es decir el príncipe soñado.

Zelda no sabía cómo librarse de este príncipe, que si bien era muy guapo a Zelda lo único que le preocupaba era llegar a tiempo al lugar acordado.

- Yo...

- No diga más princesa, sé que es difícil aceptar estas decisiones, pero seremos soberanos de nuestros reinos y debemos acatar órdenes aunque no estemos muy de acuerdo.

- ¿A usted también lo obligan a comprometerse?

- Sé que soy un desconocido para usted. Usted también lo es para mí. Me enviaron aquí para unir dos grandes reinos y debo admitirlo, no estaba de acuerdo, pero su belleza me ha cautivado princesa, perdone mi atrevimiento. Estoy seguro que llegaré a ser su prometido.

- ¿Todavía no lo es?- preguntó Zelda fastidiada desviando la mirada.

- No, no soy el único aspirante, conmigo creo que somos cinco, pero no tienen ninguna posibilidad contra mí, pierden su tiempo. Tengo entendido que algunos de ellos han hecho trampa en algunas pruebas contratando guerreros para que les consigan información. Yo princesa, he superado hasta hoy los desafíos sin usar demasiada ayuda, aunque debo decir que algunos son agotadores y no tuve más opción que pedir ayuda. Hasta ahora no creo que nadie esté a mi alcance, de seguro seré el ganador.

- ¿Cree que aunque usted sea el ganador de este tonto juego lo aceptaría? Nunca lo aceptaré.

- Princesa, usted como futura debe de aceptar lo que le digan que debe hacer. No pido que me ame, lo único que deseo es formar una alianza entre su reino y el mío, así podremos crear un gran imperio, el más poderoso y prospero – el príncipe se detuvo y tomo ambas manos de la princesa – pero esperó que algún día si es que salgo victorioso y llegó a ser su prometido, logré en verdad amarme al igual que yo espero lo mismo.- El príncipe se acercó A Zelda y la abrazó.

Zelda estaba tan frustrada, se sentía tan débil, tan tonta, como podía aceptar esto, que un desconocido le propusiera esto solo por ser soberana de un reino. Quería llorar, quería escapar de todo, borrarse a si misma de la faz de la tierra. Apretó su puño con fuerza; quería golpearlo, quería destrozarlo, quería que él desapareciera pero se controlo, sabía que toda su furia no era solo por él sino por todo su mundo y por rodas las reglas que seguía. Era su mundo el que ahora odiaba.

El príncipe deshizo su abrazo la observó con una media sonrisa, esperando alguna respuesta de ella.

La princesa miró fijamente al príncipe y con una voz muy segura le respondió:

- Yo nunca podré amarle.

La princesa salió corriendo del castillo dejando al príncipe muy desilusionado por su respuesta.

- Tal vez eso dices ahora... pero creo que por el bien de tu pueblo harás lo correcto. – dijo el príncipe que se dirigió a la biblioteca del castillo, un libro siempre era buena compañía para él.

Zelda corrió lejos del castillo y sin darse cuenta llegó hasta la pequeña colina de arboles cerca de las puertas del castillo y se reclinó sobre uno de ellos. El día había pasado muy rápido para ella, tantas cosas en un mismo día: Tantas obligaciones, tantas órdenes, tantas cosas... por ahora no quería pensar en eso, la cabeza le daba vueltas, quería despejar su mente; el día no había acabado, quedaba el evento principal: el carnaval.

Nota final:

AAAAAAAAAAhhhhh... cuarto capitulo y nada del carnaval ayyy pronto tengo que solucionar eso! :D

Muchas gracias a TODOSS absolutamente a todos los que me escriben, a los que me regañan por no publicar el cap ;D, a los que me amenzan ,en fin, a todosss!

Bueno para terminar, sobre este capi, como les digo, tuve una batalla titanica sobre la primera escena, de veras que me costo! u_u tarde mucho en aclarar mi mente y concentrarme (FLOJERA) pero al final pude terminarla y pues, ¿Que les pareció?

Y bueno, muchas gracias por su apoyo, y esperen, tengan paciencia, que si puedo, bueno, si la universidad me deja lo tendre listo en una semana el siguiente cap. felizmente que hoy no hubo clase porque hay huelga en mi u y me vine un rato a corregir el cap!;D gracias u!

Los veo en el siguiente cap! y tu, ¿ya has sentido el poder del cosmos? (Eso es porque ahora ahora ando viendo los caballeros!)

Hasta el siguiente cap!