Todo personaje o situación reconocible pertenecen a Hidekaz Himaruya, yo sólo juego con ellos para divertirme un rato.
Advertencia: no es realmente necesaria ya que no hay menciones gráficas, pero sí existen comentarios algo sugestivos. Nada para preocuparse.
Drabble: Golosina.
Nunca, nunca debió haberle obsequiado ese chupetín a Estados Unidos.
Ni siquiera había tenido un motivo, a menos que la expresión de deseo en sus ojos cuando lo vio en el estante de la dulcería contase como tal, y aunque el entusiasta beso de agradecimiento hubiera sido espectacular, la tortura psicológica a la que era expuesto ahora era insoportable.
Arthur trataba de evitar mirar a Alfred, pero sus ojos escapaban hacia él cada pocos segundos mientras caminaban por aquella tranquila calle. El americano parecía estar disfrutando mucho del dulce que saboreaba.
Lo lamía, llevando su lengua de un lado a otro y arremolinándola a su alrededor, lo introducía en su boca con maestría y lo volvía a quitar con un gutural sonido de satisfacción. Cuando notaba la mirada del inglés, lo miraba por sobre sus gafas con una sonrisa y volvía a degustar la golosina, sin bajar la mirada.
De haber estado España a la vista, se habría lanzado sin poder contenerse sobre Inglaterra para besar sus mejillas, chillando lo adorable que se veía con el rostro encendido como un tomate. Aunque, claro, luego se alejase horrorizado para lavarse la boca asqueado, por miedo a que las cejas espesas fueran contagiosas.
El corazón del isleño se aceleraba de sólo ver la insinuante lengua de Alfred recorriendo el caramelo rojo de fresa, ya no tan seguro de que lo hiciera con inocencia.
Porque Arthur no era un pervertido que se excitaba con cosas cotidianas como esa, no. Toda la culpa era del americano que seguramente había notado la reacción de su ex tutor y acentuaba la sensualidad de sus acciones adrede. El mayor se aferraba a pensamientos como ése para no perder la caballerosidad que aún conservaba y tirarse al otro contra una pared.
¡Y maldito fuera el que había inventado los chupetines con relleno líquido! Alfred había alcanzado ya esa porción y el pegajoso dulce parecía haberle tomado por sorpresa ya que había escapado por la comisura de sus labios, goteando hasta el mentón.
La enrojecida lengua del americano buscando no desperdiciar aquel jugo fue todo lo que le tomó a Arthur perder la cabeza por completo. Olvidando a las pocas personas a su alrededor, lo jaló del brazo hacia él y con su propia lengua le limpió el mentón, saboreando el dulce. La combinación de los sabores de la fresa y del mismo Alfred era gloriosa.
La sorpresa del repentino ataque inglés hizo que el menor dejara caer la golosina al suelo. Tras un profundo y desenfrenado beso, jadeó recuperando el aliento.
─A-Arthur... ¡Mi chupetín! ─se quejó. La mirada, lujuriosa hasta lo imposible, del antiguo pirata lo silenció desconcertado.
─No importa. Aquí tengo otra cosa para que chupes ─susurró el inglés con voz ronca, arrastrándolo hacia un desierto y oscuro callejón entre dos edificios.
N/A: La inspiración para este drabble nació de la página en Tumblr para fuckyeahusuk, muy recomendable por cierto.
Gracias por leer! (:
