Capítulo 4: Conociendo a mi equipo

Ah… ¿Hmm? Oh ¡Eres tú, que bueno que volviste! En qué me quedé… Ah claro, gracias por recordarme Jejeje…

Después de pasar horas y horas buscando a la princesa del destino, Navi y yo nos estábamos dando por vencidos, buscamos por todos lados , y no la encontramos, al final de cuentas encontramos el castillo, yo no sabía que era, todas las casas tenían para mí la misma forma y cualquiera podía ser el castillo, una vez logré escabullirme después de haber sido echado como mil veces para cuando me fijé ya había amanecido, estaba cansado pero eso no me detendría, nada me detiene, en serio, nada, bueno… excepto mi esposa Jejeje pero en fin yo logré atravesar los enormes muros del castillo hasta llegar al jardín rodeado de muros del castillo, lo extraño fue que cuando llegué había una niña observando por una de ellas, al voltearse me di cuenta de que era la misma niña del día anterior…

"Hola Link." Me saludó.

"¿No me digas que…?" Estaba súper sorprendido, no sabía qué hacer o decir.

"Soy la princesa del reino, Zelda." En ese yo no sabía nada de nada, estaba desorbitado.

"V-vengo a dejarte esto…" Y le mostré la esmeralda Kokiri, la que me había dado el Venerable Árbol Deku.

Charamos un rato hasta que llegó cierto punto de conversación…

"¿Sabes? He tenido un sueño últimamente, nubes negras cubren Hyrule, pero de esas nubes sale un rayo de luz verde y veo a un chico con un hada vestido de verde… las nubes, son un hombre malo de las tierras desérticas de Gerudo, Ganondorf, le he dicho a mi padre que trama algo malo pero no me ha creído…" Me dijo pensativa.

"¿Piedra… hada… yo? ¡Yo te creo Zelda! Pero… ¿Cómo lo detenemos?" Le atreví a preguntar.

"Link… hay un tesoro en mi familia, su nombre es la Ocarina del Tiempo…" Me dijo y contó acerca de una leyenda "Sabes hay una leyenda que habla de los Portadores de la Sangre del Tiempo, es un linaje de guerreros y defensores de buen corazón que pueden atravesar el flujo del tiempo para manejarlo a su gusto… sin embargo… no sé de quienes se traten, así podríamos evitar que Ganondorf se una a Hyrule, sé que esta unión es mala, verás, debemos defender Hyrule, pero necesito que me traigas las otras piedras espirituales… el zafiro y el rubí, así podremos abrir el Templo del Tiempo y detener a Ganondorf ¿Me ayudarás?" Me preguntó, a lo que respondí de inmediato que sí, de la nada llegó Impa…

"Princesa… ¿Cómo ha entrado este niño?" Le preguntó, ella simplemente se limitó a sonreír, Impa sabía que yo, un niño, había burlado su guardia.

"Link, ¡Debemos proteger Hyrule!" Me dijo animada.

"¡Yo iré por las piedras!" Le dije.

"¡Y yo cuidaré de la ocarina!" Luego de eso me dijo "Buena suerte" Y me dio un beso, me sonrojé y llené de adrenalina así que salí corriendo del castillo para ser perseguido por todos los guardias, Impa me sacó.

"Señora Impa… ese niño…" Los guardias parecían confundidos.

"Nunca lo vieron…" Se limitó a decir ella y me sacó para mostrarme todo Hyrule.

"Este es Hyrule…" Me dijo. "Nuestro hogar, y debemos protegerlo…" Lo sé porque lo he estado haciendo desde hace más de mil años "Lo mejor será que vallas a la montaña ¿Vale?"

"¡Vale!" Respondí con confianza y me dirigí camino a la montaña…

Después comencé a caminar, entonces iba a pie, puesto que Zelda me pidió dejar a Fénix para hablarle, luego me cayó las noche y seguía caminando, iba charlando con Navi, me cansé y de repente se me hizo de día de nuevo sin darme cuenta "¡Toca la ocarina y piensa en nosotros!" Recordar las palabras de Saria hizo que sacara la ocarina que me había regalado y la comenzara a tocar, lo que no sabía era que a distancia cierto caballo me oyó, salió de su rancho y me siguió, una vez me di cuenta tenía un caballo tras de mí siguiendo las notas de mi ocarina…

"¿Qué, un caballo?" Preguntó Navi ojeándole.

"¡Hey, hola, veo que te gusta mucho mi ocarina! ¿No? " Le pregunté, el caballo relinchó y asintió felizmente con la cabeza, el caballo me subió en su lomo y yo seguí tocando la ocarina…

"¡Vamos, a la montaña!" Le dije y el caballo salió disparado hacia la Montaña de la Muerte, un segundo después de que nos fuésemos una niña llegó gritando mientras corría por la pradera, ese hubiera sido mi primer encuentro con "ella" la mujer que me enseñaría que la espada no lo era todo, la mujer… que sería mi esposa…

"¡Epona, Epona ¿En dónde estás?! Valla… ¿En dónde se habrá metido ese caballo? Eso da andarse escapando del rancho es de lo peor…" Dijo ella preocupada, así es, el nombre del caballo era Epona, era una yegua que después sería conocida por todos, el caballo que me acompañó desde ese momento, el que sería nuestro caballo, en ese momento Epona era un potro de un año, quién lo diría, me acompañó en todas mis aventuras, y en mi vida…

Al llegar a la montaña me percaté de un pueblo, en la entrada decía Kakariko así que nos detuvimos por un momento, un niño de mi misma edad me saludó, él se convertiría en un hermano para mí, tenía una espada de madera en la mano, tenía el cabello negro y los ojos verdes…

"¡Hola niño!" Me saludó.

"¡Hola, me llamo Link!" Me presenté.

"Yo me llamo Drufus, ¡Oye ¿Eres espadachín?!" Me preguntó entusiasmado.

"Algo así, oye Drufus ¿Sabes si esa es la montaña de la muerte?" Le pregunté, en el camino Navi me indicó que debía ir ahí.

"Sí, sí es, ¿Pero no es muy peligroso?" Preguntó otro niño, este era…

"Soy Kendall, y seré un erudito." Kendall, o simplemente Ken, el hombre que podría decirse el más inteligente y poderoso hechicero de Hyrule, y también un hermano para mí, él tenía el cabello castaño y los ojos verdes.

Nos quedamos charlando un rato hasta que nos hicimos buenos amigos, luego, Epona me llevó hasta la montaña, lugar donde habitaba una raza de hombres roca los Goron

Ok amigo, creo que debes ir a casa ¿No? Jejeje después de todo no me muevo de aquí, te estaré esperando, nos vemos!