Capítulo 9: El Templo del Tiempo parte 1

Lo sé, lo sé, los problemas siempre han estado detrás de mí, pero las chicas… Jejeje no me hagas sonrojar…

Por favor…

Este es uno de mis compañeros, luego te hablaré de él, somos cuatro, pero más bien pareciera que sólo estoy yo, además, añoraba una visita del mundo de los vivos… sé que te dije que mi historia empezó hace veintitrés años, pero en realidad… fue hace mucho más tiempo… en fin…

El caballo venía corriendo hacia mí, uno blanco, encima llevaba a Zelda y a Impa, quiénes huían de un caballo negro con ojos rojos que llevaba un jinete, era Ganondorf, luego de huir Zelda me vio y me tiró la ocarina de su familia, luego la tomé y Ganondorf paró justo frente a mí, me quedé paralizado pero luego desenfundé mi espada Kokiri, sin embargo Ganondorf utilizó su poder y me derribó para luego ir tras ellas nuevamente, no había nada que pudiera hacer, excepto abrir el templo del tiempo del que me habló Zelda en una ocasión y tomar la espada para vencer a Ganondorf, así que fui al templo y al abrir la puerta puse las piedras en un pedestal para tocar una canción, mi canción con la cual puedes invocarme con las piedras del aullido… la canción de mi familia… la Canción del Tiempo

Luego la puerta se abrió y dejó ver una espada, la legendaria Espada Maestra… me dirigí junto con Navi a su pedestal y decididamente la tomé, un aura cubrió mi cuerpo y así llegué a un lugar extraño… el Aura de los Sabios… lugar donde ellos reposan y de esa manera me recibió Rauru, quién me mantuvo dormido durante siete años…

Ahora, ya sabrás cómo desperté, pero lo que no supiste fue qué pasó con mis amigos… comencemos por uno de los más cercanos, Drufus…

La guerra estalló y el padre de Drufus había muerto en la guerra donde murió contra los rebeldes… Drufus pasó su vida volviéndose un espadachín…

Los años pasan como el viento… aquellos años fueron para él aprender a batallar, luego de que también mataron a su madre en la conquista de Ganondorf… seis años más tarde de que yo durmiera, Drufus caminaba por los pastos de Hyrule, sin caballo, vagaba…

"Maldito Ganondorf… Juro que… ¡Qué morirás!" Gritó al castillo que él había puesto…

"¡Oye ¿A quién gritas?!" Una chica, de cabellos pelirrojos iba en un caballo, era Malon…

"¿Eh? A nadie en particular…" Se retractó él.

"Hmm… ya veo, oye ¿Qué haces sin un caballo?" Le preguntó.

"Es que… prefiero caminar." Retuvo él.

"Ah… hombres, ven; te daré uno, por cierto, mi nombre es Malon." Se presentó.

"Drufus." Le respondió.

Al llegar al rancho Malon se dispuso a darle a Drufus un caballo, él quiso pagarle por él, pero ella insistió, esa es mi esposa, ella tenía un gran corazón…

"¿Segura?" Preguntó Drufus para cerciorarse de la decisión de Malon.

"Sí." Respondió ella.

"Malon, ¿Por qué tienes esa silla de cabalgar en ese estante, es especial o algo?" Preguntó Drufus señalando una silla con el símbolo de la Trifuerza marcado y al parecer fue hecha a mano de ella…

"Es… es que la había hecho para alguien, pero no se ha aparecido en siete años…" Le dijo, en ese momento supe que era yo…

"Valla, yo conocí hace tiempo a un espadachín, tenía diez años en ese entonces y ahora creo que tiene los mismo que yo, diecisiete, su nombre era… Link. " Le dijo, ella creyó reconocer el nombre.

"Bueno, ya que tienes el caballo, ¿cerciórate de visitar eh?" Le dijo dándole un giño y un pulgar en alto, él hizo lo mismo y se fue del rancho…

Luego de irse vio algo extraño en Kakariko, al parecer unos monstruos molestaban, por lo que él fue en ayuda y junto con Kendall les derrotaron…

"¿Drufus?" Preguntó.

"¡Kendall!" Saludó y se dieron un apretón de manos seguido de un abrazo.

"¡Amigo cuánto tiempo!" Dijo Kendall.

"Lo sé… oye ¿Sabes si…?" Drufus fue interrumpido.

"¿El Héroe del Tiempo apareció? No… aún no…" Contestó.