Capitulo 8: Hinata Senju

.

.

Estaba contentísima. Caminaba por las calles de Konoha con una sonrisa amable. La gente se le quedaba viendo embobada, ¿Hinata estaba más guapa? ¿Se había alargado su cabello? ¿Había adelgazado? ¿Hiashi había decidido que siguiera siendo su heredera?

Hinata parecía muy feliz caminando por las anchas calles sin la menor preocupación. Para ella, todo estaba resuelto, iría con Tsunade para contarle lo que paso y después buscaría a su "guardián". Ya quería verlo, sentía la necesidad de poder ver su cara, abrazarlo, estar con él.

"Me pregunto si ya nos habremos besado antes" pensaba Hinata internamente sin que se formara el característico sonrojo en sus mejillas. Lucía tranquila al pensar ese tipo de cosas, no le daba vergüenza alguna. "¡Oh! ¿Habremos tenido algún tipo de relación secreta? Eso sería interesante, como de novela."

Mientras transitaba junto al guardia que la acompañaba, vio pasar a un joven con los ojos color lila suave, iguales a los de ella. Hinata lo siguió con la mirada, pasando desapercibida por el ninja. "Esos ojos… "

― No sabía que ese color de ojos era común. –comento Hinata hablando con voz normal.

― ¿Habla del color de sus ojos? –pregunto el ninja, viendo que Hinata asentía, se apresuro a agregar: ―Son comunes en los miembros del clan Hyuga; su clan.

― ¿Mi clan? –Hinata volteo a verlo sumamente sorprendida. ― Así que pertenezco a un clan, el clan Hyuga. –dijo para sí misma, siendo observada por el guardia con curiosidad. Él pensaba que igual Hinata solo estaba bromeando.

Apenas iban a medio camino cuando de un momento a otro, se vieron rodeados de un grupo de Hyugas de aspecto amenazante.

― No parecen muy contentos. –opino Hinata mirándolos a todos sin perder la calma.

― Tengo ordenes de llevar a Hyuuga Hinata donde la Hokage. –les dijo el guardia un poco temeroso.

― No blasfemes. –se atrevió a decir uno de ellos. –A esa chica ahora solo le pertenece su nombre. Ella misma renuncio al clan, Hiashi nos ha dado órdenes de que si la vemos, la llevemos de inmediato a la mansión Hyuuga.

― ¿Que renuncie a mi clan? –Hinata lucía totalmente sorprendida.

― Las ordenes de la Hokage son más importantes que las de Hiashi, señores. –musito el guardia que acompañaba a Hinata.

― Ya lo oyeron. –lo respaldo Kakashi apareciendo detrás de él.

― No interfieras, Hatake. –amenazo el líder del grupo. – ¡A por Hinata, muchachos!

― Si yo fuera ustedes… no haría eso, chicos. –sonrió el peliplata divertido.

De inmediato, antes de que los Hyugas pensaran siquiera en moverse, se vieron apresados individualmente por una madera fuerte. Hinata volteo hacia atrás viendo a un hombre de cabello castaño y ojos negros que denotaban coraje cuando veía a los Hyugas, pero que rápidamente se teñían de gentileza cuando la vieron a ella. La joven sintió un vuelco en el corazón cuando le vio, no sabía por qué, ni siquiera recordaba conocer a ese hombre, pero él había robado toda su atención.

Hinata solo atino a sonreírle levemente y ese gesto casi hizo desfallecer a Yamato.

Ahora que el ninja del Mokuton centraba su atención en ella, la veía sana y salva, no tenía ni el más mínimo raspón a la vista, lucía en paz consigo misma y hasta extrañamente enérgica.

― Que gusto saber que está bien, Hinata-sama. –musito Yamato luchando por quitarse el nudo de la garganta para hablar fuerte y claro, con una media sonrisa incluida. Hinata solo asintió con la cabeza en señal de agradecimiento, parecía que aquel hombre la conocía, pero a ella se le hacía una falta de respeto preguntarle despreocupadamente su nombre.

― ¿Qué sucede, Hinata-chan? –inquirió Kakashi acercándose a ella. –No pareces reconocer a Yamato.

― Lo siento, de verdad. Pero sinceramente, no recuerdo algunas cosas. –confeso. –Lo lamento, Yamato-san, pero no lo recuerdo.

La pequeña sonrisa de Yamato se congeló en sus labios, y su corazón perdió un latido. ¿Qué era lo que había escuchado?

― Supongo que te habrás golpeado la cabeza. –sugirió el ninja peliplata.

― Disculpen –intervino el guardia. –Debo llevar a Hinata-sama donde la Hokage.

― Ah, claro, claro –respondió Kakashi despreocupado. –Andando. Vamos, Yamato, no te quedes ahí. –musito caminando al lado del guardia y de Hinata.

― ¿Alguien podría decirme por qué renuncie a mi clan? –les pregunto Hinata mientras caminaban.

― Uhmm, será mejor que te vea un doctor, Hinata-chan –le sonrió Kakashi saliéndose por la tangente.

"Un minuto… ¿Qué ha sido eso?" pensó Yamato entre confundido y extrañado del comportamiento de Hinata, dándose cuenta de que ella hablaba como si nunca hubiera tartamudeado en su vida y que en sus mejillas ya no se formaba ese tono rosado suave o en ocasiones rojo a causa de la vergüenza. Todo el camino restante hacia la torre Hokage lo paso incómodo, desesperado. Deseaba que en ese instante, Hinata volteara y con una sonrisa tímida le dijera que solo era una broma, que sí lo recordaba, que cómo podría olvidarlo a él, pero eso no sucedió. Ni él actuó ni mucho menos ella.

― ¡Hinata! Gracias al cielo has llegado con bien. –la saludo la Hokage desde su escritorio con felicidad y alivio. Se levanto caminando hacia ella para darle un asfixiante abrazo que sorprendió a los presentes y hasta a la misma Hinata.

― Un gusto estar de vuelta, Hokage-sama. –respondió Hinata no muy segura y después Tsunade volvió a sentarse tras el escritorio.

― Cuando Hinata-chan apenas llegaba –hablo Kakashi. –un grupo de Hyugas trataron de atacarla. No se preocupe –dijo inmediatamente al ver la mirada preocupada de la rubia. –Yamato ha dejado a los tipos atrapados a media calle.

― Ese Hiashi –gruño la Hokage –Le advertí… tengo que calmarme o enserio me saldrá una ulcera del coraje. Oh, bien hecho, Yamato. –lo felicito Tsunade. – Bueno, Yamato, Kakashi, Shuji –los llamo. –Retírense, tengo que hablar con Hinata.

― ¿Sobre qué? –A Yamato se le ocurrió preguntar. Grave error. La rubia le dirigió una mirada mortífera. –Go-gomenasai. –Yamato trago saliva y atendió la orden de la Hokage saliendo de la oficina, no sin antes mirar a Hinata de reojo.

Una vez que estuvieron solas, Tsunade se aclaro un par de veces la garganta. No sabía cómo comenzar a decirle todo. Debía ser cuidadosa, conocía el carácter de Hinata, aunque no se había mostrado tímida en ningún momento desde que entro a su oficina y hasta pudo notar que su chakra estaba un poco más fuerte que antes.

― Cuéntame, Hinata. ¿Qué fue lo que sucedió? ¿Estás bien del todo? –inquirió Tsunade tratando que su tono de voz fuera suave y tranquilizador.

― Bueno… realmente no me acuerdo bien. –se rasco la cabeza. –Pero, yo estaba corriendo, no sé por qué. No tenía miedo, yo debía llegar a la torre Hokage porque alguien me lo había aconsejado; aunque no recuerdo quien, entonces, de repente ¡bam! –grito Hinata y Tsunade se sobresalto un poco. –Alguien golpeo mi cabeza. Me dio tan fuerte, me dolió muchísimo, pero perdí la conciencia y cuando abrí los ojos otra vez estaba bajo un árbol de manzanos –comenzó a mentir. –dos ninjas estaban ahí (se refiere a Kurotsuchi y Darui), en ningún momento me hicieron daño y me indicaron el camino para regresar a Konoha. –termino dejando a una Tsunade ofuscada y llena de preguntas.

― ¿Y cómo por qué te raptaron entonces? –la rubia levanto una ceja.

― No lo sé. Pero me dijeron que habían borrado parte de mi memoria; solo las malas experiencias que me afectaran. Dijeron que debía ser curada.

― Borrar la memoria, ¿y enserio hicieron eso? –Hinata asintió.

― Hokage-sama, ¿usted podría decirme porque renuncie a mi clan? –inquirió la joven calmada.

― ¿Esto es una broma, Hinata? –Tsunade entrecerró los ojos.

― Sé que parece como que no me importara, pero Hokage-sama, es enserio, estoy asustada –confeso mostrando una mirada preocupada.

Tsunade la miró seriamente.

― Hinata, no sé porque renunciaste a tu clan, pero créeme –Tsunade se acerco a ella aunque el escritorio las separara. –Fue la mejor decisión que pudiste tomar.

― ¿Por qué? –se asusto Hinata.

― Cariño, vivías rodeada de preocupaciones, humillaciones, presiones… la mansión Hyuuga nunca fue un hogar para ti. –musito con voz maternal sin darse cuenta. –Tu padre… él no ha sido un buen hombre…

― No hable así de mi padre. –Hinata entrecerró los ojos.

― Hinata, esa es la verdad, no tengo por qué mentirte. –hablo Tsunade con un tono de voz más fuerte, pero luego volvió a tranquilizarse. –Es por eso que he tomado una decisión sobre ti. Cuando renunciaste a tu clan, los traicionaste, te deslindaste de su apellido, pasaste de ser Hinata Hyuuga a ser solo Hinata. Necesitabas un apellido, necesitabas que alguien te protegiera… por eso, te he adoptado.

― ¿Qué…? –soltó Hinata con un hilillo de voz viéndose sorprendida por la noticia.

― Ahora eres Hinata Senju. –aclaro Tsunade.

― No… no, Tsunade-sama –negó Hinata con las emociones revueltas. –No, yo… arreglare las cosas con mi clan… -Tsunade vio que de un momento a otro, Hinata perdió el control y se desespero. –Yo arreglare todo, soy una Hyuuga. –afirmo levantándose de la silla con la intención de salir de la oficina.

― No puedes. –la detuvo Tsunade.

― ¿Por qué no? –reclamo volviéndose para verla.

― Por que Hiashi quiere matarte. –le informo con actitud seria.

¿Su padre quería matarla? ¿Por qué? ¿Qué es lo que había hecho? ¿Qué acto tan terrible cometió que no pudiera ser perdonado más que con la muerte?

― Tsunade-sama –un ninja despreocupado entro sin previo aviso a la oficina. –El funeral de Shino Aburame está por empezar, si no se apura, llegara tarde. –la previno el ninja. Tsunade lo vio con cara de "¡serás idiota!".

― ¿Hinata? –se preocupo la rubia cuando vio que Hinata cerraba los ojos, pero Tsunade no pudo llegar lo suficientemente rápido para evitar que Hinata se desplomara en el piso, cayendo desmayada tras escuchar que Shino estaba muerto.

.o0o.

―… ¿y la viste? No me reconoció ni un poco. –le comentaba Yamato a su sempai en el camino. El ninja de cabello castaño lucia notablemente abatido.

― No te preocupes. –intento calmarlo. –Todo irá bien. La gente que pierde la memoria, usualmente la recupera.

― Si, pero… ¿Por qué me tuvo que olvidar a mi? ¿Por qué a Tsunade no, o a ti? –se preguntaba angustiado.

― Te conozco bien mi amigo, tanto como para afirmar que estas enamorado de ella. –le sonrió Kakashi en actitud divertida.

― Sempai, ya habíamos hablado de eso. –se molesto Yamato un poco.

― Hombre, solo digo lo que veo, a este sharingan es imposible que lo engañes. –bromeo.

― Sempai –arrastro la palabra.

― Si quieres no me hagas caso –le advirtió Kakashi –pero si tú mismo no puedes reconocer tus sentimientos ahora, después no te estés quejando cuando ella tenga una pareja, porque bien pudiste ser el primero. –se detuvo. –Tengo que ir a casa, te veo luego.

Kakashi metió sus manos en los bolsillos del pantalón y se dirigió a su hogar, dejando a Yamato muy pensativo.

"…si tú mismo no puedes reconocer tus sentimientos ahora, después no te estés quejando cuando ella tenga una pareja, porque bien pudiste ser el primero… porque bien pudiste ser el primero… el primero… el primero…"

La voz de Kakashi pareció atormentarlo mentalmente por el resto del trayecto a su casa. A lo lejos, observo a Naruto y Sakura peleando a gritos, ambos vestidos de negro, posiblemente dirigiéndose al funeral del chico Aburame.

Yamato pensó darse una vuelta por la torre Hokage para darle el pésame a Hinata una vez que Tsunade terminara de hablar con ella. Después de todo, sería muy grosero de su parte no ir a platicar un poco sobre Shino con Hinata, ¿o era que buscaba un pretexto para verla?

― Nada de pretextos, nada de pretextos –negó Yamato hablando consigo mismo. –Un pésame es un pésame. –se aclaro a sí mismo con seriedad.

.o0o.

Ya era de noche. Hinata había dejado de llorar por la muerte de Shino. Estaba acostada de lado en uno de los cuartos del hospital general de Konoha. Tsunade no la había ido a visitar desde que la ingreso al hospital, pero a Hinata no pareció molestarle, de hecho le agradecía que le diera su espacio, pues necesitaba estar sola.

No se había sentido lo suficientemente fuerte como para asistir al funeral de su amigo. No quería verlo muerto, sería demasiado ver a tantas personas vestidas de negro, llorándole al difunto, enterrando el cuerpo de su tan querido amigo Shino.

― ¿Puedo pasar? –un hombre abrió un poco la puerta, asomando la cabeza. –Soy Genma Shiranui, Tsunade-sama me ha dicho que usted quiere verme.

― Genma-san. –soltó Hinata en susurro, viéndolo a unos pocos pasos de ella. –Adelante.

― ¿Se encuentra bien? –pregunto llegando al lado de la camilla.

― Hai. –musito intentando sonreír y fallando en el proceso. –Me da gusto verte. –confesó sin reparar en tutearlo.

― Me alegra que estés bien. –Genma sonrió levemente y como Hinata le hablo con confianza, él también lo hizo. –Me preocupaba lo que Hiashi pudiera hacerte. Menos mal que ya estas con Tsunade.

― ¿Tu puedes decirme por qué renuncie a mi clan? –le pregunto Hinata sin rodeos. –Tengo entendido que tú eras mi guardián. –por alguna razón, el "eras" no dolió tanto como lo esperaba.

― Así es, Hinata-sama. Yo era tu guardián antes de que renunciaras al clan Hyuga. La razón por la que decidiste dejar el clan no la tengo exactamente clara, pero según los chismorreos que escuche en mis últimos días a disposición del clan Hyuga, fue por una pelea de palabras que sostuviste con Hiashi.

― ¿Y qué paso después?

― Ese día renunciaste al clan. –conto Shiranui. –Hiashi enfureció como nunca antes, mando a los guardias del clan a perseguirte. Burlaste toda la seguridad del clan y al final te encontré y aunque me habían dado órdenes de llevarte directamente con Hiashi si te veía, yo te deje escapar. Te dije que fueras con Tsunade para que ella te protegiera y después… la guerrilla comenzó.

― ¿Guerrilla? –se asusto.

― Sí, unos ninjas aun no identificados nos atacaron con coraje sin razón aparente. Jamás pudimos identificar quienes eran. Ni el mismo Inoichi Yamanaka pudo sacar información de las mentes de los cadáveres. Cuando la guerrilla paso y Konoha controlo todo, tú desapareciste. Y según me confirmo Tsunade-sama cuando la vi, tú fuiste raptada. ¿Recuerdas algo de esos ninjas que te raptaron?

― No. –mintió Hinata siendo fiel a la promesa que le había hecho a Darui sobre nunca dar detalles de esos ninjas escondidos.

― Tsunade-sama me ha dicho que te han borrado recuerdos. –comento Genma. –Dime, ¿también han borrado mi existencia de tu mente? –inquirió mas por curiosidad que por interés, pero Hinata creyó que por interés debido a que según ella, "algo" había pasado entre ellos antes de que Hinata perdiera parte de sus memorias.

― Lo siento mucho, Genma-san. –confeso con tristeza. –Realmente no te recuerdo. Pero, ahora que ya no eres más mi guardián… -se preocupo. – ¿ya no vas a hablarme?

Genma amplió su sonrisa.

― ¿De qué hablas? Por supuesto que voy a hablarte. –musito haciendo que Hinata sonriera débilmente, pero era una sonrisa al final de cuentas.

― Genma-san, ¿me llevarías al funeral de Shino? Creo que me siento un poco mejor.

― Claro. –asintió el ninja de ojos cafés.

.o0o.

Una gran multitud vestida de negro rodeaba el entierro de un joven que se llevaba a cabo en los territorios Aburame. Por ahí se podía ver a Naruto, Sakura, Ino, Shikamaru, Kakashi, Yamato y hasta a la misma Tsunade, entre otros.

La madre de Shino lloraba desconsolada en el pecho de su esposo. No había nada peor para un padre que el perder a un hijo, ningún dolor como ese tenía comparación.

Tsunade se mantenía un poco alejada, dándole un poco de privacidad a los que más habían convivido con el joven ninja y se vio un poco sobresaltada cuando un ANBU toco su hombro para llamar su atención discretamente.

― ¿Qué sucede? –pregunto la rubia sin dejar de mirar el entierro.

― Kurenai Yuhi ha despertado, al igual que Kiba Inuzuka. –le informo el ANBU.

― Que bueno. Ya es hora de que esos dos nos digan lo que en realidad paso. –musito Tsunade con un aire de seriedad. –Solo me despediré de los padres de Shino y voy al hospital inmediatamente.

― Hai. –dijo el ANBU desapareciendo en un remolino de viento.

La godaime, una vez que se despidió de los señores Aburame y de reiterarles que contaban con ella para todo, camino para salir de aquel amargo entierro cuando a tan solo dar un par de pasos, observo a lo lejos a Hinata vestida de negro, acompañada de Genma.

Se adelanto hacia ellos y los detuvo.

― ¿Estás bien, Hinata? No creo que salir del hospital haya sido buena idea. –le dijo la rubia a su hija adoptiva.

― Tranquila, Tsunade-sama, estoy bien. –le aseguro con un asentimiento de cabeza, evitando verla a los ojos, aun sin hacerse a la idea de que esa mujer; la gran Godaime Hokage, la había adoptado como su hija.

―Ok. –Tsunade pareció notar la incomodidad de Hinata hacia ella, pero la entendía, la misma Tsunade también se sentía así, tampoco esperaba que de la noche a la mañana se llevaran tan bien como madre e hija. –Después del entierro, ¿por qué no te das la vuelta por el hospital de nuevo? Me han informado que Kurenai y Kiba han despertado.

― ¿De verdad? –se entusiasmo Hinata. –Que buena noticia. Iré a verlos después, por ahora quiero despedirme de Shino.

― De acuerdo. Llega temprano a casa. –le recomendó Tsunade como buena madre. –Y Genma, por favor escolta a Hinata todo el tiempo hasta que llegue a casa, no quiero otro accidente con los Hyugas.

― Descuide, Tsunade-sama. –musito Genma. –La cuidare muy bien. –le aseguro.

Tsunade asintió una vez y los dejo pasar.

Hinata casi se sintió superada por la situación, por ver a tantas personas sufriendo por la muerte de Shino, casi estuvo a punto de regresarse cuando Genma le brindo su fuerza tomándola de la mano. Hinata sintió la mano del ninja y la apretó con fuerza, intentando mantenerse tranquila.

Cuando los vio llegar juntos y tomados de la mano, Yamato se sintió ofendido. Ofendido porque no era él; Yamato, quien acompañaba a Hinata, ofendido porque sin conocer realmente a Genma, Hinata ya le tomaba la mano y se paseaban de lo lindo en el entierro. ¡Pero qué sinvergüenzas! ¿Cómo se atrevían a romancear en un entierro?

Yamato sintió la feroz necesidad de ir a aclararle a Genma algunos puntos y no precisamente con palabras cuando sintió que alguien lo detenía del cuello de su camisa negra.

― ¿A dónde vas? –lo detuvo Kakashi; su casi hada madrina. –Los celos no te llevaran a nada bueno.

― ¿Celos? Yo no tengo celos. –gruño. –Yo solo iré a platicar con Genma.

― Eso no te lo creería ni tu abuela. Será mejor que nos vallamos o de lo contrario armaras una escena, y créeme que los señores Aburame no están ahorita para esos trotes. –dijo Kakashi empezando a arrastrarlo hacia la salida de los territorios Aburame.

― Pero Kakashi-sempai… -luchaba por zafarse del agarre de Kakashi.

― Pero nada, tú no tienes ningún derecho de reclamarle algo a Genma o a Hinata.

― Soy su guardián. –reclamo el castaño con voz fuerte una vez que se alejaron de la multitud.

― Te recuerdo que Hiashi te destituyo como su guardián, que Hinata renuncio al clan Hyuga y que por lo tanto, tú ya no eres su guardián ni lo serás nunca. –le explico Kakashi.

― Te equivocas –Yamato frunció el ceño. – Yo siempre seré el guardián de Hinata-sama, siempre, siempre, siempre, ¡siempre! –grito enojado y desapareciendo tras una cortina de humo dejando a un Kakashi sorprendido por su actitud.


¡Gracias por leer! :)

Espero que les haya gustado este cap.

nekomoon: Gracias por tu review, siempre me animas a seguir n_n a mi también me gusta como suena Hinata Senju, jaja. Espero hacer un buen enredo con este triangulo peligroso del Genma-Hinata-Yamato jaja Haber que te pareció el cap :) espero que bien :D

LuKuran: Nee-chan! Que gusto leer tu review :) gracias por tu comentario n_n Espero que este cap te haya gustado :) Me muero por hacer un kakahina, ya te lo había dicho jaja una vez que termine Libélula y El Guardián, definitivamente lo haré :)

Ahidis Black: Gracias por tu review y por tu critica, como ya te había dicho, no conocía ese videojuego antes de escribir el cap, fue pura coincidencia. Y ya se que te prometí aclarar la muerte de Shino, pero no me alcanzo a cubrirlo en el cap, sera hasta el otro, ahora bien, ya puedes matarme jaja

¡Cuídense!