Capitulo 12: Chica problemática

..

"¿Cuándo fue que nos perdimos, Hinata?" escucho una voz dulce entre la oscuridad.

"¿Qué dices? Eres igual a mí."

"Solo soy la chica pasada, la de antes, no debes volver atrás"

"¿A qué te refieres con volver atrás?"

"Si lo haces…"

"¿Qué?" pregunto interesada.

"… no despiertes"

Hinata abrió los ojos de repente encontrándose con oscuridad, siendo asustada por el raro sueño que había tenido. ¿Que? ¿Flotaba? Veía pasar las ramas de los arboles oscuros bajo sus ojos sin siquiera mover los pies. Sintió unas manos. Yamato la llevaba cargada.

— ¿Yamato-san? –pregunto confundida. El hombre le devolvió la mirada, visiblemente asustado.

Hinata miro a su alrededor… estaban volviendo hacia Konoha.

— ¿Qué esta haciendo? –grito y se zafo de Yamato, cayendo en cuclillas.

— No puedo dejar que se manche las manos de sangre, lo lamento, Hinata-sama. –confeso Yamato con firmeza.

— Pues… te recuerdo que es solo mi decisión, no puedo creer que lo hicieras. –vocifero regresando hacia el camino correcto. Akamaru la siguió enseguida. De repente sintió que la mano de Yamato rodeaba su brazo, deteniéndola con un poco de fuerza.

— Lo siento. –musito él sin dejarla ir.

Hinata lo vio incrédula.

— Suéltame ahora mismo. –dijo perdiendo un poco la paciencia. Sin embargo, Yamato no cedió. –De acuerdo, escucha, nada va a pasarme, ¿esta bien? –trato de confundirlo inteligentemente.

— No intente usar sus artes Kunoichi conmigo. –exclamo Yamato ofendido.

— Ponte en mi situación, ¿Qué tal si hubiera sido un amigo tuyo? ¿No harías lo mismo?

— No, por que la venganza no resolvería nada, además, así es el mundo shinobi por si no lo sabía.

Hinata no supo que responder a ello y se quedo callada.

― ¿Y si mejor lo entrego yo, Hinata-sama? –le pregunto Yamato de repente.

― No, debo hacerlo yo. –asintió decidida, dejando sus sentimientos escondidos. –Debo hacerlo, puedo hacerlo. –dijo, Yamato no supo reconocer si era una afirmación o trataba de convencerse a sí misma. Yamato le dirigía una mirada de inconformidad. – ¿Que? ¿No vas a apoyarme?

— Sé que esto ira mal. –Yamato le soltó el brazo. –Ya me veo diciéndole "Se lo dije". Demonios, Tsunade hará picadillo conmigo.

Hinata sonrió de medio lado y siguió su camino con Yamato y Akamaru a un lado.

— No se preocupe. Regresaremos bien a Konoha. –aseguro Hinata. –En cuanto lleguemos podrá pedirme lo que quiera, enserio.

— ¿Lo que yo quiera? –se sorprendió Yamato repentinamente dirigiéndole su cara de miedo.

— ¡Ahhh! –grito Hinata aterrorizada junto al pobre Akamaru, después de todo, aun no amanecía completamente.

— ¡Oh! Gomen, gomen, Hinata-sama, no creí que fuera a asustarse. –Se puso de rodillas dramáticamente.

— N-no pasa nada. –rio nerviosamente. – P-pero cosas razonables. –especifico con las mejillas rojas.

— ¿Ehh? ¡Pues claro! ¿Por quien me toma?

No se habían alejado mucho. Tal vez por eso Hinata no se había enojado tanto. Las casitas de barro se veían a lo lejos hasta que, de repente, vieron una barrera de ninjas.

Ahí estaban, como si estuvieran esperándola para una cita y ella estuviera retrasada. La anciana de la aldea, Kurotsuchi, Darui y algunos ninjas más estaban a unos metros de la entrada de la aldea, protegiéndola.

― ¿Tú robaste la piedra, Hinata? –pregunto Kurotsuchi completamente furiosa. -¿Tú? ¿Cómo? –se sentía traicionada. –Confiamos en ti, toda la aldea lo hizo. –reclamo.

― Deberíamos matarte, niña. –dijo la anciana con acidez.

― ¿Matarme? –dijo Hinata incrédula. -Yo… ¡Yo soy quien debería matarlos a todos ustedes! –grito con un nudo en la garganta. Sus ojos se volvieron algo vidriosos pero no soltó lágrimas. - ¡Ustedes mataron a Shino! –con una rapidez nunca antes vista, saco su kunai, sujetándolo con fuerza en posición de ataque.

El odio se convirtió en dolor en el corazón aún noble de Hinata. Era inevitable, era parte de su naturaleza. Lloro completamente, estuvo casi a punto de caer pero fue sostenida de los brazos por Yamato. Hinata hizo acto de querer avanzar con su kunai hacia los aldeanos, pero Yamato la detuvo por la cintura.

― ¡Suéltame! –grito llorando, sintiendo que el dolor de la muerte de Shino y el deterioro del equipo 8 le estaba pesando demasiado en la espalda. –Suéltame.

― ¿Hablas de ese chico? –dijo la anciana de repente, sorprendiendo a todos. –Hablas del chico que venía con la mujer de ojos rojos. –recordó la anciana.

― Sí, son ellos. –contesto Yamato por su protegida.

― ¿Por qué? ¿Por qué una estúpida piedra tiene más valor que una vida humana para ustedes? –reclamaba Hinata llena de dolor, dejando sus sentimientos a flote.

― Las piedras son especiales. –contesto la anciana. –Reviven personas. Si cayera en manos equivocadas, no sabemos que podría pasar. A tus amigos… no podíamos dejarlos escapar… sabíamos que eran de Konoha, y también que esa aldea es una de las grandes potencias ninjas. Lo siento, Hinata, tuvimos miedo. Todos ellos –se refirió a los aldeanos. –tienen miedo siempre de solo pensar en que algún día las piedras puedan caer en manos insanas.

― Shino era mi hermano… -dejo caer sus rodillas al suelo, ahogando un sollozo, cerrando los ojos y volteándose hacia Yamato, quien ya estaba en cuclillas tras ella, lo abrazo, escondiendo su rostro en su pecho, no queriendo que los demás vieran su dolor, lo débil que era.

La escena pareció conmover a todos.

La anciana lloro.

― Bien. –musito la vieja monarca de la aldea. – Esa piedra de cristal que tienes en tus manos, Hinata… úsala, es tuya. –le ofreció, sorprendiendo a todos los presentes y los reclamos por parte de los ninjas aldeanos no se dejaron esperar.

La joven detuvo su llanto un poco, sorprendida por lo que le había dicho la anciana. Quiso levantarse pero no pudo.

― Hinata-sama, no. –Yamato le impidió que se levantara abrazándola más fuerte. –No debe alterar el curso de las cosas.

― Pero puedo traerlo de vuelta. –musito pensando en Shino, olvidando que el aliento de su guardián rozaba sus labios al grado de que fácilmente podría besarla ante tanta cercanía.

― Las cosas pasan por alguna razón. –intento convencerla.

Hinata estaba segura de su decisión pero, de repente, el recuerdo de su madre apareció en su mente. Ella también podría ser revivida. Recordó también a Kurenai, lo mucho que sufría por Asuma y cuanto Asuma-chan necesitaría de su padre. Padres, los padres de Naruto que tanta falta le hacían, o el mismísimo Jiraiya-san; el casi abuelo del rubio. Las personas queridas de su ahora madre, Tsunade obviamente… eran muchas personas, todas tenían razones para ser revividas, pero solo podía elegir a una. Shino definitivamente no era la única persona a la que quería revivir.

― Lo sé. –dijo la anciana acercándose a Yamato y Hinata. –Tu decisión no es fácil. Es lo mismo por lo que hace muchos años pasamos nosotros pero, finalmente comprendimos que las personas mueren por una causa y que esa causa, aunque al principio es desconocida, es totalmente irrevocable. Pero, aún así, la piedra es tuya.

Hinata la miraba con toda su atención, olvidando su llanto, su dolor. La anciana y Yamato tenían razón.

— ¡No es justo, abuela! –reclamo Kurotsuchi. Los demás ninjas igualmente empezaron a mostrar sus quejas. –Estas anciana, te has vuelto débil, ya no sabes lo que haces.

— ¡Ataquemos! –alentó uno de los ninjas y sus compañeros empezaron a gritar también.

— ¡Soy la monarca! –intento apaciguarlos la anciana pero fue inútil cuando…

— ¡Ataquemos! –grito Kurotsuchi a todo pulmón y corrió hacia Yamato y Hinata junto a los demás ninjas.


No puedo creer que actualice tan pronto, estoy asustada.

Gracias a todos por comentar! Desde ahora contestare sus reviews vía mensaje privado y a quienes no tengan cuenta supongo se los contestare en este espacio. :) Bien, espero que les haya gustado, Hinata se me salio de control y anduvo media loquita en este cap, verdad? jaja

Gracias a:

Tsukihime Kou

saihina4ever

LuKuran

.

Cuídense