Capitulo 13: Rojo sangre

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Los gritos feroces de los aldeanos lunares se dejaron oír en aquel profundo bosque. Hombres gallardos, robustos y con la pura intención de proteger las piedras lunares a toda costa, sin importar los medios.

Yamato tardo en reaccionar en menos de un segundo cuando realizo algunos movimientos con sus manos para crear unos seals y hacer que una pared de madera les protegiera del ataque. La protección café se extendió alrededor de Hinata y él y se cerró por encima de ellos.

Hinata, en cambio, se mantuvo en su posición, sin moverse, un poco asustada de la repentina guerrilla a la que se enfrentaban. Luego de que la pared de madera les protegiera, ésta se levanto del suelo limpiándose las lágrimas con el dorso de la mano, preparando su mente analítica. Era hora de dejar atrás a la Hinata sentimental y despertar a la Hinata kunoichi.

Se mantenían en una oscuridad cegadora, no podían ver nada.

― ¡Ay! ¡Yamato-san! –se quejo Hinata ruborizada.

― Perdone, no fue mi intención. –musito Yamato nervioso.

― ¿Qué vamos a hacer? Algún día tendremos que salir de aquí. –exclamo Hinata sin moverse.

― Veamos, -pensó el capitán. –Puedo hacer que retrocedan un poco sacando madera por fuera para ganar espacio pero… aun así son demasiados.

De repente se escucho el viento cortado por un filo de algo. Hinata había sacado su kunai con rapidez y un par de shurikens.

― Hagamos clones de sombras. –sugirió Hinata.

― Pero, ¿peleara? –se preocupo Yamato.

― Desde luego. –contesto un poco ofendida de que el castaño preguntara eso. – ¿Acaso no confía en mí? El ser Hinata no me hace una lisiada. –dijo, molesta.

Yamato se sorprendió ante la respuesta tan sarcástica y rauda de la joven. Recordaba que en situaciones difíciles se ponía más seria y esta no era la excepción, solo que siendo la nueva Hinata, aquella seriedad había incrementado un poco más.

Ambos ninjas hicieron un clon de sombras por separado y Yamato, cuidadosamente, empezó a abrir su barrera. Hinata activo su línea sucesoria y se preparo.

― A nuestra izquierda casi no hay ninjas, utilice su distracción y salgamos por ahí. –dijo la kunoichi.

Yamato asintió. Hizo un par de seals y por fuera, de la tierra brotaron estacas de madera que se lanzaron fieras hacia los aldeanos. Enseguida, quito la barrera de madera y los ninjas salieron corriendo en dirección acordada. Había cuatro aldeanos esperándolos. La Hinata clon lanzo unos shuriken rápidamente, asestando dos de ellos en las rodillas de dos hombres, en cambio Yamato golpeo a uno en la cabeza y al otro lo derribo de una patada.

Siguieron corriendo hasta alcanzar a tener un buen espacio. Yamato dejo su jutsu de estacas y entonces, los aldeanos fueron a por ellos.

― Por favor, aún deseo paz y bien… -intento detenerlos el buen Yamato pero solo recibió gritos y amenazas.

En cuanto llegaron los primeros aldeanos, las Hinata's empezaron a atacar con el puño suave ágilmente. Yamato vio que peleaba con delicadeza y finura, vio que parecía solo acariciar rápidamente a sus oponentes pero sabía el gran daño interno al que los estaba sometiendo. Era una forma de pelea de los Hyugas que todo mundo admiraba. Ambos Yamato's se habían quedado embobados viendo la forma de pelear tan pulcra de las Hyugas que tan solo sintieron que de repente la cara se les volteaba como el exorcista, claro, los aldeanos habían aprovechado aquel momento para tomar ventaja y golpearlos.

Los Yamato's se pusieron de pie inmediatamente e hicieron uso total de su concentración para la batalla. Una lluvia de golpes cayó entonces sobre los aldeanos.

La Hinata clon peleaba contra un par de mastodontes cuando, por los lentes que traía uno de ellos, vio que un aldeano estaba por atacarla por detrás cuando…

― Que malos modales. ¿No te enseñaron que no debes atacar por detrás y menos a una señorita? –sentencio Yamato al aldeano dándole un golpe en la quijada. Hinata apenas le pudo dedicar una sonrisa cuando volvió a su pelea.

De pronto, un kunai se incrustó por la parte trasera de la cabeza de alguien, el punto ciego de un Hyuga. Hinata cayó en batalla enseguida.

Yamato y el clon miraron a la única Hinata con miedo.

― Era el clon. –contesto la chica a las miradas de sus compañeros, quienes respiraron aliviados y volvieron a sus batallas.

Enseguida, un corte en la mejilla y un golpe en la quijada. El dolor pareció adormecerle la boca y parte de la mejilla. Hinata, tirada en el piso, se toco la boca y miro sangre en su mano. Observo al aldeano robusto y alto que se acercaba con una espada mediana hacia ella, con una risa de malvado.

― Estas jodida, preciosa. –se burlo.

De repente, un kunai voló hacia su ojo izquierdo del aldeano y cayó pesadamente al suelo.

― Eso es por mi compañera. –dijo Yamato refiriéndose al clon de Hinata. - ¿Se encuentra bien, Hinata-sama? –Yamato se puso en cuclillas a un lado de ella.

Hinata sintió que de repente se sentía demasiado cansada.

― Creo que… -se toco la mejilla en donde le habían cortado con un kunai. –estaba envenenado.

― Levántate muy cuidadosamente. –un aldeano le había puesto un kunai en el cuello a Yamato, inclinándose hacia él.

Hinata uso todas sus fuerzas y se levanto para cerrar uno de los conductos principales de chakra que se hallaba en el pecho del sujeto. Enseguida, el hombre cayo lastimado y Yamato lo remato con una patada.

De nuevo, Yamato se arrodillo junto a Hinata.

― ¿Faltan muchos? –pregunto Hinata ya con la voz media ronca y seca.

― Sí, pero he creado un clon mas, ellos los están conteniendo. –le informo. –Debo traer por aquí algún antídoto. –dijo, rebuscando entre los bolsillos de su chaleco verde, observando con desesperación los labios amoratados de Hinata.

― No creímos que fueran tan fuertes, ¿nee, Yamato? –sonrió débilmente, mirándolo con los ojos ya medio cerrados.

― Hinata, no mueras. –le suplico consternado.

― ¡Tenemos ayuda, Yamato! –le informo uno de sus clones. Yamato volteo para ver de quien se trataba y luego volvió su rostro a la pálida muchacha.

― Voy a buscar ayuda pero por favor… Hinata, ¿me oyes? ¡Hinata!

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― ¡HINATA! –Gritaba Tsunade como loca por las calles de Konoha.

― ¡Tsunade-sama, debe tranquilizarse! –decía Sakura intentando detener a su mentora de actuar como una autentica madre histérica.

― ¿Cómo puedo detenerme sabiendo que Hinata está desaparecida? No está con los Hyugas, revise cada rincón de la mansión yo misma, no está con Genma ni Naruto, no está en Ichiraku, ¡no está en ninguna parte! ¡no dejo rastro de chakra! –decía la rubia cuando, de pronto, Kakashi se cruzo en su camino mientras leía su característico librito pervertido. Tsunade, al verlo, se quedo muda.

― ¿Tsunade-sa…? –Sakura se dio cuenta de la mirada que Tsunade le dirigía a su peliplateado sensei.

― ¡TU! –La rubia fue tras Kakashi y con ambas manos le ahorcaba del cuello, zarandeándolo salvajemente ante la mirada preocupada de Sakura. –Dime que sabes donde esta Hinata, ¡tú y solo tú eres el único capaz de adivinar el pensamiento femenino debido a los libros que lees! … ara… -Tsunade lo soltó y el pobre Kakashi cayó al suelo. - ¿Yamato no está contigo?

― Es obvio que no. –dijo, con expresión cansada y tosiendo un par de veces.

― Pero… -y entonces, Tsunade lo comprendió todo. Sintió su sangre hervir como cien volcanes en erupción. Sus ojos se entrecerraron y apretó los puños tan fuerte que Sakura pensó que se iba a quebrar los dedos. –Juro que te matare, Yamato.

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Su conciencia despertó, mas no sus ojos aperlados. Escuchaba un par de voces lejanas. Una era de Yamato y la otra era de… una mujer… sí, era de Kurenai-sensei pero, ¿Qué hacía ella ahí?

Lentamente abrió sus ojos lilas y lo primero que vio fue el rostro de Yamato.

― ¿Estás bien? –pregunto con tranquilidad, no estaba preocupado, sabía que Hinata estaba sana completamente.

― Si estás conmigo, sí. –exclamo con una media sonrisa, volviendo a cerrar los ojos sin percatarse de lo sorprendido que había dejado a Yamato al decir aquello. – ¿Qué fue lo que sucedió? ¿Esos ninjas nos atacaron?

― No. –contesto el ninja.

― ¿No? –repitió Hinata, aún con los ojos cerrados. –Entonces hay que volver.

― No querrás ir ahí. –escucho la voz de Kurenai.

Rápidamente Hinata abrió los ojos girando su cabeza para comprobar que efectivamente su sensei estaba ahí, recargada en un árbol, cerca de ella. Al parecer estaban descansando en algún lugar del bosque.

― ¿Q-que ha dicho, Kurenai-sensei? –pregunto Hinata confundida, levantando medio cuerpo.

― Kurenai-san dejo esa aldea pintada de rojo. –contesto Yamato. –Sabe a lo que me refiero, Hinata-sama.

La aldea de la Luna ya no existía.

Era la primera vez que Hinata veía a Kurenai tan mordaz, tan seria y distante, con expresión sumamente fría. Yamato parecía notarlo también.

Hinata noto algo nuevo en aquella escena, Yamato se mantenía a un lado de ella como un perro guardián celoso, a cada movimiento que hacía Kurenai, Yamato parecía ponerse tenso y en posición de ataque, todo esto, dejando a Hinata siempre detrás de él.

¿Por qué la protegía tanto?

Sabía que Yamato siempre se preocupaba por ella pero… actuaba como si la protegiera de una asesina experta.

¿Qué es lo que había visto Yamato? ¿Cómo había acabado con los aldeanos?

― Esta amaneciendo. –Kurenai levanto la vista. –Deberíamos empezar el camino de regreso. –musito y se levanto después, caminando por sí sola sin esperar a nadie.

Hinata enseguida se levanto. Yamato le tomo los brazos para ayudarle y repentinamente, Hinata sintió una corriente de electricidad recorrer sus brazos.

― Vamos a casa, Hinata. –la insto a que caminara empujándola levemente por la espalda con su mano.

― Yamato-san… -hablo pero el shinobi la interrumpió de inmediato.

― Solo déjalo en Yamato, por favor. –insistió sin verla. Hinata lo observo, parecía demasiado serio.

― Ah, h-hai. ¿Kurenai-sensei…? Esto, ¿ella hizo algo que lo asusto? –pregunto con nerviosismo.

Yamato bajo la mirada hacia ella, sin detenerse en el camino. Simplemente le revolvió ligeramente los cabellos y le paso un brazo por los hombros, continuando sin decir nada.

La joven sintió la mano de Yamato rozar su hombro desnudo. Sintió que la sangre se le iba a las mejillas.

"Te quiero, Yamato." confesó mentalmente. "No quiero volver a ponerte en peligro. Me siento tan mal conmigo misma."

De repente sintió unas ganas enormes de abrazarlo y no reparo en detenerse. Le abrazo de lado, sin dejar de caminar junto a él y Yamato solo se limito a ponerle una mano en la espalda.

Ambos saben que hay algo entre ellos. Yamato sabe que cuando Hinata recupere la memoria, ella será total y absolutamente para él, está seguro de eso, solo es cuestión de esperar y por suerte, a Yamato se le da muy bien la paciencia.


¡Gracias de corazón a quienes se toman el tiempo de dejarme un review, también así a los que guardan este fanfic como Follow o Favs, chicos y chicas, este fanfic es por y para ustedes!

Me siento sentimental al recordar que este fanfic, de principio, no era para hacerlo largo y con ya tantos capítulos, sino que iba a quedarse como un two-shot, pero, gracias a ustedes he llegado hasta aquí. Esto suena como a despedida pero no lo es, jaja, realmente no sé si el otro capítulo sea el último porque como ya vieron, la aldea de la luna ya paso a mejor historia. No creo que sobrepase de los 15 capítulos, sería demasiado xD así que no se preocupen.

Agradezco a Tsukihime Kou y a Ahidis Black por sus reviews tan amables.

¡Todos cuídense, nos leemos pronto!