— ¡Jake ya volví! — gritó la vampira tras cerrar la puerta de su casa con violencia y dirigiéndose a toda velocidad al segundo piso de su hogar, con el libro en mano —. ¡Vengo con-! — la oración se quedo incompleta debido a la vista que ella tenía enfrente: el perro sujetaba a su amo a la cama con todas sus fuerzas, y para hacerlo tuvo que estirar y extender sus brazos y piernas unas diez veces y rodearlo para asegurarse de que no se moviera.

Ella trataba de ver que Finn estuviera bien pero Jake cumplía muy bien su deber y era imposible ver alguna parte del cuerpo del humano, excepto por un par de ojos rojos y brillantes que sobresalían por una abertura.

— ¡¿P-por qué t-t-tardaste tanto?! — el perro murmuraba entre forcejeos mientras sostenía con todas sus fuerzas a su hermano para que este no se soltara y causara destrozos de nuevo.

— Lo siento, tuve que ir por algo con Simon para ayudar a Finn — la vampira se disculpó y mostró la portada del libro que decía en grandes letras 'tenebris et rebus aliis'.

— ¿Quién es Simon? — preguntó el perro, pero antes de que obtuviera alguna respuesta debajo de su red improvisada algo comenzó a agitarse violentamente soltando a su vez bestiales alaridos que eran asfixiados por las capas de piel que lo cubrían. Rápidamente Marceline abrió el libro y comenzó a hojearlo a toda velocidad buscando entre sus páginas algo en particular.

— ¡Lo que sea que estés haciendo, hazlo rápido! ¡Finn está mordiéndome!— la mascota mascullaba entre dientes tratando de retener el dolor que su amo inconscientemente le causaba. En el otro extremo de su habitación Marceline comenzó a tallar en la madera del piso un círculo con sus afiladas uñas, dentro de este círculo había símbolos y letras que no se encontraban en ningún lenguaje común. Jake mostraba señales más claras de dolor ante el forcejeo y mordidas del humano —. ¡DEPRISA, MARCELINE, DAME UNA MANO! — él no sabía cuánto tiempo más resistiría antes de que inevitablemente se liberara su amo, justo en ese momento la Reina vampiro terminó el círculo del cual comenzaron a brotar llamas azules desde las orillas y también de algunas figuras.

Ella se posicionó en el centro del círculo y con el libro en mano exclamó

— ¡Jake a la cuenta de tres soltaras a Finn!

— ¡¿ESTAS LOCA?! ¡NO LO VOY A SOLTAR! — Jake respondió inmediatamente, luchando con más fuerza para detener a Finn.

— ¡SOLO CONFIA EN MI!

La respuesta fue olvidada cuando un rugido bestial se escuchó por debajo de las ataduras formadas por el perro mágico, este comenzó a retorcerse de dolor y un pequeño charco de sangre comenzó a formarse en el piso obligando al perro a soltar al prisionero.

Desde el muro de fuego Marceline observó con un miedo que no había sentido en años como una figura oscura y corpulenta se erguía desde la cama, la luz de las llamas mágicas le impedían ver con claridad lo que sucedía, sólo pudo distinguir como la figura tomó al perro y lo arrojó violentamente hacia una de las paredes. Retuvo el aliento con fuerza y el sonido hizo que la creatura le tomara interés, los enormes y brillantes ojos la observaban con ira, ella sólo pudo quedarse inmóvil mientras la analizaban de pies a cabeza. Era impensable que un ser sobrenatural y tan poderoso como la autoproclamada "Reina de los vampiros" pudiera sentir alguna emoción, en especial miedo.

Retomando un poco de control, ella pudo observar los restos de un gorro blanco con temática de oso que se encontraba en la cabeza de la bestia, y con ello logró murmurar algunas palabras.

— ¿Fi-Finn?

Tras la pregunta, el silencio que era emanado por los que aún estaban consientes en la habitación era tal que se podía escuchar el crujir de las llamas contra el piso con claridad, al pasar unos segundos el extraño ser tomó con sus grandes manos el espacio donde debería estar su boca y comenzó a estirarlo hasta que reveló una fila irregular de dientes grandes y afilados formando una horripilante mueca de alegría.

Sus propios ojos por poco se salen de sus cuencas, aunque ella no podía ver completamente el cuerpo del monstruo lo que este le había mostrado le habían asegurado un par de traumas por el resto de su inmortal vida.

Otro rugido más pudo escucharse proviniendo de la bestia y esta vez estaba dirigido a Marceline, quien seguía paralizada en medio del círculo, sosteniendo el libro negro y dorado. La bestia se abalanzó hacia ella con una impresionante velocidad.

— ¡Marceline! — gritó el perro que se encontraba moreteado e inflamado por el golpe recibido.

En ese momento, y gracias a la ayuda del perro, la vampira pudo recobrar el sentido el tiempo suficiente para reaccionar ante el inminente ataque, dijo algunas palabras inusuales provenientes seguramente del libro que ahora sostenía con ambas manos, y en el momento en que la bestia puso un pie dentro del circulo de fuego este fue recibido por un fuerte golpe en la mandíbula dado con el libro mientras la vampiro recitaba.

— ¡Daemon corpore exit!

La fuerza del golpe obligó al monstruo a dar un salto en retroceso y a caer pesadamente sobre su espalda, mientras lo hacía "escupió" el liquido viscoso que le cubría el cuerpo entero, desapareciendo lentamente todos los detalles que lo convertían en un ser aterrador, dejando atrás la figura inconsciente del humano que alguna vez fue.

El círculo mágico, el fuego, y los grabados que estaban en la habitación desaparecieron instantáneamente cuando el encantamiento terminó y tan pronto esto sucedió Marceline corrió a ayudar a Finn. El líquido que expulso gracias al conjuro se evaporó en una nube negra y desapareció sin dejar rastro alguno. Levanto su cuerpo e hizo que reposara la cabeza sobre sus piernas.

— ¡¿Finn, Finn?! ¡¿Estás bien?! ¡Di algo! — ella trató de hacerlo reaccionar pero no parecía funcionar, necesitaba alguna especie de incentivo si quería despertarlo así que pensó en algo que lo motivara.

— ¡Mira, Finn, dulces! — nada —. ¡Una princesa en peligro! — ninguna respuesta —. ¡Se llevaron a Jake! — ella trataba de sonar lo más animadamente exagerada que podía pero no parecía dar resultado, de pronto recordó que el humano ya era un adolescente y como tal tenía un interés aún más grande por el sexo opuesto, con su clásica sonrisa y una voz seductora comenzó a murmurarle directamente al oído

— Sabes Finn, pude conseguir esa foto mía y de Bonnibel en aquella playa de la que te conté, ¿no quieres verla?

— ¿Es… en serio? — murmuró débilmente el chico rubio, la vampira sonrió de oreja a oreja aliviada

— Las hormonas de verdad te están afectando, ¿no es así? — aún no abría los ojos y se encontraba todavía adolorido pero era un alivio enorme para ella verlo sonreír

— Estoy en crecimiento…

La Reina carcajeó un poco mientras acariciaba la dorada cabellera de Finn y lo revisaba con la vista en busca de alguna anomalía

— Sigue así y no será lo único que vaya a cre- — nuevamente fue interrumpida, su atención se fijo completamente en las manchas que había visto sobre su hombro y pectoral izquierdo que todavía estaban ahí. Finn no podía ver la expresión de temor y sorpresa mezclándose en la cara de su amiga y tal vez era mejor así.

— ¿Qué m-m-me sucedió… Marcie? — el joven héroe cuestionó entre murmuros, la vampiresa trago un poco de su saliva y le respondió con toda honestidad.

— No lo sé, Finn...