Los personajes de Naruto pertenecen a Kishimoto-sensei. Wow, hace mucho que no ponía disclaimer, jaja. No es el capítulo final. Disfruten.
Capitulo 14: Recordar
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Estaban cerca de la aldea, podían sentir un grupo de chakra en la entrada norte de Konoha. Al ir subiendo poco a poco la colina se encaminaron por un sendero recto que les dejaba ver, a lo lejos, al grupo de ninjas que los esperaba para recibirlos. Ahí estaban Kiba y Naruto, visiblemente preocupados al igual que Neji y Hanabi. También estaba Ino junto a Shikamaru y , quien traía en brazos al pequeño Asuma-chan, Anko; preocupada por su amiga Kurenai, Kakashi; no podía faltar, una Tsunade que estaba conteniendo toda su furia para no ir a matar a Yamato y por último, estaba Genma Shiranui.
Aún faltaba un tramo para llegar. Las miradas de Yamato y Hinata coincidieron de repente. El shinobi le dedico una media sonrisa que a Hinata le pareció muy sexy, por lo que se sonrojo visiblemente y volvió su vista al camino. Ambos iban juntos, y Yamato sin perder la ocasión de causarle una posible molestia a Genma, rozo su mano con la de Hinata, una, dos, y a la tercera vez le tomo la mano entrelazando sus dedos con los de ella. Hinata apretó suavemente la mano de Yamato, se sentía tan bien en compañía de aquel ninja, posiblemente estaba roja como un tomate porque seguramente sus amigos les estarían viendo, posiblemente también se desmayaría pero no le soltaría la mano ni por un segundo, no ella.
― ¡AKAMARU! –Grito Kiba con toda la fuerza que le permitió su garganta y corrió, al igual que su perro, a encontrarse con su mejor amigo.
― ¿Hinata esta sujetando la mano de Yamato? –Naruto hizo visor con las manos, intentando ver mejor a lo lejos.
― Claro que no –respondió Tsunade enojada. –Es Yamato quien aprisiona la mano de ella.
Al escuchar a la Hokage, los presentes derramaron una gotita por su frente, incrédulos de lo que la maternidad le había causado a la rubia.
― ¿Y qué si lo hacen? –intervino Kakashi, sonriendo. –Se ven lindos juntos, ¿no cree…? –Enseguida, Tsunade uso su fuerza bruta y lo callo de un golpe en la cara.
― ¿Alguien más quiere dar su opinión? –pregunto Tsunade, pero nadie dijo nada.
Al estar frente a la puerta de entrada, lo primero que Hinata vio fue a Neji y Hanabi, la última viéndola con ojos esperanzados de que pudiera recordarla aunque fuera un poco. Mientras Neji, como siempre, se hacía el duro.
― Nee-sa… Hinata. –se corrigió Hanabi avergonzada, dando un paso hacia ella.
― Hanabi-chan –sonrió Hinata levemente. – He recordado algunas cosas. –le informo.
― ¿Enserio? –Hanabi saltó, llena de ilusión. – ¿Me has recordado a mí? –la miro fijamente.
― Tú fuiste la primera. –confesó Hinata y su pequeña hermana se abalanzó sobre ella para abrazarla con fuerza. – ¿Significa que ya somos hermanas otra vez?
― Nunca dejaron de serlo. –musito Neji observándolas con una media sonrisa.
― Gracias por cuidarla, Neji. –dijo Hinata.
― Ay, bueno, ¿ya? ¿Terminaron? –Pregunto Kiba asqueado de la escena que se había formado. –Es mi turno de recibir a Hinata, hazte a un lado, mocosa. –reclamo.
― ¡Es mi hermana, no te la presto! –peleo Hanabi.
― ¡No es tuya!
― Tsunade… -Hinata volteo a verla, dejando la pelea mortal de su hermana y Kiba en segundo plano. –L-lo siento, yo…
― ¿Tienes idea de lo preocupada que estaba por ti? –dijo Tsunade seriamente. Hinata solo atino a bajar la cabeza sin poder verla de frente.
― Perdón. No volveré a darte problemas, lo prometo.
― Bueno, ya, venga, abraza a tu madre. –exclamo Tsunade con una voz más alegre y sonriendo. Hinata también sonrió y la abrazo.
Kurenai las vio con un poco de celos, era inevitable, ella también quería a Hinata como a una hija, por eso fue tras ella la noche que la vio escapar con Yamato, para protegerla. De repente, escucho un carraspeo de hombre y volteo, Shikamaru estaba frente a ella con el bebe.
― Oh, gracias, Shikamaru. –dijo suavemente mientras recibía a su hijo en brazos.
― ¿Estás bien, Kurenai-sensei? –pregunto rascándose la nuca en señal de nerviosismo.
― Tranquilo, no tengo ningún rasguño. –le aseguro.
Shikamaru volteo a otro lado, encontrándose a Ino aguantándose la risa. El ninja bufó, molesto y a la vez avergonzado. Sin decir nada más, fue hasta Ino, dejando a Kurenai y Asuma-chan siendo recibidos por Anko.
― Wow, Shikamaru, ¿eso es lo mas "romántico" que puedes llegar a ser? –se burlo Ino en secreto. El Nara se hizo el desentendido, escudándose tras su cara de aburrido.
― Kakashi-sempai –se alegro Yamato de verlo. – Al menos tú has venido a recibirme.
― ¿Recibirte? Ah, no –rió un poco. –Yo he venido a recibir a Hinata-chan.
― Yo he venido a recibirlos a los dos –intervino Genma, amablemente.
― A ti nadie te hablo, Shiranui –lo ignoro Yamato.
― ¡Genma! –dijo Hinata caminando hasta él, feliz de verlo. Yamato solo sintió que alguien le daba una patada en el trasero que le bajaba toda la moral.
― ¿Es que nadie vino a recibirme a mí? –se pregunto Yamato.
― NO. –contestó Tsunade fríamente, mirándolo como si él fuera un ratón y ella el gato enorme que movía la cola esperando el momento preciso para comerlo.
― Tsu-Tsu-Tsunade-sa-sama, yo… -intento decir Yamato, pero nada de lo que dijera hubiera detenido a la Hokage.
Dos días y 23 puntadas después, Yamato se encontraba caminando por las calles de Konoha alegremente. ¿Era él o las personas le sonreían amablemente, las flores parecían saludarlo, los niños parecían más simpáticos que antes y una cancioncilla alegre sonaba en toda Konoha?
― ¡OH! –sin darse tiempo a poner las manos, Yamato tropezó con una piedra que no vio.
― ¿No me digas que no viste que te estaba poniendo el pie? –pregunto Kakashi fingiendo estar asustado, aunque por dentro se estuviera carcajeando.
― Kakashi-sempai –gruño el castaño, levantándose.
― ¿Vas a ver a tu novia?
― ¿EH? ¿Cómo se ha enterado? –Yamato pareció sorprendido.
― Caíste –rió Kakashi.
― No, cayó usted, Kakashi-sempai. –rió Yamato. –Aún no se lo he pedido.
― Vaya, creí que eras listo. Si no te apuras te la van a ganar. Hay muchos en la aldea que le guardan amor secreto.
― ¿Enserio? ¿Cómo quien?
Kakashi solo se encogió de hombros.
― Bueno, nos vemos, Kakashi-sempai. –le dijo adiós con la mano y siguió su camino, tarareando una canción que se le había quedado.
Kakashi lo vio irse con una sonrisa nostálgica. Recordaba todo lo que aquellos dos tuvieron que recorrer para aceptar que se querían, Yamato era un buen hombre, mejor que Kakashi, pensaba él y Hinata era una buena chica. Sonrió, confiaba en que Yamato realmente la haría feliz.
― Como yo, Yamato. –musito viéndolo perderse en la lejanía.
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Hinata se encontraba dormida en el césped verde y fresco del campo de entrenamiento personal Senju. Había decidido entrenar aquella mañana pero el sol no estaba tan fuerte, solo cálido, así que se le antojo acostarse y descansar un poco, no pudiendo evitar quedarse dormida ante la calma que la rodeaba.
Estaba teniendo un sueño muy profundo…
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"—Tú pretendes matar mi cordura, ¿no? –le dijo Hinata con el ceño fruncido y con la voz suave pero llena de acidez. Hiashi la miro desconcertado, a decir verdad, solo esperaba que ella le tuviera miedo como un gatito asustado que era y que acatara sus ordenes sin la menor oposición pero… -¿Quién demonios te crees? Está bien que seas el líder del clan, pero no eres el líder de nuestras vidas, no tienes derecho a tratarnos como basura y no te voy a dar el gusto de que me sigas arrastrando como estúpida. Se acabo, esto definitivamente acaba aquí.
—Cállate Hinata…
— ¡No, cállate tú! –grito con furia, esa que tanto había guardado casi toda su vida solo por tenerle miedo. –Es hora de que yo hable. Si me quedo aquí, escuchándote y siguiendo tus ordenes me voy a suicidar, lo digo enserio, y sé que mama no querría eso. Por eso… renuncio al clan Hyuuga."
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"Estaba sentada en una silla de madera frente a la ventana de su blanca habitación.
—No tengo hambre –le contesto Hinata a su hermana menor sin voltearla a ver.
—Pero nee-san, no desayunaste esta mañana, tienes que comer. –le dijo preocupada.
—No me molestes."
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"― Kurotsuchi te robo de Konoha, esa es la verdad, dijo que cuando te vio tenías muchos demonios que no te permitían seguir con una vida plena, así que te trajo para que yo te curara. –explicaba la anciana. – En general, te he borrado los malos recuerdos, los que te atormentaban; posiblemente tu apellido sea uno de ellos."
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"-¿Dónde estaban? –los recibió Hiashi en la entrada de la mansión con una expresión fría. –Un miembro del clan me ha dicho que los ha visto entrenando, es eso cierto, Hinata?
La joven kunoichi se delato antes de siquiera hablar, lucia tan asustada ante la presencia de su padre.
-Ve adentro, Hinata.
-Pero… -se atrevió a decir ella.
-¡Que vayas adentro! –grito enojado y con voz autoritaria."
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Hinata lloraba con fuerza, como si tuviera dos kunais atravesados en el corazón, uno era su padre Hiashi y otro era Yamato. Le dolía su recuerdo al no poder estar con él. Tan solo recordaba los días tranquilos que había tenido con él, sus únicos días tranquilos desde que su madre falleció cuando era muy pequeña. Yamato hacía que el clan Hyuga no importara, hacía que su preocupación por ser más apta para ser la cabeza del clan no fueran tan difícil, él hacía que todo el mundo de Hinata se calmara.
El recuerdo de Yamato le afectaba mucho.
Seguía cobijada con el edredón hasta la cabeza. Ya ni siquiera reprimía uno que otro gemido que salía de su boca. Todo el clan podía oírla llorar y a ella no le importaba. Se sintió la persona más penosa, miedosa e inservible de todo el mundo. Yamato podía cambiar eso, pero él ya no estaba.
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" ― Disculpe mi comportamiento, Hinata-sama, pero está prohibido que las demás personas se enteren de que soy su guardián. Ordenes de su padre, es por su seguridad. –explico.
-Yamato-san… -hablo con la voz en un hilo viéndolo como un gatito inocente -Perdone.
-Cuanto ruido, ¿verdad? –exclamo Yamato sonriendo sutilmente.
Hinata se asusto enseguida de verlo a un lado suyo.
-Oh, perdone, ¿la asuste, Hinata-sama? –se preocupo.
-Si –sonrió –Un poco.
-Lo lamento.
-No se preocu… un minuto… ¿Hinata-sama? ¿Cómo sabe mi nombre?
-Soy su guardián desde hace 3 meses, ¿No se lo dijo su padre?
-¿C-como que mi guardián? –se confundió aun mas.
-Sí, su padre me contrato. Me dijo que usted prefería no verme así que decidí cuidarla en secreto… pero por lo visto usted no sabe nada, Hinata-sama. –dijo entre sorprendido y serio."
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Hinata abrió los ojos inmediatamente. Los latidos de su corazón estaban muy acelerados y respiraba con dificultad, como si el mismo oxigeno se resistiera a entrar por su boca. ¿Qué había sido aquello que había pasado tan rápido por su mente? ¿Cuánto había tardado aquella película mental? ¿Dos, tres, cuatro, cinco minutos? ¿Minutos?
La joven se levanto a la mitad intentando asimilarlo. Lo recordaba todo, absolutamente todo, cada momento vivido en el clan Hyuga, cada humillación, los entrenamientos con Neji, a su hermana Hanabi, cada misión que había tenido con el equipo 8; Kurenai, Kiba, Akamaru y… Shino. Cada golpe, cada lagrima, cada noche en vela pensando en Naruto alguna vez, cada opresión en el pecho que sentía cuando lo vio junto a Sakura, cada cumpleaños que solo recibía regalos de su equipo ninja, de Hanabi y Neji, solo 5 regalos que le llenaban el corazón de felicidad.
Pero sobre todo, cada momento, sonrisa, conversación, entrenamiento, sentimiento, llanto y silencio que había pasado con su verdadero guardián; Yamato.
Gracias de antemano por leer.
También gracias a quienes dejaron review el capítulo pasado; LuKuran, Lau de Gaara (gracias por leer, muchas gracias por tu review n_n), Tsukihime Kou y Ahidis Black, a los Favs y Follows. n_n
Ahora sí cuenten con que el próximo capítulo es el último. ¡Nos leemos luego!
