Cada vez que se comete un error instintivamente buscamos algo o alguien a quien culpar ya sea para evitar seguros conflictos o simplemente por no querer hacernos responsables de nuestros despreocupados actos; pero,¿que se supone que debería hacer Stan Marsh en una situación como esta?, ¿a quien debería culpar para salir de esto?,simplemente no sabia como reaccionar y menos aún frente al que fue desde siempre su mejor amigo prácticamente desnudo y con marcas de chupetones en el cuerpo, viéndolo despreocupadamente mientras se tallaba sus verdes ojos.

-¿Stan...?,¿que paso...con tu ropa?- hablo Brofloski mientras lo veía frente a la ventana llevando solo un bóxer de los usuales colores de su amigo pelinegro -y... y porque estoy yo...- dijo sintiendo una ligera brisa recorrerle el pecho, sus mejillas se enrojecieron mimeticamente adoptando el color de sus rojos cabellos que ocultaba normalmente tras su gorra verde -¿y mi ropa?,¿¡s-son chupetones!?- chillo alarmado queriendo encorvarse para cubrirse y sintió una fuerte punzada en su parte baja que lo mando de vuelta a su posición anterior haciéndolo gemir de dolor y odiarse por dejar a Marsh escuchar eso aunque pensándolo bien, quizás y que otras cosas había escuchado de la boca del pelirrojo.

-¿Kyle estas bien?- entre todas las preguntas estupidamente fuera de discusión esta era una de esas, preguntarle si estaba bien era como preguntarle a Cartman si alguna vez dejaría de ser un cabrón hijo de puta, o a Token si dejaría alguna vez de ser negro, sé callo inmediatamente luego de que Kyle lo fulminara con una mirada cargada de odio de esos ojos verdes, Stan dio un paso atrás algo nervioso, realmente tenía suerte ya que si las miradas mataran Marsh ya llevaría muerto 20 segundos y contando.

-¡como quieres que este bien!,mi cabeza me duele, no tengo mi ropa, tengo estos chupetones que me haz hecho tu por todo el cuerpo y me duele el jodido cu_- ok, se callo en seco en ese instante, eso era demasiada información que en ese momento según Kyle, Stan no merecía saber, se cubrió con las sabanas ocultando su cara para no tener que verlo a el; su cabeza le dolía y sus nervios estaban ya al tope, ya incluso temblaba como lo hacia Tweek todos los días; En su cabeza se repetía una y otra vez idiota, idiota, idiota, se armo de valor para no dejar caer ninguna lágrima, no sabia si era por el dolor del culo o que pero sentía que algo se había arruinado en ese preciso instante, entonces escucho su voz.

-yo... yo no recuerdo aún lo que paso, aún me es extraño todo esto, Kyle yo nunca quise_- hablo el azabache con un hilo de voz temeroso pero a la vez sincero de sus palabras.

-cállate ya quieres, todo esto es tu culpa- soltó el avergonzado pelirrojo, imaginándose lo peor, su instinto le decía que si su amigo, si es que podría seguir llamándolo así, seguía hablando el seguiría sufriendo más y más.

-¿¡espera, que!?, ¿como que mi culpa?,los dos estamos iguales; Uno peor que el otro pero... no me culpes a mi de todo- murmuro algo molesto; Pasaron la noche juntos ,si, pero eso no era solo culpa de él, nadie había obligado a Kyle a meterse con el pelinegro y nadie los había obligado a los dos a beber tanto, simplemente paso.

-solo... no quiero oírte, quiero estar solo...- dijo en voz baja a el azabache. Por su parte el ojiazul decidió apresurar significativamente su salida de la habitación de Clyde y así mismo de la casa de los Donovan; en silencio tomo su ropa y suspirando salio de la habitación dejando completamente solo a Broflovski junto con sus confusas emociones.

Una vez sintió la puerta cerrarse se descubrió de la sabana y miro a la esquina de la ahora solitaria habitación, solo estaba el y podía hacer lo que se le viniera en gana ya que todos estaban demasiado borrachos como para levantarse siquiera a hacerlo callar, respiro una gran bocanada de aire y sintió como de sus verdes orbes caían unas tibias gotas por sus mejillas, entre sollozos se lamento lo que acababa de ocurrir; se odiaba por no haberse resistido a los encantos de su pelinegro amigo, aún sabiendo el estado deplorable en el que estaba. Aunque siempre supo que al fin y al cabo esto lo lastimaría más a el que al propio Stan, pero no le importo... Al final la carne fue débil y ahora la estaba pagando. Se acerco a el lugar en el que hacia unos instantes había estado dormido junto a el pelinegro y se recostó ahí; Sintió el perfume de su cabello en la almohada y respiro profundamente aquel aroma para luego ver aquellas botellas regadas por el piso de la habitación, recordó entonces cuando comenzó a beber despreocupadamente y llego Stan a su lado tambaleándose con una botella de vodka en su mano y sonriendo como hacía mucho no lo veía sonreír.

-¿Stan?, pensé que no te gustaban estas cosas,¿como llegaste aquí?- pregunto curioso al ver a Stan sentarse a su alrededor de aquel mullido sofá de color escarlata y rodear el hombro del pelirrojo mientras reía, saltaba a la vista que estaba mas que ebrio.

-Kenny me invitó, es un gran amigo ¿sabías?, todos ustedes son grandes amigos- dijo alzando la botella de vodka de un lado a otro y luego de un sorbo siguió -excepto tu Cartman, tu eres un gordo de mierda- dijo con un ceño fruncido señalando al castaño que estaba hablando con Butters y Kenny.

-jodete Stan-respondió dándose la media vuelta para seguir con la platica.

-¿Stan cuanto has bebido?, estas completamente borracho- hablo el ojiverde mientras veía con preocupación como sin problema alguno Marsh se bebía la botella de vodka como si en su interior no tuviera más que agua - dame eso, te hará mal- dijo tratando de quitarle la botella de la boca lo que ocasiono un forcejeo que termino con la ropa del pelinegro mojada con vodka.

-¡Kyle!, mi más grande y mejor amigo, tu siempre preocupándote por mi, ¡te amo!- grito Marsh sin notar que en las mejillas de Broflovski se instalaba un carmín que para suerte de el se camuflaba entre la poca iluminación de la ambientación de la casa de los Donovan.

-ya te ensuciaste, dame eso- dijo quitándole de la botella y bebiéndose lo que quedaba del contenido de un sorbo -ahh ¿como puedes beber esto así como así?- dijo haciendo una mueca al sentir el vodka recorrerle la garganta y dejando tras su paso un ardor que no frecuentaba experimentar el pelirrojo, no era un muy buen bebedor pero si tenia que beber, bebía. -te vas a la cama ahora, no quiero que te de algún coma o quizás que por seguir bebiendo- soltó y se levanto con dificultad del sofá tomando la mano del pelinegro apoyándolo en su hombro.

-¿adonde vamos?, Kyle yo no me quiero ir, solo un trago más- suplico Marsh sin conseguirlo pues Kyle no le presto atención y dado al estado en el que se encontraba no estaba en una favorable posición para negociar.

-listo... wow si que pesas- dijo luego de lanzarlo a la cama de la habitación de Clyde, tenía cuadros por todas partes de star wars y de tacos y un cuadro muy bonito con una firma ya conocida por el pelirrojo, suspiro al sentir gimotear al pelinegro y siguió con sus cuidados -ahora quítate eso que huele a alcohol- dijo señalando la chaqueta del pelinegro.

-¿porque te preocupas tanto por mi Kyle?- pregunto con un tono de curiosidad mezclado con borrachera al judío que solo lo miraba esperando a que le hiciera caso.

-porque te quiero...- susurro el ojiverde mientras se acercaba a quitarle la chaqueta color café -porque somos amigos...- siguió sonriendo sin mucho ánimo.

-ah...- suspiro Marsh reposando su cabeza en el pecho de Broflovski para luego subir sigilosamente hacia la cara de el pelirrojo que no lo noto hasta que sintio un susurro que le puso los pelos de punta - desearía que fueras chica Kyle -hablo el pelinegro mientras se acercaba a el y tomaba sus manos entrelazando sus dedos -eres tan distinto de ella... me haces sentir que realmente te importo- dijo esbozando una sonrisa melancólica.

-claro que me importas, escucha yo... digo tu_-fueron sus palabras sin terminar a causa de un travieso beso en los labios que le dio el pelinegro a Kyle -s-Stan que estas ah- y otro más.

-¿no quieres?- pregunto despreocupadamente mientras se detuvo sintiendo el agitado respirar de Kyle, al parecer la había cagado pero que iba a saber el si estaba borracho y caliente; un silencio incomodo pero corto intento llenar la habitación hasta que kyle en silencio poso sus manos sobre la cara del ebrio ojiazul y se acerco dándole un pequeño pero a la vez fuerte beso lleno de los sentimientos que tanto tiempo se guardo solo para el, como una especie de secreto prohibido.

El beso continuo y a medida que pasaba el tiempo más profundo se volvía, los gemidos del judío llenaron la habitación y los oídos del pelinegro, los cuales solo provocaban que diera rienda suelta a todo ese amor y falta de tacto contenida por ya tanto tiempo; Kyle por su parte no podría haber deseado nada mejor que esto, aunque sabía que esto no era correcto poco le importo al sentir las caricias del ojiazul, sus frías manos recorrieron cada parte de el y junto con esos besos hicieron al judío alcanzar la felicidad máxima, si en alguna parte de nueva york estaba Wendy preguntándose por Stan no le importaba en lo mas mínimo, por el Wendy podría irse al mismo infierno. Desperdiciar el inmenso cariño y devoción que le ofrecía sin nada a cambio Stan era algo que el jamás despreciaría, siempre lo amo incluso más que esa zorra, y ahora podía demostrárselo, no se dio cuenta si Stan lo escucho confesarle que lo amaba entre gemidos que nunca pensó darlos en estas circunstancias; Rogaba por que al menos stan entendiera sus sentimientos aún y con todo el alcohol parecía imposible pero en ese momento, todo importaba una mierda.

-¿que se supone que debo hacer ahora?- se pregunto el pelirrojo mirando las botellas en el suelo dejando caer las ultimas lagrimas que parecían interminables. Eran las 10:00 en south park y Kyle Broflovski de 17 años entendía al fin que no todo es siempre un final feliz.