De regreso a mi vida.

Capitulo 2: Alabaster y el accidente de Marshall.

La noche cayo en la Tierra de Aaa ocultándose el sol y dándole paso a la luz de la luna llena que apenas era capaz de iluminar un poco de todo el continente con su careciente luz blanca. En el Dulce Reino ya todas las luces de los hogares de los habitantes estaban apagadas mientras que estos estaban en sus camas para reponer las fuerzas que perdieron en todo el transcurso del día, a excepción de las luces del castillo del castillo, donde el Príncipe Gumball estaba mostrándoles a Fionna y Cake lo que sea que ahora hubiera creado. Las chicas estaban sentadas y con los ojos adormilados en unas sillas que el príncipe les ofreció para que no estuvieran paradas mientras él les mostraba en un pizarrón de escuela un sinfín de formulas y estrategias para poder que su experimento funcionara bien, obviamente no pudieron faltar los ronquidos de Cake y los suspiros de aburrimiento de Fionna después de los primeros cinco minutos, lo malo fue que Gumball ni siquiera notaba que ni atención le estaban poniendo y hablaba solo. Ya llevaba mas de media hora hablando de raíces cuadradas, divisiones, multiplicaciones, formulas químicas de ciencia avanzadas y demás cosas aburridas típicas de él. Los ojos de Fionna ya estaban empezando a parpadear lentamente y con pesadez mientras a sus oídos llegaban las palabras incomprensibles del Dulce Príncipe y, cuando menos lo pensó, cerró sus ojos y se quedo dormida en la silla como Cake dejando al monarca hablando solo. Ah, pero fue exactamente ahí cuando al chico por fin le llego a la cabeza que nadie le estaba prestando atención y despertó a Fionna chasqueando los dedos frente a esta.

-Fionna, despierta- Llamo el príncipe dejando de hacer ritmo con sus dedos.

-Cinco minutos más, mamá- Dijo la heroína inconsciente de sus propias palabras para luego dar un bostezo que obligo a Gumball rodar los ojos. Este retrocedió hasta llegar a los cajones de su laboratorio y de uno de estos sacó un megáfono.

-¡FIONNA, CAKE, DESPIERTEN YA!- La voz de Gumball aumento cuando este hablo a través del aparato y las aventureros fueron a caerse de las sillas despertando de golpe y girando sus cabezas de un lado a otro.

-¿Qué paso? ¿Por qué nos gritaste?- Fue a preguntar Cake y con ironía Gumball les respondio:

-Oh, no lo se, tal vez porque ambas estaban dormidas ¡Y ME DEJARON HABLANDO SOLO!

-Ay, Dulce Príncipe, es que ya sabe que a Cake y a mi nunca nos ha dado la ciencia como a usted. Seguro debe entender nuestro cansancio, ¿verdad?- Dijo Fionna.

-Algo. Eh, pero ya no voy a aburrirlas con multiplicaciones, ahora voy a mostrarles la verdadera razón por la que están aquí- Les dijo el monarca caminando hacia un estante donde tenía varias cosas. De este saco tres trajes contra desechos tóxicos grises y le dio dos a las chicas y uno para el- Pónganse estos trajes para que no les pase nada.

-¿Y como que tan peligroso es ese experimento tuyo? Porque esta empezando a darme desconfianza- Comento Cake cachando entre sus patas el traje que Gumball le dio.

-Nah, con estos trajes especiales no pasa nada siempre y cuando no toquemos nada- Explico el joven empezando a ponerse el traje y subiendo el cierre de este cuando se lo puso por completo. Fionna y Cake hicieron lo mismo y luego recibieron un par de cascos especiales para poder respirar aire mientras que Gumball les mostrara lo que tuviera que mostrarles.

-Esta cosa me queda un poco grande- Comento Cake porque el traje efectivamente le quedaba demasiado guango pues sus patas apenas llegaban a la mitad de la manga y la parte de abajo parecía vestido demasiado largo que se arrugaba en los pies de Cake.

-Ya deja de quejarte y ponte el casco- Le dijo Fionna colocándose este en la cabeza y Cake, arremedando a Fionna, se coloco el casco a regañadientes en la cabeza.

-¿Listas, chicas?- Pregunto el joven indicándoles que ya estaba por empezar lo bueno.

-¡Nosotras nacimos listas!- Exclamaron Fionna y Cake al mismo tiempo.

Esto fue lo único que el príncipe necesito para darle marcha a lo que estaba por hacer. Este entonces se dirigió hacia un objeto parecido a un refrigerador pequeño que tenía puesto en un rincón del laboratorio y le pidió ayuda a Fionna para levantarlo y ponerlo en la mesa donde hacia sus muchas creaciones raras. Al ver la caja de metal, bien sellada y con botones indicadores de que había que poner contraseña Fionna pensó que lo que sea que estuviera dentro de esa cosa debía ser sorprendentemente peligrosa y genial si lo veías desde el punto de vista de la heroína, pero letal si eras alguien como Gumball. El joven presiono un par de botones escribiendo lo que debería ser la contraseña para abrir la caja y esta, de repente, dejo que su puerta se abriera automáticamente liberando aire y humo frio del interior de esta. Fionna y Cake estaban embobadas y maravilladas viendo como el Dulce Príncipe calculaba con cuidado sus movimientos y su mantenía su vista concentrada en lo que estaba en sus manos. Las preguntas a Fionna empezaron a formarse en la cabeza de Fionna como un enjambre de abejas molestas y, como Gumball, no apartaba su vista de la caja metálica, a diferencia de Cake, quien estaba bien entretenida persiguiendo con los ojos a una mosca. Regresando al experimento, se llego el momento en que el príncipe por fin estaba sacando el grandioso experimento de donde lo había dejado guardado y, entonces, cuando Fionna esperaba ver un objeto archí recontra espectacular, la enorme sonrisa y el brillo de asombro de sus ojos desaparecieron al momento en que vio el orgullo del monarca.

-Eh… Príncipe Gumball… ¿Qué… se supone que es eso?- Pregunto la aventurera señalando un pequeño revolver plateado que el joven tenía entre sus manos. ¿¡PARA ESO LAS HABIA LLAMADO!? El "gran experimento" no resulto ser más que un arma que para que Gumball pudiera cargarla no debía pesar más de cincuenta míseros gramos. Esa cosa parecía de juguete.

-Esto, mi querida Fionna, es… es… es… No tengo ni la menor idea de lo que es- Acepto el chico cargando el revolver como si de cualquier cosa se trataba.

-¿Y para que nos hiciste ponernos a Cake y a mi estos ridículos trajes?- Exclamo Fionna.

-¿Eh? ¿Qué? ¿En donde estoy? ¿De que me perdí?- Empezó a preguntar Cake cuando la mosca se fue volando lejos de su vista.

-Es porque es peligrosa. Mira, no podre tener ni la menor idea de lo que hace o que es, ni si quiera se porque la hice o de como empecé a hacerla. Sin embargo, la eh estado estudiando y tiene unos porcentajes muy altos de radioactividad.

-¿Podría funcionar para matar monstruos?- Pregunto Cake y entonces Fionna volteo a verla de manera extraña- ¿Qué? Entre tú y yo sabemos que nos ahorraría un buen trabajo.

-Técnicamente no se si decirles si puede matarlo, hacerlo mas fuerte, aumentar o disminuir su tamaño o hacerlo más feo. Pero de acuerdo a los niveles radioactivos, es capaz de mejorar cualquier cosa.

-¿Cómo lo sabes si no tienes idea de como funciona?- Pregunto Fionna, a quien le estaba pareciendo muy exagerado que fuera a llamarlas a ver algo que no se sabia para que demonios era.

-Vengan, les mostrare.

El chico guio a Fionna y Cake hasta un escritorio donde tenía ciertos aparatos científicos como microscopios, tubos de cristal en los que se hacían las pociones, etcétera. Encima de este se encontraba una hilera de fruta podrida y mal oliente rodeada de un montón de moscas que Gumball ahuyento en el momento en que llego. De la hilera de fruta podrida tomo una manzana y la puso en un espacio libre del escritorio para después retroceder un poco hasta quedar al lado de Fionna y Cake y apuntar con el arma directamente a la manzana y, en cuanto presiono un botón rojo que el arma llevaba al costado, un rayo de color azul salió disparado hacia la fruta en mal estado y cuando esta recibió el impacto y el rayo desapareció, la manzana estaba en perfecto estado.

Impresionada por lo que acababa de pasar, Fionna tomo la manzana entre sus dedos y le dio vueltas y vueltas para asegurarse de que no tenía ni una sola mancha café que indicaba que la fruta estaba podrida. Y no, no tenía ni una sola de esas, estaba en perfecto estado, fresca y tan apetitosa que a Fionna le dieron ganas de quitarse el casco y darle un buen mordisco, pero por su seguridad no debía hacerlo. Dejo la fruta en el escritorio y maravillada volteo a ver a Gumball diciéndole:

-¡Esto es increíble!- Exclamo- Príncipe, piense en las cosechas que se podrían salvar con su experimento. Con esta cosa no va a haber aldea que sufra por comida ¡Esto es lo mas algebrajico jamás creado en Aaa!

-Temo que eso no se va a poder hacer, Fi- Dijo Gumball dejando el arma encima del escritorio.

-¿Por qué dices eso?- Quiso saber Cake.

-Miren, no es que yo no quiera hacer lo que Fionna propone, al contrario, es una buena idea y con gusto utilizaría esta cosa para salvar las cosechas de los aldeanos. Por desgracia todavía tengo que estudiar los objetos afectados por la radiación, saber si son buenos o malos y que cambios tendrían a lo largo del tiempo. Efectos secundarios y esas cosas.

-¿O sea que esa manzana puede explotar por culpa de esto?- Pregunto Cake señalando el arma posada en la mesa.

-Puede ser. Nunca se sabe que consecuencia tendrán los efectos secundarios.

-¿Es peligroso probarlo en personas?- Pregunto Fionna.

-Demasiado, diría yo. La radiación podría convertir a esa persona en un monstruo horrendo o ponerle un ojo de más. Por eso no se hacen experimentos con personas.

-¿Y en vampiros?- Fue a preguntar Cake. Su hermana la miro extrañada y, cuando se dio cuenta de que la pregunta era bastante interesante, volteo a ver a Gumball haciéndole la misma pregunta que Cake pero sin mover en ningún momento sus labios.

El monarca dio un suspiro profundo y negando con la cabeza respondió:

-No lo se. Tal vez nada, los vampiros son inmunes incluso a la radiación, ya ven lo que paso con Marshall Lee en la Guerra de los Champiñones. La radiación que quedo en la tierra no le afecto por ser vampiro, así que no creo que pase nada si esto lo llega a golpear.

-¿No iras a experimentar con él, o si?- Pregunto con miedo la aventurera solo para cerciorarse de que Gumball no estaba tan loco como para matar accidentalmente a Marshall Lee.

-Tranquila, Fi, ya sabes que aunque lo quisiera Marshall no se iba a dejar. Recuerda que es un terco- Dijo el príncipe entre risas.

Después de eso la chica desvió su vista a través de la ventana del laboratorio del castillo en dirección a donde estaba la guarida de Marshall Lee. Obviamente no se podía ver desde el punto en el que se encontraba, y mucho menos de noche, pero la chica se imaginaba a su querido amigo junto a ellos en esos momentos molestándolos e insultando al Dulce Príncipe mientras este daba un intento en vano por mostrar la verdadera razón por la cual los había llamado, pero lamentablemente no era así. Fionna debía aceptar que, a veces, en las noches, su añoranza a Marshall era tan grande que incluso terminaba por derramar una que otra lagrima silenciosa pensando en su buen amigo vampiro. Sus bromas pesadas y de mal gusto ya estaban empezando a hacerle falta, sus risas al escuchar los maullidos de susto de Cake no hacían ni eco en sus pensamientos y su compañía… eso era lo que Fionna más extrañaba de él: su compañía. Eran amigos desde hace cinco años, se la llevaban bien, hacían mil estupideces juntos y siempre se las arreglaban para salir de algún problema y… la ausencia del Rey de los Vampiros también afectaba a la chica de una manera extraña para ella, pues en las noches, cuando lloraba, sentía una presión en su pecho, un sentimiento un poco raro, como de añoranza. Y es que también no había día en el que Fi no quisiera salir corriendo de la Casa del Árbol e ir a la casa de Marshall, tocar desesperada su puerta, esperar a que este la abriera y abrazarlo intentando decirle lo mucho que lo echaba de menos y extrañaba porque, de verdad de verdad, lo quería mucho.

-Fionna, ¿estas bien? No me asustes, niña- Hablo Cake sacando de sus pensamientos a la humana pero esta aun así no dijo ni una sola palabra.

-¿Qué tiene Fionna, Cake?- Pregunto Gumball al notar que la aventurera había bajado su animo de forma repentina.

-Esta tiste porque no ha visto a Marshall las últimas cuatro semanas.

-¿Y se puede saber porque se ausento tanto tiempo?

-No sabemos, y a todos los que le preguntamos nos salen con una respuesta diferente y el muchachito empieza a preocuparme a mí también. Parece muy deprimido y cuando vamos a verlo apenas si podemos mantener una conversación con él.

-Que raro. Bueno, como sea, solucionaremos el problema de Marshall Lee mas tarde. Fionna, ¿me ayudas con unas cosas?

Y Fionna, quien había estado embobada viendo el oscuro horizonte, se apartó de la ventana y empezó a ayudar a Gumball con todo lo que este le pedía que hiciera, sin muchas ganas, por supuesto. Si pasaba un día más sin saber que le ocurría al vampiro no dudaría en entrar a la Nocheosfera y obligarlo a que le dijera todo, porque es en la Nocheosfera donde muchos afirman verlo y quien sabe porque. El punto era que le importaba saber que pasaba con él y ya, a excepción de que también le urgía verlo, pero esa es otra cosa.

Como en todas las noches pasaba, era normal ver el Bosque Negro tan sombrío y silencioso como siempre, rodeado de una gran cantidad horribles bestias y monstruos que habitaban en su interior, y quien podría olvidar los espeluznantes arboles a los que les parecías poder ver tallados en sus troncos rostros de desesperación, miedo, tristeza y horror junto con las descuidadas ramas que les salían a los costados imitando un par de brazos con manos filosas. La noche normalmente era la hora favorita de los monstruos del Bosque Negro para salir y comerse el ganado de los granjeros de las aldeas sin que nadie los viera o los hiciera correr apuntándoles con tridentes de plata o ser amenazados por fuego. Pero, por otra parte, había un monstruo en especial que habitaba en ese bosque junto con los otros monstruos.

Este monstruo no tenía tentáculos gigantes ni cuernos que sobresalían de su cabeza, no era temiblemente grande ni tenía dos cabezas que se regeneraban cuando se las cortabas. Este monstruo llevaba como nombre Alabaster, un vampiro al que nadie en toda la historia de Aaa había visto y que, según se cuenta, se ocultaba entre la oscuridad del Bosque Negro esperando a que la noche y la luna cayeran y… "merendar un rato" Y las veces que Alabaster no se disponía a salir a buscar a su cena, su cena eran los mismísimos monstruos del Bosque Negro. Su apariencia, sin embargo, consistía en una edad de veinte años humanos, pero ocho mil en vampiro, no usaba otra cosa más que un sombrero negro un poco roto, una gabardina café con una camisa blanca debajo, pantalón negro y botas del mismo color al no tener otra cosa más que ponerse; era pelirojo con cabello largo, sus colmillos tenían unas cuantas manchas de sangre y sus ojos… eran como los de un reptil, de color rojo con fondo amarillo rodeados de un circulo gris al que parecía que se lo habían dibujado, pero en realidad eran las muchas noches de sueño perdido las que habían causado que le crecieran esas ojeras, las cuales le daban un toque algo tenebroso a su piel blanca. Había dejado crecer sus uñas, que parecían garras negras, para poder cazar a sus presas sin problemas.

-Dark the stars and dark the moon. Hush the night and the morning bloom. Tell the horses and beat on your drum: Gone their master, gone their son- Cantaba Alabaster mientras le daba filo a un pedazó de madera con su navaja- Dark the oceans, dark the sky. Hush the whales and the ocean tide .Tell the salt marsh and beat on your drum: Gone their master, gone their son- Hizo una pausa para ver como iba su trabajo y miro el filo de la madera. Este no parecio convencerlo mucho, pues nuevamente volvio a cantar y a cortar con su navaja- Dark to light and light to dark. Three black carriages, three white carts. What brings us together is what pulls us apart .Gone our brother, gone our heart… Hush the whales and the ocean tide. Tell the salt marsh and beat on your drum…- Nuevamente hizo otra pausa y se quedo mirando la navaja y la estaca de madera que acababa de crear con esta para luego seguir cantando:- Gone their master, gone their son…

Al terminar de cantar, Alabaster guardo su navaja y de un brinco bajo del enorme árbol en el que estaba sentado y varias veces olfateo el aire para encontrar a su próxima presa. Los resultados fueron buenos ya que Alabaster sonrió enseñando sus colmillos manchados en sangre para luego desaparecer del punto en que se encontraba de un instante a otro dejando en su lugar una pequeña corriente de aire. Apareció otra vez en otro punto del Bosque- en la entrada para ser exactos- oculto encima de unas ramas de arboles donde seria casi imposible poder verlo y, ahí, encontró a su cena; un viejo y regordete duende que caminaba encorvado y solo cerca del Bosque Negro ignorando por completo que muy pronto seria comida para vampiro. Alabaster se relamió los labios con la lengua y en un santiamén volvió a desaparecer una vez más, listo para cazar.

-Ay, esas pastillas no me han dado resultados muy buenos. Todavía me duele la espalda- Se quejaba el anciano sobándose la parte que le dolía.

-No se preocupe, viejo. Ya no sufrirá más- El duende, al escuchar aquello, se dio media vuelta encontrándose con una camisa de color blanco y después subió su vista, encontrando un par de ojos de reptil rojos y unos colmillos bien afilados. El duende se asusto al ver al vampiro y retrocedió un poco intentando huir, pero Alabaster lo detuvo tomándolo de los hombros.

-Oiga, tranquilo. No tema- Le dijo, intentando tranquilizarlo. Es que no le gustaba que su comida estuviera tan tensa.

-¿Vas a comerme?- Pregunto el viejo duende temblando de tener al vampiro tan cerca.

-No. Mire, no quiero asustarlo, anciano, pero usted no debería de andar por estos rumbos cuando hay un depredador cerca.

-¿Depredador?- Pregunto el anciano inocentemente.

-Si, y si yo fuera usted, me iría a mi casa en este instante- Hizo una pausa y miro hacia ambos lados asegurándose de que nadie estaba siendo testigo de lo que estaba apunto de hacer. Así que, como la alimaña que era, le dijo al anciano:- ¿¡Que es eso!?

-¿Qué cosa?

Al voltear hacia atrás, Alabaster aprovecho para incrustarle violentamente la estaca afilada en el costado del viejo y hacer gritar a este hasta el punto en que cayo al suelo con la estaca aun encajada entre sus costillas y derramando lagrimas de dolor. El vampiro se hinco al lado del viejo y, cuando olfateo el olor a hierro de la sangre, no se pudo contener más y le provoco más dolor al anciano clavándole los colmillos en el cuello empezando a absorber la sangre que corría lentamente por las venas del viejo duende, quien no dejaba de gritar, llorar y patalear para que Alabaster lo soltara, pero este perdió la conciencia al sentir el exquisito sabor a hierro que provocaba un inmenso placer en los paladares de los de su especie. Poco tiempo después los latidos del viejo dejaron de sonar, su corazón se había detenido, estaba muerto, pero eso no le impedía a Alabaster seguir con su tarea de succionar toda la sangre que pudiera hasta que la piel verde del viejo fuera tan blanca como la suya, y no tardo más de un minuto para lograrlo.

Satisfecho, Alabaster se levanto y limpio el hilillo de sangre que salía de su boca lamiendo esta con su lengua y riendo por lo que acababa de hacer. Ya después de haber acabado de cenar, tomo el cuerpo muerto del duende y le quito la estaca de madera del costado y ocultándola dentro de un bolsillo de su gabardina para luego adentrarse en el bosque junto con el cuerpo muerto del duende a sus hombros para enterrarlo en su cementerio de victimas personal.

Otra victima más había caído en las redes de Alabaster, una más de un millón…

…..

Marshall Lee iba flotando a unos centímetros del suelo en medio de la noche dirigiéndose al castillo del Dulce Reino donde debería encontrar a Fionna y Cake puesto que se le había ocurrido ir a visitarlas un rato por todo eso de que no las veía desde hace un mes. No las encontró en la Casa del Árbol y supuso que el príncipe gay debió haberlas invitado a quien sabe que cosa aburrida típica de él y de su aburrida existencia, por lo que no le quedo de otra más que ir al Dulce Reino a verlas, y quería ver como estaba Fionna después de que se lastimo las manos con los frascos que quebraron en su casa. Sumergido en sus pensamientos Marshall no se dio cuenta de que ya había llegado a la entrada del empalagoso reino de Gumball y como las puertas de este estaban cerradas a Marshall no le importo flotar encima de estas y cruzar al reino yendo nuevamente con paso al castillo. Sin embargo, cuando quiso cruzar el portón del castillo se dio cuenta de que las luces del laboratorio del príncipe aun estaban encendidas y la ventana abierta, pero le llamo mucho la atención que a sus oídos llegara la voz de Fionna diciendo algo que no alcanzaba a oír muy bien.

-¿Fionna?- Dijo y entonces floto hacía la ventana.

-¡Vamos, tienes que funcionar!- Gritaba el Dulce Príncipe golpeando con la palma de su mano el arma que acababa de crear.

-¿Seguro que tiene baterías? Esto me pasa muy seguido con el control remoto- Dijo Cake, quien veía divertida como el Príncipe Gumball hacia de todo para que su experimento funcionara.

-Esto no lleva baterías, Cake- Decía al tiempo en que revisaba el revolver de un lado a otro- Funciona con radioactividad y estoy seguro de que le puse lo suficiente para más de un disparo.

-Quizá la radiación no fue lo suficientemente fuerte- Sugirió Fionna- ¿Crees que sea por eso?

-No lo se, pero de alguna manera voy a hacerla funcionar- Sentencio el chico golpeando de nuevo el revolver con la palma de su mano- ¡FUNCIONA YA!

-Gritando no vas a lograr nada, jovencito. Trae acá- Dijo Cake y le arrebato el arma de las manos.

-¡Cake, devuélveme eso!- Grito el monarca intentando arrebatarle el arma de las patas a Cake.

-¡Oigan ustedes dos, ya dejen eso!- Grito Fionna y se acercó a detener el conflicto que se traía el monarca y la gata, pero estos ni con golpes dejaban de pelear.

-Hey, ¿Por qué tanto alboroto?- Pregunto Marshall, quien estaba apunto de cruzar la ventana abierta del laboratorio del castillo.

-¿Marshall Lee?- Soltó Fionna, impresionada de ver a quien ya llevaba un mes sin salir de su guarida en la cueva donde estaba su casa.

Gumball y Cake, que fueron los únicos que no se percataron de la presencia de Marshall Lee, no se dieron cuenta de que tenían la boca del arma apuntando directamente hacia el vampiro y, accidentalmente, Cake presiono el botón que estaba al costado del revolver y el arma, en un abrir y cerrar de ojos, disparo el rayo azul y este le dio a Marshall Lee directamente en el pecho y el golpe fue tan fuerte que el vampiro termino por caer en picada por la ventana del laboratorio. Asustada, Fionna corrió hacia esta y miro hacia abajo gritando el nombre de Marshall para que este reaccionara y Gumball y Cake, cuando se dieron cuenta de lo que su ridícula pelea acababa de provocar, corrieron hacia la ventana y buscaron a Lee con la mirada y lo encontraron tirado y sin moverse cerca de la entrada del castillo. Fionna fue la primera en reaccionar y desesperada se quito el casco para salir corriendo afuera en auxilio del Rey de los Vampiros con Gumball y Cake pisándole los talones. Ya cuando abrieron de golpe el portón del castillo corrieron al lado de Lee y empezaron a hablarle desesperados para que despertara.

-¡Marshall, ¿me oyes?! ¡Viejo, no me espantes, esto no es gracioso! ¡Despierta!- Le llamaba Fionna, quien se preocupo más al ver que el rayo del arma de Gumball le provoco una herida en el pecho- ¡Marshall!

-Espera, Fionna, a gritos no va a reaccionar. Hay que atenderlo en la enfermería- Se volteo a ver a Cake- Despierta a Mentita y dile que tenga lista una camilla para Marshall Lee, y que sea rápido por favor- La gata asintió y rápidamente corrió a como pudo dentro del castillo con el enorme traje gris haciéndola tropezar a cada rato.

-Te vas a poner bien, Marshall. ¿Me escuchaste?- Pero el vampiro no oía nada, a penas si podía mantener sus ojos abiertos, y cuando las fuerzas lo abandonaron… los cerro.

¡Y aquí termina el segundo capitulo!

Bueno, ya les mostre a Alabaster, el vampiro que según yo convirtió en vampiro a Marshall Lee y… hablando de el… ¿Qué creen que le pase despúes de haber sido golpeado por el rayo de Gumball? Eso no lo sabran hasta el tercer capitulo, mis chavos. Ah, y quiero darle un enorme abrazo a Chikitita, Koldeka, Paqs, Spartanjaller, Gumball Lee y a Alejandra. Escobedo. 33 por los magnificos Reviews que me dejaron el capitulo pasado. Me hicieron llorar pero de felicidad.

Bueno, nos vemos en el tercer capi. Adios.

Riux, Chaitooo.