De regreso a mi vida.

Capitulo 4: El Réquiem eterno de Víctor Bangladesh.

Víctor Bangladesh, el psicólogo privado de la familia real de la Nocheosfera se hallaba solo en su casa como era de su costumbre hacerlo sirviéndose una taza de café caliente mientras a sus oídos llegaba el relajante sonido de la música de piano que salía de cuatro bocinas ensambladas en las cuatro esquinas de la sala de su casa. Fur Elise, del famoso Beethoven, era la sonata que el señor Bangladesh estaba escuchando y aunque el sonido viniera de la sala este se podía oír hasta la cocina, justo donde Víctor se preparaba el café y de donde ya estaba por salir. Aun revolvía el café con la cuchara para cuando puso el primer pie dentro de la sala, que en lugar de sala, era una biblioteca enorme con dos libreros largos y anchos en dos paredes y uno mediano al lado de la puerta por la que acababa de entrar; al fondo, en la última pared, se veían dos sillones para una sola persona ubicados cerca de una chimenea con las pinturas de la madre y el padre de Marshall Lee a los costados dirigidos en dirección a esta y, en medio de ambos muebles, se encontraba una mesa de cristal con un libro encina y apoyo de madera debajo del cristal. Víctor se sentó en uno de los sillones de terciopelo rojo, tomo el libro en su mano, lo abrió en la página donde comenzaba y le dio un sorbo a su taza antes de empezar a leer y en menos de cinco minutos le dio vuelta a la hoja dándole otro sorbo a su taza.

-No sabía que aun te gustaran las historias ficticias, Víctor. Debo admitir que me sorprendes- El anciano dejo de leer y aparto el libro de su rostro encontrando a una figura sentada en el otro sillón con un sombrero negro cubriéndole el rostro.

-Disculpe, ¿nos conocemos? O mas importante aun… ¿de donde salió usted?- Pregunto Víctor con su relajada voz.

-Vamos, Víctor, no me digas que ya olvidaste al vampiro que hace ocho mil años te causo un problemón que por supuesto siempre recordaras- Dijo la silueta alzándose el sombrero con el dedo índice revelando el rostro del temido monstruo del Bosque Negro. Víctor se quedo impactado, tanto, que dejo el libro y la taza de café en la mesa y acomodo sus gafas para asegurarse que su cerebro no jugaba una broma con él

-Alabaster Skull- Menciono el anciano, sonriendo- ¡Cuánto tiempo ha pasado!- Agrego, poniéndose de pie para saludarlo.

-Lo mismo digo, compañero- Dijo el vampiro deshaciendo el apretón de manos- Veo que todavía te gusta la música clásica.

-Nunca pasan de moda, o al menos en mi opinión. Me ayudan a relajarme y a concentrarme en mis trabajos.

-Eso es precisamente de lo que vine a hablar contigo; tu trabajo. Eh escuchado rumores de por ahí que eres el psicólogo privado de la familia real de la Nocheosfera. Felicidades, y yo que pensé nunca llegarías a nada.

-Todo es cuestión de práctica y entrenamiento, Alabaster. Los monarcas estaban empezando a volverse locos desde que el más antiguo de ellos se volvió rey, no se porque, tal vez por el calor o ver tanto sufrimiento aquí en Nocheosfera. Al principio se me conoció como un simple y viejo demonio al que podías contarle todos tus secretos y de ahí pase a ser el psicólogo privado de los reyes y reinas que han tenido problemas mentales.

-Que interesante, Vic, pero respóndeme esto… ¿Es cierto que el padre del Rey Vampiro murió?

El rostro de Víctor entristeció, el antiguo soberano de la Nocheosfera había sido de sus mejores amigos y también uno de los pacientes que más venían a consulta y, por razones que nadie sabía, un día se fue a arreglar los conflictos que había en la guerra pero jamás regreso hasta un día en que la noticia de un mensajero diciendo que el Rey de los Vampiros murió en batalla llego a oídos de su esposa y de su hijo de seis años, el actual Rey Vampiro.

-Pensé que todos los vampiros tenían en cuenta eso ¿Por qué tu no?

-Me eh ausentado mucho tiempo del Inframundo, Víctor, y rumores como esos son muy escasos en el mundo de los vivos.

-¿Puedo saber porque?- Pregunto Bangladesh llamando la atención de Alabaster.

-¿Qué cosa?

-Eso. Tu ausencia en la Nocheosfera. ¿Por qué no has regresado a tus tierras?

Nada salió de la boca de Skull después de esa pregunta. Solo el rítmico sonido de la música clásica se atrevía a sonar y a Víctor le estaba pareciendo muy rara la falta de respuesta de su colega, cosa que el vampiro inmediatamente noto y, tartamudeando un poco, dijo:

-La vida en Aaa no es tan mala, ya hasta tengo un hogar en el Bosque Negro y… pues como que no creo que me pueda asentar en otro lugar, ¿no crees?

-Me estas mintiendo, ¿verdad?- Dijo Víctor de golpe.

-Pero por supuesto que no, Vic, si yo jamás me atrevería a apuñalarte por la espalda- Se excuso Alabaster.

-Señor Skull debo recordarle que llevo años trabajando con dementes y mentirosos. Se cuando alguien me miente y usted esta presentando las características típicas de un mentiroso. El tartamudeo, por ejemplo, y la tardada respuesta a la pregunta que te hice momentos atrás.

El ritmo de la sonata termino en el momento en que Víctor termino de hablar, dejando pasmado por sorpresa al vampiro, quien no sabía que decir y, para antes de que procesara las palabras en su cabeza, otro sonido reconocible comenzó a llenar la sala por el ritmo de los violines. Se formo una sonrisa en el rostro de Alabaster al reconocer la sonata y entonces le dijo a Víctor:

-¿Reconoces ese sonido? Era una de las obras que más me gustaban de ese gran músico.

-Réquiem, de Amadeus Mozart, una de sus mejores obras ¿Cómo olvidarla? Se tocaba cuando las personas que vivieron en su época morían.

-Lastima que murió joven ¿Pero que significa Réquiem, Víctor?- Pregunto el vampiro dando una lenta media vuelta avanzando a la chimenea y deteniéndose a contemplar la llama del fuego mientras que la música empezaba a tomar un tono mas fuerte.

-Descanso, según tengo entendido.

-Bueno, antes de proseguir a lo que vine hazme al favor de responderme otra pregunta.

-Te escucho- Afirmo el anciano esperando la pregunta de Alabaster, quien, sin voltear a ver a Víctor, alzo su vista hacía arriba y al mismo tiempo dijo:

-¿Cuál es el nombre del hijo del Rey Vampiro? No me preguntes porque quiero saber esto, tu solo respóndeme- Dijo Alabaster, quitándose el sombrero negro.

-Su nombre es Marshall Lee. Lo veré en seis días porque ha tenido unos problemas que espero ya haya solucionado.

La música se detuvo un momento y Alabaster un seguía de espaldas a Bangladesh y, sigilosamente, escondió su sombrero de la vista del anciano y del alrededor del sombrero salieron varia cuchillas bien afiladas en las que todavía se podían unas manchas de sangre en las hojas del metal.

-Fue un verdadero placer volver a verte, Vic. Siento mucha pena por ti y el señor Lee, pero creo que ya es tiempo de que te des unas vacaciones o… un Réquiem eterno.

-¿Qué dices?

En ese instante la música volvió a tomar sus notas rápidas y fue ahí donde Alabaster se giro rápidamente en dirección a Víctor y lanzo su sombrero hacia este como si fuera un platillo volador. El anciano nunca vio venir aquello y el movimiento fue tan rápido y repentino que ni de gritar Víctor tuvo tiempo para cuando las navajas ya se habían ensamblado violentamente en su pecho, lo que lo hizo mirar hacia abajo encontrando que efectivamente las navajas que sobresalían en las orillas del sombrero y este mismo estaban bien encajadas entre su piel. Miro al frente, donde Alabaster Skull se acercaba caminando hacia el mientras el Réquiem aun seguía sonando para después quitarle brutalmente el sombrero del pecho dejando que escapara mucha sangre del pecho del psicólogo, quien miraba con los ojos ensanchados a Alabaster sin poder creer lo que su viejo camarada acababa de hacerle.

-Mira, Víctor, hay una buena razón por la que yo no estoy en Nocheosfera y tiene que ver mucho con el Rey Vampiro y su hijo- Le dijo en el momento en que la sonata tomo un tono tétrico- Muy pronto toda la Nocheosfera estará arrodillada pidiéndome piedad porque muy pronto Marshall Lee se unirá con su padre en la Nada.

-Eres un maldito mentiroso y un bastardo, Skull- Dijo Bangladesh pero el vampiro le dio poca importancia.

-Lo tendré en cuenta- Y le atravesó el pecho con la mano para luego sacarle el corazón, que siguió palpitando un poco liberando gotas de sangre con cada latido.

El órgano fue destruido por Alabaster cuando este lo presiono con fuerza y la sangre se disperso por su brazo, mano y parte de la cintura y la cara. El psicólogo seguía sin creerlo y, al ya no tener corazón, el anciano cayó muerto de espaldas al suelo con los ojos entre abiertos y las gafas abandonadas y manchadas de sangre al lado de Víctor. El vampiro rodeo al demonio sin quitarle la vista de encima para asegurarse de que en verdad estaba muerto y, efectivamente, lo estaba y Alabaster se dio media vuelta a la puerta y avanzo a esta pisando las gafas ensangrentadas para luego avanzar a la salida colocándose su sombrero con sangre y cerrar la puerta tras de si justo en el momento en que los violines, el piano y los cantos de la sonata dejaron de escucharse.

…...

Fionna estaba recargada en el tronco de un árbol de manzanas mirando hacia la copa de este buscando entre las ramas y hojas de este a Marshall por la sencilla razón de que al ocurrente de su amigo le cruzo por la cabeza bajar unas cuantas manzanas para comer. Fionna accedió a ayudarlo a bajarlas, pero para antes de que Fionna si quiera pudiera acercarse al tronco, Marshall Lee ya estaba colgado en la rama de un árbol tratando de alcanzar otra para subir hasta la copa, donde se encontraba la fruta. Pero ya había pasado mucho tiempo desde que el joven subió y ni ella se tardaba tanto tiempo en bajar un par de manzanas, si es que encontraba.

-¡Oye, Marshall, ¿sigues vivo?!- No respondió- ¿Encontraste manzanas?

-¡Me falta una!- Grito Marshall calmando un poco a Fionna, que ya se estaba aburriendo de estar parada sin nada que hacer más que estar rodeada de arboles de manzanas- ¡Ya casi llego, solo tengo que…! ¡AY, CANIJO!

Al momento en que Marshall dio ese grito empezaron a caer varias manzanas al suelo y también comenzaron a escucharse más gritos del muchacho al tiempo en que este parecía golpearse con las ramas de árbol. Fionna entonces diviso una figura que venia bajando de la copa del árbol a toda velocidad golpeándose con las ramas de un árbol haciendo caer varias hojas provenientes de este y fue un segundo después cuando, en lugar de hojas, fue Marshall Lee quien termino por quedar colgado en las ramas más cercanas al suelo con las piernas, los brazos y la cabeza colgando hacia abajo.

-¿Te caíste?- Fue a preguntar Fionna provocando que Marshall le mandara una mirada fija.

-Mejor ayúdame a bajar, ¿no crees?- Pero antes de que Fionna se acerara a darle la mano al joven, la rama del árbol se partió y Marshall apenas pudo gritar para cuando se estrello contra el suelo.

-¿Ya para que? Ya bajaste tu solo- Comento Fionna viendo como Marshall aun tenia la dignidad suficiente como para levantarse.

-Me di cuenta- Dijo Marshall sacudiéndose la ropa- Era menos difícil y doloroso cuando era vampiro, pero lo bueno es que aun sigo vivo ¿Cayeron todas las manzanas?- Agrego, empezando a juntar la fruta y Fionna también le ayudo.

-¿Te dolió mucho el golpe?- Pregunto Fionna al tiempo en que juntaba las manzanas con Marshall.

-Un poco, pero nada que el tiempo no pueda arreglar- Dijo y entonces le hinco el colmillo a una manzana con fuerza provocando que salieran volando varios pedazos de esta manchando la cara de Lee- ¿Pero que…? Oh, olvide eso también.

-Nunca pensaste que seria difícil volver a ser humano, ¿verdad?- Quiso saber Fionna.

-Me acostumbrare, no debe ser tan difícil. Yo también fui humano alguna vez y puedo volver a hacerlo- Sentencio y entonces le dio un mordisco a la fruta.

-No, que se me hace que para eso va estar cañón porque a penas pudiste caminar, viejo.

-Pero aprendí. Eso significa que todavía tengo posibilidades de olvidar que fui vampiro.

A la humana empezó a darle lastima el caso de su compañero, el pobre Marshall de por si estaba en peligro por lo que le paso en el laboratorio del Dulce Príncipe y ahora de pilón se le estaba dificultando acostumbrarse a su nueva vida humana y hasta a ella también se le hacia difícil ver a un Marshall que no flotara, que no asustara a Cake por ser vampiro, que no chupara el color rojo de las cosas o que simplemente no tuviera el color pálido con el que lo recordaba. Sin embargo, el vampiro idiota que ella tanto quería aun seguía ahí, frente a ella, solo que ya no era un vampiro. Él seguía siendo el mismo a pesar de todo, solo habían cambiado una que otra cosilla insignificante y no por eso Marshall Lee dejaría de ser el chico al que le gustaba gastar bromas por doquier y, tenia que admitirlo, la forma humana le quedaba bien a Marshall.

Aun recordaba la vez en que ella, Cake y Gumball vieron a Marshall pasar de vampiro a humano. Fue algo muy raro, pues unos momentos antes de que lo llevaran a la enfermería por el golpe que se dio, su piel se torno de otro color, sus orejas puntiagudas disminuyeron hasta quedar iguales a las de Fionna y sus colmillos también parecieron esconderse dentro de su dentadura. En su vida olvidaría el susto de impresión que se llevo al ver al joven vampiro convertirse en uno más de su raza y Gumball también se quedo con la boca abierta al ver al Rey de los Vampiros regresar a ser humano. Si, se asusto mucho cuando todo eso paso, y al principio creyó que a Marshall no le gustaría la noticia por eso de ser la "criatura más temida jamás existente en la Tierra" Grato el alivio que se llevo cuando Lee, en lugar de gritar, sonrió enormemente y hasta la abrazo llorando de felicidad. En todos los años que llevaba de conocerlo había visto a Marshall llorar y fue un poco incomodo pues hasta a ella casi suelta el llanto, pero se contuvo. No olvidaría el brillo en los verdes ojos de su compañero de aventuras al enterarse de que seria humano nuevamente porque fue verdaderamente… como explicarlo… bueno verlo tan feliz.

-Oye, Fi, ¿en que piensas?- Fionna volteo ante la llamada de Marshall y se le quedo viendo por un rato. No lo había notado, pero el chico era realmente guapo ahora que lo veía y tal vez fue por eso que la aventurera tardo en responder.

-E-en nada ¿Nos vamos a comer esto o que?- Marshall sonrió y le lanzo a Fionna una manzana que, por supuesto, termino por caer en las manos de la joven, que rápidamente le dio un mordisco.

-¿Tu gata loca no debería de estar buscándote?- Pregunto el joven, pues ya se le hacia mucho el que Cake no se presentara en la Casa del Árbol.

-Créeme, viejo, cuando se trata de Lord Monochromicorn es mejor que no te metas con Cake.

-Ah, o sea que olvida que el mundo existe cuando esta con él.

-Exacto, bro- Marshall le dio otra mordida a la fruta pensando en lo que Fionna acababa de decir pero de repente la voz de esta volvió a hacerse presente- ¿Sabes algo? No tengo ni la más remota idea de lo que estamos haciendo aquí sentados. Hagamos algo divertido.

-¿Cómo que? Yo nunca había ido de aventuras en el día y no conozco a Aaa cuando sale el sol.

-Por eso es que me tienes a mí. Ahora mueve tu enorme trasero de aquí y vámonos de aventura- Dijo Fionna energéticamente al tiempo en que se ponía de pie.

-Okey, ¿A dónde tienes pensado que iremos?- Pregunto Marshall, levantándose por igual.

-¡No tengo ni la menor idea! Pero tu sígueme, nunca sabes con que monstruo te toparas en cinco… cuatro… tres…

-Fionna, no hay posibilidades que aparezca un monstruo con que pelear así como así.

-… dos… uno… cero- Y entonces se escucho un grito proveniente de (que ironía) el Dulce Reino. Al escucharlo, Marshall volteo a ver a Fionna incrédulo de lo ocurrido- Ya se me hacia raro que nada pasara. Ahora… -Avanzo hacia Marshall y, de repente, le dio un golpe en el brazo para luego echarse a correr gritándole:- ¡a que no me atrapas, Lee!

El chico entonces entendió lo que Fionna quería hacer y, riendo, Marshall también se lanzo a correr con ella tomando rumbo en dirección al Dulce Reino, donde seguramente empezaría un buen día de aventuras que, si las fuerzas no les fallaban, duraría hasta el anochecer.

La carrera entre Fionna y Marshall ya casi iba pareja y, mientras la humana corría y reía junto con el humano, este de pronto dio un salto hacia la aventurera con los brazos extendidos y la tomo de la cintura haciendo que ambos cayeran rodeando por el piso pero sin dejar de carcajearse juntos aunque fueran golpeados por las rocas que se encontraban en el camino. Ya cuando por fin dejaron de rodar, Fionna rápidamente se puso de pie y nuevamente comenzó a correr desafiando a Marshall a una carrera hasta el Dulce Reino y el joven, riendo, se levanto de igual manera y echo a correr aceptando el desafió de Fionna. Fue agotador y no lo pudo negar, hacia ya mil años que no corría de esa forma y también en esa cantidad de tiempo no había sentido a su corazón latir de esa manera, pero todo por olvidar el trauma que vivió siendo un vampiro. Solo el tiempo podría permitirle ser un humano normal y Fionna, su mejor amiga, era su pasaje a volver a sentirse como alguien normal, y quien sabe, tal vez hasta podría considerar ser algo más que un amigo para la aventurera.

Entraron corriendo sin parar de reír al Dulce Reino y sus carcajeadas pararon al darse cuenta de que era un ogro que andaba por ahí aterrorizando a los habitantes tratando de ser detenido por los Banana Guardias de Gumball, que tal vez estaría encerrado en su laboratorio investigando la manzana con la que le disparo con su rayo radioactivo. Fionna y Marshall se miraron el uno al otro y con una simple sonrisa los dos estuvieron de acuerdo en atacar a la bestia.

-Te apuesto dos monedas a que lo derribo primero que tu- Desafió Marshall.

-¿A si? Entonces yo también le entro. Dos monedas a que lo hago mejor que tu- Acepto Fionna.

-Trato hecho.

En menos de un segundo el par de humanos se echaron a correr directo a donde el ogro estaba atacando y, cuando este menos lo pensó, recibió una patada voladora de Fionna en la cabeza que lo hizo tambalearse y tirarle un par de dientes. Los niños que estaban petrificados ante la presencia del ogro salieron despavoridos corriendo a sus casas cuando el monstruo rugió al darse cuenta de que fue Fionna quien le había interrumpido. Empuñando su espada, Fionna se puso frente al ogro que ya estaba por querer atacar cuando de pronto Marshall apareció de la nada y abrazo al monstruo por uno de sus costados y, corriendo, lo fue a estrellar hasta una tienda del reino que termino con la pared agrietada usando el propio peso de la bestia. Pero el ogro no se dio por vencido y golpeo a Marshall con gigantesco puño mandando al chico a volar hasta atravesar la pared de una de las viviendas del Dulce Reino dejando a los dueños con otra "ventana" pero más grande y el ogro, furioso, avanzo hacia el cráter para darle otro golpe a Marshall.

Fionna, por su parte, distrajo al monstruo lanzándole una roca a la cabeza, lo cual llamo la atención del ogro y este, expulsando humo por los orificios de la nariz como un toro bien toreado, corrió hacia la humana dando fuertes pisadas que al mismo tiempo resultaban ser pequeños terremotos que sacudían el suelo. El monstruo, antes de llegar a donde la humana, se aventó a donde esta y la acostó de espaldas al piso completamente desarmada, pues su espada había caído a una buena distancia de la heroína, quien intentaba en vano liberarse del pesado agarre del ogro. Este, sin embargo, abrió la boca mostrando sus amarillentos y putrefactos dientes acompañados de su mal aliento el cual era tan fuerte que mareo a la aventurera haciendo que perdiera un poco sus sentidos. Y cuando Fionna quedo medio inconsciente el ogro también estuvo apunto de llevársela dentro de su fosa bucal para comérsela pero, por fortuna, Marshall llego antes que algo malo sucediera y golpeo a la bestia en la barbilla lanzando al ogro directamente contra el piso mientras el rostro del monstruo era arrastrado por la calle.

-Fionna… ¿aun sigues viva?- Le llamo Marshall sacudiéndola un poco por los hombros. Fionna aun seguía mareada por el aliento a rayos que tenia ogro pero si alcanzo a escuchar la voz del joven y fue después de la segunda llamada cuando se recupero.

-Gane la apuesta, ¿verdad?- Marshall río al escuchar lo que la aventurera acababa de decir.

-No exactamente. Mira- Señalo hacia la derecha y a Fionna casi le da un infarto al saber que tendría que darle dos monedas a Lee por haber perdido la puesta que hicieron.

-Cómo te odio- Dijo Fionna para luego un par de risas al muchacho.

Entonces se escucho como la criatura gruñía al tiempo en que intentaba ponerse en pie y rugía una vez que se apoyó en sus dos piernas volteando a ver a los humanos expulsando una vez más humo por los orificios de su nariz.

-Permíteme, Fionna, ahorita mismo me despacho a este idiota- Dijo Marshall volviendo a ponerse de pie y de cara al ogro- ¡Oye, cosa horrenda, ¿tu mamá tomaba antidepresivos cuando estaba embarazada o porque estas tan feo?!

La bestia no pudo contenerse un segundo más y como toro salvaje corrió a donde Marshall rugiendo y con sus enormes brazos y puños alzados teniendo en mente partir en dos al joven para desquitarse.

-¡A ver, atrévete a desafiarme y ya veras como te va!- Gritaba Marshall pensando que el bruto volvería a caer en sus redes.

Pero no fue así.

Estaba Marshall parado sin moverse y frente a el venia un ogro convertido en una fiera corriendo a todo lo que le permitían dar las piernas. El monstruo estaba por lanzar el primer golpe y Marshall estaba por desviarlo y usar la espada de Fionna para acabar de una vez con esa molestia pero… algo paso. Cuando el ogro estaba por darle el primer golpe al muchacho y este estaba por quitarse del camino por algún motivo Lee no pudo moverse, quedo petrificado, y entonces en los ojos del monstruo Marshall juro que el tiempo se detuvo por un instante y entonces vio, no supo porque, los ojos inconfundibles ojos rojos de reptil con fondo amarillo del vampiro que lo condeno cuando la Guerra de los Champiñones estaba en su esplendor. Lo raro fue que el cuerpo del ogro por un momento oscureció y, cuando Marshall regreso a la realidad, el puño del monstruo fue quien lo recibió dándole un golpe que mando al chico a volar hasta el punto en que termino rodando por el piso.

Al ver la escena Fionna tomo su espada y, sin que el ogro se diera cuenta, la clavo brutalmente en la espalda de este y la bestia se retorció de dolor dando un espantoso grito que luego de unos momentos fue silenciado anunciando la muerte de este, que callo a tierra trayendo con su caída un pequeño terremoto. Al haber triunfado, Fionna se echo a correr directo a donde estaba el cuerpo de Marshall Lee, quien hacía el intento por recuperarse del repentino ataque con el que fue recibido.

-¡Marshall!- Le llamo Fionna al tiempo en que se hincaba al lado del chico- ¿Me escuchas? Marshall, háblame.

-Tranquila, Fi, estoy bien. Fueron solo unos aruñones- Intento calmarla Marshall mandándole una sonrisa, pero lo primero que la aventurera noto no fue la sonrisa sino las heridas que tenia en la cara y los brazos.

-¿Qué te paso, eh? Lo tenías comiendo de su propio polvo- Dijo ella debido a que Marshall se vio un poco distraído antes de que el ogro lo golpeara.

-Ay, no lo se. Fue algo muy raro pero ya estoy bien- Y entonces se paro- Bueno, ahora que ya acabamos con el feo aquel… ¿Qué hacemos ahora?

-¿Seguro que estas bien? El golpe pudo haberte roto una costilla o dejarte idiota… bueno, más de lo que ya eres.

-Mira quien lo dice. Ya vámonos de este lugar que creo que me va empezar a dar diabetes.

-¿No tendríamos que quedarnos a limpiar el desastre que hicimos? Gumball se va a enojar.

-Que se valla a su mier… coles Gumball. Tú y yo tenemos mejores cosas que hacer como para ponernos a bailar con una escoba.

-¿Y cuales serian esas cosas?- Fue a preguntar Fionna.

-Eso es lo divertido de ir de aventuras, Fi. Nunca sabes con lo que te vas a encontrar.

A ver, a ver, un momentito ¿Era Fionna la experta en aventuras, o era Marshall? La humana llevaba más de cinco años yendo de aventuras de un lado a otro con su hermana Cake muchísimo antes de que el Rey de los Vampiros llegara y las echara de la casa y Marshall salía una que otra vez en las noches. O la cosa esa radioactiva ya estaba empezando a hacer efectos secundarios en Marshall Lee, o definitivamente este estaba loco.

-¿Vienes o no?- Pregunto el joven al ver que Fionna simplemente se quedaba hincada en el suelo.

-Si, ya voy- Dijo esta poniéndose de pie y corriendo hasta quedar al lado del joven, quien comenzó a caminar a la salida al lado de la heroína.

-Oh, por cierto, me debes dos monedas- Y Fionna entonces le dio un zape bien merecido en la nuca…

¡AY, NO PUEDO CREER QUE YA SE HAYAN ACABADO LAS VACACIONES! ¡Torito! ¡Torito! ¡Jesus, Alá, Buda, Glob y todos lo dioses que no nombre, estoy llorando desconsoladamente! ¡Que horror! ¡El horror!... ¡El horror, eh dicho!

Bueno, ya regrese y conmigo se coló el cuarto capitulo de De regreso a Mi vida, que por cierto espero que hayan disfrutado y mil gracias a Spartanjaller, .33, Gumball Lee, Chikitita, NoOnis y Paqs por sus excelentes e inspirantes Reviews en el capitulo anterior ¡Sigan alargando su vida diez años dejando un Review, mis chavos! Okey, eso es todo por más de 4,564 palabras. Nos vemos en la próxima. Adios.

Riux, Chaitooo.

P.D- ¡SE ACABARON LAS VACACIONES! Ay, pero que tristeza. T.T