De regreso a mi vida.

Capítulo 6: Un rey en peligro de muerte.

"La escena tiene lugar en una sala enorme y elegante con un trono al que se subía por unas escaleras que llevaban al individuo hasta allá. Fionna se encontraba en medio del lugar sin tener ni una sola idea del porque y fue esa misma razón la que impulso a la humana a mirar a través de una alargada ventana que se encontraba ensamblada en la pared dando a revelar lo que estaba detrás de las paredes que formaban la sala en la que estaba… perdida, por así decirlo. Pero lo que Fionna nunca se imagino fue que el lugar en el que termino a parar por quien sabe qué razón, sería la mismísima Nocheosfera, y pudo identificar eso porque aún no olvidaba el momento y las imágenes que presencio la primera vez que entro en las tierras de Marshall Lee. Muy malos recuerdos tenía ella de ese lugar y no estaba dispuesta a agregar uno más a su lista, lo que le dio razones para apartarse de la ventana y mirar alrededor de la sala, que al parecer era la entrada principal del castillo de la Familia Real de Nocheosfera.

-¡Marshall!- Grito Fionna pensando que el chico la escucharía o algo, pero lo único que se escuchó fue algo así como si alguien viniera corriendo a la entrada- ¿Marshall?... ¿¡Eres tú, Marshall!?

Efectivamente, fue Marshall quien entro a la habitación pero, en lugar de hacerlo como cualquier persona decente lo haría, este entro de golpe haciendo que las dos puertas del portón fueran golpeadas contra la pared mientras Marshall rodaba por el piso de la sala hasta golpearse la cabeza con el primer escalón que llevaba directo al trono luego de haber entrado volando por el portón. Asustada, Fionna corrió directo al joven y le hablo desesperada para estar segura de que aún estaba vivo. El alivio que se llevó cuando Marshall acudió a su llamado, pero de igual manera se asustó al verlo tan herido, con un ojo entrecerrado, ríos pequeños de sangre saliendo de su nariz, boca y costados de la cabeza sin contar con la variedad de heridas que tenía por todos lados.

-Creí que ya te habías ido- Le dijo él intentando mantener los ojos abiertos a cómo podía.

-¿Irme? ¿A dónde, Marshall?- Pregunto ella sin saber que quería decir él con eso.

-Dijiste que tenías mejores cosas que hacer. Pensé que me habías abandonado- Fionna no estaba entendiendo nada.

-Marshall, sabes que yo nunca te dejaría en ninguna circunstancia, ¿recuerdas? Somos compañeros de aventura.

-¿Ninguna circunstancia también incluye la muerte?- Pregunto él y con miedo y temblando, Fionna asintió- Que bueno, porque creo que esta será la última aventura que tendré contigo.

-¿Por qué dices eso?- No sabía porque, pero de sus ojos estaban empezando a brotar lágrimas.

-Por eso- Atinó a decir señalando a donde estaban las dos puertas del portón abiertas de par en par. En medio de estas estaba una figura negra y lo único diferente que había en toda esa oscuridad era el par de ojos verticales de reptil con fondo amarillo. Fionna no podía verle bien la cara y a pesar de eso, la sola presencia de lo que fuera esa cosa era lo suficiente para que a Fionna le recorriera un escalofrió por la espalda.

-¿Qué es esa cosa, Marshall?- Pregunto Fionna sin poder despegar la vista de la criatura.

-Se llama…

Pero Marshall no pudo terminar la frase. Cuando la aventurera menos lo pensó, la criatura desapareció y volvió a aparecer al frente de Marshall agarrando bruscamente a este del cuello impidiéndole soltar una palabra más. La chica estaba tan asustada que no pudo hacer nada de nada para ayudar a Marshall o algo, pero en el momento en que el sujeto lanzo a Marshall contra el trono con tal brusquedad que Fionna juro que le rompió la espalda o por lo menos un par de costillas. A Fionna no le gusto para nada eso y entonces se lanzó a la criatura en un intento fallido por derribarlo o golpearlo, pues antes de que esta tan siquiera lo tocara la figura la agarró del brazo y uso el propio peso de la joven para luego lanzarla contra uno de los pilares que sostenían el techo dejándola con pocas posibilidades de ayudar a Marshall.

-¡Fionna, vete!- Ordeno Marshall, pero la aventurera apenas estaba intentando levantarse.

Lo siguiente fue algo de lo que Fionna hubiera dado lo que sea con tal de no verlo.

Estaba ella en el suelo haciendo mil intentos por reincorporarse y correr en auxilio de Marshall Lee, sin embargo, cuando Fionna apenas pudo voltear, la criatura ya había vuelto a tomar a Marshall mientras este la miraba desesperado intentando decirle con señas que corriera, pero Fionna estaba muy paralizada como para poder mover un dedo. A continuación, la figura de los ojos de reptil pareció haber introducido su mano en su pecho para luego sacar algo que la aventurera pudo definir como un objeto muy filoso. Marshall en ese entonces se asustó mucho y se movió como lo hacía un perro que estaba a punto de entrar a la perrera haciendo un intento fallido por zafarse de las manos de su agresor… pero no pudo. Cuando el joven y Fionna menos lo pensaron el objeto filoso que sostenía la silueta entre sus manos, impulsado por estas mismas, atravesó de un momento a otro el cuerpo de Marshall provocando que este escupiera sangre y se quedara sin habla.

-Marshall…- Fue lo único que atino a decir…"

Se inclinó exaltada en la cama, con la respiración agitada, la manta fuertemente apretada entre los dedos y las manos mientras que sus ojos se movían desorbitados de un lugar a otro. Había sido una pesadilla, un sueño que le mostro uno de sus peores y más temidos miedos. Tenía que aceptarlo, el que Marshall se hubiera convertido en humano por causa de un arma de la que ni su mismo creador tenía la menor idea de cuáles eran sus consecuencias le preocupaba mucho por varias razones. Al haber sido golpeado por ese rayo radioactivo el Rey de los Vampiros corría muchos riesgos y, en caso de que muriera, toda la Nocheosfera entera se levantaría en contra de la Tierra de Aaa exigiendo una respuesta por la muerte de su soberano.

Por otro lado, lo que acababa de experimentar había sido el peor de los sueños de todos lo que en su vida tuvo. Tan horrible fue la escena que de los ojos de Fionna estaban cayendo varias lágrimas que estarían acompañadas por sollozos de la joven si no fuera porque esta los reprimía a cómo podía porque si se dejaba vencer por eso y se soltaba a llorar seguramente despertaría a Cake y esta la obligaría a escupir todo lo que ella quisiera saber. Entonces, tratando de no hacer ningún ruido que despertara a Cake, Fionna bajo de su cama y miro a través de la ventana de su habitación notando que todavía era de noche. Aaa parecía tan pacifica, con mucho viento frio, eso sí, pero sin problemas, sin monstruos que estuvieran atormentando aldeas o Reina Helada que estuviera robándose príncipes para casarse con ellos. Era una linda noche, pero era demasiado tarde para salir de aventura a algún lugar y mucho menos si no había algún monstruo que derrotar.

Estuvo recargada unos minutos en el marco de la ventana mirando la infinidad de estrellas que se presentaban en el momento en que tocaba anochecer, y entre ellas, las tres estrellas del Cinturón de Orión que Marshall le enseño cuando termino su día de aventuras. Nuevamente recordó la pesadilla que tuvo hace unos momentos y bajo a la sala de la Casa del Árbol por las escaleras encontrando a Marshall Lee plácidamente dormido en el sofá. Con cuidado se acercó al muchacho y lentamente, lo sacudió del hombro para despertarlo mientras este soltaba quejidos entre sueños.

-Marshall- Le llamo haciendo que este respondiera con un monosílabo poco audible- Marshall, despierta por favor.

-¿Qué?- Termino diciendo este mientras despertaba y lo hizo por completo cuando se percató de la presencia de Fionna- ¿Fi… que estás haciendo aquí?

-Me estaba preguntando si me dejarías dormir contigo solo por esta noche, ¿puedo?- La petición hizo que Marshall terminara por sentarse en el sofá sin entender porque la petición por parte de la aventurera.

-Fi, no quiero ser grosero ni nada pero… ¿puedo saber porque?

-Es que yo… eh… bueno, lo que pasa es que… Creo que tuve…

-¿Tuviste una pesadilla?- Fionna hizo silencio por un instante y luego asintió con la cabeza, un poco sonrojada.

-Estaría bien si te burlas de mí. Normalmente no me asusto tan fácil y menos por algo tan tonto como un sueño de estos. Siento mucho haberte despertado, viejo, mejor regreso a dormir y nos veremos en la mañana, ¿va?- Decía ella retrocediendo un par de pasos.

-¡Espera, Fi!- Exclamo el joven deteniéndola de la muñeca de la mano y llamando la atención de Fionna- Ven, siéntate.

Con un ligero jalón, Marshall logro atraer a la humana al sofá sentándola también sobre este a su lado de tal forma que Fionna se hallara de frente al rostro de Lee con este mirándola a los ojos como si quisiera leerle la mente como lo hacía cuando todavía era un vampiro loco de remate. Sin embargo, en vez de que Fionna le hubiera dado una bofetada por ser tan atrevido esta no hizo nada parecido a eso y, en cambio, sus mejillas se tiñeron de un ligero color rosado por el simple hecho de tener tan cerca el rostro de Marshall del suyo. El rostro de Marshall, a pesar de la poca luz de la sala, podía verse con claridad gracias a la luz de la luna que atravesaba la ventana de la casa y Fionna por un momento creyó ver la cara agonizante y moribunda del Marshall que vio en su sueño, el que dijo que lo había abandonado, que se había ido pero… ¿A dónde? Esa parte de su pesadilla sería todo un misterio para Fionna ahora en adelante.

-¿A que le tienes miedo, Fionna?- Pregunto Marshall, y Fionna no supo cómo responder.

-No es nada, Marshall. Regresa a dormir, yo estaré bien, en serio- Insistía Fionna tratando de no preocupar al chico y asustarlo diciéndole que había tenido una premonición de su futura muerte, que ojala Glob no permita que se haga realidad.

-Sabes que no me puedes hacer pasar por idiota, Fi. Tú ni de chiste me despertarías a mitad de la noche y me pedirías dormir a mi lado para terminar diciendo que no pasa nada.

-Bueno, es que sé que puedo superarlo, ¿no? Ya no soy la niña de doce años que conociste hace cinco, Marshall. Se cuidarme y protegerme sola- Hablo ella con decisión

-De eso ya me eh dado cuenta, Fionna. Ya tienes diecisiete años, pasaste de ser una niña ingenua a una adolescente.

-¡Óyeme, ¿Cómo que niña ingenua, pedazo de…?!- Antes de terminar de insultarlo Fionna fue callada por la mano de Lee, quien soltó un ligero siseo para luego retirar con cuidado la mano de la boca de ella.

-No te alteres, solo fue un decir. Puedes dormir conmigo esta noche, por supuesto que sí. Pero antes… dime de que se trató tu pesadilla, porque para que tú terminaras por asustarte entonces debió ser un sueño muy malo.

Ahora si Fionna se estaba entre la espalda y la pared ¿Qué podía decirle? ¿Cómo decirle que lo había visto morir en su pesadilla sin que se asustara? No, no, Marshall era demasiado atrevido como para recibir una noticia como esa, y eso quiere decir que su espíritu de desafiador número uno se despertaría y empezaría a meterse en cada problema con otras de las criaturas de Aaa con el pensamiento típico de él de que nadie podía ganarle. Si, bueno, había que aceptar que Marshall era muy bueno dándole sus pataditas a cualquier monstruo que se le viniera en frente, ¡Pero por Glob, eso fue cuando era un vampiro! Ahora, siendo un humano al que fácilmente un gigante podía matar con solo aplastarlo con su dedo meñique, el "invencible" Marshall Lee, el Rey de los Vampiros, podía ser eliminado del mapa. Tal vez el joven aún no se daba cuenta o su cerebro no lo analizaba, pero él era humano, y no muy completo por cierto, porque el cambio fue gracias a la máquina radiactiva que Gumball invento.

-Entenderé si no quieres decirme. Cuando yo era pequeño nunca le contaba mis pesadillas a nadie por no recordarlas.

-Sí, creo que no estoy muy dispuesta a recordarlo en estos momentos- Comento ella y, cuando menos lo pensó, Marshall Lee la abrazo rodeándola de la cintura y volvió a acostarse en el sofá haciendo que Fionna también terminara en este.

-¡¿Qué estás haciendo, atrevido!?- Exclamo la humana cuando Marshall la tuvo a su lado. El joven, por su parte, solo soltó un par de risas y después dijo:

-Me pediste dormir conmigo esta noche, y yo te lo estoy concediendo- Dijo y entonces tomo un extremo de la manta para él y luego arropo a Fionna con otro debido al frio que hacía- Buenas noches, Fionna.

Y luego de la pequeña conversación nocturna fue Marshall quien cayó dormido entre la almohada y medio desgastado sofá en el que Fionna y Cake lo invitaron a dormir en esa noche, solo que ahora no era solo él quien dormía en el sofá. Fionna estaba un poco sorprendida por que la respuesta de Marshall Lee hubiera sido un sí fuerte y claro, o más bien una acción en contra de la voluntad de ella pero de igual modo la respuesta que le dio a su petición fue si a como voltearan o doblaran la historia. Pero… lo que si no se esperó de haber dormido con Marshall esa noche fue que, al estar cerca de su pecho, se escucharon los lentos y relajantes latidos de su corazón.

¡Por poco lo olvidaba! Marshall ahora tenía corazón.

La joven aventurera haba olvidado por completo que ahora que Marshall Lee era humano su corazón volvería a latir como debió haberlo hecho en algún momento de su vida como humano. Sus latidos eran tan relajantes, tan lentos, tan re confortables, que gracias a estos la heroína de la Tierra de Aaa no tardo en quedarse dormida, con el horrible recuerdo de la muerte de Marshall que vio en su sueño, pero esas escenas poco a poco fueron sido borradas por la presencia de Lee y el gusto que Fionna sentía al estar a su lado, al tenerlo vivo y no apuntó de morir tal y como lo vio en sus sueños. No iba a decir que no lloro luego de haberse despertado de la pesadilla porque aunque Fionna era casi igual de terca que Cake esta vez la muchacha estaba consciente de que sus sentimientos hacia Marshall eran tan grandes, que el verlo morir la destrozo por completo a tal punto que sus propias lágrimas la traicionaron.

Tardo poco en quedarse dormida y cuando lo hizo, ninguno de los dos se dio cuenta de que estaban abrazando al otro y no nada más porque hacía un frio devastador la noche esa, sino por otra cosa que los dos no tardarían en notar… Aunque al parecer los dos ya tenían una idea…

Un caballo pastaba solo en medio de la llanura con la luz de la luna iluminándole toda el área y el viento azotando con una fuerza tremenda toda la llanura repleta de césped. Sin embargo, aunque el viento podía bloquear los oídos de cualquier otra persona, el corcel atino a escuchar un sonido inusual, como si algo estuviera acercándose a él, por lo que el animal levanto la cabeza y miro a todos lados pero sin encontrar nada. Y para cuando quiso regresar a comer, de golpe fue derribado al suelo provocando que el animal soltara un relincho mientras que en uno de sus costados una cortada enorme despedía sangre. A como pudo, el caballo volvió a ponerse de pie, pero de nuevo la ráfaga invisible que lo ataco hizo de las suyas una vez más rompiéndole una de las piernas delanteras terminando por volver a hacer caer al caballo al suelo soltando relinchidos de dolor y desesperación a la vez.

Fue entonces cuando de repente la silueta de una persona apareció y está avanzo a donde el caballo dejando al descubierto la sádica sonrisa de Alabaster Skull, quien con su navaja en manos estaba preparado para terminar con la vida del corcel el cual se movía desesperado y relinchaba de puro temor al tener al vampiro tan cerca suyo. Haciéndose el compasivo, Alabaster se hinco al lado del animal y le froto delicadamente el cuello al mismo tiempo en que soltaba un ligero siseo para calmarlo y, el caballo, al no tener en cuenta el destino que le esperaba. Luego de unos momentos el vampiro consiguió hacer que el caballo se quedara quieto y dejara de relinchar, entonces este aprovecho para sacar a escondidas su navaja y de un segundo a otro clavar está en el costado herido del caballo obligándolo a soltar su último relincho y matándolo instantáneamente.

-La cena está servida- Comento Alabaster para luego clavarle los colmillos al cuello del caballo succionando cada gota de sangre que circulaba por el cuerpo del caballo que al estar perdiendo sangre a una velocidad increíble de tal forma que la piel del corcel estaba palideciendo igual que la de Alabaster.

El vampiro estuvo un buen rato con los colmillos hincados dentro del cuello del caballo absorbiendo toda gota de sangre que a la punta de su diente llegara y no se levantó hasta que estuvo seguro que el animal no volvería a mover el ojo ni para parpadear. Al haber saciado su hambre Alabaster por fin decidió ponerse de pie y al mismo tiempo guardar su navaja dentro de la gabardina que llevaba puesta. Lo inesperado fue que, antes de que el vampiro se dignara a volver al Bosque Negro, a sus oídos llego el sonido del galope de otro caballo que, a menos que estuviera dispuesto a vengar al que acababa de matar, sería imposible que otro caballo apareciera después de haber matado a otro de los suyos. Pero para no terminar en un problema el vampiro se hizo invisible para desaparecer de la vista de quien sea que viniera en camino.

Sorpresa que se llevó cuando, a lo lejos, venia galopando a toda velocidad el Mensajero Real de Nocheosfera que desde hace buen rato Alabaster no veía pero una cosa este si tenía en cuenta; si el Mensajero estaba galopando sobre la tierra de los vivos y a mitad de la noche eso significaba que estaba por darle una noticia al Rey de los Vampiros. Sin duda alguna daría a conocer la muerte de Víctor y del secuestro de la señora Lee, cosa que por ningún motivo Alabaster Skull debía permitir, ni de chiste iba a dejar que un sujeto montado en un caballo arruinara sus planes de ser el amo supremo de toda la Nocheosfera. Y sin pensarlo dos veces el vampiro, aun invisible, se atravesó en el camino del Mensajero todavía cuando a este la faltaban unos metros para llegar a donde él estaba y, antes de que lo hiciera, Alabaster volvió a hacerse visible y el corcel se detuvo y dio un tremendo relincho al tiempo en que se levantaba en dos patas y movía las delanteras dando a entender que se había asustado. Su jinete, por otro lado, no vio venir la acción repentina del caballo y a consecuencia de eso cayó de espaldas para atrás mientras su caballo se recuperaba del susto que Alabaster le dio.

-Mira nada más lo que me trajo el viento- Decía el vampiro acercándose al Mensajero con la cabeza abajo y las manos entre lazadas y escondidas detrás de su espalda- No quiero ser grosero pero… ¿Qué te trae por estas tierras?

-Nada que os interese, Skull- Dijo mientras regresaba a ponerse de pie- ¿Por qué razones espanto a mi corcel?

-Como ya dijiste tú, nada que os interese- Imito este en forma de broma, pero el Mensajero ni se inmuto- ¿Hay carta para mí?

-Os debo recordarle que no soy un cartero, sino el Mensajero Real de Nocheosfera. Y aunque fuera cartero estoy seguro que ni los locos de Nocheosfera se animarían a escribirle una carta a vos.

-Se me rompe el corazón al escuchar eso- Dijo el vampiro llevándose una mano al pecho y fingiendo tristeza- ¿Qué noticia traes ahora, Mensajero? O mejor aún… ¿a quién le vas a entregar esa noticia?

-Esto no es nada que le pueda interesar a vos. Os le agradecería mucho que me librara el paso.

-Yo no creo que eso suceda. Si el mensaje que le llevas al Rey de los Vampiros en este momento tiene que ver con la muerte de Víctor Bangladesh y el secuestro de madame Lee, no creo estar muy de acuerdo en dejarte pasar.

-¿Vos como estar enterado de eso? Hasta donde yo sé el nombre de Alabaster Skull y mucho menos su presencia son recibidos en las tierras del Rey Vampiro.

-Eso, mi querido Mensajero, está a punto de cambiar. Háganle como puedan, intenten matarme si eso quieren, pero en verdad te digo, que Marshall Lee no volverá a sentarse en el trono de Algul Abbader.

-¡Que el nombre del Rey de los Vampiros nunca se haga presente en tu boca, Alabaster! Tienes bien sabido que su nombre no puede salir de tus labios ¡Lo sabes desde el día en que te exiliaron!

-Sí, nunca entendí porque no puedo decirlo. Pero en fin, en mis manos esta que tus palabras no lleguen a los oídos del hijo de Algul, así que…- Sin que el Mensajero se lo esperara, Skull lo agarró de su túnica y lo levanto para después impactarlo contra el suelo haciendo que este se agrietara y temblara un poco asustando nuevamente al caballo.

-¿¡Que te pasa, maldito exiliado!? ¡Espero que tengas la consciencia lo suficientemente intacta como para saber que te estas enfrentando al Mensajero Real!

-Créeme, la poca consciencia que tengo apenas si la uso para saber que comer- Le dijo y entonces le dio un zarpazo a la cara del Mensajero con sus garras terminando por sacarle cierta cantidad de lo que parecía ser sangre al Mensajero.

-Que el Rey de los Vampiros se compadezca de ti, Alabaster- Dijo el Mensajero, que ni expuesto a la luz de la luna podía dar a conocer su rostro.

-¿Por qué el Rey de los Vampiros debe de compadecerse de mí, cuando yo seré el propio Rey de los Vampiros?

-¿¡Pero que blasfemias salen de tu boca!? ¡Te estas proclamando a ti mismo el Rey de los Vampiros y ni siquiera perteneces a la Familia Real de Nocheosfera!

-Muchos de los monarcas del Inframundo no son descendientes del primer soberano ¿Recuerdas a Christopher Santiago? Ese sujeto se fue a la tierra de la Nada porque su hermano lo apuñalo con un cuchillo ¡Y ni hablar de Diego de la Rosa! Seguramente ahora está muriéndose pero de vergüenza al saber que su suegra lo mato con veneno en su bebida.

-¿A dónde quiere llegar con todo esto?- Pregunto el Mensajero.

-Escúchame bien; Santiago y De la Rosa fueron de un linaje muy diferente. El hermano de Christopher Santiago era un pobretón que fue abandonado por su propia familia y cuando se enteró que el rey era su hermano se escabullo por el castillo y lo mato a él y se apodero de la Nocheosfera, el castillo y la Reina. Diego de la Rosa no se parecía ni en las orejas a Christopher Santiago, ¿recuerdas? La Familia Real tiene sus secretos oscuros y por eso no todos se apellidan igual. Marshall Lee, por ejemplo… tú y yo sabemos a la perfección que no es el hijo legítimo de madame Lee.

-Ya se lo que piensas hacer, Alabaster- Soltó el Mensajero con un claro tono de miedo- ¿Por qué quieres hacerlo?

-¿¡Me estas preguntando porque!? Y yo que te creía más listo ¡Piensa un poco porque quiero hacerlo!

-No se me ocurre nada más que el toque de locura que tienes en la cabeza.

-¡Algul Abbader no murió así como así! ¡Se supone que cuando alguien asesina al Rey de los Vampiros, el asesino tiene todo el derecho a tomar el trono!

-Sigo sin entender- Alabaster, en cólera, levanto bruscamente al Mensajero Real en el aire sin soltarle la túnica. Los horribles ojos del vampiro siempre dieron temor a todos los que han tenido la mala suerte de encontrárselo y ser la última cosa que en sus vidas vieron. El Mensajero Real nunca había visto a Alabaster Skull tan enojado, la última vez que lo vio así fue cuando por la orden de la esposa de Algul fue exiliado de Nocheosfera. ¿Cómo olvidar ese día? Skull estaba que echaba humo de las orejas, y ni tiempo le dieron de protestar para cuando los guardias ya lo habían arrojado a la Tierra de Aaa.

-¡YO MATE A ALGUL ABBADER!- Grito. La información llego a los oídos del Mensajero como un rayo y tan grande fue la sorpresa que se quedó sin habla. Ahora lo entendía todo, Hanna Lee no exilio a Alabaster nada más porque si, lo hizo porque fue él quien mato a su esposo, un hecho que con el pasar del tiempo fue borrado de la mente de la soberana de Nocheosfera- ¡La misma ley lo dice! ¡Cuando la verdadera oscuridad llegue a los ojos del Rey de los Vampiros su descendiente más cercano o la criatura que de todas las existentes haya sido la última que vio, ese tomara el trono y a la Nocheosfera entera!

-¡Esa ley ni siquiera existe!- Exclamo el Mensajero, en cólera.

-Tú dices que no existe porque la Familia Real la oculta de todos ¡Bryon Cane, el primer Rey Vampiro, la fundo en el momento en que su trasero toco el trono! Es por eso que ha habido tantos asesinatos entre los monarcas- Hizo una pausa respirando profundo para intentar calmarse, pero solo se aceleraba más-… y yo… respetare esa ley.

Sin más que decir, Alabaster coloco dos de sus dedos en la frente del Mensajero e instantáneamente una pequeña luz morada avanzo por sus dedos rodeándolos hasta llegar a su brazo, donde siguió avanzando hasta que el destello penetro en la cabeza de Alabaster para después desaparecer en el momento exacto en que el vampiro retiro sus dedos de la frente del Mensajero, quien de nuevo se desplomo en el suelo como si fuera un trapo inservible. Su caballo, por otra parte, pareció darse cuenta de las intenciones del vampiro y se echó a correr por la pradera con la bolsa de su jineta colgando en un costado. A Alabaster le dio poca importancia lo que había de contener la bolsa, pues acababan de dejarle bien claro que el Mensajero Real no era ninguna especie de cartero, sino quien portaba la voz de Nocheosfera.

Lo malo de todo esto es que ahora que la noticia del secuestro de Hanna Lee y la muerte de Víctor Bangladesh fueron borradas de la memoria de la mano derecha de Nocheosfera, el Rey de los Vampiros corría un terrible peligro.

¡Oigan, en serio, en serio, en serio lo lamento mucho, mi publico bonito! Me siento terrible de haber tardado poco más de una semana para escribir esto, pero véanlo así; hermano que te cierra el programa, computadora que accidentalmente se descarga y tareas, tareas, tareas y más tareas que hacer, no son cualquier cosa a tratar. Pero en fin, aquí les traigo el quinto capitulo de mi fic De regreso a Mi vida, que espero y hayan gozado. Muchisisisimas gracias a Koldeka, Addeko, Nekogirl, Fiioremarcy117, Saya21Angel y a Gumball Lee por sus hermosos Reviews en el capi anterior. Pronto tendre el sexto capitulo y déjenme decirle que ya se viene lo bueno. Nos vemos. Adios.

Riux, Chaitooo.