De regreso a mi vida.

Capítulo 7: Síntomas raros y recuerdos de guerra.

Marshall Lee abrió pesadamente los ojos al mismo tiempo en que daba un sonoro bostezo mañanero y sus ojos hacían todo el esfuerzo por acostumbrarse a la luz de los molestos rayos del sol que atravesaban la ventana de la sala hasta encontrarse con el rostro del joven. Ya cuando este termino de despertarse lo primero que vio fue la dorada cabellera de Fionna que aún seguía dormida con su rostro escondido en su pecho aferrándose a Marshall abrazándolo hasta tocarle la espalda. El joven sonrió al ver a su "pequeña heroína de pacotilla" durmiendo tan tranquila y relajada a su lado a comparación de la forma tan preocupada y desesperada en la que la vio en la noche por una presunta pesadilla que no quiso recordar. Marshall bostezo una vez más y al momento en que miro al frente se llevó la sorpresa de que la hermana de Fionna, Cake, estaba parada al lado del sofá con los brazos cruzados y mirándolos de una manera no muy aprobadora podría decirse. Y fue gracias a la repentina aparición de la gata que Marshall no pudo evitar asustarse y soltar un grito que termino por despertar a Fionna de un salto también gritando. Luego él y ella voltearon a verse, soltaron otro grito y cuando los dos voltearon a ver juntos a Cake volvieron a gritar al mismo tiempo dando por hecho de que ambos ya estaban lo suficientemente despiertos.

-¿Alguien podría explicarme la escena tan comprometedora que me encontré esta mañana?- Dijo Cake, que hasta en su tono de voz se notaba que estaba enojada.

-¡Cake, buenos días!- Saludo Fionna con las mejillas hirviendo en sonrojo- ¿Qué hay de desayunar, eh?

-Jovencita, a mí no me cambie la conversación y respóndame lo que le pregunte.

-Vamos, gata loca, no pensaras que entre Fionna y yo paso algo… ¿verdad?- Comento Marshall. Cake aún seguía esperando una explicación razonable y Fionna decidió tomar la palabra.

-Cake, no pienses mal, es solo que en la noche… yo… pues… tuve una pesadilla. No quise despertarte y… bueno… baje a la sala y Marshall acepto en dejarme dormir con él eso es todo- Explico Fionna esperando que su hermana le creyera.

-A ti se te puedo creer, Fi… En cambio a este- Dijo Cake mandándole una mirada amenazadora a Marshall, quien se la mando de vuelta empezando así una competencia de miradas- Yo no le confiaría ni mi nombre a Marshall Lee.

-Mira nada más, Cake, ya somos dos- Contraataco Marshall- Mejor deja de mirarme así o seguiremos con la pelea de ayer.

-Yo no tengo ningún problema en arañarte el rostro… anciano- Ahora si Marshall se indignó. Cake había dado un golpe muy bajo, no solo se estaba burlando de su edad sino que lo estaba insultando de la peor manera en la que podías insultar a un vampiro… o a alguien que ya lo fue.

-Arrepiéntete antes de que yo te obligue a hacerlo- Ordeno Marshall, pero a Cake nadie le ganaba.

-Oblígame- Desafió la felina y Marshall, en cólera, salto del sofá hacía ella derribándolos a ambos al suelo y volviendo a empezar otra ridícula pelea a gritos, arañazos, mordidas y patadas con Fionna siendo espectadora de esto.

-Me es increíble creer que sean adultos- Comento está siguiendo con la mirada el pleito de Cake y Marshall.

-¡Arrepiéntete, dije!- Gritaba Marshall sin dejar de pelear con Cake.

-¡En tus mejores sueños!- Grito Cake en respuesta a lo que dijo Marshall Lee.

Cansada de verlos a los dos rodar y golpearse en el suelo, Fionna se levantó del sofá para después irse directo a la cocina donde se escuchó el sonido de alguien buscando algo en las puertas donde Cake solía guardar lo necesario para hacer la comida. Luego de haber encontrado un extintor entre los cajones, Fionna regreso al lugar donde Cake y Marshall seguían peleando y sin avisar, roció la espuma fría encima de los dos haciendo que Marshall y Cake se separaran gritando de lo helado que estaba el gas, y solo para darle una lección a ambos, Fionna siguió rociándolos hasta el punto en que Cake paso de ser una gata con manchas a una gata completamente blanco y Marshall a un fantasma por completo blanco.

-¡Oye!- Le gritaron los dos luego de haber sido convertidos en "dibujos en blanco".

-Ustedes dos tienen un serio problema, ¿ya lo notaron?- Les dijo la joven aventando el extintor por ahí.

-¿Nosotros? No, Fi, claro que no. Cake y yo somos como hermanos y por eso peleamos- Dijo Marshall sacudiéndose la espuma del cuerpo y el cabello.

-Marshall y yo somos cualquier humano y gato. El gato le causa problemas y el humano también se los causa al gato- Dijo Cake haciendo lo mismo que Marshall.

-Tú y yo siempre nos hemos llevado bien, Cake- Dijo Fionna.

-Es que antes tú no eras un vampiro, Fionna- Dijo la minina y, a causa de eso, a la mente de su hermana llegaron los recuerdos de los sustos que se llevaba Cake cuando Marshall aparecía de la nada y les jugaba bromas pesadas. Todavía lo seguiría haciendo de eso no hay duda, pero sin las caras monstruosas que le mostraba a Cake la cosa no sería la misma.

-¿Alguien de ustedes tiene hambre? Yo desfallezco- Dijo Marshall una vez que logro quitarse toda la espuma del cuerpo.

-Mi estómago gruñe. Cake, ¿Qué tenemos para desayunar?- Pregunto Fionna.

-Ya se me ocurrirá algo que hacer. Les avisare cuando todo esté listo- Y entonces se fue a la cocina. Al llegar ahí, Cake se ocultó detrás de la pared y miro a la sala para asegurarse de que nadie la seguía. Cuando no hubo peligro, avanzo a la estufa, golpeo un par de veces el horno de esta y entonces salió Beemo con, al igual que Cake, una sonrisa traviesa- ¿Tomaste fotografías?

-Una de cada escena- Afirmo la pequeña consola enseñándole a Cake la fotografía de la escena de Fionna dormida y abrazada de Marshall, otra del momento en que gritaron, una más cuando Cake peleo con Marshall y la última de la ventisca helada con la que la aventurera los calmo.

-A Fionna nunca se le va olvidar esto- Comento Cake y después soltó un par de risitas junto con Beemo, que desde un principio se dio cuenta de la sorpresiva escena de Fionna y Marshall Lee.

-¿Te vas a quedar a desayunar, Marshall?- Dijo ella.

-Eso depende de si quieres que me quede o me vaya- Respondió Marshall abrochándose los cordones de sus tenis.

-Claro que quiero que te quedes, y tal vez más al rato podamos salir de aventura como ayer, ¿eh? ¿Cómo ves?

-Me parece bien, pero no sé dónde conseguir más explosivos- Dijo Marshall una vez que ambos zapatos estuvieron asegurados.

-Eso no es problema. Me parece que Cake y yo tenemos una caja llena escondida por ahí...

Poco antes de que Fionna terminara su frase Marshall Lee empezó a toser mucho llamando la atención de la chica, a quien no le gusto para nada la reacción de Marshall, quien se cubría la boca con la mano intentando detenerse, pero no podía. Fue hasta un rato más cuando por fin el joven dejo de toser y se medió recuperó.

-Hey Marshall, ¿te sientes bien?- Pregunto ella.

-Si- Respondió- No es nada, tal vez todavía no me acostumbro a respirar como tú.

-Aja… Bueno, viejo, me voy a cambiar. Bajare en unos momentos para desayunar- Y luego de decir eso Fionna subió hasta su habitación por las escaleras dejando a Marshall sentado en el sofá.

Momentos después de que Fionna terminara de cambiarse Cake ya había preparado el desayuno y les llamo a ambos para que fueran a tomarlo. De esperarse fue que Cake y Marshall terminaran por volver a pelearse, pero sorpresivamente sin golpes, y cada insulto en la mesa era una risa para Fionna y Beemo, que también se encontraban presentes a la hora de desayunar cuando a Marshall se le ocurrió la grandiosa idea de decirle gata bruta a Cake, y como esta no aceptaba que nadie le dijera algo y viviera para contarlo también le regreso las palabras a Marshall con ciertas cosas. Pero aparte de las risas y juegos que había en la mesa hubo otra cosa no tan divertida, sino más bien preocupante, pues Marshall seguía tosiendo una y otra vez preocupando las otras tres personas que estaban presentes. Y a pesar de que al joven le daba poca importancia Fionna creía saber lo que le pasaba y esa idea estaba relacionada con los posibles efectos secundarios que Gumball les advirtió que Marshall podría tener con el pasar del tiempo. Sin embargo Fionna nunca creyó que eso se vería un día después del accidente.

Pasadas unas horas Marshall se fue a donde quedaba su guarida y las chicas se quedaron solas, aunque Fionna hubiera querido estar un poco más con él.

-¿Y bien?- Pregunto Cake llamado la atención de Fionna.

-¿Y bien qué?- Dijo esta sin entender que quería decir su hermana con eso.

-No te hagas, niña, yo sé bien lo que está pasando aquí- Dijo la gata confundiendo aún más a Fionna, Cake entonces supo que iba a tener que decírselo directamente o si no nunca entendería- A ti te gusta Marshall Lee.

-¿¡QUE QUÉ!?- Grito la humana luego de la afirmación de su hermana.

-Acéptalo, Fionna, se te ve en los ojos cada que lo miras. Se nota que estás loca por él- Volvió a decir Cake poniendo una sonrisa pícara.

-¡Estas bien pero bien loca! Marshall solo es mi amigo, mi compañero de aventuras, mi hermano, mi…

-Futuro novio- Interrumpió Cake y luego le enseño a Fionna la fotografía tomada por Beemo cuando ambos estaban dormidos y abrazados en el sofá. Muerta de vergüenza y sonrojada hasta las orejas, la aventurera le arrebato de golpe la foto a Cake para luego decirle.

-¿De dónde sacaste esto?- Exigió saber.

-Digamos que cierto compañero nuestro se despertó en la mañana y encontró una cierta escena en el sofá de nuestra sala.

-¡Ya te dije que no pasó nada, Cake! Solo tuve una pesadilla y ya- Intento defenderse Fionna, pero las cosas solo terminaron por llevarla a otro rollo.

-Ahora que hablamos de eso, ¿de qué se trató tu sueño? Normalmente tú no te asustas de esa forma- Ahí si Fionna no supo que hacer. Cake la tenía contra la espalda y la pared pero, siendo su hermana, no era tan malo que le dijera lo que vio en su sueño, malo que se lo hubiera dicho a Marshall directamente y asustarlo diciéndole que estaba en peligro de muerte.

A como pudo, Fionna reunió las fuerzas necesarias para decírselo a Cake y cuando ya estuvo lista para decírselo, lo soltó:

-Vi a Marshall morir, Cake- La gata, sorprendida, dio un ligero salto hacia atrás sin poder entender porque ella le decía aquello.

-¿Cómo está eso?- Quiso saber.

-No lo sé. No quise decirle nada por no asustarlo, pero ahora yo estoy asustada ¿Qué tal si le pasa algo? No me perdonaría si mi mejor amigo muriera por mi culpa.

-¿Y porque por tu culpa?

-Es que en mi sueño Marshall me dijo que pensó que lo había abandonado ¿¡Pero qué significa eso, Cake!? ¿¡Qué significa!?- Dijo Fionna completamente alterada.

-¡A ver, Fionna, cálmate!- Grito la felina para luego darle una bofetada a su hermana intentando tranquilizarla- Niña, solo fue un sueño, una pesadilla. Los sueños solo existen aquí, en tu cabeza- Agrego tocándose el costado del cráneo con el dedo.

-Pero todo se veía muy real; Marshall todavía era un humano, estábamos en Nocheosfera y también sentí cuando me golpearon contra un pilar.

-Así son los sueños, Fionna. Unos te muestran tus miedos y otros te hacen creer que la vida es color de rosa. Ahora bien, Lee no va a morir por… ¿Qué? ¿Lo ahorcaron hasta que se quedó sin aire?

-No. Más bien lo apuñalaron con una navaja pero no estoy muy segura de quien fue.

-¿Puedes identificarlo con algo?- Pregunto la gata.

-Tenia ojos rojos como de lagartija y el fondo era amarillo luminoso y me parece que tenía sombrero.

-Bueno, sea quien sea no lo conozco en lo absoluto. Y no te preocupes, Marshall es lo suficientemente fuerte como para cuidar de sí mismo- Al decir eso Cake se retiró saliendo de la Casa del Árbol y cerrando la puerta detrás de sí.

-Eso espero- Dijo Fionna y luego miro la fotografía que le arrebato a Cake. Estaba ella dormida en el pecho del muchacho y este la abrazaba, dormido de igual manera. Se sonrojo otra vez al recordar lo ocurrido en la noche y simplemente dejo caer la foto hasta que esta termino en el suelo para luego sentarse en el desgastado sofá pensando en la presunta muerte del Rey de los Vampiros. Marshall era un blanco fácil ahora que era un humano y lo era todavía más al estar en peligro por la radiación del arma de que el Dulce Príncipe creo, y quien sabe cómo le iría a este en las investigaciones.

…..

Desde el momento en que Fionna se fue con Marshall a quien sabe dónde a hacer quien sabe que, Gumball se había puesto a hacer experimentaciones a fondo con la manzana que también uso para saber que podía hacer su experimento, pero por más que intentaba idear una forma de averiguar algo con la fruta nada llegaba a su cabeza. El Dulce Príncipe entonces se vio obligado a probar la radiación con otra cosa, y eso lo llevo a una rata de laboratorio a la que le disparo con el rayo radiactivo y esta término por pasar de una rata echa de caramelo a una rata normal, como las que existían antes de que la explosión de las bombas afectara a todos los seres vivos existentes en la tierra. El proceso no llevaba mucho avance, pues las ratas se movían, comían y hacían todo lo que un roedor normal haría, pero no parecía haber complicaciones en sus organismos.

-¿Todavía sigue investigando eso, Su Alteza?- Dijo la sirvienta Mentita, quien acababa de entrar al laboratorio.

-Mentita, si no descubro las consecuencias que pueden traer los rayos radiactivos Fionna nunca me perdonaría haber dejado que su mejor amigo muera- Explico Gumball mientras anotaba un par de cosas en una libreta.

-El señor Lee se veía muy sano después de que salió de la enfermería, no creo que le haya pasado algo de un momento a otro. Y hablando de Marshall Lee, ¿ya supo lo que paso con el ogro que nos atacó ayer?

-Sí, pero no tengo tiempo de regañarlo. De una u otra forma nunca me va a hacer caso- Dijo mientras ponía un pedazo de queso podrido y otro en buen estado dentro de la caja de cristal donde estaban los roedores, los cuales se alejaron del queso en mal estado y se comieron el otro- Los sentidos aun parecen estar intactos.

-Majestad, insisto en que se tome un descanso. Ah estado aquí desde el momento en que la señorita Fionna y Marshall Lee se retiraron.

-Es por eso que no puedo moverme de aquí, Mentita. No eh encontrado nada desde que Marshall y Fionna se fueron y eso fue el día de ayer- Y entonces dejo la libreta y el lápiz en el escritorio para luego girar hasta quedar delante del rostro de Mentita- Si no descubro que consecuencias trae mi arma Marshall estará en peligro de muerte.

-¿Y eso es malo, señor?- Pregunto la menta gigante.

-Bastante malo diría yo ¿Sabes cómo se pone la Nocheosfera cuando el Rey de los Vampiros muere?

-Desconozco por completo la historia de Nochoesfera, Su Alteza.

-Pero yo no. Escucha, muchísimo antes de que la Gran Guerra de los Champiñones diera su esplendor el mundo desconocía a la Nocheosfera por completo, ni siquiera sabían que existía esa palabra. Cuando yo era pequeño, Mentita, mis padres me decían que nunca me acercara a las tierras del Rey de los Vampiros y en especial a este ¿¡Pero que iba a saber yo un niño de eso!?

-Sus padres simplemente se aseguraban de que estuviera bien, Alteza.

-Ya lo sé, Mentita, pero ni siquiera se molestaron en decirme que era la Nocheosfera ¿Y que hice yo? Investigue a como pude que era la Nocheosfera, y no fue hasta que conocí a Marshall Lee cuando me entere de quien era el Rey de los Vampiros. Debo aceptar que a veces el tipo me saca de quicio, pero también es mi amigo y me saco de muchas dudas y dejarlo morir… No sabría que pensar de mí mismo.

-Tengo entendido que usted y Marshall Lee se llevan… regular, por así decirlo, pero no ha terminado de decirme lo que sucede en la Nocheosfera cuando muere el Rey.

-Huelgas, problemas, desastres, peleas por el puesto de Rey de los Vampiros, etcétera. Es por eso que no puedo dejar que Lee muera.

-De acuerdo. Estaré preparando el desayuno por si se le ofrece algo- Informo Mentita avanzando hacia la puerta que dejaba la entrada y salida al laboratorio.

-¡Tráeme un café, por favor! ¡Y que este bien cargado!- Ordeno Gumball para luego regresar a seguir experimentando con las ratas de laboratorio y, mientras el joven anotaba un par de cosas en la libreta que tenía en sus manos se escuchó un pequeño sonido. Miro a todos lados pero no encontró nada y cuando volvió a escucharlo miro a donde se encontraban los roedores y se encontró con que uno de los ratones estaba estornudando al estilo de cómo lo haría un ratón.

Marshall estornudo una vez más y luego otra para después sonarse la nariz con otro de los muchos pañuelos que había usado luego de estornudar. Lo había pescado un resfriado y ni siquiera se había expuesto al frio o algo que pudiera causar un resfriado común y corriente y curiosamente fue el segundo día que llevaba con su nueva vida de humano cuando al destino se le ocurrió mandarle esa enfermedad tan conocida en sus tiempos. Desecho el pañuelo en un bote de basura y se puso a componer un par de acordes con su Bajo-Hacha haciendo el intento por olvidarse de todo, de todos y cada uno de los problemas que en su vida de vampiro sufrió. No estaba listo aun para salir al sol como si nada y es que sin Fionna a su lado… bueno, las cosas no eran lo mismo porque que caso tenia divertirte, hacerle bromas a los demás sin nadie que te acompañara. Ahora mismo podía tirar su Bajo al suelo, salir de su casa e ir directo por Fionna y buscar y usar los explosivos que ella decía tener, pero por alguna razón algo le decía que debía quedarse en la guarida.

Cuando Marshall estaba considerando su propia propuesta un golpeteo en la puerta lo interrumpió llamándole la atención. El joven dejo su Bajo-Hacha a un lado y luego informo que la puerta estaba abierta. Un segundo después esta se abrió a paso lento hasta que precisamente la joven en la que estaba pensando hace un rato y Marshall sonrió al verla.

-Hola, Marshall- Saludo está cerrando la puerta- Cake va a salir otra vez con Lord Monochromicorn y no tenía nada que hacer me decidí venir contigo un rato.

-Qué curioso, yo estaba pensando lo mismo hace unos instantes. Siéntate, mi casa es tu casa- Fionna aceptó la invitación de Marshall y se sentó con cuidado en el sillón que parecía estar hecho de piedra que Marshall tenia.

-¿Qué hacías, viejo?- Pregunto ella con curiosidad.

-Aburriéndome en mi casa como siempre. Con eso de que no puedo salir de- Y entonces se detuvo. Lo recapacito y entonces se corrigió así mismo-… Oh, ya lo había olvidado. Pero no me siento con muchas ganas de salir.

-Es que has estado mucho tiempo encerrado en tu cueva- Al decir eso Fionna se levantó otra vez y tomo a Marshall de la mano intentándolo hacer que se levantara- Ven, vamos a molestar a la Reina Helada un rato.

-Eso déjalo para cuando consigamos los explosivos. Espera aquí- Y entonces se fue a la cocina, abrió el refrigerador y de este saco una cartera entera de huevos y regreso a la sala con esta en manos.

-¿Para qué quieres eso?- Pregunto Fionna con curiosidad.

-Porque tengo pensado hacerle una visita a Gayball, ¿me acompañas? No se dará cuenta de nada.

-Marshall Lee no seas tan grosero. El Príncipe Gumball no te ha hecho nada malo.

-¿El casi matarme y hacerme caer desde la ventana de una torre no es nada malo?- Pregunto el joven mirando un huevo entre sus manos- Huélelo a ver si no está podrido porque entre más apeste, mejor- Dijo, ofreciéndoselo a Fionna.

-En tus sueños voy a llevar eso a mi nariz ¿Por qué no vemos alguna película? Es más tranquilo y no tienes que golpear a alguien con un huevo en mal estado.

-Me gustaba más la idea de romper esto en la empalagosa y aburrida cabeza de Gumball, pero me gusto más la idea de ver una película ¿Pero qué voy a hacer con esto?

-Simplemente tíralos a la basura- Le dijo arrebatándole la cartera de huevos podridos y los lanzo al bote de basura en donde Marshall había estado arrojando los pañuelos en los que estornudaba- ¿Has estado enfermo?

-No- E instantáneamente emitió un estornudo- Tal vez un poquitín. Pero olvidémonos de eso, ¿Qué película quieres ver?

-Ya veremos.

Sin decir nada Fionna se levantó del sofá y avanzo al estante donde Marshall guardaba los videos y, sorpresivamente, arriba de ese estante también guardaba algunos libros que dudaba que ya hubieran sido leídos porque, siendo Marshall Lee, no era muy probable que por lo menos la pasta de esos libros hubiera sido abierta. Tomo uno de los libros del estante y, efectivamente, la pasta de este estaba cubierta de polvo y las letras que adornaban la portada apenas eran visibles y no tanto. Abrió el libro a la mitad y de este cayo un papel que llamo la atención de Fionna en el momento en que este toco la alfombra del piso. Lo recogió por simple curiosidad de saber que era y encontró que era una fotografía. Las esquinas y orillas estaban quemadas y se veía en la fotografía a una mujer demonio bien vestida con un niño de unos seis años a su lado y otra figura que no podía divisar bien ya que esa parte de la fotografía estaba quemada. Fionna no pudo contener su curiosidad, regreso a donde Marshall y le mostro la fotografía esperando que este pudiera decirle lo que era, pero obviamente era ella quien tenía que comenzar la conversación.

-¿Qué es esto, Marshy?- Pregunto y le mostro la fotografía la cual tomo un momento después.

-Es una vieja fotografía de mi familia cuando yo apenas era un niño. Se quemó un poco cuando el edificio donde vivía sufrió de un incendio provocado por una explosión terrorista. Salve lo que pude y entre eso está cosa, pero con el paso del tiempo olvide el rostro de mi padre.

-Debió haber sido muy duro, ¿verdad?- Pregunto ella.

-Lo fue. Me quede sin casa, perdido. Al poco tiempo me reuní con un grupo de personas que también perdió su hogar a causa de la guerra y nos mantuvimos juntos mientras se decidía si se soltaban o no las bombas que convertirían a los humanos en lo que son ahora.

-¿Por eso eras vampiro? ¿Por qué la radiación de esas bombas te afecto o algo parecido?

-No, claro que no, sería una completa tontería si lo piensas así. No por nada tengo estas cicatrices- Y se bajó el cuello de la camisa enseñándole a Fionna las marcas de su cuello- Yo fui mordido como todos los vampiros.

-¿Y qué paso con el grupo de humanos con el que te reuniste?

-Murieron. Nosotros nos ocultábamos en un bosque y cuando se decidió que las bombas si se soltarían, la radiación convirtió a varios de nuestros compañeros en monstruos como Ogros o la Bestia Serpiente Cerebro de Rubí (que nombre tan largo).

-¿Eso quiere decir que el bosque en el que tú y tu grupo vivían… era el Bosque Negro?- Marshall asintió- Viejo, pudiste haberlo dicho antes. Ahora sigue con la historia.

-Lo siguiente son recuerdos borrosos. El último de los recuerdos que puedo recordar de mi estancia en la Tierra fue cuando los humanos mutados devoraron a los otros humanos y cuando también estuve apuntó de ser comida de monstruo si no hubiera sido porque me salvaron… y al mismo tiempo me condenaron.

-A ver, ¿Cómo está eso de que te salvaron y también te condenaron? - Dijo Fionna confundida puesto que no entendió lo que quiso decir Lee con eso.

-No es difícil de entender. Mira, muchos de los que lograron salvarse de la radiación fueron devorados y descuartizados por sus hermanos que fueron convertidos en bestias. Hui con un grupo de personas más pequeño pero una de las mutaciones alcanzo a atraparme y separarme del grupo. Cuando abrió su boca, cuando vi la docena de dientes afilados que tenía arriba y abajo, pensé que ese era mi fin, que moriría sabiendo que nunca tuve una familia y que viví en un mundo infestado de muerte y guerra. Pero lo que si no me espere, fue que alguien llegara a salvarme. No pude verlo con claridad, solo lo veía atacar al monstruo con sus manos, desgarrándole la piel y salpicando sangre a mi cara en lo que yo intentaba recuperarme y hacerme la idea de lo que veía. Y una vez terminada la masacre, el asesino del que pudo ser mi asesino volteo a verme y solo pude ver sus pupilas verticales, como si fuera un rombo bastante delgado y largo, rodeadas del fondo amarillo de sus ojos… Era vampiro, Fionna, y fue él quien me convirtió en el monstruo en el que era.

Fionna se había quedado sin habla y su cara estaba pálida. Marshall acababa de darle la descripción exacta de lo único que pudo ver de la silueta que lo mato en su sueño y sinceramente la forma en la que el joven acababa de describirlo, la forma en que le represento el miedo que sintió cuando paso todo, le hizo sentir a Fionna más miedo del que le tenía al océano, más miedo que ver al Lich y más miedo que cualquier otra cosa que pudiera erizarle la piel con solo verlo o escucharlo. Y por lo que Marshall acababa de decir Fionna supo que la misma criatura que lo convirtió en vampiro seria la misma que, en pocas palabras, lo echaría de su lugar en Nocheosfera.

-Lo siento mucho, Marshall- Le dijo al entender lo que sufrió durante sus dieciocho años de vida humana.

-Paso lo que tenía que pasar. Mi vida se arruino, perdí mi hogar, a las personas que fueron mis amigos y…- Los ojos del joven se volvieron cristalinos mientras terminaba la frase-… me entere del peor de los secretos. Nunca me imaginé que en medio de una guerra y luego de haber sido convertido vampiro me enterara… que de los billones de personas fuera yo… el Rey Vampiro.

En el momento en que termino su frase Marshall tosió de nuevo, pero no fue una tos normal, pues esta fue muy áspera y el chico se encorvó y se dejó caer en la alfombra del suelo mientras la tos seguía y seguía. Preocupada, Fionna se hinco junto con él y lo llamo y sacudió varias veces intentando hacer que reaccionara, sin embargo la tos de Marshall era tan fuerte que a este le empezaron a doler los pulmones e inesperadamente, en una de sus despedidas de aire, el chico dejo escapar algo de sangre y fue precisamente esto lo que puso histérica a Fionna. Pocos segundos después Marshall logro recuperarse y se recargo en el sofá respirando hondo con su compañera mirándolo atentamente por si volvía a ocurrir lo de hace un rato.

-Ay canijo… ¿Qué fue lo que me pasó?

-¡Marshall!- Exclamo la aventurera y al momento se lanzó a abrazar al muchacho provocando que la temperatura de las mejillas de este se elevara- Me asustaste mucho, viejo, pensé que algo te iba a pasar.

-Fi, tranquilízate mujer. Mirame, estoy bien- Y entonces la hizo que lo mirara. Marshall entonces vio en los ojos de la joven algo que nunca se esperó ver de alguien tan temeraria y valiente como ella; Fionna estaba llorando… por él. ¿Ella en verdad tanto lo quería? ¿Lloraba porque estaba preocupada por él? No estaba muy seguro, pero estaba viendo con sus propios ojos que ella, la protectora de Aaa, la adorada aventurera y heroína, estaba preocupada tal y como una madre se preocupaba por su hijo.

-No vuelvas a asustarme así… ¿Si?- Pidió al tiempo en que limpiaba el hilo de sangre que le escurría a Marshall por una esquina de la boca. Y entonces se cruzaron las miradas.

Si era cierto eso de que una palabra no decía nada, pero que al mismo tiempo lo decía todo, a Marshall y a Fionna les consto en ese pequeño, insignificante pero importante momento, que ese dicho era cierto. Cuando los ojos verdes esmeralda de Marshall y los ojos azules de Fionna se cruzaron, ambos sintieron que el mundo se fue, que el tiempo se detuvo, que sus respiraciones se cortaron y, no supieron porque, pero por alguna razón se iban acercando más hipnotizados por los ojos del otro y cuando ya les faltaban unos pocos milímetros para que sus narices se tocaran, cerraron los ojos, siguieron avanzando y…

¡Y aquí acaba el séptimo capitulo! Nuevamente lamento la tardanza, en serio, y por favor no me vallan a regañar por haberlos dejado en suspenso, pero así es más emocionante ¿no? Bueno, ojala les haya gustado a mi publico bonito, fino y conocedor este humilde capitulo que escribí para ustedes. Muchas gracias a Cuquita, Paqs, Nekogirl, Fiioremarcy117, NoOnis, Gumball Lee y Saya21ANGEL por sus exelentes y magnificos Reviews que me dejaron en el capitulo anterior. ¡Y saben que más! Estoy muy feliz por que me acabo de enterar, que la semana que viene se estrena en Estados Unidos ¡EL CAPITULO DE FIONNA Y CAKE DONDE SALDRA MARSHALL LEE! ¡AAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAH! Así grite cuando me entere y ya vi el tráiler y los ojos de Marshy me encantaron. ¡Por Glob, no creo poder esperar! Pero bueno, la paciencia es una virtud. Busquen el tráiler del capitulo en Youtube, se llama Muchachito Malo en Latinoamerica y Bad Litte Boy en Estados Unidos. Les aseguro que les encantara.

Ok, eso es todo por un capitulo. Me despido. Nos vemos. Adios.

Riux, Chaitooo.