De regreso a mi vida.
Capítulo 10: Ojos que cuentan la verdad.
-No sé quién es- Sentencio Marshall y Fionna lo miro con sorpresa de haber negado su puesto como Rey Vampiro.
-Oh, es una verdadera lástima. Realmente esperaba que me llevaran a verlo o me dijeran donde vive ¿No es aquí la llamada Tierra de Aaa?- Decía el vampiro con una calma que empezaba a desesperar a Marshall y también a Fionna, pero esta no se iba a quedar callada para nada, por lo que abrió la boca por "accidente".
-Esta es la Tierra de Aaa y si buscas a Marshall Lee más te vale que nos digas para que lo quieres o te vamos a dar la paliza de tu vida.
-Silencio Fionna, este sujeto me da mala espina y parece peligroso- Murmuro Marshall- Pero me da la impresión de haberlo visto antes.
-Que niña tan valiente. Tú debes de ser Fionna la humana, ¿no es así? La última de toda la raza de los humanos- Dijo Alabaster.
-Y protectora de estas tierras, viejo y me imagino que tienes pensado irte si sabes lo que te conviene- Amenazo, desenfundando su espada y apunto directo hacia el vampiro, a quien le importaba un comino todo lo que se le estaba diciendo.
-Cuanta rudeza para una dama- Miro a Marshall- Y al parecer no eres del todo la última de los humanos ¿Cuál es tu nombre, joven? Dímelo y los dejare en paz.
Ahora si se lo llevo la fregada. Si decía que él era Marshall Lee quien sabe qué demonios tendría ese demente preparado para él, pero si no le respondía rápido quizá también podría empezar a sospechar y la cosa daría el mismo giro.
Y debido al nivel de estrés que estaba experimentando Lee comenzó a sentirse mareado y los ojos se le volvieron pesados. Por increíble que pareciera Gumball había tenido razón en eso de que el estresarse en exceso podría traerle consecuencias, quien sabe de qué clase pero eran consecuencias y no muy buenas. No podía pensar con claridad en aquellos momentos, los objetos se hacían dobles y los llamados que le hacia Fionna y el tal Alabaster no eran más que ecos y ecos que le cruzaban por la cabeza formando palabras inentendibles. Luego de lo mareos le llego un leve ataque al pecho que poco a poco se fue intensificando obligando a Marshall a tomarse el pecho como si así pudiera mantener a raya el dolor, pero cuando menos se lo espero tosió y escupió sangre, lo que lo llevo a caer de rodillas en la arena deteniendo el posible golpe con las manos. Al ver esto, Fionna dejó caer su espada y se hinco al lado del muchacho y accidentalmente su nombre se le escapó de los labios.
-¡Marshall!- Grito Fionna y Skull dio un paso al frente cuando escucho eso. Estuvieron a punto de engañarlo, más bien lo engañaron pero cualquiera pudo haberse creído el cuento de que ese joven no era el Rey de los Vampiros porque, simplemente, ¡no era vampiro!
-Estoy bien, Fi- Y al parecer tenía alguna especie de relación sentimental con la humana.
-Entonces usted es el famoso Marshall Lee. No me gustó mucho eso de que me engañara y negara el puesto de su padre- Dijo el vampiro haciendo lo posible por contener sus ganas de matarlo ahí mismo.
-¿Qué es lo que quieres?- Pregunto Fionna desafiantemente.
-Vengo a hacer negocios con el señor Lee por la Nocheosfera y solo diré que no me iré de aquí hasta que usted y yo quedemos en un acuerdo- Sentencio. Con las pocas fuerzas que tenía Marshall Lee se puso nuevamente en pie con la ayuda de Fionna, quien no estaba muy segura de lo que estaba por ocurrir.
-¿A qué clase de acuerdo quiere llegar?- Dijo Marshall limpiándose la sangre que se deslizo por su labio inferior.
-Quiero la Nocheosfera- Respondió- La Nocheosfera, sus habitantes, el castillo, los lacayos y el puesto de Rey Vampiro.
-¡Me niego en lo absoluto! Yo soy el único que tiene derecho para gobernar el Inframundo ¿Cómo se atreve a venir y pedirme eso?
En respuesta a las exclamaciones de Marshall Alabaster únicamente dejo consumirse por la risa y Fionna lo miro extrañada pues ella no había escuchado nada que saliera de la boca de Marshall que pudiera causar alguna gracia. Volteo a ver a su compañero y este estaba mucho más serio de cómo se mostraba cuando él y ella discutían un tema de importancia o él la regañaba por cuando hacia cosas que la pusieran en peligro. Definitivamente el sujeto que se hacía llamar Alabaster Skull debía ser todo un recién salido del manicomio como para llegar de la nada, preguntar por el Rey de los Vampiros y después decirle que quería la Nocheosfera así nada más, sin explicaciones y con risas locas que no daban ninguna explicación de nada en lo absoluto, solo agregaban confusiones, preguntas y más confusiones de las que de por si Fionna y Marshall Lee ya tenían.
-¡Oh, por favor, chico! ¿A quién quieres engañar?- Dijo Alabaster dejando de reírse agregando más confusión de la que ya había- Es obvio que tú no eres siquiera un pariente de Marshall Lee. Digo, no es porque yo sea racista o algo parecido, ¡pero eres un humano! Existe una clara ley en la Nocheosfera que dice…
-"Por ley el monarca debe ser descendiente de un vampiro y pertenecer a la Familia Real de Nocheosfera" Ya lo sé, ya lo sé, me obligaron a leer ese libro aburrido cuando recién me entere de que era el Rey de los Vampiros- Las palabras del joven callaron por completo a Alabaster, quien al no poder creer que ese chico fuera el famoso Rey de los Vampiros, no pudo evitar decir.
-No… Es mentira ¿Cómo vas a ser TU el Rey Vampiro? Si no eres más que un humano y nada más. Pero si en verdad eres Marshall Lee dime donde están tus ojos rojos típicos de la raza vampírica ¿Dónde están tus colmillos, la piel pálida, las orejas puntiagudas?
-Tuve un pequeño accidente- Le respondió así nada más.
Marshall ya estaba agotándole la paciencia a Alabaster a quien todavía le costaba creer que un humano tomara tan importante puesto como lo era el del que se estaba hablando. Verifico a Lee otra vez buscando algo que lo hiciera creer que era descendiente de Algul Abadder, y el parecido era mucho no lo iba a negar, su parecido con Algul era un tema indiscutible, pero el problema aquí era que no tenía ni un rasgo parecido al de su madre, al de Hanna Lee. Claro, por supuesto que era eso, por eso dudo tanto de él. Se le había olvidado que Marshall Lee no era el hijo legítimo de la Señora de la Oscuridad, cosa que por supuesto él no debía estar enterado y que mejor momento de decirle la verdad que ese. Simplemente había que decirle que Hanna no era su madre, que vivió una mentira durante los mil años que llevaba viviendo. Sería divertido ver como su rostro se llenaba de confusión, de miedo y quien sabe que otras emociones que se mostrarían en su cara cuando se enterara de eso. Además estaba el pequeño detalle de la muerte de Algul, si era verdad que Marshall nunca supo quién mató a su padre cuando apenas era un niño ese era el momento perfecto para restregarle en la cara la dolorosa verdad.
-Escúchame bien, Marshall Lee. Hay un fragmento de la historia que tu no conoces porque nadie te lo dijo, siempre te lo mantuvieron en secreto y en todo el tiempo que llevas de vida nunca te enteraste. Te pregunto yo, Marshall Lee… ¿nunca tuviste curiosidad sobre la muerte… de tu padre?
-¿Tu padre está muerto?- Pregunto Fionna- Creía que solo estaba desaparecido.
-Es que nunca te lo dije- Dijo Marshall y después miro a Alabaster- Bien, te escucho, dime lo que sabes acerca de la muerte de mi padre.
-Ok, pero luego no vayas a llorar. Esta historia tiene lugar hace más de mil años atrás, cuando tú apenas eras un niño, tu padre el poderoso Algul Abadder estaba involucrado en todo el movimiento de la Gran Guerra de los Champiñones. Los países se estaban consumiendo así mismos y en la Tierra ya no quedaba lugar seguro donde meterse, sin contar con que el gobierno estaba a punto de soltar las bombas para dar fin a todo el caos, pero tu padre convenció a los gobernantes de esperar un periodo de doce años más, ¿Cómo se todo esto? No sé si recuerdes o hubieras conocido a Víctor Bangladesh, Marshall.
-Si lo conocía. Era mi psicólogo privado- Fionna miro a su compañero con cara de incrédula.
-¿También tenías un psicólogo? ¿Hay alguna otra cosa de la que me deba de enterar?- Pregunto Fionna.
-Por el momento creo que eso es todo- Dijo Marshall- Por cierto, ¿de dónde conoces a Bangladesh?
-Querrás decir de donde lo conocía; no sé si te hayas enterado pero está muerto- Soltó así nada más.
-¿¡Que!? ¿Cómo que está muerto? ¿Por qué nadie me aviso?- Pregunto Marshall desesperadamente.
-Porque el Mensajero Real tuvo ciertos problemas con la entrega. Supongamos que fue mi culpa- Y entonces volvió a reírse- Pero dejemos de lado eso, luego te contare porque Víctor está muerto, por ahora solo cuenta la historia de tu padre… Bueno, el caso fue que luego de que Algul convenciera a los gobernantes de darle un tiempo a la humanidad y a las criaturas de Aaa para que arreglaran sus diferencias decidió regresar a la Nocheosfera, pero ocurrió algo que llevo al mundo de mal en peor; el asesinato de Algul Abadder. Tu madre ordeno que se buscara al asesino por cada rincón del mundo, pero cuando Nocheosfera se enteró del trágico acontecimiento también los vampiros y los demonios declararon guerra contra los humanos y a las criaturas de Aaa porque pensaron que el asesinato tuvo que ver con ellos, pero de ahí a que se encontrara rastro del presunto asesino no encontraron absolutamente nada. Si, recuerdo muy bien el odio que se tenían todos, unos dejaron de confiar en otros y se mataban entre sí. Digamos que durante el transcurso de los doce años que Algul pidió para que el mundo dejara de estar en guerra no sirvieron de nada y los gobiernos se vieron obligados a soltar las bombas.
-¿¡Pero quien mato a mi padre!? Dijiste que había un fragmento de la historia que yo no sabía y que tenía que ver con eso. ¡Dímelo ya o me asegurare de que el sol te desintegre!- La pérdida de los estribos en Marshall trajo como consecuencia a que este volviera a escupir sangre, pero el deseo de saber quién había sido el culpable de que su padre ya no estuviera con él lo mataba de la curiosidad y ya ni el dolor que le provocaba desangrarse le importaba.
-Marshall tranquilízate, te puede hacer daño- Advirtió Fionna cuando se dio cuenta de que Lee estaba haciendo precisamente lo que Gumball le advirtió que por ningún motivo hiciera si respetaba su vida.
-¿¡Cómo me voy a tranquilizar cuando están a punto de decirme quien mato a mi papá, Fionna!? ¡Estoy a punto de descubrir a ese asesino ¿y tú me pides que me tranquilice, mujer?!- Le grito.
-¡Oye, yo solo estoy evitando que te auto-mates a ti mismo, idiota!- Grito ella también.
-¿¡Y que si me muero, eh!? ¡De igual manera nadie me va extrañar en toda Aaa!
-¡YO SI!- Exclamo Fionna dejando pasmado a Marshall- ¿Pero sabes qué? ¡Si quieres morirte por mi está bien! ¡Cake me lo dijo muchas veces! ¡LOS VAMPIROS NO SON MÁS QUE MENTIROSOS CHUPASANGRE!
-Hasta a mí me dolió- Comento Alabaster mirando la escena que Fionna y Marshall acababa de armar.
-¿¡A sí!?- Empezó a contradecir el muchacho- ¡Pues será mejor que te largues antes de que pueda matarte, ¿NO CREES?!
-¡ESO ES JUSTO LO QUE VOY A HACER! ¡TU SEGURAMENTE NUNCA FUISTE MI AMIGO, SOLO UN MONSTRUO AL QUE LE GUSTABA GASTARME BROMAS PESADAS!
-¡Pues no creo que hayas pensado eso hace unos momentos!- Contradijo Marshall obligándola a recordar el momento en que los dos se besaron. Fionna entonces no supo qué otra cosa decir porque simplemente no podía negarlo, no podía decirle que no le había gustado esa experiencia porque en realidad lo disfruto. Ella lo amaba y de eso ya no tenía dudas, pero no estaba segura si Marshall Lee sentía lo mismo por ella y como no estaba dispuesta a aceptar otro rechazo más entonces más valía que lo botara primero.
-¡BUENO NO FUI YO LA QUE TE BESO PRIMERO! ¡FUISTE TU QUIEN LO HIZO!
-¡Ah, ahora yo soy el malo del cuento! ¿¡Porque no mejor te largas y me dejas en paz, humana insignificante!?
-¡Te recuerdo que ya no eres un vampiro, idiota! ¡ESO TE HACE UN HUMANO INSIGNIFICANTE, ¿SABIAS?!- Y eso fue lo necesario para callarlo. Marshall no supo de donde sacar palabras para responder a eso por lo que comenzó a titubear sin razón intentando que al abrir la boca las palabras fluyeran solas, pero no pasó nada. Lo único que pudo decir fue lo siguiente:
-¡LARGATE!- Grito como nunca antes lo había hecho- ¡LARGATE, FIONNA! ¡NO QUIERO VOLVER A VERTE EN MI VIDA, ¿ENTENDISTE?! ¡NO ME VUELVAS A BUSCAR EN LO QUE QUEDA DE TU VIDA! ¡YA NO SOY TU AMIGO NI TU COMPAÑERO DE AVENTURAS, AHORA VETE!
Esas palabras fueron lo peor que alguien le pudo haber dicho en su vida a Fionna. Le había dolido y mucho que de la boca de Marshall salieran tales atrocidades como esas, tanto, que Fionna inconscientemente comenzó a dejar que un par de lágrimas fluyeran de sus ojos y se deslizaran por sus mejillas hasta su barbilla sin poder hacer nada para evitar que cayeran al suelo. Y sin avisar ni nada, en medio de su enojo, Fionna le dio una tremenda bofetada a Marshall haciendo que la cabeza de este girara noventa grados a la izquierda dejándole los dedos bien marcados en la mejilla. Marshall la miro impresionado por la reacción que tomo y aún más cuando se dio cuenta de que Fionna estaba llorando, se estaba haciendo la fuerte, pero conociéndola Lee sabía perfectamente cómo es que Fionna quería reaccionar. Bueno, tal vez si se la había pasado un poco la mano con lo que le dijo, pero lo que si no se espero fue que su mejor amiga le dijera lo siguiente:
-Entonces yo tampoco quiero volver a verte, Marshall Lee ¿¡Entendiste!? ¡TU TAMPOCO VUELVAS A BUSCARME, LEE! ¡ERES EL PEOR DE LOS IDIOTAS EXISTENTES ¿Y SABES QUE MÁS?! ¡QUE BUENO QUE ESTAS A PUNTO DE MORIR!
Y dicho eso volvió a darle otra buena bofetada en la dirección contraria en la que le dio la primera y se dio la media vuelta limpiándose las lágrimas que escurridizas que se deslizaban por su mejilla haciendo lo posible por no mirar hacia atrás y encontrarse con la estúpida cara de Marshall Lee. Nunca le daba la razón a la gata que era su hermana cuando se trataba de él e inconscientemente lo protegía de los insultos que ella le mandaba simplemente porque era su mejor amigo, porque era él la única persona que la ayudaba y comprendía aparte de Cake. Sin embargo, con lo que acababa de pasar y con lo que ambos se gritaron como si fueran perros y gatos peleando no estaba muy segura de poder volver a dirigirle la palabra o por lo menos verlo a los ojos. Sería difícil aceptar el hecho de no volver a ver al Señor de la Nocheosfera otra vez pero él se lo había buscado y por su culpa estaban peleados.
Al sentir la necesidad de apartarse más de la playa Fionna comenzó a correr con la cabeza agachada y con algunas lágrimas escapándose por sus ojos. Y Marshall Lee, que todavía tenía la mano posada en la mejilla que recibió el bofetazo de Fionna, también estaba que no se lo creía. ¡En verdad era el más idiota de los idiotas! No solo le dijo cosas horrendas a su mejor amiga, también desperdicio su oportunidad de sentir lo que es el amor otra vez, de saber lo que es ese sentimiento tan importante para todo ser vivo que los hace babear por una persona, que los hace felices con solo verla. Y allá iba su única oportunidad, se largaba corriendo por su culpa corriendo por la arena de la playa pensando quien sabe cuántas cosas de él. Marshall estaba tan decepcionado de sí mismo que no supo qué otra cosa hacer más que cubrirse el rostro con ambas manos y dejarse caer de rodillas en la arena regañándose mil veces por lo idiota que era.
-Tu novia es un encanto- Comento el vampiro, pero Marshall estaba tan destrozado que ni atención le puso- Conocí a un sujeto que le ocurrió algo similar. Murió atropellado porque no miro a los dos lados al cruzar la calle- Y entonces se echó a reír como si solo recordar el momento de la muerte la causara gracia. Pero Lee aún seguía sin decir nada- Mira, niño, no tengo toda la noche así que me gustaría que me entregaras tus tierras y…
-¡YA CALLATE!- Grito escupiendo sangre acompañada de la exclamación- No tengo ni la menor idea de quien seas pero tú tienes la respuesta a la pregunta que me eh echo durante mis mil años de vida y quiero que me la digas a la de ya.
-Estas un poco estresado por lo que puedo ver- Señalo Alabaster así nada más.
-¡Lo estoy, genio, lo estoy!- Soltó con ironía- Perdí a mi mejor amiga, su confianza, su cariño ¡lo perdí todo de ella! No volverá a hablarme en mucho tiempo, pero termina de una buena vez con mi sufrimiento y dime quien mato a mi padre Algul Abadder y dime también que quieres de mí.
-Si así lo deseas. El asesino de Abadder está parado justo aquí, Marshall Lee- Informo, extendiendo sus brazos a ambos lados como dándose todo el crédito- Lo has tenido frente a ti todo este tiempo.
-¿Qué me estás diciendo?- Pregunto Marshall nerviosamente. Alabaster rio como ya era de su costumbre hacerlo- ¡Respóndeme, demente!
-Yo mate a tu querido padre.
Marshall se quedó estático cuando recibió esa noticia. Desde un principio había tenido al asesino de su padre frente a sus narices y él ni en cuenta de ese detalle tan importante. Estaba tan confundido que lo negó, negó interiormente que el tipo en frente suyo fuera quien asesino al anterior Rey Vampiro y que lo aceptara justamente ahí, en esos momentos y que se lo restregara en la cara de la nada. Analizo a Alabaster de nuevo, quería encontrar algo en él que se le hiciera familiar, que indicara que en algún momento atrás tuvieron otro tipo de acercamiento, pero no encontró nada que pudiera identificarlo, hasta que lo miro a los ojos. Eran los mismos ojos que vio el día en que lo convirtieron en vampiro, tenían la pupila roja y en forma vertical y un peculiar fondo amarillo en donde se suponía que el color debía ser blanco. Era él. No podía creerlo. Quien tuvo la culpa de que no se volviera a saber nada de su padre también fue quien lo convirtió en vampiro, pero no veía la intención de Alabaster en revelarle eso. Con darle esa noticia no ganaría nada, lo cual significaba que debía haber más información que esa.
-Hay más que eso, ¿verdad? No es lo único que vienes a decirme- Dijo, empezando a sentir un molesto dolor en el pecho.
-Eres un niño listo, Marshall Lee. Hay una parte muy graciosa de esta historia que amaras por completo- Decía Alabaster a manera de burla.
-¡Habla!- Exigió el Rey Vampiro desesperado por saber lo que Alabaster le ocultaba.
-Te lo diré, Marshall Lee, solo ten paciencia. Primero debo advertirte que este es un secreto que se te ha negado durante mil años. Te pregunto yo, Marshall Lee… ¿nunca te has preguntado porque naciste humano, si tu padre era vampiro y tu madre demonio?
No dijo nada. En realidad esa pregunta nunca le había cruzado por la mente en algún momento. Según lo que le conto su madre el día en que termino la Guerra de los Champiñones él fue secuestrado y llevado al mundo de los vivos cuando tenía seis años, que descendía del difunto Algul Abadder y que de ese día en adelante seria el soberano de Nocheosfera y un montón de cosas relacionadas. Tal vez el hecho de haber vivido tanto tiempo con los humanos lo hizo creer que era uno de ellos y nunca se dio cuenta de la clara diferencia que tenía con su madre sin contar con que está siempre le decía que se parecía mucho a su padre. El caso era que no encontraba ninguna explicación lógica para eso de que fue humano cuando ni su madre ni su padre era eso.
-Tomare eso como un no. Esto también fue un secretito de Víctor Bangladesh y te lo digo porque me estas empezando a dar lastima, chico. Pero para no seguir torturándote más te contare lo que él me conto…
"Víctor Bangladesh se encontraba sentado en la oficina de Algul acompañando a madame Lee en espera de su llegada. Bangladesh quedo con su soberano para su cita semanal y en lugar de encontrarse con el señor Abadder termino por encontrar a la esposa de está leyendo un libro en medio de la oficina. Hanna informo que Algul había salido con urgencia a la tierra de los vivos, pero en ningún momento le dijo porque o para que, simplemente se fue. No tuvieron otra opción más que sentarse a esperarlo y pedirle una explicación sobre su repentina ausencia y mientras pasaba el tiempo Víctor y Hanna hablaron divertidamente el uno con el otro solo para romper el incómodo silencio de la sala y conocerse mejor, pues de todas las veces que Víctor había entrado al castillo de Nocheosfera nunca le toco toparse con la esposa del Rey Vampiro. Y mientras seguían manteniendo su conversación se escuchó como el portón se abría lentamente de par en par dejando entrar a la figura de Algul, quien parecía ocultar algo entre su brazo y su capa negra.
-¡Algul, cariño, que bueno que llegaste!- Exclamo la demonio levantándose del sofá dirigiéndose a su esposo con una sonrisa formada en la cara.
-También me alegro de verte, Hanna- Dijo Algul, pero su expresión era más seria de lo normal y toda Nocheosfera sabía que el rey más bien parecía un adolescente rebelde e incorregible.
-¿Te pasa algo? Estas un poco raro, querido- Algul entristeció un poco la mirada a su esposa, como si estuviera pidiéndole disculpas de algo malo que hizo y eso preocupo tanto a madame Lee como a Víctor, quien escuchaba la conversación desde su asiento.
-Hanna,- Comenzó a decir Algul, a quien se le notaba la voz con aires melancólicos- ¿recuerdas que dijimos que estaríamos en las buenas y en las malas, que no importaría el error que cometiera el otro?
-¿Qué ocurrió, Algul?- Pregunto su esposa.
-Antes de decirte que llevo entre mi brazo y capa solo dime, Hanna… ¿te gustaría tener un hijo… aunque tú no fueras la madre?- El rostro preocupado de la señora Lee cambio de preocupación a temor y no pudo responder a la pregunta de su marido más que con otra pregunta.
-¿A qué viene esa pregunta, Algul?- El Rey Vampiro suspiro, ya no podía ocultárselo más.
Mirando a su mujer, Algul Abadder reunió toda la valentía posible para revelar lo que tenía que decir. Lentamente el Señor de la Nocheosfera tomo la parte de su capa que le tapaba el brazo derecho y con cuidado fue retirando la tela negra para después revelar algo que por poco dejo a la demonio sin palabra alguna. En el brazo de Algul se encontraba un pequeño bulto envuelto en una sábana blanca y poco a poco ese bulto dio una ligera vuelta revelando la cara de un bebé… de un humano. El monarca quiso explicarle todo a Hanna, pero esta al ver al niño en sus brazos se tapó la boca con ambas manos y entrecerró los ojos evitando que las lágrimas empezaran a caer sin avisar de sus ojos y no paso mucho tiempo para antes de que los sollozos de la mujer se presentaran en el ambiente al entender lo que estaba ocurriendo y Abadder se sintiera culpable.
Víctor, a quien no le estaba empezando a gustar la situación, se acercó a los gobernantes de Nocheosfera y abrió los ojos con sorpresa al ver que su rey sostenía en uno de sus brazos a un bebé humano recién nacido, un niño de tez blanca con mejillas sonrojadas y cabello negro como el de él. Le llevo unos momentos poder analizar bien lo que ocurría y al darse cuenta de que la esposa de Algul no estaba en condiciones de hacer más preguntas respecto a de donde salió el pequeño fue Víctor quien se vio obligado a tomar la palabra.
-Mi Señor, ¿es este niño hijo suyo?- Pregunto Bangladesh y Algul asintió- Perdone que me meta en lo que no me importa, Señor, ¿pero cómo sucedió… esto?- Dijo señalando al pequeño como si fuera algo desconocido que no tenía explicación.
-Es una historia difícil de explicar- Miro a su esposa, quien ya había cesado el llanto y miraba al bebé con la boca todavía tapada- Hanna, entenderé si no crees ser capaz de perdonarme después de esto, yo tampoco creí que esto pasaría. Pero te aseguro que no te engañe estando casado contigo, fue unos meses antes de que nos casáramos, yo había conocido a una humana y bueno… una cosa llevo a la otra y… Hanna, por favor, yo ni siquiera sabía que Alicia estaba embarazada, ella nunca me lo dijo- Se explicó Algul desesperado porque su esposa no lo tachara como un mentiroso infiel.
-¿Cómo se llama el niño?- Pregunto la demonio todavía dolida.
-Marshall. Querida, tú eres mi esposa y yo soy tu esposo, entiendo que esto es confuso para ti y para mí también pero si una última cosa te pido después de esto es que no desprecies a mi hijo porque de ahora en adelante será tuyo y mío.
-¿Por qué dices eso?- Dijo ella al haber superado todo- ¿No se supone que debe estar con su madre?
-Alicia falleció. Marshall tiene tres días de nacido y hoy me informaron que murió por problemas del corazón. Así que… ¿Qué dices? ¿Quieres adoptarlo como a tu propio hijo?- Pregunto extendiéndole el pequeño bulto con ambos brazos.
La mujer miro al niño envuelto en la sábana blanca, estaba dormido, pero de un momento a otro comenzó a abrir los ojos revelando unos lindos ojos verdes, por parte de su madre quiso creer porque Algul los tenía rojos y eso había sido desde el día en que nació. El Rey Vampiro insistió en que lo cargara en brazos y Hanna, luego de tanta insistencia por su esposo, cargo al bebé con ambos brazos y este le sonrió como si ella fuera su verdadera madre y le extendió los brazos riéndose de la típica manera en la que lo hacían los niños pequeños. La señora Lee no pudo evitar sonreír y tocar una de las manos del pequeño Marshall con uno de sus dedos el cual llamo la atención del pequeño y este atrapo el índice de Hanna entre sus dos manitas mirándolo como si fuera la cosa más asombrosa que en el poco tiempo que llevaba de vida jamás hubiera visto y, sin avisar, se lo llevo a la boca causando risas por parte de la esposa de Algul, quien miraba enternecido la escena de su hijo y de su esposa jugando con él como si ya hubiera olvidado que no era suyo.
-De acuerdo, Algul, tú ganas. Marshall será recibido en Nocheosfera sin importar lo que hiciste- Sentencio Hanna, quien aún tenía su dedo atrapado entre la boca de Marshall. El Rey Vampiro se alegró al oír eso y su mirada de culpa se convirtió en una de alivio mezclada con felicidad.
-¿Te eh dicho que eres la mejor esposa que un rey puede tener?- Dijo el vampiro preparándose para abrazar a madame Lee, pero esta lo detuvo antes.
-¡Alto ahí!- Exclamo la demonio deteniendo a Algul- Vas a aplastar a Marshall. Víctor, haznos un favor y lleva a Marshall a nuestra habitación. El Rey Vampiro y yo tenemos muchas cosas de las que hablar- Pidió la mujer entregándole en brazos el niño al psicólogo.
-Como usted ordene, mi Señora- Y dicho eso Víctor acomodo al niño en los brazos y salió de la habitación para que los monarcas pudieran hablar a gusto.
En todo el camino a la habitación real el pequeñito no dejo de mirar a Víctor como si fuera un quien sabe que para él y, curiosamente, el psicólogo tampoco podía dejar de mirar al hijo de su rey tal y como este lo miraba. Era muy extraño, durante siglos había cargado a los herederos de los monarcas por ser buen amigo de estos, pero nunca le toco que uno de esos herederos fuera mitad humano y mitad vampiro"
-¿Entendiste lo que paso? Hanna Lee no es tu verdadera madre. Tu madre murió y tu padre no podía cargar solo contigo, pudo haberte dejado en la calle, pero era tan piadoso que sabía que luego se arrepentiría y no tuvo otra opción más que llevarte a Nocheosfera- Explico Alabaster. Marshall, por su parte, estaba que sentía que la cabeza le explotaba. Resulto que su madre no era su verdadera madre y que su padre, Algul Abadder, no fue lo que él pensó que era, pero todavía quedaba un secreto más y Alabaster debía saberlo.
-Si es verdad todo esto ahora dime como termine en el mundo de los humanos si pertenecía a Nocheosfera- Quiso saber.
-Esa, mí querido Rey Vampiro- Empezó a decir el sujeto, pero luego desapareció de la vista de Marshall, quien lo busco por todos lados pero después sintió como las manos frías de Alabaster le tocaban los hombros y este susurraba en su oreja:-… será una sorpresa.
Y entonces lo noqueo…
¡FELIZ DIA DEL AMOR Y LA AMISTAD A TODOS!
Hola, chicos, aquí les traigo el nuevo capítulo de mi historia De regreso a mi vida, que espero les haya gustado porque no se, creo que me falto algo o quien sabe que hice que no me convenció mucho esto. Pero bueno, dejando atrás eso quiero decirles que nadie volvió a atinarle a mi edad, pero solo para que no estén con esa duda se los dire ¡TENGO 13 AÑITOS! ¿Sorprendidos! ¿No? Bueno, ni modo. Quiero darle milloones de gracias a WendyLove4, Yoshii Lee, Blackoctubre, NoOnis, Gumball Lee, Saya21Angel, Mel Escobedo y Fiioremarcy117 por sus hermosisisimos Reviews en el capitulo anterior, por cierto WendyLove4, no hay persona que tenga tantos años. Ok, eso es todo de mi parte, espero que le shaya gustado el capitulo y antes de que se me olvide la canción del capitulo anterior se llama "Una Palabra" de Carlos Varela. Esta muy bonita, se las recomiendo. Nos vemos en la próxima. Adios.
Riux, Chaitooo.
