De regreso a mi vida.

Capítulo 11: Un mensaje en la bolsa del caballo negro.

Fionna caminaba casi corriendo sola atravesando la llanura que la llevaba en dirección a su casa con los nudillos de las manos blancos a causa de la fuerza con la que apretaba sus manos y los dientes tan unidos que casi parecía que la joven quería sellarlos para siempre y nunca más volver a abrirlos. La pelea que había tenido con Marshall Lee la dejo con la garganta como si se la hubieran raspado por dentro y es que le grito como si con sus palabras hubiera querido que falleciera ahí mismo o que lo que salía de su boca se convirtiera en cuchillos que lo atravesaran, pero aunque pudiera hacer eso último Fionna estaba consciente de que en su vida podría hacerle algo como eso a Marshall. Todavía tenía las mejillas húmedas y los ojos de un tono rojo claro por haber llorado desde la playa hasta donde se encontraba actualmente, le había dolido mucho que su mejor amigo, su compañero de aventuras, su brazo derecho le escupiera esas palabras en la cara como si él en verdad pensara que su muerte no sería velada por nadie. Ella también abrió de más la boca y lo aceptaba. Estaba consciente de que sus gritos al Rey de los Vampiros no fueron una cosa inferior a lo que él le dijo puesto que Marshall solo le dijo que no quería volver a verla, y ella, dolida y al no tener idea de que decir le grito como si del condenado más odiado se tratara que le complacía que estuviera a punto de morir, que siempre fue un monstruo para todos y nada más. Aquellas palabras en definitiva le dolieron más a ella de lo que le dolieron a él.

Se detuvo frente a la puerta de la Casa del Árbol en la que vivía ella y su hermana Cake. Ese lugar la haría recordarlo durante buen rato mientras ella se carcomía en la culpa debido a que fue en su casa la primera vez que lo conoció, fue en la sala de estar la primera vez en que ella y Cake se dieron cuenta de que los vampiros si existían pues mucho antes de encontrarse con Marshall Fionna no creía en la existencia de seres que te chupaban la sangre y que mataban por diversión según las historias que su quería hermana le contaba sobre ellos. Que equivocadas estaban las dos con respecto a eso. Ya se veían muertas cuando Marshall Lee entro a su casa y cuando esta ya estaba empezando a hacerse pasar por un tipo agradable a última hora termina por echarlas de su casa. Se las devolvió poco después pero el punto era que la Casa del Árbol era el lugar perfecto para que la culpa la matara viva.

Suspiró. Tomo el manojo de la puerta, la empujo para entrar y no encontró nada más que la sala a oscuras y vacía. Cake y Beemo ya debían estar dormidos y como no había nada que pudiera hacer no tuvo otra opción más que subir a su habitación y dormir esperando a que la noche pasara y empezara su vida sin volver a ver a Marshall. Su ropa aún seguía húmeda y su cabello parecía estar hecho de hielo por lo que se dio un baño rápido con agua caliente, se puso la pijama y se acostó en la cama arropándose con las cobijas con cuidado de no despertar a Cake o a Beemo y se quedó mirando un rato la ventana para después terminar dormida.

Cuando amaneció la chica no sintió ni ganas de levantarse de la cama, estaba tan destrozada que hasta pensó en quedarse ahí el resto del día, y del siguiente, y del siguiente, y del siguiente y del siguiente. Sin embargo Cake de repente la llamo a desayunar y Fionna no tuvo más opción que levantarse, cambiarse y bajar a la cocina, sentarse en una silla como si nada y empezar a comer esperando que su hermana no notara su bajo estado de ánimo.

-¿Y tú que te traes, eh? No te ves muy bien, Fionna, ¿estas enferma?- Era de esperarse. La humana no supo que responderle.

-No es nada, Cake, no más amanecí sin muchas ganas de nada. Es todo- Se explicó Fionna llevándose un bocado de su desayuno a la boca.

-Ajá- Dijo la minina no muy convencida- ¿Por qué no llegaste a dormir anoche? Me estaba preocupando- A Fionna le dolió la cabeza cuando escucho eso. No tenía ánimos de hablar, de comer ni de nada y obviamente mucho menos de hablar de la razón por la que estaba así.

-El Dulce Príncipe me invito a quedarme en el castillo para pasar la noche… para no arriesgarme, ya sabes cómo es él. Siempre con sus preocupaciones y todo eso- Respondió la aventurera, pero a Cake nadie la engañaba.

-Está bien, Fionna, ahora mismo me vas a decir que tienes y si te niegas sabes que te obligare a escupirlo- Amenazo Cake apuntando a Fionna con el tenedor con el que estaba comiendo- ¿Qué paso anoche contigo y Marshall Lee?

-¡Nada!- Exclamo Fionna inclinándose hacia adelante apoyando sus brazos en la mesa haciendo que los cubiertos y los platos temblaran un poco. Al darse cuenta de la escena dramática que acababa de hacer, Fionna se tranquilizó un poco y volvió a sentarse bien en su asiento para luego decir:- No pasó nada con Lee anoche. Es más, creo que no es necesario volver a verlo jamás.

-¿Por qué dices eso, chamaca? Hace unos días estabas histérica porque Marshall se había ido a quien sabe dónde por un mes entero- Dijo Cake, indignada.

-Pensaba que deberíamos dejarlo un tiempo solo hasta que se le pase eso de la radiación. Por cierto, ¿no ha venido para acá?- Pregunto ella de golpe.

-¡¿Y a ti quien te entiende?! Primero dices que sería mejor no volver a verlo por un tiempo, pero ahora me preguntas si ha venido para acá Glob sabe para qué.

-Solo fue una pregunta, Cake. No te lo tomes tan a pecho.

-¡Me lo tomo como me da mi regalada gana! Y ahorita mismo me vas a decir que paso con el idiota de Marshall Lee.

-No creo que le haya pasado nada- Dijo Fionna empujando al frente su plato vacío- La playa no es tan peligrosa después de…

-¿La playa? ¿Qué hacían tú y el Señor de la Nocheosfera en la playa? ¡Tú odias el mar!

-Se despertó en la noche y perdió el sueño. Me invito a salir y fuimos a la playa y encontramos a un sujeto un poco raro; era vampiro, por cierto.

-¿Y lo dejaste solo con ese tipo? ¿Por qué?- Fionna se quedó en blanco. Sabía que si le contaba la verdad Cake inmediatamente la obligaría a pedirle perdón, pero ella era demasiado orgullosa para llegar y ponerse de rodillas a los pies de alguien. Si uno de los dos debía pedir perdón al otro ese era Marshall. Él había empezado todo y como era el idiota tenía dos razones por las cuales ser él quien ahora debía estar de rodillas.

-Quería hacer negocios con él por no sé qué cosa, pero dijo que sabía algo sobre la muerte de su papá o algo parecido- Cake se confundió.

-¿Marshall Lee tiene un padre que está muerto?

-Al parecer sí. Nunca nos dijo nada porque no le habíamos preguntado.

-¿Y porque te fuiste? Debiste haberte quedado con él para darle sus pataditas al tipo ese.

-Es que- Decía Fionna comenzando a ser descubierta-… surgió un problema con Marshy y yo.

-¿Por eso estas así, porque te peleaste con ese bueno para nada? Fionna, pero si tú y él tienen peleas a cada rato. Son como hermanos; siempre peleando.

-Esta pelea fue peor que cualquiera que hayamos tenido antes, Cake. El vampiro que te dije que quería hacer negocios con él sabía algo sobre la muerte de su padre y Marshall estaba tan alterado que la radiación lo afecto más y yo quise calmarlo pero se enojó conmigo y las cosas se complicaron. Nos dijimos cosas que no nos imaginábamos del otro y le di una bofetada y luego me fui. Luego no sé qué le paso. No sé si regreso sano y salvo a su casa o el vampiro le hizo algo. Por eso te pregunte a ti.

-¿Estas… arrepentida de lo que hiciste?- Le pregunto su hermana.

Fionna no sabía que responder a esa pregunta. En la playa ella le dijo claramente a Marshall que en su vida quería volver a verlo y, al dar su palabra de heroína, ella siempre cumplía con su palabra por más duro que fuera el sacrificio o reto que le pusieran en frente. Marshall Lee era un despistado idiota a veces, pero también había sido su amigo desde hace cinco años y una amistad tan buena y larga no podía dar un giro de esa manera de la noche a la mañana. Además, lo que ocurrió entre él y ella en la playa fue algo por supuesto que inesperado, confuso en un sentido y, de la otra forma, fue algo que les gusto a los dos. Besar de esa manera a alguien fue algo que la humana nunca había experimentado aunque ya había besado a Gumball y a su ex, el Príncipe Flama, pero con ellos no sintió lo mismo que sintió con Marshall Lee la noche anterior y estuvo a punto de declarársele, decirle que lo quería a pesar de todo lo que le estaba pasando y que lo seguiría amando aunque en esos instantes hubiera una placa de piedra con su nombre escrito. Podía salir de su hogar e ir corriendo a donde ella suponía que podía encontrarse el Rey de los Vampiros, decirle lo mucho que lo amaba, perdonarlo y besarlo antes de que ya fuera muy tarde para hacerlo. Pero, ¿él la perdonaría? ¿Correspondería sus sentimientos a pesar de lo que paso? Bueno, nunca lo averiguaría si no lo intentaba.

-Voy a buscarlo. No estoy dispuesta a ver morir a Marshall estando peleada con él, Cake, porque si lo veo morir quiero que sea con nuestros problemas arreglados. ¿Me acompañas?- Dijo Fionna decididamente y ya de pie frente a la mesa.

-Mira, yo y ese chico no nos llevamos bien desde el día en que nos hecho de la casa y aun siendo humano me da mala espina- Decía Cake, pero Fionna todavía se encontraba de pie esperando la respuesta de su hermana- Pero si eso te hace feliz no tengo otra opción.

Y dicho eso Fionna le sonrió a la gata agradeciéndole enormemente el favorzote que le estaba haciendo y, una vez afuera de la casa, Cake aumento de tamaño con Fionna montada en su lomo y partieron directo a la cueva-guarida de Marshall, que fue la primera opción que se le vino a la cabeza a Fionna de en donde era posible que estuviera. Cuando llegaron Fionna rápidamente bajo de la espalda de Cake, quien regreso a su tamaño normal y se adentró junto con Fionna dentro de la cueva y abrieron la puerta de la casa de Lee sin avisar y gritando su nombre pero no recibieron otra respuesta más que la del silencio de la casa de Marshall, pues este no se vio por ningún lado. Sin embargo, con la idea de que debía estar por algún lado la aventurera le dijo a Cake que lo buscara en el primer piso mientras que ella lo hacía en la parte de arriba y para cuando Cake quiso decir algo Fionna ya estaba subiendo las escaleras que llevaban directamente al dormitorio de Marshall Lee. Llego a la habitación con la idea de que el joven aun debía estar dormido o por lo menos sentado en su cama, pero al igual que en la sala no encontró nada más que un profundo silencio, una cama hecha y tendida y la ausencia de la música de Marshall resonando por cada rincón del dormitorio.

Fionna se adentró un poco más y busco en el armario obteniendo un resultado de cero. Cerró el armario y se sentó en la cama del muchacho aceptando que no se encontraba en casa, sin embargo, de repente al dormitorio entro una brisa helada que obligo a Fionna a frotarse los brazos y voltear hacia atrás encontrándose con la Guitarra-Hacha de Marshall Lee pero, lo curioso fue, que en ninguna pared del dormitorio había ventanas por las cuales pudiera entrar aire tan helado. Fue algo que llamo un poco la atención de la aventurera, pero al recordar que tenía a un colega que encontrar antes de que La Muerte lo hiciera. Fue entonces que sin más que pensar ni decir Fionna llamo a Cake, quien al instante acudió al llamado de su hermana y se reunió con ella en la entrada a la casa del antiguo vampiro sin pasar por alto que en su mano derecha Fionna sostenía la Guitarra-Hacha del Rey de los Vampiros, que seguramente la mataría si se diera cuenta que había tocado su apreciado instrumento musical.

-¿Encontraste algo?- Pregunto la chica una vez que Cake estuvo frente a ella.

-No. Definitivamente no está aquí- Respondió Cake, quien había buscado hasta debajo de las piedras tratando de hallar algo- ¿Por qué tienes su guitarra?

-No lo sé, pero creo que nos será útil. Vamos al Dulce Reino, tal vez el Príncipe Gumball lo haya…

Antes de terminar la aventurera fue interrumpida por el relincho de un caballo y los trotes de este mismo llamando la atención de la humana y de la gata, quien al oír el sonido del animal automáticamente se escondió detrás de su hermana, quien fue lo suficientemente valiente para darse cuenta de que el hermoso corcel de color negro que entro a la cueva donde vivía Marshall traía consigo una bolsa de piel color café. Pero la muchacha no pudo detener al animal porque este había entrado corriendo a la cueva relinchando y caminando de un lado a otro como si de la nada hubiera perdido el control. No se parecía en nada a los caballos que ella conocía, aunque para sonar más claros Fionna en su vida vio a un caballo de color negro rondando por los prados de Aaa y mucho menos uno que tuviera los ojos completamente rojos, sin iris, ni pupila ni nada.

Se acercó al bello corcel que, más que descontrolado, parecía estar asustado puesto que se movía por toda la cueva soltando resoplidos y a veces parándose en las patas traseras y moviendo las delanteras como si quisiera decir que estaba desesperado. Sin embargo, Fionna logro calmarlo acariciándole el cuello y siseándole por lo bajo provocando que el corcel se calmara y dejara de relinchar de esa manera. Y una vez tranquilo, este volvió a apartarse de la aventurera y camino hacia el fondo de la cueva, donde bebió del agua que entraba desde el otro punto de la guarida de Marshall Lee. La humana aprovecho que el caballo estaba entretenido tomando agua y sigilosamente camino al costado donde estaba la bolsa de piel e introdujo la mano a esta para después sacar el sobre de una carta que estaba dirigida a Marshall Lee. A Fionna le entro curiosidad por saber lo que había dentro del sobre pero era de mala educación ver el correo de los demás, y peligroso si se trataba del Rey de los Vampiros, pero antes de volver a dejar el sobre dentro de la bolsa del caballo Cake llego de la nada y le arrebato la carta un microsegundo antes de que Fionna la depositara de nuevo del lugar donde la saco.

-No sabía que Marshall Lee recibiera su correo por caballo express- Comento Cake mirando el sobre de la carta- Para Lord Marshall Lee del Mensajero de la Familia Real de Nocheosfera. Información clasificada- Leyó la gata.

-¿Qué tan importante debe ser una carta con información de Nocheosfera?- Pregunto Fionna sin quitarle la vista al sobre.

-No lo averiguaremos si no le echamos un ojo ¿Qué te parece?- Fionna instantáneamente negó y le quito el sobre a su hermana.

-¡No, Cake! Marshall es el único que debe leer esta cosa. No nosotras- Esta vez Cake arrebato el sobre.

-¿Quieres o no encontrar a tu novio?

-¡No es mi novio! Y si, si quiero encontrarlo antes de que le pase algo malo pero no sé en qué nos va ayudar una carta- Respondió la humana volviendo a arrebatar el sobre. El caballo negro soltó un relincho luego de que pareció haber oído a Fionna, quien lo calmo sobándole el pelaje negro del cuello.

-Nunca se sabe lo que encontraras en "Información clasificada", niña- Dijo la felina volviendo a tomar la carta entre sus patas.

-Hey, es en serio, no deberíamos ver eso- Advirtió Fionna.

-Solo será una echadita de ojo ¿Qué es lo peor que puede pasar?- Dijo Cake sin tomar mucha importancia y con una de sus garras abrió el sobre y saco y desdoblo el mensaje que este tenía en su interior para luego empezar a leer:- Estimado Marshall Lee, Rey de los Vampiros: por medio del presente…

"… por medio del presente mensaje, mi Señor, os le informo que el día de hoy a medio día en Nocheosfera su madre, la Señora de la Oscuridad, Hanna Lee, fue raptada en la oficina del castillo de la Familia Real. Se le informa también del lamentable asesinato de Víctor Bangladesh, el psicólogo e íntimo amigo de su padre, Algul Abadder, que fue encontrado muerto unas horas antes del rapto de su madre en la oficina de su casa. Lamentablemente por medios de comunicación toda la Nocheosfera ya está enterada de la muerte de su psicólogo y del secuestro por lo que se han creado disputas acerca de los movimientos que usted realizara ante esto o si de alguna manera está involucrado en todo esto.

Se ha negado de su puesto, mi Señor. Algunos demonios y vampiros piensan que usted no debería ser vuestro rey, piensan incluso que el señor Bangladesh y Lady Lee revelarían algo que lo pondría a usted a buscar comida en la basura, pero son solo suposiciones de criaturas que no están conformes con la política que ha sido como lo es actualmente. Dejando atrás todo eso, Lord Lee, se necesita su presencia en Nocheosfera de inmediato para explicarle al pueblo que usted es inocente de toda culpa que se le presente. Tiene que reunir también a los mejores rastreadores para encontrar a su madre y al asesino de Víctor Bangladesh si es que no quiere que se dude más de su puesto como el Rey de los Vampiros.

A.T.T.E: El Mensajero Real"

-Ay, canijo, creo que Marshall Lee ahora si se metió en un broncón- Comento Cake al terminar de leer.

-No- Negó Fionna analizando el contenido de la carta en su cabeza- Cake, esto es muy serio. Si Marshall no se presenta en la Nocheosfera y explica lo que paso su puesto se vendrá abajo y el Inframundo también.

-¿Y en que nos va a afectar que Marshall deje de ser el Rey de los Vampiros?- Pregunto Cake.

-¡En mucho! ¿No escuchaste a Gumball? El debió haber explicado que la Nocheosfera se descontrolaría al no tener quien mandara allí ¡Pero lo peor del caso es que los demonios van a subir al mundo de los vivos y harán un desastre por todos lados!- Exclamo Fionna, histéricamente.

-¿¡Y tú como sabes eso!?- Pregunto Cake, quien también ya empezaba a asustarse.

-¡Porque Marshall me lo dijo!- Grito la joven tomando a su hermana de los hombros- Rápido, hay que encontrarlo antes de que todo se ponga peor y pase algo malo- Agrego ella caminando en círculos desesperada por no tener idea de en donde comenzar.

Sin embargo, el caballo relincho una vez más provocando que Fionna volteara a verlo y este, pareciendo haber entendido el nivel de desesperación en el que se encontraba arrastro su pata derecha delantera un par de veces y luego dio un resoplido para terminar tomando la carta en su hocico asustando un poco a Cake y luego entregarle el mensaje a la humana, quien miro confundido al animal. El caballo entendía todo; su desesperación, su miedo, su preocupación, todo lo que ella estaba experimentando en ese entonces y cuando el corcel se dio cuenta de que a la aventurera le urgía saber en dónde estaba Marshall Lee este volvió a señalar la carta y Fionna la leyó una vez más. No tenía idea de a que quería llegar con leerla de nuevo, ya suficiente tenía por haberla escuchado, pero la segunda vez que la leyó se dio cuenta de que el nombre de la Nocheosfera aparecía tres veces; dos en un párrafo y una en el otro, cosa que no debió haber sido necesaria pues con solo decir que los problemas estaban ahí no era necesario volver a pronunciar el nombre.

Pero fue ahí donde todo cobro sentido.

Ahora lo entendía.

La carta. La Guitarra-Hacha de Marshall. El nombre de Nocheosfera tres veces. El vampiro que quería negociar con Marshall Lee. ¡Todo! No se le había ocurrido ir a buscarlo a la Nocheosfera porque se le hacía muy poco probable que hubiera entrado al Inframundo sin su Guitarra-Hacha y eso debía ser porque fue llevado allá en contra de su voluntad, lo que significaba que el vampiro que vio anoche… Había que encontrar al chico antes de que algo pasara.

-Cake, prepárate. Nos vamos a la Nocheosfera- Ordeno Fionna dejando caer la carta y empuñando el arma de Lee hacia arriba para después dejarla caer abriendo así un portal en el aire como si al bajar el filo del instrumento el aire se hubiera cortado creando un pasaje a otra dimensión.

-¿Estás loca, mujer? La carta decía que debía presentarse el día en que le mandaron el mensaje que, por si no lo sabes, debió haber sido exactamente ayer- Dijo la gata enseñándole la fecha en que el mensaje debió haber sido recibido- Ahí dentro las cosas deben estar como yo cuando me hacen enojar. No, no, mejor hay que quedarnos aquí y prepararnos para cuando los demonios suban aquí.

-Cake, estamos hablando de nuestro mejor amigo. Él no puede defenderse solo con el peligro de la radiación y tampoco siendo humano contra vampiro y todo el pueblo de la Nocheosfera en su contra. Marshall… podría morir si no lo ayudamos- Los ojos de Fionna estaban empezando a cristalizarse.

La felina tenía que responderle si o no a su hermana, no podía quedarse callada por siempre y sin responderle a la persona que más quería. Cake había jurado que Fionna siempre estaría segura a su lado y que no le pasaría nada nunca de los nunca. Pero ahora la misma persona a la que protegía le estaba haciendo difícil su trabajo y la tenía entre dejarla ir a salvar a salvar a su amigo de hace cinco años o, impedirle irse y dejar que Marshall Lee muriera en las manos de quien seguro fue quien secuestro a Hanna Lee y a mato al tal Víctor Bangladesh. Si la dejaba ir era probable que algo le pudiera salir mal y Cake no estaría ahí para ayudar a Fionna, pero si no la dejaba Fionna quedaría desconsolada por la muerte de Marshall y ver a su hermanita llorando era lo menos que la gata quería. Así que no tenía otra opción. Tenía que dejarla ir. Debía dejarla crecer.

-Está bien, Fionna. Trae con vida al idiota de Marshall Lee y procura volver en una pieza, niña- Dijo Cake y Fionna no pudo hacer más que abrazarla y agradecerle para luego cruzar el portal con la Guitarra-Hacha en manos. Cuando la humana cruzo, el portal a la Nocheosfera se cerró dejando a Cake sola con el caballo negro- Buena suerte, mi niña.

….

-Marshall Lee- Susurro alguien- Oiga, su Majestad, despierte- Volvió a decir pero esta vez soltando unas risas demente- Despierta, Lee. Ya se escondió el sol.

Al escuchar la última frase el muchacho abrió los ojos pesadamente dándose cuenta de que estaba sentado en medio de una enorme habitación a oscuras en la que no se podía ver más allá de su nariz. La única criatura que pudo haberlo llevado ahí sin duda fue Alabaster Skull. El maldito vampiro lo había secuestrado luego de haberlo atacado con la verdad que se le negó saber desde el principio de su reinado como Rey Vampiro y ahora, luego de haberlo atacado de la peor de las formas en las que podías hacer sufrir a alguien lo traía a un lugar apartado de todo ser viviente para "negociar" la Nocheosfera y el puesto de Rey Vampiro, pero mientras él tuviera escondido y en su poder la Guitarra-Hacha de la familia Alabaster no podía hacer nada para tomar sus tierras, a menos claro que tuviera en la mente asesinarlo. Y hablando de Alabaster, este apareció repentinamente frente a Marshall flotando al revés con su largo cabello rojo atraído por la gravedad y su sombrero en la mano. No llevaba puesta su gabardina y, en su lugar, solo se veía una camisa "blanca" vilmente manchada de sangre por todos lados.

-Qué bueno que despertarse ya me estaba desesperando- Dijo Alabaster sonriendo como buen loco que era.

-¿En dónde me tienes?- Exigió saber Marshall. Skull volvió a reír como lo hizo cuando lo despertó de la inconsciencia.

-Nada se te escapa, ¿verdad?- Le dijo dando una vuelta de ciento ochenta grados hasta quedar flotando de pie frente a Marshall- Déjame mostrarte en dónde.

Dicho eso el vampiro dio un par de aplausos y automáticamente unas antorchas comenzaron a encenderse de dos en dos hasta dejar la sala lo suficientemente iluminada para que el joven pudiera reconocerla. No tardó mucho en hacerlo, Alabaster lo había llevado a la sala principal del castillo de la Familia Real, lugar al que había entrado y salido durante siglos desde que se enteró que era descendiente del difunto rey. Y el lugar en el que estaba sentado era muy obvio: el trono del rey. Cual fuera la razón por la que Alabaster lo había llevado ahí solo esperaba que fuera rápida para irse a la Tierra de Aaa y que Gumball le quitara esa porquería que lo estaba matando por dentro.

-¿Qué es lo que quieres? Ya me contaste la verdad, me hiciste sentir un miserable y me hiciste ver a mis padres como unos mentirosos- Le dijo.

-Bueno, Marshall, como ya te eh dicho quiero que personalmente me entregues la Nocheosfera, ¿te parece? Has lo que te pido y nadie saldrá herido.

-Mi respuesta fue no y hasta el momento sigue siendo no- Proclamo el muchacho disgustando un poco a Alabaster. Este dejo de flotar, puso sus pies en el suelo, avanzo hacia donde se encontraba Marshall y lo hizo escupir sangre dándole un tremendo puñetazo en la cara. Sorprendido, el chico lo miro sin entender la razón de porque lo había golpeado.

-Tú y yo no nos vemos desde hace mil años, Marshall Lee, y no sé si lo tengas en cuenta pero existe una ley que dice que todo aquel que haya matado al Rey de los Vampiros es, por derecho, el nuevo sucesor de este- Dijo el vampiro lamiendo las gotas de sangre que quedaron en su mano- ¿Sabes a que me refiero?

-No- Se limitó a decir Marshall Lee, quien no aguantaba el dolor en la quijada. Alabaster lo miro fijamente y después comenzó a hablar:

-Mira, es muy fácil, solo retrocede diez siglos atrás justo el día de la muerte de tu padre. Curiosamente su asesino fui yo, pero yo no tenía ni la más remota idea de que ese vampiro era el gobernante de Nocheosfera porque cometí un crimen que me desterró de Nocheosfera por la eternidad. Pero para que me entiendas, como yo mate a tu padre, eso me da derecho a tomar su puesto como el Rey de los Vampiros, ¿no crees?

-Yo creo que esto se te ocurrió un poco tarde, imbécil.

-Pero que vocabulario el tuyo, niño. Acéptalo, tú no sirves para mantener a Nocheosfera en pie. Te aseguro que si me das lo que te pido nunca volverá a dolerte la cabeza por los aburridos fines políticos de este lugar. Tu padre también odiaba la política como tú, tal vez en estos momentos esté pensando que es lo correcto- Dijo el vampiro haciendo el intento por convencer a Marshall de entregarle lo que quería.

-Tienes razón, mi padre odiaba la política tanto como yo- Aseguro Marshall, sonrientemente.

-¡Oh, magnifico! Qué bueno que estas considerando darme lo que me pertenece.

-No te adelantes, Alabaster. No te voy a dar la Nocheosfera así de fácil porque odio mi trabajo a como nunca nadie antes ha odiado a su suegra, y aunque a veces me gustaría tirar mi título por la ventana y que lo agarrara el primer infeliz que se viera obligado a buscar algo de valor en la basura lo pienso dos veces. Primero que nada el título de rey me pertenece porque mi padre también era el Rey Vampiro y eso nadie lo cambia. Segundo, si yo dejara mi puesto mi difunto padre se decepcionaría tanto de mí que cuando muera ni el viento va a querer hacerme polvo. Así que lo siento mucho, pero el muchacho que tienes frente a ti es y seguirá siendo tu rey.

-¡Pero que idiotez!- Exclamo Alabaster- ¡Que ignorancia de tu parte, Marshall Lee! Te ofrezco la oportunidad de vivir como cualquier adolescente de tu edad ¡y tú me dices no! ¿Sabes lo que les pasa a las personas que me dan un no por respuesta?- Pregunto Alabaster mirando a Marshall como si quisiera matarlo con esta.

-No sé… ¿Qué?

Y en respuesta a la pregunta de Marshall, Skull lo agarro bruscamente del cuello de la camisa a cuadros y lo levanto con ambas manos para después estrellarlo de nuevo contra el respaldo de piedra del trono y aventarlo por las escaleras que abrían paso a este haciendo que Marshall rodara por estas y que al mismo tiempo su cuerpo fuera golpeado por las orillas de los escalones hechos de piedra dura y adornados con una elegante alfombra roja que se deslizaba desde el trono hasta terminar en la puerta que abría paso a la entrada del castillo. Pero la fuerza con la que el vampiro lanzo a Marshall no fue tanta, pues este término a los pies del primer escalón y, un segundo después, hizo el intento por ponerse de pie, pero para entonces Alabaster ya lo había tacleado y lo tenía en el suelo golpeándolo con gancho derecho e izquierdo. Marshall sin embargo todavía tenía la energía suficiente para defenderse, por lo que antes de que el vampiro le diera el siguiente golpe él detuvo el puño con su mano y le regreso el golpe con la otra obligando a Alabaster a levantarse y tambalearse hasta caer hacia atrás, pero debido a que era él quien tenía las fuerzas todavía al cien por ciento se le hizo más fácil ponerse en pie y volver a atacar a Marshall, quien a causa de los efectos secundarios de la radiación no podía calcular bien la velocidad y el tiempo preciso en el que era probable que Skull lo atacara, por lo que Alabaster era quien más golpes estaba dando en esa pelea.

Marshall tenía que resistir, no sabía como pero debía seguir lo suficientemente vivo para que Nocheosfera todavía lo llamara Rey de los Vampiros. No le daría su lugar a Alabaster aunque este fuera el único candidato que le quedara. El sujeto estaba loco y Nocheosfera se desmoronaría en cuanto comenzara su reinado de terror. Así que no importaba cuantos golpes le diera, cuanta sangre lo hiciera perder, Marshall Lee debía seguir vivo cuando la pelea terminara, aunque pareciera imposible poder lograrlo.

¡Hola, chicos, como los extrañe, mi público bonito, fino y conocedor!

Con ustedes el onceavo capitulo de mi fic que espero y haya sido de su agrado. Y bien, ahora que Marshall esta en un problema gravísimo por defender su titulo de Rey de los Vampiros y tratar de seguir vivo en esa pelea con Alabaster ustedes imagínense lo que le podría pasar a nuestro muchacho ¿Morira? ¿Vivira? Bueno, eso esta en mis manos y dedos y ustedes lo sabran más adelante, pero no se me desesperen, muy pronto tendre el capitulo doce. Y dejando eso de lado quisiera mandar un abrazote y un saludote a las personitas que me dejaron Review en el capitulo anterior, personitas que estoy amando más con cada comentario que me hacen, sea bueno o malo. Muchas gracias a NoOnis, NekoGirl, Blackoctubre, Gumball Lee, Fiioremarcy117, Yoshii Lee y Paqs por sus hermosos Reviews en el capi anterior. Bueno, esto es todo por mi parte. Nos veremos en la… NO, NO, NO, ESPERENME TANTITO. Por poquito se me olvidaba. Hare el siguiente capitulo en honor al que me responda este acertijo:

Tengo miles de brazos pero no tengo cuerpo, tengo miles de años pero no me comprenden, no tengo fuerza pero controlo dos hemisferios, ¿Quién soy?

Facil, ¿verdad? No me hagan trampa y lo busquen en Internet. Usen su ingenio.

Bueno, ahora si me despido. Nos vemos pronto. Adios.

Riux, Chaitooo.