De regreso a mi vida.

Capítulo 12: La caída del Rey de los Vampiros.

(En honor a Gumball Lee, Mel Escobedo, Saya21Angel, Yoshii Lee, Paqs y AMDHDA10)

Alabaster le estaba dando con todo a Marshall Lee y la fuerza con la que lanzaba los golpes era tanta que el humano ya había perdido un diente por las veces que el vampiro lo golpeo y debido a esto el problema de la radioactividad en Marshall comenzó a empeorar más tal y como el Dulce Príncipe había advertido que podría pasar si se estresaba demasiado o se metía en situaciones que implicaran mucho peligro como las peleas que él y Fionna tenían con los monstruos que una vez fueron a cazar cuando salían juntos de aventura. Por primera vez en la vida el antiguo vampiro le dio la razón al Dulce Príncipe, generalmente siempre desobedecía sus órdenes o probaba que estaba equivocado, pero ahora que se encontraba en esa situación, sintiendo su corazón humano latir fuertemente, su cabeza doliéndole como si estuviera a punto de explotar y, aunque sonara exagerado, casi podía jurar que sentía la rotación de su sangre hirviendo, recorriendo todo su cuerpo a través de sus venas. Ya casi no podía escuchar bien, sus oídos se reusaban a obedecerlo y su semblante cansado y adolorido mostraba todo lo que estaba sintiendo en esos momentos. La mirada ya no le servía de nada, sus ojos esmeraldas se estaban apagando con cada golpe y caída que Alabaster le hacía sufrir. El vampiro no estaba teniendo la más mínima pisca de piedad hacia el magullado cuerpo de Marshall, quien en esos momentos se apoyaba en uno de los pilares que sostenían el techo de la habitación haciendo lo posible por mantenerse de pie.

-¿Qué pasa, Marshall Lee? Pensé que te defenderías a ti y a tu puesto hasta la muerte- Dijo Alabaster en tono burlesco.

-Creo que no te has dado cuenta… pero aun no estoy muerto- Atino a decir Marshall recargándose en el pilar logrando quedar de pie frente al vampiro.

-Pero falta poco- Y entonces lo golpeo en el estómago impactando violentamente su espalda en el pilar y provocando que escupiera sangre. Marshall se dejó caer en las faldas del pilar mareado por la variedad de golpes que recibía y recibía.

-¿Qué le hiciste a los guardias?- Pregunto el adolorido joven al haberse dado cuenta que nadie se percataba de que estaban matándolo.

-Oh, no quisieron cooperar para esto y tuve que dormirlos unas horas- Respondió el vampiro, que se refería a la misma habilidad que uso con el Mensajero Real la noche en que quiso entregar el mensaje de la muerte de Víctor Bangladesh- ¿No te molesta cuando una persona te dice que no a la cosa qué más anhelas? A mí me pone furioso- Dijo para luego reírse como era de su costumbre hacerlo.

-Estás loco- Las risas de Alabaster pararon cuando escucho a Lee decir eso, pero dos segundos después se río como si acabaran de contarle un chiste.

-De todas las infelices criaturas que eh cazado y matado durante estos siglos nunca me había tocado que alguna me dijera eso. Tú hasta el momento has sido el único que no ha llorado a la primera.

-Es que no sirve de nada llorar si vas a morir- Dijo Marshall, quien por el volumen con el que hablaba se notaba que ya no le quedaba mucho tiempo.

El vampiro estaba por continuar con el dialogo que estaba teniendo con el muchacho pero nunca vio venir que con las pocas fuerzas que a Marshall le quedaban fuera capaz de golpearlo en la cara con casi la misma fuerza con la que él lo golpeaba desubicándole la quijada de su lugar. Sin embargo, el dolor no le importo en lo absoluto a Alabaster, quien simplemente volteo a ver al muchacho y se reacomodo la quijada causando que los huesos de esta tronaran de una forma que hizo que se le erizara la piel a Marshall Lee. Riendo, Alabaster convirtió en puño su mano y se preparó para darle el siguiente golpe al muchacho, quien fue bastante rápido para agacharse antes de que el puño de Alabaster chocara contra su rostro y la mano del vampiro termino por atravesar el concreto quedando atrapada en el interior de este y por más que el vampiro lucho para zafarse su puño seguía atorado dentro del enorme pilar, el cual temblaba junto con el techo al ritmo en que Alabaster jalaba para liberarse.

-¡Skull, deja de hacer eso o el techo se vendrá encima de nosotros!- Informo Marshall al darse cuenta de lo anterior.

Para asegurarse de que no era un truco barato el vampiro volteo hacia arriba y jalo su puño dándose cuenta de que lo que decía el joven era verdad.

-¡Mierda!- Maldijo al haberse encontrado en un problema. El soberano al darse cuenta de que tenía una oportunidad diminuta de deshacerse de Alabaster busco por todos lados algo que pudiera matarlo y a lo lejos, vio que de la gabardina de su enemigo se dejaba ver la punta de un objeto filoso a penas visible.

Con cuidado de que Skull no se diera cuenta, Marshall camino casi arrastrándose por el piso hasta la gabardina del vampiro y busco en el interior de esta algo que le sirviera para matarlo. Volteaba hacia atrás momentáneamente para estar seguro de que el sujeto aún seguía atrapado entre el concreto del pilar y su puño que quedó atorado y, por fortuna y hasta el momento, Alabaster aún seguía jalando sin darse cuenta de que Marshall había desaparecido de la nada y este, apurado, volvió a esculcar en la gabardina del vampiro encontrando entre sus cosas una navaja de buen filo con unas cuantas manchas de sangre seca en su hoja de plata. Sin dudarlo la tomo y a la fuerza volvió a emprender viaje hacía el pilar con el arma bien empuñada y en alto con el claro pensamiento de acabar con Alabaster en ese instante. Pero para la mala suerte de Marshall cuando estaba por atravesar la espalda de Skull con su propia navaja este desapareció de la nada provocando que Marshall no pudiera detener el ataque a tiempo y encajara la navaja justo en el pilar quedando atrapada tal y como el puño del vampiro.

Por más que Marshall hizo el intento por quitarlo le hacían falta muchas fuerzas y mientras jalaba el mango de la navaja el Rey Vampiro no se dio cuenta de que su contrincante estaba detrás de él reacomodándose su sombrero negro desgastado. Sin querer, Marshall giro hacia atrás y se encontró con Alabaster fulminándolo con la mirada. El muchacho trago saliva en seco cuando vio a su contrincante mirándolo de esa forma, y este, de nuevo, volvió a desaparecer en un microsegundo y reapareció al lado de Marshall para después darle una fuerte patada en el costado izquierdo de tal modo que el joven fue a parar contra la pared principal, la cual se agrieto un poco luego de que la espalda del joven se impactara contra esta.

Alabaster se tele-transportó hasta quedar frente a él.

-Pensé que quitarte el titulo como "todo poderoso" Rey Vampiro- Le dijo haciendo comillas en las dos antepenúltimas palabras- sería más… eh… ¿Cómo decirlo?... Emocionante. Sí, eso es. Yo esperaba algo más épico que sangre y yo golpeándote sin que tú pudieras hacer nada. Pero de haber sabido que eras humano solo me iba a molestar en ensuciar mis colmillos con tu sucia sangre, pero… pensándolo bien… creo que seguiré jugando contigo un rato más ¿Qué te parece eso?

-Púdrete- Logro insultar el chico escupiendo una que otra gota diminuta de sangre manchando el rostro de Alabaster, quien simplemente se tallo la cara y vio en las yemas de sus dedos lo que se quitó para después sonreírle al muchacho.

-Igualmente, Lee. Igualmente.

Sin previo aviso el vampiro levanto a Marshall y enrollo sus brazos alrededor del cuello de este para asfixiarlo y terminar de una vez con todo ese rollo para que él pudiera pasar a ser el Rey de los Vampiros. Por otro lado, las pocas fuerzas que a Marshall le quedaban eran lo suficientes para evitar que Skull bloqueara la entrada de aire a su garganta y lo matara ahí mismo, y aunque el joven estaba ganando tiempo Alabaster no se quedaría en esa posición para siempre y en cualquier momento haría otro movimiento inesperado. Y entonces –que gracioso es el destino- luego de pensar en eso, el vampiro se hartó y de un instante a otro levanto al muchacho en el aire con las dos manos para después bajarlo a gran velocidad golpeándolo con la punta de la rodilla en el estómago y sacándole el aire de tal forma que el joven tuvo que retorcerse en el piso para controlar el infernal dolor.

No pasaron ni diez segundos cuando Alabaster de nuevo lo obligo a ponerse de pie, pero esta vez fue Marshall quien dio el primer golpe y su contrincante lo soltó tambaleándose hacia atrás. El ex vampiro entonces se lanzó contra este y lo derribo al piso dándole tantos golpes como su cuerpo adolorido le permitía dar. Pero el gusto no le duro mucho al Rey de los Vampiros. Alabaster logro bloquear el siguiente ataque y se lo devolvió a Marshall, quien después de ese golpe ya no pudo hacer nada más para defenderse. La radiación en su cuerpo le estaba impidiendo actuar, lo estaba matando desde adentro y no faltaba mucho tiempo para que su corazón se detuviera y le diera a Alabaster lo que quería y lo que no quería darle. Iba a morir, si, definitivamente iba a morir ahí, solo, sin nadie que se despidiera de él, sin nadie que presenciara sus últimos momentos más que el asesino de su padre que también resulto ser su asesino. Moriría como lo que desde un principio fue. Moriría como el vampiro que fue Marshall Lee los últimos mil años que paso viviendo como condenado, siendo un rey, pero uno condenado a vivir por los siglos de los siglos sin poder hacer nada para evitarlo. Vivo para siempre, y nunca moriré… así decía una de las muchas canciones que él había escrito. Aunque claro, en esos momentos la letra podía cambiar un poco.

Fionna corría a toda velocidad entre los demonios y vampiros de Nocheosfera con la Guitarra-Hacha en su espalda y la mirada fija en el castillo de la Familia Real. Ahí era donde debían estar Marshall y el vampiro que quiso que le diera el control de sus tierras, no estaba muy segura de que Marshall aun tuviera los ojos abiertos cuando ella llegara, pero era precisamente para evitar la muerte de Marshall Lee por lo que corría como si la estuvieran siguiéndola para secuestrarla. Ya le faltaba poco para llegar al castillo pero, mientras ella corría en dirección a este, Fionna nunca se esperó que de este saliera una enorme bola de humo que la hizo detenerse en seco y también haciéndola palidecer mientras que los habitantes de Nocheosfera apenas se dignaban a detenerse unos segundos para hacerse la idea de lo que pudo haber pasado.

-No- Murmuro apenas Fionna para después volver a lanzarse a correr directo al castillo con un par de lagrima amenazando por salir.

Cuando llego a la entrada no detuvo el paso pensando que el portón se abriría cuando ella impactara su cuerpo contra la madera pero, en lugar de que la puerta se abriera de par en par, esta devolvió a Fionna al suelo cuando la aventurera intento atravesarla. La heroína se levantó y, en vez de empujar el portón, agarro los manojos de oro y los jalo abriéndole paso al interior del castillo. Fionna quiso que la tierra se la tragara por haber sido tan tonta como para abrir una puerta como ella quiso hacerlo cuando en realidad tenía que ser jalada, y aunque sus regaños le llenaron por completo la cabeza la aventurera entro y se encontró todas las antorchas encendidas iluminando la habitación donde estaba el trono que le pertenecía a Marshall Lee. Pero como él ya lo había dicho, ese pedazo de roca no era nada más que una silla para que descansara el trasero. Lo que en verdad importaba cuando se tenía el puesto de Rey de los Vampiros era el hacha de la familia, que fue trasformado en una guitarra cuando llego a manos de Marshall; era como la corona, pero una corona que no se llevaba encima de la cabeza.

-¡Marshall!- Llamo Fionna para que el chico lo escuchara, pero no encontró nada más que un pilar con un agujero, sangre en el piso, una pared agrietada y otra con un enorme agujero a uno de los costados de la sala que seguramente había sido la causa por la que se vio la explosión que ella vio en el camino- ¡Hola!

Silencio. No obtuvo otra respuesta más que el sonido del silencio que había en la habitación. No había nadie, ni guardias, ni lacayos, sirvientes. Nada. Era una sala sola sin nadie que la habitara más que ella. Pero cuando pensó que tendría que buscar a Marshall en otro lado Fionna escucho algo que provenía detrás de ella y, tal como ocurrió en el sueño que tuvo, se volteó hacía el portón cerrado mientras ella palidecía del miedo a que lo que vio en su pesadilla se volviera una realidad. Se escuchaban unos pasos rápidos que venían en dirección al castillo, como si alguien viniera corriendo a la entrada.

-¿Marshall?- Llamo Fionna, quien empuño con ambas manos el arma de su amigo mientras miraba con atención el portón, que parecía que se abriría en cualquier momento- ¡Marshall!... ¿¡Eres tú, Marshall!?

Y tal y como ocurrió en su pesadilla, el portón se abrió en el sentido contrario dejando que Marshall Lee entrara volando al interior del castillo y, pocos segundos después, el muchacho rodo por la alfombra roja y el piso hasta golpearse la cabeza con el escalón principal que llevaba al trono del rey o de la reina según fuera el caso. Como ya se tenía previsto Fionna corrió asustada directo a Marshall con miedo a encontrarlo muerto y, afortunadamente, el muchacho aun respiraba y eso fue un alivio para la aventurera, pero cuando lo llamo para hacerle saber que estaba allí para ayudarlo, en el momento en que Marshall Lee la miro Fionna quedo petrificada al ver el estado del Rey Vampiro. Marshall estaba igual o peor que en la pesadilla que tuvo de la muerte de este, su apariencia era idéntica; ríos de sangre bajando de su boca, nariz, costados de la cabeza y frente, un ojo entrecerrado, la respiración entrecortada y heridas y moretones aquí y allá por todo su cuerpo. Fionna casi lloraba cuando lo vio en ese estado, no quería verlo morir, no así. Marshall no había hecho nada malo para merecerse la muerte y, a pesar de que parecía que con mover un dedo se quebraría un hueso, el muchacho fue capaz de hablar y decir justamente las palabras que dijo cuando ella soñó con su muerte.

-Creí que te habías ido- Fionna se tapó la boca evitando soltar un sollozo. Le dolía en el alma ver a la persona que más amaba en esas circunstancias.

-Me arrepentí- Pudo atinar a decir ella- Eres mi amigo, grandísimo idiota, y a los amigos nunca se les deja.

-Fi, lo siento mucho, en serio. Nunca debí decirte eso y mucho menos gritártelo en la cara. Eres mi mejor amiga y te quiero… ¿podrías perdonar a este idiota por lo que te hizo?

-¡Oh, viejo… te perdone hace mucho!- Y entonces lo abrazo, lo abrazo como si desde ese instante en adelante no lo volviera a ver y Marshall también le devolvió el gesto a pesar de las pocas fuerzas que tenía por lo menos para hablar- Yo no te dejaría bajo ninguna circunstancia, Marshy. Te quiero mucho como para permitirte morir.- Decía Fionna entre lágrimas. Ahora entendía porque en su pesadilla Marshall le había dicho que se había ido, se refería a la pelea que tuvieron antes de que todo pasara, cuando ella le grito que nunca volviera a buscarla y se fue a la Casa del Árbol con Cake.

-¿Bajo ninguna circunstancia… también incluye la muerte?- Y ahí estaba la condenada pregunta. Temía enormemente que Marshall preguntara eso, sobre todo ahora que sabía lo que podría ocurrir después. Pero no podía llorar, no debía, solo dejaría que todo fluyera a cómo debía ser respondiendo esa pregunta con otra pregunta.

-¿Por qué dices eso?- Pregunto Fionna dejando que las lágrimas corrieran por sus mejillas hasta caer en el rostro de Lee, quien no podía ver la cara preocupada y asustada de su amiga debido a que su vista estaba un poco borrosa para ver con claridad las cosas.

-Por eso- Dijo señalando con su dedo índice el portón abierto de par en par. Fionna reunió valor para dignarse a mirar hacia atrás y se encontró con la figura del vampiro que se encontraron en la playa. La chica apenas si pudo contener sus ganas de lanzarse al sujeto y darle algo de lo que se iba a acordar siempre, pero no pudo hacerlo pues cuando se disponía a dar el primer paso la silueta de Alabaster desapareció y reapareció frente a Fionna, quien apenas se asustó apenas lo tuvo enfrente.

-Hola, cariño- Dijo Alabaster de manera elegante y acariciándole la mejilla a la humana, quien en esos momentos deseaba poder matar con la mirada- Pensaba que no querías volver a ver a tu novio, con eso de que se pelearon después de su momento romántico.

-¡La única persona que no querrá volver a ver a alguien aquí eres tú, mi amigo!- Grito Fionna apartando de golpe la mano de Alabaster de la suya.

-Insisto, tu novia es un encanto- Dijo el vampiro mirando a Marshall por encima del hombro de la heroína.

-¿¡Encanto!? ¿¡Cómo te atreves a llamarme así degenerado, bastardo, pedófilo, pervertido!?- Grito la humana y, en su momento de furia, esta no calculo bien lo que hacía y le dio un puñetazo bien dado en la cara, el cual hizo que Alabaster terminara por impactarse contra uno de los pilares y se sacudiera la cabeza mirando incrédulo la cantidad de fuerza que tenía una simple humana.

-Buen gancho, Fi- Comento Marshall, quien estaba igual de impresionado por la forma en la que Fionna logro hacer lo que él no pudo.

-¡De acuerdo, ya me harte de ustedes dos!- Exclamo el vampiro volviéndose a poner de pie, quitándose el sombrero, del cual salieron unas cuchillas de plata con punta afilada. Fionna y Marshall se quedaron sin habla al ver eso y, antes de que alguno de los dos pudiera decir algo, Alabaster lanzo su sombrero tal y como lo hizo para matar a Bangladesh justo al cuello de Fionna, quien afortunadamente reacciono a tiempo y se agacho de tal modo que lo único que resultó afectado del ataque fueron la punta de las orejas de su sombrero de conejo y uno de los pilares que termino por ser el punto de encaje del sombrero letal.

-¡Ja! ¡Fallaste!- Se burló Fionna y, al no tener arma, tomo la Guitarra-Hacha de Marshall para defenderse en el transcurso de la pelea.

-¿Qué estás haciendo con mi guitarra, Fi?- Dijo Marshall cuando por fin se dio cuenta de la presencia del arma.

-La tomé prestada, espero que no te moleste si quieres que te salve el trasero- Dijo la humana sin quitarle la vista de encima al vampiro, que al escuchar la palabra "guitarra" dejo escapar unas risillas para luego decir:

-¿¡Una guitarra, es en serio!?- Exclamo Alabaster casi burlándose, aunque en realidad parecía que lo hacía- ¿Y qué harás con ella, dedicarme una serenata?

-Que sujeto tan irritante- Comento Fionna al escuchar las molestas risas del vampiro.

-Esta distraído Fionna, tienes una oportunidad para cortarle el cuello- Informo Marshall, quien seguía tirado en el suelo a los pies de las escaleras.

-¿Y con eso se muere?- Al escuchar esa pregunta Marshall puso una cara de "¿Estás hablando en serio?" y en su defensa Fionna dijo:- Ya sabía, solo quería salir de esa duda. No me critiques, Marshall Lee.

-Solo has lo que te digo que hagas y termina de una vez para irnos a Aaa- Dijo el Rey Vampiro levantándose del suelo apoyado en los escalones de piedra.

La chica, aunque no estaba muy segura de que lanzándole el arma al cuello lograría atinar a darle justo al cuello para terminar con el vampiro – el cual seguía riendo como el buen loco que era- no dudo de la palabra de Marshall y cerro un ojo apuntando directamente el filo al cuello del vampiro y, luego de haber calculado más o menos el posible ángulo con el que podría darle muerte al vampiro, quien no sé percataba de absolutamente nada. Y ya calculado su objetivo, Fionna lanzo la guitarra a gran velocidad mientras el arma giraba en el aire y se iba acercando cada vez más y más al distraído vampiro quien, a consecuencia de haberse dejado llevar por la gracia de una guitarra como arma, para cuando dejo de reírse apenas se dio cuenta de que el filo del arma ya estaba a escasos centímetros de distancia y cuando menos pensó… la Guitarra-Hacha le corto un brazo.

No sintió dolor. No sintió nada debido a la incapacidad que tenía su cuerpo para sentir dolor. Sin embargo, eso no evito que abriera los ojos de par en par al ver su brazo izquierdo en el suelo con un charco de sangre regado por el suelo y la parte del hombro y costado de su camisa blanca manchados de la sangre que salió de sus venas en el momento en que su brazo fue separado de su cuerpo. Marshall y Fionna, por su parte, estaban asustados al ver a una criatura, aún viva, mirando uno de los miembros de su cuerpo separado de este sin aparentemente sentir cualquier dolor, sin mostrar ninguna mueca de dolor o algún gesto que pudiera dar una señal de que sentía algo; en lugar de eso, Alabaster volteo a ver a los dos jóvenes mostrándoles a ambos una horrible cara demoniaca. El vampiro grito y su boca se hizo más grande, como si algunas pequeñas partes de la piel de sus mejillas se hubiera separado para que su boca ocupara más espacio; sus ojos de reptil se oscurecieron completamente dejando un fondo oscuro rodeados de los círculos grises alrededor de sus ojos que se volvieron más visibles; las venas de su cara se hicieron más notables y estas iban desde la sien de la cabeza hasta rodear ambos ojos casi haciendo ver que el vampiro estaba siendo poseído por algún ser fuera de lo que Fionna y Marshall conocían. La apariencia de Alabaster en esos momentos era horripilante y a pesar de que Marshall Lee había conocido criaturas horrendas, no había palabras para describir lo horrible que Skull era.

-A mí se me hace que se enojó- Comento Fionna, quien al igual que Marshall palideció del miedo.

-¡Imbéciles! ¡Miren lo que hicieron!- Grito el vampiro enseñando la parte chorreante de sangre de su cuerpo y, al mismo tiempo, mostrando su cambiado de voz. Esta era más profunda, errabunda y tan fuerte que podía llenar la habitación completa- ¡Esto lo van a pagar con su vida!

-¡Fionna, vete!- Ordeno Marshall pero la chica pareció haberse petrificado al ver el nuevo rostro de Alabaster por lo cual no se podía mover- ¡Fionna, te dije que te fueras!- Nada. Y de repente el monstruo que era Alabaster corrió directamente a ella teniendo en mente terminar con la vida de la chica, quien se puso peor al ver la horrible imagen del vampiro acercarse a ella de esa manera.

Skull corría hacía Fionna dejando salir de su boca un chillido ensordecedor revelando sus gigantescos y puntiagudos colmillos que planeaba incrustar en el cuello de la joven, quien seguía mirando perdidamente al monstruo sin mover una sola pestaña. Al ver eso Marshall no supo cómo ni porque pero cuando Alabaster estaba por llegar con Fionna reunió la fuerza necesaria para ponerse de pie sin tambaleos y se impulsó hacia adelante gritando el nombre de su compañera y, cuando todo parecía perdido para la última de los humanos, Marshall se interpuso entre ella y Alabaster y le lanzo un golpe debajo de la quijada a este impidiéndole que se acercara un metro más a la aventurera, quien al oír el golpe por fin pudo reaccionar percatándose de que Marshall estaba de pie, temblando y medio mareado, pero de pie. Por la gravedad de sus heridas y el cansancio que mostraba casi parecía que el chico se dejaría caer en el suelo al ya no poder estar un segundo más aguantando su propio peso por lo que Fionna se acercó a él y le hablo un poco para ver si el moribundo soberano aun respiraba que, para su suerte, todavía lo hacía. Pero por otro lado Alabaster no se quedó muy contento con lo ocurrido.

-¡ME TIENES HASTA LA CORONILLA, MARSHALL LEE! ¡NO ME QUEDA OTRA OPCION MÁS QUE MATARTE A LA ANTIGUA!

Los errabundos gritos del vampiro llenaron la sala completa y nuevamente el vampiro se lanzó directamente a donde Marshall, quien al ver que su enemigo volvía hizo a un lado a Fionna para que esta no terminara herida en el ataque de Skull. Y aunque también intento salvarse su cuerpo no reacciono a tiempo y, de repente, Marshall Lee sintió un dolor agudo en su cuello y, después de eso, sintió como dos objetos terriblemente afilados se incrustaban más dentro de su piel. Al voltear, se llevó el disgusto de haberse encontrado con que Alabaster Skull tenía sus colmillos encajados en su cuello succionando con la ayuda de estos su sangre. Su miedo fue indescriptible, no supo si gritar o llorar mentalmente cuando vio que el mismo suceso de hace mil años volvía a repetirse.

"¡Marshall Lee, deja eso!" Y entonces varios de los recuerdos que tuvo en su vida como vampiro en Aaa vinieron a su mente.

"¿Qué se siente ser vampiro, viejo!" ¡ERES EL PEOR DE LOS MENTIROSOS!" "¿Por qué nunca dijiste que querías volver a ser humano?" "¡NO TE QUIERO VOLVER A VER EN MI VIDA!" "¡No nos chupes la sangre!" "Ese comportamiento es inaceptable, Marshall" "¡Regresa aquí con mi comida!" "¡QUE BUENO QUE ESTAS APUNTO DE MORIR!" "Te ocultaron la verdad durante mucho tiempo" "Yo mate a tu querido padre" "¿Estás aquí, Marshall?" "Tu madre en realidad no es tu madre" "¡Qué bueno que despertaste" "La razón por la que usted está así es porque extraña su vida de humano" "Estoy buscando a Marshall Lee, Rey de los Vampiros" "Regresare a jugar pronto, hijo"…

Miles de recuerdos y frases venían a su cabeza en esos momentos, unos mejores que otros, pero al fin y al cabo eran sus recuerdos, y si era verdad que al morir las personas veían su vida pasar frente a sus ojos entonces Marshall ya no podía negarlo más; ese era su momento de muerte. Ya no podía hacer nada más…

Bueno, aquí acaba el doceavo capitulo de mi fic y espero de antemano que lo hayan disfrutado, mi publico bonito. Lamento haber dejado el capitulo hasta aquí pero quería darle un pequeño toque de suspenso a la cosa y, aquí viene la mejor parte, tendrán que esperar hasta el siguiente capitulo para averiguar que pasara con Marshall y Fionna ¡Oh, si! ¡Soy mala, nene! Pero no se asusten, esta historia va a continuar, de eso estén cien por ciento seguros. Muchisimas gracias a todos los que me comentaron en el capítulo anterior que son varios por cierto, pero aquí están:

Sufflecat, Gianella Cullen, NekoGirl, AMDHDA10, Fiioremarcy117, Blackoctubre, Gumball Lee, Mel Escobedo, Saya21Angel, Yoshii Lee, Paqs, Kmimelo y Marceline Lee por sus Reviews en el capitulo anterior. ¡LOS ADORO, EN SERIO!

Ok, eso ha sido todo por un capitulo. Nos vemos en el capitulo doce. Adios.

Riux, Chaitooo.