De regreso a mi vida.
Capítulo 13: Victoria, al final no muy placentera.
La humana no supo que hacer al ver tan aterradora escena. En realidad ni siquiera parecía respirar, solo se quedaba viendo como el vampiro, ahora convertido en un demonio sin un brazo, mantenía sus colmillos bien incrustados en el cuello de Marshall Lee succionando a través de ellos buena cantidad de sangre y esto fue fácilmente visto por la aventurera debido a que de la boca del vampiro empezó a chorrear sangre. Esto último la puso más nerviosa de lo que estaba y, sin tener la menor idea de que podría hacer para salvar a su compañero, Fionna busco desesperada la Guitarra-Hacha y pudo localizar está incrustada en un pilar de la sala con gotas de sangre cayendo de un extremo de la hoja. Al localiza el arma la joven rápidamente se puso de pie y corrió directamente al pilar para luego desencajar el arma del concreto de este y empuñarlo con fuerza corriendo directamente a donde se encontraba la horrible escena de Alabaster dejando sin sangre a Marshall. Lo malo fue que Fionna no lo pensó dos veces y con toda la energía que pudo clavo el arma violentamente en la espalda de Skull, quien automáticamente grito y desencajo sus colmillos del cuello de Marshall Lee, quien cayo rendido al piso reteniendo con su mano la circulación de la sangre que salía de los dos agujeros creados por la mordedora de Alabaster, quien al quitarse la Guitarra-Hacha de la espalda y lanzarla al suelo volteo a donde Fionna con la misma mirada demoniaca que mostro cuando este le corto el brazo.
En lugar de paralizarse de miedo como lo hizo las veces anteriores Fionna esta vez actuó corrió directamente hacia el vampiro y este también copio el movimiento teniendo en mente el mismo plan de chuparle la sangre a la humana tal y como lo estaba haciendo con el hijo de Algul. De lo que Alabaster no fue consciente en el momento en que él y Fionna estaban a escasos metros de que las distancias se cortaran fue que, de repente, esta se deslizo por el suelo pasando libremente entre las piernas del sujeto. Al estar del otro lado Fionna nuevamente tomo la Guitarra-Hacha de Marshall, que por fortuna no había quedado a tan larga distancia.
-¡Oye!- Llamo Fionna tocándole el hombro a Alabaster, quien había estado ocupado buscándola por todos lados.
Al voltear, el vampiro se llevó la sorpresa de que la chica estuvo detrás de él todo el tiempo y ni de respirar Fionna le dio tiempo para cuando esta le asesto un golpe en la cara con el arma-instrumento derribando a vampiro al piso haciéndolo regresar a su forma de vampiro original. Fionna entonces no perdió más tiempo y se dio media vuelta corriendo y dejándose caer al lado de Marshall Lee quien por cierto no aguantaba un segundo más el dolor en su cuello.
-¿Crees poder aguantar un poco más?- Pregunto Fionna tomando la mano del chico.
-No. El veneno ya lleva bastante tiempo dentro de mi cuerpo y mezclado con la radiación no sé qué pueda pasarme- Fionna lo miro angustiada. Tenía que hacer algo o si no Marshall moriría ahí y en sus brazos.
-¿Hay probabilidades de que sigas vivo si te llevo al Dulce Reino?- Pegunto ella.
-Alabaster está inconsciente ahora, tenemos oportunidad de abrir un portal a Aaa y no morir en sus manos. Aunque yo no diría lo mismo en mi estado- Dijo.
-¿Y cómo le hago para salir de Nocheosfera?
-De la misma forma en la que lo hiciste para entrar, Fi. No te preocupes por mí, no es como si mi muerte trajera consigo el fin del mundo- Comento Marshall para luego reírse como si el hecho de morir envenenado y con radiación destruyendo tu cuerpo fuera algo de todos los días.
-Te salvare la vida, Marshall. Te lo prometo- Aseguro Fionna y después beso a Marshall en los labios solo por si acaso no tenía otra oportunidad de hacerlo. Él también le correspondió sintiendo como el sabor de los labios de Fionna y una pisca de la sangre en su boca se mezclaba, pero por el momento el sabor a hierro de su sangre no importaba.
Fionna se separó de él a la fuerza y lo miro una vez más, definitivamente, y le dolía decirlo, si no hacía algo pero rápido Marshall Lee terminaría en un romboide de madera tres metros bajo tierra rodeado de tierra, tierra y más tierra. Le otro beso rápido y sin perder más tiempo empuño de nuevo la Guitarra-Hacha y, tal y como lo hizo cuando quiso entrar a la Nocheosfera, levanto el arma en el aire y luego la bajo a gran velocidad provocando que en el aire se formara un enorme circulo azul resplandeciente que debía llevar a la Tierra de Aaa. La joven entonces se colgó el arma en la espalda y levanto al muchacho haciéndolo pasar uno de sus brazos alrededor del cuello para que se apoyara sobre ella y no tuviera ninguna dificultad al caminar y, aunque Marshall parecía trapo viejo, Fionna lo ayudo a dar cada uno de los pasos que fueron necesarios para llegar al portal y afortunadamente llegaron a este en menos de un minuto y lo atravesaron llegando a si a la Tierra de Aaa, pero lamentablemente a la orilla de la playa y eso significaba que tardarían buen rato en llegar al Dulce Reino y quién sabe si para entonces Marshall seguiría respirando.
-¿Qué esta…? ¿¡Porque no nos transportamos al Dulce Reino!?- Grito Fionna, histérica.
-Porque tú te concentraste solo en la Tierra de Aaa, pero nunca en un lugar preciso de ella- Dijo Marshall para luego toser sangre.
-¿Y qué hago ahora? Necesitamos algo rápido que nos pueda llevar hasta allá antes de que te me mueras.
-¿Por qué no solo aceptas la muerte de tu novio, lindura?- Tanto Marshall como Fionna palidecieron al volver a escuchar esa voz. Se giraron lentamente hacia atrás y lo encontraron parado enfrente de él con un brazo cortado y con su gabardina y sobrero otra vez puestos. Por fortuna ya no tenía la apariencia del monstruo en el que se transformó anteriormente, pero a leguas se notaba que Alabaster estaba errabundo de coraje. Al parecer el portal no se había cerrado cuando Fionna y Marshall lo cruzaron y el vampiro también paso a través de este y podía mostrarse sin temor a que los rayos del sol lo quemaran debido a que por el momento el ambiente estaba nublado con mucho aire y parecía que en cualquier momento iba a llover.
-¿¡Que tú nunca te rindes!?- Grito Fionna al verlo de nuevo.
-¿Y ustedes creen que un brazo cortado me va a impedir tomar lo que es mío por derecho? Ya se lo dije muchas veces a Marshall Lee ¡DENME LA NOCHEOSFERA! Y entonces yo los dejare en paz.
-¡La Nocheosfera es mía, Alabaster, y no me vas a obligar a dártela!- Grito Marshall Lee.
-Oh, ¿en serio? ¿Y qué se supone que harás? Mírate, no puedes mover un dedo si quiera y necesitas sangre antes de que te mueras.
-Ya lo sé. Pero antes de que acabes con mi triste existencia dime como termine en la Tierra de Aaa con los humanos. Dijiste que me dirías- Alabaster río.
-¿Cómo pude ser tan despistado?- Decía el vampiro riéndose de sí mismo- Curiosamente esta parte de la historia yo la viví. Si, recuerdo perfectamente como el señor Bangladesh te trajo conmigo en brazos, Marshall. Tenías seis años en ese entonces pero la razón de lo que Víctor me pidió no me fue explicada sino hasta mucho después, pero nunca me dijo tu nombre.
-¿Qué estás diciendo?- Pregunto Fionna, quien también se había interesado en el tema.
-Permítanme comenzar la noche de la muerte de tu padre, Marshall. Fue un verdadero caos aquel, según las palabras de Víctor Bangladesh…
"La noticia de la muerte de Algul Abadder se había difundido por toda la Nocheosfera y no era de esperarse que los demonios y vampiros, al no querer tanto a su rey, estuvieran inconformes por lo que acababa de pasar. Culpaban a los humanos y a las criaturas de Aaa por ese suceso y al no tener soberano quien pudiera conceder o des conceder las peticiones de los habitantes estos simplemente abrieron un portal a la tierra de los vivos y cruzaron armados con espadas, cuchillos, lanzas y todo lo que tuvieran a la mano. Y cuando la noticia llego a los oídos de Víctor Bangladesh este se dio cuenta de que el hijo de Algul se encontraba en grave peligro porque cuando los humanos y criaturas de Aaa fueran amenazados por los habitantes de Nocheosfera el odio entre los tres bandos se haría más grande y nunca se lograría el objetivo de paz que Algul quería crear entre humanos y mutantes, pero como entonces la Nocheosfera no estaba involucrada en eso pues nunca se esperó que todo terminara así. El punto era que al ser el hijo de Algul y siguiente en el puesto de Rey de los Vampiros, Marshall necesitaba ocultarse en algún lugar porque Víctor bien sabía que el inframundo también resultaría atacado. Fue exactamente por eso que el psicólogo corrió directamente al castillo de la Familia Real y busco desesperado a madame Lee, quien aún se hallaba desconsolada por la muerte de su esposo.
-¡Mi Señora!- Grita Víctor abriendo de golpe las puertas de la oficina. Hanna voltea a verlo sin entender lo que pasaba.
-¿Qué ocurre, Víctor?- Pregunta ella elegantemente intentando ocultar su semblante de tristeza, pero por sus ojos hinchados se notaba que había llorado.
-Mi Señora, sé que esto será una locura, pero Marshall tiene que irse de Nocheosfera inmediatamente- Al escuchar eso Hanna lo miro sin entender.
-¿Por qué dices eso?
-La muerte del Rey Vampiro ha causado muchos problemas tanto aquí como en la Tierra de Aaa. Nuestra gente cree que la muerte de Lord Abadder se debe a que los de arriba conspiraron contra nosotros. Ahora mismo vampiros y demonios han proclamado guerra y estoy más que seguro, Mi Señora, que profanaran estas tierras para cobrar venganza. Marshall Lee es quien corre más peligro en este caso al ser el hijo del, que en paz descanse, Rey Vampiro.
-Habrá que hacer algo entonces ¿Qué tienes en mente?
-Es una idea descabellada, pero funcionara. Conozco a un vampiro que sabe borrar memorias o bloquear la mente. Es un exiliado pero es seguro tratar con él.
-Creo que usted está lo suficientemente informado para saber que el contacto con exiliados está prohibido, Víctor. No permitiré que ese vampiro mundano toque a mi hijo.
-Le aseguro que en mis manos Marshall Lee estará seguro. Skull no le tocara ni un solo pelo estando yo presente, pero por favor necesito que confíe en mí.
Solo en el tono de voz del psicólogo se podía notar la angustia que tenía. El demonio quería honrar a su difunto rey y amigo salvándole la vida a su único hijo, pero para eso necesitaba que madame Lee accediera a borrarle la memoria al pequeño y, puesto que no tenía otra opción, Hanna Lee acepto la propuesta de Víctor y, agradecido, el demonio suspiro aliviado y le sonrió a su reina al haber decidido proteger a su hijo aunque eso implicara tal vez no volver a verlo. Esa mujer era verdaderamente admirable, no solo por haberse ganado el corazón de alguien tan poderoso como lo fue Algul, sino por lo tranquila que se mostraba aunque la situación fuera la peor. Entregar a su hijo a otras manos para salvarle la vida era… Bueno, Víctor no podía describir con palabras el amor que Hanna le tenía a ese niño aunque supiera de sobra que no era hijo suyo.
-¿Dónde está el niño?- Pregunto Víctor. Tenía que llevárselo ya.
-En su habitación. El pobre se quedó dormido luego de haber esperado a su padre todo el día- Dijo ella melancólicamente.
-¿No se le ha contado nada?
-Creemos que eso podría afectarlo de mala manera. Él aún es muy pequeño para entender la muerte de alguien y sobretodo de su propio padre.
-Perfecto. Me llevare al niño a la tierra de los vivos y me asegurare de que quede en buenas manos, Mi señora.
-Has lo que tengas que hacer, Bangladesh- Dijo ella regresando su vista a la ventana por la que estaba mirando antes de que Víctor llegara.
El demonio entonces salió corriendo de la habitación dejando sola a la que por el momento seria la soberana de Nocheosfera hasta que su hijo tuviera la edad que correspondiera para que pudiera tomar el puesto de Algul. Cuando Víctor llego al cuarto del niño giro con mucho cuidado el picaporte de la puerta y empujo esta de la misma manera para no asustar a Marshall Lee, que desde ese día tendría que llevar el apellido de su madre al haber muerto su padre. Entro a la habitación que era un cuarto ni tan grande ni tan chico, estaba pintado de un color purpura muy fuerte que se confundía con negro, pero el pequeño Marshall le había dado un mejor toque al haber rayado las paredes con crayones de colores cuando tenía cuatro años, y claro, el loco de su papá también participo con su hijo como si él también se hubiera creído un niño de la edad de su hijo. En las paredes también había una que otra hoja de papel con garabatos de colores típicos de un niño de seis años que apenas estaba aprendiendo a escribir, un closet de madera también rayado, varios juguetes raros regados por todos lados, una televisión y una cama mediana en una esquina de la habitación con un bultito encima cubierto por sábanas blancas.
Para no asustar al niño, Víctor camino a paso lento por el cuarto evitando pisar alguno de los juguetes de Marshall y cuando por fin llego a la cama se dio cuenta de que el pequeño seguía dormido abrazado de una esquina de su sabana con un hilo de baba saliendo de su boca. Al demonio le causo gracia verlo así, pero por el momento tenía que salvarle la vida así que lo sacudió un poco logrando que el niño se despertara frotándose los ojos y bostezando.
-Tío Víctor… ¿no es muy temprano para despertar?- Pregunto el chico inocentemente.
-Es un poco temprano, sí, pero teníamos que salir temprano para ir a ver a un viejo amigo y quería llevarte conmigo.
-A mamá no le gusta que salga del castillo tan noche ¿Por qué no esperamos hasta que amanezca?
-Porque los vampiros mueren cuando se exponen al sol y nosotros vamos a ver a un vampiro.
-Los vampiros me asustan. Tienen grandes colmillos y sus ojos me dan miedo.
-Pero este vampiro es un amigo mío y si quiere hacerte algo malo me asegurare de golpearlo con algo- Dijo el demonio revolviéndole el cabello a Marshall con sus manos. Y fue en ese momento cuando la puerta de la habitación volvió a abrirse dejando entrar a Hanna Lee, quien se recargo en el marco de la puerta después de ver a su hijo.
-¡Mamá!- Exclamo con alegría Marshall.
-Mi Señora, ¿puedo saber que está haciendo usted aquí? Pensé que habíamos acordado que el niño se iría conmigo.
-Sé muy bien lo que dije, Víctor, pero no tiene nada de malo que me despida de mi hijo por si no lo vuelvo a ver- Dijo ella acercándose a donde el niño, quien en su inocencia no entendía nada de lo que pasaba.
-¿Es cierto lo que dijo el tío Víctor, mamá? Porque no quiero ver a otro vampiro que no sea papá y tú has dicho que nunca debo salir a la Nocheosfera o al mundo de los vivos.
-No te iras por mucho tiempo, Marshall. Con Víctor estarás en buenas manos y cuando regreses te prometo que tu padre estará aquí para jugar contigo… ¿vale?
-Mamá… ¿Por qué estas llorando?- Dijo el niño al darse cuenta de que de los ojos de la demonio se deslizaban una que otra lagrima. Hanna, sin haber notado que estaba llorando, rápidamente se limpió estas del rostro para que su hijo no las viera.
-Por nada, hijo. Es que se me metió algo al ojo- Mintió ella riendo nerviosamente.
-Madame, ya tenemos que irnos- Anuncio Víctor y aunque Hanna sintió unas ganas enormes de decirle que no se llevara a Marshall las palabras se le quedaron atoradas en la garganta. Resignada, la señora Lee le dio un beso en la frente a su hijo y después se volteó a ver a Víctor diciéndole:
-Ya pueden irse- Sin más que decir Hanna Lee salió de la habitación para no ver como Marshall era alejado de ella y, cuando ya estaba a la mitad del pasillo, pudo escuchar como Víctor corría por el otro cargando a Marshall en los brazos.
Respiro hondo, no podía dejar que por su culpa la vida del futuro Rey Vampiro estuviera en riesgo, y a pesar de que estuvo a punto de correr detrás de Bangladesh y prohibirle que diera un paso más hacia las afueras de Nocheosfera ya no pudo hacer nada cuando escucho el conjuro que habría el portal a la Tierra de Aaa y un segundo después apareció un resplandor que en menos de un segundo volvió a desaparecer anunciando que el portal había sido atravesado y cerrado. Hanna suspiro conteniendo sus ganas de llorar y se recargo en una pared para luego dejarse deslizar hacía abajo hasta quedar sentada en el suelo cubriéndose el rostro con las manos evitando llorar, pero no se pudo contener más y dejo que el llanto se apoderara de ella obligándola a recostarse en el piso de madera pulida para desahogarse.
Por otro lado, el portal que Víctor había abierto apareció una vez más dentro de uno de los bosques que existían en la Tierra de Aaa o también conocida como el mundo humano, donde anteriormente los humanos y las criaturas mutantes que vivían ahí se llevaban bien, hasta lo que sucedió hace unos meses. Del interior del portal salió Víctor Bangladesh cargando en sus brazos al hijo de Algul Abadder y, apurado, empezó a gritar el nombre de alguien avanzando hacia adelante con el niño en sus brazos. Marshall no entendía para nada porque su tío gritaba tan apurado un nombre por lo que miraba este con curiosidad pero el demonio seguía caminando por el bosque gritándole a la nada como si buscara algo.
-¿Tío Víctor, por que grita como loco?- Pregunto Marshall y el psicólogo se calló por un momento y volteo a ver al niño indignado.
-Órale, Vic, ya te tacharon de paciente en vez de doctor- Dijo alguien delante del demonio y el niño. Ambos voltearon al frente y se encontraron con un vampiro de ojos de reptil con un desgastado sombrero negro cubriéndole parte de su largo cabello rojizo, una gabardina, pantalones negros y botas del mismo color.
Víctor dejo a Marshall en el suelo y, por miedo al ver los tenebrosos ojos y colmillos de Alabaster, al momento de tocar tierra se escondió detrás del psicólogo con la cabeza asomándose un poco al frente sin poder quitarle la mirada de encima al vampiro.
-Alabaster Skull, viejo amigo, que bueno que te veo, compañero- Decía Bangladesh solo para romper el silencio creado.
-También me alegra poder volver a verte, Víctor. Pero me gustaría más todavía que me dijeras que vienes a buscar porque de sobra sé que nunca vendrías a verme sin que se tratara de algo importante.
-Oh, Alabaster, nada se te escapa. Vengo a pedirte que borres un poco de la memoria a este muchacho, por favor- Pidió Víctor poniendo al frente de el a Marshall, quien al volver a ver a Alabaster se aferró a la pierna del anciano demonio. El vampiro sonrió al notar la timidez del muchacho y volvió a mirar a Víctor.
-¿Por qué quieres que le quite sus recuerdos, Vic?- Pregunto.
-Tu solo has lo que te pido. Su memoria no puede quedar como esta y menos en la situación de ahora, así que hazlo- Ordeno el demonio haciendo que Marshall lo soltara para luego ponerlo frente a Alabaster, quien se arrodillo hasta la altura de Marshall.
-¿Cómo te llamas, hijo?- Quiso saber él, pero Marshall fue interrumpido por el demonio.
-Su nombre no importa ahora, Alabaster. Solo has tu trabajo- El vampiro volteo a ver al demonio no muy contento de recibir órdenes de él.
-Estate quietecito, ¿sí? Terminaremos en un momento.
Al terminar de decir eso el vampiro aparto los cabellos de la frente a Marshall y después puso su dedo índice en la frente descubierta de Marshall y, al momento, los ojos de Marshall se abrieron como platos y una especie de energía amarilla salió de su cabeza, se enrollo primero por el dedo del vampiro, después por la mano el brazo hasta terminar por penetrar dentro de la cabeza de Skull. Víctor, por su lado, miraba con lastima como el pequeño y futuro Rey Vampiro era despojado de los recuerdos de su vida con su padre y su madre en Nocheosfera, pero era lo correcto. De haber dejado a Marshall en el mundo de los humanos con sus recuerdos de la Nocheosfera todavía dentro de su cabeza tarde o temprano el mundo se enteraría de que él era el hijo de Algul Abadder y los humanos o los mutantes harían el intento por matarlo y hacerle un daño más al bando que acababa de entrar en la guerra. Y cuando el vampiro aparto su dedo de la frente de Marshall y antes de que este callera desmayado en la tierra Víctor lo volvió a cargar en brazos para no llevarlo arrastrando a donde fuera que pudiera dejarlo.
-Gracias, Alabaster, eres un buen amigo. Cuídate de los humanos y de los mutantes, eh, aunque creo que ya debes de estar enterado de la guerra.
-Lo tendré en cuenta, pero antes de irte dime porque borrarle la memoria a este niño y… más importante aún ¿Qué hacía un niño humano en Nocheosfera?- Víctor lo pensó unos momentos. No supo que decir, así que simplemente vio al vampiro y le dijo:
-Te contare todo después…"
-… Y luego se fue contigo en los brazos a los dominios humanos- Termino de contar Alabaster creando un ambiente de suspenso en el aire, pero luego prosiguió:- Al día siguiente Bangladesh regreso y me dijo todo, desde como llegaste a la Nocheosfera hasta porque quiso que te borrara la memoria. Ah, pero el anciano era listo, no me dijo como te llamabas ni en donde te había dejado hasta hace como tres días. Pero creo que lo importante aquí es que ya sabes cómo terminaste metido en un mundo lleno de guerra y muerte. Tu vida entera fue una vil mentira, aunque no creo que necesites que te digan eso.
-¿Cómo puedo estar seguro de que no me mientes?- Pregunto Marshall, desafiantemente.
-Muchacho, esas fueron las palabras exactas de Víctor Bangladesh. Yo lo mate pero nunca me atrevería a falsificar algo que él haya dicho y creo que no hay otra explicación lo suficientemente lógica para explicar porque estabas en la Tierra de Aaa; Nocheosfera estaba en peligro y se tenía que salvar la vida del heredero del Rey Vampiro ¡Punto! Ahora cállate y dame lo que me pertenece- Término de decir extendiendo la mano del único brazo que tenía como si esperara a que Marshall le diera las escrituras de sus tierras.
-No lo hare- Dijo sin más.
-¿Qué?- Soltó Alabaster al recibir esa respuesta y, como de costumbre, rio un poco y después se puso serio diciendo:- Ya en serio, niño, quiero que me des a toda la Nocheosfera y más te vale que sea rápido porque no puedo firmar bien sin mi mano derecha.
-¿No me escuchaste? ¡Eh dicho que no, y no!- Exclamo el muchacho provocando que el vampiro comenzara a perder la paciencia.
-¿Qué no te eh dado ya suficientes golpes? No creo que sigas vivo en los próximos sesenta minutos así que se inteligente y dame lo que te pido- Exigió Alabaster.
-Dije…- Empezó Marshall mientras que al mismo tiempo tomaba el mango de su Guitarra Hacha, la cual seguía en la espalda de Fionna-… ¡QUE NO!
Rápidamente el joven empuño su arma y no supo ni porque ni de donde saco la fuerza suficiente para soltarse del agarre de Fionna y correr directamente hacia el vampiro amenazándolo con el filo ensangrentado del arma. Skull al ver eso volvió a transformarse en el demonio en el que se transformó después de que perdió su brazo y corrió contra Marshall teniendo en mente matarlo si no quería ser racional en algún sentido. Marshall Lee estuvo a un pelo de gato de encajar el hacha en el costado de Alabaster pero este fue más rápido y logro quitarle la Guitarra-Hacha, pero este movimiento fue aprovechado por Lee, quien ataco al vampiro asestándole un tremendo golpe en el estomagó y otro más por debajo de la quijada haciendo que uno de los colmillos saliera disparado hacia arriba.
Alabaster quedo aturdido luego de eso y como aún seguía de pie, Marshall volvió a tomar su arma y golpeo fuertemente la cabeza del vampiro mandando a este directo a la arena de la playa. Y cuando se disponía a atravesar el cuerpo del vampiro aprovechando que este estaba medio desmayado otra vez Marshall Lee fue interrumpido por un ataque que le llego de repente al pecho obligándolo a soltar la Guitarra-Hacha tomándose la zona donde se encontraba el corazón apretando los dientes al sentir el dolor tan insoportable. Y por si fuera poco, al casi haber sufrido un infarto, de la nariz del muchacho empezó a salir sangre al igual que de su boca y a causa de esto su garganta comenzó a llenarse de ese líquido rojo con sabor a hierro y entonces Marshall empezó a toser dejando salir cantidades chicas de sangre, pero estas salían muy seguido y en ocasiones más grandes que otras.
Fionna al ver esto se puso en pie y corrió directo a donde Marshall para ayudarlo, pero cuando ya estaba a un paso de llegar a donde el muchacho Alabaster se puso en pie y se lanzó directo a donde Marshall arrastrándolo en parte por la arena y golpeándolo al mismo tiempo, pero el soberano era demasiado terco como para dejarle sus tierras a un demente que exigía el trono de rey, por lo que él también le daba sus buenos trancazos. Lo malo del asunto era que el caso estaba a favor de Alabaster por ser más fuerte y tener más energía y era por eso que la mayoría de los golpes eran dados por él.
La humana también participo en la pelea apartando al vampiro de encima de su compañero y, aunque ella logro darle poco más de tres golpes seguidos Alabaster siempre termino por volverla a hacer a un lado lanzándola contra la arena de la playa. Ante eso Marshall termino errabundo y se levantó de golpe dándole varios golpes seguidos al vampiro, quien bloqueo uno de los golpes, pero como Marshall si tenía sus dos brazos uso el izquierdo para plantarle otro en la quijada haciendo que Skull lo soltara y se tambaleara un poco hasta tocar el agua de la playa. Y Lee, con ese insoportable dolor en su pecho y el horrible sabor a hierro en su boca, reunió las energías suficientes para correr y lanzarse en contra de Alabaster derribando a este al agua adentrándolo más en el océano, donde prosiguieron en una pelea submarina en la que Marshall Lee tuvo que aguantar la respiración para proseguir.
-Oh no- Murmuro Fionna al ver que la pelea seguía dentro del agua- Maldita sea ¡Marshall! ¡Viejo, ¿me escuchas?! ¡RESPONDEME, MARSHALL!
Pero los intentos por los que Marshall Lee saliera triunfante del agua después de haberlo llamado fueron en vano. Fionna no veía otra cosa más que agua, agua, agua y más agua. Quiso adentrarse para salvar a su compañero de las garras de Alabaster pero su fobia al mar seguía siendo mucha y, aunque Marshall la había enseñado a no tenerle miedo, no era lo mismo meterse a un lugar al que le tenías pavor que meterse con alguien de confianza. El Rey Vampiro no iba salir así como así sin que ella se hiciera valiente por una vez en su vida y se echara un clavado como si de una simple piscina se tratara, pero no, sus malditos miedos no la dejaban decidirse rápido. Pero tenía que hacerlo, por Marshall, solo para salvarle la vida se metería al agua, solo por eso y nada más.
Tomo un poco de viada retrocediendo un par de pasos y, acto seguido, Fionna tomo valor y corrió a al agua para después lanzarse directamente al aire para luego caer dentro del mar con los ojos fuertemente cerrados teniendo miedo de descubrir criaturas horrendas dentro. Sin embargo, abrió con cuidado los ojos y se dio cuenta de que era la misma escena que Marshall le mostro cuando recién la enseño a entrar al agua sin tener miedo de nada. Lo único diferente era que a lo lejos se veía una mancha un poco borrosa moviéndose un poco lento y al mismo tiempo despidiendo algo rojo que flotaba en el agua y poco a poco se desvanecía en esta. Al acercarse más Fionna se dio cuenta de que eran ellos y que las manchas rojas que veía deslizándose por el agua era sangre que despedía Marshall de su boca y heridas que tenía en el cuerpo. La joven no espero un segundo más y nado en esa dirección diciéndose mentalmente a ella misma que todo saldría bien, que Lee seguiría con ella después de que todo pasara, pero ver a esos dos golpeándose como animales bajo el agua le quitaba esas esperanzas, pero de igual manera siguió nadando sintiendo como el agua humedecía todo su cuerpo.
Todavía transformado, Alabaster seguía su lucha contra Marshall arañándolo con sus garras y haciéndole más heridas de las que tenía anteriormente. Alabaster estaba tan distraído en su intento por acabar con Marshall Lee que no se dio cuenta cuando los brazos de Fionna enredo sus brazos alrededor de su cuello y los presiono logrando así que Alabaster soltara al Rey Vampiro, quien al ya no tener fuerzas se dejó flotar en medio del agua sin poder hacer nada para salvarse él mismo. Fionna, por su parte, presiono sus brazos en el cuello de Alabaster cortando la respiración de este y, a pesar de los intentos que el vampiro-demonio hacía por quitarse a la heroína de encima un solo brazo no le servía del todo y, sin darse cuenta, a causa de su enojo Alabaster abrió la boca permitiendo la entrada de agua a su cuerpo y está en poco tiempo lleno sus pulmones de agua apoderándose de la respiración de Alabaster, quien por la desesperación regreso a su forma original para después no volver a moverse. Fionna lo soltó cuando se dio cuenta de que ya no luchaba por zafarse de su agarre y, al nadar al frente del vampiro se dio cuenta de que este tenía los ojos cerrados y no movía ni un solo musculo de su cuerpo. Era oficial; Alabaster Skull había muerto.
Fionna no espero un segundo más, agarro al vampiro por los hombros y lo llevo casi hasta el fondo para luego soltarlo ahí dejando que el cuerpo del enemigo de Marshall se hundiera en las profundidades del mar para que nunca regresara. Estaba muerto ahora, no podía causar ningún daño, pero eso de llevarlo al fondo fue solo una prevención por si de alguna manera regresaba a la vida, aunque lo dudaba mucho. Fionna se dio la vuelta y como el aire también ya se le estaba acabando nado a donde se encontraba Marshall y lo encontró flotando en al agua soltando burbujas de aire por la boca con los ojos cerrados y los brazos y piernas flotando entre la corriente. Lo tomo de ambos brazos y nado arriba junto con el cuerpo de su amigo y al sacar sus cabezas del agua Fionna dio una enorme bocanada de aire y se llevó a Marshall a la orilla haciendo lo posible por mantener la cabeza de este también fuera del agua.
No tardó mucho en llegar a la orilla, pero cuando lo logro lo primero que hizo fue levantarse y arrastrar el cuerpo del Rey Vampiro por la arena y soltarlo en esta para luego arrodillarse a su lado y empezar a hablarle para que despertara.
-Marshall- Le llamo, pero no respondió- Marshall, despierta, ya todo acabo. Alabaster está muerto… ¿Marshall?
Soy la magia, soy la luz
Un instante de eternidad
La puerta abierta al más allá,
si duermes me veras.
De repente el muchacho dejo escapar agua del interior de su boca y abrió los ojos lentamente y sonrió al ver a Fionna al frente suyo. Ella lo abrazo feliz de que ya todo hubiera acabado y, en su momento de felicidad, lo beso en los labios y Marshall le correspondió el beso, pero cuando Fionna se separó de él noto que la mirada de Marshall estaba muy tranquila, demasiado para el gusto bromista y burlón que tenía el chico, y eso no le gusto para nada a la aventurera y esta tuvo que preguntarle qué le ocurría. Y Marshall con todo el dolor del mundo tuvo que decírselo.
-Fionna, me vas a odiar por esto, pero ya no hay de otra.
-¿P-por qué dices eso, Marshall? Alabaster ya está muerto, ahora podemos vivir sin ninguna preocupación. Gumball te ayudara a quitarte la radiación y tu seguirás siendo humano- Dijo Fionna ignorando el hecho de que Marshall se estaba muriendo, por lo que este le sonrió.
Si has llegado hasta aquí,
cuídate de morir sin antes dejar
terminados todos tus sueños
La vida es para luchar.
-Fi, durante mucho tiempo tú y yo fuimos buenos amigos. Nos gustaba salir mucho de aventuras y molestar al gay de Gumball, pero mi querida niña, ha llegado la hora de que te despidas de tu compañero- A Fionna se le rompió en mil pedazos el corazón cuando escucho eso e, inconscientemente, tomo la mano de Marshall entre la suya quien sabe porque o para qué.
-No digas eso, tú te vas a poner bien, Marshall… ¿verdad?- Dijo ella con los ojo cristalizados y la voz quebrada.
-Si te miento me odiaras aún más, Fionna. Mírame, yo ya no puedo más conmigo mismo, ya perdí mucha sangre y el veneno intoxico todo lo que me quedaba. Ya no me queda más tiempo. Tendré que irme, pero antes de eso me gustaría decirte… que… yo… te amo.
Si has llegado hasta aquí,
cuídate de morir sin antes dejar
terminados todos tus sueños
La vida es para luchar.
Al aceptar que de verdad estaba en su hora, Marshall aprovecho para darle un beso más a la chica que durante mucho tiempo amo y amara aun después de que su muerte lo hubiera separado de ella. Fionna sin dudarlo le correspondió permitiendo que una lagrima saliera del lagrimal de su ojo y se deslizara por su mejilla hasta su mentón para terminar por caer sobre la camisa manchada en sangre de Marshall Lee.
No lo podía creer. Simplemente no podía hacerlo.
Ahora que habían acabado con Alabaster, que habían impedido que Marshall perdiera su lugar en Nocheosfera ¡¿RESULTABA QUE DE TODOS MODOS MARSHALL SE IBA A MORIR!? No era justo, no era para nada justo que ahora que le hubieran aventado toda la cruel verdad a la cara y que lo hubieran golpeado por defender las tierras de su difunto padre ahora estuviera ahí, tirado en la arena de la playa de Aaa, moribundo y herido con ella acompañándolo en su lecho de muerte y, aún peor todavía, revelándole sus verdaderos sentimientos justo cuando la Muerte estaba a punto de llevárselo a donde quiera que llevara a las almas. Fionna no quería que muriera, ella también lo amaba alocadamente, estaba enamorada de él y aunque ese era como su tercer o cuarto beso, el hecho de que fuera el último le rompía el corazón a Fionna.
Al terminar el beso los dos volvieron a cruzar miradas y, una vez más, los dos pudieron grabarse muy bien el rostro del otro. Marshall sonrió débilmente al ver el angelical rostro de Fionna empezando a ser mojado por lágrimas que se deslizaban de sus ojos hasta sus mejillas. Si, hasta a él le daban ganas de llorar pero debía ser fuerte para que Fionna también lo fuera. No quería verla llorar por su muerte, la amaba y cada vez que la veía llorar era como una estaca encajándose en su corazón, metafóricamente hablando, claro está. No quería morir sabiendo que Fionna quedaría desconsolada el resto de su vida a causa de su muerte, y no supo cómo, pero de alguna manera reunió la fuerza suficiente para levantar una mano y acariciar el hermoso rostro de la aventurera de ahora de diecisiete años.
Ahora te toca vivir,
ya habrá tiempo de morir
Hazte amigo de la adversidad
o nunca serás feliz.
No le quedaba mucho tiempo ya y Marshall bien lo sabía. Ya no sentía sus brazos ni sus piernas y el poder haber levantado una mano para tocar la cara de Fionna fue un verdadero milagro; solo lo hizo y ya. Y cuando su reloj, que había estado trabado durante un periodo de mil años, al fin volvía a correr, resultaba que ahora se estaba deteniendo de nuevo, pero esta vez no se detendría permitiéndole seguir vivo por otros mil o dos mil años, ahora se detendría para que el corazón de Marshall también se detuviera. Y justo al pensar en eso, justo cuando quiso decirle algo más a Fionna… su reloj se detuvo y con él, el corazón de Marshall.
Por más que intento mantenerse un minuto más con vida el muchacho ya no pudo más, su cuerpo no lo obedecía y al hacerle falta las fuerzas dejo caer la mano que tenía posada en la mejilla de Fionna en la arena. Cerró los ojos lentamente y al poco tiempo Marshall Lee dejo caer su cabeza al lado derecho manchando la arena de la sangre que aun escurría por su cabeza y heridas de la mordida de Alabaster, anunciando su muerte.
-¿Marshall?- Llamo Fionna, asustada- D-despierta, hay que llegar al Dulce Reino para curarte… ¿Marshall?
Nada.
-No… ¡No, no, no! ¡Marshall, no me hagas esto, por favor! ¡Abre los ojos, despierta! ¡Marshall! ¡MARSHALL!- Le gritaba Fionna desesperada al cuerpo muerto del Rey Vampiro para que abriera los ojos, pero este no daba señales de vida- ¡No te mueras, Marshall! ¡POR FAVOR NO TE MUERAS! Yo… tambien te amo.
En su impotencia al no poder hacer nada por salvarlo Fionna tuvo que abrazar de nuevo el cuerpo de Lee llorando desconsoladamente y, como si el cielo estuviera acompañándola en su dolor, empezaron a caer una que otra gota de lluvia que poco a poco se fueron multiplicando hasta que por fin esas goteras se convirtieron en una cortina de agua que cubrió por completo a toda la Tierra de Aaa limpiando las manchas de sangre del cuerpo del muchacho. Fionna también estaba siendo mojada por las constantes gotas de agua que caían en su ropa, pero por el momento le importaba muy poco cualquier cosa. Había perdido a su mejor amigo, a su compañero de aventuras, a su medio hermano y, al parecer lo más importante, a la única persona que en verdad amó. Quien iba a imaginar que Fionna la humana, protectora y heroína de Aaa, terminara llorando en el pecho del Rey de los Vampiros por amor y nada más.
Había que aceptarlo. Con simples palabras, ruegos, gritos y lágrimas Marshall Lee no regresaría a la vida. Se había ido y con él, el trono de Nocheosfera y el corazón de una destrozada e inconsolable Fionna.
Y algún día veras… que la vida
es muy corta para llorar.
Se tú mismo eso nunca nadie
te lo podrá… quitar.
Antes de que se quejen, me tiren con tomates y me persigan con antorchas gritando ¡QUEMENLA, QUEMENLA, MATO A MARSHALL LEE! En mi defensa solo diré que este capitulo no es el final de mi historia. ¡No, mi publico bonito! El siguiente capitulo es el bueno, o sea, ¡el final de De Regreso a mi vida! Mil perdones si los hice llorar con la muerte de Marshall y, por los que sienten curiosidad de la canción en letras negritas, se llama "El espíritu del Bosque", de Mago de Oz ¡UN APLAUSO A MAGO DE OZ! ¡wohooo! Nada que ver el titulo con la canción pero de igual modo esta muy bonita ¡ES 100% RECOMENDADA! Y bueno, dejando todo eso atrás, es hora de dejar los agradecimientos a esas personitas tan especiales que me dejan un review en cada capitulo. Muchas gracias a:
Guest, Kateryn, NoOnis, Gianella Cullen, Paqs, Fiioremarcy117, Luuh Fionna 724, NekoGirl, Mel Escobedo, Kmimelo, Marysabelrc, Blackoctubre y a Yoshii Lee por sus hermosos y bien aceptado comentarios en el capitulo anterior.
No tengo ni la menor idea de que historia hacer después de esta, pero no se preocupen algo se me vendrá a la mente. Los quiero mucho. Nos vemos en el próximo y último capitulo. Adios
Riux. Chaitooo.
