De regreso a mi vida.
Capítulo 14: La muerte del hijo del Rey Vampiro.
Cake caminaba desesperada y en círculos por la guarida de Marshall Lee con el caballo negro recostado cerca del lugar donde había tomado agua. Ya había pasado mucho tiempo desde que su hermana atravesó el portal para evitar que al idiota de Lee no le pasara nada que pudiera significar una lápida con su nombre escrito. El caso era que una lluvia tremenda había azotado a todo el continente y Fionna no aparecía por ningún lado. Además estaba eso de que Marshall Lee estaba en peligro a causa de unos quien sabe que radiactivos de los que Gumball le platico el día en que este fue histérico a la guarida del Rey Vampiro diciéndole que era urgente que le hiciera unos estudios para comprobar el estado de su salud y lo avanzada que estaba la radioactividad. El chico moriría si no se trataba eso de forma correcta y a tiempo según las palabras del Dulce Príncipe y como ya había pasado mucho tiempo desde la última vez que Marshall Lee estuvo presente frente a este Cake podría apostar que el haber tenido tanta radiación en su cuerpo ya lo tenía moribundo o, quien sabe, en el peor de los casos el Rey de los Vampiros ya debía estar muerto.
La gata desdoblo una vez más la carta que su hermana había sacado de la bolsa del corcel que estaba recostado detrás de ella y la leyó una y otra vez. El mensaje claramente estaba informando sobre la desaparición de la madre de Marshall, pero ni idea de dónde era posible que estuviera encerrada. Quien había escrito el mensaje para Marshall Lee se hacía llamar Mensajero Real y debido a ese sobrenombre la felina se hizo la idea de que era uno de esos sujetos importantes que se movían de aquí a allá por cualquier reino y aunque Fionna y Cake recibían mensajes de Gumball a cada rato por sus mensajeros nunca había visto a un mensajero ir encima de un caballo que parecía haber salido del mismísimo infierno, no porque fuera feo, sino porque su aspecto y color tan negro le daba un toque un poco… escalofriante. El corcel se parecía a su novio Lord Monochromicorn, pero este caballo no tenía un cuerpo como de un cuarto de kilómetro de largo ni un cuerno que sobresalía de la coronilla de su cabeza, era un caballo normal con ojos muy peculiares ya que estos estaban constituidos de un mar completamente rojo.
-¿Sabes hablar?- Pregunto la gata. El caballo negó con la cabeza- Genial, estoy atrapada en la cueva del Rey de los Vampiros con un caballo con el que ni siquiera puedo platicar ¿Alguna otra cosa? ¿No? Bien. Ahora solo falta que un idiota entre corriendo y me ponga peor.
-¡Fionna, Cake, Marshall Lee! ¿Están todos aquí?- Llamo el Dulce Príncipe entrando a la cueva con un paraguas mojado y un traje de plástico para la lluvia de color amarillo con botas del mismo color.
-No estaba hablando de esta clase de idiotas pero de igual modo sirve- Comento Cake por lo bajo.
-¡Cake, que bueno que te encuentro! ¿Has visto a Fionna o a Marshall Lee? Desperté esta mañana y no los vi por ningún lado- Le dijo Gumball, quien después se dio cuenta de la presencia del caballo- Hola.
-Fionna fue a buscarlo a la Nocheosfera. Tuvieron una especie de discusión y cree que un sujeto lo secuestro para quedarse con sus tierras o algo así.
-Dime que Marshall Lee se encontraba bien cuando paso eso.
-No lo sé. Pero Fionna dijo algo sobre que se estaba estresando mucho y que tú le dijiste que era malo, ¿pero exactamente porque?
-¡Glob!- Exclamo Gumball llevándose ambas manos a la cabeza- Esto está mal ¡Esto está muy, pero muy, mal! La radiación se traslada por medio de la sangre y esta se mueve conforme el corazón bombea y mientras más relajado esta una persona el corazón late despacio, pero si Marshall se acelera mucho su corazón bombera más rápido y la radioactividad se acelerara hasta matarlo por dentro y…
El Dulce Príncipe hizo una pausa cuando se dio cuenta de que Cake lo miraba como si fuera quien sabe que, claramente indicando que la gata no le entendió ni a la primera parte de lo que el monarca explico, por lo que este tuvo que ser más directo con ella.
-¡Marshall Lee va a morir sí no hacemos algo!
-Ah- Soltó Cake cuando al fin entendió- Habérmelo dicho antes. Y si la cosa va a llegar hasta ese punto, yo digo que nos movamos ya antes de que Aaa termine por ser una nueva Nocheosfera.
Al finalizar, la gata emprendió camino a la salida de la cueva con Gumball pisándole los talones, pero al escucharse un trueno el chico pego un grito y salió corriendo despavorido de nuevo al fondo de la cueva, donde se escondió detrás del caballo y asomo su cabeza por encima del lomo de este diciendo:
-Mejor me quedo aquí a cuidar la cueva. Quien sabe cuándo pueden entrar ladrones en temporada de lluvia- Dijo el joven monarca riendo nerviosamente detrás del caballo. Cake sabía que el soberano del Dulce Reino era un cobarde de buen título, pero hasta él sabía que no podía contra el más patético de los ladrones.
-Entonces iré a buscarlos yo. Mejor vaya al Dulce Reino, Su Majestad, los llevare allá cuando los encuentre- Informo la gata tomando el paraguas del joven.
-Pero hazlo rápido. Acabo de encontrar la cura para Marshall y entre menos tenga radiación su cuerpo el medicamento funcionara mejor- Dijo el Dulce Príncipe todavía escondido detrás del caballo, que seguía recostado en el suelo de la cueva como si no pasara absolutamente nada.
La gata entonces abrió el paraguas de Gumball y salió corriendo de la cueva directo a su casa para abrir un portal a la Nocheosfera, en donde era más probable que Fionna y Marshall estuvieran, pero en el instante en que puso un pie fuera de la cueva la lluvia le golpeo violentamente la cara y su cuerpo se sintió como hecho de hielo cuando una ráfaga de viento apareció de la nada y casi se la lleva junto con el paraguas del monarca del Dulce Reino. La gata tuvo que avanzar agarrando con fuerza el mango y resbalándose a cada rato manchando sus patas con el lodo que había formado el agua y la tierra. Al parecer no llegaría muy a tiempo para salvarle el pellejo a Marshall Lee, y quien sabe si era capaz de llegar por lo menos a la puerta de su casa.
El Príncipe Gumball, por otra parte, se dignó a levantarse con miedo de que otro trueno pudiera tomarlo por sorpresa, pero cuando hizo unos cálculos y vio que la probabilidad de que un rayo pudiera tomarlo por sorpresa era de una a diez el soberano volteo a ver al corcel echado en el suelo.
-Eh… Disculpe, señor caballo, ¿le molestaría llevarme a mi castillo en un lugar llamado el Dulce Reino? No queda muy lejos- El caballo simplemente lo miro- Si, lo sé, soy patético. Estoy aquí, solo, hablando con un caballo que ni siquiera me entiende y pidiéndole que me lleve a mi laboratorio para impedir una muerte- Soltó un suspiro después de eso- Tal vez Marshall Lee tenía razón. Tal vez son un cobarde con un traje ridi~…
Antes de haberlo pensado el caballo con el que el príncipe había hablado lo aventó hacía arriba con la ayuda de su cabeza y, como el chico rosado era muy ligero, este terminó en el aire por un par de segundos y después cayo sentado en el lomo del corcel, pero al revés. Y antes de que Gumball pudiera acomodarse como era debido, el caballo emprendió camino fuera de la cueva galopando a gran velocidad con el monarca gritando mirando cómo se alejaba de la guarida del Rey Vampiro en lugar de ver como se acercaba al Dulce Reino.
Cake, por su parte, caminaba a duras penas agarrada del paraguas como si su vida dependiera de ello. Ya había llegado a las praderas y solo era necesario cruzarla para llegar a la Casa del Árbol. Sin embargo, de repente la dirección del viento cambio de un segundo a otro al costado de la felina, quien era tan pequeña que no pudo evitar resbalarse en un charco de lodo y, a causa de eso, la sombrilla de Gumball se movió al frente con la ayuda del viento. Acto seguido, este empezó a alzarse en el aire junto con Cake, quien encajo sus garras en la tierra para no salir volando como papalote junto con el paraguas, pero como el viento estaba muy fuerte en esos momentos Cake no resistió más y su pata se soltó de la tierra e instantáneamente la gata se fue por los aires gritando mientras las gotas de lluvia le golpeaban la cara. El viento estaba tan loco que traía a la felina de aquí a allá, de un lado a otro y a veces la hacía golpearse con los arboles de un bosque cercano a las praderas quedando la felina con ramas y hojas dentro de las orejas, boca y en el pelaje.
La ráfaga de viento estaba desviando mucho de su camino a Cake y esto la desesperaba mucho, pero si intentaba cambiar la ruta del paraguas para que el viento la llevara a la Casa del Árbol existían ciertas posibilidades de que callera en picada al suelo y se golpeara la cabeza yendo de mal en peor. Sin embargo, cuando ya le faltaba poco para llegar a la playa, a lo lejos vio una figura no muy clara debido a que el agua le hacía borrosa la vista, pero cuando se acercó más se dio cuenta de que se trataba de Fionna y, al parecer, también de Marshall Lee. Le agradeció a Glob que el viento la hubiera llevado hasta allí, con ciertas molestias y turbulencias, pero allí.
-¡Fionna!- Grito Cake para que esta la oyera, pero su hermana ni siquiera volteo- ¡Fionna, voy para allá!
Pero al no saber cómo se frenaba el "moderno" medio de transporte en el que había llegado, accidentalmente Cake jalo la parte del paraguas que lo cerraba y, como era de esperarse, este se cerró y la minina cayó directo en la arena ahora mojada de la playa con el paraguas de Gumball al lado. Pero al no sentir dolor a causa de la caída Cake se levantó con el paraguas en mano y corrió en dirección a donde estaba su hermana. Lo que le pareció raro fue que Marshall Lee estuviera tirado en el suelo y Fionna recostada encima de su pecho, pero antes de que Cake llegara a una conclusión de lo que pudo haber ocurrido, la gata llego a la escena en un dos por tres y e hinco al lado de Fionna, quien al sentir la presencia de alguien a su lado levanto la cabeza y volteo hacía atrás encontrándose con Cake, quien al principio la miro sonriente, pero cuando vio la expresión de tristeza en el rostro de su hermanita Cake se preocupó.
-Fionna, ¿Por qué esa cara tan larga, que paso?- Quiso saber ella.
-Cake…- Atino apenas a decir Fionna con la voz quebrada mirando a la gata con un claro tono de tristeza-… se fue, Cake. Se fue y no pude hacer nada- Decía Fionna empezando a sollozar y a derramar lágrimas, aunque estas últimas no se notaban debido a la lluvia.
-¿Quién se fue Fi, y porque lloras?- Dijo la gata, preocupada al ver a la chica así.
-Marshall- Dijo y luego se lanzó a abrazar a Cake con fuerza, llorando al mismo tiempo- ¡Marshall está muerto!
-Ay, no- Murmuro la gata y desvío su vista a donde se encontraba el cuerpo del muchacho encontrándose con que este estaba mal herido y con la ropa manchada en sangre. Estaba muerto, y se notaba gracias a que no respiraba y estaba tan quieto que si en realidad estuviera dormido cualquiera lo hubiera tachado como muerto.
Cake abrazo fuerte a su hermana que lloraba desconsoladamente y se aferraba a ella para desahogarse. De todas las veces que la gata había visto llorar a Fionna nunca le toco verla tan destrozada como en esa ocasión; la había visto llorar por los múltiples rechazos de Gumball, por no "encontrar a su pareja ideal", por la mala relación y rompimiento con el Príncipe Flama, entre otras cosas. Pero debía entenderla, y parecía hacerlo, acababa de perder a un amigo que conocía desde hace cinco años y eso daba una justificada razón para llorar. Y aunque Cake también quiso reprimir las lágrimas estas la traicionaron y resbalaron por su rostro peludo mezclándose con la lluvia. Casi nunca se llevó bien con Marshall Lee ni cuando era vampiro ni cuando paso a ser humano, pero Cake nunca quiso que el Rey de los Vampiros se fuera para no volver, ella también lo quería como un buen amigo aunque sus bromas pesadas la sacaran de sus casillas. Por otra parte, en el caso de Fionna la muerte de Marshall Lee debió haber sido más que perder a un amigo.
-Cake, ¿Qué hago?- Quiso saber Fionna aun abrazando a su hermana- No quiero perderlo ¡No quiero verlo muerto!
-Ya lo sé, Fi, entiendo cómo te sientes- Le dijo Cake intentando consolarla, pero hasta ella sentía ganas de llorar-... pero estas son cosas que pasan. Todos mueren algún día.
-Marshy no debía morir hoy… ¡pero se fue y fue por mi culpa!- Exclamo la chica llorando amargamente.
-Fionna, tú no tienes la culpa de que Marshall este muerto. Él no murió por tu culpa, ¿verdad?
-Si lo hizo. Si no hubiera peleado con él Alabaster no lo hubiera herido y ahora no estaría…
-Aguarda, aguarda- Interrumpió Cake separando un poco a Fionna y poniéndola enfrente- ¿Quién es Alabaster?
-El vampiro que quería hacer negocios por la Nocheosfera. Obligo a Marshall a que se las diera pero él nunca acepto- Explico ella tallándose los ojos para limpiar sus lágrimas. Aún sentía ganas de llorar, no lo iba a negar, pero ya era suficiente de llanto. Cake se lo acababa de decir; todos mueren algún día, y la humana estaba consciente de que cuando alguien moría ya no lo volverías a ver hasta que tú también murieras.
-Al menos hizo lo correcto, pero ahora quien sabe lo que hará Nocheosfera cuando los demonios se enteren que Marshall Lee murió.
-Eso es lo de menos ahora- Dijo Fionna respirando hondo para no llorar más- Hay que irnos, nos vamos a enfermar si nos quedamos más tiempo aquí.
-¿Y qué hacemos con Marshall? No podemos dejarlo aquí.
-Vamos a tener que llevarlo hasta el Dulce Reino. Gumball también tiene derecho a saber lo que paso.
Cuando la humana termino de hablar Cake le tendió el paraguas con el que había llegado por los aires y Fionna lo abrió evitando que el agua siguiera mojándola más de lo que ya estaba. Cake aumento el tamaño de sus patas y tomo a Marshall Lee entre estas para luego aumentar todo su cuerpo de tamaño colocando al joven en su espalda, que termino un poco manchada en sangre luego de haber puesto al muchacho encima. Fionna también subió a la espalda de su hermana quedando al lado del cuerpo herido y muerto de su compañero cubriéndolo también de la lluvia con el paraguas que le había dado su hermana. Marshall caería cuando Cake comenzara a correr, así que la humana no tuvo de otra más que recargarlo en su regazo para evitar un accidente en medio camino. La piel del chico estaba más fría en ese momento que cuando era vampiro, su cabello, anteriormente negro y suave, ahora estaba mojado y embarrado en sangre al igual que su ropa y partes del cuerpo. Cualquier cosa ella daría porque la causa de que Marshall tuviera los ojos cerrados fuera porque estaba dormido, pero el cruel destino era tan malo que ni eso podría cumplirle.
-¿Estas lista?- Pregunto su hermana.
-Vámonos ya- Dijo ella y Cake al instante se echó a correr atravesando el bosque que rodeaba la playa hasta llegar a las praderas, donde siguió su camino al Dulce Reino lo más rápido que podía correr.
Fionna no dijo una sola palabra en todo el transcurso del camino como era de esperarse, simplemente se quedó mirando a Marshall en silencio y con la tristeza de todo el mundo matándola por dentro. La humana estaba regañándose a sí misma repitiéndose múltiples veces que era culpa suya que estuviera muerto y a pesar de que Cake ya le había dejado en claro que la culpa no era ni de ella ni de nadie la humana no podía evitar pensar que todo era culpa suya, su culpa y nada más. De no haber peleado con Lee la noche en que la invito a salir él ahora no estaría como esta, aunque por otro lado la radioactividad en su cuerpo también lo hubiera estado matando, pero al menos así todavía le quedaba la posibilidad de salvarse con la cura que el Dulce Príncipe le diera y hubiera cumplido sus añoranzas de ser un humano de nuevo.
Pobre desgraciado, diría Alabaster ahora. De haber seguido vivo ese sujeto estaría reclamando el lugar de Marshall en Nocheosfera restregándoles a todos en la cara que había matado al Rey de los Vampiros y que de ahora en adelante todo lo que él diría se haría. Por fortuna Fionna se había asegurado de que no regresara jamás a pisar tierra mandándolo al fondo del océano y que su cuerpo se perdiera con el pasar del tiempo o que una criatura marina se lo comiera. Y con respecto a la historia que le conto a Marshall antes de que todo pasara Fionna se dio cuenta de que Alabaster Skull y Marshall Lee compartían un vínculo de hace más de mil años, pero uno de los dos no recordaba al otro, pero el otro sí. De haberse enterado Alabaster cuando el tal Bangladesh llevo al pequeño Marshall a borrarle la memoria que ese niño era el hijo de Algul Abadder seguramente ahora si quien tendría el trasero puesto en la silla de piedra, que era el trono de Nocheosfera, sería el mismísimo Skull. Pero bueno, nada de eso paso y ahora solo quedaba buscar a Hanna Lee para informarle sobre la muerte de su hijo y que hiciera lo que en sus manos estuviera para que los demonios y los vampiros de Nocheosfera no subieran a Aaa y acabaran con todo como cuando paso lo de la Gran Guerra de los Champiñones cuando el Rey de los Vampiros fue asesinado.
Sumida en sus pensamientos, Fionna no se dio cuenta de que Cake ya estaba a pocos metros de llegar al Dulce Reino y cuando por fin iba a mirar al frente Cake dio un salto evitando chocar con la pared que rodeaba al Dulce Reino. Fionna dio un suspiro cuando se dio cuenta de que tendría que darle una explicación a Gumball de lo que había pasado, y quien sabe si podría darla sin llorar.
-Ya llegamos- Informo Cake frenando justo en la entrada del castillo. Con cuidado la chica puso a Marshall en su espalda, bajo con el mismo cuidado y a duras penas toco el portón del castillo y luego de un segundo Mentita abrió preguntando que se les ofrecía, pero no pudo terminar la pregunta cuando Fionna interrumpió de golpe diciéndole que necesitaba ver a Gumball urgentemente.
La menta gigante le dio el paso y Fionna corrió directamente al laboratorio de Gumball cargando a Marshall en su espalda. Llego a la puerta casi en menos de un minuto y la golpeteo varias veces hasta que el Dulce Príncipe por fin abrió.
-¡Fionna, ya era hora de que llegaras!- Exclamo el monarca al ver a la chica, pero esta no podía mostrar alegría en esos momentos y Gumball bien que sabía leer las emociones de la aventurera- ¿Qué ocurre? Y… ¿Por qué estás tan mojada y traes a Marshall Lee en tu espalda?
-Príncipe,- Empezó a decir ella con claro tono de tristeza- no sé cómo decirle esto pero… Marshall Lee… murió.
-¿¡Qué!?- Exclamo el Dulce Príncipe al no creer que el Rey de los Vampiros estaba muerto- ¡Vamos a la enfermería, rápido!
-Pero ya está muerto. No hay nada que hacer- Dijo, al haber aceptado por completo que no volvería a ver a su compañero.
-Todavía hay posibilidades de regresarlo, Fionna- Al escuchar eso la cara de melancolía de la humana se ilumino en esperanza.
-¿De veras?- Dijo la humana, esperanzada.
-Sí. Pero no hay que perder más tiempo.
Y entonces el soberano le grito a Mentita para que preparara una camilla de la enfermería. La menta obedeció y para cuando Gumball y Fionna llegaron Mentita ya tenía la camilla lista. Ahí Fionna coloco a Marshall con cuidado mientras el Dulce Príncipe preparaba algunas cosas en otro punto de la enfermería y unos momentos después llego a la camilla y con una jeringa saco un poco de la sangre de Marshall y puso una gota de esta debajo del lente de un microscopio que tenía ahí por si era necesario hacer estudios de enfermedades extrañas que se presentaran en la Dulce Gente. Al poner su ojo en el lente Gumball encontró que los organismos radioactivos ya se habían apoderado de la mayoría de los glóbulos rojos en la sangre del muchacho, lo que significaba que el corazón de Lee había sido expuesto a un aceleramiento violento que trajo como consecuencia la expansión de la radioactividad. No sabía si la cura que había inventado seria lo suficiente para eliminar todos los organismos, pero mientras menos radiación tuviera Marshall Lee en su cuerpo, mejor, aunque no tenía idea de cómo regresarlo a la vida.
-¿Le tomaste el pulso cuando murió?- Pregunto el muchacho tomando la mano de Marshall y colocando dos de sus dedos en la muñeca de este.
-No, es que me asuste un poco y… creo que olvide hacerlo.
-Cuando una persona parece haber muerto se debe tomar el pulso, Fionna, porque hay posibilidades de que…- Hizo una pausa.
-¿Qué ocurre, Gumball?- Pregunto Fionna, pero el príncipe seguía con sus dedos en la muñeca de Marshall- ¡Príncipe, dígame algo!
-Tiene pulso…- Susurro apenas el joven y después volteo a ver a Fionna, sonriendo- Aun tiene pulso ¡Esta vivo, no murió!
Sin poder creérselo la humana instantáneamente recargo su oído en el pecho de Marshall Lee esperando a oír algo, y casi le dan ganas de llorar cuando escucho un leve latido dentro del cuerpo de Marshall Lee, por lo que se tapó la boca casi llorando, pero al mismo tiempo sonriendo de felicidad.
-¡Mentita, tráeme el desfibrilador rápido, por favor!- Grito Gumball y cuando menos pensó la sirvienta ya había llegado con el aparato de metal que utilizaban para revivir a alguien de un paro cardiaco. Rápidamente Gumball lo conecto, abrió la camisa de Lee y tallo ambos artículos de metal el uno con el otro diciendo:- Todos atrás. Uno… dos… tres… ¡Despejen!
Al instante puso ambos artefactos de metal sobre el pecho del muchacho y el cuerpo de este recibió la descarga eléctrica completa provocando que su espalda se doblara un poco hacía arriba, pero sin lograr que abriera los ojos.
-Sube a cinco grados el nivel de descarga, Mentita- Ordeno Gumball y la menta obedeció cambiando el señalador de posición.
Volvió a intentarlo de nuevo con el nivel aún más alto, pero sucedió lo mismo. Fionna estaba alejada de la camilla mirando como el Dulce Príncipe hacia lo que en sus manos estaba para salvarlo ahora que sabían que tenían posibilidad de hacerlo. Al poco rato llego Cake para ver a su hermana y cuando encontró la escena de Gumball y mentita descargando niveles de energía sobre el muchacho para regresarlo a la vida no le sorprendió para nada encontrar a la humana apartada de la camilla con la mirada entristecida ante la escena frente a ella. Cake se acercó a ella a paso lento y cuando se hermana se percató de que la gata estaba ahí para ayudarla esta se hinco de rodillas en el suelo, abrazo a Cake quedando en un ángulo en el que no era posible ver lo que estaba al frente y dejo salir un par de sollozos que luego fueron convirtiéndose en lágrimas.
Si es verdad que hay algo más,
yo te esperare.
Necesito descansar,
tu amor me llevare.
-¡Sube el nivel de energía a cincuenta grados, Mentita!- Lo volvieron a intentar, pero nada- ¡A cien grados!- Nada aún.
Cake era la única que era lo suficientemente fuerte como para ver lo que ocurría. El cuerpo de Marshall Lee daba saltos pequeños en la camilla con cada descarga que Gumball ponía en su pecho. Pero por más que lo intentaban, el Rey Vampiro no reaccionaba, ni siquiera abría los ojos, y en ocasiones Gumball le revisaba el pulso consecutivamente para estar seguro de que los intentos que hacían no eran en vano. Había actividad, eso sí, pero era muy leve y el monarca se vio obligado a conectarle un aparato que media los latidos de su corazón para no estar deteniéndose con cada descarga con la que Lee no pudiera reaccionar.
Me voy hacía algún lugar,
donde el tiempo es una ilusión,
la brisa es de color, la voz música
y el sol es de algodón.
Mentita subió el nivel de descarga veinticinco grados más y Gumball mando otra descarga mirando el medidor que acababa de conectar, y para poner la situación peor de lo que ya estaba la medida de cada uno de los latidos se hacía más y más leve, lo que significaba que el Rey Vampiro estaba a punto de pasar a eso que muchos llamaban "el más allá". Pero siendo un hombre de ciencia, el Príncipe Gumball no creía que hubiera un lugar después de la muerte cuando alguien fallecía, el individuo solo moría, y aunque él creyera en eso como muchos otros, la teoría era relativamente improbable desde su punto de vista, o bueno, era difícil entender el ciclo de la vida de alguien.
Atravesare la luz,
en forma de eternidad.
Mi voz se silenciara,
mi cuerpo será el ayer.
El cuerpo de Marshall Lee dio un salto más al recibir la descarga eléctrica, el medidor de latidos cada vez marcaba menos actividad y a Gumball se le acababan todas las opciones de descarga que tenía el desfibrilador con el que generalmente revivía a su gente de paros cardiacos. Y aunque el caso de Marshall Lee no fuera uno de esos, de igual modo la energía descargada debía tener algún efecto en la circulación de la sangre o al menos aumentar un poco los latidos cardiacos de su ya débil y moribundo corazón. Pero todavía quedaba un poco más de energía y Marshall Lee aún seguía vivo aunque no lo pareciera.
Fionna, por su parte, no quería no voltear a ver lo que estaba pasando porque era bastante consciente de que terminaría llorando, y aunque ya lo hacía, no quería que su mejor amigo la viera como una persona débil desde donde estuviera. Cuando supo que aún había posibilidades de regresar a Marshall Lee a la vida no dudo en ningún momento en responder que sí, pero ahora veía que las cosas iban de mal en peor y que toda posibilidad de regresa al chico a la vida se estaban yendo al olvido gracias a los débiles latidos que se mostraban en el medidor que Gumball conecto.
En gotas de alma voy,
navegando hacia el final.
No dudes que al mirar
hacia tu interior, me podrás hallar.
-¡Despejen!- Exclamo el Dulce Príncipe una vez más descargando toda la energía en el cuerpo de Marshall Lee, pero seguía sin pasar nada- ¡Despejen!- Nada- ¡Oh, por favor, Marshall!- Dijo dándole otra descarga- ¡Hazlo por Fionna!- Otra y nada.
Y entonces llegó el momento…
Cuando tu tiempo se va,
es hora de marchar.
Prepara tu viaje bien,
no tengas miedo y ven.
De repente el medidor comenzó a dar muestras de actividad más lenta, las líneas verdes que marcaban las señales de vida empezaron a hacerse pequeñas y la distancia que se mostraba de un triángulo a otro era muy larga. Sin embargo, cuando todos menos pensaron, el sonidito constante que el medidor soltaba cuando había actividad de repente dejo de sonar y se convirtió en un sonido único que lleno por completo la enfermería provocando que todos los presentes, a excepción de Fionna, voltearan a verlo con la cara palidecida. Después de haber visto que ya no había actividad en el corazón de Marshall, el Dulce Príncipe automáticamente tomo la muñeca del chico y puso dos dedos sobre esta para medirle el pulso.
Nada.
Se había ido.
-No… ¡No, no, no, no! ¡Esto ya es el colmo, Marshall Lee!- Grito el chico empezando a darle masaje cardiaco al Rey Vampiro al mismo tiempo en que miraba el medidor, que aún seguía marcando una línea recta acompañada del molesto sonido que anuncio la muerte de Lee- ¡Respira! ¡Tú tienes que respirar!
-Marshall- Susurro Fionna abrazando con más fuerza a Cake después de haber escuchado al monarca gritar- ¿Qué paso, Cake?
-Digámoslo de esta forma, Fionna; Marshall Lee ahora está en un lugar mejor.
Al escuchar eso Fionna se separó de la felina y volteo a la camilla encontrando a Gumball todo mortificado, con el desfibrilador a su lado y el cuerpo inerte de Lee sobre la camilla de enfermería. La heroína se levantó del suelo, camino a paso lento a la camilla con una mano sobre el pecho hasta quedar cerca de Marshall Lee y pasar una mano a través del cabello de este mientras en su mente revoloteaban un montón de preguntas a las que no le encontraba una respuesta coherente por más que repasara una y otra vez la misma pregunta. La muchacha bajo la cabeza dejando que los mechones de su cabello rubio cubrieran su mirada entristecida y el sentimiento de melancolía que tenía ahora presente.
No llores más por mí,
siempre estoy cerca de ti.
Te esperare en la luz,
allí donde no, no existe el dolor.
-Fionna, te juro que hice lo que estuvo en mis manos, pero no entiendo cómo paso- Intento explicarse Gumball.
-Si… Entiendo. Lo entiendo perfectamente, príncipe- Dijo ella, a penas- ¿Podrían dejarme sola por un momento, por favor?
-Como tú quieras- El príncipe entonces le dijo a Cake y Mentita que salieran de la enfermería por un momento para dejar que Fionna recapacitara un poco todo lo ocurrido.
Cuando la sal estuvo sola la aventurera no pudo evitar dejarse caer sobre el pecho de Marshall Lee llorando amargamente mientras que con sus manos apretaba con fuerza la camisa a cuadros rojos del chico. Ahora si lo había perdido y para siempre, ya no podía hacer nada para regresar el tiempo y evitar que todo eso pasara. Se regañaba incluso a si misma por no haber hecho más, por no haber reaccionado a tiempo cuando Alabaster lo sumergió en el agua y termino con lo que quedaba de él. De no haber sido tan cobarde Marshall aún seguiría vivo y ella no estaría llorando, o podría estar llorando pero de felicidad y no de tristeza como lo hacía ahora. Y al no poder cargar con semejante culpa, Fionna perdió fuerzas y se hinco en el suelo dejando que su frente tocara las sabanas de la enfermería que quedaron un poco manchadas de sangre cuando dejaron a Marshall sobre esta. Ahí, la humana lloro como una niña a la que arrebataron de las manos su juguete favorito, lloro como cuando era rechazada por Gumball o peor.
Palabras no habían para describir lo mal que se sentía, lo triste que estaba, lo horrible que se sentía saber que tu mejor amigo, o tal vez tu verdadero amor, ahora se había ido y que jamás lo volvería. Nunca volvería a escuchar sus risas luego de haberle echó una broma a Gumball o al haber asustado a Cake. Ya no escucharía su música llenar de alegría y risas su hogar o una fiesta en la que lo habían contratado para tocar. Su trono como Rey de los Vampiros quedaría vació y como último número de la tragedia en su memoria no quedaría nada más que una triste lapida de piedra con su nombre escrito y un ataúd enterrado a tres metros bajo tierra.
…
La lluvia había dejado de caer. El agua de la playa y el ambiente alrededor de esta estaban serenos, sin nada ni nadie que pudiera perturbar la paz que había ahí. Pero de repente esa tranquilidad fue interrumpida cuando en un punto del agua comenzaron a salir burbujas que después de unos momentos se multiplicaron hasta que del agua salió una figura a la que le faltaba el brazo derecho y que conforme iba saliendo del agua más se acercaba a la orilla de la playa. Y cuando llego, lo primero que hizo fue quitarse su sombrero negro, sacudirlo para deshacerse un poco de la humedad y volver a colocárselo sobre la cabeza mirando fijamente el bosque sin pasar por desapercibido que ni Marshall Lee ni la humana que estaba con él estaban presentes por ningún lado, solo un poco de arena manchada en sangre que sin duda era la del hijo de Algul Abadder.
-Me gusto, Marshall Lee- Comento Alabaster acomodándose bruscamente su sombrero sobre su cabeza- Empezó el juego.
Antes de irse, Alabaster se dio cuenta de que la Guitarra-Hacha del Rey Vampiro estaba abandonada sobre la arena, por lo que la tomo, midió su peso, se la colgó al hombro y camino al bosque que se encontraba frente a la playa teniendo como objetivo cumplir con su promesa de tomar la Nocheosfera, pero antes tendría que ir por alguien para que lo ayudara a cumplir con su trabajo.
¡Hola a todo el mundo! ¡Riux regreso! Y con ella las ganas de no me persigan con antorchas por haber matado de nuevo a Marshall Lee como me dijo alguien en su comentario del capitulo pasado. ¡Pero no estén tristes! Este no es el último capitulo, al parecer todavía queda uno más por el que mis manitas esperan por escribir. Este es el penúltimo episodio, el siguiente si es el último. Ojala hayan disfrutado del capitulo y, para los que tienen curiosidad, la canción con letras negras de este capi se llama "Es hora de marchar" de Mago de Oz –Creo que estoy obsesionada con esta banda- Pero llego la hora de los agradecimientos:
Mil gracias a PrincessKeida, LuuhFionna724, Kateryn, Fiioremarcy117, nereida-chann, Giannela Cullen, Mel Escobedo, Neko Girl, ADHDA10, Blackoctubre, Kmimelo, Marysabelrc, Yoshii Lee y Paqs por sus –en los que se noto que no les gusto la muerte de Marshall- Reviews del capitulo pasado.
Y bien, se que soy mala porque dejo lo último para el final con un ligero toque de suspenso, pero que quieren que haga, yo soy la autora y lo que escriba se lee. O bueno, se lee para aquellos y aquellas que quieren leerlo. Haganse una idea de lo que ocurrirá en el siguiente capitulo. Nos vemos. Adios.
Riux, Chaitooo.
